El RCD Espanyol anunció este jueves el fallecimiento a los 62 años de su exjugador sevillano Diego Orejuela (La Luisiana, Sevilla, 1962), que fue capitán del equipo subcampeón de la Copa de la UEFA en 1988 y jugó con la camiseta blanquiazul 303 partidos oficiales en nueve temporadas (1983-1991), con 23 goles anotados.
El ex centrocampista del Espanyol era conocido futbolísticamente como Orejuela II, pues su hermano mayor era Jesús Orejuela, también espanyolista, fue internacional español con la sub-21 y llegó al cuadro barcelonés procedente del Sabadell.
Diego Orejuela nació en la localidad sevillana de La Luisiana, pero se crio en Sant Joan de Vilatorrada, cerca de Manresa (Barcelona), adonde su familia llegó cuando él tenía 10 años.
También militó en el Figueres, Sabadell y Lleida para retirarse en 1993, tras su etapa como jugador 'perico', en el Palamós. Como jugador del Espanyol será recordado también por el tercer puesto conseguido en la Liga (1986-87), el citado subcampeonato europeo (1988) y el ascenso conseguido en 1990.
Roberto Baggio y su familia fueron víctimas de un violento robo este jueves por la noche mientras presenciaban el partido Italia-España de la Eurocopa. La pesadilla para el ex futbolista de 57 años comenzó alrededor de las 22:00 horas, cuando una banda de al menos cinco personas, todas armadas, irrumpió en la villa del futbolista en Altavilla Vicentina.
Cuando entraron a la casa, Baggio intentó enfrentarse a uno de ellos y después de un brevísimo forcejeo, el ladrón lo golpeó en la frente con la culata de un arma, provocándole una herida profunda. Luego él y sus familiares fueron encerrados en una habitación.
Mientras tanto, los delincuentes pusieron patas arriba todas las habitaciones, robando relojes, joyas y dinero. Aún no es posible cuantificar el botín. Cuando el futbolista se dio cuenta de que los ladrones se habían ido, derribó la puerta de la estancia donde estaban encerrados y llamó a la Policía.
Los cuerpos de seguridad tomaron declaración a Baggio y a su familia y ya han comenzado a estudiar todas las imágenes de videovigilancia de la casa. El ex futbolista fue llevado a urgencias en Arzignano, donde le pusieron varios puntos en la frente. Los demás miembros de la familia, pese al tremendo susto que vivieron, resultaron ilesos.
Un gol de Julián Álvarez y otro de Lautaro Martínez en el segundo tiempo le dieron la victoria a Argentina ante una valiente selección canadiense, en el partido inaugural de la Copa América, que convirtió a Leo Messi en el jugador que más encuentros ha disputado en la historia del torneo, con 35.
La 'Araña' volvió a reivindicarse y Lautaro aligeró el lastre de su falta de acierto con la Albiceleste para prolongar la felicidad del campeón del mundo, que dejó algunas dudas en forma de claras ocasiones canadienses para empatar en la segunda mitad (Jonathan David de cabeza y el mallorquinista Cyle Larin) y no aprovechó muchas propias para golear.
En medio de un ambiente de euforia del que era difícil de sustraerse, el equipo de Lionel Scaloni salió dispuesto a solventar el choque por la vía rápida. A ello ayudó la valiente apuesta de Jesse Marsch, que adelantó la defensa hasta el centro del campo, juntó líneas y no rehuyó el ataque. Su meta no abarca esta competición, sino el Mundial, y apostó por mirar a la cara al campeón del mundo.
Una temeridad si te enfrentas a Ángel di María o Leo Messi con tantos metros a tu espalda. En diez minutos pudieron dar por solventado el partido, pero el primero estrelló el balón contra el cuerpo del arquero Maxime Crepeau, tras recorrer 20 metros en solitario, y al segundo se le fue por centímetros más allá del poste.
