Su nombre ya es historia del deporte español. A sus 48 años, la nadadora Teresa Perales llegaba a los Juegos Paralímpicos con un objetivo muy claro: la medalla. Sólo quedaba una para superar al histórico Michael Phelps y en el día de hoy por fin lo ha conseguido.
Ha sido en los 50 metros espalda, una de sus pruebas favoritas y a la que accedió a la final tras registrar el tercer mejor tiempo de su serie (1:12.79) y el sexto total de las ocho clasificadas. Una carrera que, al grito de "Teresa, Teresa" desde la grada, no comenzó mal. Bajo la atenta mirada de la reina Letizia y nadando solo con la mano derecha fue siempre alternando la tercera y la cuarta posición pero, en el momento clave, mantuvo bien el ritmo y pudo tocar la pared a solo dos centésimas de la italiana Ángela Procida.
Teresa Perales saluda tras conseguir la medalla de bronce en París.Javier EtxezarretaEFE
Su camino hasta París estuvo lleno de baches. En los últimos Juegos Paralímpicos, los de Tokio 2020, ya compitió con una luxación en su hombro izquierdo y aun así volvió a hacerse con la medalla en la categoría S5, pero en los meses posteriores fue intervenida y empezó a nadar con un solo brazo.
Con esta nueva condición, fue reclasificada a la clase S2, pero en el mes de febrero, durante las Series Mundiales de Melbourne, volvió a ser examinada. Los jueces decidieron entonces subirla de categoría, a las S3, algo con lo que tanto la nadadora como el Comité Paralímpico Español y la Federación Española de Deportes de Personas con Discapacidad Física, de la que depende, no estaban conformes.
Tras su insistencia y varias reclamaciones, en el mes de abril, volvió a pasar un proceso de clasificación con el objetivo de ser revisada de nuevo su discapacidad y regresar finalmente a la categoría S2.
Con este nuevo logro, Perales eleva su palmarés a 28 medallas paralímpicas, 22 mundiales y 43 europeas.
El Barcelona no tuvo piedad alguna del Valladolid. Los azulgrana se aseguraron de marcharse al parón por las selecciones encaramados al primer puesto de la tabla gustándose ante un conjunto de Pezzolano que se vio superado una y otra vez por su empuje. Y que, a su vez, se llevó un serio correctivo de Montjuïc. Raphinha, con un hat trick, fue el más brillante en unas tareas ofensivas en las que Lewandowski, cómo no, Jules Koundé, culminando una acción de estrategia, Dani Olmo, en jugada personal, y Ferran Torres, tras asistencia del brasileño, aportaron también su granito de arena para endosarle un incontestable 7-0 a un rival que, por momentos, casi pidió la hora.
El Barça, muy intenso, lo dejó todo casi visto para sentencia en los primeros 45 minutos. Con Marc Casadó como relevo en la medular del lesionado Marc Bernal, a quien sus compañeros mandaron un mensaje de ánimo antes de que el balón empezara a rodar sobre el césped, y Dani Olmo como titular, los azulgrana no dieron tregua a un Valladolid que se vio desbordado una y otra vez en su zona defensiva y que se vería pronto muy por detrás en el marcador. Raphinha, tras un medido pase de Pau Cubarsí, se encargó de marcar el primero de la tarde cuando apenas se habían disputado los primeros 20 minutos del duelo. Y Lewandowski, apenas cuatro minutos después, tras un buen desplazamiento de balón de Lamine Yamal, dio el segundo zarpazo para poner el 2-0 en el marcador de Montjuïc.
Continuas ocasiones
El Valladolid, sobre todo por medio de la movilidad de Moro, trató tímidamente de meterse en el partido, pero sus intentos se estrellaron o bien contra la zaga barcelonista o bien contra un siempre atento Ter Stegen. El devenir de las cosas, a pesar de todo, invitaba a pensar más en la llegada de un 3-0 que en la posibilidad de que los visitantes recortaran distancias. Avisó Dani Olmo, estrellando por segunda vez un balón en el poste, repitiendo así el infortunio con el que se había encontrado ya en los primeros minutos del encuentro. Koundé, en cambio, a la salida de un córner en el añadido del primer tiempo, cayéndose en su búsqueda del remate, envió un disparo ajustadísimo que dejaba ya prácticamente sin opciones a los pucelanos.
