La guerra civil que está a punto de explotar en el tenis: 1.000 millones, Arabia Saudí y la queja de Djokovic contra Alcaraz y Sinner

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El tenis tal y como lo conocemos podría desaparecer en los próximos años. O no. La única certeza es que entre las pistas y los despachos hay una guerra civil a punto de explotar. A un lado, el Open de Australia y muchísimos jugadores —más de 600—, aunque estrellas como Carlos Alcaraz y Jannik Sinner se hayan alejado de las trincheras. Al otro, los circuitos ATP y WTA y los otros tres Grand Slam: Roland Garros, Wimbledon y el US Open. Entre ambas partes ya hay demandas, multimillonarios dispuestos a intervenir e incertidumbre. Quizá desaparezca el sistema actual. Quizá no pase nada. Pero el precedente del golf y la herida abierta del LIV Golf espantan.

Para entender la situación hay que rebobinar seis años y centrar la mirada en un solo tenista, el más laureado de todos los tiempos: Novak Djokovic. En 2020, el serbio creó un nuevo sindicato de jugadores junto a Vasek Pospisil para reclamar lo que consideraba que era suyo: más dinero, más libertad comercial, menos partidos y menos imposiciones. "Nos merecemos tener más voz en las decisiones que se toman en los despachos", afirmaba entonces Djokovic, que respaldaba la fundación de la Professional Tennis Players Association (PTPA) con datos.

Pese a que los premios de los torneos aumentan cada año, los tenistas solo reciben el 17% de los ingresos que genera su deporte, un porcentaje minúsculo si se compara con el 50% que obtienen los jugadores de la NBA o el 70% que pueden llegar a cobrar los futbolistas. Además, los circuitos ATP y WTA apenas ofrecen espacio para la publicidad individual de cada jugador y, a cambio, les exigen cada vez más días de trabajo, especialmente tras la ampliación a dos semanas de los Masters 1000. "Es un calendario insostenible", argumentaba Djokovic, que pronto encontró apoyos.

Denuncias internacionales

En su primer año de vida, la PTPA afilió a centenares de socios, especialmente jugadores modestos, aunque también se sumaron nombres conocidos como Paula Badosa, Hubert Hurkacz, Ons Jabeur, Reilly Opelka o Pablo Carreño. Con Djokovic a la cabeza, la asociación hizo el ruido necesario, expuso sus propuestas y planteó una negociación a todos los dirigentes del tenis. Pero solo recibió silencio por respuesta. Durante varios años, ni la ATP, ni la WTA, ni los Grand Slam hicieron caso alguno a la PTPA y sus reivindicaciones se fueron apagando.

Hasta el año pasado. En marzo, la Professional Tennis Players Association, hasta entonces criticada por su falta de impacto, presentó por sorpresa varias demandas en Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido contra los órganos rectores del tenis por "prácticas anticompetitivas". "Los jugadores estamos atrapados en un juego amañado, con un control limitado sobre nuestras carreras y nuestras marcas, mientras sufrimos un flagrante desprecio por nuestro bienestar", proclamaba el sindicato, que iba incluso más allá al afirmar que los dirigentes de su deporte operaban "como un cartel". Aquello fue el inicio de un terremoto del que todavía se desconocen las consecuencias.

El papel del Big Two

A partir de ese momento, las dos partes empezaron a moverse con rapidez. La PTPA, apoyada económicamente por el billonario estadounidense Bill Ackman, se lanzó a buscar 1.000 millones de dólares entre bancos e inversores para crear un nuevo circuito unificado, el Pinnacle Tour, que debería mejorar el reparto de beneficios y explotar menos a los tenistas. Además, alcanzó un acuerdo con el Open de Australia para colaborar a cambio de retirar al torneo de la demanda. La ATP, la WTA y los otros tres Grand Slam, por su parte, cerraron filas y prometieron batalla mientras maniobraban en la sombra. Durante unos meses se barajó la posibilidad de que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí interviniera en la revuelta a favor de los jugadores, pero la ATP consiguió su apoyo a cambio de otorgarle un nuevo Masters 1000 a partir de 2028.

Y ahora, ¿qué pasará? Nadie lo sabe. Los litigios jurídicos pueden durar años y, en teoría, antes deberían llegar los pactos. De momento, la PTPA parte en desventaja. Todavía no ha encontrado el dinero necesario para montar su propio circuito y sufre una notable división interna. La pasada semana, de hecho, Djokovic decidió desvincularse de la asociación por "la falta de liderazgo entre los tenistas", una crítica implícita a la falta de apoyo de Alcaraz o Sinner, que no quieren inmiscuirse. Pero si el sindicato encuentra la inversión que anhela y el Big Two decide dar un paso al frente, el tenis tal y como lo conocemos podría cambiar para siempre.

