Las claves de la decisiva batalla en Qatar: órdenes de equipo, neumáticos de 25 vueltas y un equipo filial para Verstappen

Las claves de la decisiva batalla en Qatar: órdenes de equipo, neumáticos de 25 vueltas y un equipo filial para Verstappen

Ron Dennis apenas podía contener las lágrimas ante los periodistas tras la victoria de Fernando Alonso en el GP de Mónaco 2007. "Nunca hemos utilizado las órdenes de equipo. La última vez que lo hicimos fue en 1998, en Melbourne", imploraba el jefe de McLaren, intentando evitar la sanción de la FIA. De poco iba a servirle la súplica porque aquel fin de semana en el Principado terminó por dinamitar la convivencia con Lewis Hamilton, que entregaría el título a Kimi Raikkonen en la última carrera. Casi dos décadas después, aquel fatídico desenlace aún sobrevuela por la escudería de Woking. "Si se repite lo de 2007, prefiero ese resultado a cualquier otro por favorecer a algún piloto. No lo haremos", adelantó, hace tres semanas, Zak Brown, CEO del equipo. Hoy, tras la doble descalificación en Las Vegas, la madeja se ha enredado aún más. A falta de sólo dos carreras, Lando Norris lidera el Mundial con 24 puntos sobre Max Verstappen y Oscar Piastri. Así que la pregunta sigue en el aire: ¿mantendrá McLaren su palabra?

Hay razones para creer en la vigencia de las papaya rules este fin de semana en el GP de Qatar, penúltima cita del Mundial 2025. Un circuito donde el año pasado Norris recibió una sanción de 10 segundos por no respetar las banderas amarillas. Una pista en la que Piastri siempre ha aventajado a su compañero, tanto en la carrera del domingo como en la sprint race.

"Tuvimos una breve conversación al respecto y la respuesta es no", zanjó hace dos días el australiano, confiado en que el regreso a un circuito con mejor agarre le permita enderezar su racha de siete carreras sin podio. "Siempre hemos dicho que, mientras las matemáticas no indiquen lo contrario, dejaríamos que nuestros pilotos luchen por su oportunidad", reiteró el jueves Andrea Stella, team principal de McLaren.

"Gracias a los fallos de otros"

También hay motivos para considerar una renuncia momentánea a esas normas no escritas de igualdad de trato. Ninguno de tanto peso como la mera presencia de Verstappen. Tras la victoria del pasado sábado en el Strip Circuit, el tetracampeón encadena ocho podios consecutivos, su tercera mejor racha de siempre. "Algunas pistas serán un poco mejores para nosotros. Qatar probablemente sea bastante buena, aunque Abu Dhabi quizás no tanto", vaticinó antes de volar hacia Losail.

A su advertencia añadió un par de recados para minar la confianza del rival: "Seguimos en la lucha gracias a los fallos de otros. Si hubiéramos tenido un coche tan dominante como el de ellos, el Mundial se habría acabado hace mucho tiempo".

En 2023 y 2024, Mad Max vio la bandera a cuadros en Qatar tras liderar durante todas las vueltas. Si el domingo vuelve a repetirlo, igualará con Ayrton Senna como el segundo piloto de la historia con más triunfos de punta a punta (19). La ventaja de Red Bull sobre McLaren se sustenta sobre dos pilares: el predominio de curvas de alta media y velocidad, a las que su RB-21 se adapta mejor que el MCL-39, y un motor Honda más fresco, gracias a la nueva unidad estrenada en Interlagos.

Verstappen, el jueves, en Losail.

Verstappen, el jueves, en Losail.AP

A todo ello hay que añadir el factor de los neumáticos. Sólo de modo excepcional para este fin de semana, cada juego de C1, C2 y C3 se podrá usar sólo durante 25 vueltas. De modo que, para completar las 57 programadas, serán obligatorios dos pit-stops. Todo ello generará un ritmo más rápido entre los favoritos al triunfo, minimizando así una de las fortalezas de McLaren: la gestión de las gomas en las tandas largas.

Superioridad numérica

Tras su doble cero de Las Vegas aún hay dudas sobre si McLaren montará en Losail una configuración aerodinámica más conservadora para evitar otra descalificación. La otra posibilidad sería bajar de nuevo la altura de sus coches, manteniendo así el rendimiento, pero incrementando el riesgo de castigo. En esas delicadísima tesitura se debate Stella, obligado a todo tipo explicaciones ante la prensa, mientras Laurent Mekies, su homólogo en Red Bull, paseaba tranquilo por el paddock.

El francés, que el pasado julio tomó el relevo de Christian Horner, sabe que en esta resolución del título cuenta con ventaja numérica. No sólo porque Yuki Tsunoda no tendría nada que perder en un hipotético duelo frente a los McLaren, sino por la ayuda de Racing Bulls, el único equipo filial de la parrilla. Isack Hadjar y Liam Lawson podrían trabajar para Verstappen como lo hizo Sergio Pérez en 2021. Entonces, el mexicano dejó dos actuaciones decisivas frente a Hamilton en Estambul y Abu Dhabi.

Este fin de semana, Hadjar, Lawson y Tsunoda pueden desempeñar un papel muy útil en Losail, un trazado donde cada adelantamiento supone un dolor de muelas. Casi todas las maniobras se condensan al final de la larga recta de meta. Hace un mes, Tsunoda ya ralentizó a los rivales de Verstappen en México. Y durante las dos últimas carreras los pilotos de Racing Bulls partieron desde el top-10 de la parrilla, desde donde podrían volver a inquietar ahora. El último aviso del tetracampeón bien puede interpretarse como una declaración de intenciones de Red Bull y su equipo B: «No tengo nada que perder. Así que lo apostaremos todo. Si funciona, funciona. Si no, no».

Carlos Sainz apuesta fuerte para repetir podio en Las Vegas: "Voy a darlo todo para que suceda"

Carlos Sainz apuesta fuerte para repetir podio en Las Vegas: “Voy a darlo todo para que suceda”

La exhibición sobre el resbaladizo asfalto de las avendidas de Las Vegas mereció el encendido elogio de Gaëtan Jego a través de la radio. "¡Increíble clasificación! Tu primera vez en condiciones de lluvia con el Williams. ¡Simplemente alucinante! ¡Alucinante, tío!", exclamó el ingeniero de pista de Carlos Sainz, que partirá tercero en la parrilla, sólo por detrás de Lando Norris y Max Verstappen, en busca de su segundo podio del Mundial 2025.

