El gran vuelo de 'Martinator', el nuevo rey del 'paddock' que también cautivó a los líderes del 'prime time'

El gran vuelo de ‘Martinator’, el nuevo rey del ‘paddock’ que también cautivó a los líderes del ‘prime time’

Actualizado Viernes, 27 diciembre 2024 - 23:45

Jorge Martín jamás olvidará 2024, un año en el que, por fin, cumplió el sueño de convertirse en monarca de MotoGP. Un campeonato con el que se hizo un hueco en la historia. No en vano, el suyo fue el primer título conseguido por un piloto de un equipo satélite desde que se inició la presente era del motociclismo. Un hito que también logró Valentino Rossi 23 años atrás, pero en 500 cc.

La lucha de Martinator con el italiano Pecco Bagnaia, que consiguió el campeonato en 2022 y 2023, fue un auténtico espectáculo. Con esa pelea trepidante durante muchos momentos del curso se quitó la espinita clavada el año pasado, cuando tuvo opciones de pugnar con el italiano hasta el final por la conquista del título, pero un error de pilotaje y un aparatoso encontronazo con Marc Márquez, cuando pretendía volver a meter el miedo en el cuerpo a su adversario, acabaron por poner en bandeja el triunfo al piloto oficial de Ducati. Esta vez, las cosas fueron muy diferentes, Martín, haciendo gala de un estilo más cerebral en los momentos clave, fue capaz de plantarse en los últimos grandes premios de la temporada con todas las opciones a su favor y rematar la faena como sólo saben hacer los más grandes.

Su triunfo, si tenemos en cuenta sus circunstancias a nivel personal, toma tintes épicos. La pasión por las carreras de motos se la inculcó su padre, cuando el chaval apenas levantaba unos palmos del suelo. La familia tuvo que esforzarse hasta el límite para abrirse camino en la competición. Ni las dificultades económicas que tuvieron que sufrir sus progenitores ni el hecho de que, en un momento determinado, llegaran a pedirles 200.000 euros para que pudiera seguir ligado al mundo del motor frenaron su progresión. Pero, desde luego, el chaval nacido en San Sebastián de los Reyes hace 26 años tiene algo especial, auténtica madera de campeón.

Martinator, para acabar de pulir sus buenas cualidades, pasó por la escuela de pilotos gestionada por Chicho Lorenzo, padre de Jorge Lorenzo (campeón del mundo en tres ocasiones de MotoGP y en dos en 250 cc), que le ayudó a ganar unas décimas de segundo en cada carrera y que, al final, fueron determinantes para marcar la diferencia en la pista.

Martín llegó al Mundial de motociclismo en 2015, a un equipo dirigido por Jorge Martínez Aspar en el que coincidió con su mejor amigo en el paddock: Aleix Espargaró. En el circuito de Montmeló, en la carrera decisiva y última como piloto, el catalán se dedicó a guardar las espaldas del madrileño para que nadie le arrebatara un tercer puesto que le servía para alzarse con su primer reinado en MotoGP.

Gran regularidad

Un título que, si tenemos en cuenta todas las circunstancias, tiene un mérito tremendo. Por un lado, el Pramac, un equipo satélite, logró poner a uno de los suyos por delante de los pilotos oficiales de Ducati. Aunque, a decir verdad, sí es cierto que tanto unos como otros competían con una montura idéntica, a diferencia de los otros pilotos con esta marca, como los de Gresini, que se vieron obligados a utilizar la evolución de 2023. Y, por el otro, por la implacable regularidad que mostró el ídolo de San Sebastián de los Reyes a lo largo de todo el Mundial.

Los datos son demoledores. Pecco Bagnaia triunfó en 11 Grandes Premios y en siete sprint races de los sábado. Martín, por su parte, consiguió imponerse en siete ocasiones en las sprint races y en tres domingos de Gran Premio. La regularidad, por supuesto, fue la clave de su éxito. El corredor español, además de sus triunfos, logró subirse al podio en 21 ocasiones, más entre los sábados que en los domingos, mientras que el italiano únicamente pudo sumar ocho podios a sus victorias.

