Pogacar, respaldado por un excelente Juan Ayuso, doblega a Vingegaard en el Galibier y retoma el liderato del Tour

Pogacar, respaldado por un excelente Juan Ayuso, doblega a Vingegaard en el Galibier y retoma el liderato del Tour

El gigante de los Alpes encumbró al favorito y puso a prueba la capacidad de resistencia y sufrimiento de un orgulloso defensor del título. Tadej Pogacar derrotó a Jonas Vingegaard en las paredes nevadas del coloso Galibier en el primer desafío de alta montaña. Liderato para el esloveno, con una renta de 45 segundos sobre Remco Evenepoel y 50 sobre el danés. Una jornada espléndida para Juan Ayuso, que tras ejercer como gregario de Pogacar, tuvo el coraje de terminar tercero. Carlos Rodríguez y Primoz Roglic también entraron en el grupo de los mejores.

En la formidable cima alpina se volvió a escribir otra página gloriosa con un ejercicio tremendo de potencia de Pogacar y un emocionante descenso hasta Valloire, en el que sacó de punto a Vingegaard. La preparación del Tour del danés, tras la caída en el País Vasco, parece que se ha quedado corta.

Y es que el Galibier nunca defrauda. Desde la prehistoria de las máquinas de hierro, aglutina los relatos más épicos del ciclismo. En 1933 acogió la primera gran hazaña de esos escaladores con cuerpo de jilguero. Vicente Trueba, que presumía de recorrer Torrelavega y Madrid del tirón, estableció el primer gran récord de subida en el Tour de Francia: dos horas y 10 minutos en coronar la terrorífica cima alpina, 23 minutos menos que el mejor registro que ostentaba el francés Eugène Christophe.

"Donde las águilas no llegan''

El cántabro (1,57 metros y poco más de 50 kilos), corría sin equipo, sin asistencia mecánica y coronaba los puertos en primer lugar y en solitario. En las fotos siempre aparecía subiendo solo, por delante del pelotón. Fue el primer ganador del Premio de la Montaña y el pionero en escalar agarrado a la parte baja del manillar. Creó estilo. Henri Desgrange, el fundador de la ronda francesa, le bautizó como La pulga de Torrelavega. Al director y al público les apasionaba la manera salvaje de escalar del español nacido en el valle de Sierrapando.

Trueba fue un precursor al que le privaron de ganar el Tour. En la 10ª etapa de la edición de 1933, entre Digne y Niza, el cántabro se metió en una fuga de seis corredores que dejó a todo el pelotón descalificado por fuera del control. Pero Desgrange ordenó a los jueces que ampliaran el margen del retraso permitido, pasando del 8% al 10%, de esa manera rescataron a todos. En la clasificación general final, Trueba quedó sexto, los cinco primeros fueron corredores repescados. Lógico y entendible que siempre reclamara ese Tour.

Trueba, un peso pluma, volaba en las subidas y se hundía en los descensos. Carecía de la habilidad de Pogacar, que este martes se lució en la emblemática ascensión que determinó la resolución de la etapa. El esloveno retó a Vingegaard en un descomunal ataque a falta de 800 metros para la cima del Galibier y coronó primero, con una renta de ocho segundos, esa cúspide donde los ''hombres supieron elevarse a una altura donde las águilas no llegan'', según proclamó Desgrange.

Ayuso, Vingegaard y Pogacar, en la subida al Galibier.

Ayuso, Vingegaard y Pogacar, en la subida al Galibier.AP

La subida al Galibier (30 kilómetros de longitud) fue un ejercicio de desgaste. Después del paso por Lautaret, se abrieron las hostilidades. Tras neutralizar una fuga en la que se metieron Oier Lazkano, Van der Poel o García Pierna, Pogacar puso a trabajar a todos sus escuderos: Politt, Wellens, Soler, Sivakov y Almeida para estirar el pelotón y descolgar al líder Carapaz y a gente relevante como Bernal, Pidcock, Thomas, Enric Mas, Bardet o Simon Yates.

Carapaz, principal damnificado

A falta dos kilómetros ordenó a Juan Ayuso que asumiera el mando. El empuje del debutante español terminó por minar las energías de los enemigos de Pogacar. Cuando parecía que había quemado al equipo sin resultado, el esloveno saltó cerca de la pancarta de la Montaña y todos, excepto Vingegaard, se apartaron. En dos acelerones se desprendió del danés. A partir de ahí comenzó un nuevo festival, negociando con maestría las curvas en un descenso vertiginoso. Los ocho segundos en la cima se convirtieron en más de medio minuto en la meta.

El Galibier, una vez más, fue cuna de gestas y brutales desfallecimientos. El damnificado de hoy fue el líder Carapaz. Cedió cerca de cinco minutos y medio. Allí Vingegaard desnudó en 2022 a Pogacar con una sucesión de ataques coordinados del Visma; Contador firmó su ataque más desesperado en 2011, Pantani humilló a Ullrich en 1998. En su cima se lucieron Bartali, Coppi, Bahamontes, Charly Gaul, Merckx, Ocaña, Zoetemelk...Una subida sólo al alcance de los mejores.