"Voy a darlo todo. Ya me visteis en Bakú o en Austin, cuando estoy ahí arriba luchando por el podio intento no cometer errores y ver si puedo conseguir un resultado mejor del esperado. Así que voy a esforzarme al máximo para que suceda", adelantó el líder de Williams, empeñado en recuperar el rumbo tras tres carreras seguidas fuera de los puntos.

El podio en el GP de Azerbaiyán, donde partió segundo por detrás de Verstappen y sólo fue superado en pista por George Russell, debe resultar inspirador para Sainz, que mantiene un particular idilio con el Strip Circuit. De momento es el único piloto que ha repetido en el top3 de la Q3 desde que esta carrera entró en el calendario, ya que en 2023 y 2024 ocupó la segunda posición al volante de un Ferrari.

"Fue una vuelta muy buena y pensé que me había llevado la pole", confesó el madrileño durante la rueda de prensa oficial de la FIA. "Entonces me di cuenta de que era el primer coche en cruzar la bandera y eso no iba a durar mucho con estos dos detrás", añadió señalando a Norris y Verstappen. Esas cuatro centésimas cedidas ante el tetracampeón mundial, que tanto escocieron a su ingeniero por la radio, resultaron esta vez de buen augurio para él.

44 años después

Y es que su tercera posición fue la mejor de Williams en la parrilla de Las Vegas desde 1981.En aquel GP Caesars Palace Carlos Reutemann y Alan Jones coparon la primera línea para la escudería británica, aunque el argentino perdió luego sus opciones de título frente a Nelson Piquet. De modo que 44 años después, Sainz puede enderezar lo que se torció para su tocayo.

Además, la formidable actuación de Sainz coincidió con la enésima debacle de Lewis Hamilton, su sustituto en Ferrari. El heptacampeón partirá último tras una Q1 donde no logró siquiera marcar un crono en su último intento, perjudicado por las banderas amarillas. "Obviamente ya no puede ir mucho peor que esto", admiitó Hamilton, tras calificar su sesión clasificatoria como "horrible".

Desde luego, las condiciones de la pista resultaban extremandamente difíciles "No podía ver nada. Ni las líneas blancas, ni a los de delante, ni a los de detrás. Fue un caos. Y no creo que nadie disfrute de esos momentos, porque cuando no se puede ver ni sentir el agarre, es muy, muy difícil", analizó Sainz, más cómodo con los neumáticos de lluvia extrema que con los intermedios.

Sainz, en garaje de Williams en Las Vegas.

Sainz, en garaje de Williams en Las Vegas.AFP

En cualquier caso, el madrileño fue uno de los pocos escogidos que supo reunir lo mejor de su pilotaje en el momento decisivo. Sólo George Russell, Fernando Alonso y Verstappen, firmaron también sus tres mejores sectores en el último intento de la Q3. El primero con 30.894, el segundo con 37.608 y el último con 39.794, el mejor de toda la parrilla. "No creo que la gente sepa lo complicadas que fueron las condiciones. El poco agarre con los alerones de baja carga y ese asfalto deslizante con los neumáticos fríos", completó.

De modo que nada más bajarse del coche había sobrados motivos para el abrazo con Pierluigi Della Bona, su preparador físico, y Roberto Merhi, otro de los fijos en su fiel Team 55. En las seis últimas carreras, Sainz ha ocupado el top3 de la qualy con un Williams más veces (dos) que Oscar Piastri con un Piastri (una).

"No podemos predecir si lloverá"

"Nuestro objetivo para la carrera será mantener la posición, conscientes de que tenemos coches muy rápidos detrás y que es fácil adelantar aquí", adelantó Sainz, sabedor de que deberá contener a Russell y Piastri, a bordo de monoplazas más veloces. Sin embargo, en este Mundial ya ha quedado en evidencia la importancia de la posición de salida, como ya mostraron Andrea Kimi Antonelli (segundo en Interlagos tras partir segundo) o Isack Hadjar (tercero en Zandvoort tras salir cuarto).

Aunque ya se ha superado el promedio de lluvia en Las Vegas, que no supera los dos días a lo largo de noviembre, nadie se fía por completo de los pronósticos meteorológicos. "Evidente que no podemos predecir si lloverá o no, pero dado nuestro rendimiento hasta ahora, nos vemos competitivos en diversas condiciones", adelantó James Vowles, jefe de Williams.

Desde luego, algo hay de especial en las fuentes y los casinos, porque nadie parece con fuerzas para repetir en el cuadro de honor. De momento hay tres polemans (Norris, Russell, Charles Leclerc), dos ganadores (Russell, Verstappen) y seis pilotos en el podio (Sainz, Leclerc, Russell, Hamilton, Verstappen y Sergio Pérez).

Contra el tedio, dos paradas en ‘boxes’: pros y contras de una idea revolucionaria en Mónaco

Actualizado Viernes, 23 mayo 2025 - 19:31

El peso de la tradición se siente en cada recoveco de Mónaco, el trazado más corto y lento de la F1, pero también el que más leyenda arrastra consigo. Ha pasado casi un siglo desde la primera edición de este Gran Premio (1929), que ya tuvo cabida en el calendario inaugural del Gran Circo (1950). Desde entonces, la cuerda de la pista apenas ha sufrido variaciones y este año sólo cabe mencionar el reasfaltado entre las zonas de Tabac y Massenet. Sin embargo, por las sinuosas calles del Principado late ahora una intensa polémica alimentada desde la FIA. Por primera vez en la historia del GP de Mónaco, los pilotos deberán efectuar dos paradas obligatorias en boxes durante la carrera.

Esta regla sólo puede interpretarse como una apresurada reacción al soporífero espectáculo de 2024. Entoces, la embestida de Kevin Magnussen a Sergio Pérez provocó una bandera roja y durante ese periodo todos los pilotos cumplieron su único pit-stop. A lo largo de las 77 vueltas restantes no hubo una sola permuta entre los 10 primeros. En total se contabilizaron cuatro adelantamientos. En la vuelta 51 Valtteri Bottas pudo quitarse de encima a Logan Sargeant para colocarse decimotercero. Más tarde, Lance Stroll rebasó a Guanyu Zhou y a Sargeant. En la vuelta 68, el ex de Williams cerró este capítulo con una maniobra sobre el piloto chino.

