Lando Norris, campeón del mundo tras el triunfo estéril de Max Verstappen en Yas Marina

Lando Norris, campeón del mundo tras el triunfo estéril de Max Verstappen en Yas Marina

A falta de 10 vueltas, cuando ya tenía la victoria en la mano, Max Verstappen lanzó por la radio una pregunta que más bien parecía una súplica desesperada: "¿Charles les está alcanzando o no?". Los estrategas de Red Bull, qué remedio, debieron responder con la evidencia. El ritmo de Leclerc era similar al de los McLaren y Lando Norris seguía tercero, por detrás de Oscar Piastri. Un resultado suficiente para proclamarse campeón del mundo en Yas Marina. Tras un extenuante Mundial de 24 carreras, más otras seis sprint races, el título se había resuelto por sólo dos puntos.

Norris lloraba a moco tendido dentro del casco, mientras Verstappen lanzaba mensajes de aliento a toda la gente de Red Bull. Acabar el curso con más victorias, poles y vueltas en cabeza no le ha servido para ceñirse su quinta corona. Pero sólo con llevar al límite a McLaren, con quedar a centímetros de la mayor remontada de la historia, el viaje ya ha merecido la pena. Mejor que nadie lo sabe Fernando Alonso, sexto en la meta, que ya había rozado dos gestas similares en 2010 y 2012. Mientras Carlos Sainz, decimotercero, felicitaba de corazón a Lando, su íntimo amigo.

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Norris resolvió el epílogo con la templanza y la categoría propias de un campeón del mundo. Pudo pasarlas canutas en mitad del pelotón, pero supo solventarlo todo con una pericia exquisita. En la última cita del año, una vez más, Verstappen le había llevado al límite. "No hay por qué estar decepcionado. Yo no lo estoy. Podemos sentirnos orgullosos de esta remontada", lanzaba antes de subir al podio. Con la botella de champán en la mano, Piastri pretendía esbozar una sonrisa. Y no le salía. Hace apenas seis semanas, el australiano ya se veía campeón.

La amenaza del 'undercut'

Pero nada en este campeonato ha querido ajustarse a la lógica. Ni los errores de McLaren, ni las heroicidades de Verstappen. En Yas Marina, por supuesto, también hubo sitio para lo imprevisible. Aún no se habían completado dos vueltas y ninguna estrategia precía ajustarse a lo previsto. Verstappen apretaba a fondo, lejos del alcance de los McLaren, con el sustancial matiz de que su perseguidor ya no era Norris, sino Piastri, el único de los favoritos con neumáticos duros. Ese factor no pesó en el ánimo de Oscar, sin titubeos para dejar atrás a su compañero con un precioso adelantamiento en la curva 9.

Red Bull renunciaba a imponer un ritmo cansino en cabeza, como hizo Lewis Hamilton en la última carrera del Mundial 2016. En realidad, las piezas se le habían ordenado casi solas en el tablero. Pese a la mala salida de George Russell, que había perdido dos posiciones, Norris empezaba a verse agobiado por el acoso de Charles Leclerc.

No lograba el británico distanciar al Ferrari. Mal asunto porque la amenaza del undercut, con una mejora estimada de más de un segundo por vuelta, se cernía sobre él. Más si cabe tras el pit-stop de Russell en la vuelta 15. McLaren respondió tres minutos más tarde con su líder, que montaría también un juego de duros.

Era el momento de la verdad para Norris, forzado a batirse en mitad de un avispero. Conducir con paciencia y precisión en ese interminable tren de coches más lentos. Por el interior de la curva 3, se deshizo de Andrea Kimi Antinelli. Desde ahí, apoyado en su DRS, rebasó sin problema alguno a Sainz, Lance Stroll y Liam Lawson. Ni siquiera el piloto de Racing Bulls, presunto aliado de Verstappen, presentó batalla.

"Dejádmelo a mí"

De este modo, Yuki Tsunoda quedaba como el último dique de Red Bull. "Dejádmelo a mí", lanzó el japonés por la radio. Ese tonito fanfarrón, sin embargo, había que trasladarlo al asfalto. Y ahí tampoco iba a dar Yuki la talla. Camino de la curva 5, Norris salvó el apuro, esquivando por el exterior, casi con las cuatro ruedas fuera de la línea. Por este motivo, los comisarios anotaron el incidente. Podían haber penalizado a Norris por ganar ventaja por fuera de la pista, pero la única sanción de cinco segundos fue para Tsunoda, por efectuar más de un cambio de dirección.

El desamparo de Verstappen, incluso rodando en cabeza, resultaba conmovedor. En la vuelta 24, Red Bull había su pit-stop con la eficacia de siempre (2,3 segundos), pero en la pista seguían faltando aliados. No podía contar con Russell, su tradicional antagonista, ni tampoco con Leclerc, a quien Ferrari dispuso un plan de dos paradas. Restaban 18 vueltas para la bandera a cuadros cuando entró el monegasco y de inmediato, para evitar sustos, McLaren hizo lo mismo con Norris.

Tras sus catástrofes consecutivas en Las Vegas y Qatar, la escudería de Woking por fin estuvo a la altura, imponiendo su superioridad. La mecánica y la numérica. Y es que, en caso de imperiosa necesidad, aún contaban con otra baza. Quizá antideportiva, pero a la que hubiesen recurrido sin dudarlo. Si Leclerc llegaba hasta Norris y le adelantaba, bastaría con parar a Piastri.

Verstappen apura su última bala ante McLaren con una descomunal 'pole' en Yas Marina

Verstappen apura su última bala ante McLaren con una descomunal ‘pole’ en Yas Marina

Fue su octava pole del año, aunque en verdad nos hizo disfrutar con dos vueltas sublimes. Max Verstappen cumplió con su cometido en Yas Marina, donde el domingo partirá por delante de Lando Norris y Oscar Piastri. En una pista donde la pole es sinónimo de victoria, cabe dar por desontado que el tetracampeón cumplirá con ese trámite, a la espera de un error de Norris, que sólo necesita un tercer puesto en la meta para proclamarse campeón.

Ni siquiera pareció precisar un tímido rebufo de Yuki Tsunoda en el segundo sector para detener el reloj en 1:22.207, 88 milésimas mejor que su anterior registro. Verstappen cierra el año con una pole más que Norris y dos más que Piastri, haciendo estremecer todo lo que encuentra a su paso, sembrando el terror en McLaren. Norris, a dos décimas, bien debe sentirse satisfecho de haber desbancado a su compañero por sólo tres centésimas.

