En mayo 2022 sufrió una caída en el Tour de Estonia y tras una largo proceso de rehabilitación no ha conseguido recuperar la plena movilidad de la extremidad
El ciclista Diego Rubio, en un gimnasio de ÁvilaRicardo Muñoz
“Ha llegado la hora despedirse. Mi trayectoria como ciclista profesional acabó. No ha sido la forma que me hubiera gustado… Ha sido un lujo cumplir el sueño de un niño que jugaba con la bici por su pueblo y ha podido correr alguna de las mejores carreras del mundo”. Este es un extracto del comunicado que Diego Rubio ha publicado en sus redes sociales para anunciar su obligada despedida del ciclismo. Un adiós provocado por una mala praxis médica.
El ciclista abulense (32 años) no se ha recuperado de una “desastrosa” intervención quirúrgica que le realizaron en Tallín (Estonia) en mayo de 2022 tras una caída sufrida en el Tour de Estonia en la que se fracturó el cúbito y radio del brazo izquierdo. “Me dijeron que estuviera 15 días sin mover la muñeca y que en dos meses estaría recuperado, pero tras regresar a España fui examinado por varios médicos, que descubrieron que las placas estaban colocadas donde no debían, que falta masa ósea y que la muñeca tiene una desviación de 40º”, denunció el corredor en una entrevista con ELMUNDO el pasado mes de febrero.
Desde entonces, Rubio ha realizado un largo proceso de rehabilitación controlado por especialistas médicos, pero no ha podido recuperar la movilidad completa del brazo, lo que no sólo le impide practicar el ciclismo, sino también para realizar alguna de las actividades cotidianas. “Fue una chapuza de operación… Pensé en denunciar al médico y pedir daños y perjuicios, pero los abogados me quitaron la idea porque iba a perder tiempo y dinero”, explicaba el corredor nacido en Navaluenga en el mencionado reportaje de este periódico.
Tras la operación, el Burgos BH no le renovó el contrato y se quedó sin equipo. Diego Rubio tiene intención de seguir unido al ciclismo. En los últimos meses se sacó el título de director deportivo de nivel 3.
El estreno que pulverizó todos los récords ya es un página releída en el libro de los mejores recuerdos. Cambio radical en sólo un año para Jude Bellingham. La polivalencia del británico impactó en el inicio de la anterior temporada, con una efectividad superior a la del insaciable Cristiano Ronaldo. A estas alturas del curso 2023-24, en la jornada octava de la Liga, una antes a la previa del parón por los compromisos de las selecciones, el internacional inglés sumaba seis goles en el campeonato doméstico y dos en la Champions y tres asistencias. Casi llegó a un gol por partido.
«Es increíble. Ha nacido para jugar en el Real Madrid y para marcar una época en el equipo más grande del mundo. Ojalá que nuestra conexión dure muchos años porque creo que vamos a jugar juntos aquí durante mucho tiempo. Estoy encantado con él», dijo entonces Vinicius sobre su nuevo compañero. «Tenemos la suerte de haber fichado a un jugador espectacular. Es muy inteligente y aprende muy rápido», añadió Carlo Ancelotti
Los guarismos asombrosos de hace un año contrastan con los pobres resultados del presente. Bellingham aún no ha marcado esta campaña, en la que ha disputado cuatro partidos en la Liga y dos en la Champions. Esa falta de eficacia es una de las causas del bajón exhibido durante el último mes y medio por el equipo de Ancelotti, que este sábado recibe (21:00 horas), al Villarreal, tercero en la clasificación.
«nos falta intensidad con balón»
En la Liga, Bellingham, mermado por una lesión muscular en la pierna derecha, sólo ha participado en cuatro citas, en todas ellas jugando como titular, con un total de 351 minutos y una media de 87,7 minutos por encuentro. Ha sumado una asistencia y ha lanzado a portería en cinco ocasiones, tres de ellas entre palos.
Para Ancelotti, el inglés, por su versatilidad, se ha consolidado como una pieza básica porque se desenvuelve con soltura tanto en la medular como en la línea de ataque. En este momento de juego muy discreto, el técnico pide a todos más intensidad.
