Comienza el izado de los pilares de la cubierta del Nou Mestalla

Comienza el izado de los pilares de la cubierta del Nou Mestalla

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El Valencia inició este lunes el izado de los pilares sobre los que descansará la cubierta del Nou Mestalla que habían comenzado a llegar a la parcela de la avenida Corts Valencianes hace unas semanas.

Una grúa comenzó este lunes a primera la instalación del primero de los cincuenta pilares de cuarenta metros de altura que deberán soportar las cerca de 4.800 toneladas de la cubierta del nuevo estadio.

El Valencia retomó el 10 de enero de 2025 las obras en su nuevo estadio tras un parón de más de dieciséis años y tiene previsto tener acabada la instalación en julio de 2027.

El Valencia no se sacude el suplicio de mirar al descenso con otro empate ante el Mallorca en Mestalla

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No hay manera de huir. El Valencia está condenado a no encontrar la salida a una temporada en la que paga carísimos sus errores, lo que comete en su portería y también en la contraria. El empate ante el Mallorca no sirve para abrir hueco con los puestos de descenso y la enérgica busca de la remontada al gol de Samu Costa en el minuto 22 solo sirvió para que Hugo Duro igualara en el arranque de la segunda parte. Después, todo fueron ocasiones lamentadas. [Narración y estadísticas: 1-1]

El Valencia desesperó a Mestalla. Otra vez. El peregrinaje al estadio de la Avenida de Suecia se ha convertido en un acto de devoción, porque la alegría se la han arrebatado. El fútbol cuesta que aparezca en un equipo que, con la calidad repartida a cuenta gotas, juega a trompicones, a fuerza de arrebatos alocados cuando el runrún de desaprobación de la grada espolea a los futbolistas que, casi siempre, acaban tomando malas decisiones.

Después de la honesta imagen en el Metropolitano y la victoria copera en Gijón, el equipo no logró intimidar al Mallorca hasta bien entrada la primera parte y con el marcador ya en contra. Fue Gayà el primero que buscó puerta en el arranque pero, acto seguido, tuvo que despejar a córner un centro envenenado de Muriqi para que nadie lo rematara. En la jugada de ese saque de esquina, Pepelu volvió a despejar en la frontal del área pequeña.

El plan de Arrasate le estaba haciendo daño al Valencia, lento en el control del partido y con pérdidas que alimentaban el ansia de los baleares, que tuvieron en un disparo de Jan Virgili que atajó Agirrezabala una clarísima ocasión de ponerse por delante en el marcador. En esa no lo logró, aunque en la siguiente no fallaron: falta lateral al segundo palo que cabecea Raíllo para dejar el remate franco a Samu Costa. Otra vez el Mallorca obligaba a remar contracorriente a un equipo que tiembla.

Al Valencia le costó sacudirse el jarro de agua fría. Corberán había imaginado otro duelo, con más control, con Beltrán y Hugo Duro, por primera vez juntos en el once, intimidando y Rioja y Gayà, en modo carrilero, buscando el desequilibrio. Pero nada de eso se vio porque faltaba velocidad, confianza y atrevimiento. Fue gobernando el duelo sin que eso se tradujera en ocasiones, como si la pelota quemara en las botas y nadie viera cómo fusilar la portería de Leo Román. Esas dudas se acrecentaron cuando la parroquia empezó a mostrar su desesperación ante cada decisión, errónea, que tomaban los valencianistas que, aun así, se instalaron en campo contrario, con algún destello de Beltrán, el coraje de Ugrinic y el arma, infructuosa, del balón parado. Hasta al VAR quiso recurrir el Valencia para reclamar unas manos de Maíllo que no vieron dignas de castigo.

El primer tiempo lo acabaron calentando en la banda Danjuma y Ramazani, pero Corberán los aguantó. Algo iba a cambiar. Fue la carrera de Thierry por la orilla derecha, ganando a Mojica y sirviendo un centro a Hugo Duro que entró como una locomotora en pugna con Maffeo al segundo palo. El Valencia empataba y Mestalla encendía la caldera. La remontada estuvo en la cabeza de Gayà, que estrelló en el palo la pelota llovida que se puso Rioja desde la banda derecha. Con el Mallorca encerrado en su área, Leo Román lo salvó cuando, a contrapié, salvó un testarazo a bocajarro de Lucas Beltrán.