Para saber más

Verstappen ostenta aún la vuelta rápida en Yas Marina, firmada durante la qualy de 2021 (1:22.109). Para ir abriendo boca, en la Q2 detuvo el crono en 1:22.9 con un juego usado de blandos. En su intento inicial de la Q3 (1:22.295) obtuvo 32 centésimas sobre Piastri y 45 ante Norris, que habían reservado la goma nueva para el intento postrero. George Russell pretendía reservarse el derecho a la última bala, esperando esa mínima evolución del asfalto. Sin embargo, ya nada pudo más allá de la cuarta posición, por delante de Charles Leclerc y Fernando Alonso, que el domingo partirá sexto.

Otro cambio en el motor

La novedad más relevante se había producido poco minutos antes del inicio de la sesión, cuando Red Bull filtró que Verstappen volvía a usar el motor estrenado en Brasil. Ese propulsor que, por precaución, había descartado hace una semana en Qatar y que, tras identificar su punto débil, ha recuperado en Abu Dhabi. Esa potencia resulta imprescindible para encontrar velocidad en las rectas del primer y segundo sector, porque en el último, McLaren parece contar con una cómoda ventaja.

Ocho milésimas desencadenaron la eliminación Lewis Hamilton en la Q3. Tercera consecutiva, hecho insólito en la historia de Ferrari, y cuarta del año para el heptacampeón, víctima de la primera criba junto a Alex Albon, Nico Hulkenberg y los dos pilotos de Alpine. "Hicimos muchos cambios en el coche, que se sentía muy bien. El equipo hizo un trabajo excepcional. Sin duda, se merecen algo mejor"; confirmó poco después de bajarse del SF-25.

Antes de salir al asfalto, Aston Martin hizo unos leves ajustes aerodinámicos que redujeron el molesto subviraje. De hecho, Alonso trepó hasta la cuarta posición en la Q1, con apenas 25 centésimas de déficit frente a la cabeza, con los blandos usados. No conforme, el asturiano repitió esa cuarta plaza en la Q2, a sólo 13 centésimas de la cabeza. Demasiado rápido para Lance Stroll, que el domingo partirá decimoquinto. La última carrera en la que el canadiense salió por delante de su compañero fue el GP de Gran Bretaña 2024.

Carlos Sainz se había dado el capricho de un prodigioso primer sector (16.902), Todas esas buenas perspectivas se desvanecieron cuando Williams se topó con tres rivales de similar entidad: Isack Hadjar, Esteban Ocon y Tsunoda. "Se me fue la parte delantera en la curva 9. Luego, el tercer sector fue terrible, tuve subviraje", confirmó por la radio el madrileño, que partirá duodécimo, a la estela de Oliver Bearman, un rival de cuidado a los mandos de su Haas.

Andrea Stella, un maestro de la agonía para McLaren: de la gloria con Ferrari, al abismo con su amigo Fernando Alonso en 2010

Andrea Stella, un maestro de la agonía para McLaren: de la gloria con Ferrari, al abismo con su amigo Fernando Alonso en 2010

Las opciones de McLaren de conquistar su primer título de pilotos desde 2008 se topan este fin de semana con un dato inquietante. Las cinco últimas veces (1981, 1983, 1986, 2007, 2010) en que el Mundial tuvo que decidirse en la última carrera, con opciones para tres pilotos, quien llegó líder no pudo proclamarse campeón. Hubo diversidad de circuitos, sistemas de puntuación y equipos, pero el gafe se mantuvo invariable, por lo que ahora se presenta como una amenaza para Lando Norris y una esperanza para Oscar Piastri, primero y tercero de la tabla. Dos jóvenes sin las horas de vuelo de Max Verstappen, que ya vivió en 2021 una resolución similar, también en Abu Dhabi, frente a Lewis Hamilton. Por tanto, la voz de la experiencia en McLaren corresponderá a Andrea Stella, el team principal, protagonista de tres desenlaces épicos.

Las recientes debacles en Las Vegas y Qatar han colocado a Stella en una posición muy comprometida, quizá la peor desde que accedió al cargo en diciembre de 2022, tomando el relevo de Andreas Seidl. Hace un par de semanas, la FIA ordenó la doble descalificación de McLaren por una irregularidad técnica en el Strip Circuit. El preludio de la catastrófica estrategia que relegaría a Norris y Piastri en Losail. De modo que Stella ha tenido que dar un paso al frente, sin que cunda el pánico. "Haremos todo lo posible para que nuestros pilotos estén en la mejor posición para ganar el título, manteniendo nuestra filosofía de competición, con el objetivo de devolver a McLaren un doblete que lleva 27 años sin conseguir", adelantó poco antes de volar hacia Yas Marina.

Stella ha pasado en el paddock casi la mitad de sus 54 años hasta convertirse en el primer italiano al mando de la nave de McLaren. Una alianza contra natura, imposible de concebir a comienzos de siglo, cuando aún andaba fogueándose con Ferrari. En aquella estructura capitaneada por Jean Todt, Michael Schumacher y Ross Brawn destacaban también Rory Byrne, James Allison o Nicholas Tombazis. "Posiblemente el equipo más fuerte de la historia", según el criterio de Stella. Ejercía como ingeniero de rendimiento, pero allí aprendió un método que aún hoy aplica a rajatabla. "No soy de los que trabajan por objetivos ni expectativas, sino por procesos, identificando el enfoque y la visión adecuados, dejando que los resultados vayan llegando".

21 de octubre de 2007

Durante sus tres títulos mundiales conquistados junto a El Kaiser (2002-2004), Stella se fue labrando un nombre en la Scuderia. "Las personas que participaron de aquello no sólo eran amigos, sino que sentían una conexión personal. Michael era una persona muy sensible. Necesitaba conectar con el equipo para transmitir su enorme ambición de triunfar", rememoraba hace un par de años en el podcast de la F1.

Las dos primeras ocasiones que Stella se jugó el Mundial comenzaron tras el bienio de Fernando Alonso con Renault. Había llegado el turno de Kimi Raikkonen, cuya astucia le permitió arrebatar el título a McLaren. Aquel 21 de octubre de 2007 aún se recuerda en Maranello como la fecha de su último título de pilotos. El domingo de la infamia para la escudería de Woking, sin recursos con los que pacificar su garaje. No había modo de que Hamilton y Alonso dejasen a un lado sus diferencias. A falta de las dos últimas carreras, con 20 puntos por repartir, el británico aventajaba a Kimi en 17. Todo se fue al traste con el séptimo puesto del británico en Interlagos, perjudicado por una avería en la caja de cambios de su MP4-22.

En 2009, Stella ascendió a ingeniero de pista de Raikkonen, pero aún debería aguardar otro año para el gran salto, de la mano de Alonso. Su relación con el asturiano, casi fraternal, se forjaría a lo largo de aquel Mundial con las memorables victorias de Monza (en un éxtasis colectivo con los tifosi) Singapur (el único grand chelem de Fernando en la F1, con victoria, vuelta rápida, pole y liderando todas las vueltas) o Yeongam (casi en tinieblas y bajo una lluvia infernal). El pulso frente a Red Bull iba a resolverse en la última cita de Abu Dhabi, donde llegó con ocho puntos de ventaja sobre Mark Webber y 15 ante Sebastian Vettel.