«No creo que al equipo le falte un jugador de toque. Camavinga, Modric, Valverde, Bellingham tienen toque. Tchouaméni es fundamental en el aspecto defensivo del equipo. Tenemos mucha variedad, pero nos falta intensidad con balón. Tiene que haber una circulación más rápida para llegar a los delanteros. También hay que tener más intensidad a nivel defensivo», apuntó ayer el italiano, que espera estirar la racha de 40 partidos consecutivos sin perder en Primera División. Para seguir invictos y cautivar al público de Chamartín se antoja necesaria una conexión fluida entre Mbappé, Vinicius y Bellingham.
En la ikastola quería ser Iríbar, pero su aita le quitó la idea de la cabeza: «No tienes altura para ser portero, es mejor que juegues en otra posición». El niño probó de lateral y central con más voluntad que nivel. Xabier Clemente pronto asumió que no había heredado el talento futbolístico de su padre. El chaval decidió, con buen criterio, que era mejor dedicarse a los libros, pero sin olvidarse del balón. Lo suyo fue la preparación física y en eso ya es un símbolo de este Athletic que hoy busca la final de la Copa del Rey.
El hijo del emblemático seleccionador es una valiosa pieza en el organigrama técnico de Ernesto Valverde. Es el guía de la intendencia, el bálsamo de los leones heridos. Xabier (49 años, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte) está integrado en el área de Readaptación del club de San Mamés. Su actividad consiste en trabajar y recuperar a los jugadores lesionados, los que no viajan y se quedan en Lezama. Una ocupación que precisa conocimientos técnicos, médicos y psicológicos. Iñaki Williams, Muniain, Raúl García, Yeray o De Marcos están muy agradecidos. Sin él, sus respectivos periodos de baja habrían sido más espinosos.
«Xabier es tranquilo, metódico y más listo que yo. Nunca se mete en líos», dice Javier Clemente, que atiende la llamada del periodista interesado en descubrir a un tipo que prefiere quedar en un segundo plano. «Xabier no habla con la prensa, no se busca problemas. Desde pequeño observó todo lo que yo he pasado. Él es muy bueno en un trabajo complicado, para hacer lo que él hace hay que tener buen humor», dice el entrenador que ganó las Ligas 1982-83 y 1983-84 con el Athletic.
Xabier conoce todos los secretos de Lezama. Creció y se formó donde su padre fue un ídolo. Estudió Químicas, se licenció en INEF, en Vitoria, y estuvo becado en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Fadura. En julio de 2002 ingresó en el club como preparador físico de cadetes y alevines. Desde entonces permanece en Lezama, con sólo el paréntesis de la temporada 2010-11, cuando su padre le reclamó como preparador físico de Camerún. «Le llevé conmigo porque necesitaba alguien de confianza y porque él ya tenía muchos conocimientos sobre preparación física», explica Javier Clemente, que no consiguió clasificar a Camerún para la Copa de África.
Xabier pronto se ganó el respeto de los jugadores y técnicos, que entendieron que no era un enchufado. Luis de la Fuente le requirió como preparador físico del Bilbao Athletic en 2009. «Supongo que algunas veces le habrá perjudicado ser el hijo de quien es, pero él ha sabido seguir su propio camino», recalca el aita Clemente. Desde 2007, Xabier trabajaba para el primer equipo. En aquel año se ocupaba de la preparación, entre otros, de Aduriz, Del Horno, Iraola, Etxebarría y Javi Martínez. Ha estado a las órdenes de entrenadores como Caparrós, Bielsa, Marcelino, Ziganda o Berizzo.
Valverde, que tras fichar por el Athletic se llevó a su propio preparador físico, José Antonio Pozanco, mantiene permanente contacto con Xabier para conocer el estado físico de sus jugadores. En las últimas semanas ha trabajo intensamente con Nico Williams para que hoy salga contra el Atlético de Madrid en plenitud de condiciones. En el departamento de Readaptación comparte mesa con Imanol Martín.
«En Lezama tienes que estar a las necesidades que aparezcan, una veces te ocupas del juvenil, otras del segundo equipo y otras del primero. Hay que amoldarse, y eso Xabier lo hace bien», señala Javi Clemente.