No fueron bastante esos momentos de locura, porque Arrasate enfrío el partido con sus cambios. El navarro envió a su equipo a dar un paso adelante, mientras que a Corberán no le respondieron los hombres con los que pretendía volver a acelerarlo. El Mallorca creció, aunque fuera a base de pelotazos a la carrera. Uno lo bajó Samu Costa y se la entregó a Muriqi para el segundo gol, pero un talón lo dejó en fuera de juego. Otra vez el bosnio se quedó sin marcar porque Agirrezabala se la jugó para corregir un error de Tárrega.

Desde ese momento, su misión fue proteger el punto, que solo se vio amenazado cuando, otra vez Lucas Beltrán, cabeceó alto un centro de Danjuma, que buscó un desequilibrio que no consiguió. Menos aún hizo Ramazani. Y es que el Mallorca no iba a dejar jugar más a un equipo que sigue sin doblegar un destino que le aboca al sufrimiento.

Kiat Lim, a la junta de accionistas del Valencia: “Volver a las competiciones europeas debe ser un objetivo y el Nou Mestalla nos dará el impulso”

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"Volver a las competiciones europeas debe ser un objetivo y el Nou Mestalla nos dará el impulso". Ése fue el mensaje que Kiat Lim, presidente del Valencia, lanzó en un discurso de apenas cinco minutos a los 219 accionistas que acudieron a la Junta General en representación de 91,73% del capital social.

El Nou Mestalla y la operación financiera fueron destacadas por el presidente, que los calificó como claves del "periodo de transformación" que vive el club. "Me enorgullece decir que el nuevo estadio avanza en tiempo y forma y estará para el verano de 2027. Será un activo estratégico para el club, la ciudad y la Comunidad Valenciana. Un símbolo de modernidad que nos permitirá crecer como institución", destacó Lim.

Para el presidente, la operación de crédito diseñada con Goldman Sach ha sido "crucial" para desbloquear el proyecto del estadio "sin comprometer la estabilidad financiera del club" y sitúa al Valencia "en el mapa de los grandes clubes de Europa". "El hecho de que inversores internacionales de primer nivel hayan decidido apoyar al Valencia demuestra la confianza que inspiramos hoy en los mercados financieros globales y sitúa a nuestro club firmemente en el mapa de los grandes proyectos deportivos europeos", destacó.

Además, el estadio "será clave para resolver el actual cuello de botella provocado por las normas del Fair Play Financiero y las limitaciones de ingresos. Por este motivo, solicitamos el pleno apoyo de nuestros aficionados y accionistas a este proyecto, ya que nos permitirá convertirnos en un club más competitivo, sostenible y ambicioso", añadió.

Por eso, por segunda vez en su presidencia, Kiat Lim se atrevió a verbalizar que Europa es el objetivo. "Volver a las competiciones europeas debe ser un objetivo, estamos convencidos de que vamos por el camino correcto, y el Nou Mestalla nos dará el impulso", explicó. Es el mismo mensaje que hace apenas dos meses transmitió el CEO de Fútbol, Ron Gourlay, que fijó, además, que quedan cuatro ventanas de mercado para conseguirlo.

En cuanto a la situación deportiva, Lim pidió apoyo al entrenador. "Debemos estar con él, con Carlos Corberán, y con los jugadores", advirtió no sin recordar que está haciendo una inversión en la estructura. "La llegada de Ron [Gourlay] es un claro ejemplo de nuestro compromiso con la profesionalización y la excelencia. Estos cambios nos harán un club más fuerte y mejor preparado. Nos acercamos a un momento histórico. Les pido su confianza", sentenció.

Este discurso no calmó los ánimos de los accionistas que se congregaron en Feria Valencia. La junta arrancó con protestas y gritos de "sinvergüenzas" y "caraduras".

Las intervenciones de los accionistas, muy críticas e incluso con insultos, se centraron en el Nou Mestalla, cuyo diseño no se les ha presentado, en su financiación y la deuda que ha generado al club durante décadas y la gestión deportiva, que aboca al club a pelear por la permanencia.

A pesar de que las respuestas a las preguntas se fijaron para después de las votaciones, y ante las acusaciones que se repitieron, Kiat Lim tomó la palabra. "Es comprensible su frustración. Todo lo que yo diga va a ser considerado mentira antes de que yo hable. Cometemos errores, por eso estamos aquí. Podéis sacudir la cabeza todo lo que queráis, pero queremos lo mismo. Habéis hecho preguntas y todo lo que yo diga se va a calificar de mentira. Por qué seguimos aquí, decís que somos irrespetuosos, pero yo he permitido que vengan todos a esta Junta. Pero todo lo que diga va a ser mentira. No tiene sentido argumentar", sentenció.