Lejos de levantar el pie del acelerador, el Barça saltó al terreno de juego en la reanudación dispuesto a aumentar el castigo sobre un Valladolid incapaz de sobreponerse al aluvión ofensivo de los azulgrana. Las amenazas empezaron muy pronto. Olmo, con un intento de taconazo que no encontró portería, Raphinha, cuyo disparo se encontró con una buena parada de Hein, y Lewandowski, que quiso gustarse en su remate y tampoco encontró el camino del gol, avisaron. Unos avisos que el brasileño, a la postre, se encargó finalmente de materializar en dos tantos más para hacer aún más sangre. El primero, culminando una jugada un tanto embarullada en el área rival. El segundo, ganando la espalda a la zaga contraria para aprovechar una buena asistencia de Lamine Yamal y batir al meta visitante con un disparo que se coló entre sus piernas.
No contentos con la manita, los azulgrana siguieron acosando la meta rival. Hasta que Dani Olmo, poco antes de ser sustituido por Pablo Torre, encontró el premio a su esfuerzo anotando el 6-0. Y Ferran, tras asistencia del omnipresente Raphinha, cerró el marcador con un 7-0 que recalca el buen arranque que han sido capaces de firmar en la Liga los pupilos de un Hansi Flick cuyo nombre acabó siendo sonoramente coreado por la grada.
El líder herido detuvo la hemorragia antes del asalto crucial. En la meta de Villablino, Ben O'Connor recuperó el resuello tras soportar una interminable excursión de 200,5 kilómetros. El australiano, en la víspera del combate de Cuitu Negru, aguantó sin apuros la etapa maratón de la Vuelta, ganada por su compatriota Kaden Groves, un velocista que derrotó al sprint a Wout van Aert en una jornada de media montaña. Un desenlace imprevisto para esta ronda descontrolada. Una dolorosa derrota para el fenómeno belga.
''Lo bueno es que aún sigo primero'', señaló O'Connor, a quien se le va agotando el botín de cerca de cinco minutos encontrado en el alto de la Yunquera. Primoz Roglic provoca un desgaste tortuoso. Agobiante ejercicio de resistencia para el maillot rojo que este sábado consiguió mantener la distancia de 1.21 sobre el esloveno.
Una jornada sin sustos para un líder con muchos enemigos. Tras la salida en Villafranca del Bierzo, con la ausencia de Rubén Fernández (Codifis), otra escapada marcó el rumbo a seguir. Mar Soler (UAE) continuó con las maniobras aventureras de las últimas jornadas, pero sus intentos no fructificaron. Sí tuvo premio el trabajo de su compañero Isaac del Toro, que, a 150 kilómetros de la meta, se llevó consigo a Victor Campenaerts (Lotto), Harold Tejada (Astana), Jhonatan Narváez (Ineos), Xandro Meurisse (Alpecin) y Marco Frigo (Israel). Una fuga extraña, sin integrantes del Kern Pharma y Euskaltel. Nuevamente, la carrera fracturada por los intereses de dos bandos, por un lado los opositores a la clasificación general y por el otro franco, los aspirantes a laureles parciales. Las dos ligas de esta Vuelta dominada por la incertidumbre.
Los fugados avanzaron hacia el valle de Laciana con una ventaja que nunca superó los 2.30 minutos. Por detrás, el Visma de Van Aert controló con rienda corta. En el primer paso por Villablino la ventaja era de 1.58. O'Connor, Roglic, Mas, Carapaz y Landa viajaban tranquilos en el pelotón por su paso por las zonas mineras de Asturias y León en dirección al largo puerto de Leitariegos (22,8 kilómetros). Fila india en las cercanías de la montaña de primera categoría, con los amarillos del Visma en cabeza. Media hora de adelanto.
El pulso entre la escuadra de Van Aert y los huidos se mantuvo vivo durante toda la ascensión. En las primeras rampas cedieron Del Toro, Campenaerts y Meurisse. Luego se rindieron Tejada y Frigo. Narváez se quedó solo a falta de seis kilómetros para la cima, a 23 de la meta. Sólo 21 segundos de ventaja. Fin de la aventura a 3.000 metros de la pancarta del Premio de la Montaña. Todos juntos hasta arriba.