Apenas unas horas después, Stefano Domenicali quiso salir al paso. "No debemos permitir que esto vuelva a suceder", advirtió el CEO de la F1, consciente de la paupérrima imagen ofrecida, con los favoritos a medio gas, centrados en la gestión de los neumáticos. De modo que la FIA y Liberty Media acordaron una solución provisional. Dejando aparte los 22 adelantamientos de 2023, en un desenlace sobre mojado, los otros precedentes (tres adelantamientos en 2017, cuatro en 2018, dos en 2019, cero en 2021) obligaban al cambio.

"Un toque más picante"

Sin embargo, por su propia naturaleza, esta medida esconde graves contradicciones: en la pista más corta (3,33 km), lenta (170 km/h de media), estrecha (10 metros en su punto más ancho) y con menor degradación del Mundial, los equipos se verán abocados a usar más neumáticos que en cualquier otro circuito. Además, si la prioridad era generar más emoción, lo lógico es que esta novedad también se hubiese aplicado al resto de carreras. O al menos en un puñado de ellas, como ya sucede con las sprint races.

Norris, el viernes, durante la primera sesión libre en Mónaco.

Norris, el viernes, durante la primera sesión libre en Mónaco.AFP

Desde Santa Devota a la Rascasse, la pole de mañana volverá a dilucidarse por milímetros y milésimas. Para el domingo, en cambio, nadie se aventura aún con los presagios. "Los safety cars pueden desencadenar la locura", apuntó el jueves Max Verstappen, un piloto más bien partidario de las tradiciones. "Probablemente le dará un toque más picante: la gente tomará riesgos, intentando adivinar el momento idóneo para los pit-stops", añadió el tetracampeón. Bastante más comedido fue el veredicto de Charles Leclerc. "Tenemos que ser receptivos y estar abiertos a volver a la normalidad si no es la solución adecuada", dijo el último ganador en el Principado.

Nadie desea otro desfile, a paso de procesión, en el escenario más exclusivo de la F1, atestado de millonarios y patrocinadores. La pista que llevó al trance a Ayrton Senna, autor de seis victorias, y desquició a campeones de la talla de Jim Clark, Nelson Piquet o Nigel Mansell. Aún hoy, muy cerca de donde atracan los yates sigue resonando aquella frase del tricampeón brasileño: "Conducir en Mónaco es como montar en bici en el salón de tu casa".

La trituradora de Verstappen: Liam Lawson, otro más hacia el cadalso en Red Bull

La trituradora de Verstappen: Liam Lawson, otro más hacia el cadalso en Red Bull

Quien aún dude de las dificultades que entraña un Fórmula 1 puede revisar los mensajes de Liam Lawson del pasado domingo en Shanghai. "No puedo girar el coche en absoluto", lamentó el piloto de Red Bull en la vuelta 54, a sólo dos para la meta. Nada más cruzar la bandera a cuadros, Richard Wood, su ingeniero de pista, sólo pudo ofrecerle unas palabras de consuelo: "Sí, hoy tuviste que sudar tinta. Lo siento, tío, sinceramente hice todo lo que pude para ayudarte". En ese momento, la comunicación ya se había colmado de balbuceos y silencios de Lawson, muy afectado por su paupérrimo nivel al volante. Por segunda semana consecutiva, ni siquiera se había acercado a la zona de puntos.

El futuro de Lawson, pendiente de un hilo, se resolverá esta semana durante una reunión en Milton Keynes. Una cumbre donde el equipo, protagonista de un flojo arranque, abordará también su plan estratégico. "Estamos preocupados, pero no vamos a tirar la toalla", adelantó Helmut Marko tras el cuarto puesto de Max Verstappen en Shanghai. La opinión del veterano asesor, en estas difíciles circunstancias, tendrá tanto peso como la del team principal, Christian Horner. No se trata de un asunto baladí. Tras perder algunos de los ingenieros que cimentaron el último ciclo triunfal, con los cuatro títulos de Mad Max, Red Bull ha de decidir si da este Mundial por perdido y emplea todos sus esfuerzos en el coche de 2026, primer año de la revolución reglamentaria. Y en el corto plazo, ha de tomar una decisión con Lawson.

"No soy tonto y sé que estoy aquí para rendir. Si no lo consigo, no voy a continuar", admitió el neozelandés en China, donde ocupó la última plaza en las dos sesiones clasificatorias. A estos resultados hay que sumar su decimoctavo puesto en la parrilla de Melbourne. La peor racha de un piloto de Red Bull desde su llegada al Gran Circo, allá por 2005. Su sufrimiento al volante quedó aún más en evidencia en Shanghai, donde quiso partir desde el pit lane para realizar cambios en la puesta a punto. Sin embargo, con esa nueva configuración, mucho más agresiva, sólo pudo adelantar a tres rivales, siendo el último piloto en no ser doblado.

Sólo con el simulador

Las dificultades del RB21, un monoplaza diseñado al gusto de Verstappen, han superado a Lawson en dos circuitos que sólo conocía a través del simulador. Y esta falta de experiencia podría hacerse aún más acuciante a partir de ahora. De las 14 próximas citas del Mundial, Liam sólo conoce Suzuka, tras su paso, hace un par de años, por la Super Fórmula japonesa. Sin embargo, estas dos semanas previas al GP de Japón pueden hacerse demasiado largas. Red Bull maneja la opción de Yuki Tsunoda, el líder de Racing Bulls, su equipo filial. Incluso la de su compañero Isack Hadjar, un rookie que también ha dejado detalles interesantes.

Toda esta incertidumbre trae a la memoria el GP de Bélgica 2024, cuando Red Bull hubo de salir al paso de los rumores para confirmar a Sergio Pérez, a quien había renovado sólo dos meses antes. El mexicano tampoco daba la talla ante Verstappen y a final de año acabó saliendo del equipo. Sin embargo, su cartera de patrocinadores personales siempre representó un obstáculo para cualquier intercambio a mitad de curso. Obviamente, no es el caso de Lawson, un chico de orígenes humildes para los estándares de la actual F1. De hecho, sus padres tuvieron que vender la casa familiar para financiar sus inicios en los karts. Y según él mismo ha confesado, aún no han comprado otra.

