¿Quién es Martín Landaluce, la nueva promesa del tenis español? Ganador del US Open Júnior en 2022, 1,93 de altura y estudiante de ADE

¿Quién es Martín Landaluce, la nueva promesa del tenis español? Ganador del US Open Júnior en 2022, 1,93 de altura y estudiante de ADE

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Paralelamente a la hegemonía establecida en el circuito por Carlos Alcaraz, se vivía en el tenis español una cierta desazón ante la falta de jugadores capaces de competir con garantías. Alcaraz cubrió de inmediato el inmenso vacío dejado por la retirada de Rafael Nadal, pero tras el murciano, y sin obviar el peso de un jugador como Alejandro Davidovich, no acababan de despegar jóvenes que insinuaron su talento con éxitos en categoría júnior.

Tres de los últimos cinco campeones del Abierto de Estados Unidos en esa estrato son de nuestro país: Dani Rincón lo ganó en 2021, Martín Landaluce en 2022 y Rafael Jódar, quien ya empieza a hacer sus pinitos entre los mayores, en 2024. Nunca ha sido sencilla la transición. Tampoco para Martín Landaluce, quien, paciente, constante, sin caer en el desaliento porque los resultados no acabasen de constatar su indiscutible potencial, siguió buscando su lugar.

Este martes, en el Masters 1000 de Miami, el madrileño de 20 años consiguió la victoria más importante de su carrera al vencer en octavos de final a Sebastian Korda (36º), que había segado el camino de Carlos Alcaraz en la ronda previa. Y lo hizo, no sólo a través de la plasmación de sus cualidades con la raqueta, sino también en un ejercicio de valentía y fortaleza mental que le permitió escapar de una pelota de partido con un resto ganador en el desempate del segundo set y sostenerse ante el renacer de su oponente, quien, tras ser atendido en dos ocasiones por problemas de espalda, volvió de un 0-3 en el tercer parcial para igualar a tres y después a cuatro. El español se impuso por 2-6, 7-6 (6) y 6-4.

"Necesitaba un gran golpe y conecté un ganador. Es una gran sensación salvarlo así. Todos los españoles tienen ese espíritu luchador. Ferrero, Ferrer, Nadal, Carlitos... He estado viéndoles a lo largo de mi carrera y ahora estoy aquí. Así que tenía que intentarlo", comentó sobre la forma de neutralizar el match point.

Enorme potencial

Procedente de la fase previa, que esta vez logró superar, a diferencia de lo sucedido en el Abierto de Australia y en el reciente Masters 1000 de Indian Wells, Martín Landaluce alza la voz en Miami, avalado por las señas de identidad que distinguen a los tenistas de clase alta. Desde sus 1'93, con buen servicio y contundencia desde ambos flancos, le gusta dictar las pautas por las que ha de discurrir el juego.

"Desde la primera vez que le vi, salvando las distancias, que a día de hoy son grandes, le asocié con hombres como Del Potro, Safin o Rublev. Obviamente, y como a cualquier tenista tan joven, aún le queda por definir su identidad. Vas cambiando algunas cositas, tratas de aprender aquello que te funciona mejor y eliminar lo que no te da buenos resultados", le retrataba en conversación con este periódico Óscar Burrieza, el principal responsable de su formación y crecimiento, hace unos años, antes de disputar en Madrid su primer partido de un Masters 1000.

Identificado con las características de Alexander Zverev, Landaluce ha ido dando los pasos acertados, siempre con Burrieza al frente del equipo. Tras empezar de niño en el Club de Tenis Chamartín, hace tres años se trasladó a la Academia de Rafael Nadal, donde también le asesoran Esteban Carril y Gustavo Marcaccio.

Quien se ha convertido en la sensación del segundo Masters 1000 del curso, compatibiliza el tenis con sus estudios de Administración de Empresas. Cerca de atravesar la frontera del top 100, le espera en cuartos el checo Jiri Lehecka (22º). En segunda ronda también dejó atrás al ruso Karen Khachanov (15º).

Medvedev frena la racha de Alcaraz en Indian Wells

Medvedev frena la racha de Alcaraz en Indian Wells

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Un Medvedev inspirado acabó con la racha de imbatibilidad de Carlos Alcaraz en 2026. No habrá triple corona del murciano en Indian Wells ni final inédita en el desierto californiano frente a Jannik Sinner. El ruso salió convencido de que podía vengarse de las dos finales perdidas en este mismo escenario y lo logró con un tenis rotundo, ahogando mental y físicamente al número uno del mundo en dos sets(6-3 y 7-6).

Salió combativo y agresivo Medvedev, con un alto nivel de confianza con su derecha frente a un Alcaraz fallón que no terminaba de dominar los puntos y que pronto se vio con un 4-1 abajo. Los 34 grados sobre la pista central tampoco ayudaban, un factor que en ocasiones ha pasado factura al de El Palmar, con calambres y bajones de intensidad.