1.173 partidos, una charla con Simeone y la continuidad de Koke y Griezmann, dos 'viejas' leyendas: "Los cracks nunca traen problemas"

1.173 partidos, una charla con Simeone y la continuidad de Koke y Griezmann, dos ‘viejas’ leyendas: “Los cracks nunca traen problemas”

Fue una charla distendida entre los tres, que Diego Simeone quiso revelar en la sala de prensa posterior a la victoria frente al Valencia. "Ganamos con dos goles de los dos", ha resaltado el técnico antes de explicar cómo en esa conversación entre el técnico y Griezmann y Koke se transmitieron las necesidades de todos. De jugar para los futbolistas, aunque "Koke ha jugado mucho", y de la necesidad que den todo lo que les toque jugar, el técnico. "Antoine viene jugando menos y no es fácil no darle esa titularidad que uno cree merecer y le quería transmitir lo importante que es siempre, no sólo cuando es titular. Tiene cosas diferenciales. No hay muchos en la plantilla que lo tengan", ha alabado el técnico a su pupilo.

Esas cosas diferenciales son un control estratosférico a un pase de 40 metros de Pubill, en el que durmió el balón con la punterita y la puso luego a guardar. "Pongo el pie, me la encuentro con un poco de suerte, pero el control me permitió ponerme en el mejor momento para golpear", ha explicado la acción el propio protagonista. Una acción que valió tres puntos en un duelo muy espeso para el Atlético y que, con apenas media hora en el césped, Griezmann pudo cambiar.

Simeone, que ha explicado la acción en rueda de prensa juntando las manos como si rezara a Dios, ha contado que "el control es de un jugador eterno", el de alguien "legendario" y a la que el técnico se muestra agradecido por la actitud que está mostrando pese a que el francés es el jugador número 12 en minutos esta temporada con 885, y en la anterior llegó un momento en el que sólo Oblak jugaba más que él. "Los cracks nunca traen problemas porque entienden su lugar. Saben que han pasado los años, aceptan el por qué están en otro lugar en la plantilla y dan el máximo", ha concedido el argentino.

El galo lleva cinco goles y una asistencia esta temporada. El curso pasado llevaba 11 y seis pases de gol a estas alturas de un curso en el que fue insustituible. "Sé que los minutos que me dé intentaré hacer lo mejor posible y a veces como hoy, marcando, o como en Bilbao no tocar un balón, es lo que hay", ha asumido el máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid con 204 tantos.

Entre el francés y el capitán del Atlético suman 1.173 partidos como rojiblancos: 705, Koke y 468, Griezmann. El siete, además, llega hasta los 546 duelos en liga, el quinto con más partidos y a tan sólo cuatro de Raúl González Blanco, cuarto, al que debería superar esta temporada. Además, cuando le preguntan sobre su futuro, lo tiene claro: "Ganar un título con el Atlético. Quedan meses así que estar bien física y mentalmente para ayudar al equipo", ha explicado el francés.

El secreto de Griezmann

Su secreto es un "amor por el fútbol" que lo vive cada vez que entra al campo tanto a entrenar como para jugar. "Ponerme las botas me hace feliz", ha revelado Griezmann. Y también debe de ocurrirle al capitán que hoy volvía a marcar tras más de un año sin ver portería. Fue en la victoria por 3-0 ante el Girona, en agosto del curso pasado. "Para mí es un honor compartir el vestuario con una leyenda como él", ha agradecido Griezmann a Koke y este le ha devuelto el halago y ha pedido "ganar títulos" al 2026 "por el trabajo que llevan haciendo".

El encuentro ante el Valencia ha sido el último del año en el Metropolitano ya que el Atlético cerrará 2025 en Girona. Los rojiblancos han ganado 21 de 26 duelos en su feudo y Simeone espera mejorar esa asignatura pendiente que tiene estos últimos años como son las victorias fuera de casa.

Un Atlético de viejos rockeros derriba al Valencia

Un Atlético de viejos rockeros derriba al Valencia

Al descanso del encuentro en el Metropolitano sonó Si te vas en homenaje a Robe Iniesta. Pero el verdadero recuerdo para el cantante de Extremoduro lo realizaron dos viejos rockeros. Koke y Griezmann siempre tienen un acorde más en una canción lenta, como la que sonó el sábado en el Metropolitano. Sus bises hicieron inerme el susto de Beltrán y dieron la victoria a un Atlético que jugó con fuego durante muchos minutos. [Narración y estadísticas, 2-1]

No se sabe qué sorpresa fue mayor, si el buen inicio del Valencia o la empanada con la que salió el Atlético. Antes de que se cumpliera el minuto, Hugo Duro pudo adelantar al conjunto ché tras un error en área propia de Giuliano. El delantero madrileño echó la vaselina por encima de Oblak. El susto estaba metido y se mantuvo casi hasta que Koke decidió marcar su primer tanto en más de un año.