Lawson, al volante del RB21, el domingo en Shanghai.

Lawson, al volante del RB21, el domingo en Shanghai.RED BULL

Al igual que sucedía con Checo, las comparaciones con Verstappen dejan en muy mal lugar a Lawson. No sólo por esas 88 centésimas que ha cedido, de promedio, en las sesiones clasificatorias, sino por sus recurrentes problemas a la hora de mantener el coche en la trazada. A bordo de un RB21 muy nervioso, sus mínimas opciones en Australia se toparon contra el muro de la curva 2. Tras la qualy del sábado en Shanghai, Marko ofreció un diagnóstico desolador: "Esto demuestra que nuestro coche es extremadamente difícil. Si le das a Liam el Racing Bulls, va más rápido. No puede seguir así".

Sólo las manos de Verstappen, autor de un segundo y un cuarto puesto, han sido capaces de extraer algo positivo del coche. Aunque no alcance para seguir la estela de McLaren, el tetracampeón mundial puede alardear de una estadística asombrosa. A lo largo de las 20 últimas carreras, ha sumado 337 puntos, por sólo 49 de sus compañeros. Si otros mejor preparados, como Carlos Sainz (2015-2016), Daniel Ricciardo (2016-2018), Pierre Gasly (2019), Alex Albon (2019-2020) o Pérez (2021-2024) ya claudicaron ante él, nada alentador puede esperarse ahora de Lawson.

Bienvenidos al caos

Bienvenidos al caos

Actualizado Domingo, 16 marzo 2025 - 20:33

Mereció la pena el madrugón porque el arranque del Mundial 2025 no pudo ser más emocionante. Lástima que Carlos Sainz y Fernando Alonso acabasen contra el muro, porque el GP de Australia ha sido una de esas ventanas de oportunidad para los equipos que en una carrera en seco y tranquila no tendrían ninguna opción.

Australia nos ha regalado un gran espectáculo y un cambio en una tendencia que empezaba a ser tediosa. Por primera vez en casi tres años, Max Verstappen no lidera el campeonato. Puede parecer una tontería, pero el holandés ocupaba la primera plaza del Mundial desde el GP de Miami 2022. 63 carreras consecutivas al frente que le sirvieron para abrochar tres títulos. Lograr el quinto no va a ser fácil. Como pronosticábamos, Red Bull encara la temporada con un coche que no es dominante. De hecho, el RB21 sigue siendo tan difícil de conducir como su predecesor. Un potro salvaje que sólo Max es capaz de domar. Como era previsible, el sucesor de Sergio Pérez en la escudería de Milton Keynes, Liam Lawson ha sufrido mucho en su primer fin de semana. No pasó de la Q1 el sábado, no tuvo ritmo el domingo en ningún momento, fue doblado en carrera y acabó contra el muro.

Lando Norris se mostró mucho más serio y sólido que en 2024 para solventar una de las carreras más complicadas de su vida. A pesar del dominio de McLaren, que se confirma un paso por delante del resto, el drama meteorológico de Melbourne le metió bajo mucha presión. Sólo cuando la pista se secó y pusieron los slicks, pudieron demostrar su ventaja ambos McLaren. En pocas vueltas Max se quedó atrás, pero los sucesivos coches de seguridad compactaron al grupo y los trompos, las salidas de pista y las llamadas a boxes moldearon el orden de la clasificación.

Hubo un momento estelar a pocas vueltas del final en el que en McLaren se tragaron la muerte. Todos en pista con slicks y en el radar una tromba de agua que se acercaba con malicia a Melbourne y que iba a durar apenas una vuelta. Todos los muros informaban a sus pilotos y les pedían que apretasen los dientes y aguantasen como fuera, pero resultó imposible. Cuando los McLaren se encontraron con la cortina de lluvia y la pista empapada en una parte de Albert Park, los dos, Norris y Oscar Piastri se fueron a la hierba. Norris salvó la situación y entró en boxes, Max siguió. En ese momento el 1-2 de McLaren se había convertido en un liderato de Verstappen, un Piastri atrapado en la escapatoria y un Norris con neumáticos de lluvia saliendo del pit-lane. Si no llovía más, ganaba el holandés. El cielo se apiadó de Lando y jarreó sobre la pista. Max tuvo que parar y aceptar la segunda plaza.

Cuando acabó todo, la clasificación era irreconocible. Siete equipos diferentes en las ocho primeras posiciones. Entre ellos un Williams, un Aston Martin y un Sauber. Todos ellos por delante de los dos Ferrari, uno de los equipos que más ha decepcionado en este arranque.

¿Qué hemos aprendido en Australia? Siendo sinceros, mucho menos de lo que nos hubiese gustado, porque la clasificación final es confusa. Lo más claro es que McLaren tiene el mejor coche y en China, dentro de siete días, si no llueve, serán claramente superiores al resto. También confirmamos que Verstappen resiste y que tergiversa el rendimiento real del Red Bull. Hemos aprendido que Mercedes ha mejorado, que Williams ha dado un gran paso adelante, que Aston Martin está mejor de lo que esperábamos y que la igualdad en la zona media entre ellos, Racing Bulls y Alpine va a ser máxima. Un cambio de circuito, una pequeña evolución, un acierto en los reglajes alterarían este orden.

Lewis Hamilton ha aprendido cómo se las gasta su nuevo compañero, Charles Leclerc. En el único momento del fin de semana en el que Lewis estuvo por delante de él, el monegasco le contestó con un adelantamiento al límite con toque de alerón incluido. Por su parte, los novatos han descubierto que la Fórmula 1 es otra historia. De todos los rookies, sólo Andrea Kimi Antonelli vio la bandera de cuadros. Todos los demás acabaron contra al muro. Alguno, como Isaak Hadjar en la vuelta de formación, antes incluso de que empezase la carrera. Se salvó Antonelli y yo salvaría también a Gabriel Bortoleto. Derrotó a Nico Hulkenberg en clasificación, aguantó en carrera, pero acabó contra el muro a pocas vueltas del final. En cualquier caso, debut prometedor.