Raikkonen y Alonso, en el podio del GP de Brasil 2007.

Raikkonen y Alonso, en el podio del GP de Brasil 2007.EL MUNDO

"Nunca he podido volver a ver aquella carrera, sólo algunos fragmentos. Pero con el tiempo uno se vuelve más sabio", admitía Stella en las páginas de Il Corriere della Sera. La debacle se concretó tras el único pit-stop de Alonso, conducido al matadero bajo el rebufo amarillo de Vitaly Petrov. Todo por la calamitosa estrategia de Ferrari, que había mordido el cebo de Webber, dejando a Vettel vía libre.

En la vuelta 42, el mensaje de radio de Stella compendiaba la desesperación roja. "Quedan 14 vueltas. Usa lo mejor de tu talento. Sabemos lo grande que es, úsalo», imploró el ingeniero. Todo en vano. Ferrari debía haber sabido que justo un año antes, durante la primera edición del GP de Abu Dhabi, únicamente se habían registrado nueve adelantamientos. Sobre ese asfalto resultaba imposible cualquier maniobra ofensiva. Hamilton también se frustró frente al muro del otro Renault, pilotado por Robert Kubica, su freno durante 22 vueltas. De hecho, Sir Lewis sólo pudo ganar la posición cuando el polaco tuvo que pasar por el garaje.

14 de noviembre de 2010

Aquel 14 de noviembre de 2010 quedaría grabado a fuego en la memoria de los tifosi. Un fatídico domingo que obligó a la F1 a introducir el DRS, porque no era lógico que un piloto con neumáticos más frescos no pudiese, ni siquiera rodando medio segundo por detrás, quitarse de encima a otro coche más lento. "Me siento muy orgulloso de aquella temporada, no del resultado final. Red Bull tenía un coche claramente superior. Perdimos, pero todos hemos crecido desde esa derrota. Yo, mucho", concluía Stella durante la citada entrevista, publicada en 2023.

Las imágenes de Alonso, víctima de un llanto inconsolable en el hospitality, aún estremecen a los aficionados. Sólo unas semanas más tarde, Chris Dyer fue despedido de forma fulminante como jefe de estrategia. La sociedad Alonso-Stella viviría otro amargo colofón durante el GP de Brasil 2012, cuando no alcanzaron ese triunfo que podría haber arrebatado a Vettel su tercera corona. En 2015, ambos llegaron de la mano a McLaren, donde Stella fue conquistando, palmo a palmo, cuotas de poder.

Alonso, abatido, tras el GP de Abu Dhabi 2010.

Alonso, abatido, tras el GP de Abu Dhabi 2010.EL MUNDO

"Si tuviese que señalar a una sola persona, sería Andrea. La forma en que ha logrado que el equipo, casi sin cambios respecto a 2023 y que ahora cuenta con un coche ganador, lo atribuyo a su liderazgo", aseveró Zak Brown, CEO de McLaren. En 2023, McLaren protagonizó una asombrosa recuperación, pasando de ser uno de los peores monoplazas a cerrar el año con siete podios en ocho carreras. Esa tendencia se consolidó en 2024, con Stella rubricando una ampliación multianual de su contrato, tras seis victorias de Norris y dos de Piastri.

"Zak me deja mucho espacio. Siempre está disponible, igual que yo para él. (...) No hay necesidad de alzar la voz ni dar puñetazos en la mesa", argumenta el italiano, que hace ahora un año alzó el título de constructores de McLaren. El primero desde 1998. Un momento que mereció el homenaje de Fernando, su amigo del alma: "Abu Dhabi te ha devuelto lo que nos quitó en 2010". Ahora queda por ver si Norris o Piastri aprovechan el domingo la gran oportunidad de sus vidas.

Verstappen aprovecha el disparate de McLaren y Sainz caza un gran podio en Qatar

Verstappen aprovecha el disparate de McLaren y Sainz caza un gran podio en Qatar

Una semana después de su calamidad técnica en Las Vegas, McLaren reincidió con un clamoroso error para abrir las puertas de la victoria a Max Verstappen en Qatar. Una lamentable estrategia con Oscar Piastri y Lando Norris, que pasaron de la primera y segunda posición en la parrilla, a la segunda y cuarta en la meta. De modo que el británico ve reducida a 12 puntos su ventaja frente a Verstappen, mientras su compañero queda a 18 a falta de la última carrera, el próximo domingo en Abu Dhabi. Ajeno a estas diatribas, Carlos Sainz cazó su segundo podio del año gracias a su habitual consistencia y soberbia lectura de la carrera, mientras Fernando Alonso acabó séptimo. [Narración y clasificaciones]

La víspera había advertido de sus intenciones ("Si no le paso en la primera curva va a sumar más puntos que yo") así que Verstappen cumplió con rigurosa puntualidad ante Norris. Lo hizo aprovechando la zona impar de la parrilla, mucho más limpia, y las facilidades ofrecidas por Lando, que sabía de su ventaja y cómo manejarla.

Sin embargo, todo lo que podía considerarse mera rutina iba a estallar por los aires en la séptima vuelta, cuando Nico Hulkenberg forzó en exceso frente a Pierre Gasly, provocando la entrada del safety car. Ese momento pedía una jugada conservadora, pero McLaren, con sus dos coches en posición de privilegio, optó por inventar. Mientras toda la parrilla aprovechaba para su primer pit-stop, Piastri y Norris siguieron en pista. Dicho de otro modo, Verstappen seguía tercero, pero con una parada pendiente menos que sus dos grandes rivales.

Verstappen celebra su victoria en Losail, con un miembro de su equipo.

Verstappen celebra su victoria en Losail, con un miembro de su equipo.ALTAF QADRIAFP

Cuando un atónito Norris reclamó explicaciones, la respuesta de su ingeniero de pista, parecía confirmar los peores presagios: "Ellos han perdido toda la flexibilidad para el resto de la carrera". En román paladino, lo que quería decir Will Joseph es que si se repetía otro safety car antes de la vuelta 35, únicamente lo aprovecharía McLaren, mientras sus adversarios deberían parar en esa vuelta y montar el duro hasta la meta. McLaren dejaba al mero azar de los dados lo que hasta ahora controlaba sobre el asfalto.

Como por un sortilegio, sobre el horizonte de McLaren volvía a sobrevolar el Mundial 2007, cuando sus clamorosos errores entregaron el título a Kimi Raikkonen. Esta vez, por no querer dividir la estrategia entre sus pilotos acabaron destrozando a ambos. Bien podían seguir esperando otro safety car como maná en el desierto, porque lo que tenían delante de las narices resultaba mucho más mundano. Para conservar al menos el podio debían apretar como almas que lleva el diablo.

