Exhibición maravillosa del Barça con tres goles supremos del fenómeno Raphinha y con un Lamine Yamal exuberante. Le ganó al Bayern como si fuera un muñeco de trapo, con un estilo apabullante. A este Barça la igual el Sevilla que un viejo ganador de la Champions o el más maravilloso equipo. Le da igual y se ha podido comprobar ante los alemanes, que también pueden borrar al enemigo por contragolpe.
Normalmente el equipo azulgrana arrasa con un desc
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Hubo que esperar a la séptima jornada para disfrutar del primer gol de Vinicius en la presente Champions. Sus dos asistencias frente al Mónaco le allanaron el camino para el MVP de una noche donde redondeó sus números en el gran torneo continental: 30 goles y 30 asistencias en 72 partidos. Tras el caluroso abrazo con Álvaro Arbeloa, la amplia sonrisa frente a los micrófonos, donde admitió haber pasado "unos días muy complicados por los pitos".
"No quiero que me abucheen en mi casa, donde me siento muy cómodo. En los últimos partidos no me sentí cómodo porque cada vez que hacía algo mal me abucheaban", reveló Vinicius ante las cámaras de Movistar. "No siempre estaré en mi mejor nivel técnico, pero siempre lo he dado todo. Si a otros les falta gol, intento asistir; si tengo que defender, intento defender", agregó, en referencia tanto a sus pases a Kylian Mbappé y Franco Mastantuono para el 2-0 y el 3-0 como a sus cinco recuperaciones.
No obstante, para calibrar la influencia del brasileño resulta siempre más pertinente revisar otra estadística. La que Arbeloa ya había mencionado en la previa. Y esta vez fueron cinco regates, cuatro de ellos resueltos con éxito. "Siempre estoy en el centro de todo y no quiero estarlo por cosas fuera del campo. Quiero estarlo por lo que he hecho por este club", zanjó el '7' blanco.
"a todo el madridismo"
"Cuando está feliz es el más desequilibrante", reiteró, por su parte, Arbeloa, desbordante de felicidad en la sala de prensa. "Ese abrazo que me ha dado, no era tanto al entrenador, sino a todo el madridismo", refrendó el ex técnico del Castilla. Cuando le mencionaron que hace ahora una década, Zinedine Zidane tomó las riendas para terminar alzando tres Champions consecutivas, extremó la prudencia. Primero recordando el complicado compromiso del sábado en Villarreal y después la visita de la última jornada a Da Luz, donde debería cerrarse el pase al top-8.
Tras el ridículo en Copa del Rey ante el Albacete y la mala primera parte contra el Levante, el Madrid recuperó algunas de esas señas de identidad que tanto había buscado Xabi Alonso. De hecho, Mbappé cautivó al Bernabéu con una carrera de 60 metros hacia atrás que evitó el gol del rival. Aunque ni siquiera así Arbeloa parece dispuesto a cambiar sus prioridades. Ninguna tan decisiva como tener felices a sus estrellas. "Kylian y Vini están haciendo un gran esfuerzo, aunque tampoco te voy a engañar. Quiero que hagan un buen trabajo, ver un equipo que corra junto, pero que luego puedan estar frescos para marcar las diferencias", subrayó.
Esa capacidad para el desequilibrio resulta aterradora en el caso de Mbappé, quien con sus 11 goles en seis partidos igualó un récord de Cristiano Ronaldo. El portugués ya había anotado esa cifra en la primera fase de la temporada 2015-16. Su sucesor aún puede desbancarle el próximo miércoles si marca al Benfica de José Mourinho. De momento, el Mónaco se ha confirmado como una de sus víctimas favoritas, ya que acumula 16 intervenciones de gol ante su ex equipo, sólo por detrás de sus datos contra el Lille (17) y el Montpellier (21).
La celebración de Bellingham, tras el 6-1.AP
En cualquier caso, el Madrid aún cuenta con mucho margen para confirmar su mejoría. De hecho, en una noche tan plácida recibió 20 disparos y Thibaut Courtois tuvo que realizar seis paradas, las mismas que hace un par de meses frente al Manchester City. Por no mencionar que los locales, pese a su mayor intensidad, cubrieron menos campo: 111,2 km frente a 113,5 del equipo dirigido por Sébastien Pocognoli.
Quien no suele economizar esfuerzos es Jude Bellingham, protagonista por su extraña celebración del 6-1. "Mucha gente dice muchas cosas. Puedes llorar o disfrutarlo. Les devolví la broma a los aficionados. Yo sé la verdad", explicó el internacional inglés, a propósito de su gesto, a modo de brindis. Apenas 72 horas después de ser obsequiado con varias broncas, el ex centrocampista del Dortmund pudo redimirse con el Bernabéu. "Siempre he dicho que los aficionados trabajan toda la semana, pagan para venir aquí y tienen derecho a hacer lo que quieran", finalizó.