También hemos visto que todo sigue muy apretado. Quizá la clasificación del sábado en seco sea la mejor referencia con un Racing Bulls y un Williams por delante de los dos Ferrari y a menos de dos décimas de Verstappen. Si alguno de los grandes se equivoca, el segundo grupo, a una vuelta, no está tan lejos.

El próximo fin de semana llega el GP de China, con sprint race para poner un poco más de tensión y estrés en los equipos. Un formato que no te deja probar ni experimentar y donde pueden aflorar los errores.

Moraleja después de una carrera: ¡Cómo nos vamos a divertir este año!

Dani Clos, el piloto español que vuela sobre el agua en el Mundial apadrinado por Nadal, Brady y Lebron: "Me gusta el riesgo de poderme hacer daño"

Dani Clos, el piloto español que vuela sobre el agua en el Mundial apadrinado por Nadal, Brady y Lebron: “Me gusta el riesgo de poderme hacer daño”

Dani Clos (Barcelona, 1998) es un animal competitivo, un piloto capaz de aplicar su talento a cualquier artefacto y de inyectar de pasión a todos sus proyectos. Pudo demostrarlo antes de cumplir la veintena, cuando se asomó a la F1 completando tres jornadas de test con Williams. También durante su etapa como probador de HRT en el Mundial 2012. Sin embargo, hasta el año pasado nunca había probado suerte fuera de los circuitos. Esa fue su primera temporada en las E1 Series, el Mundial organizado por la Unión Internacional de Motonáutica. Un exclusivo espectáculo avalado por figuras como Rafa Nadal, Will Smith, Tom Brady o Lebron James. Su debut, a las órdenes de Checo Pérez, resultó frustrante, pero el pasado 25 de enero, con el equipo del DJ Steve Aoki, Clos firmó una gran victoria en la prueba inaugural, disputada en Jeddah. La imagen de su RaceBird, volando por encima de las aguas con un motor totalmente eléctrico, supone un formidable impulso para el proyecto de Alejandro Agag.

La primera vez que un niño se sube a un kart suele recordar, ya para el resto de su vida, el olor a gasolina y a goma. ¿Qué sentiste la primera vez que probaste un RaceBird?
Me impresionó muchísimo. Es un concepto totalmente distinto de embarcación y tienes acostumbrarte a ella, porque nadie está habituado a estos vuelos. Pero también supuso una mezcla de sensaciones. En primer lugar, porque se trata de un vehículo totalmente eléctrico, en el que no escuchas el motor, sino sólo el sonido del agua y cómo se estruja la fibra de carbono. También me quedo con lo que sientes cuando vuelas, intentando ir lo más rápido y lo más constante posible.
Muchos aficionados están familiarizados con el pilotaje de un F1, pero muchos menos saben algo de motonáutica. No se trata simplemente de dar gas, ¿verdad?
Esto tiene su magia, su truco, su técnica. Son barcos muy sensibles y precisos. Al mínimo detalle que no se cuide al milímetro, nada funciona. El año pasado, las cosas no nos marcharon nada bien. Esta temporada, en cambio, noto todo en sintonía entre mecánicos, ingenieros y pilotos. Eso marca la diferencia. En cualquier caso, debemos seguir adaptándonos a las limitaciones del diseño, porque las E1 Series sólo cuentan con un año de vida. Esperamos futuras evoluciones.
Eres de los que piensa que si no te dedicas a algo con una cuota de peligro, nunca te vas a sentir realmente vivo... ¿Esa sensación de jugártela también se siente sobre el agua?
Sí, aunque sea distinta. Aquí, si vuelcas y te das un golpe, tu cabeza queda bajo el agua. Hemos practicado varios simulacros de accidente, con bombonas de oxígeno y demás. De algún modo, me gusta ese riesgo de poderme hacer daño. En todo caso, no podemos superar los 50 nudos [92 km/h]. A partir de ahí, aumenta la temperatura del foil [elemento sustentador del barco], la fricción con el agua provoca burbujas y resulta mucho más fácil volcar. Por tanto, debemos mantenernos del modo más constante por encima del agua.
La victoria en el Jeddah GP supone un gran rearme anímico para usted y para el equipo...
Imagina el hype que sentimos ganando una prueba del campeonato del mundo en Jeddah, con un equipo con capital saudí y junto a Mashael [Al Obaidan] la primera piloto saudí que gana en casa. Fue increíble para el equipo, para ella y para todas las mujeres que quieren hacer cosas que se salgan de lo normal. Creo que nuestro triunfo va a representar un antes y un después para las mujeres saudíes. Ellas están demostrando lo grandes que son. Así que poder formar parte de todo eso me hace muchísima ilusión.
¿Qué sintió al cruzar la línea de meta?
No imaginas las emociones que me brotaron... Durante todo el fin de semana íbamos muy rápido, en cabeza, pero a la hora de la verdad decidí pararme un minuto. Necesitaba sentirme equilibrado a nivel emocional. Esto es igual que cuando juegas al golf: cometes un fallo y llegan todos los demás en cadena. Así que había que seguir alerta. Necesitaba un punto neutro para rendir al 100%. Cuando crucé la meta, reventé de alegría.