Al final de la vuelta 24, los mecánicos cumplieron con la parada de Piastri (3,1 segundos) librándole de entrar en el infernal tren que venía montando Alonso. Un giro más tarde, Norris salvó otro match ball, reincorporándose medio segundo por delante del asturiano, sexto por delante de Isack Hadjar, George Russell y Charles Leclerc.

Antes de la carrera, Red Bull había sorprendido con su decisión de cambiar el motor de Verstappen, montando una unidad de potencia antigua. Desde que accedió al liderato, con 18 segundos de ventaja sobre el primer McLaren, Mad Max tuvo que exprimirla. Así hasta la vuelta 32, cuando tuvo que parar por última vez en boxes, para montar un juego de duros.

Por supuesto, el otro beneficiado del garrafal error papaya era Sainz. El líder de Williams, ajeno a cualquier titubeo, había mantenido a raya a Andrea Kimi Antonelli. Toda una hazaña al volante de ese monoplaza, con el que además tuvo que sujetarse los machos en la recta final. Mientras Alex Albon navegaba en zona de nadie, Carlos se batía el cobre frente a Norris.

El podio de Qatar, con Verstappen, Oscar Piastri y Carlos Sainz.

El podio de Qatar, con Verstappen, Oscar Piastri y Carlos Sainz.ANDREJ ISAKOVICAFP

A 20 vueltas para la meta, el líder del Mundial se dio una pequeña excursión por la grava, a modo de preludio para sus penurias. Tras su último pit-stop en la vuelta 44, Lando cayó a la quinta posición, a la estela del rookiede Mercedes. Víctima del aire sucio, que tanto le ha lastrado este año, empezó a acumular fallos. De hecho, sólo pudo trepar a la cuarta plaza gracias a un despiste de Antonelli.

Al igual que Sainz, Alonso también había recuperado dos plazas en la salida, ante Russell y Hadjar. Desde ese sexto, se fue defendiendo como bien pudo, hasta que a 15 vueltas para la bandera a cuadros sufrió un trompo, cediendo el sitio frente al piloto de Racing Bulls. Al menos, un problema de Hadjar en el alerón delantero le permitió recuperar el sitio perdido.

Piastri remonta el vuelo con una decisiva 'pole' en Losail por delante de Norris y Verstappen

Piastri remonta el vuelo con una decisiva ‘pole’ en Losail por delante de Norris y Verstappen

Cuando todos le habían dado por amortizado, por desaparecido en combate, Oscar Piastri alzó de nuevo el vuelo ayer en Losail. A su triunfo a primera hora de la tarde en la tediosa sprint race, el joven australiano añadió una fantástica pole (1:19.861) por delante de Lando Norris y Max Verstappen, que le asegura algo más que una posición de privilegio. Salir líder de la primera curva supone prácticamente la victoria en Qatar. Por esa misma razón, Mad Max extremará los riesgos partiendo desde la zona limpia de la parrilla, convencido de que ya no hay nada que perder.

Tras el intento inicial de la Q3, Verstappen debía recuperar 45 centésimas frente a Norris, un abismo incluso para su descomunal talento. Lo que no esperaban ambos era la irrupción de Piastri, cuya última pole se remontaba al 31 de agosto en Zandvoort. "Me he sentido genial a lo largo de todo el fin de semana. Hemos dejado prácticamente igual el coche, con apenas pequeños retoques. ¡Si no está roto, no lo toques!", bromeó el discípulo de Mark Webber.

En un trazado donde las diferencias se marcan en el primer y último sector, Piastri clavó también el segundo, disfrutando de ese agarre que tanto había echado de menos en Interlagos y Las Vegas. Verstappen también quería apurar su última bala, pero tras arrancar muy fuerte, terminó desinflándose, plenamente consciente de las limitaciones de su monoplazas. A Norris ni siquiera le quedó el recurso a la última palabra y acabaría la noche abortando su vuelta.

A la espera de la procesión

Queda ahora por ver el temple de Norris hoy en la salida, ese trance donde tantas veces se le han visto las costuras. La última, ante Verstappen, hace siete días en el Strip Circuit. Si no recupera al menos la segunda posición, sus opciones se esfumarán por completo. A 25 puntos del liderato, debe acabar la carrera por delante de Norris para llegar con vida a Abu Dhabi.

Lejos de su primordial cometido, los dos pit-stops obligatorios harán la carrera de hoy más aburrida, si eso resulta posible en Losail. Tal y como sucedió en el GP de Mónaco, los equipos calcarán estrategias, desluciendo el espectáculo, reducido a una soporífera procesión de monoplazas. Ni siquiera las zonas de DRS darán opción a los adelantamientos, reducidos a un único punto, justo al final de la recta de meta.

Ese condicionante debería satisfacer a Fernando Alonso y Carlos Sainz, séptimo y octavo en la parrilla. En caso de salir airosos de la primera frenada, camino de la curvas 2 y 3, sus opciones de acabar en los puntos aumentarán exponencialmente. El bicampeón presagia sustos en ese arranque, mientras el madrileño reza para que no se repita su contratiempo en la Q3, cuando salió de los boxes arrastrando una pegatina en su rueda trasera derecha. Con la fortuna de no provocar daños en los rivales, ni de recibir una sanción de los comisarios.

Después de los dos primeros intentos, Williams era el único equipo con sus dos pilotos en riesgo de eliminación. Sainz rectificó con una buena vuelta, que le aupaba a la quinta posición, por delante de Verstappen, bastante harto por entonces del comportamiento del RB-21 cuando bajaba marchas. Aún había que esperar a Alex Albon, sin sensaciones desde el regreso de las vacaciones. Por esta vez, el británico también cumplió, apartando de paso a Lewis Hamilton (1:20.907). La tercera eliminación en la Q1 para el heptacampeón, protagonista de otra qualy lamentable. En la historia de Ferrari, sólo Luca Badoer y Giancarlo Fisichella habían caído a las primeras de cambio en dos carreras consecutivas.

Al menos podría Hamilton dejar muestra de algo parecido a la ira, como hizo Yuki Tsunoda al enterarse de que también había caído a la primera. No podrá el japonés echar un cable a Verstappen. Tampoco lo debía esperar, a tenor de lo sucedido durante el resto del año. Si precisa de algún aliado para hoy, sólo Isack Hadjar, décimo en la parrilla, parece capacitado para dar algún susto al volante de su Racing Bull.

Aunque para respingo, el que debió de dar Norris tras ver borrado su vuelta inicial en la Q2 al superar los límites de pista. Mientras Piastri se sentía bastante cómodo con el blando usado, su compañero en McLaren únicamente pudo respirar al parar el crono en 1:19.861.