Canadá pudo irse al descanso goleada (un remate desde fuera del área de Leandro Paredes, un cabezazo flojo de Alexis Mc Allister), pero también encontró motivos para reforzar su apuesta, porque al desborde por la banda izquierda de Alphonso Davies solo le faltó rematador y, sobre todo, porque solo Emiliano Martínez, pleno de reflejos, evitó que Liam Millar, a bocajarro, diese la sorpresa (minuto 43).
No le alcanzó para más, porque al comienzo del segundo tiempo Messi encontró al borde del área a Mc Allister que se topó con el meta y el rechace lo aprovechó a placer Julián Álvarez, para reforzar la apuesta de Scaloni, capaz de dejar en el banquillo al mejor jugador de la Serie A. Luego la entrada de Lautaro con tiempo suficiente para fallar un gol y anotar otro (minuto 88), que tras el pase de su capitán, contentó a todos.
Y si no hubo felicidad plena fue porque Messi, pese a plantarse solo en dos ocasiones ante la meta canadiense, no marcó. No importa, porque el devorador de récords ha puesto la mirilla en la marca de los mejores artilleros, del que, con 13, le separan cuatro goles. Quiere sentarse a la mesa de Zizinho y Tucho Méndez antes de su despedida.
Leo Messi
El capitán de la selección Argentina de fútbol, Lionel Messi, acogió con alegría la dura victoria sobre Canadá por 2-0 en el comienzo de la Copa América de 2024 y, tras el esfuerzo, afirmó que hay que disfrutar el logro.
"Tenemos que disfrutar porque los rivales van a buscar jugarnos diferente", expresó el 10 tras el partido en el Mercedes-Benz Stadium, de la ciudad de Atlanta.
A pesar de la victoria, dejó una asignatura pendiente para la plantilla de Lionel Scaloni de cara al segundo partido del Grupo A, este martes frente a Chile: "Tenemos que tener el control".
"Siempre digo que el primer partido de cualquier competición es difícil, pero lo más importante es que saquemos el resultado adelante. Tuvimos un par de situaciones bastante claras y no se dio. Ellos eran un equipo intenso, que tiene jugadores físicamente fuertes que salían rápidamente a la contra. Sabíamos que no iba a ser fácil y creo que todos los partidos de la Copa van a ser de esta manera", señaló en la zona mixta del estadio Mercedes Benz.
Messi admitió, como lo hizo previamente su técnico, Lionel Scaloni, que el estado del terreno de juego no les favoreció. La cancha tampoco ayudaba mucho, el equipo en general hizo un desgaste físico importante, pero tenemos días para descansar y preparar Chile que va a ser complicado también", añadió.
Respecto a su nueva plusmarca de jugador con más partidos en la historia de la Copa América aseguró: "La verdad que no soy de mirar esas cosas de los récord. Simplemente agradecido de estar una vez más en una Copa América, en una competición oficial con la selección e intentaremos de dar el máximo como siempre".
Ficha Técnica
2. Argentina: Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez (Nicolás Otamendi, m.74), Marcos Acuña; Ángel Di María (Lo Celso, m.67), Rodrigo De Paul, Leandro Paredes, Alexis Mac Allister; Lionel Messi y Julián Álvarez (Lautaro Martínez, m.74).
0. Canadá: Maxime Crépeau; William Johnston, Moise Bombito, Derek Cornelius, Alphonso Davies; Tajon Buchanan (Shaffelburg, m.59), Ismael Koné (Jonathan Osorio, m.85), Stephen Eustaquio, Liam Millar (Russell-Rowe, m.859; Jonathan David y Cyle Larin (Lareya, m.80)
El pueblo de Mykola Shaparenko fue completamente destruido. De los 6.000 ciudadanos que había sólo quedan 300 y no hay electricidad ni agua. La misma situación que la aldea de Serhii Sydorchuk. La ciudad de Lunin y Mudryk, Krasnohrad, está siendo bombardeada por el ejército ruso desde el inicio de la guerra y el seleccionador Serhiy Rebrov lleva diez años sin pisar su casa en Donetsk. Es la realidad de los hombres ucranianos, también futbolistas, que están disputando la Eurocopa de Alemania a miles de kilómetros de su hogar, si es que siguen teniendo uno.