El año pasado compartiste equipo con Vicky Piria, la primera mujer en competir al volante de un GP3. Este año, con Mashael, la primera saudí que pilotó en un rally y con dos Dakar a la espalda. ¿Qué es lo que más has aprendido conduciendo con mujeres?
He notado que es distinto, porque ellas tienen una finura y una sensibilidad que a nosotros nos puede costar un poquito más. Mashael es muy técnica y tiene muchísima capacidad para concentrarse, hacer lo que se le dice. Aplica de un modo espectacular cada instrucción de los ingenieros. Además, algunas salidas las hace mejor que yo. Tiene las cosas muy claras y una tremenda capacidad para escuchar.
E1 Series representa otra apuesta por los motores totalmente eléctricos. ¿Por qué estas competiciones no terminan de calar entre el gran público?
Este Mundial es aún muy joven, pero ha sido capaz de atraer a inversores y estrellas muy top. Necesitamos algo más de tiempo para completar la adaptación, para que los pilotos podamos destacar y ofrecer más espectáculo. Hay pilotos de la SailGP, la F1 del agua, que se han pasado aquí porque ven una gran oportunidad. Además, intentamos construir un mundo mejor. En varios aspectos, tanto en sostenibilidad como en la idea de ofrecer un gran show. En Arabia Saudí ya hemos marcado la pauta, gracias al triunfo de Mashael.
De todas las celebrities que participan a la E1, ¿Cuál ha sido la más cercana y cálida con vosotros, los pilotos rivales?
Tom Brady es muy apasionado, concibe cada carrera como un gran espectáculo. A Rafa Nadal ya le conocía, pero la carrera en el Lago Como representó para él toda una sorpresa. A Will Smith también me hizo mucha ilusión conocerle.
Hace tres años, Steve Aoki, tu actual jefe, fue elegido como uno de los ocho civiles que volarán a la Luna gracias a SpaceX. ¿Te gustaría participar en una aventura de ese calibre?
Yo me apunto a un bombardeo. Y más si se trata de volar con Elon Musk al espacio. Si cabe la posibilidad de hacer cosas así, con un pequeño riesgo, por supuesto. Me llaman mucho la atención los temas del espacio.
¿Qué ha cambiado desde el año pasado, cuando acabaste último en el equipo de Sergio Pérez, hasta ahora?
El barco y el piloto son los mismos. No he cambiado de un día para otro. La temporada 2024 fue muy, muy dura, porque no salía nada. No estábamos conectados. Intentaba hacer equipo, que todo el mundo se sintiera cómodo, pero todo fue decepcionante en muchos aspectos. Ahora he podido demostrar que, trabajando en sintonía, en una estructura donde me siento cómodo y todos reman en la misma dirección, se consiguen las cosas. Conecté desde el principio con Mashael. Se notaba, se olía, se sentía.
Con Checo tenías relación desde hace 14 años, cuando fue uno de tus rivales en GP2. ¿Cómo terminó vuestra aventura el año pasado?
Apenas podía viajar con nosotros, porque su calendario en la F1 le complicaba todo. Yo lo entendía, porque cuando dispones de un fin de semana libre, no quieres asistir a otra carrera, sino quedarte con tu familia. Sin embargo, su aportación en momentos clave no fue la que merecía un equipo que llevaba su nombre.
Aún quedan dos carreras por confirmar para 2025, pero sí visitaréis Doha, Lago Como, Mónaco y Miami. De momento, ¿cuál ha sido tu sede favorita?
Me gustó mucho Mónaco, porque ya había pilotado allí en GP2. Me hizo mucha ilusión también Marbella, por ser la carrera de casa y porque vino mucha gente a vernos. Lo que te puedo decir es que, ahora mismo, cada fin de semana lo afronto como si fuese mi favorito.
'Checo' Pérez deja la escudería Red Bull de Fórmula 1

‘Checo’ Pérez deja la escudería Red Bull de Fórmula 1

Actualizado Miércoles, 18 diciembre 2024 - 18:55

Sergio 'Checo' Pérez, de 34 años, no seguirá al volante de un monoplaza Red Bull la próxima temporada en la Fórmula 1, según informó el miércoles la escudería, sin desvelar quién será el futuro compañero del cuatro veces campeón mundial Max Verstappen.

"Después de cuatro exitosas temporadas juntos y después del cierre de la temporada de Fórmula 1 más larga de la historia, Sergio Pérez y Oracle Red Bull Racing han llegado a un acuerdo para tomar caminos diferentes en 2025", explicó Red Bull en su texto.

'Checo' Pérez llegó a Red Bull en 2021 y ayudó al equipo a ganar dos títulos de constructores.

Por detrás de su compañero neerlandés Max Verstappen logró quedar en segunda posición en el Mundial de 2023, pero este año tuvo un rendimiento mucho más discreto y solo pudo ser octavo, a pesar de haber comenzado muy bien la temporada, con cuatro podios en las cinco primeras carreras.

Cinco victorias en 90 carreras

El piloto mexicano ha tomado parte en 90 carreras con Red Bull, en las cuales consiguió cinco victorias, incluyendo el mítico Gran Premio de Mónaco (2022) y dos triunfos en la cita de Azerbaiyán (2021 y 2023). El número total de podios con Red Bull fue 29.

Sergio Pérez debutó en la Fórmula 1 en 2011, con Sauber, y siguió luego en la competición en todas las temporadas siguientes en distintas escuderías. Después de Sauber (2011-2012), llevó los mandos de un McLaren (2013), Force India (2014-2018), Racing Point (2019-2020), antes de unirse a Red Bull en ese 2021 para dar un salto de calidad en su carrera.

Poco antes de llegar a Red Bull, en 2020 con un Racing Point, consiguió su primera victoria en la F1, llevándose el Gran Premio de Sakhir, en Baréin, en 2020, en una temporada marcada por la pandemia del covid-19.

Ese triunfo fue el único de su carrera que no fue a los mandos de un Red Bull. Esa victoria le convirtió en el segundo piloto mexicano de la historia en ganar un Gran Premio de F1, después de Pedro Rodríguez, que ganó una en 1967 y otra en 1970.

Ferrari no culmina el milagro en Yas Marina y McLaren gana el título 26 años después

Ferrari no culmina el milagro en Yas Marina y McLaren gana el título 26 años después

Agradeció a Riccardo Adami, su ingeniero de pista, y a todo el equipo: "Ha sido un placer conducir para vosotros. ¡Forza Ferrari!" En el último mensaje de Carlos Sainz como piloto de la Scuderia, cabía la satisfacción por su segundo puesto en el podio y el desencanto por el Mundial de Constructores. Lando Norris acababa de ganar el GP de Abu Dhabi, haciendo campeón a McLaren por vez primera desde 1998, así que Sainz, su amigo, no podría despedirse como le hubiese gustado de la gente de Maranello.

Sólo hubo un instante con el fulgor de un milagro. El Visa Cash App RB echaba humo y Liam Lawson salía por piernas de un coche sin frenos. Pero se trataba ya de la penúltima vuelta y no había tiempo ni espacio para el safety car. Tampoco hubiese sido justo para Norris, siempre con un punto de ventaja en el pedal del gas. Tras un año con tantos escarmientos, el británico supo llevar a término tantas horas de trabajo en Woking. Charles Leclerc, tercero en el podio, ni siquiera iba a arrebatarle el subcampeonato de pilotos.