Djokovic se disculpa por el pelotazo que estuvo a punto de golpear a una recogepelotas: "Fui afortunado de seguir en pista"

Djokovic se disculpa por el pelotazo que estuvo a punto de golpear a una recogepelotas: “Fui afortunado de seguir en pista”

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Novak Djokovic ha pedido disculpas este sábado tras un incidente con un recogepelotas durante su partido ante el neerlandés Botic Van De Zandschulp en el Open de Australia, un encuentro en el que consiguió su victoria 400 en Grand Slam y aseguró su pase a octavos de final.

Durante el segundo set, el serbio golpeó la pelota con fuerza después de que su rival la hubiera mandado fuera y estuvo a punto de impactar en una de las recogepelotas de la red, algo que de haber que probablemente le habría costado la descalificación, como ya le ocurriera en el US Open de 2020.

"Me disculpo por eso, no era necesario. En el calor del momento... fui afortunado de seguir en pista y lo siento por causarle estrés al recogepelotas o a cualquiera", declaró el serbio en la rueda de prensa posterior al partido, en referencia a un pelotazo que estuvo cerca de impactar en el joven asistente de pista.

Más allá del episodio, Djokovic valoró positivamente su rendimiento en un duelo que describió como un "muy buen test". "Él estaba jugando agresivo y bien, y creo que me moví genial", afirmó. El campeón de 24 Grand Slams destacó que ha ganado ocho de nueve sets en el torneo y subrayó que se siente "tan bien como en mucho tiempo".

El serbio insistió en que no reserva energía para rondas posteriores. "Intento no pensar en gestionar energía para más adelante. Creo que es importante dar lo máximo cada día para ganar al rival de ese día", explicó.

Djokovic, de 38 años, también habló sobre la edad y su capacidad para seguir compitiendo al máximo nivel: "En un buen día, cuando me siento bien física y mentalmente, sigo creyendo que puedo desafiar y vencer a cualquiera", aseguró. "Si no creyera eso, no estaría aquí, eso es seguro".

Sobre su preparación, explicó que ha reducido la carga de entrenamientos entre partidos como parte de una estrategia para preservar energía. "Cada día evaluamos qué es lo mejor: entrenar duro o ahorrar energía. Entrené fuerte los últimos meses y ahora es más importante no estresar el cuerpo innecesariamente", comentó.

Djokovic avanzó así con confianza en Melbourne, donde busca prolongar su legado y demostrar que, pese al paso del tiempo, sigue siendo una referencia absoluta del tenis mundial. En cuarta ronda, se medirá al checo Jakub Mensik, 18 del ránking ATP.

Djokovic, el ‘antimito’ que aguanta en el Open de Australia: abrazos a un árbol y un doctor nuevo para “compensar lo perdido”

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«Es mi viejo amigo aquí en Melbourne. Siempre está ahí para sanar mis heridas y hacerme compañía. Tenemos una conexión preciosa, una amistad que ya dura más de 20 años», comentaba este jueves Novak Djokovic. Pero... ¿de quién hablaba?

La relación del serbio con el Open de Australia, que ha ganado 10 veces, es realmente extraña. Tiene muchos seguidores, pero no mueve masas. Tiene privilegios, pero sus partidos no suelen ser en su horario favorito —la noche—. Quizá su negativa a vacunarse contra el covid y el lío para entrar en el país en 2021 lo estropearon todo. O quizá ya venía de antes. En todo caso, era interesante saber quién le prometió fidelidad hace tanto tiempo en ese lugar, quién era ese «viejo amigo». Pero resultó que no era quién, sino qué.

Desde su primer Open de Australia, en 2005, Djokovic mantiene una tradición que cumple siempre: ir a abrazar a un árbol local antes de que empiece el torneo. Un árbol único para él. Siempre el mismo.

Décadas atrás, el serbio visitó el precioso Real Jardín Botánico de Melbourne, conectó de una forma especial con una de las decenas de higueras de Bahía Moretón que hay allí y decidió mostrarle su cariño. Desde entonces repite el rito cada año. Las higueras de Bahía Moretón son árboles enormes —en España hay ejemplares en Valencia, Alicante, Cartagena o Sevilla—, así que Djokovic va allí, abre los brazos al máximo y se queda un rato pegado a su corteza. Puede parecer extraño —y lo es—, pero a él le funciona.

En el camino de Sinner

De momento, este año el actual número cuatro del mundo ha aparecido en el mejor estado de forma posible a sus 38 años. Si en primera ronda venció al español Pedro Martínez por 6-3, 6-2 y 6-2, este jueves repitió resultado en segunda ronda ante Francesco Maestrelli, y le espera mañana Botic van deZandschulp. En su camino, hasta ahora despejado, podría encontrarse con Jakub Mensik, Lorenzo Musetti o TaylorFritz, pero vuelve a ser la gran amenaza para una nueva final entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Si alcanza una semifinal contra el italiano, cuidado.