"Irás a más", le animaba desde la grada su entrenador, Samuel López, mientras su pupilo se refugiaba en su servicio para mantenerse en el set. "Si alguien puede eres tú". Pero Medvedev parecía imperturbable en su plan. Ya había dicho en la previa que esta podía ser la suya, con dos títulos en las alforjas en 2026 (Brisbane y Dubai) y cerca de su mejor nivel de juego. El objetivo era borrar de la memoria las heridas del pasado, esas dos derrotas en las finales de 2023 y 2024. El ruso sólo ha conseguido vencer a Alcaraz en dos ocasiones, la última hace dos años y medio, en semifinales del US Open.

Confiaba Medvedev en que esta vez le favorecieran las condiciones un poco más. "Siento que la pista es un poco más rápida que las dos veces que me he enfrentado a él", decía en la previa del encuentro. "Las pelotas son diferentes. Así que siento que es una buena oportunidad para intentar mostrar mi mejor tenis ante él".

Y así fue. El ruso alcanzó un nivel de golpeo y control excelso con su derecha, dejando sin opciones de un Alcaraz que dejaba chispazos brillantes pero insuficientes para revertir la situación. Medvedev le endosó un 6-3 contundente en la primera magna, anticipando un choque difícil para el número uno mundial.

Alcaraz había hablado de calma a principios de semana para salir de situaciones complejas. La fue encontrando en los primeros compases del segundo set hasta encontrar el hueco por donde romper el estoicismo de su rival. El 3-1 arriba parecía indicar ese cambio de paradigma que andaba buscando, pero su rival le fue cerrando los caminos de la remontada con un ejercicio sobresaliente. Ni siquiera titubeó con su segundo servicio, llevándose la mayoría de los puntos.

Sufría el murciano ante la avalancha de juego del número 11 del mundo. Mantener su servicio suponía un esfuerzo titánico, mermado por el desgaste y el calor. Pero incluso en esa situación extrema estuvo a punto de empatar el encuentro, con dos bola de set con 5-4. La fuerza mental del murciano ya es legendaria.

Esos dos bolas le dieron un oxígeno que parecía agotado. "Hay que seguir, que tú ya estás mejor", le arengaba López. Se notaba en su lenguaje corporal y en su sonrisa. Se vio saliendo del agujero, aunque en el tie-break se volvió a desplomar.

Alcaraz, intratable: a dos pasos de la triple corona en Indian Wells

Alcaraz, intratable: a dos pasos de la triple corona en Indian Wells

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La racha de Carlos Alcaraz se antoja infinita. A Cameron Norrie, que no había cedido un solo set en todo el torneo, lo despachó en dos mangas (6-3, 6-4) en poco más de hora y media, prolongando su invicto en 2026 y dejando la sensación no tener rival en este momento. Con esta ya son cinco semifinales consecutivas en el quinto torneo más prestigioso del circuito, 34 triunfos seguidos en pista rápida. Si la lógica se vuelve a imponer -y vence el ruso Daniil Medvedev-, Alcaraz disputará la final el domingo con Jannik Sinner, una más, inédita en el desierto californiano.

Norrie parecía una prueba desafiante pero la superó con una suficiencia notable. El británico llegaba en fase ascendente, deshaciéndose del sexto cabeza del torneo, Alex de Miñaur, por un convincente doble 6-4. Sabe, además, lo que es ganarle al mejor jugador del circuito. Lo derrotó en la final de Río de Janeiro en 2023 y en su más reciente choque, en tercera ronda del Masters de París-Bercy en tres sets. Alcaraz cometió entonces 54 errores no forzados, que poco tienen que ver con el momento que atraviesa ahora el bicampeón de Roland Garros.

Pese al resultado, el partido fue vistoso y disputado. Norrie es un jugador incómodo, correoso, un zurdo que no se amilana en los intercambios desde el fondo de pista y que abre unos ángulos difíciles de defender con su derecha y el servicio. Su estrategia mantenía al murciano muy por detrás de la línea de fondo para restar y le obligaba a recorrer más pista que de costumbre para poder llegar a un ganador con cierta claridad.

Tuvo que esperar el español a que se abrieran fisuras en el juego del inglés, sin encontrar su ritmo de juego del todo, pero adaptándose al planteamiento para buscar por dónde hacer daño. Hizo buena la primera pelota de break que tuvo para ponerse 4-2 por delante, aunque Norrie reaccionó de inmediato con una ruptura en blanco sobre el saque de Alcaraz. No iba a ser una noche fácil.