Monsieur le Galibier nunca desilusiona.

La española Bouzas vence a Vondrousova, que defendía el título

La española Bouzas vence a Vondrousova, que defendía el título

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 19:28

Jessica Bouzas (21 años y N.83 de la WTA) dio la primera gran sorpresa del torneo de Wimbledon al eliminar en primera ronda a la vigente campeona, la checa Marketa Vondrousova, sexta favorita, a la que derrotó por 6-4 y 6-2. La española, que ha ganado su primer partido en la hierba de Wimbledon, tendrá que luchar por alcanzar la tercera ronda contra su compatriota Cristina Bucsa, 64ª, o la rumana Ana Bogdan, 57ª.

Hasta este martes, la alemana Steffi Graf había sido la única campeona en perder en primera ronda el año siguiente, cuando fue eliminada por Lori McNeil en 1994. Bouzas nunca había ganado hasta ahora a una jugadora del Top-40 y su único partido en hierba esta temporada era una derrota en primera ronda en un torneo menor en Italia.

"Creo que es uno de los días más importantes de mi vida y de mi carrera", dijo emocionada Bouzas. "Ella es una de las mejores jugadoras del mundo, por lo que jugué sin presión. Simplemente quería disfrutar del momento y jugar con libertad". La española no ocultó "estar realmente sorprendida" consigo misma por el partido realizado. "Al principio estaba un poco nerviosa, pero el ambiente es tan bonito aquí que me hizo sentir cómoda. Me sentí como en casa".

"Break" de entrada

La viguesa comenzó el partido quebrando el servicio de su rival en el primer juego y pese a perder el suyo en el cuarto juego, volvió a tomar ventaja para colocarse 4-3 y apuntarse el primer parcial en 40 minutos de juego. Eso desequilibró a la checa, que en el segundo parcial perdió tres veces el servicio, haciendo imposible la remontada.

Además de las faltas directas (28 por solo 14 de la española), el servicio fue el talón de Aquiles de la jugadora checa, que solo pudo lograr el 55% de los puntos con su primer saque y el 33% con el segundo, un desacierto que se paga en una superficie como la hierba.

Pese a su inexperiencia en grandes citas, Bouzas sorprendió por su gran efectividad, aprovechando las cinco bolas que tuvo para romper otras tantas veces el servicio de su rival.

Vondrousova fue la gran sorpresa de la pasada edición de Wimbledon al convertirse en la primera campeona de la historia del torneo londinense en ganar la prueba sin partir como cabeza de serie.

El fado de Cristiano: “Hasta la gente más fuerte tiene sus días. Esta es mi última Eurocopa”

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 13:54

El destino va dibujando para Cristiano Ronaldo una Eurocopa a ritmo de fado. Fatalista y sin brillo más allá del que como colectivo pueda conseguir Portugal. Eso genera en el astro una mezcla extraña de sentimientos que ante Eslovenia, tras parar Oblak el penalti en los últimos instantes de la primera parte de la prórroga, estalló en lágrimas. Cristiano Ronaldo, y no era la primera vez, se rompió.

Lo hizo en la Copa de Arabia tras perder la final y le volvió a ocurrir en el estadio de Frankfurt. Se tapó la cara, acudió Diogo Dalot a arroparle y consolarle, pero cuando Roberto Martínez daba instrucciones en el rondo, vio a su madre en el palco y no pudo contener los sollozos. Otra vez Dalot, Pepe, la guarda pretoriana de Cristiano al rescate. "Fue una muestra de la unión del grupo. Fue él como podía haber sido otro y la reacción hubiera sido la misma. El equipo está con él. Ya marcó muchos, muchos penaltis", admitía Palinha. Bernardo Silva, que lanzó el tercero y último, sabe lo de que habla. "Yo tuve una experiencia hace poco contra el Real Madrid. Sólo la gente que acepta la responsabilidad de tirarlos los puede fallar. Cristiano lo falló como cualquier otro", aseguró.

Pero el astro portugués se lleva una espina clavada que se reflejaba en su cara incluso en la zona mixta. El "partido a la portuguesa" que definió Palinha, "con mucho sufrimiento y final feliz", no fue consuelo, más allá de que da una oportunidad más. "Hasta la gente más fuerte tiene sus días", se limitó a Cristiano con la voz entrecortada para explicar sus lágrimas.

Volvió a darle el entrenador español los 90 minutos del partido y la prórroga. Y él buscó un gol histórico que se le resiste. Lo buscó de jugada, y tuvo un mano a mano en el 90 con Oblak, de cabeza y hasta con dos faltas, una de las cuales también acabó en las manos del meta esloveno.

Ese penalti le hubiera permitido descargarse la tensión. El que lanzó en la tanda no suma en las estadísticas. "Durante un año no fallé y cuando más lo necesitaba el equipo, paró Oblak. Tengo que revisar si lo tiré bien o mal. Es un sentimiento de tristeza y alegaría", alcanzaba a confesar. El portugués no fallaba desde enero 2022. Casi desde entonces no atajaba el arquero del Atlético de Madrid.