En el descenso hasta Villablino, Roglic pinchó pero no tuvo excesivos problemas para reincorporarse al grupo principal. Van Aert se quedó sin compañeros para preparar el sprint, al contrario que Groves. El Alpecin, siempre a la expectativa del Visma, apenas gasto efectivos durante la etapa, lo que permitió que el australiano contara con la colaboración de cuatro compañeros a falta de tres kilómetros. En el sprint lanzado, Van Aert y el australiano no tuvieron rivales. Venció Groves para desesperación del belga y de todo su equipo, que se quedó sin recompensa después de una jornada de gran desgaste. Ingrato ciclismo. Segundo triunfo para Groves, el anterior lo firmó en la primer etapa en línea en Portugal.
Este domingo, una cita que marcará el desarrollo de la última semana de la Vuelta, con un final tremendo en los muros de Cuitu Negru, un apéndice de tres kilómetros del Puerto de Pajares que incluye rampas del 24%, las paredes más empinadas de esta ronda descontrolada.
Y llegó Monza. El lugar donde todas las miradas y las camisetas giran inevitablemente hacia el rojo. Al lado del cavallino rampante y de los tifosi, que deseaban ver a Charles Leclerc y Carlos Sainz arrancar sus motores en la carrera de mañana desde primera línea. Después del inesperado tercer puesto del monegasco la semana pasada en Países Bajos, todo podía ser posible. Había ilusión por lograr la pole, pero los coches papaya y el Mercedes de Russell fueron más fuertes. No así Lewis Hamilton, que llegó a ponerse líder y que finalmente saldrá sexto.
Lando Norris (1:19.911) volvió a exhibir músculo con su McLaren, aunque tuvo presión hasta el último momento. No fue fácil. En la recta final, todo se quedó en muy pocas décimas de diferencia y cualquiera podía llevarse la guinda, pero es ahí donde la escudería británica saca a relucir su potencia. Esa que le está llevando a acercarse y plantar cara a un más que tocado Max Verstappen.
El RB2O del neerlandés no dio para más. Séptimo lugar para el campeón. No fue una clasificación agradable y más aún después del amargo segundo puesto en Zandvoort. A punto estuvo de chocar su coche en dos ocasiones en el pitlane con Norris primero y con Sainz después. Dos momentos que serán investigados por la FIA y que podrían tener alguna sanción. Su compañero, Sergio Pérez estará detrás suya.
Por su parte, a Aston Martin le vuelven a faltar esas décimas tan decisivas. Fernando Alonso (11º) luchó hasta el final por meterse en la Q3, pero no pudo mejorar los tiempos del Williams de Alexander Albon y el Haas de Nico Hulkenberg. "Creo que la undécima posición es mejor de lo esperado", comentaba Alonso por radio tras conocer su eliminación. Un puesto que, aun así, vuelve a mejorar la de su compañero Lance Stroll que cayó a las primeras de cambio junto con el debutante argentino Franco Colapinto.
La joven almeriense Tasy Dmytriv, de 16 años, se proclamó campeona paralímpica de los 100 braza, sb8 de discapacitados físicos, en la segunda jornada de competición de los Juegos de París, dando a España la primera medalla de oro en París.
Dmytriv es la deportista española con menos edad en París pero su precocidad no le ha impedido brillar en la imponente Defense Arena, una instalación con capacidad para casi 13.000 espectadores.
La nadadora española, entrenada por Patricia Prieto Polonio, refrendó su favoritismo sobre el agua y, al igual que en la ronda clasificatoria, impuso su dominio con un triunfo abrumador (1:19.75) de casi dos segundos sobre la medallista de plata, la británica Brock Whiston (1:21.04). Tercera fue la rusa neutral Viktoriia Ishchiulova (1:24.50).
La Reina Letizia vive cada competición de los deportistas españoles en los Juegos Paralímpicos de París
En las gradas, apoyando al equipo español, estuvo la reina Letizia acompañada por el presidente del Comité Paralímpico Español, Miguel Carballeda.
"Estoy muy contenta y muy orgullosa por el trabajo hecho. He sentido emoción y he querido hacerlo lo mejor posible. Estaba nerviosa. Antes de salir he llorado porque cuando me pongo nerviosa lloro antes. Aún así no he tenido miedo", dijo Tasy, que fue felicitada por la reina Letizia tras su victoria. "La reina me ha dicho que intente hacerlo lo mejor posible en las próximas pruebas", comentó.