Firme en el servicio, con un 86% de primeros dentro, mantuvo la disciplina para volver a poner al británico contra las cuerdas, con un derechazo cruzado en la bola de break que le abrió el camino para anotarse la primera manga por 6-3 en media hora. Alcaraz ha encontrado un mecanismo machacón y letal que convierte cada bola a media pista en un golpe ganador, reduciendo al mínimo su número de errores no forzados y con una sensación de superioridad perceptible, como un perfume intenso. Ganarle se antoja una proeza en estos momentos.

Norrie intentó la gesta. Se puso 2-0 y se defendió como gato panza arriba para anotarse el siguiente servicio y meter el 3-0 en el marcador en la segunda manga. El murciano no le dejó, con la urgencia del correcaminos en defensa y la precisión de un tasador de diamantes para dejar la bola en el sitio exacto. Sus dejadas han dejado de ser una apuesta arriesgada. Le entran todas o casi todas, incluso en los momentos delicados. Las ha convertido en rutina. Su virtuosismo está alcanzando unos niveles insólitos.

Tanto talento acabó por desmontar el espíritu combativo del británico nacido en Sudáfrica. De rozar el 3-0 se vio con 4-2 abajo y una montaña por escalar. Aún así, Samuel López, su entrenador, le exigía al murciano apretar aún más los dientes para derrotar a un jugador que considera "una roca".

Mientras, en sala de prensa, Medvedev hablaba sobre su buen momento de juego y sus opciones de cara a la siguiente ronda, sabedor de que le esperaba, casi con toda seguridad, el mal trago de enfrentarse de nuevo al español. Debe tener fresca en la memoria la paliza que le pegó en la final de 2023 y la derrota que le propinó al año siguiente, también en la final. El ruso sólo ha conseguido derrotarle en dos ocasiones, la última hace ya tres años.

Todos los caminos parecen llevar hacia una nueva final entre Alcaraz y Sinner. Sería la novena entre ambos, la que todo el mundo quiere ver en el árido y magnético valle de Coachella.

Alcaraz se deshace de un correoso Rinderknech rumbo a octavos

Alcaraz se deshace de un correoso Rinderknech rumbo a octavos

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Ya lo había advertido Carlos Alcaraz el sábado tras conocer a su próximo oponente. "Va a ser complicado. Todas las veces que me he enfrentado a él ha sido muy duro", decía a pregunta de EL MUNDO. "Es verdad que no me ha ganado todavía, pero todas las veces me lo he tenido que trabajar, las he tenido que luchar, que correr". Esta vez no fue diferente. Arthur Rinderknech, con quien se vio las caras hace unos días en Qatar, se lo puso muy complicado durante más de una hora en Indian Wells. Alcaraz llegó a estar un set y un break abajo en el segundo, metido de lleno en un intercambio de golpes brutal frente a un jugador que, a sus 30 años, atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera.

El número uno del mundo supo tener paciencia y esperar su momento. Aguantó el chaparrón y los ataques constantes de un jugador inspirado y fue capaz de revertir el curso de un partido que por momentos pintaba a tragedia griega para el murciano. Se lo llevó en dos horas y 18 minutos por 6-7, 6-3 y 6-2, manteniendo el momento "dulce" que atraviesa y prologando el invicto en 2026 a 14 victorias, con 31 triunfos seguidos en pista rápida, campeón en Australia, Qatar y rumbo a igualar los tres triunfos en Indian Wells de Rafa Nadal y Roger Federer.

"Estoy tranquilo... madurando, creciendo y sabiendo cómo gestionar muchos momentos y situaciones dentro de pista", indicaba. "No me siento imbatible pero sí siento que estoy mostrando a los rivales una forma de competir que probablemente a ellos les pueda pesar en un momento del partido". Que se lo digan al francés de 1,96 metros de altura, un cañonero con una volea impecable y un golpeo contundente desde el fondo de la pista. Empezó rozando el partido perfecto y fue sucumbiendo poco a poco al ritmo indolente de Alcaraz, que terminó con una marcha más y sacando el rodillo.

Para los anales de su memoria particular, un primer set para enmarcar. Rinderknech comenzó exhibiendo su poderío en el saque y apuntándose puntos meritorios en la red con la volea. Hasta forzó un punto de break sobre el servicio del español en el cuarto juego como preludio de la batalla que estaba por estallar.

Samuel López, su entrenador, le pedía al murciano aprovechar los segundos servicios del francés para meterse más en la pista y buscar el cuerpo de su rival, sabedor de que ahí estaba la oportunidad. Lo tuvo cerca en el sexto juego con dos puntos de ruptura, pero el galo seguía fino. En el siguiente, fue Alcaraz el que estuvo contra las cuerdas, exigido para solventar su servicio.