Ucrania sufrió una dolorosísima derrota ante Rumanía (3-0) en su debut en un torneo que es mucho más que fútbol para ellos. Cómo no. "Sólo puedo decir que lo siento", admitía Lunin, emocionado. "Disculpas a nuestro país, pero tenemos que mantener la cabeza alta", pedía Sudakov. El fútbol es parte de la guerra, influye directamente en el ánimo de un país devastado.
Cada mañana y cada tarde, antes de cada entrenamiento, la plantilla se pone en fila, se lleva la mano al corazón y escucha el himno de su país. "Queremos mostrarle a Europa el carácter de nuestra nación", dice Rebrov. Es más una cuestión de orgullo que de triunfo. Una forma de devolverles a los soldados del frente todos los mensajes que les envían cada día.
Una selección sin hogar
Los 26 futbolistas y el cuerpo técnico de la selección llevan tres años siendo "nómadas". Así se definen ellos mismos: "el equipo nómada". Como el Shakhtar Donetsk, el club más importante del país, su casa ha sido todo el continente. Durante los últimos meses, Ucrania ha sido local en Praga, Varsovia, Eslovaquia, Polonia y Alemania, pidiendo hueco en los campos de otras federaciones, siendo animada por nacionalidades que no eran la suya y pisando un suelo que nunca pensaron en llamar 'hogar'. "Viajar es duro, pero nada comparado con lo que sufren nuestros soldados en el frente", admite con honestidad Rebrov.
Los móviles, obligados
En la concentración ucraniana nadie se atreve a hablar más de fútbol que de guerra porque nadie ha hablado más de fútbol que de guerra en los últimos años. No se lo pueden permitir. Estos días, a raíz de la decisión de Luciano Spaletti, técnico de Italia, de prohibir los teléfonos móviles en las salas de fisioterapia o en las comidas, este periódico preguntó en la expedición de Ucrania. "No nos lo podemos permitir", fue la respuesta. No hay tiempo para bromas.
Cada futbolista tiene en su móvil la aplicación de alertas de los misiles que llegan al país. La realidad es la que es. "Llevan bombardeando mi ciudad día y noche desde el inicio. Aún así, mi familia sigue en Krasnograd porque mis padres quieren seguir construyendo su vida en su hogar. Creen en la victoria de Ucrania", responde, contundente, Mudryk, estrella del Chelsea.
Aunque el resto de Europa se pueda haber acostumbrado, la realidad en el país es todavía más dura que antes. Según el último informe de Naciones Unidas, el número de civiles muertos en mayo fue un 31% superior al de abril. Y ese dato también llega a la selección.
Rebrov, lejos de darle importancia al fútbol, ha decidido que la guerra también entre al vestuario. Cómo no va a entrar. Antes del partido contra Rumanía, durante la charla motivacional, repetirá algo tan duro como necesario: enseñará a sus 26 futbolistas un vídeo de niños ucranianos hablando sobre lo que están sufriendo en la guerra, a qué país han tenido que escapar, a qué familiares han tenido que dejar atrás... Las imágenes provocan lágrimas, admiten en la concentración, pero también rabia. "Cuando ves estos vídeos entras al césped de otra manera. Es una motivación extra", ha reconocido estos días el entrenador. A veces, incluso, provoca demasiada excitación, demasiado sentimiento.
Después de la derrota contra Rumania, los jugadores pidieron al seleccionador que les dejara solos en el vestuario. Querían hablar, recomponerse. "Sí, me lo pidieron. Querían hablar entre ellos", confesó el técnico tras el duelo. La emoción es gigante en la plantilla, que tiene contacto directo con los soldados del frente. "Son conscientes de lo importante que es esto para el país", añade Rebrov.
En Alemania, la selección se reencuentra con más de un millón de refugiados ucranianos, la cifra más alta de toda la Unión Europea. Son niños y madres los que aparezcan en las gradas del Dusseldorf Arena esta tarde. Los demás seguirán en el frente, consultando en sus móviles o preguntando a sus compañeros si su país ha ganado un partido de fútbol. Una selección en guerra.