La agresividad, con ese pilotaje que le lleva a rodar a Martinator al límite de las leyes físicas y de la aerodinámica, con el hombro prácticamente tocando el suelo sin perder el control de su moto y a jugarse el todo por el todo incluso en los momentos más insospechados, no le pasó factura en los momentos determinantes de la temporada. Sobre todo, porque, cuando el título estaba cada vez más cerca, supo aplicar a su estilo belicoso los matices necesarios para alcanzar la victoria y así sumar su nombre a los otros cuatro grandes españoles que dominaron en la máxima categoría del motociclismo: Álex Crivillé, Jorge Lorenzo, Marc Márquez y Joan Mir.

Un nuevo héroe que también se vio inmerso en una polémica mediática por la lucha de audiencias en prime time de la televisión. Pablo Motos y David Broncano se pelearon por él. En 2024, Martinator se convirtió en un fenómeno social y deportivo y voló como nadie hasta la cima.

El feroz ataque de Valentino Rossi a Marc Márquez: "Nunca nadie ha sido tan sucio como él"

El feroz ataque de Valentino Rossi a Marc Márquez: “Nunca nadie ha sido tan sucio como él”

Actualizado Jueves, 12 septiembre 2024 - 15:18

Nueve años después de la patada de Sepang, de uno de los gestos más polémicos de la historia del motociclismo, Valentino Rossi sigue señalando a Marc Márquez como el culpable de que no lograra aquel Mundial de 2015 que acabó en manos de Jorge Lorenzo.

El piloto italiano ha arremetido en diversas ocasiones contra el español, pero esta vez, en Mig Babol, el 'podcast' de Andrea Migno, expiloto de su Academia, ha subido el tono de las críticas hasta llegar a considerarle el piloto más "sucio".

"Siempre ha ido bastante al límite, muy agresivo, pero en 2015 cruzó la línea. Hay muchos que rozan lo sucio y podría poner muchos ejemplos... Pero ninguno de los campeones ha luchado jamás para hacer perder a otro piloto, eso es lo que marca la línea. Generalmente, los que hacían ciertas cosas lo hacían por sí mismos, eran sucios para sacar ventaja, porque querían ganar. Nunca nadie ha sido tan sucio como él", ha asegurado.

El italiano, retirado en 2021 con nueve títulos mundiales, ha ofrecido su versión sobre la famosa patada que acabó con Márquez por los suelos en aquel GP de Malasia de 2015 y que le acarreó una sanción que acabó por costarle el título por el que peleaba con Lorenzo.

"Intentó hacerme caer tres o cuatro veces y, afortunadamente, no me caí. Me acerqué mucho a él y lo miré para decirle: "Basta, ¿qué coño estás haciendo?". Sólo que nos tocamos. No quería tirarlo, pero se cayó. Me hizo perder el Mundial, también porque luego me hicieron salir último en Valencia", dice.

Pese al paso de los años, Rossi no ha perdonado a Márquez que le fastidiara durante aquella carrera cuando ya el español no tenía opciones de pelear por el título: "Él ya no tenía nada que ver, Lorenzo y yo nos estábamos jugando el Mundial. Si estás luchando por el título, quizás lo entienda. Pero si no tienes nada que ver, ni siquiera eres compañero de uno de los dos,hay que tener el respeto para no tocar los cojones a los demás. En Sepang me hizo daño y me molestó durante toda la carrera".

La revolución de los equipos satélites: "Ganar el Mundial cambiaría la mentalidad en MotoGP"

La revolución de los equipos satélites: “Ganar el Mundial cambiaría la mentalidad en MotoGP”

Hace 24 años, un piloto excepcional como Kenny Roberts le dijo a su hijo: "Vence este año porque el que viene lo tendrás mucho más difícil". Kenny Roberts Jr. acababa de ganar el campeonato de 500cc de motociclismo en el año 2000. Como había predicho su padre, la temporada siguiente un tal Valentino Rossi ganaba su primer título de 500cc con más de 100 puntos de ventaja al segundo; Roberts Jr. fue undécimo.

Aquel título fue el último campeonato que lograría un piloto de un equipo satélite, concretamente el Nastro Azzurro. Obviamente, no era un cualquiera, el que es considerado como uno de los mejores pilotos de todos los tiempos logró una hazaña que nunca se ha repetido desde la transformación de 500cc a MotoGP.

Desde entonces, ha habido intentos de asalto a la cumbre de la categoría reina pero, por unas razones o por otras, nadie ha conseguido hollar ese pico en lo que llevamos de siglo. "Los oficiales tienen material, presupuesto, gente y fichan a los mejores pilotos. Los satélite empiezan el trabajo con pilotos jóvenes, necesitan más tiempo para desarrollarse", cuenta Gino Borsoi, jefe del equipo Prima Pramac.