«Tuve una larga pretemporada y pude trabajar en muchos aspectos. Ese es el objetivo. ¿De qué sirve seguir compitiendo si no intento mejorar cada temporada? Esa es mi mentalidad. Supongo que es lo que me permite seguir jugando a mi edad», valoraba el ganador de 24 Grand Slam, que a simple vista se muestra más fresco, más ligero y más rápido.

DAVID GRAYAFP

La temporada pasada, Djokovic se dio cuenta de que no podía competir con el Big Two que domina el circuito. Su juego siempre se basó en la rapidez y la anticipación, y los años le estaban arrebatando ambas virtudes. Unas décimas de segundo menos eran una eternidad frente a Alcaraz o Sinner. «Ahora soy más lento que cuando dominaba el tenis; es normal, es biología», reconocía a principios de esta semana. Por eso decidió cambiar su preparación.

Su nueva ayuda

Contrató a un nuevo ayudante, el doctor en Fisiología Marc Kovacs, y se puso en sus manos. Durante un par de semanas en Atenas hizo exactamente lo que le indicó, aunque ninguno de los dos ha querido revelar en qué consistió el trabajo. Kovacs ha realizado investigaciones sobre la biomecánica del servicio, los sprints en pista y la resistencia en el tenis, así que pudieron trabajar en diversas áreas. «En este momento de mi carrera necesito compensar lo perdido, 'ocultar' mis debilidades y potenciar mis fortalezas para poder competir al máximo nivel con Alcaraz y Sinner», aseguró el serbio, que está a un paso de alcanzar las 400 victorias en Grand Slam, un récord histórico.

«¿Es esta la mejor oportunidad de Djokovic para ganar su Grand Slam número 25?», preguntaba este jueves ESPN a los aficionados presentes en el Melbourne Park, y la mayoría decía que sí, que no hay duda. La superficie y las condiciones son las que mejor le van, está sano y lleva varios meses de descanso en las piernas.

DAVID GRAYAFP

«Entiendo que Sinner y Alcaraz están jugando a un nivel diferente en este momento que el resto. Eso es un hecho. Pero eso no significa que nadie más tenga una oportunidad. Tengo mis posibilidades en cualquier torneo, especialmente aquí. Cuando soy capaz de juntar todas las piezas del rompecabezas puedo vencer a cualquiera», intimidaba en la previa del torneo el número cuatro mundial, que esta vez no está acompañado de su familia, pilar esencial en sus éxitos. Es enero, sus hijos tienen colegio y ya no tienen edad para perderse dos semanas.

«Estoy eternamente agradecido al tenis por darme la oportunidad de vivir mi sueño. Espero que llegue a 25, pero quedarme en 24 tampoco estaría mal», finalizaba Djokovic.

Los dos detalles del nuevo saque de Alcaraz que tenían ‘derechos de autor’: “Simplemente salió así”

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«Yo también puedo ver similitudes, sí, sí», reconocía hace unos días Carlos Alcaraz, al tiempo que se defendía: «Pero no pensé en copiar a Novak [Djokovic], simplemente salió así».

Desde que llegó al circuito ATP, Alcaraz ha aprovechado cada pretemporada para perfeccionar su saque. Cuando celebró su primer Grand Slam en el US Open de 2022 se frenaba hasta dos veces antes de golpear; al año siguiente pasó a hacer únicamente una parada; y la temporada pasada adoptó un movimiento más fluido, sin pausas, muy directo. Fue un éxito. Más puntos ganados con el primer servicio -del 73% al 74%-, más aces por partido -de 3,9 a 4,8- y, más allá de los números, mayor confianza. En su triunfo en el último US Open sobre Jannik Sinner, por ejemplo, el saque fue su argumento más sólido.

Pero aun así, el pasado diciembre quiso introducir algún retoque de la mano de Samuel López. Los cambios de años anteriores le habían dado más potencia, pero también le habían restado fiabilidad. Cada vez tenía que recurrir más al segundo saque -el porcentaje de primeros cayó hasta el 63%- y esa tendencia podía llevarle a problemas en determinados encuentros. Ahí entró en juego Djokovic.