El español jugaba bien, sólido, muy veloz en la pista y con los momentos ocasionales de brillantez que acompañan cada uno de sus partidos. Pero Rinderknech llevaba escrita la determinación en la mirada, dispuesto a romper la mala racha contra el español tras cinco derrotas. Estaba iluminado.

López le pedía paciencia a su pupilo. "Ya va a llegar la oportunidad", le decía desde la grada, aunque la torre francesa no bajaba la guardia, desplegando un nivel altísimo de tenis y llevando el set al tie break.

El desenlace fue una escena de altibajos. Lo tuvo el francés con 5-2 tras un comienzo muy inteligente y Alcaraz, en otro de esos despliegues insólitos de confianza, logró darle la vuelta y ponerse con punto de set (6-5). Muy distinto hubiera sido el cuento de no haber sido por un error no forzado cuando ya parecía que tenía sometido mentalmente al gigante galo. Rinderknech aprovechó el regalo y remató la faena en una hora y cuatro minutos de mucha intensidad.

Lejos de bajar la guardia tras haberse llevado el primer set, contra todo pronóstico, el francés siguió apretando, con un nivel de tenis sensacional. Forzó dos bolas de break y se llevó el juego al servicio del murciano por primera vez en el torneo, poniendo aún más en apuros al doble campeón de Wimbledon y Roland Garros.

Alcaraz no quiso esperar. Apretó el acelerador al máximo y devolvió el golpe de inmediato, cambiando el curso del partido. El francés sintió el golpe, acusando el desgaste del primer parcial. El de El Palmar encontró de nuevo la ruptura en el sexto juego y agarró el timón del partido para no soltarlo hasta el final. Quedaba mucho por delante, pero Rinderkneck supo entonces cuál sería su destino. Se quedó sin gasolina y el último parcial no tuvo historia. Alcaraz, a octavos, como estaba previsto, con Casper Ruud como su próximo rival.

Alcaraz barre de nuevo a Dimitrov en su debut en Indian Wells

Alcaraz barre de nuevo a Dimitrov en su debut en Indian Wells

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Carlos Alcaraz sigue en plan apisonadora en 2026. No solo no pierde: desprende un aura de imbatibilidad que es notoria para cualquiera que se pone delante de él en una pista de tenis. Grigor Dimitrov, un jugador que en circunstancias normales es un hueso, resultó una perita en dulce para el murciano. Lo despachó en una hora y seis minutos (6-2 y 6-3) para meterse en la tercera ronda de Indian Wells, considerado el 'quinto' grande de la temporada, en una reedición de la paliza del año pasado en octavos de final.

Poco le afectó al murciano el viento que soplaba en la central de Indian Wells. "Sabía que iba a ser un partido difícil dadas las condiciones", dijo el número uno de la ATP al final del encuentro. "Su estilo es realmente peligroso, pero creo que me adapté un poco más a las condiciones que él y por eso me llevé el partido al final".

Dimitrov, lejos del nivel que le llevó al número 3 del ránking mundial, fue muy consciente de la situación desde el principio. Dio la sensación de estar a merced de Alcaraz durante todo el encuentro, como si la idea de pasar a la siguiente ronda resultara una quimera. Quizá el objetivo era evitar que se repitiera el paseo militar del año pasado, cuando Alcaraz le endosó un doble 6-1. Logró, al menos, maquillar el resultado, aunque duró ocho minutos menos en pista que el año pasado.

El campeón en Australia aprovechó el primer punto de ruptura en el cuarto juego y puso la directa hacia la primera manga, sin brillantez excesiva ni demasiado desgaste, pero siempre con una marcha más que su rival y aprovechando los fallos del búlgaro, que firmó 10 errores no forzados en los 32 minutos que duró el primer parcial.

Butler y el golf

El 88% de puntos ganados con el segundo servicio y los cinco golpes ganadores fueron suficientes para subrayar el abismo que separa a ambos jugadores en este momento. Baste, también, el dato del vil metal. Con 22 años, Alcaraz lleva el doble de dinero ingresado en torneos que el búlgaro con 34: 63,3 millones de dólares frente a los 31,2 de su oponente, según la ATP.

Jimmy Butler, jugador de los Golden State Warriors y amigo del español, contemplaba plácidamente el espectáculo en la grada, con un cóctel en la mano y disfrutando de otro día espléndido en el que presume de ser el paraíso del tenis, en el valle de Coachella, con su clima privilegiado, sus campos de golf y el sobrecogedor paisaje desértico que rodea las pistas. Es un sitio único que Alcaraz adora. Siempre lo dice. "Es un privilegio volver a estar aquí", jugando al golf cada vez que el torneo le da un respiro.