Quizás este sea el año. Tres de los siete primeros pilotos de la parrilla pertenecen a escuadras no oficiales y son, además, españoles. Hablamos del subcampeón el año pasado y ahora segundo en el Mundial, Jorge Martín, que sigue en el Prima Pramac con una Ducati actual. "Estamos ahí", explica Borsoi y desarrolla: "Intentaremos eliminar aquellos errores del año pasado para hacerlo mejor. Si esto sirve para ganar el mundial, ojalá. Sería muy bonito para que la gente cambie la mentalidad de ir siempre al equipo oficial".

Para saber más

En cuarta posición se sitúa Marc Márquez que pilota para Gresini, que cuenta con el modelo del año pasado de la marca italiana. Y en séptimo lugar está Pedro Acosta que pertenece al equipo GasGas, aunque su montura, una KTM, también es de esta temporada. "Las distancias se han reducido y está más igualado. Marc, Pecco y Jorge. El primero demuestra que se puede luchar aunque cueste un poco más", explica el ex piloto Sete Gibernau.

Fue él, precisamente, el que inició esta rebelión en MotoGP a principios de siglo. El catalán lo tuvo muy cerca con dos subcampeonatos en 2003 y 2004 en las filas del equipo Gresini, filial de Honda. "No me interesaría haber ganado un Mundial sin Valentino, estoy orgulloso de haber luchado contra los mejores", cuenta Sete y agradece el crecimiento personal y deportivo de esos "tres o cuatro años maravillosos".

El nieto de Paco Bultó le complicó la vida al italiano hasta el punto que el propio Gibernau admitió en 2003: "Estábamos empatados a victorias y parte del Repsol Honda no estaba demasiado contento, porque no le gustaba que un equipo satélite, con un piloto satélite, tuviera las mismas victorias que el de fábrica".

Luego llegaría el incidente de Jerez y esa rivalidad entre ambos cruzó todas las líneas. "Yo, que estuve en un equipo satélite luchando hasta el final solo puedo sentir orgullo. Es muy difícil ganar el Mundial y hacerlo con equipo y moto satélites lo es aún más", asegura el propio Gibernau.

Sete Gibernau recrimina algo a Rossi.

Sete Gibernau recrimina algo a Rossi.EM

El gap entre equipos satélite y oficiales de MotoGP se ha ido cerrando en los últimos tiempos. Aunque este es más o menos estrecho según el estadio de los tres que hay en los que se encuentre el competidor: el de equipo oficial, el de equipo satélite con moto oficial y el de escuadra satélite con montura satélite. "No hay que olvidar piloto y estructura, se deben tener todos los ingredientes", confiesa Borsoi.

En 2020, una temporada atípica por la pandemia, ya avisó Franco Morbidelli con un subcampeonato ante la Suzuki oficial de Joan Mir. El italiano se quedó a 13 puntos del español. Dos años después, otro italiano, Enea Bastianini, sería el que llegaría al tercer escalón del podio por detrás de los pilotos oficiales de Ducati y Yamaha, Pecco Bagnaia y Fabio Quartararo, respectivamente.

La hazaña de Pramac

El penúltimo paso se dio el año pasado y lo hizo Jorge Martín y su equipo el Prima Pramac, a lomos de una Ducati Desmodedici del mismo año que las de fábrica. Si el piloto madrileño estuvo a apenas 13 puntos antes de la última carrera para hacerse con el campeonato, gracias a su aportación y a la de su compañero, Johan Zarco, consiguieron que su equipo se alzase con el mundial de constructores, un hito en MotoGP. "El año pasado no perdimos el de pilotos porque faltara algo, sino porque el mundial es difícil. Quizás echamos en falta un poco de experiencia", cuenta el jefe de Pramac.

No obstante, como destaca Sete, Márquez ha puesto en mayor valor su hazaña y la posibilidad de dar ese paso final tras admitir que necesita estar en un equipo oficial para ganar el Mundial. "No voy a pasar de un equipo satélite a otro equipo satélite", admitió el de Cervera. Un rechazo que dolió y dejó con mal sabor de boca al Pramac aunque eso no quita para que entendieran la postura del piloto. "Lo más seguro aún en contra de nuestro trabajo es ir al oficial", explica Borsoi por la historia de los datos anteriores, pero avisa, "Pramac es una de las mejores estructuras en el paddock".