El mayor problema que Alcaraz tenía al sacar era el toss, es decir, el lanzamiento de la pelota al aire antes del impacto. Había días en los que subía recta y firme, pero en otros le bailaba y no encontraba la manera de controlarla. Por ello, en la Carlos Alcaraz Academy, López le propuso dos pequeñas variaciones como remedio. Ahora el número uno del mundo se prepara colocando la pelota sobre la raqueta para sentirla antes de propulsarla. Y, al hacerlo, ejerce la fuerza con delicadeza, con la muñeca hacia abajo en lugar de hacia arriba. Son dos detalles mínimos, pero llamativos: es lo que lleva haciendo Djokovic toda la vida. Ahora el saque de Alcaraz se parece al del serbio. Se parece mucho. Se parece muchísimo.

PAUL CROCKAFP

«En cuanto vi el saque de Carlos, le envié un mensaje diciendo: 'Debemos hablar sobre los derechos de autor'. Y el otro día, cuando llegamos aquí a Melbourne, le comenté que hay que empezar a hablar de royalties. Por cada ace que haga en el torneo, espero un homenaje. A ver si cumple el acuerdo», bromeaba Djokovic el lunes, después de que el propio Alcaraz admitiera «ver similitudes». «Hay golpes que no he cambiado nunca, pero siempre estoy mirando cómo mejorar mi saque. Prácticamente cada año he introducido algún detalle nuevo. Si me comparo con mi versión de hace cinco años, lo más diferente técnicamente es el saque, eso seguro», aseguraba este miércoles Alcaraz.

Una arma para este torneo

Un análisis certero de los efectos del cambio exige meses, pero en los dos partidos que ya ha disputado en el presente Grand Slam el español ha empezado a encontrar resultados. En el debut ante Adam Walton, su porcentaje de primeros se elevó hasta el 67% y apenas sufrió con el saque -aunque cedió un break en la única opción en contra-. Y este miércoles, frente a Yannick Hanfmann, su servicio le sostuvo en un primer set muy incómodo. Al final venció por 7-6(4), 6-3 y 6-2, y este viernes, en tercera ronda, se medirá a Corentin Moutet, un tenista extravagante que volverá a poner a prueba armas como su saque.

Ante Hanfmann quedó en evidencia que, después de dos meses de parón, el español todavía está en busca de ese no sé qué que te da la competición. Apareció nervioso, perjudicado por el cambio de horario -debutó de noche y esta vez jugaba al mediodía- y molesto por el fuerte viento que soplaba en Melbourne. En el primer set, un periodo que se alargó durante 78 minutos, empezó con problemas con su derecha que le llevaron a cometer varios errores no forzados y muy pronto se vio con un break en contra. El 1-3 en el marcador era una amenaza.

Hubo un buen tramo en el que no le salía nada. Si hacía un malabarismo con la raqueta, se le caía. Si jugueteaba con las pelotas, se le escapaban. Pero la rotura de su servicio por parte de Hanfmann le obligó a reaccionar con rapidez y, en el juego siguiente, todo empezó a funcionar.

Björn Borg: "Volví al tenis tras mi retirada porque temía morir"

Björn Borg: “Volví al tenis tras mi retirada porque temía morir”

Tanto tiempo después, Björn Borg (Estocolmo, 1956), un tenista que trascendió como ningún otro hasta entonces las lindes de la cancha, ofrece su propia versión de los hechos en una autobiografía coescrita con su esposa Patricia. Los hechos fueron, telegráficamente: 11 títulos del Grand Slam entre 1974 y 1981, una profunda revolución en el concepto del juego, un colosal impacto mediático y popular, una fascinante rivalidad con John McEnroe, una abrupta retirada con tan sólo 26 años y un regreso fallido y fugaz. De todo ello, y de sus efectos nocivos, da cuenta, con estilo frío, quirúrgico, en Latidos. Björn Borg. Memorias, editado en España por Alianza Editorial. Atiende a EL MUNDO en conversación telefónica desde Estocolmo.