Subió enteros el juego del búlgaro en la segunda manga. Se movía mejor por la pista y facilitó un partido muy vistoso por momentos, aunque siempre con la sensación de que acabaría por morder el polvo. Su sonrisa de camino a su banco, tras un misil de derecha con el que Alcaraz se anotó el 4-3, lo decía todo. No pudo evitar aplaudir. Unos minutos más tarde, se estaban dando la mano y deseándose la mejor de las suertes para el futuro.

A Alcaraz le espera el francés Rinderknech en tercera ronda, el mismo que le preguntó hace unos días en Doha, con cierta sorna, si pensaba dejarse ganar alguna vez. No tiene pinta.

Alcaraz, una estrella del rock en el desierto con un pelo de... ¿lobo o guerrero?

Alcaraz, una estrella del rock en el desierto con un pelo de… ¿lobo o guerrero?

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Carlos Alcaraz es una rock star en Indian Wells. Cualquiera de sus movimientos es seguido con vehemencia y un interés desmedido en el desierto californiano, desde la camiseta morada del 23 de Lebron James que lució en su primer entrenamiento, con el belga Zizou Bergs del otro lado de la imponente pista central, hasta el nuevo corte de pelo con el que se ha presentado en el 'quinto' grande de la temporada. Hay incluso debate sobre cómo definir su nuevo look. ¿Es "corte de lobo" o "corte de guerrero"?, se preguntaban algunos de sus incondicionales, con un debate extendido en redes sociales sobre el rapado que se ha hecho a la altura de las orejas. Lo suyo es un fenómeno de masas innegable.

No es de extrañar. Al descaro de su juego hay que sumarle unos números astronómicos que hacen difícil arrebatarle protagonismo en el circuito a estas alturas. Con Alcaraz se han alineado todos los planetas. Con solo 22 años aspira a llevarse una tercera corona en el Masters 1.000 más importante de la temporada y acceder al mismo olimpo en el que están sentados dioses como Roger Federer, Rafa Nadal o Jimmy Connors. Por encima de ellos, tan solo un Novak Djokovic que buscará su sexta corona en California, sabedor de que pasar por encima de Jannik Sinner o el mismo Alcaraz es más difícil que lograr un entendimiento entre israelíes y palestinos, y más con la racha de resultados que está firmando el español en este comienzo de temporada.

El murciano se presenta en Indian Wells sin haber perdido un solo partido en lo que va de año (12-0), algo que no había logrado hasta ahora. Tras completar el Grand Slam en Australia y llevarse el ATP 500 de Qatar con una autoridad insultante, es el máximo favorito, número uno del mundo y con un cuadro favorable para verse las caras con Sinner en el último partido, en la que sería una final inédita.

"Me siento un poco diferente"

La clave, dice, es que controla mejor sus emociones durante el juego. "En pista simplemente me controlo, y desde la calma, puedo encontrar las soluciones", dijo en rueda de prensa el martes. "Cuando me enfadaba, jugaba mal o lo que fuera, simplemente encontraba el camino correcto, porque estaba tranquilo. Me controlaba a mí mismo, a mis emociones y mantenía la concentración. Diría que lo hacía incluso mejor que antes", añadió.

Todo está yendo a pedir de boca, reconoce: "Me siento un poco diferente comparado con otros años, pero he tenido un par de buenos entrenamientos. Estoy de vuelta y listo, así que ha sido bueno y estoy emocionado por empezar".

El lunes hizo acto de presencia en las lujosas instalaciones de Indian Wells, en el valle de Coachella, una comunidad de ricos, blancos y jubilados con una clara inclinación por el golf y la vida tórrida y sosegada. Se topó con Ben Shelton a la entrada y después con una ovación en la pista central para su entrenamiento con Bergs. Da igual que fuera lunes y que aún no hubiera partidos de calado.

Alcaraz, durante su entrenamiento del martes en Indian Wells.

Alcaraz, durante su entrenamiento del martes en Indian Wells.AFP

Se entrenó durante dos horas mientras la griega María Sakkari y la rusa Aryna Sabalenka, eufórica tras haberse comprometido con su novio, firmaban autógrafos en las inmediaciones. Después, se acercaron a darle un abrazo al español. Todo el mundo quiere tener que ver con Alcaraz.

Exento en primera ronda, debutará contra el ganador del Grigor Dimitrov-Terence Atmane, número 52 del ranking. A Dimitrov ya le superó el año pasado con comodidad en este mismo torneo, cediendo tan solo dos juegos. Por su lado del cuadro, potenciales rivales como Casper Ruud, Cameron Norrie (campeón en 2021), Alex de Minaur y Djokovic, con el que podría cruzarse en semifinales, en una nueva cita con la historia

Alcaraz-Draper, en cuartos de Roma: un partido con aroma de clásico

Alcaraz-Draper, en cuartos de Roma: un partido con aroma de clásico

Son sólo cinco las ocasiones en que han medido sus raquetas desde que Carlos Alcaraz se impuso en la primera ronda de Basilea en el otoño de 2022, pero el cruce que hoy se repetirá en los cuartos de final del Masters 1000 de Roma ya está en camino de convertirse en un clásico de los tiempos modernos.