Siempre se puede contar con el capitán, que este curso está contando más de lo que seguro él esperaba. El vallecano embocó bien el rechace de un córner poco después del primer cuarto de hora del encuentro. Ha necesitado 116 saques de esquina el Atlético para sacar algo positivo de este tipo de jugadas.

Pero en el mediocampo del Atlético hay otro nombre que, con gol o sin él, ha dejado atrás su faceta de promesa para convertirse en un jugador generacional. Pablo Barrios lleva tiempo mostrando que su presencia en el juego tanto ofensivo como defensivo del Atlético es esencial. El ejemplo fue una jugada que robó, condujo y cedió en profundidad a Sorloth, pero el noruego estrelló su disparo en el cuerpo de Agirrezabala.

Volvió el noruego a su versión fallona para desesperación del Cholo y del Metropolitano. Algo desconectado del juego, no encontró el nueve rojiblanco el feeling que sí halló en Eindhoven. Y quien quizás preocupe incluso más que el gigante rubio es Julián Ávarez. Y preocupa más porque estadio y directiva saben de la calidad que atesora el argentino, pero no termina de mostrarla de un tiempo a esta parte. Los primeros 45 minutos no existió y eso siempre son malas noticias para el Atlético. De hecho, antes del 60, Simeone le sustituyó por Griezmann.

Griezmann, después de anotar el segundo tanto.

Griezmann, después de anotar el segundo tanto.JAVIER SORIANOAFP

El primer tiempo fue de una densidad difícil de digerir. Mucha pérdida, poca intensidad y menos ocasiones. Las únicas, las que llegaban de balón parado. Más allá de la que propició el gol del Atlético, las dos que hubo fueron para el Valencia. Una falta ensayada botada por Pepelu que Duro no pudo dirigir hacia la portería de Oblak y un córner en el que pareció que había llegado el empate del Valencia hasta la intervención del VAR. Tras un barullo, el balón llegó al capitán del equipo ché que lo introdujo en la portería pero desde la sala VOR avisaron a Soto Grado de que en la jugada previa, la rótula de Hugo Duro estaba adelantada.

No mejoró demasiado el juego a la salida de los vestuarios. Seguía faltando precisión y a los rojiblancos, intensidad. Así que el Valencia decidió seguir transitando en ese limbo de perder por poco y esperar las suyas hasta que Beltrán no quiso esperar y, tras un uno- dos a Almada, metió un latigazo imposible para Oblak. Si eso ya no sacudía al Atlético...

Música y rock

Los rojiblancos dieron un paso adelante conscientes de que no podían dejarse más puntos de cara a la cabeza. El primer aviso fue un centro de Ruggeri que Giuliano no pudo embocar y el segundo ya no fue aviso sino un tanto espectacular de Griezmann. El pase de Pubill en largo fue bueno, pero el control con la punterita y el remate están fuera de categoría. Podrá perder físico, pero ese toque que muestra el galo no es algo que se entrene.

Los viejos rockeros nunca mueren. Koke y Griezmann son eternos y siempre estarán en la memoria rojiblanca. También Robe y su foto icónica junto a Rosendo con la camiseta del Atlético. 'Si se van..."

Hugo Duro rescata un punto agónico ante el Sevilla que no saca al Valencia de la agonía

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Es difícil imaginar que hubo un tiempo en que Valencia y Sevilla fueron equipos fieros capaces de amenazar a la oligarquía de la Liga. Nada queda de aquello después de haberlos hecho jirones la mala gestión en el césped y los despachos. En Mestalla solo se les vio intentar sobrevivir, con mejores intenciones que acierto. Ambos más preocupados en abrir hueco con la cola de la clasificación que en alzar la mirada hacia las plazas europeas a las que un día fueron candidatos imprescindibles. El Sevilla fue capaz de generar peligro, pero el gol que durante muchos minutos le puso los tres puntos en el bolsillo, lo marcó Tárrega en propia puerta. El Valencia, incapaz de crear fútbol, tiró de corazón y de Hugo Duro para rescatar un empate en el tiempo añadido. Demasiado pobre para lo que un día fueron. [Narración y estadísticas: 1-1]

Llegó Almeida a Mestalla con muchas bajas, lo que no le impidió enseñar colmillo en el primer tiempo. En el minuto 3, con un centro larguísimo de Mendy desde el carril izquierdo al punto de penalti, donde Peque, en disputa con Copete, cabeceó ajustando al palo para que Agirrezabala luciera su primera mano salvadora. La respuesta la dio Danjuma, con una carrera en la banda izquierda para pisar área e ir buscando hueco de disparo.