¿Por qué ha decidido escribir ahora su autobiografía?
Tuve muchas ofertas en los años noventa, de Inglaterra y Estados Unidos. Les dije que no estaba preparado. Luego las ofertas se sucedieron, pero seguía sin encontrarme listo. Aunque tenga a un gran periodista o escritor como interlocutor, si no tengo confianza con él no soy capaz de sincerarme. Mi mujer está muy vinculada al mundo universitario, es una gran lectora y escribe mucho. Una noche, cenando, le propuse la idea de escribir el libro. Se sorprendió, me pidió tiempo para pensarlo, y al día siguiente me dijo que sí. Llevamos 25 años juntos. Conoce mi vida, conoce el tenis y ha viajado conmigo alrededor del mundo. Nos llevó tres años completarlo.
Al final de la obra, desvela que padece cáncer de próstata. ¿Cómo se ha enfrentado a ello?
Me lo comunicaron en septiembre de 2023. Mentalmente fue durísimo. Tenía que ir a Vancouver como capìtán del equipo europeo de la Laver Cup a finales de mes. Me recomendaron que no fuera, pero acudí. Al regreso, fui al hospital en Estocolmo y me dijeron que estaba muy mal y que debía someterme a una operación en febrero. El tiempo que transcurrió hasta la operación fue terrible. No paraba de pensar. La intervención salió bien. Me someto a chequeos cada seis meses. Ahora me encuentro bien.
Volvamos al tenis. Un campeón indestructible como era usted se tornó vulnerable sin una raqueta en la mano.
Lo dejé a los 26 años porque no me divertía y carecía de motivación. Perdí a buena parte de mis amigos y la esencia de cuanto me rodeaba. Entré en una vida distinta, en años oscuros. Me preguntaba continuamente por qué no había seguido vinculado al tenis de otro modo en lugar de tomar decisiones estúpidas. Incluso ahora me lo sigo preguntando.
Parece un caso elocuente de alguien devorado por su propio éxito.
Encontrar un equilibrio en la vida resulta muy difícil. Cometí errores de manera contumaz. Cuando regresé en Montecarlo, en 1991 [perdió en dos sets ante Jordi Arrese en un acontecimiento que se tornó en decepción] no lo hice porque hubiese recuperado el deseo de competir, sino para encontrarme a mí mismo. Temía morir. Quería seguir viviendo. Tal vez si no hubiera vuelto ahora mismo no estaría hablando con usted. Parece que siempre he tenido a un ángel de la guarda a mi lado, que me ha permitido escapar de la muerte. Fueron años muy, muy oscuros, llenos de demonios.
¿Qué buscaba en las drogas?
Si no eres feliz, pretendes escapar. Drogas, pastillas o demasiado alcohol para huir de la vida. Estaba completamente perdido.
Cree que la necesidad de tener siempre una mujer a su lado tuvo que ver con la soledad que sintió en la pista.
Necesitar siempre compañía ha sido siempre un problema para mí. Empezaba una relación sin haber concluido la anterior. Pero, paradójicamente, cuando mejor me he sentido es cuando he saltado a una pista de tenis, allá donde nadie podía perturbarme, un lugar donde ser yo, estar tranquilo, sentir armonía.
Como explica en el libro, su generación cambió el tenis y lo convirtió en un deporte de masas.
Creo que hicimos mucho por el tenis. Además de llevar el juego a otro nivel, éramos personalidades distintas, capaces de enriquecer la competición. Hoy es un deporte completamente distinto, la pelota se golpea mucho más fuerte, pero también cuenta con muchos atractivos. Ahora mismo la rivalidad entre Alcaraz y Sinner es increíble, procuro no perderme ninguno de sus enfrentamientos. Me encanta seguir vinculado al tenis, porque es algo que está muy cerca de mi corazón.
¿Qué tenía de especial su rivalidad con McEnroe en comparación con la que ha citado o con la de Nadal y Federer o el mallorquín y Djokovic?
Cada vez que jugábamos ofrecíamos grandes partidos y disputamos finales inolvidables en Wimbledon. La gente las sigue recordando. La rivalidad es muy importante para elevar el interés por un deporte, pero no creo que fuera mejor ni peor que otras.
Además de su familia, hay dos personas de gran peso en su vida: Lennart Bergelin y Vitas Gerulaitis.
Fui de los primeros tenistas que viajaba con entrenador. Bergelin fue para mí como un segundo padre. Gerulaitis fue un gran amigo. Vino a visitarme varias veces a Estocolmo y trabamos una estrecha relación más allá del tenis. Era una gran persona. Todavía le echo de menos.
Admite que la codicia por el dinero le llevó a tomar decisiones equivocadas.
Cuando la fama irrumpe en tu vida, la gente espera mucho de ti y eso tiene un efecto perturbador. Puedo entenderlo, pero lo más importante para mí siempre ha sido mi familia.
¿Cuál es el principal consejo que le ha dado a su hijo Leo, que juega en el circuito profesional?
Le gusta el tenis, trabaja duro y tiene su propio equipo. Alguna vez vamos a verle jugar, mi esposa, Patricia, y yo, y sabe que si necesita cualquier cosa puede contar conmigo.
Al igual que Federer, usted era conflictivo en la pista en sus inicios...
Cuando tenía 12 años, rompía raquetas, protestaba, era muy malo. Me suspendieron durante seis meses y cuando volvi ya no abría la boca porque temía que volvieran a castigarme. Así, año tras año fui aprendiendo a no mostrar mis emociones. Me llevo tiempo aprender a comportarme. Luego me bautizaron como Ice Borg.
¿Ha pensado en hasta dónde pudo llegar en el caso de prolongar su carrera?
Tal vez hubiera ganado más títulos y quizás algunos majors más. Quién sabe. Cuando me retiré estaba jugando bien.
Alcaraz posee más argumentos que ningún otro español para consagrarse como maestro