A pesar del error, Cristiano se plantó de nuevo en los once metros para abrir la tanda, pateó, marcó y pidió perdón a la grada, un gesto poco habitual en un futbolista al que se le ve ansioso. Consciente de que cada día es uno menos vistiendo la camiseta de Portugal. Quiere despedirse con honores porque ya no habrá más. "Sin duda es mi última Eurocopa, pero no me motiva eso sino hacer feliz a la gente", confesó.

Sin ser incierto, a Cristiano le pesa el gol en su sexta Eurocopa. Es el jugador del torneo que más disparos ha hecho sin marcar, 20. Le siguen Lukaku, que ya está camino de Bélgica, Lamine Yamal y Thuram con 11 y Griezmann con diez. Con él se verá las caras en los cuartos de final en Hamburgo.

"Vamos a dar guerra. Nunca he tenido miedo de afrontar las cosas de frente y rendirse es algo que nunca me oirás", volvió a decir con altanería.

Hezonja renueva por el Real Madrid hasta 2029

Hezonja renueva por el Real Madrid hasta 2029

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 13:50

El Real Madrid y el croata Mario Hezonja han alcanzado un acuerdo para la ampliación del contrato del jugador, que seguirá vinculado al club durante las próximas cinco temporadas.

Hezonja lleva dos temporadas en el club de la capital, en las que ha ganado cinco títulos: una Euroliga, una ACB, una Copa del Rey y dos supercopas de España.

Según el club, que ha informado del acuerdo, es uno de sus "jugadores fundamentales y también uno de los más queridos por toda la afición madridista".

Esta renovación llega después de que el jugador tuviera firmado un precontrato con el Barcelona, el club en el que se formó.

El secretario general azulgrana, Juan Carlos Navarro, admitió este lunes que "se preguntó en su día" por Hezonja, pero subrayó que ese interés era "agua pasada".

"Estamos buscando esta pieza y preguntamos por muchos jugadores en el mercado, pero con Mario no hay nada", dijo.

Muere el defensa italiano Comunardo Niccolai, el rey de los autogoles

Muere el defensa italiano Comunardo Niccolai, el rey de los autogoles

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 12:44

Comunardo Niccolai, conocido como el rey de los autogoles, ha muerto este martes en Pistoia a los 77 años. Muchos de ellos los pasó explicando por qué siempre hacía goles en la portería equivocada. La suya. Una reputación exagerada, como todos los prejuicios. Comunardo marcó seis goles en propia puerta, dos menos, solo por mencionarlo, que Riccardo Ferri. Pero los suyos eran obras de arte, no simples errores. Remates de cabeza al ángulo que ni Zamora podía parar.

Comunardo Niccolai, que ganó el Scudetto con el Cagliari en 1970, fue un defensa destacado, de los que los delanteros preferirían evitar. Aunque también tenía sus fragilidades: siempre tenía que vendar sus tobillos antes de jugar. La única vez que olvidó hacerlo, sufrió una lesión seria. Desafortunadamente, eligió el día equivocado para esto: Italia-Suecia, debut en la Copa Mundial de 1970. Entró Rosato y Niccolai no volvió a jugar. Se perdió el "partido del siglo" contra Alemania y la final contra Pelé.

Niccolai, originario de Uzzano en Pistoia, luchó para abrirse camino en el mundo del fútbol, donde los mejores no siempre tienen éxito. Sin embargo, terminó ganando trofeos en el equipo más improbable. Ese Cagliari, contra todo pronóstico, lo ganó todo. Porque un Scudetto en Cerdeña valía al menos tres Champions en otros lugares. Había todo un sistema que sortear, incluidos los árbitros.

Con su rostro que mostraba experiencia y sin sorprenderse por nada, Niccolai era un bastión para los que estaban delante. En el límite, era él quien decidía cuándo y cómo se recibía un gol. Una garantía para los atacantes, una pesadilla para los porteros, incluso si se llamaban Ricky Albertosi.

Pero también aquí se mezcla la leyenda, incluso se exagera. La defensa sarda era prácticamente impenetrable. En el año del Scudetto solo encajaron 11 goles. Un récord. Niccolai tenía un lugar asegurado en el equipo. Un defensor tan férreo como él no se encontraba fácilmente. Además, añadía elegancia, una cualidad no buscada en los stoppers de entonces. No se sabe si fue cortejado por los grandes equipos, probablemente sí, pero se quedó en el Cagliari, al igual que Riva, excepto en la fase final de su carrera, que jugó en ligas inferiores.

La muerte de Niccolai llega pocos meses después de la de Gigi Riva. En enero, Niccolai recordó a Riva así: "Nos conocíamos desde siempre. Incluso hicimos el servicio militar juntos en la Cecchignola de Roma. Cuántas travesuras hicimos. Los mejores años de nuestras vidas". Ambos, de manera diferente, sabían cómo marcar goles.