La puesta en escena de Alonso, cuatro milésimas más rápido (1:20.980) que Verstappen, resultaba más que alentadora. Tras su milagrosa cuarta plaza del viernes en la shoot out, el cuarentón se sentía otra vez con ánimo para colarse en la fiesta de los candidatos al título. "Esa vuelta ha sido divertida", narró por la radio, al compás de una tímida carcajada. Tras confirmarse entre el top-10, recordó unas palabras previas a su ingeniero de pista: "Os lo dije". Su récord ante Lance Stroll en qualy asciende ahora a 35-0.

Las claves de la decisiva batalla en Qatar: órdenes de equipo, neumáticos de 25 vueltas y un equipo filial para Verstappen

Las claves de la decisiva batalla en Qatar: órdenes de equipo, neumáticos de 25 vueltas y un equipo filial para Verstappen

Ron Dennis apenas podía contener las lágrimas ante los periodistas tras la victoria de Fernando Alonso en el GP de Mónaco 2007. "Nunca hemos utilizado las órdenes de equipo. La última vez que lo hicimos fue en 1998, en Melbourne", imploraba el jefe de McLaren, intentando evitar la sanción de la FIA. De poco iba a servirle la súplica porque aquel fin de semana en el Principado terminó por dinamitar la convivencia con Lewis Hamilton, que entregaría el título a Kimi Raikkonen en la última carrera. Casi dos décadas después, aquel fatídico desenlace aún sobrevuela por la escudería de Woking. "Si se repite lo de 2007, prefiero ese resultado a cualquier otro por favorecer a algún piloto. No lo haremos", adelantó, hace tres semanas, Zak Brown, CEO del equipo. Hoy, tras la doble descalificación en Las Vegas, la madeja se ha enredado aún más. A falta de sólo dos carreras, Lando Norris lidera el Mundial con 24 puntos sobre Max Verstappen y Oscar Piastri. Así que la pregunta sigue en el aire: ¿mantendrá McLaren su palabra?

Hay razones para creer en la vigencia de las papaya rules este fin de semana en el GP de Qatar, penúltima cita del Mundial 2025. Un circuito donde el año pasado Norris recibió una sanción de 10 segundos por no respetar las banderas amarillas. Una pista en la que Piastri siempre ha aventajado a su compañero, tanto en la carrera del domingo como en la sprint race.

"Tuvimos una breve conversación al respecto y la respuesta es no", zanjó hace dos días el australiano, confiado en que el regreso a un circuito con mejor agarre le permita enderezar su racha de siete carreras sin podio. "Siempre hemos dicho que, mientras las matemáticas no indiquen lo contrario, dejaríamos que nuestros pilotos luchen por su oportunidad", reiteró el jueves Andrea Stella, team principal de McLaren.

"Gracias a los fallos de otros"

También hay motivos para considerar una renuncia momentánea a esas normas no escritas de igualdad de trato. Ninguno de tanto peso como la mera presencia de Verstappen. Tras la victoria del pasado sábado en el Strip Circuit, el tetracampeón encadena ocho podios consecutivos, su tercera mejor racha de siempre. "Algunas pistas serán un poco mejores para nosotros. Qatar probablemente sea bastante buena, aunque Abu Dhabi quizás no tanto", vaticinó antes de volar hacia Losail.

A su advertencia añadió un par de recados para minar la confianza del rival: "Seguimos en la lucha gracias a los fallos de otros. Si hubiéramos tenido un coche tan dominante como el de ellos, el Mundial se habría acabado hace mucho tiempo".

En 2023 y 2024, Mad Max vio la bandera a cuadros en Qatar tras liderar durante todas las vueltas. Si el domingo vuelve a repetirlo, igualará con Ayrton Senna como el segundo piloto de la historia con más triunfos de punta a punta (19). La ventaja de Red Bull sobre McLaren se sustenta sobre dos pilares: el predominio de curvas de alta media y velocidad, a las que su RB-21 se adapta mejor que el MCL-39, y un motor Honda más fresco, gracias a la nueva unidad estrenada en Interlagos.

Verstappen, el jueves, en Losail.

Verstappen, el jueves, en Losail.AP

A todo ello hay que añadir el factor de los neumáticos. Sólo de modo excepcional para este fin de semana, cada juego de C1, C2 y C3 se podrá usar sólo durante 25 vueltas. De modo que, para completar las 57 programadas, serán obligatorios dos pit-stops. Todo ello generará un ritmo más rápido entre los favoritos al triunfo, minimizando así una de las fortalezas de McLaren: la gestión de las gomas en las tandas largas.

Superioridad numérica

Tras su doble cero de Las Vegas aún hay dudas sobre si McLaren montará en Losail una configuración aerodinámica más conservadora para evitar otra descalificación. La otra posibilidad sería bajar de nuevo la altura de sus coches, manteniendo así el rendimiento, pero incrementando el riesgo de castigo. En esas delicadísima tesitura se debate Stella, obligado a todo tipo explicaciones ante la prensa, mientras Laurent Mekies, su homólogo en Red Bull, paseaba tranquilo por el paddock.

El francés, que el pasado julio tomó el relevo de Christian Horner, sabe que en esta resolución del título cuenta con ventaja numérica. No sólo porque Yuki Tsunoda no tendría nada que perder en un hipotético duelo frente a los McLaren, sino por la ayuda de Racing Bulls, el único equipo filial de la parrilla. Isack Hadjar y Liam Lawson podrían trabajar para Verstappen como lo hizo Sergio Pérez en 2021. Entonces, el mexicano dejó dos actuaciones decisivas frente a Hamilton en Estambul y Abu Dhabi.

Este fin de semana, Hadjar, Lawson y Tsunoda pueden desempeñar un papel muy útil en Losail, un trazado donde cada adelantamiento supone un dolor de muelas. Casi todas las maniobras se condensan al final de la larga recta de meta. Hace un mes, Tsunoda ya ralentizó a los rivales de Verstappen en México. Y durante las dos últimas carreras los pilotos de Racing Bulls partieron desde el top-10 de la parrilla, desde donde podrían volver a inquietar ahora. El último aviso del tetracampeón bien puede interpretarse como una declaración de intenciones de Red Bull y su equipo B: «No tengo nada que perder. Así que lo apostaremos todo. Si funciona, funciona. Si no, no».

Un Mundial en el alambre: las cuentas de Norris, Piastri y Verstappen en Qatar y Abu Dhabi

Un Mundial en el alambre: las cuentas de Norris, Piastri y Verstappen en Qatar y Abu Dhabi

Una de las imágenes más inauditas de la madrugada en Las Vegas se produjo a la puerta del hospitality de McLaren, cuando Oscar Piastri y su agente, Mark Webber, abandonaron las instalaciones con una sonrisa en los labios. Aún no se había hecho oficial la descalificación de los dos coches de Woking, pero los australianos ya sabían que ese dictamen de la FIA perjudicaba más a Lando Norris. El líder del Mundial sumaba su segundo cero del año y veía reducida su ventaja con Max Verstappen. Con 58 puntos en disputa, ya sólo mantiene 24 frente al holandés, empatado en la tabla con Piastri.