Alcaraz posee más argumentos que ningún otro español para consagrarse como maestro

Novak Djokovic, ausente este año por problemas físicos, ha ganado siete veces las ATP Finals. Roger Federer lo hizo en seis. Hasta Andy Murray, campeón en 2016, se llevó un título en el torneo que reúne a los ocho mejores jugadores del año. De aquel grupo de élite que gobernó el tenis durante más de tres lustros (el escocés con mucho menor protagonismo) sólo Rafael Nadal fue incapaz de levantar la copa. El poseedor de 22 títulos del Grand Slam chocó año tras año con la mayor destreza de sus oponentes en pista cubierta y tampoco tuvo fortuna con las lesiones; fueron varias las temporadas en las que no pudo disputar el torneo, pese a que había reservado plaza con rotundidad.

Resulta difícil imaginar que Carlos Alcaraz no vaya a ganar las ATP Finals. A sus 23 años, con seis títulos del Grand Slam, ya se ha clasificado para cuatro ediciones, aunque en 2022 no pudo jugar por lesión. De sus 24 títulos, sólo ha ganado uno en superficie indoor, el pasado febrero, en Rotterdam. Sin embargo, su constante progresión, explicitada con su presencia en la final del domingo ante Jannik Sinner y la distancia establecida en cualquier tiempoy lugar sobre el resto de sus adversarios al margen del italiano le acreditan como un más que potencial campeón de la Copa de Maestros en los próximos cursos.

Finales a cinco sets

Expresaba Álex Corretja en las vísperas de la final su deseo de que Alcaraz se sumase a él y a Manuel Orantes como el tercer campeón español de un torneo poco amable con los tenistas de nuestro país. Orantes lo ganó en Houston,en 1976, tras superar en la final a Wotjek Fibak cuando la final se disputaba al mejor de cinco sets. Del mismo modo lo hizo en 1998 el hoy comentarista, quien neutralizó dos sets adversos en la final ante Carlos Moyà, en una réplica casi inmediata a su derrota meses antes en la final de Roland Garros.

Nadal perdió dos finales, la de 2010, ante Federer, y la de 2013, frente a Djokvovic. También entraron en la lucha directa por el título Juan Carlos Ferrero, superado por Lleyton Hewitt en 2002, y David Ferrer, neutralizado por Federer.

Semifinalista en 2023 (Djokovic) y eliminado en la fase de grupos un año después, Alcaraz ha dado un salto cualitativo después de llegar mejor que cualquier otro año al tramo final del calendario. Ganó el ATP500 de Tokio y su tropiezo de entrada en el Masters 1000 de Paris-Bercy tal vez hasta le viniese bien para evitar una cierta saturación competitiva antes de una cita en la que no anduvo demasiado lejos del éxito pleno.

Sinner logra ante Auger-Aliassime su vigesimoséptima victoria consecutiva bajo techo

Sinner logra ante Auger-Aliassime su vigesimoséptima victoria consecutiva bajo techo

Son ya 27 victorias consecutivas las que ha suscrito en pista cubierta Jannik Sinner, que este lunes derrotó a Felix Auger-Aliassime en el inicio de la defensa de su título en las ATP Finals de Turín. El número 1 del mundo, rango que cederá si Carlos Alcaraz suma tres victorias en la fase de grupos del torneo o alcanza la final, venció por 7-5 y 6-1 al mismo hombre a quien derrotó recientemente en la final del Masters 1000 de Paris-Bercy.

El canadiense, un tenista especialmente cualificado en este tipo de superficies, sólo presentó oposición en el primer parcial, para sucumbir después ante un hombre que maneja todos los resortes en indoor. Este miércoles buscará frente a Alexander Zverev, ganador ante Ben Shelton en su debut, una plaza en las semifinales, en el que será el segundo partido del Grupo Bjorn Borg.

Sinner queda ahora a dos victorias de igualar uno de los registros de Roger Federer, quien encadenó 29 triunfos bajo techo entre los años 2010 y 2012. Está a gran distancia aún de John McEnroe, impoluto a la luz de los focos en una secuencia de 47 victorias entre 1978 y 1987. Novak Djokovic, ausente en esta edición tras salir campeón en Atenas, con 35, de nuevo Federer, con 33, e Ivan Lendl, con 32, aún le preceden en la lista.

El italiano, que ha renunciado a liderar a su país, ganador de las dos últimas ediciones, en las Finales de la Copa Davis que se celebran la semana próxima en Bolonia, tiene en este torneo su último gran objetivo de una temporada en la que ganó Wimbledon frente a Alcaraz y se vio superado por el español en las finales de Roland Garros y el Abierto de Estados Unidos.