De Bruyne, Tedesco y los periodistas belgas acaban a insultos y Koundé insiste contra Le Pen: “Quita libertades”

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 01:57

Periodistas y futbolistas vivieron ayer una zona mixta muy caliente en el Dusseldorf Arena. Bueno, casi todos. Aurelien Tchouaméni sonreía ante la pregunta del millón de la prensa española: "¿Alemania o España? ¿Kroos y Rüdiger o Nacho, Carvajal o Joselu?". El galo no quiso elegir entre sus "hermanos", pero verá el partido. Como Griezmann, que admitió, tirando de un pequeño tópico, que "el lado del cuadro es duro, pero queremos ganar a todos", aunque no le gustó una de las preguntas: "¿Un resultado corto? No molestéis con un resultado corto porque estamos en cuartos de final. A su lado, Camavinga se despedía con un "¡Adiós!" en castellano mientras asumía que acumula otro partido sin saltar al césped. Cosas de Deschamps... Pero vamos a lo caliente.

La derrota de Bélgica ante su rival fronterizo dolió. Pero dolió más entre la prensa y los jugadores que en la grada. Los miles de aficionados que hace unos días abuchearon al equipo tras el empate contra Ucrania que les hizo quedar segundos, ayer les animaban. Los 'Diablos Rojos' tuvieron contra las cuerdas a Francia durante algunos momentos del partido y sólo un gol de rebote de Kolo Muani decantó el duelo.

Pero en la zona mixta no hubo aplausos. "¿Cuál es tu sentimiento al saber que la generación dorada no ha tenido ningún éxito?", le preguntó un periodista a Kevin DeBruyne. "¿Qué generación dorada?", contestó el centrocampista del Manchester City. "La vuestra", le insistió el compañero. "¿Es que Alemania, Francia, Inglaterra y España no tienen una generación dorada?", replicó suspirando y abandonando la sala... "Estúpido...", finalizó, sin mirar al periodista.

Antes le habían preguntado por su retirada de la selección, algo que reconoció no tener decidido. "Es demasiado pronto para responder. Déjame procesar esto. Ha sido una temporada larga y necesito descansar. Tomaré una decisión después del verano", anunció.

Con Domenico Tedesco, seleccionador, fueron todavía más duros. "¿Cree que Courtois hubiera parado el gol?", le cuestionaron, sin miramientos. "No puedo responder de otras circunstancias. Casteels ha estado brillante en esta Eurocopa. Nos salvó contra Ucrania. Su parada entonces supuso que pudimos jugar el partido de este lunes, ha estado fantástico. Ese gol no es culpa suya", dijo.

Le insistieron en la "cobardía" que había tenido el equipo, en el bajo nivel de Lukaku, en la táctica... Cuando la realidad es que Bélgica, ya sin Hazard y con una mezcla de veteranos y jóvenes, aguantó a Francia casi hasta el final.

En el lado francés hubo de todo: fútbol y política. Tchouaméni, que tiene la lección aprendida del Madrid, reconfirmó que "me da igual cómo ganar, tirando una vez, tres o 15, lo que importa es ganar". Koundé, por su parte, se centró en las elecciones generales de su país, en cuya primera vuelta el partido de ultraderecha de Marine Le Pen se llevó la mayor cantidad de votos.

"Me decepcionó ver qué dirección toma Francia, con un gran apoyo a un partido que rompe los valores del respeto y la convivencia. Solo insté a la gente a votar, a todos los que no habían votado. Creo que hay que combatir a Rassemblement National (el partido de Le Pen) porque va a recortar libertades y diversidad", reflexionó el futbolista, elegido MVP del partido.

Portugal se agarra a los guantes de Diogo Costa para redimir las lágrimas de Cristiano

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 00:30

Se hundió. La figura gigante y soberbia de Cristiano Ronaldo se deshizo cuando en el minuto 102, en la prórroga, plantado en el punto de penalti tenía en sus botas la clasificación de Portugal a cuartos de final. Estaba enfrente Oblak y se perfiló con la misma decisión con la que le derrotó en la final de Champions de Milán. Esta vez el esloveno venció, lo atajó y rompió en mil pedazos a la estrella lusa. Lágrimas, cabeza agachada y el esfuerzo de todo Portugal por recomponer a un líder que no ha marcado en esta Eurocopa. Volvió a llorar después porque cogidos a la manos de Diogo Costa, se verán con Francia en cuartos. [Narración y estadísticas (0-0, 3-0)]

Fue el meta del Oporto el héroe de la tanda de penaltis al volar para atajar los tres primeros lanzamientos de Eslovenia. Portugal sobrevivía después de un partido de desesperación en el que desperdició ese penalti en la prórroga y vio cómo su arquero sacaba el pie para desviar el último cara a cara que un error de Pepe le concedió a Sesko. Diogo Costa salvó en Frankfurt a las dos leyendas.

La supervivencia de Portugal pareció un milagro imposible en algunos momentos. Arrancó ordenada, reconociendo por dónde hacer daño a otro equipo que se les encerró, pero a medida que pasaron los minutos, se desordenó, enloqueció y empezó a mostrarse vulnerable. Se contagió de la ansiedad que sigue mostrando Cristiano. Sus lamentos de desesperación, desde el mismo arranque del partido, eran tan exagerados como contraproducentes para Portugal. Le quiso meter el equipo de Roberto Martínez algo más de velocidad al juego y porque por las orillas Leao encontraba oportunidades y Bernardo Silva ponía centros precisos que no había quien cazara.