Jack Draper, adversario este miércoles (no antes de las 15.00 h., Movistar) del español, llega al encuentro después de consolidar con la final sobre la arcilla de Madrid el rendimiento que le permitió hacerse en Indian Wells con su primer Masters 1000, dejando atrás a Alcaraz en las semifinales.

«Es uno de los mejores del mundo, como demuestran sus resultados. Tendré que hacerlo mejor que entonces», comentó el murciano tras imponerse a Karen Khachanov por 6-3, 3-6 y 7-5 en dos horas y media de un partido donde volvió a mostrarse irregular, como ya sucediera el domingo ante Laslo Djere. También Draper sufrió para deshacerse de Corentin Moutet: 1-6, 6- y 6-3.

Se enfrentan esta tarde los dos primeros clasificados en la Race, que sólo computa los resultados del año en curso. El británico, segundo, es el tenista que más ha progresado en el circuito. Zurdo, de físico rotundo, gran sacador y con un revés poderoso y fluido, afina con el drive y en las aproximaciones a la red.

«Sé el tenis que me hará», dijo respecto al primero de los cruces ante Alcaraz sobre arcilla. El ganador de cuatro títulos del Grand Slam, reciente campeón en Montecarlo, domina la serie por 3-2, habiendo cedido también ante Draper el último verano sobre la hierba de Queens, en octavos de final. Superó al de Sutton a comienzos de temporada en octavos del Abierto de Australia y en 2023 en Indian Wells, partidos ambos que su adversario no pudo completar por lesión.

Ausente en Roma tras sendas derrotas de entrada en Montecarlo y Madrid, Novak Djokovic anunció ayer el final de su vinculación profesional con Andy Murray, a quien contrató como entrenador en noviembre.

«Gracias, entrenador Andy, por todo el duro trabajo, la diversión y el apoyo dentro y fuera de la pista a lo largo de estos seis meses. Disfruté profundizando en nuestra amistad», escribió el ganador de 24 títulos del Grand Slam en redes sociales.

La sombra profunda de Swiatek, sometida en semifinales por Gauff: 6-1 y 6-1

La sombra profunda de Swiatek, sometida en semifinales por Gauff: 6-1 y 6-1

No hay consuelo para Iga Swiatek, destruida por Coco Gauff en las semifinales del Masters de Madrid, donde defendía el título. La número dos del mundo, tetracampeona de Roland Garros y ganadora de un Abierto de Estados Unidos, la otrora indiscutible dueña de la tierra, plasmó en una hora y cuatro minutos la profunda crisis que atraviesa desde hace casi un año, desde que conquistó precisamente en París el último de sus 22 títulos.

Hacía seis años que Swiatek no ganaba tan pocos juegos en un partido. Fueron sólo dos, 1-6, 1-6, frente a la estadounidense, ante quien nunca había perdido un parcial en arcilla, donde presentaba un cara a cara favorable de cinco victorias a cero, para un global hasta el partido disputado en la Caja Mágica de 11-4.

A duras penas pudo librarse de un rosco en el segundo set, tirando de su maltrecho orgullo. Cerca de los 24 años, golpeada anímicamente por la mancha del dopaje, Swiatek ha entrado en un territorio desconocido. Ni siquiera el polvo de ladrillo le facilita la redención. Derrotada en cuartos de final de Stuttgart por Jelena Ostapenko, sale de Madrid aún con menos certezas de las que llegó. El camino hacia semifinales ya denunciaba su precario estado de forma. Madison Keys sí fue capaz de asestarla un 0-6 en el encuentro de cuartos, antes de ceder en tres parciales. Únicamente sacó un partido diáfano, ante Linda Noskova, en segunda ronda. Le tocó sufrir de nuevo frente a Alexandra Eala, en el debut, tras la derrota padecida frente a ella en cuartos de Miami.

Una rivalidad detenida

Número 1 del mundo durante 125 semanas, llamada a proseguir su rivalidad con Aryna Sabalenka, un contraste de personalidades y estilos muy nutritivo para el circuito, que ya alcanza los 12 partidos (el último de ellos el pasado año en la final de la Caja Mágica), la tenista de Varsovia, que ayer ni siquiera se dignó a pasar por la sala de prensa, como es preceptivo tras una semifinal, sino que resolvió el para ella cada vez más incómodo trance de atender a los medios con una fugaz presencia en la zona mixta («No voy a sonreír si recibo un resultado así. Todo colapsó», dijo), siente el persuasivo aliento de la nueva generación.

