Otra favorita a la que se le atraganta el estreno en el Mundial y otra selección africana que insiste en cumplir un sueño. Portugal, como España, pagó cara su relajación ante una supuesta cenicienta africana y no pasó del empate contra la República Democrática del Congo, que volvía a la Copa del Mundo 52 años después. Neves adelantó a los lusos, pero Wissa empató antes del descanso y ni Cristiano ni las estrellas portuguesas pudieron decantar el partido.
Roberto Martínez apostó por Ronaldo en punta. No es algo nuevo, porque desde que llegó al puesto el técnico español se ha entregado a la causa de todo el pueblo portugués: ganar el Mundial con su leyenda como delantero centro. Rectificó la decisión de Fernando Santos en la Copa del Mundo de Qatar y ya en la Eurocopa de Alemania insistió en la idea. El resultado fue que el conjunto luso fue eliminada por Francia en cuartos de final.
Dos años después, la realidad de Portugal no ha cambiado. Hay futbolistas que han evolucionado todavía más, como Vitinha y Nuno Mendes, otros que han aparecido, como Joao Neves, otros que van sufriendo los achaques de la edad, como Bruno Fernandes y Bernardo Silva, y el último, Cristiano, cumplidos los 41 años, en su sexto Mundial, y dando síntomas evidentes de que el fútbol de elite parece haberle pasado por encima.
Ante Congo, de vuelta al Mundial 52 años después tras participar en 1974 como Zaire, Portugal se encontró con el tempranero gol de Joao Neves, que aprovechó un buen centro de Neto para cabecear a la red el 1-0. Era el minuto seis y las cosas se le ponían de cara a los lusos, prometiendo a la grada una posible goleada. Nada más lejos de la realidad. Portugal, que había empezado con ritmo en el tramo inicial, bajó una marcha tras el gol. Quiso contemporizar, controlar la posesión y no tomar demasiados riesgos, y descubrió, como España ante Cabo Verde, que hoy en día cualquier selección está organizada, tiene físico y sabe cómo salir a una contra.
Congo, con Wissa o Mukau como referentes en la zona de tres cuartos, ofreció una primera mitad de sobresaliente ante una de las favoritas. No se arrugó después del gol de Neves y buscó las debilidades de los lusos para hacer daño. La principal, que los de Martínez son un equipo rácano en las transiciones defensivas. A los Cristiano, Bernardo, Bruno y Neto, sus cuatro atacantes, les cuesta mucho bajar a defender cuando cometen una pérdida, dejando solos a sus seis compañeros de campo.
Eso lo aprovechó Congo para ir llegando a cuentagotas sobre la portería de Costa. Algún centro aislado, alguna carrera que no llegó a buen puerto… Poca cosa. Pero no pasaba nada en el área de los africanos, lo que era una buena noticia para ellos. Cristiano, desaparecido, observó la posesión de sus compañeros trazando algún desmarque muy de vez en cuando, pero sin participar.
En el 50, justo antes de terminar el tiempo extra de la primera parte, una contra de Congo terminó en córner y en la salida de éste, Wissa, libre de marca, remató de cabeza un medido centro de Masuaku. Empate y delirio congoleño en la grada.
En la segunda parte no cambió demasiado el guion, aunque Roberto Martínez asumió los defectos de su equipo. Retiró a Bernardo Silva y dio entrada al joven Conceiçao, que ofreció más energía y desborde que el nuevo fichaje del Madrid. Por su banda llegaron las mejores opciones de la selección lusa, que perdonó una y otra vez ante la portería congoleña al no encontrar al mejor Cristiano, más lento, menos decisivo.
Cancelo marcó en el 54, pero su gol fue anulado por fuera de juego, justo después de que Costa evitará el tanto de Bakambu. Portugal seguía cometiendo pérdidas peligrosas en el centro del campo y los africanos encontraban así buenas opciones a la contra, llevando el partido al límite para los lusos.
Fallos de Cristiano
Cristiano tuvo dos oportunidades claras tras sendos pases de la muerte de Conceiçao, el más activo, pero en ambas acciones envió el balón a la izquierda de la portería africana. Desesperación de la leyenda y de su selección, que aterrizaba como favorita en Estados Unidos y se veía empatando, como España, ante la rival más floja del grupo.
Camino del final, Martínez rechazó retirar del campo a Cristiano, que apenas consiguió entrar en juego más allá de esos dos remates, y sacó del terreno de juego a Vitinha y Neto para apostar por Leao y Gonçalo Ramos. Ni así. Portugal también empieza pinchando.