Protestas y miradas

Eslovenia trataba de estirarse con alguna carrera de Sesko, pero era sabedora de que sus opciones pasaban por sujetar a los portugueses. Al pie de la letra lo cumplía Drkusic. El central se lo ganó todo a Cristiano. Le atosigaba en la recepción, le impedía girarse y, sobre todo, le ganaba todos los balones aéreos. Eso provocó que, un partido más, CR7 pareciera un lastre para Portugal. Su cabreo, sus protestas y sus miradas al videomarcador buscando su imagen reflejada hicieron que Portugal, capaz de recuperar con celeridad en el centro del campo, no pudiera armar una segunda jugada rápida porque su punta volvía andando, cabizbajo y en fuera de juego. Aún así lo intentaba frente a un rival que olía el nerviosismo.

La vía esta vez fue la velocidad de Rafael Leao, a quien en una ocasión tuvieron que frenar en falta en la frontal del área. Por supuesto la lanzó Cristiano, con toda su gestualidad, buscando la escuadra de Oblak que no encontró. Esa fue toda la complicación que pudieron crearles a los eslovenos, que empezaron a hallar los espacios. Se escapó por la derecha Stojanovic, se resbaló Pepe cuando fue a pararlo y suerte que apareció Nuno para atajar su centro antes que Sporar. Con el temor en el cuerpo, la mejor ocasión de los portugueses, que no probaron a Oblak entre palos, fue una carrera de Leao que acabó en un centro a la medialuna para el disparo de Palinha que se estrelló en el poste derecho del meta del Atlético.

Portugal, como en cada partido de esta Eurocopa, tenía que hacer algo más, aunque parecía no saber muy bien el qué. Al inicio de la segunda mitad trató de encontrar la solución Cancelo buscando la línea de fondo, caracoleando con el lateral y sacando un centro raso que desvió Drkusic.

Diogo Costa detiene el penalti de Balkovec.

Diogo Costa detiene el penalti de Balkovec.AFP

La siguiente la buscó Cristiano en otro lanzamiento de falta, que era para un zurdo pero, como nadie le rechista, se la pidió buscando ese gol que nunca llega. Fue dura a las manos de Oblak. Si en la primera parte fue Leao el arma ofensiva, en la segunda apareció Cancelo como un destello que deslumbraba al lateral Balkovec. Todo el peligro portugués nació de sus botas.

Pólvora lusa

Tenía que buscar Roberto Martínez más pólvora y echó mano de Diogo Jota a costa de Vitinha. Cristiano, esforzado en tirar faltas, seguía en el campo. Y Portugal no conseguía desencadenarse para asustar a Eslovenia. Matjaz Kek sentía a su equipo cómodo buscando el error que, más de una vez, había asomado en las filas rivales.

Portugal tiene siempre fases en las que juega al tratrán, y eso comenzó a hacer cuando el tiempo corría y empezaba a haber mucho que perder. Buscó entonces el técnico español al eléctrico jugador que le salvó en el primer partido: Francisco Conceiçao.

Lo intentaban los lusos estirándose hacia el área de Oblak y en el minuto 85 llegó su ocasión. Diogo Jota filtró un pase al espacio que corrió Cristiano para armar un zurdazo en un mano a mano que ganó, cómodamente, el guardameta rojiblanco. No se dibujaba bajo el techo del Frankfurt Arena otro escenario que no fuera el de la prórroga. Y ahí pasó de todo. Jota se coló entre los centrales y forzó un penalti, lo falló Cristiano y Sesko perdió la oportunidad de estar en cuartos. Porque los penaltis, en los que volvió a tirar CR7 para pedir perdón, los ganó Portugal.

Rudy Fernández: “Después de todas las lesiones tuve que reconstruir mi carrera”

Actualizado Lunes, 1 julio 2024 - 23:35

Hace 20 años por estas fechas, el tipo que hoy pasea por la concentración española en Valencia iluminado con el aura que sólo poseen las leyendas, cargado con una repleta mochila de títulos, récords y vivencias, era un chaval descarado y saltarín de pelo rizado que iba a debutar en Atenas en sus primeros Juegos. Han transcurrido 17 torneos -sólo se ausentó del Eurobasket de 2017-, 257 partidos internacionales (el que más) y 11 medallas y ahí sigue Rudy Fernández (Palma, 1985), el capitán en el verano de su adiós, pleno de baloncesto e «ilusión», el faro de esta España que busca la supervivencia en la elite a pesar del cambio de era que representan mejor que nada las retiradas recientes. La del propio Rudy, el Chacho, Claver (ayer), Marc Gasol... Pero para cumplir la promesa que Rudy le hizo a su padre, fallecido en mayo de 2022, «estar en otros Juegos» y de paso convertirse en único (ningún jugador de baloncesto estuvo en seis), España debe sortear un desafío traidor, el de un Preolímpico ignoto en La Fonteta. Este martes (20:30 h., Teledeporte), el Líbano será el primer rival.