Daba la impresión de que el Valencia dominaba y trataba de mover la pelota buscando cómo deshacer el musculoso centro del campo sevillista, arropado por cinco defensas. Sin embargo, no hubo ventaja ni capacidad de atosigar por la precipitación que conducía a imprecisiones. Corberán buscaba calma pero nadie era capaz de lograrla. De hecho, cuando el Valencia trataba de estirarse, aunque fuera a base de carreras estériles, faltas o saques de esquina, el Sevilla se relamía.

Volcado en Vlachodimos, el Sevilla recuperó un balón larguísimo a Akor Adams, que cuerpeó con Tárrega, último hombre, y encaró al guardameta valencianista con la fortuna de que en el mano a mano su disparo se fue por encima del larguero. Ya eran dos las ocasiones en que el Valencia había salvado el empate a cero, aunque también reclamó un penalti de Carmona a Hugo Duro por un codazo en el área que Guillermo Cuadra no vio y el VAR, tampoco.

La grada, que se acordó de Lubo Penev y su grave enfermedad, al inicio del partido, se impacientaba al ver a su equipo incapaz de salir de la tela de araña que tejió Almeida. Y cuando lo lograba, era con la pólvora mojada. Pasada la media hora, un robo del impreciso Javi Guerra, esta vez acertado, dio alas a Danjuma en el carril derecho del Sevilla para pisar área y reclamar penalti cuando cayó, de maduro, sin haber encontrado pase. El esfuerzo hace que se apague su brillo. Aún así, el neerlandés no dejó de bailar una y otra vez con Carmona, y del último al filo del descanso, sacó un pase tenso a corazón del área que Hugo Duro remató al aire. Sin lucimiento, el Sevilla estaba sujetando a un equipo que era incapaz de hacerle daño pese a que la soga de la clasificación la tiene alrededor del cuello.

Al inicio de la segunda parte, el nudo se apretó. El Sevilla ni siquiera necesitó intimidar porque fue el Valencia mismo quien, al trantán, incapaz, espeso, le dio alas. Primero, cediendo un disparo, lejano, a Agoumé. Después, haciéndoles hasta su gol. Oso, con el carril izquierdo para él y sin la presión de Thierry, puso un balón tenso buscando a Akor, pero llegó antes a rematar a bocajarro Tárrega. Un palo que castigaba a un Valencia sin plan.

No tenía más remedio Corberán que mover el banquillo. Recurrió a Ugrinic en la sala de máquinas -lo que provocó la pitada a Guerra-, la aceleración de Ramazani y la imprevisibilidad de Jesús Vázquez para hacer desdobles con Diego López, que consiguió asistir a Lucas Beltrán para un remate tan fácil que Mestalla se llevó las manos a la cabeza cuando el argentino lo falló.

Nada funcionaba. El Valencia no consiguió domar de nuevo el partido y se entregó a los arreones tirando de corazón. La revolución como único argumento. Cuando el duelo se moría, fue Ugrinic quien sacó el coraje para rescatar una pelota en el costado izquierdo del área y entregársela a Hugo Duro para que, entre los centrales, rescatara un empate.

Se volcó el Valencia, pero ya era tarde y Guillermo Cuadra pitó el final cuando acababa de ganar un córner, lo que provocó un aluvión de tarjetas. Se tuvo que conformar con un punto que sirve, pero no salva.

El Valencia remonta y araña un punto en Vallecas

El Valencia remonta y araña un punto en Vallecas

El Valencia da tímidos pasos adelante que, si bien no le liberan del sufrimiento, se lo alivian. En Vallecas fue capaz de remontar y arañar un punto, lo que indica una ligera mejoría al menos en la confianza de un equipo que sigue anclado en la parte baja de la tabla. Porque ni en Mestalla es infalible y como visitante ha sumado tres puntos con tres empates.

No pareció salir atenazado al campo de Vallecas el equipo de Corberán. Sus números demuestran que carga con una cruz cada vez que juega como visitante, pero buscó resarcirse. Durante la primera media hora de partido dio la sensación de poder conseguirlo. Contenía al Rayo y, además, Luis Rioja armó un disparo amenazante en el minuto 11, pero fue un espejismo porque, desde ese susto, su rival empezó a crecer hasta cercarlos. Copete tuvo que sacar en la misma línea de gol un remate de Jorge de Frutos que salvó Agirrezabala, cazó Fran Pérez pero tocó en Tárrega vencido en el suelo y se envenenó.