«Las jóvenes no tienen nada que perder», comentaba el pasado martes en un encuentro con este periódico y otros dos medios españoles. Mirra Andreeva, que acaba de ingresar en la mayoría de edad, le ha superado en dos ocasiones consecutivas este año, en cuartos de final Dubai y de Indian Wells. Eala, como quedó escrito, también lo hizo.

En noviembre del pasado año se supo que había dado positivo por trimetazidina, un medicamente prohibido por la Agencia Mundial Antidopaje, en agosto, durante el torneo de Cincinnati. Acreditó que lo tomó de manera accidental y su castigo fue de tan sólo un mes. El perjuicio deportivo y económico fue escaso, pero el asunto aún parece pesar sobre una tenista irreconocible, que este jueves cometió 28 errores no forzados, 21 de ellos con la derecha, su mejor golpe.

Crédito para Gauff, impecable. «Siento que ha sido uno de esos días en los que saltas a la pista y todo sale bien», dijo la tenista de Florida, de 21 años, que nunca había pasado de octavos de final en el Masters de Madrid y sumó su tercera victoria consecutiva ante Swiatek, tras vencerla previamente a principios de temporada en la United Cup y en el cierre de 2024 en la fase de grupos de las WTA Finals.

Mirra Andreeva, número siete del mundo con 17 años: "En la pista no puedes ser una niña"

Mirra Andreeva, número siete del mundo con 17 años: “En la pista no puedes ser una niña”

Luce aún Mirra Andreeva (Krasnoyarsk, 2007) la inocencia propia de una cría, aún inmune al envanecimiento, la previsibilidad y la impostura que suelen engullir en poco tiempo a quienes establecen una precoz alianza con el éxito. La tenista atendió a EL MUNDO este martes en la Caja Mágica tras participar en un acto con la firma de fotoprotección y dermatología ISDIN para concienciar sobre la importancia de protegerse de los efectos nocivos del sol.

¿Cómo ha cambiado su vida en los últimos meses?
Por supuesto que ha cambiado un poco, pero sigo siendo la misma 'vieja' Mirra. Personalmente no he cambiado mucho, otra cosa es que mi tenis sea más maduro. Mi vida es más o menos la misma.
Se le ve con una sensatez impropia de sus 17 años en la toma de decisiones en pista y en la gestión emocional.
Puedo decir que soy más fuerte de lo que era. He trabajado duro en ello y estoy feliz de que la gente pueda notar la diferencia.
¿Cuenta con un psicólogo en su equipo?
Sí, su nombre es Alexis. Me ayuda mucho a mantener mi centro y a enfrentar de mejor forma las situaciones adversas a las que he de hacer frente en la cancha.
¿Cómo se relaciona con las redes sociales?
Es peligroso, lo he experimentado, así que ahora estoy aprendiendo de mis propios errores y haciendo un uso más razonable de ellas.
¿Qué sabe de jugadoras precoces de los 80 y los 90, como Martina Hingis, Monica Seles o Jennifer Capriati?
He mirado cómo llegaron al éxito y he visto algunos de sus partidos. Desde aquella época han aparecido otras grandes jugadoras adolescentes y el tenis ha cambiado mucho, pero me sirven de referencia e intentaré alcanzar su nivel, sabiendo que son leyendas.
Y también Rusia ha dejado ejemplos relevantes de precocidad, como Maria Sharapova y, con un alcance menor, Anna Kournikova...
Sí, claro. Fueron 'súperpopulares'. Tuve la oportunidad de conocer a Sharapova el año pasado en Wimbledon y estuvimos hablando. Me dio algunos consejos y le pregunté un par de cosas, en especial cómo llevaba la presión y afrontaba los momentos delicados. Sí, me dio algunos consejos, pero no se los voy a contar a usted, me los guardo para mí. [Risas].
¿Es el circuito demasiado exigente, en particular para una mujer tan joven como usted?
Tal vez, pero no lo siento tanto así porque tengo un gran equipo a mi alrededor. Obviamente, he de cumplir con determinados actos que son una obligación para una tenista profesional. En realidad me gusta atender a los medios y participar en otro tipo de actividades promocionales. Me gusta entrenar, me gusta jugar partidos. Todo forma parte de un proceso muy excitante.
¿Le ha llevado el tenis a crecer demasiado deprisa?
Desde luego, porque en la pista tú no puedes ser una adolescente ni una niña. Ahí todo el mundo lucha y todo el mundo quiere ganar. Si no estás lista para ello como una persona madura, no podrás conseguir grandes cosas. Por supuesto que al principio tuve dificultades y necesité aprender cómo eran las cosas. Ahora puedo decir que estoy aprendiendo de mis propios errores y de mis experiencias y que el tenis me ha hecho crecer un poco antes que una niña que va a la escuela y tiene una vida más convencional.
Diría que una de sus virtudes es la facilidad para leer los partidos y sacar provecho de las debilidades de sus oponentes. ¿Lo ve usted así?
Lo intento, con la gran ayuda de Conchita Martínez y otros integrantes de mi equipo. Trato de ver los partidos de mis rivales para conocer sus puntos flacos y sus fortalezas. Pero sola no tendría tanto éxito en eso.
¿En qué partes de su juego cree que debe mejorar más?
Hace poco hubiera dicho que a la hora de desenvolverme en la red, pero lo trabajo bien disputando dobles, algo que también me ayuda a tomar responsabilidades en momentos concretos.
Ya ha derrotado a las dos mejores jugadoras: Aryna Sabalenka e Iga Swiatek. ¿Quién le puso más dificultades?
Cada una presenta desafíos específicos. Iga es una auténtica atleta, pelea cada bola, siempre con un ritmo alto, con mucha intensidad en cada golpe. Aryna es poderosísima y le pega muy duro a la pelota.
Ya tiene una plata olímpica en dobles en los Juegos de París, que ganó junto a su compatriota Diana Shnaider.
Después de la final fue algo horrible, pero pronto nos dimos cuenta del valor de lo que habíamos logrado porque no todo el mundo puede decir que ha ganado una medalla olímpica con 17 años.
¿Cómo se imagina dentro de un lustro?
De lo único que estoy segura es de que seguiré trabajando duro en una pista de tenis. Tal vez ya tenga un par de grandes en el bolsillo; tal vez no tenga ninguno.
Hace unos minutos, medio en broma medio en serio, reclamaba el bote de una bola en un mero peloteo promocional. Parece muy competitiva.
Sí, lo soy. Siempre quiero ganar. No importa que se trate de tenis o de jugar al Uno. Si discuto siempre quiero llevar la razón. Soy así. Desafortunadamente. [Risas].
¿Qué importancia tiene en su carrera su hermana Erika, también tenista?
Hemos compartido mucho. Sin ella no sería quién soy. Le estaré eternamente agradecida
Alcaraz: "La presión por el número 1 me mató"