En las seis últimas carreras, el tetracampeón se ha embolsado 136 puntos, por 97 de Norris y apenas 42 de Piastri. A esta progresión se suman un par de factores favorables de cara al próximo fin de semana en Qatar, donde también se disputa una sprint race. Tras su cambio de motor en el GP de Sao Paulo, Verstappen llegará con un propulsor más fresco que McLaren. Y lo hará en una pista donde ya conquistó la victoria en las dos últimas ediciones. Norris, décimo en 2024, tuvo que conformarse con la tercera plaza en 2023, mientras Piastri sí enlazó dos podios.

De este modo, las cuentas en Losail quedan muy claras para Norris, que se proclamará campeón si suma dos puntos más que Verstappen y Piastri. Es decir, si acaba por delante el sábado y el domingo. Por supuesto, el panorama sigue difícil para el líder de Red Bull, que no sólo necesitaría un pleno de 58 puntos en Qatar y Abu Dhabi, sino que Norris pinchase en una de las tres carreras.

¿Hay futuro para las 'papaya rules'?

El ejemplo más a la mano pasa dos segundos puestos en Losail y una sexta posición en Yas Marina. Otra combinación ganadora para Lando sería encadenar tres terceras plazas. Sin embargo, queda por ver cómo responderá a la enorme presión que se le viene encima. Y si repetirá alguno de los errores que le lastraron en el arranque del Mundial, como en Bahrein, Arabia Saudí o Canadá.

El otro punto crucial en la resolución del título atañe a la cúpula de McLaren, que deberá tomar una decisión en firme sobre sus prioridades. Es decir, si mantiene lo establecido hasta ahora, con ese acuerdo de absoluta equidad establecido en las papaya rules, o cambia hacia un trato favorable a Norris, el único de sus pilotos con ventaja frente a un rival tan temible como Verstappen.

Sea cual sea el veredicto de Zak Brown, CEO de la escudería de Woking, lo que parece seguro es que este cierre de Mundial se asemeja, cada día más, a lo sucedido en 2007. Entonces, Lewis Hamilton y Fernando Alonso perdieron ante Kimi Raikkonen un título que parecía cerrado para McLaren. A falta de dos carreras, el británico contaba con 17 puntos frente al piloto de Ferrari. Adaptando el sistema actual, esa diferencia ascendería a 37 puntos, 13 más de los que necesita remontar Mad Max.

Verstappen festeja su triunfo en el Strip Circuit.

Verstappen festeja su triunfo en el Strip Circuit.AFP

La guerra psicológica, por tanto, parece jugar a favor de Verstappen, que hace cuatro años ya tuvo que lidiar con un dramático desenlace ante Hamilton. Se da la circunstancia de que en 2023 el heptacampeón también protagonizó en Losail un incidente con George Russell, su compañero en Mercedes, cuando ambos luchaban con Verstappen en la primera vuelta. "Asumo toda la responsabilidad de lo ocurrido", sentenció Sir Lewis aquel domingo.

El recado de Marko

A este extra de experiencia, Verstappen puede sumar otras dos escenas de la pasada noche en Las Vegas. La primera se produjo en la primera curva, cuando Norris cometió un error que le privó de la victoria. «Probablemente estuvo mirando demasiado tiempo por los retrovisores y olvidó dónde frenar. Así que sí, pensé: "Vale, muchas gracias"», comentó, con una sonrisa, tras bajarse del coche.

El otro momento que debe hacer reflexionar a McLren llegó en el tramo final, cuando Norris adelantaba a Russell para quedarse a la estela del líder. Ahí optó por la cautela. Sin embargo, Helmut Marko quiso aprovechar la coyuntura para lanzar uno de sus habituales recados. «Lo más gracioso fue cuando llegó el mensaje de McLaren: "Ataca a Max, adelántalo". Después, Max marcó una vuelta rápida tras otra», zanjó el veterano asesor de Red Bull.

El rostro desencajado del team principal, Andrea Stella, ilustraba ayer en Las Vegas el ánimo del equipo. Los nervios pueden multiplicarse en este infernal trayecto, con 11 horas de diferencia horaria, que separa Las Vegas de Qatar. Durante esta misma semana, Russell advirtió del favoritismo de Red Bull en Losail, una pista de curvas rápidas, como Silverstone y Suzuka, donde mejor se maneja el RB-21. Por tanto, Stella tuvo que oponer su réplica: «Yas Marina volverá a jugar a nuestro favor». Tras 60 temporadas en el Mundial, McLaren ha sufrido su primera doble descalificación en una carrera. Lo que no puede permitirse ahora es perder otro título que creía en la mano.

Carlos Sainz apuesta fuerte para repetir podio en Las Vegas: "Voy a darlo todo para que suceda"

Carlos Sainz apuesta fuerte para repetir podio en Las Vegas: “Voy a darlo todo para que suceda”

La exhibición sobre el resbaladizo asfalto de las avendidas de Las Vegas mereció el encendido elogio de Gaëtan Jego a través de la radio. "¡Increíble clasificación! Tu primera vez en condiciones de lluvia con el Williams. ¡Simplemente alucinante! ¡Alucinante, tío!", exclamó el ingeniero de pista de Carlos Sainz, que partirá tercero en la parrilla, sólo por detrás de Lando Norris y Max Verstappen, en busca de su segundo podio del Mundial 2025.

"Voy a darlo todo. Ya me visteis en Bakú o en Austin, cuando estoy ahí arriba luchando por el podio intento no cometer errores y ver si puedo conseguir un resultado mejor del esperado. Así que voy a esforzarme al máximo para que suceda", adelantó el líder de Williams, empeñado en recuperar el rumbo tras tres carreras seguidas fuera de los puntos.

El podio en el GP de Azerbaiyán, donde partió segundo por detrás de Verstappen y sólo fue superado en pista por George Russell, debe resultar inspirador para Sainz, que mantiene un particular idilio con el Strip Circuit. De momento es el único piloto que ha repetido en el top3 de la Q3 desde que esta carrera entró en el calendario, ya que en 2023 y 2024 ocupó la segunda posición al volante de un Ferrari.

"Fue una vuelta muy buena y pensé que me había llevado la pole", confesó el madrileño durante la rueda de prensa oficial de la FIA. "Entonces me di cuenta de que era el primer coche en cruzar la bandera y eso no iba a durar mucho con estos dos detrás", añadió señalando a Norris y Verstappen. Esas cuatro centésimas cedidas ante el tetracampeón mundial, que tanto escocieron a su ingeniero por la radio, resultaron esta vez de buen augurio para él.