Sus posibilidades de volver a cerrar el curso como número 1 pasan por ganar el título y esperar que su gran rival no consiga esas tres victorias en el round robin ni alcance el partido definitivo.

En el otro partido de la jornada de este lunes, dentro del Grupo Jimmy Connors, Taylor Fritz derrotó a Lorenzo Musetti, que ha entrado en el torneo gracias a la baja de Djokovic, por 6.3 y 6-4. El estadounidense se medirá este martes con Alcaraz (14.00 h., Movistar), quien se impuso el domingo, también en dos sets, a Alex de Miñaur. Fatigado después de la durísima final de Atenas que perdió ante Nole, Musetti poco pudo hacer ante la eficacia del estadounidense, que cerró el encuentro con 13 aces.

Djokovic gana su torneo en Atenas, suma su título 101 y se borra de las ATP Finals

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Novak Djokovic sigue jugando con el tiempo. A sus 38 años, este domingo sumó su título número 101 en el circuito ATP al imponerse en la final del ATP 250 de Atenas a Lorenzo Musetti por 4-6, 6-3 y 7-5 en un partido que duró casi tres horas. El golpe ganador le llevó al suelo, agotado, exhausto, pero después tuvo fuerzas para levantarse, gritar y romperse la camiseta en una de sus celebraciones más icónicas.

Después confirmó que no jugará las ATP Finals que empiezan este domingo, pero ante Musetti reapareció una certeza: sólo Jannik Sinner y Carlos Alcaraz pueden derrotarle. El italiano sufre en los momentos tensos y todavía debe mejorar, pero no deja de ser un Top 10 de 23 años con golpes y piernas para cualquier cosa. Pese a ello, el serbio fue superior.

Musetti empezó consistente y se llevó el primer set apoyado en un saque sólido y golpes profundos desde el fondo, pero poco a poco se fue deshachiendo. Djokovic, lejos de perder la calma, ajustó su estrategia: pese a la diferencia de edad, alargó los intercambios y obligó a su rival a tomar decisiones. Con el empate, el tercer set fue una prueba de resistencia. Hubo 'rallyes' inacabales y hasta 11 oportunidades de rotura entre ambos.

Con su victoria, Djokovic le robó un récord a Federer, el de títulos sobre pista dura (72) y, lo que es más importante para él, añadió valor al ATP 250 de Atenas, su torneo. El tenista más laureado de todos los tiempos es el dueño de la licencia de organización y esta temporada decidió alejarlo de Belgrado por su conflicto abierto con el gobierno de Serbia.

"Han sido tres horas de un partido agotador físicamente, superexigente. Lorenzo ha jugado realmente bien. El partido no era de nadie. Felicidades a él por su actuación y estoy muy orgulloso de mí mismo", dijo Djokovic que poco después anunció su adiós de las ATP Finals. Su plaza como rival de Alcaraz será ocupada por Felix Auger-Aliassime mientras Musetti entrará como octavo participante.

Djokovic, Fritz y De Miñaur, rivales de Alcaraz en las ATP Finals

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Actualizado Jueves, 6 noviembre 2025 - 13:23

El tenista Carlos Alcaraz se enfrentará en las ATP Finals a Novak Djokovic, Taylor Fritz y Alex de Miñaur para intentar lograr un trofeo que se le resiste al murciano y en el que su mejor resultado son las semifinales que alcanzó en 2023 y en las que cayó con rotundidad, precisamente, ante el jugador serbio.

El murciano se enteró del sorteo en medio de su entrenamiento junto a Alexander Zverev en Turín, ciudad que acoge la anteriormente conocida como Copa de Maestros. Su grupo ha sido rebautizado como Jimmy Connors.

En el otro, denominado Björn Borg, han quedado encuadrados el propio Zverev, Ben Shelton, Jannik Sinner y Felix Auger-Aliassime o Lorenzo Musetti. El italiano, que se encuentra en Atenas disputando un ATP 250, podría desbancar al tenista canadiense del torneo de maestros si obtiene el título en la ciudad griega.

No obstante, los grupos también están pendientes de la decisión de Djokovic sobre si jugará o no este torneo. El serbio anunció que lo decidiría después del torneo de Atenas, que también está disputando porque lo organiza su familia. De hecho, el director es su hermano Djordje. Así, si renuncia, Musetti ocupará su plaza junto a Alcaraz como primer suplente, salvo que el torneo lo ganara el italiano y entonces entraría Auger-Aliassime en su lugar.

Alcaraz llega a este torneo de maestros como primer cabeza de serie porque aún no se han restado los puntos del torneo del año pasado lo que colocaría a Sinner, de nuevo, en lo más alto del escalafón tenístico mundial. No obstante, el del Palmar podrá recuperarlo si gana tres partidos a lo largo del torneo.