Alcaraz: “La presión por el número 1 me mató”

Dijo Carlos Alcaraz, en vísperas de su estreno en el Masters 1000 de Montecarlo y, consiguientemente, en la temporada de tierra batida, muy prometedora para el hombre que defenderá título en Roland Garros, ideal para redimirse de la pobre gira estadounidense de pista dura, de donde regresó en blanco por primera vez en cuatro años, que la ausencia de Jannik Sinner, castigado tres meses por dopaje, y la vía libre para pelear por volver a lo más alto del ranking, poco menos que le «mató».

«Mucha gente me está preguntando, diciéndome, que tengo la posibilidad de ser el número 1 si Jannik no está jugando», comentó en la conferencia de prensa previa al inicio del torneo. «Así que probablemente esa presión en cierto modo me ha matado».

Tercero ahora en el escalafón, a casi 1.000 puntos de Alexander Zverev, el español, de 21 años, se siente ahora liberado ante la evidencia de que esa posibilidad se ha esfumado en el tiempo sobre polvo de ladrillo que ahora arranca, con Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma, antes del aterrizaje en el Bois de Boulogne. «Pienso que estoy muy lejos de Jannik, así que estoy aquí sin tener que pensar sobre ello, sólo dispuesto a salir y jugar. Esa es mi mentalidad ahora», apuntó.

Campeón en Rotterdam, cuartofinalista en Doha, semifinalista en Indian Wells y eliminado de entrada en Miami, suma 6.720 puntos, frente a los 7.645 de Zverev y los 10.330 del italiano, que reaparecerá en Roma a partir del 8 de mayo. «Estoy feliz con la forma en la que estoy jugando. Desde que comenzó el año he hecho un gran tenis, pero este deporte no es sólo golpear la bola, sino que también están la cabeza y el físico».

Su primer rival, este miércoles, será Francisco Cerúndolo, 22º, a quien ha derrotado en sus dos enfrentamientos previos: hace unas semanas, en cuartos de Indian Wells, por 6-3 y 7-6 (4), y el pasado año, sobre la hierba de Queen's, en dieciseisavos, por 6-1 y 7-5. Será, pues, su primer duelo en arcilla, el territorio natural del jugador argentino, donde ha ganado dos de sus tres títulos, Umag, en 2024, y Bastad, en 2022. También salió campeón en pasto: Eastbourne, 2023. Cerúndolo venció este lunes al veterano Fabio Fognini, campeón del torneo en 2109, por 6-0 y 6-3.