Para saber más

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¿Cómo se afrontan estas vivencias, consciente de que son las últimas?
No es que pretenda vivirlas más intensamente que otras experiencias anteriores, pero sí disfrutarlas y quedarme con lo que voy a echar de menos. Piensa que casi cada verano de mi vida he estado en dinámica selección. No sólo a nivel profesional, también en categorías inferiores. La sensación de que el año que viene se acabará del todo... Eso lo tengo en la cabeza. Así que quiero disfrutar por última vez del deporte que me lo ha dado todo y del ambiente que se vive aquí, dentro y fuera de la pista. Físicamente he acabado bien la temporada. No tuve mucha tralla de minutos y eso ayuda. Y estoy con muchísimas ganas y sobre todo con ilusión por poder acabar de la mejor manera mi carrera deportiva.
Como despedida, algo que nunca vivió, un Preolímpico.
No sé si nos tenemos que acostumbrar a esto en el futuro, pero es cierto que es nuevo para todos. Incluso para mí, que llevo 20 años en la selección. Hay que afrontarlo como lo que es: tienes que ganar sí o sí todos los partidos. Teniendo poca experiencia en este tipo de competición, tenemos que ser conscientes de que en un partido te puedes ir fuera. Espero que podamos cumplir el objetivo. Vivir mi sextos Juegos sería histórico. Es lo único que me queda.
Se lo prometió a su padre.
Sí, pero no es algo que me obsesione. Entiendo que si no estamos en los Juegos es porque no tenía que surgir. Es un Preolímpico, somos una selección muy joven. Venimos de haber sido campeones de Europa y en el Mundial no fue tan bien. Es lo que tiene este tipo de equipos. No obsesiona, pero sería ilusionante vivir otros Juegos y dedicárselo a mi padre.
¿Se le vienen a la memoria muchos momentos de su carrera estos días?
Todavía no estoy en ese proceso. Aún no me ha dado tiempo a asimilar todo. El día del WiZink [la enorme ovación de la afición del Real Madrid durante su último partido, en la final contra el UCAM Murcia] fue muy bonito, algo espontáneo y empecé a encontrar sentimientos, a darle vueltas a toda la trayectoria que había tenido. Pero yo soy mucho de intentar cambiar el chip. Y ahora me centro en la selección. Cuando acabe y este de vacaciones, sin ya pensar en la pretemporada, ahí me dará el bajón, como es normal.
Rudy, en un entrenamiento de la selección.

Rudy, en un entrenamiento de la selección.ALBERTO NEVADOFEB

¿Cómo le gustaría ser recordado?
Como un jugador de equipo. Uno que se desvivió por la camiseta que llevaba. Que dejó el ego a un lado para representar el escudo y el nombre que llevó delante. Es lo que me ha ayudado a ser el jugador que he sido.
Del Rudy del mate a Dwight Howard (en la final olímpica de Pekín 2008) al de estos últimos años. No se recuerda una transformación tan radical y exitosa como la suya. ¿Cómo lo hizo?
Después de todas las lesiones tuve que reconstruir mi carrera. La edad perjudica al jugador. Y con tanta exigencia, con tantísimos partidos con clubes y selecciones, te tienes que adaptar. La reconstrucción que hice después de las lesiones fue la de adaptarme a las necesidades que tenía el equipo y lo que me pedía el entrenador en cada momento de competición. La experiencia y el trabajo físico y mental me ayudaron a llevar todo eso más fluido. Y a llegar a una edad que en ningún momento podía imaginar cuando estaba pasando por el quirófano por tercera vez para operarme de la espalda (2015). Entonces me dijeron que podría estar tres o como mucho cuatro años más jugando a nivel profesional.
¿Cómo hizo para convivir tantos años con el dolor?
Mentalmente fue difícil. Dejas de ser el jugador que eras antes, no tienes la explosividad. Tienes que lidiar con dolor no sólo en la pista, también cuando te levantas cada día, cuando te vas a dormir. Eso a nivel mental lo he trabajado mucho con mi psicólogo. Y a nivel físico con los doctores. Y todo eso ha sido esencial para llegar a esta edad compitiendo.
¿De dónde surge toda esa sabiduría táctica, ese instinto de la última parte de su carrera?
Poco a poco. En tantos años de carrera profesional he ido cogiendo esa experiencia de la que te hablaba antes. Por supuesto que hay cosas innatas, pero otras son muy trabajadas y entrenadas. Tanto mi padre, al principio, cuando era muy pequeño, como después los entrenadores que he ido teniendo en mi formación me han ayudado.
Rudy Fernández, en un entrenamiento con la selección.