Xabier, que tiene dos hijos y vive en Lejona, huye de los focos y la notoriedad, sus apariciones públicas son mínimas, un par de breves entrevistas en ETB y ya está. Hace unos años en la televisión vasca decía que siempre será un hijo agradecido: «Toda mi infancia ha estado relacionada con el fútbol, viendo los entrenamientos de aita. Ir todos los fines de semana a Lezama era sagrado. Llevar este apellido es un orgullo. Que me reconozcan por mi aita es síntoma de que él ha hecho bien las cosas. Él nunca me ha quitado la ilusión por hacer algo, al contrario, me ha animado a seguir mi camino». También reconocía que ha sabido protegerse de los ataques generados por la herencia de su padre: «Es verdad que las críticas pueden afectar al entorno familiar. En el fútbol hay gente con muchas opiniones, pero nunca han conseguido sacarme de mis casillas».
Xabier Clemente, el hijo discreto y readaptador de leones.
«Un agente me pide el 5% de comisión, ChatGPT sólo me cobra 15 libras por su suscripción premium». La osadía de Demetri Mitchell, un modesto defensa de la League One (la Tercera División inglesa), ha puesto en alerta al sector de representantes de futbolistas. Muchos despachos, sobre todo de agentes de segundo nivel, han comenzado a inquietarse por la entrada de la IA en el fructífero negocio de las comisiones por traspasos, una actividad que ha generado imperios como los de Gestifute (empresa controlada por Jorge Mendes), CAA Stellar (Jonathan Barnett) o One Sarl (heredera de Mino Raiola).
Mitchell ha sido el pionero en negociar un traspaso usando un modelo de Inteligencia Artificial, diseñado para reconocer determinados patrones y tomar decisiones sin la intervención humana. Ha sido el primero en cerrar, sin la ayuda de un intermediario, un acuerdo con el Leyton Orient, un meritorio club de Londres. Mitchell tiene 28 años y procede de la cantera del Manchester United.
Son los nuevos tiempos que obligan al reciclaje profesional en todos los ámbitos. Óscar Cordón, catedrático de IA en la universidad de Granada, apunta que lo ocurrido en el fútbol inglés abre una senda, pero que esta se debe afrontar con prudencia. «Hay muchas actividades, como la de inversores en Bolsa, que ya no son necesarias, porque con un cruce de datos puedes obtener información sobre finanzas. La negociación sin representantes en el fútbol se va extender, sin duda, pero no es la panacea. La IA es un modelo de lenguaje que predice movimientos, pero eso no significa que sea preciso con la realidad. La máquina provoca lo que llamamos 'alucinaciones', que son errores de fondo. Hay que tener mucho cuidado con su uso, ya sabemos que hay chicos que lo utilizan para sus relaciones personales y algunos han terminado en suicidio. Ese mundo de interacción hay que cogerlo con pinzas».
Complemento perfecto
El uso de la IA crecerá en el campo de la representación y en otros sectores, dice Cordón: «La Inteligencia Artificial puede recomendar contrataciones y también qué futbolista puede ser el complemento perfecto para un equipo desde el punto de vista deportivo y económico».
El profesor de la universidad de Granada también advierte de que el uso de estos novedosos modelos puede mejorar el trabajo diario de los intermediarios.
Daniel Lorenzo, agente español, incide en que en agencias como la suya ya se debate sobre cómo la Inteligencia Artificial puede influir en la actividad cotidiana: «En la actualidad, la IA es un modelo avanzado del Big Data, que proporciona muchos datos y disminuye los márgenes de error. Todas esas herramientas hay que aprovecharlas. Hay que subirse a ese barco, pero con precaución. Estamos en los primeros pasos».
«Algunos futbolistas ya han acudido a ellas para negociar su futuro, eso nos afecta, hablamos de ello, pero no hay que perder la perspectiva. Ahora recuerdo lo que sucedió con el ebook, cuando se decía que iba a terminar con la venta de libros. La IA acierta, pero también falla mucho, por eso, en todas las actividades el factor humano es fundamental», recalca Lorenzo.