44 años después

Y es que su tercera posición fue la mejor de Williams en la parrilla de Las Vegas desde 1981.En aquel GP Caesars Palace Carlos Reutemann y Alan Jones coparon la primera línea para la escudería británica, aunque el argentino perdió luego sus opciones de título frente a Nelson Piquet. De modo que 44 años después, Sainz puede enderezar lo que se torció para su tocayo.

Además, la formidable actuación de Sainz coincidió con la enésima debacle de Lewis Hamilton, su sustituto en Ferrari. El heptacampeón partirá último tras una Q1 donde no logró siquiera marcar un crono en su último intento, perjudicado por las banderas amarillas. "Obviamente ya no puede ir mucho peor que esto", admiitó Hamilton, tras calificar su sesión clasificatoria como "horrible".

Desde luego, las condiciones de la pista resultaban extremandamente difíciles "No podía ver nada. Ni las líneas blancas, ni a los de delante, ni a los de detrás. Fue un caos. Y no creo que nadie disfrute de esos momentos, porque cuando no se puede ver ni sentir el agarre, es muy, muy difícil", analizó Sainz, más cómodo con los neumáticos de lluvia extrema que con los intermedios.

Sainz, en garaje de Williams en Las Vegas.

Sainz, en garaje de Williams en Las Vegas.AFP

En cualquier caso, el madrileño fue uno de los pocos escogidos que supo reunir lo mejor de su pilotaje en el momento decisivo. Sólo George Russell, Fernando Alonso y Verstappen, firmaron también sus tres mejores sectores en el último intento de la Q3. El primero con 30.894, el segundo con 37.608 y el último con 39.794, el mejor de toda la parrilla. "No creo que la gente sepa lo complicadas que fueron las condiciones. El poco agarre con los alerones de baja carga y ese asfalto deslizante con los neumáticos fríos", completó.

De modo que nada más bajarse del coche había sobrados motivos para el abrazo con Pierluigi Della Bona, su preparador físico, y Roberto Merhi, otro de los fijos en su fiel Team 55. En las seis últimas carreras, Sainz ha ocupado el top3 de la qualy con un Williams más veces (dos) que Oscar Piastri con un Piastri (una).

"No podemos predecir si lloverá"

"Nuestro objetivo para la carrera será mantener la posición, conscientes de que tenemos coches muy rápidos detrás y que es fácil adelantar aquí", adelantó Sainz, sabedor de que deberá contener a Russell y Piastri, a bordo de monoplazas más veloces. Sin embargo, en este Mundial ya ha quedado en evidencia la importancia de la posición de salida, como ya mostraron Andrea Kimi Antonelli (segundo en Interlagos tras partir segundo) o Isack Hadjar (tercero en Zandvoort tras salir cuarto).

Aunque ya se ha superado el promedio de lluvia en Las Vegas, que no supera los dos días a lo largo de noviembre, nadie se fía por completo de los pronósticos meteorológicos. "Evidente que no podemos predecir si lloverá o no, pero dado nuestro rendimiento hasta ahora, nos vemos competitivos en diversas condiciones", adelantó James Vowles, jefe de Williams.

Desde luego, algo hay de especial en las fuentes y los casinos, porque nadie parece con fuerzas para repetir en el cuadro de honor. De momento hay tres polemans (Norris, Russell, Charles Leclerc), dos ganadores (Russell, Verstappen) y seis pilotos en el podio (Sainz, Leclerc, Russell, Hamilton, Verstappen y Sergio Pérez).

Lando Norris se crece bajo la lluvia de Las Vegas, donde Carlos Sainz saldrá tercero

Lando Norris se crece bajo la lluvia de Las Vegas, donde Carlos Sainz saldrá tercero

Se ha ganado, ahora sí, el respeto que merece un futuro campeón del mundo. Después de dominar casi a placer en México y Sao Paulo, Lando Norris marcó la pole en Las Vegas (1:47.934) con 32 centésimas de ventaja sobre Max Verstappen. Una noche magistral sobre un asfalto endemoniadamente resbaladizo, donde Carlos Sainz también dejó su impronta. Saldrá tercero el líder de Williams, aunque deberá defender sus opciones de podio ante George Russell, cuarto en la parrilla.

Hay mucha velocidad en el Mercedes del británico, vencedor en esas mismas calles hace ahora un año. Su W16 supondrá el primer obstáculo para Oscar Piastri, otra vez varado en tierra de nadie, incapaz de superar sus traumas recientes. A 24 punto del liderato, el australiano volvió a patinar en el momento decisivo. Fue en la curva 12, justo después de un incidente de Charles Leclerc, cuando el piloto de McLaren quiso quitarse de encima a Isack Hadjar.

En un rapto de inspiración, cualquiera podía dar la sorpresa, así que la prioridad fue mantener la temperatura de los neumáticos y calcular la carga de la batería, en busca de su rendimiento ideal para el último intento. Quien mejor lo interpretó fue Sainz, optimizando las prestaciones del Williams (1:48.257), cediendo apenas 39 milésimas ante Verstappen.

La mano de Alonso a Leclerc

Mención especial mereció también Fernando Alonso, séptimo con un coche que ni siquiera habría accedido a la Q2 en condiciones normales. El asturiano pareció disfrutar en semejante pista de patinaje, sacando la mano incluso a Leclerc, que le había obsequiado con una peligrosa maniobra. Sobre un asfalto seco será un milagro arañar un punto al volante del AMR-25.

La lluvia dejó las grandes avenidas hechas un desastre, desluciendo los neones, formando charcos, desatando el pánico entre quienes, con toda la razón, no se fiaran del trabajo de las alcantarillas. En primer lugar había que elegir entre el neumático intermedio y el de lluvia extrema, proscrito por la FIA. A esa primera decisión crítica debía añadirse la pericia de los pilotos para evitar el aquaplaning.

Era una cuestión de mera supervivencia. Había que colocar un registro en la tabla de tiempos y mantener el coche a salvo de los muros. "Me sorprende que no hubiera más incidentes. Los neumáticos no tenían temperatura. Era como una pista de hielo", admitió Zak Brown, CEO de McLaren. Milagrosamente no hubo que lamentar ni una sola bandera roja. Tampco daños hasta los dos últimos minutos de la Q1, cuando Oliver Bearman se topó con las protecciones, poco antes de cerrar su vuelta. Bastante peor le fue a Alex Albon, víctima de un coletazo, con el que destrozó el costado derecho del coche.

Incluso en ese precario estado, dejando un rastro de piezas a su paso, pudo alcanzar el garaje el piloto de Williams. No había piedad en la Ciudad del Pecado, con dos víctimas prematuras: Lewis Hamilton y Andrea Kimi Antonelli. "No he podido hacer funcionar estos neumáticos", lamentó el heptacampeón, mientras su sustituto en Mercedes tiraba a la basura sus opciones de podio.