Rudy Fernández, en un entrenamiento con la selección.ALBERTO NEVADOFEB

¿También su imagen con respecto a los aficionados y rivales ha ido cambiando con el tiempo?
Es que siempre he sido un jugador muy competitivo. Y he dado valor a la camiseta que he llevado. Eso me ha hecho ser por momentos odiado o no respetado por otras aficiones. Esto, el baloncesto, es una forma de divertirme, pero a nivel de profesión tengo que defender la camiseta que llevo puesta. También, por supuesto, ha habido momentos en los que me he podido equivocar, como te puedes equivocar en la vida con cualquier cosa. Pero en líneas generales he sido un jugador que compite y defiende lo suyo por encima de todo.
¿Qué le dicen sus hijos, Alan y Aura?
El mayor se va dando un poco más de cuenta de lo que es su padre. Pero la retirada es un poco porque ellos me lo están pidiendo. Quieren que este en casa. Yo soy muy niñero, me gusta estar en casa, jugar con ellos. Y eso es lo que quiero en este momento.
¿Y después qué? Se diría que hay en Rudy un gran entrenador.
No, entrenador no. Quiero estar tranquilo. Acabar y tomar las decisiones con calma. Mi prioridad ahora es la familia. Creo que he trabajado para poder decidir.
¿Se imagina el adiós con otra medalla en París?
Es muy difícil... Tenemos que pensar en el Preolímpico, que va a ser duro. Y si llegamos a París, a disfrutar. Eso es lo que le he dicho al equipo. Les he transmitido que no lo hagan por mí, que lo hagan por ellos. Porque unos Juegos son muy bonitos.
¿Le hubiera gustado ser el abanderado español?
Nunca lo he pensado. Me preocupa muy poco. Tengo tan en mente el Preolímpico que no pienso en otra cosa. No sería justo que porque yo fuera a los Juegos se cambiara al que está ahora.
La pasión turca del niño Güler, de recogepelotas a icono: "No ha habido nadie como él en nuestro país"

La pasión turca del niño Güler, de recogepelotas a icono: “No ha habido nadie como él en nuestro país”

La noche del 6 de enero de este año, día de Reyes en España, Umit y Serap Güler se sentaron en una humilde grada de Aranda de Duero para ver el debut de su hijo Arda con el Real Madrid. Lejos, en Turquía, la retransmisión del partido se convertía en uno de los programas más vistos del día en el canal Tivibu Spor 1. Así era la pasión turca por el niño de moda en el país, elevado ahora en la Eurocopa a héroe nacional. «No ha habido ni hay en el país ningún jugador como él que haya conseguido tantas cosas tan pronto y juegue en un club tan grande», explica a EL MUNDO el periodista turco Halil Sarkaya, que conoce a Güler desde los 13 años.

Hoy, ante Austria, Turquía busca igualar el mejor resultado de su historia en una Eurocopa, los cuartos de final de la edición de 2000. Y lo hará a hombros de su nueva estrella, su Messi, autor de un golazo en la primera jornada y clave en el triunfo ante República Checa en el último encuentro de la fase de grupos. Ya es el jugador más joven en marcar en su debut en el torneo continental, superando a Cristiano Ronaldo (2004).

Arda, un niño por su edad pero también por su apariencia tímida, vive en el foco mediático del fútbol turco desde hace varios años, antes incluso de fichar por el Fenerbahce. Y la culpa la tiene el fotoperiodista Halil Sagirkaya, que hace seis años quería hacer un reportaje con algún recogepelotas del Genclerbirligi que quisiera ser futbolista profesional y preguntó al club quién podría valer. La respuesta: Arda. «Me avisaron sobre Arda. Le observé entrenar durante un rato y me pareció muy talentoso. Y además era fotogénico, tenía algo», explica a este periódico. «Le seguí durante algunos días, tanto a los partidos del club como a encuentros de la selección en los que también ejercía como recogepelotas», añade.

«Sabía lo que hacía»

En seis años, de recogepelotas a icono nacional, pero siempre manteniendo un perfil discreto. «Era muy tranquilo, muy trabajador y muy respetuoso. Sabía lo que hacía. Su mayor sueño era ser un gran futbolista», recuerda Sagirkaya.

Su fichaje por el Fenerbahce cumplió sus objetivos, porque ahí jugaba uno de sus ídolos, Álex de Souza, centrocampista brasileño que después de cruzar el charco para jugar en el Parma terminó vistiendo la camiseta del Fenerbahce durante ocho temporadas, desde 2004 a 2012. Arda, nacido en 2005 y cuyos partidos son los primeros que recuerda, dormía con la biografía del futbolista al lado. La leía casi todas las noches.

Su explosión en la Eurocopa llega después de un año complicado en el Madrid, con varias lesiones y una puesta a punto con algunas prisas que alargó su debut hasta enero. En Valdebebas lo llaman «un golpe de realidad». Pasar de Turquía al club con más presión del mundo, a una nueva ciudad y a un idioma nuevo no es fácil. «Le costó un poco», admiten en la ciudad deportiva. A partir de ahí, mucha mano izquierda de Ancelotti y de la directiva del conjunto blanco, con Juni Calafat, el jefe de ojeadores, pendiente de él para que no se impacientara por la falta de minutos y con el cuerpo técnico enfocado en su preparación física. Necesitaba tiempo para ganar musculatura, la calidad la tenía. «No se rindió y luchó», reflexionan en Valdebebas, donde no olvidan a James Rodríguez, que se dejó llevar cuando la situación se puso más complicada.