El Rayo había entrado en calor y no dejó de buscar ventaja hasta que logró marcar en el minuto 37. Probó Gumbau con un disparo, pero su protagonismo llegaría en un saque de esquina que, sacado en corto, acabó telegrafiando a Mendy para que ganara el salto a Pepelu en el primer palo y, con un testarazo inapelable, marcara su primer gol como profesional y del Rayo en la fría noche de Vallecas.

Desde ese momento, el Valencia ya no encontró la manera de hacer daño, aunque Diego López erró el empate en el añadido de la primer parte. Se comió Batalla un centro de Rioja que encontró al asturiano solo en el segundo palo y, a puerta vacía, golpeó al cuerpo de Álvaro García, para desesperación de Corberán en el banquillo.

El partido no se dibujó diferente en el inicio de la segunda parte. Mandaba el Rayo, trataba de protegerse el Valencia, pero el peligro era de los locales. De hecho, Álvaro García, en una contra tras un robo, disparó ajustado al palo de Agirrezabala. No tardó Corberán en echar mano de Danjuma para activar un poco más a su equipo, que no perdía la cara, pero necesitaba más.

Los valencianistas dieron un paso adelante y tuvieron premio cuando Diego López golpeó un balón suelto en el área tras un saque de esquina que tocó Mendy para despistar a Batalla y poner el empate en el marcador.

La última media hora del partido fue una batalla en la que los dos equipos intentaron dañarse. Cualquier error podían pagarlo caro. Diego López volvió a dos ocasiones trastabilladas para hacer el segundo, pero el Rayo, ya sin Mendy, lesionado, también buscó transiciones rápidas que sorprendieran. Prueba que de ni Corberán ni Íñigo Pérez estaban satisfechos es que buscaron artillería pasado el 90, aunque de nada sirvió.

La resurrección del Valencia solo alcanza para agarrar un empate ante el Betis en Mestalla

Actualizado Domingo, 9 noviembre 2025 - 21:04

No está muerto el Valencia de Corberán a pesar de parecerlo. Ante el Betis fue capaz de resucitar su mejor versión, asfixiar al rival y coserlo a ocasiones, aunque cuando entró una ya era para remontar. Y es que los verdiblancos, con transiciones veloces comandadas por Antony, pudo haber hecho mucho daño. El punto es valioso para Mestalla más por las sensaciones que por el reflejo que tiene en la clasificación. El Valencia, que toma aire, suma siete jornadas sin ganar. [Narración y estadísticas: 1-1]

No hubo respiro en un duelo que viajó de área a área sin descanso. Los valencianistas sabían que la grada no perdonaría que no mordieran los tobillos, más cuando Antony ganó la primera carrera por la orilla para servir un centro perfecto que Abde, sin explicarse cómo, no logró encajar entre los tres palos. Al aviso respondió Danjuma contra contra endiablada que mandó por encima del larguero de Valles. Otra tuvo el neerlandés con un centro de Gayà que estrelló en el travesaño.

El Valencia estaba encerrando al Betis, que necesitó media hora para estirarse y salir del dominio valencianista. Corberán no apuntaló su defensa de manera evidente, con tres centrales, pero sí incrustó a Pepelu para darle salida de pelota y dejó al capitán y a Thierry el camino despejado para sumarse al toque de arrebato. Le funcionó la idea, con futbolistas más concienciados y entregados a una fórmula en la que se sintieron cómodos en ataque y fueron efectivos en defensa.

Cierto es que el acierto del Betis ayudó, porque no suele fallar Antony a puerta vacía regalos como el que le hizo Cucho tras una galopada por banda. Y es que no se sentían cómodos ante un Valencia que, por primera vez, era capaz de recuperar balones con soltura en el centro del campo, con Javi Guerra y Almeida multiplicados.

Por eso podían aparecer los laterales, como Gayà para volver a dibujar un centro que no acertó a cabecear Lucas Beltrán y que enganchó Diego López para forzar a Valle a hacer una de las paradas de la noche.

El Valencia se fue al descanso teniendo más balón, más ocasiones, más intensidad, una presión efectiva y haciéndose la vida más fácil en defensa. Lo único que faltaba es el gol.

Tras el descanso, otra vez avisó el Betis, otra vez Antony, que esta vez, atosigado, cruzó en exceso un remate desde la esquina derecha del área. Otra vez respondió el Valencia con una doble oportunidad de Diego López y Lucas Beltrán. Y de nuevo apareció Antony con un disparo que buscó ajustar al palo.

Del fallo al empate

Después de tanto fallo, el gol de los verdiblancos llegó por un error valencianista. Tárrega, obligado a sacar el balón, equivocó el pase y le entregó la pelota en el borde del área a Cucho, que encaró y batió a Agirrezabala.