Dmytriv, nacida en Lviv (Ucrania) y residente en El Ejido (Almería) desde los 2 años, es la principal estrella emergente del equipo paralímpico español. En 2020 debutó en el Campeonato de España AXA de Promesas Paralímpicas de natación, en el que fue segunda en la clasificación general, aunque se resarció con la victoria los cuatro años siguientes.
La nadadora almeriense, con discapacidad en un brazo, se estrenó internacionalmente en el Mundial celebrado en Madeira (Portugal) en 2022, cuando apenas tenía trece años. Regresó a casa con una colección de oro (en los 100 metros braza), plata (relevo 4x100 estilos mixto) y bronce (200 estilos).
Desde entonces, se ha mantenido en los primeros puestos del ranking internacional. En 2023 participó en el Mundial de Manchester (Reino Unido), donde consiguió el oro en los 100 braza y en el relevo 4x100 estilos mixto. Y el pasado mes de abril recibió el oro en los 100 braza y el bronce en ese mismo relevo durante el Europeo de Madeira.
EL REY DEL KILÓMETRO
Por otro lado, el ciclista Alfonso Cabello consiguió la medalla de bronce en la prueba del kilómetro en pista, su cuarta presea paralímpica en esa distancia y la sexta en general para su palmarés.
Cabello, de 30 años y que nació sin el antebrazo izquierdo, acudió a la capital francesa después de proclamarse subcampeón del mundo en el kilómetro el pasado marzo en Río de Janeiro (Brasil), donde puso punto y final a un año y medio sin competir por secuelas derivadas de covid persistente.
El ciclista Alfonso Cabello y la Reina.CASA REAL
El ciclista de La Rambla (Córdoba) finalizó la fase clasificatoria del kilómetro para ciclistas de las clases C4 y C5 con el tercer mejor tiempo (1'02"050) en el Velódromo Saint-Quentin-en-Yvelines, con lo que se coló entre los seis finalistas.
En la final, mejoró en cada vuelta al velódromo los parciales de sus dos rivales precedentes (el eslovaco Jozef Metelka y el británico Archie Atkinson) hasta detener el crono en 1'01"969, una marca cercana a su propio récord del mundo.
Sin embargo, el británico Blaine Hunt, campeón del mundo el pasado mes de marzo y debutante en unos Juegos Paralímpicos, compitió después y le arrebató el primer puesto provisional en la última vuelta (1'01"776).
El australiano Korey Boddington, que también se estrenó en unos Juegos y se presentó el velódromo parisino con el mejor tiempo de los finalistas, cerró la prueba con la medalla de oro tras ser el mejor en todos los parciales (1'01"650).
Pablo Jaramillo también compitió en el kilómetro para las clases C4 y C5, donde finalizó decimotercero con un tiempo de 1'06"634.
ESTRENO DEL ATLETISMO
Por otra parte, el atletismo se estrenó este viernes en París 2024 con dos medallas de bronce para España, una por la mañana y otra al final de la jornada, y ambas para atletas de la clase T11 (con ceguera).
Alba García subió al tercer peldaño del podio con una marca de 4,76 metros, lo que supone su primera medalla paralímpica particular. A pesar de la lluvia que caía sobre París, la madrileña, de 22 años, salió al Estadio de Francia muy motivada y dispuesta a demostrar su valía, acompañada de su llamador, Pedro Maroto, y su guía, Diego Folgado.
Alba García tras lograr el bronce en la final de salto de longitud.Javier EtxezarretaEFE
García se colocó tercera tras la primera ronda con un salto de 4,76 metros, que, a la postre, le valió para conseguir la presea de bronce, a solo seis centímetros de su mejor marca personal.
En este primer turno, la madrileña fue superada por la china Guohua Zhou, que batió su mejor marca de la temporada con 4,91 metros, y la uzbeka Asila Mirzayoroba, quien, con un espectacular salto de 5,22 metros, pulverizó el récord paralímpico, que ostentaba la española Purificación Ortiz desde Atlanta96 con 5,07.
Por la tarde, Joan Munar logró también la medalla de bronce en el salto de longitud T11 tras un concurso extraordinario y muy competido en el que necesitó mejorar su propia marca personal en el último intento para subir al podio.