Seis millones de dólares para convencer a Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, grandes reclamos del Six Kings Slam

Seis millones de dólares para convencer a Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, grandes reclamos del Six Kings Slam

Hace tres semanas, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner enviaron una carta a los cuatro Grand Slam donde mostraban su descontento ante el porcentaje que estos torneos dedican al reparto de premios. Los dos mejores tenistas del planeta, apoyados por Iga Swiatek y Aryna Sabalenka, pedían al Open de Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open un sustancial incremento, desde el actual 16% a un 22% en 2030. Unos días antes de esta misiva, Alcaraz había alzado su sexto major en Nueva York, por el que percibió cinco millones de dólares, la mayor suma del circuito. Esta semana, el número uno juega por un premio mayor, sin necesidad de 15 días de máximo esfuerzo como en los Grand Slam. El español recibirá seis millones de dólares si gana sus dos partidos del Six Kings Slam, un torneo de exhibición que se celebra en Riyadh bajo los auspicios del Fondo Soberano Saudí (PIF).

Mañana, Alcaraz juega en semifinales frente al vencedor del partido entre Taylor Fritz y Alexander Zverev. Tras la preceptiva jornada de descanso, impuesta por la ATP, la final se disputa el sábado. Los organizadores sueñan con otro duelo frente a Sinner, su verdugo en la edición de 2024. El italiano llega a la cita tras su precipitado adiós en el Masters de Shanghai, víctima del calor y los calambres. Su segundo abandono en cuatro torneos por problemas físicos.

"Tienen que hacer algo con el calendario. Hay demasiados torneos obligatorios y demasiados seguidos. Nos obligan a disputar determinados Masters 1000 y Masters 500", advirtió Alcaraz hace dos semanas, tras proclamarse campeón en Tokio. De este modo renovaba sus críticas a un circuito que ya se le había hecho muy cuesta arriba en 2024. Aquella derrota en Riad supuso el preludio de un discreto cierre de curso, con tropiezos en octavos de Paris-Bercy y la round robin de las ATP Finals. Pese a todo, el murciano aún tuvo tiempo de disputar en diciembre un par de exhibiciones más, frente a Ben Shelton en el Madison Square Garden y Francis Tiafoe en Charlotte.

Acuerdo con la ATP

Con su explosivo repertorio y su acreditado carisma, Alcaraz representa el mejor reclamo para el Six Kings Slam. Un evento donde no pondrá en juego sus puntos de la ATP. Y esta peculiaridad debería considerarse como una paradoja, dado que el Fondo Soberano Saudí (PIF) es patrocinador principal del ránking ATP desde 2024, cuando cerró un acuerdo con el circuito para "acelerar el crecimiento mundial del tenis". Desde entoces, Arabia Saudí se ha consolidado como una de las potencias emergentes, organizando las WTA Finals en Riad y las Next Gen ATP Finals en Jeddah.

Hoy, sobre la pista azul del ANB Arena, estrenado para la ocasión, lucirá el logo de Riyadh Season. Y es que este Six Kings Slam representa sólo el inicio de los fastos preparados por la familia real saudí. Nada menos que meses de "experiencia de entretenimiento global a través de 11 zonas únicas". Al tenis de primerísimo nivel se sumarán, entre otros, el WWE Royal Rumble de lucha libre, el Premier Padel, el Snooker Championship o el Fanatics Flag Football Classic, capitaneado por el legendario quarterback Tom Brady.

Alcaraz, durante el Six Kings Slam de 2024.

Alcaraz, durante el Six Kings Slam de 2024.REUTERS

Según Turki Al-Sheikh, presidente de la Autoridad General de Entretenimiento, 20 millones de personas participaron el año pasado en esta Riyadh Season, cuyo valor estima en casi 3.000 millones de dólares. Un espaldarazo para la labor del ministro, ex propietario de la UD Almería, que considera el tenis como una de ss prioridades. Más si cabe tras el los recientes fiascos del LIV. Hace apenas unos días, el circuito saudí de golf anunció perdidas cercanas a los 500 millones de dólares en 2024, por lo que su déficit acumulado de los tres últimos años superaría los 1.200 millones.

El refrendo del Six Kings Slam se cifra a través de su acuerdo con Netflix, que toma el relevo de DAZN para ofrecer sus directos en streaming. De nada sirvieron las críticas de Chris Evert y Martina Navratilova en las páginas de The Washington Post, porque el negocio del tenis sigue floreciendo en Arabia, la monarquía que ocupa el 132º puesto en el Índice Global de Brecha de Género (sobre 148) y el 162º puesto en el Índice Global de Libertad de Prensa (sobre 180).