No se hundió el Valencia ante el palo. El banquillo ya había echado mano de dos armas que se guardó de inicio, Luis Rioja y Hugo Duro, y fue el andaluz el que armó la revolución. Cazó una pelota rebotada en la medialuna y la pegó con la fe necesaria para convertirla en gol. No pasó desapercibido que buscó a su central para dedicárselo como bálsamo.

Nadie se conformó con ese empate, aunque quien más cerca estuvo de romperlo fue el Betis en un mano a mano de Cucho ante Agirrezabala que salvó el meta vasco para apuntalar el punto de crecimiento que puede haber encontrado el Valencia.

La crisis perpetua del Valencia y el estallido de la burbuja Corberán: en el bucle del descenso, con dos victorias pero la confianza de Lim

Actualizado Domingo, 2 noviembre 2025 - 21:00

¿Cómo ha podido el Valencia pasar en seis meses y 25 días de poner en problemas al Real Madrid en el Bernabéu y ganarle el partido 1-2 a ser arrollado dejando las peores sensaciones de un equipo de Primera, en puestos de descenso y descompuesto? Esa pregunta, con matices, se ha convertido en cíclica y explica la frustración en la que vive instalado el valencianismo. Ocurrió con Gattuso, cuando el equipo se deshizo en cuatro meses, también con Baraja después de una agónica salvación y una temporada tranquila, y vuelve a pasar con Carlos Corberán. Resucitó al Valencia, pero su burbuja ha estallado en menos de un año.

Su capacidad para obrar milagros se ha esfumado. De hecho, en 11 jornadas solo lleva dos puntos más (9) que Rubén Baraja hace un año, ha sumado dos en seis partidos y es el segundo equipo más goleado tras el Girona y uno de los peores atacantes, con 10 goles en 11 partidos. Solo Osasuna y Oviedo han marcado menos. No da Corberán con la tecla que active a sus jugadores y las dudas han provocado el hartazgo de Mestalla y la falta de confianza en una plantilla que no entiende los planes del entrenador.

Las variantes tácticas, como jugar con cinco defensas, ya no funcionan, el balón parado sigue siendo una cruz, el centro del campo ha perdido contundencia y los jugadores no ven que la forma de apuntalarlo sea incorporando a los laterales. Futbolistas como Hugo Duro han perdido la titularidad y el rendimiento de otros se ha desplomado, y los refuerzos de lujo como Danjuma han ido diluyéndose. Tanto como la fe en que, un año más, se puede sobrevivir. Los únicos que a día de hoy la mantienen intacta son los dirigentes del Valencia, empezando por el CEO de fútbol, Ron Gourlay. No se niega la crisis, pero se opta por mantener la confianza.

Poder de decisión

Como ocurrió con Baraja tras una buena temporada 23/24, Corberán no ha podido crecer desde ese trabajo, aunque la diferencia entre ambos es que ha tomado mucho más partido en el diseño de este Valencia que naufraga. El buen final de curso llevó al valenciano a aumentar su crédito y, por primera vez, viajó a Singapur para planificar esta temporada junto a Kiat Lim, el presidente del club e hijo del dueño. Allí se anunció que Gourlay, ex del Chelsea y el United, se convertía en su nuevo jefe.

Ellos se conocieron hace años en Inglaterra y eso convirtió a Corberán en lo más cercano a un manager inglés, con poder de decisión en las contrataciones de refuerzos. El entrenador ha participado activamente en la decisión de qué jugadores reforzarían el equipo. Lo que no pudo impedir fue el adiós de su columna vertebral: Mamardashvili ya estaba vendido al Liverpool, Mosquera salió al Arsenal y Barrenechea volvió a Aston Villa para ser traspasado al Benfica. Sadiq era el único que se podía pelear, pero no hubo acuerdo con la Real.

Luis Rioja intenta controlar un balón, el sábado en el Bernabéu.

Luis Rioja intenta controlar un balón, el sábado en el Bernabéu.AFP

En el rendimiento de estos tres, unido al excepcional de Rioja y el de Rafa Mir asimilados sus problemas judiciales, se basó la recuperación. El fichaje de Corberán se anunció el pasado 25 de diciembre, por sorpresa y tras haber negociado con Quique Sánchez Flores. Lim aceptó pagar tres millones para que saliera del West Bromwich Albion y firmarle un contrato hasta 2027. Cogió el equipo colista, con 12 puntos en la jornada 18, y en las 20 restantes lo llevó a sumar 34. Cuando visitó el Bernabéu el 5 de abril, el Valencia estaba a siete puntos por encima del descenso. Incluso se soñó con Europa. Los únicos lunares negros fueron las contundentes derrotas ante el Barça en Liga (7-1) y Copa (0-5).