Internet es traicionero, pero se ha convertido en nuestra propia memoria. Si uno busca en Google «Campeones del Mundial de Francia 1998» las primeras imágenes son de Zinedine Zidane levantando la Copa del Mundo rodeado de todos sus compañeros. Icono y leyenda de esa generación y de la historia del fútbol galo, Zizou marcó dos goles aquella tarde contra Brasil, pero no fue el primero en levantar la copa. El capitán era otro: Didier Deschamps, cuyo nombre hay que incluir en la búsqueda para encontrar su imagen elevando el trofeo.
El mismo Deschamps que ahora, 26 años después, tras haber conquistado otro Mundial como entrenador y acumular más de una década como seleccionador, sigue sin tener todo el cariño del pueblo francés, del vestuario del 98, de los periodistas y de los jugadores actuales. Estos últimos, revueltos ante las elecciones mientras él capea el temporal como soldado de la Federación Francesa. Para muchos, incluidos aquellos de la plantilla del 98, es un traidor.
«Me dan igual las críticas. No leo, no escucho. Puedes decir que soy un mamón, no es un problema. Si se va de las manos tomo acciones legales y ya está», explicó esta misma semana. La realidad, preguntando en la concentración de Francia en Paderborn, es que «Didier sólo quiere ganar. El resto le da igual». Y Didier, criticado e insultado, ha ganado, aunque no todo lo que gustaría en Francia y no todo lo que promete la mejor lista de jugadores del mundo.
Cuartos de final en 2014, finalista en la Euro de su país en 2016, campeón del Mundial 2018, octavos de la Eurocopa 2021 y de nuevo finalista del Mundial en Qatar. Quizás a raíz de esa frase que tantos firmarían han llegado la mayoría de sus problemas. El estilo de juego, la defensa, la ausencia de Benzema durante años, su vuelta cuando se convirtió en el mejor jugador del mundo, su fría relación con la prensa, sus discusiones con antiguos compañeros, su forma de llevar el vestuario... Una serie de situaciones que han derivado en algunos insultos demasiado exagerados, como «racista» o «dictador». «Nada de eso», admiten los periodistas galos en Alemania. «El caso Benzema dividió a la sociedad. Le llamaron 'racista', le hicieron pintadas... Le afectó mucho. Pero mira, cuando Karim se convirtió en el mejor del mundo, le volvió a llamar. Fue pragmático», resume Jeremy Jeanningros, de L'Equipe.
«Deschamps nunca será Zidane, eso está claro. Pero es una leyenda», explica Denis Menetrier, de Le Monde. «Zidane representa algo más. Es único, pero aún no ha sido seleccionador de Francia. Didier es una leyenda. Sólo le falta una Eurocopa para tener todo el traje, pero la gente quiere ganar y ganar con estilo». Claro, la Eurocopa.
Una Eurocopa salpicada por las elecciones y el enfrentamiento del vestuario contra la ultraderecha. Igual que en 1998. Y de nuevo, como en 1998, con Deschamps en el medio. De capitán a técnico. Del lado de una Federación que en palabras de su presidente, Noel Le Graet, criticó a Zidane. «No le cogería el teléfono a Zidane», dijo el directivo, que defendió a Deschamps y provocó un cisma en el vestuario del 98. «Deschamps no siempre viene a las comidas para celebrar el Mundial. Ha elegido su bando, la Federación», dijo Dugarry. «Tenemos un grupo de WhatsApp y hablamos. Le Graet tocó a nuestro Zizou... Pero él no está en el chat», añadió, refiriéndose al seleccionador.
En el césped, las críticas son feroces e incluso se ha creado una expresión malsonante para definir su «suerte» comparándola con el órgano sexual femenino: «La chatté à Dédé». «No me molesta en absoluto. Nunca me ha molestado. Puede ser peyorativo o se puede resumir como simple suerte. Una vez puede pasar con suerte y azar, pero cuando se repite, hay menos probabilidad. Me lo tomo con sorna y humor, también soy un charlatán. Espero que me acompañe durante mucho tiempo», bromea él.