El 6 de mayo no pudo ser esta vez talismán para el Barça. En 2009, en esa misma fecha, los azulgrana, con Pep Guardiola en el banquillo, lograron arrancar un agónico 1-1 en la vuelta de las semifinales ante al Chelsea de Guus Hiddink en Stamford Bridge, casi cuando estaba a punto de cumplirse el tercer minuto del añadido y jugando con 10 desde el minuto 66, para meterse en una final de Roma en la que, ala postre, batiría al Manchester United por 2-0 para sumar el primer triplete de su historia. Seis años más tarde, el equipo, entonces con Luis Enrique al frente, sellaba un contundente 3-0 frente al Bayern precisamente de Guardiola en la ida de unas semifinales que serían la antesala de la final de Berlín ante la Juventus. Su victoria allí, por 3-1, significó a la vez tanto su quinto máximo trofeo continental como el segundo triplete para el club.
Desde ese triunfo, cosechado en 2015, el Barça no ha hecho más que encadenar una serie de decepciones en Europa a las que el Inter le ha añadido ahora un nuevo capítulo. La Champions insiste en darles una y otra vez la espalda a los azulgrana, en una suerte de maldición que, de momento, no ha escrito aún su última página. En la temporada 2015-16, cayeron en los cuartos de final frente al Atlético de Diego Pablo Simeone. Por mucho que se llevaran un 2-1 aparentemente favorable del Camp Nou, los colchoneros sellaron un 2-0 con doblete de Antoine Griezmann en el Calderón que acabó por obligarlos a despedirse de reeditar el triunfo conquistado el año anterior.
El curso siguiente, el 2016-17, aún comandados por Luis Enrique, consiguieron firmar remontada en los octavos de final ante el PSG con un 6-1 en el Camp Nou tras caer inicialmente en París por 4-0 tan vistosa como finalmente estéril. La Juventus, en los cuartos de final, los descabalgaría de la máxima competición europea tras vencer por 3-0 en Italia y arrancar un 0-0 en la vuelta.
Fiascos en Roma y Anfield
La temporada 2017-18, con Ernesto Valverde al frente del banquillo, los barcelonistas se vieron en la calle también en los cuartos de final, en este caso a manos de la Roma. Tras vencer por 4-1 en el Camp Nou, en un partido en el que la fortuna se alió con los locales, el equipo giallorosso remontó endosándole un contundente 3-0 en Italia.
El curso siguiente sería aún más aciago. Entonces, después de vencer al Liverpool por 3-0 en el Camp Nou en la ida de las semifinales, con Ousmane Dembélé enviando al limbo el posible 4-0 en los instantes finales, los reds les pasaron por encima en Anfield con un tan incontestable como humillante 4-0. La humillación, no obstante, alcanzaría su cota máxima en la temporada 2019-20, en una fase final de la Champions marcada por la pandemia y disputada a partidos únicos en Lisboa a partir de los cuartos de final. Entonces, el Bayern de Hansi Flick arrasó a un equipo dirigido por Quique Setién con un demoledor 2-8.
Tampoco ante el Eintracht
El curso 2020-21 fue otra decepción. El PSG, liderado por Kylian Mbappé, se impuso por 1-4 en el Camp Nou en la ida de los octavos de final y le bastó con ceder un 1-1 en París para sellar una nueva eliminación de un equipo azulgrana que, en las temporadas 2021-22 y 2022-23, no logró ni siquiera alcanzar los octavos y se vio condenado a jugar una Europa League en la que el Eintracht de Frankfurt lo eliminó en los cuartos de final tras un 1-1 en casa e imponerse por 2-3 en el Camp Nou en 2022 y el United, por su parte, lo mandó también a casa en la ronda preliminar previa a los octavos en 2023 tras arrancar un 2-2 e imponerse por 2-1 en Old Trafford.
La campaña pasada, finalmente, el PSG volvió a erigirse como verdugo de los azulgrana en Europa. Esta vez, en los cuartos de final. El equipo de Xavi Hernández consiguió llevarse un 2-3 de su visita al Parque de los Príncipes solo para ver como, en la vuelta, en Montjuïc, el conjunto francés se imponía otra vez por 1-4, en un partido marcado por la madrugadora expulsión de Ronald Araújo, con un doblete de Mbappé y sendos tantos de Dembélé y Vitinha.