Las claves de esa metamorfosis fueron varias: la fe ciega por necesidad, las variantes tácticas que fortalecieron y un refuerzo acertado. Nada de eso se ha mantenido y el Valencia vuelve al bucle infinito y a las goleadas. Al Barça (6-0), se suma el Real Madrid (4-0). Justo ahora que el objetivo era sostener un crecimiento que, en dos temporadas, le llevara a estrenar el Nou Mestalla en Europa. Del sueño a la pesadilla.

Vinicius se redime hasta con un error: del penalti cedido por Mbappé al choque de manos con Xabi Alonso camino del banquillo

Actualizado Sábado, 1 noviembre 2025 - 23:18

Vinicius se redimió de sus pecados en el vestuario y obtuvo el perdón de Xabi Alonso que, benevolente, le dio la titularidad ante el Valencia, una apuesta para el lucimiento. Lo hizo a medias, pero fue suficiente. Ni siquiera le penalizó fallar un penalti. El Bernabéu, lejos de reproches, también optó por hacer borrón y cuenta nueva.

El brasileño tenía entre ceja y ceja que sus disculpas, públicas y polémicas sobre el papel, privadas en la caseta, pero que debían encarnarse en una celebración. Por eso buscó con ahínco la portería de una de sus víctimas favoritas. En los últimos cuatro años, Vinicius siempre le ha marcado al Valencia en el Bernabéu al menos un gol. Incluso el pasado año, cuando marcó el 1-1 y después estrelló un penalti en Mamardashvili. En total son seis, ante este Valencia empequeñecido y desnortado, parecía fácil que la cifra engordara cuando entre Mbappé y Güler lo inclinaron de manera irreversible antes del descanso.

Para entonces, Vinicius ya podía tener cumplido su objetivo. En el minuto 41, Busquets Ferrer pitó el segundo penalti de la noche en contra del Valencia. El primero fue por una mano de Tárrega —más discutible que el agarrón de Diego López a Mbappé en la misma jugada—; este, por el atropello de Thierry a Carreras. Con el Bota de Oro con dos goles en el zurrón, le cedió el lanzamiento a Vini para permitirle escenificar su arrepentimiento. No ocurrió. El brasileño encaró con serenidad a Agirrezabala pero el meta vasco adivinó y escupió el tiro.

Xabi Alonso, expectante en el banquillo, solo pudo cabecear lamentándose. Porque no hubiera cerrado el partido para poner ya la mente en Liverpool y porque ese gol podía poner el mejor cerrojo posible a la polémica. Lo primero lo arregló Jude Bellingham enseguida con su tercer gol en los últimos tres duelos, lo que significa que el inglés, superada la lesión del hombro, ha vuelto.

En el descanso, para la visita a Anfield guardó a Güler, brillante en su asociación con Mbappé, y a Tchouaméni, pero Vini iba a tener más minutos para buscar su gol. Minutos y ocasiones, porque el Valencia era un rival grogui, incapaz de aguantar la pelota y menos aún de hilvanar alguna jugada que inquietara a los blancos. Solo era capaz de perseguir sombras intentando que la humillación no fuera mucho mayor del 3-0. Parecía un milagro que el marcador acabara con esa diferencia.

Por eso el Bernabéu se levantó cuando Vini arrancó por la banda en el minuto 61 y asistió a Mbappé, sin que el francés armara un tiro que complicara a Agirrezabala. Hasta ahí llegó su peligro. Le puso Corberán a Cömert como nueva pareja de baile solo para frenarle y, aún así, esperó Xabi Alonso hasta el minuto 79 para sacarlo del partido.

Lo hizo bajo los aplausos de la grada, dándole la mano a Rodrygo y Hendrick y chocándole al entrenador. Como si nada hubiera ocurrido hace una semana. Gestos contenidos que repitió con todo el banquillo.

Todo está olvidado. "A mí Vini no me tiene que pedir perdón. Le adoro, es un compañero ejemplar", reconoció Carreras, que marcó el cuarto gol con un increíble zurdazo.

Vini había aprendido la lección y así se lo reconoció todo el Bernabéu, que se guardó energía para despedir con una ovación a Mbappé. Nunca Xabi lo había sacado de un partido antes del minuto 80, pero ya había hecho todo el trabajo. 44 goles en 45 partidos, ocho jornadas consecutivas marcando y un partido tan cómodo que merecía la pena guardar energías.