Deschamps ha ido relajando su relación con el vestuario durante esta década. «Antes era más estricto. Ahora habla más con ellos, les hace bromas... Pero siempre con respeto», explica Menetrier, que admite que el técnico no tiene problema en «enfrentarse a la prensa». «Es que quiere controlar todo. No quiere frases que puedan desestabilizar al equipo durante el torneo», añade Jeanningros. Mientras, Deschamps lo de siempre: ganar su primera Eurocopa. Sin más. El cómo no importa.
Hubiese resultado injusto, un disparate, que al final la mediocre selección italiana le hubiera birlado a España el triunfo. Hubiera sido un escándalo si al menos ocho ocasiones de gol clarividentes no llegan a servir para nada.
Salvo el miedo en los últimos quince minutos, España condecoró a su fútbol como el mejor de Europa. Sin discusión. Porque juega como las elegidas, posee más técnica que nadie y una serie de jugadores ya se sitúan entre los
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¿Cómo parar un tren de alta velocidad? Con esa pregunta se fueron los italianos del AufSchalke Arena después de ver cómo Nico Williams hundía a Di Lorenzo y le hacía pensar en lo que pesan 30 años cuando un descarado jovenzuelo se empeña una y otra vez en someterte a un calvario. No había ayuda posible que consiguiera que recuperara la cintura cada vez que el extremo del Athletic le encaraba. "Es lo que me pide el míster, que encare y sea yo mismo, y eso es hecho", contó el jugador tras recibir el galardón al mejor jugador del partido (MVP), sustituyendo a Fabián, que lo fue en el debu.
"Sabíamos que iba a ser difícil porque Italia se junta bien, pero hemos tirado mucho", añadía antes de confesar que encontró un socio inesperado en Cucurella. "Me entiendo a las mil maravillas con él".
En la primera fila, disfrutando de este baño a Italia, estaba el Rey Felipe VI, que viajó a Gelserkirchen para presidir el partido y fue recibido a pie de estadio por el presidente de la RFEF, Pedro Rocha. "Este equipo puede hacer grandes cosas", contó el monarca tras pasar por el vestuario, donde confesó que había "mucha fiesta" y se transmitía un mensaje: "Hay que seguir así".
"Ha sido un partido espectacular, con dominio del campo en todos los momentos, aunque el gol no haya sido posible, porque ha sido en propia puerta. Espero que haya muchos goles más de los nuestros", resumió. "Ha sido muy agradable", resumió el propio Pedro Rocha.
La presencia de Rocha no pudo ser evitada por el Gobierno, aunque lo intentó. La UEFA ampara al presidente federativo y en Gelsenkirchen quedó claro que los intentos por restarle protagonismo han sido en balde. Ni siquiera el presidente del CSD, Rodríguez Uribes, estuvo en la primera fila de autoridades, y no fue porque no lo intentó a través de todas las vías posibles. De Vicente del Bosque, presidente de la Comisión de Supervisión, Normalización y Representación, nada se sabe.
El sentimiento de equipo
Uno que vivió con desesperación fue Spalleti. El técnico toscano se encaró con el banquillo español en una falta de Di Marco a Le Normand. "Tira para tu banquillo", le vino a gesticular De la Fuente, bien tranquilo porque su equipo bailaba a la todavía campeona de Europa. "Esto es gracias a los jugadores, que no se cansan de tener ambición. El sentimiento de equipo es la clave", dijo el seleccionador.
"Tenemos muchísimo talento, no me canso de decirlo. Yo no dormiría si fuese el míster por la cantidad de alineaciones que puede hacer", reflexionaba Morata. Ni siquiera se dio un respiro España en ataque y por eso vivió tranquilo Laporte pese a que tenía que encararse con Scamacca, un león al que convirtió en gatito.
Williams dribla a Di Lorenzo durante el partido.P-DE MELOAFP
Fue el central la única sorpresa del once de Luis de la Fuente, que recuperó la pareja con Le Normand porque Nacho, titular ante Croacia, arrastra molestias que le llevaron a llegar con retraso a la concentración en Essen porque se sometió a pruebas. Se lo guardó el seleccionador ante un partido exigente que acabó siendo más cómodo de lo esperado.