Estas dos ausencias multiplicaban las opciones de Alonso y Sainz. La inspiración del madrileño quedó patente durante la Q2, cuando llegó a liderar la tabla, con el asfalto en condiciones aún muy complicadas. Nada parecía pesarle la investigación de los comisarios, que habían anotado una peligrosa maniobra de reincorporación a la pista en la curva 5.

Stroll, demasiado optimista

Alonso también había liderado la tabla en el arranque, pero no se dejó dominar por el optimismo de Lance Stroll, el único de la parrilla que se animó con los intermedios en la Q2. El asturiano manejaba la situación con su habitual suficiencia, sólo inquieto por el fantástico rendimiento de los Racing Bulls, que colaron a Isack Hadjar y Liam Lawson en la Q3.

La progresión se plasmaba en los cronos de Russell, el más rápido, con casi tres segundos de diferencia entre la primera y la segunda criba: de 1:53.144 a 1:50.935. Según avanzaba la noche, se iba definiendo un carril seco para las trazadas, así que en el momento de la verdad sí hubo ya oportunidad para las gomas con el distintivo verde. Un lástima para Sainz, que se había mostrado implacable con los azules. En cualquier caso, el español cuenta con argumentos para repetir en Las Vegas su podio de 2024 con Ferrari.

El último asidero de Verstappen: la hazaña de Raikkonen en 2007 ante los McLaren

El último asidero de Verstappen: la hazaña de Raikkonen en 2007 ante los McLaren

Durante las siete últimas carreras del Mundial, el piloto que firmó el sábado la pole se adjudicó la victoria al día siguiente. Se trata de la racha más larga desde el Mundial 2022, cuando se recuperó el efecto suelo en la F1, y consolida la rotunda estadística de 2025. En 15 de las 21 citas disputadas (71,4%), el primero de la parrilla ha alcanzado también en cabeza la bandera a cuadros. Un porcentaje notoriamente superior a 2024 (45,8%), 2023 (63,6%) y 2022 (45,4%) y que debe ser tomado muy en cuenta ahora por Max Verstappen. Este fin de semana, las opciones de título del holandés pasan por su primera pole en el Strip Circuit, una de las dos pistas del Mundial donde aún no ha marcado el mejor crono del sábado.

El domingo se cumplirá un año del último título de Mad Max, resuelto también en Las Vegas, tras una carrera al ralentí, donde partió quinto y acabó quinto. En cambio, las actuales exigencias se antojan acuciantes, casi desesperadas, ante Lando Norris, que le aventaja en 49 puntos. Para atestiguarlo, baste un dato. En caso de que Verstappen gane las tres carreras restantes (Las Vegas, Qatar y Abu Dhabi) y la sprint race de Qatar, el líder del Mundial aún se proclamaría campeón sumando tres quintos puestos y un cuarto.

De modo que el último asidero para Verstappen será reeditar una de las más extrañas resoluciones de la historia de la F1, con la que este Mundial guarda curiosos paralelismos. Se trata de la hazaña de Kimi Raikkonen en el Mundial 2007, cuando el finlandés arrebató el título a Lewis Hamilton y Fernando Alonso, enfrascados en una lucha fratricida dentro de McLaren. Durante aquel GP de Japón, resuelto con abandono del español y victoria de su gran adversario, el piloto de Ferrari remontó desde la penúltima plaza hasta la tercera del podio. Sin embargo, a falta de dos carreras, con 20 puntos por entregar, tenía 17 menos que Hamilton (el equivalente a 44 puntos según el sistema actual). Necesitaba dos victorias y una hecatombe del líder. Y eso fue precisamente lo que sucedió.

La venda antes que la herida

Durante el GP de China, McLaren ideó un calamitosa estrategia para Hamilton, protagonista además de un grave error que le dejó clavado en la puzolana. Dos semanas después, en Interlagos, el rookie británico sufrió una avería en la caja de cambios que entregaría en bandeja el título a Raikkonen.

"Prefiero que se repita lo de 2007 antes que elegir a un piloto sobre otro", adelantó Zak Brown hace un par de semanas. Una extraña declaración de intenciones, apelando a las famosas papaya rules, cuya gravedad se acentuó el pasado lunes. "Max puede ser duro, demasiado agresivo en la pista. Su arrogancia sale en esos momentos", adelantó el CEO de McLaren. "Si miras a algunos de los grandes campeones de la F1, también tenían cierta arrogancia. Sacaban los codos, pero Max a veces se ha pasado de la raya", añadió el estadounidense, colocándose la venda antes que la herida.

Porque a lo largo de las 21 carreras de 2025, Norris sólo se ha marchado de vacío en Montreal, por culpa de un "estúpido trompo" -según sus propias palabras- y en Zandvoort, por una avería de motor. Mientras, su compañero Oscar Piastri, segundo en la tabla a 24 puntos de distancia, apenas sumó un cero en Bakú. Con estos precedentes, Verstappen debería depositar sus menguadas esperanzas en el flojo rendimiento de McLaren en Las Vegas. En 2023, Norris sufrió un aterrador accidente, mientras Piastri, decimoctavo en la parrilla, fue décimo en la meta. El año pasado, el australiano acabó séptimo, justo por detrás de su compañero.

Hamilton felicita a Raikkonen tras el GP de Brasil 2007.

Hamilton felicita a Raikkonen tras el GP de Brasil 2007.AP

Tras sus triunfos en México y Brasil, donde dominó con total autoridad, Norris parece haberse quitado de encima ese fatalismo que tantas veces le había emparentado con Nigel Mansell. Sin embargo, durante las celebraciones en Interlagos, el propio Lando insistió en que si Verstappen hubiese partido desde las posiciones de cabeza (y no desde el pit-lane) se habría llevado la victoria.

De estos sucesos de Sao Paulo pueden extraerse dos conclusiones en Red Bull. Por un lado, el desastroso rendimiento del RB21 dejó a sus dos pilotos varados en la Q1, un hecho insólito en el equipo desde el Mundial 2006. No obstante, los ingenieros de Laurent Mekies optaron por el riesgo, desmontando dos veces su monoplaza, hasta encontrar la configuración idónea, tanto en la aerodinámica como en el motor.

En cualquier caso, Verstappen necesita que otros actores se inmiscuyan en la pelea, restando de este modo puntos a McLaren. Dada la inoperancia de su compañero Yuki Tsunoda, las opciones en Las Vegas pasan por Mercedes. Hace ahora un año, George Russell comandó el doblete de las Flechas de Plata, que no dejaron escapar ni una de las siete sesiones cronometradas. Con las temperaturas más bajas del año sobre el asfalto, la escudería de Toto Wolff exprimió el potencial de su monoplaza, mientras Ferrari también obtuvo buenos resultados gracias a su velocidad punta en las rectas.