Se había acostado ya el sol por el Golfo Pérsico cuando Lewis Hamilton cruzaba la bandera a cuadros en cuarta posición. Tras librarse de George Russell en la última vuelta con un movimiento por el exterior de la curva 9, el heptacampéon conmemoraba acrobáticamente su adiós a Mercedes. Apenas hubo constancia de Max Verstappen, sexto, pero sí de Fernando Alonso, noveno por delante de Oscar Piastri, librándose del doblaje y salvando, otra semana más, el decoro de Aston Martin.

10 segundos a Piastri

A Ferrari le sonrió la fortuna en la primera curva, cuando Verstappen, sin apenas espacio, buscó el interior ante Piastri. "Una maniobra de campeón del mundo", ironizó el australiano, relegado de pronto a la penúltima posición. Un trompo que retrasaría a Mad Max, penalizado con 10 segundos por los comisarios. Aunque Norris lideraba con holgura ante Sainz, la inquietud empezaba a reinar en McLaren.

Leclerc, partiendo desde la penúltima plaza de la parrilla, ascendió hasta la cuarta en apenas 12 vueltas. Sin red, sin nada que perder, Ferrari debía exprimir sus opciones de doblete y aferrarse a alguna estampita de la virgen de Maranello. Alguna plegaria debieron de atender ahí arriba cuando Piastri recibió 10 segundos por causar un pinchazo a Franco Colapinto. Quizá el ritmo del SF24 no bastase ante el rival papaya, pero había que jugar la partida con sutilezas de tahúr.

En la vuelta 21, Leclerc abrió el libro de la estrategia en busca del undercut sobre Russell. Cuatro giros más tarde, Sainz pasó por boxes para montar los duros, al igual que Norris. La gloria o el fracaso se dilucidarían con ese compuesto C3, con el que los favoritos pretendían alcanzar la meta. Los mecánicos de Ferrari y McLaren cumplieron rigurosamente, dejando sus pit-stops en apenas 2,2 segundos. Leclerc rodaba tercero, por detrás de Sainz, mientras Piastri deambulaba aún fuera de los puntos.

Norris, en el podio, junto a Sainz y Leclerc.

Norris, en el podio, junto a Sainz y Leclerc.AFP

En cualquier caso, McLaren guardaba el as de bastos, su baza ganadora. Esos 21 puntos de ventaja en el Mundial se antojaban más que suficientes gracias al MCL38 de Norris, que arañaba a Sainz una décima por vuelta. A 20 vueltas para la meta, Ferrari ya sólo podía aferrarse a los imponderables. Implorar por un error humano, por una avería, por una catástrofe en cadena. Ni siquiera bastaba el tradicional safety car. Había que invocar sortilegios más sofisticados.

En una situación tan desesperada quizá sólo quedaba un resquicio: retirar los duros y tirar la casa por la ventana con los blandos. Los mecánicos de Ferrari, a falta de 10 vueltas, los enseñaron a la puerta del garaje por si sembraban algún desconcierto. Bryan Bozzi también lanzó un mensaje de radio a Leclerc jugando al despiste. "No sé lo que llamas ritmo, pero este no lo es", replicó el monegasco. No cabían farsas, ni medias tintas. El título, 26 años después, volvía a McLaren, que desempata con Mercedes para igualar los nueve de Williams.

Ferrari salva el 'match ball' tras una carrera sin orden ni concierto en Losail

Ferrari salva el ‘match ball’ tras una carrera sin orden ni concierto en Losail

Max Verstappen ganó como si nada, Ferrari pudo salvar una situación crítica y Fernando Alonso acabó séptimo, tras cuatro carreras fuera de los puntos. Las opciones en Losail se esfumaron para Carlos Sainz por culpa de un pinchazo, aunque su sexta posición en la meta permite aún ciertas opciones a la Scuderia, forzada a recuperar 21 puntos a McLaren el próximo domingo en Abu Dhabi. El podio de Charles Leclerc, a seis segundos del vencedor, mantuvo viva la llama roja para la última carrera del Mundial. Hasta ahí los hechos. Sin embargo, por debajo de ellos asomó la figura de Rui Marques, director de carrera, involuntario protagonista de un alocado GP de Qatar.

Tras su precipitada incorporación el pasado domingo en Las Vegas, Marques quiso asumir en Losail un triple desafío (categoría reina, F2 y la Academy femenina), pero durante buena parte de la carrera pareció sobrepasado por la responsabilidad. El primer accidente en la salida desde hace muchas semanas había dejado en muy mal lugar a Nico Hulkenberg. Su feo error en la primera curva, con los neumáticos duros fuera de temperatura, dejó fuera de combate a Franco Colapinto y Esteban Ocon, pero no mereció sanción alguna del portugués.

La resalida dejó malparado a Alonso, que pisó la grava en la curva 13 para perder la posición ante Nico Hulkenberg. La velocidad punta del Aston Martin quedó en ridículo ante Lewis Hamilton. En un principio, el asturiano habló de un tema "preocupante", antes de explayarse en su mensaje de radio: "Es increíble que llevemos dos malditos años con este problema".

El espejo de Albon

Por entonces, Mike Krack, team principal de la escudería de Silverstone, debía lamentar el temprano adiós de Lance Stroll, que había causado una colisión con Alex Albon penalizada con 10 segundos. Tras un fugaz paso por boxes, el canadiense se vio abocado al abandono, el primero desde el GP de Arabia Saudí.

En la vuelta 24, Mercedes lanzó el undercut para sorprender a McLaren, pero un despiste de los mecánicos con la rueda trasera derecha frustró la tentativa. Según el último ganador en Las Vegas, su coche se desequilibraba a alta velocidad en las curvas 2, 4 y 5. Hamilton, tras una sanción de cinco segundos por una salida irregular, se debatía entre mayores dificultades, rodando medio segundo más lento que la cabeza.

Justo cuando se alcanzaba el ecuador, Albon perdió el espejo retrovisor en plena recta y Marques optó por las banderas amarillas en lugar del safety car. Lo asombroso del asunto es que el director de carrera no ordenó retirar esas piezas, que claramente entorpecían a los pilotos a su llegada a la curva 1, el único punto claro de adelantamientos. No hubo mayor novedad hasta que Valtteri Bottas se llevó por delante el espejo.