Nada más protegió el seleccionador. Apostó por Fabián, que se aprovechó de las ayudas de los centrocampistas italianos a las orillas, y se movió con tanta libertad que obligó a Donnarumma a sacar una mano decisiva para evitar el primer gol del partido. También maniobró Pedri a su antojo ante la mirada de Jorginho, otro al que la fecha de nacimiento se le notó, obligando a Calafiori a perseguirlo. Aseado estaba siendo el partido del central del Bolonia pretendido por la Juventus hasta que se convirtió en el protagonista involuntario del gol. Nunca habría imaginado sufrir tanto con esta España que, si bien huye de encasillarse en un estilo, está cada vez más claro a qué juega y la capacidad de dañar que tiene.
Susto y amarilla de Rodrigo
El único susto de la noche lo dio Rodrigo. Con una amarilla a la espalda del duelo ante Croacia, vio otra poco antes del descanso. Demasiado pronto para pensar que fue buscada porque el marcador aún marcaba el empate a cero, pero le obligará a descansar ante Albania el próximo lunes en Düsseldorf. No hay mal que por bien no venga, porque el capitán de España sufrió la entrada de Cristante en el arranque de la segunda mitad que le dañó la rodilla izquierda. Por un momento, la hinchada española enmudeció al ver cómo le hacían sobre el mismo césped pruebas en la articulación. Se alzó, correteó, se tocó pero aguantó todo el partido sin resentirse.
A esta nueva selección le ha acompañado hasta Alemania una máxima: la muerte del 'tiqui-taca'. Se ha dicho con algo de hastío, incluso desprecio. Lo primero que hay que decir es que el tiqui-taca dio mucho a España, el mejor periodo de su historia, una trilogía única: Euro-Mundial-Euro. Respeto, pues. Esta selección está a otra cosa, porque cambian los futbolistas y cambian las tendencias, ya que el fútbol no es ajeno a la 'Ley del péndulo', pero
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Hay una cosa maravillosa con la selección y es que nos permite disfrutar de una de las mejores sensaciones de la vida: venirse arriba. Durante la temporada de clubes es un placer del que sólo disfrutan los madridistas, mientras el resto, incluso cuando nuestros equipos van como aviones, nos pasamos las semanas esperando a que el cielo se derrumbe sobre nuestras cabezas (y generalmente se derrumba), pero con España es diferente.
Quizás porque es u
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En el minuto 84, la afición italiana celebró un córner como si fuera un gol, y quizá no haya mejor resumen que ese para explicar lo que fue el partido de anoche. Un España-Italia dominado de principio a fin por España, mucho mejor, más vertical, más atrevida, más divertida, más coral, más todo. A lomos de un futbolista brutal como Nico Williams, la selección de Luis de la Fuente bailó con Italia, hizo con ella lo que quiso y certificó, más allá de lo ajustado del marcador, dos cosas: primero, que jugará los octavos de final y, segundo, que en Alemania hay un señor equipo y se llama España. [Narración y estadísticas (1-0)]
Cuando Vincic, un árbitro terrorífico cuyo único mérito debe ser compartir nacionalidad con el presidente de la UEFA, dispuso el descanso, España había hecho 25 ataques, por cinco de su rival; había disparado nueve veces, por una de su rival (de ellas, cuatro a portería, por ninguna del rival); había dado 299 pases, por 177 del rival... ¡Ah! Y había tenido el balón un 61% por el 39% del rival, pero como el debate de la cansina posesión ha sido superado, quede a título meramente informativo. Cuando Vincic, pues, dispuso el descanso, España había hecho suficientes cosas como para ir ganando el partido, pero su rival, Italia, salió indemne del primer tiempo, que era lo mejor que le podía pasar. La selección, mucho mejor en todas las facetas del juego, más dinámica, más peligrosa, más ambiciosa, se dejó en las manos de Donnarumma y en sus propia ceguera la opción de ponerse por delante.