No saldrá cedido

Güler terminó jugando mucho en el tramo final del curso y acabó con seis goles en 379 minutos, ganándose el cariño del vestuario, donde es «el hermano pequeño», dicen, y del cuerpo técnico, que le quiere de nuevo en la plantilla la próxima temporada. Según ha podido saber este periódico, la idea del club es que no salga cedido y siga evolucionando al lado de sus compañeros. Ni la dirección quiere que se vaya ni él quiere salir.

En la fiesta de Cibeles, hubo un detalle que resumió la temporada de la nueva joya turca. «Hoy os quiero presentar a un chico muy interesante...», anunció Ancelotti al público. «¡Arda!», le llamó, mientras los compañeros aplaudían y se partían de risa. «¡Es muy tímido!», siguió el italiano. «¡Hola madridistas!», saludó Güler, mientras Ancelotti celebraba sus palabras. «Somos una familia, gracias por todo», terminó el joven. «¡Olé!», finalizó el técnico, que repite a su círculo cercano la misma frase desde hace meses: «Arda tiene un don».

Esta tarde, a sus 19 años, juega por la historia de su país.

El ambiente convulso de Países Bajos, entre los cónclaves y la falta de un líder: "Convendría hablar con el 'staff"

El ambiente convulso de Países Bajos, entre los cónclaves y la falta de un líder: “Convendría hablar con el ‘staff”

La última vez que Países Bajos ganó una eliminatoria en la fase final de una Eurocopa, nueve de los actuales futbolistas de Ronald Koeman ni siquiera habían nacido. Desde aquel 25 de junio de 2000 (6-1 ante Yugoslavia en Rotterdam), la selección Oranje acumula demasiadas frustraciones como para no afrontar el cruce de hoy frente a Rumanía como una final anticipada. Sin embargo, el ambiente de los últimos días en el cuartel general neerlandés no presagia nada bueno. La dificultad para encontrar un plan definido, la ausencia de un líder y los cruces de reproches vienen lastrando al equipo desde el comienzo del torneo.

"Ha sido una semana muy larga", admitió ayer Koeman en el Olímpico de Múnich. Desde la derrota ante Austria, durante estos siete días se han filtrado demasiadas críticas. No sólo periodísticas, sino también internas. "Los jugadores y el cuerpo técnico han sido abiertos entre sí. He visto una reacción en los entrenamientos", añadió el seleccionador sobre las reuniones a las que el domingo ya se había referido Memphis Depay. "Hemos discutido y nos hemos criticado mutuamente. Es lógico que haya roces si los resultados no se dan", explicó el delantero.

Los cónclaves en el Hotel Ritz-Carlton, sede de la Oranje en Wolfsburgo, escenifican el delicado momento de un vestuario sin líderes. Ni Virgil van Dijk - primer capitán- ni Daley Blind o Georginio Wijnaldum -los jugadores con más internacionalidades- han asumido la autoridad de su rango. De modo que el diario De Telegraaf, el más influyente del país, ya pedía el domingo un paso adelante a Depay, lo único rescatable de la debacle ante los austriacos. Más allá del acierto cara al gol, nadie podrá discutir el empeño del ariete rojiblanco. Durante la fase de grupos fue el segundo futbolista de la Eurocopa que más presionó en el último tercio rival (108 veces, más del doble que el segundo neerlandés).

"Remedios a corto plazo"

"El problema de Memphis es que su talento para liderar interfiere psicológicamente con su talento para atacar. Y que sólo lleva la voz cantante cuando se encuentra realmente relajado", comenta a EL MUNDO Joost van der Leij, profesor invitado en la Universidad Libre de Amsterdam. Filósofo de formación, Van der Leij cuenta con un notable prestigio en su país por su revolucionario enfoque del fútbol, donde combina la estadística con herramientas psicológicas de la Terapia Gestalt. "La cuestión con Depay puede solucionarse a corto plazo dejando claro que queda liberado de cualquier tarea de liderazgo", zanja.

Respecto a las opciones de alcanzar los cuartos, Van der Leij se muestra, cuanto menos, cauteloso. "En mi país tendemos a subestimar a rivales en teoría más débiles, pero hacerlo ahora frente a Rumanía supondría un riesgo demasiado grande. Por desgracia, debido a la falta de tiempo, será difícil hacer grandes cambios tácticos. Ahora se necesitan remedios a corto plazo. Sin que los jugadores lo sepan, convendría hablar seriamente con el staff, especialmente con sus analistas, que de alguna manera subestimaron a Austria y elaboraron un plan táctico equivocado".

Desde 1968, Rumanía sólo sumó una victoria y tres goles en los 14 precedentes. Pero si los hombres de Edward Iordanescu logran la heroica, Países Bajos se convertirá en la segunda selección de la historia -después de Yugoslavia (1968-2000)- que cae en cuatro eliminatorias consecutivas de la Eurocopa.