Alonso, en el 'pit-lane', durante un periodo de 'safety car'.

Alonso, en el 'pit-lane', durante un periodo de 'safety car'.EFE

Casualidad o no, Sainz y Hamilton sufrieron sendos pinchazos. Justo cuando el madrileño pasaba por boxes, Marques ordenó el safety car que destrozaba sus opciones de podio. De la quinta posición a la octava. Unos minutos antes, Leclerc había preguntado a sus ingenieros si debía atacar o no los pianos. Lógica preocupación por la salud de sus gomas.

La reanudación suponía una oportunidad para Lando Norris, que lanzó los colmillos a Verstappen. Sin suerte, como viene siendo costumbre. El holandés se había quejado por radio de que el líder de McLaren no había respetado la ralentización. Y la respuesta de Marques fue contundente: 10 segundos de stop and go para el británico. De la segunda a la última plaza. Un balón de oxígeno para Ferrari.

La rendición de Hamilton

Por detrás, una avería iba a truncar cualquier opción de Sergio Pérez, en busca de su primer top-5 desde el GP de Miami. Siendo deshonrosa la retirada del mexicano, aún tuvo más dignidad que la rabieta de Hamilton. El heptacampeón se había excedido con la velocidad en el pit-lane y Marques, implacable, le aplicó un drive through. "Retirad el coche", suplicó Sir Lewis, ante la lógica negativa de Mercedes.

Por entonces, Norris volaba con aire limpio en busca de algún punto. Ese consuelo que perseguían Guanyu Zhou y Bottas tras 22 carreras a cero con Sauber. Tras deshacerse de Liam Lawson, Yuki Tsunoda y Bottas, el británico escaló hasta la décima plaza, con el bonus de la vuelta rápida (1:22.384).

Malas noticias para Ferrari, donde Sainz se quedó a medias ante Pierre Gasly. Una persecución infructuosa ante el Alpine, cuyo convulso proyecto acabará sexto en el Mundial. Según los rumores, Esteban Ocon ni siquiera subirá al coche el próximo domingo en Yas Marina, donde Jack Doohan podría tomar el volante.

Un cambio radical para la 'pole' de Verstappen en Losail, donde Alonso vuelve al 'top-10'

Un cambio radical para la ‘pole’ de Verstappen en Losail, donde Alonso vuelve al ‘top-10’

En cuatro horas, las que separaron la sprint race de su vuelta en la Q3, Max Verstappen convirtió un coche inservible en otro capaz de marcar la pole (1:20.520) en Qatar. La prodigiosa evolución de Red Bull, con nuevos reglajes en el RB20, dejó con cara de pasmo a George Russell, 55 milésimas más lento y Lando Norris, que se las prometía muy felices tras el doblete de McLaren en la carrera vespertina. No hubo antídoto posible ante el flamante tetracampeón mundial, que volverá a comandar la parrilla 11 carreras después.

"No esperaba un cambio tan radical en el rendimiento. He sentido el coche muy estable", admitió Verstappen, cuya ganancia respecto a su mejor crono de la qualy del viernes se cifró en ocho décimas. Su último intento causó tanto asombro como el modo en que, unos minutos, se había cruzado ante Russell. La ralentización no causó mayores daños y la FIA hará caja con su multa a Red Bull.

Lo que queda fuera de toda duda es que cuando irrumpe el holandés volador, la competencia se queda sin argumentos. También Ferrari, cuyas opciones en el Mundial de Constructores menguan con el paso de las horas. El quinto puesto de Charles Leclerc y el séptimo de Carlos Sainz se antojan insuficientes frente a McLaren, que alzará su primer título desde 1998 si mañana suma 14 puntos más que la Scuderia.

"Es lo que esperábamos aquí"

Sobre un asfalto a 22ºC, con mejoras estructurales que bajaban 3,4 segundos el tiempo por vuelta respecto a 2023, a Sainz se le notó siempre incómodo en las vertiginosas curvas de Losail, tan poco propicias para su coche. "Es lo que esperábamos aquí, quedar a dos y tres décimas de la cabeza", admitió el madrileño, tras sufrir demasiado subviraje con el neumático blando. Para colmo de males, en la Q2 sus mecánicos le liberaron en el momento erróneo y sólo el frenazo de Carlos evitó la colisión con Lewis Hamilton en el pit-lane.

Aun con un punto más de inspiración, Leclerc tampoco pudo apuntarse a la caza mayor. Su tercer puesto en la Q2, a 31 centésimas de Verstappen, se desvanecería un cuarto de hora después. Desde el lado limpio de la parrilla, el monegasco deberá presionar a Norris y Oscar Piastri, asumiendo los riesgos propios de una situación límite.

Más alentadora se presenta la carrera para Fernando Alonso desde el octavo escalón de la parrilla. Durante la carrera al sprint ni siquiera podía seguir el rastro de Pierre Gasly, pero a una vuelta, el asturiano exprimió todo el potencial de su monoplaza. Con el neumático blando, tan difícil de desentrañar para McLaren, Aston Martin confirmó su paso adelante.

Alonso, el sábado, en el 'pit-lane' de Losail.

Alonso, el sábado, en el 'pit-lane' de Losail.AFP

El AMR24 se mostraba aún más competitivo que la víspera, que ya había supuesto una indiscutible mejora respecto a Austin, Brasil o México. Sin embargo, con el quinto mejor tiempo de la Q1, el equipo de Mike Krack empleó otro juego de nuevos con Alonso. No había riesgo de eliminación, así que esa decisión sólo podía explicarse como preparativo de cara a la segunda criba.

El bicampeón sólo había rodado 89 milésimas más lento que Russell y Lance Stroll también se mantenía fuera del alcance de Williams y Visa Cash App RB. Sin embargo, a la hora de la verdad, el canadiense pinchó en hueso, mientras Fernando, tras abortar su primer intento, deslumbró con una vuelta casi perfecta (1:21.20). En la Q3, tras una vuelta borrada por superar los límites de la pista, Fernando también pudo darse el gusto de desbancar a Kevin Magnussen y Sergio Pérez.