Este intermediario asegura que ya hay equipos de fútbol diseñados con Inteligencia Artificial, pero que eso no garantiza el éxito: «La IA vaticina lo que va a pasar en función de lo que ya ha pasado. Al futbolista le dice qué virtudes atesora y lo que debe mejorar, pero no explica, por ejemplo, cómo debe congeniar con su entrenador ni cómo va responder en el campo cuando tenga un problema sentimental o familiar. La IA no analiza emociones y el fútbol, precisamente, tiene un componente emocional muy intenso, por eso no todo se puede predecir».
Categorías inferiores
Unos déficits que no amedrentaron a Demetri Mitchell, encantado con su nuevo asesor. «Empecé a utilizar ChatGPT y le pregunté cómo debía negociar el contrato y qué tenía que responder. Le dije lo que ganaba en la última temporada, que me tendría que mudar a Londres, cuál era el coste de la vida allí, que mi mujer y mi hijo se venían conmigo. Sabía que podría negociar por encima de lo que me habían ofrecido», comentó el defensa del Leyton Orient en el podcast From My Left.
Demetri Mitchell, con el Leyton Orient.Pete NortonAFP
La iniciativa abierta por Mitchell afectará a corto plazo a las agencias que cuentan en su cartera con futbolistas alejados de la élite y especializadas en categorías inferiores. Los jugadores de rango superior seguirán confiando en los intermediarios poderosos, capaces de influir en la configuración directa de las plantillas. «Hay muchos directores técnicos que firman contratos en función de su amistad con el representante. Las cuadras siempre han existido y existirán», dice un técnico que prefiere permanecer en el anonimato.
Las labores del director deportivo y del ojeador también están afectadas por una nueva tecnología que es capaz de estudiar las características de los futbolistas que necesita una determinada plantilla. Pep Guardiola, desde que entrenaba al Barcelona, utiliza sistemas de datos y estadísticas sobre pases, lanzamientos y velocidad para mejorar el rendimiento del grupo.
«La IA puede hacer una lista de jugadores que por edad, salario o modo de jugar se acomoden a un club, puede crear un equipo, pero no puede adelantar, por ejemplo, que un central, en un momento determinado, pueda jugar de lateral y a partir de esa modificación rendir como nunca ¿Cuándo hay un fracaso, a quién se le pide responsabilidad? A la IA, no», recalca Lorenzo.
Datos fríos
Joyce Moreno, representante y ex defensa del Real Madrid, señala en la misma dirección: «La llegada de IA preocupa en nuestro sector. Ya estamos debatiendo sobre cómo nos puede afectar. En los últimos años han aparecido varias plataformas que ha mejorado las labores de los scouts relacionadas con el valor y las características de los jugadores. Esto hay que entenderlo como un plus para nuestro trabajo».
«Te tienes que adaptar y renovar, pero a mí no me gustan los datos fríos sobre el equipo por el que puedas fichar o sobre el rendimiento específico de un jugador, porque a la hora de negociar también hay que atender a otras variables, como la educación, la familia, el entorno y el ambiente del futbolista. En todas las negociaciones hay intangibles que la IA no aprecia», incide Joyce Moreno.
Guillermo Ricardo Simari, informático y director del Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Inteligencia Artificial en la Universidad Nacional del Sur de Buenos Aires, alerta sobre el mal uso de estas herramientas. «Sistemas como LLMS, ChapGPT o Gemini son realmente poco fiables, porque muestran lo que lo que los diseñadores llaman alucinaciones. Al no tener noción de lo que es la verdad (en la jerga de la IA se llama ground truth) ponen lo que les parece que queda bien en el texto que se está generando. No son sistemas inteligentes, sólo completan textos glorificados», explica el especialista argentino.
Simari dice que esos modelos nunca sustituirán a los profesionales, como representantes o directores deportivos, pero que sí servirán como apoyo para mejorar una actividad que ya se domina: «Si el 'scout' humano lo usa con prudencia puede ser útil. Son completadores de textos sofisticados».
Herramientas novedosas que han llegado para quedarse en el complejo mundo del fútbol. Jugadores, técnicos y agentes se preparan para ello.