Aprovechando unas molestias de última hora de Nacho, De la Fuente dio carrete a uno de sus fetiches. Laporte es un futbolista con una jerarquía incuestionable al que solamente su decisión de jugar en una Liga de juguete, con todo lo que ello conlleva, permite cuestionar. El central zurdo es uno de los referentes del vestuario y en tanto que eso, que líder, supone un asidero hasta emocional para el equipo a juicio del entrenador. Quitando eso, el resto fueron los mismos que el sábado, no hace ni una semana, tiraron menos, atacaron menos, pero iban ganando 3-0 al descanso.
Sin noticias de Chiesa y Barella
La primera jugada fue un aclarado para dejar a Nico frente a frente con Di Lorenzo. Le encaró y sacó un centro que, de no haber sido Pedri el cabeceador, hubiera sido gol. Pero el menudo mediapunta remató con la destreza con la que hubiera colgado una lámpara. Ninguna de las suertes le resulta familiar, de modo que, con toda la portería para él, se la puso a Donnarumma en el guante. El portero italiano, con todo, sufrió para sacarla por lo cercano del remate. Los italianos, por cierto, también eran los mismos que le ganaron a Italia. Spalletti, un buen técnico, está construyendo desde el verano pasado un equipo bastante apañado, pero no cuenta con la calidad individual de otras épocas. La baja forma de Chiesa y Barella, probablemente sus dos mejores jugadores, tampoco ayuda.
La segunda jugada fue más de lo mismo. Nico contra Di Lorenzo. Vencedor, Nico. En el otro costado, Lamine Yamal estaba más vigilado, primero por Di Marco, el lateral, pero luego por Barella y Pellegrini, atentísimos a esas ayudas. España intentó probarse otra vez su traje nuevo de equipo vertigionoso, y un balón largo de Unai Simón lo bajó Morata para Pedri, y Pedri para Morata y Morata para Nico, que a medio metro de la portería hizo lo más difícil que podía hacer en su remate de cabeza: echarla fuera.
España veía pasar por delante ya muchas opciones, media docena a la media hora tras un eslalon de Lamine, un disparo desde su casa de Fabián que despejó apuradísimo Dunnarumma y un 'huy' de Morata, algo ofuscado. Veía pasar España esas opciones y observaba un partido raro, con Italia relativamente cómoda pese al acoso y con algún susto cuando Scamacca lograba, fue muy pocas veces, dejar de cara para que corrieran los de fuera. Nada serio. De hecho, lo más serio fue la amarilla a Rodri que le impedirá jugar contra Albania el lunes.
Chiesa, ante Cucurella, en el Veltins Arena.AFP
A la vuelta del descanso, Spalleti quitó a Jorginho. El jugador del Arsenal las había pasado canutas con Pedri a su espalda. Entró Cristante, que le dejó un recado a Rodri a modo de saludo y que vio la amarilla. La tuvo Pedri tras otra buenísima jugada de todo el equipo, pero la envió, como Nico en la primera parte, incomprensiblemente fuera.
Prueba de madurez
Llegó el gol, no podía ser de otra manera. Y llegó, tampoco podía ser de otra manera, con Nico otra vez encarando a Di Lorenzo (el lateral del Nápoles va a tener pesadillas con el chico). Su centro no lo atrapó Donnarumma y Calafiori se lo metió en propia puerta. Era una prueba de madurez para el equipo, ya por delante tras haber jugado realmente bien y con un equipo enfrente, Italia, a la que le faltará calidad, pero nunca le sobra coraje (ni algo de suerte). Dio un paso adelante el equipo de Spalletti, no le quedó otra, pero entretanto Pedri no cazó una por muy poco y Nico, quá noche la suya, estrelló un balón en la escuadra.
Agotado Pedri y confuso Yamal, De la Fuente dio entrada a Ferran Torres y Alex Baena, dos que debutaban en el torneo, igual que Ayoze. Dio igual. España no concedió un solo tiro más a Italia. Fueron 20 tiros contra tres. Fueron 57 ataques contra 11. Fue poca posesión (56%). ¿Y? Fue, así como suena, un baile.