La competición comenzó bajo la lluvia, que se ausentó conforme avanzaba el concurso. Munar tuvo una actuación regular con solo un salto nulo y sus dos primeros intentos por debajo de los seis metros.
Joan Munar en uno de los saltos en los que ha conseguido el bronce en longitud.JULIEN DE ROSAAFP
El atleta mallorquín comenzó en la quinta posición (5,91 metros en el primer salto) y se aupó a la tercera de forma provisional tras su tercer intento (6,16), algo lejos de los chinos Dongdong Di y Shichang Chen.
Otro saltador chino, Tao Ye superó a Munar por un centímetro en el quinto salto (6,17), lo que obligó al mallorquín a acercarse o superar su propia marca personal (6,20) si quería hacerse con su primera medalla paralímpica.
Finalmente, Munar voló hasta los 6,32 metros y no fue superado por Ye, con lo que se hizo con su primer metal paralímpico tras cuatro Juegos en su palmarés.
La medalla de oro fue para Dongdong Di (6,85, nuevo récord del mundo), la plata recayó en Shichang Chen (6,50), el bronce llegó a Munar (6,32), en tanto que Tao Ye tuvo que conformarse con la cuarta plaza (6,29).
Aragón se ha convertido en la tierra prometida para Marc Márquez, en el lugar en el que ha vuelto subir al primer escalafón del podio 1045 días después de la última vez, en el Gran Premio de Emilia Romagna de 2021, aunque, en esta ocasión, la victoria ha llegado en la carrera al sprint.
Habrá que esperar a mañana para ver si Márquez consigue volver a conquistar una carrera completa de un Gran Premio, pero, por el momento, lo que está claro es que el ocho veces campeón del mundo, es un piloto renovado, mucho más consciente de sus limitaciones, por lo que no quería lanzar las campanas al vuelo tras dominar con firmeza la clasificación.
Un dominio que comenzó el viernes, donde marcó la vuelta más rápida de la historia de este circuito, que regresaba al calendario después de un año de parón, y que ha materializado en una sprint sin errores desde la pole, muy sólida, en la que Martín y Acosta, segundo y tercero respectivamente, no han podido hacer más que limitarse a seguirle con la mirada hasta alcanzar la meta para completar el podio.
Gran golpe sobre la mesa de Márquez, que, casi sin querer, parece reivindicar su presencia en la lucha por campeonato del mundo. Título que ostenta el italiano Pecco Bagnaia, desdibujado durante todo el fin de semana ante la gran incógnita que representaba el circuito de Motorland.
El piloto del primer equipo de Ducati se vio sobrepasado hasta acabar relegado a la novena posición y afrontará la carrera del domingo desde la segunda posición del mundial tras ser adelantado por el español Jorge Martín.
La victoria de Márquez ha enloquecido a los miles de aficionados que copaban las gradas y es que, tras un año de descanso, los aficionados tenían ganas de que las motos volviesen a Alcañiz. Así, se espera que la localidad turolense acoja a más de 100.000 personas durante todo el fin de semana, lo que provocará un impacto millonario en la economía de la región.
Elegido por los dioses que reparten el talento y ahora ya maestro de todos los golpes, el desafío de Carlos Alcaraz en los próximos días, en los próximos meses y en los próximos años no es mejorar un determinado aspecto técnico, ni tan siquiera leer mejor la táctica. A los 21 años, con cuatro Grand Slams en sus vitrinas, ya ha demostrado que en sus mejores días es casi imposible derrotarle; si acaso puede hacerlo un rival de altura de Novak Djokovic en misión histórica, como pasó en los Juegos Olímpicos de París. Pero en la extensa carrera que le queda por delante a Alcaraz se le presenta un reto que es más difícil, mucho más difícil, que sacar más fuerte, golpear a la línea o ajustar más una dejada.
Hay un aspecto casi sobrehumano que diferencia a las leyendas de los mejores, a aquellos tenistas que celebran más de 10 títulos 'grandes' de los que no los tienen: ganar sin ganas. A su edad se le presume una hambre infinita, una voracidad violenta, pero no deja de ser una persona, un joven, un chaval como cualquier otro.
CHARLY TRIBALLEAUAFP
Y no es difícil entender que después de ganar Roland Garros y Wimbledon de forma consecutiva y de alcanzar una final olímpica necesite más descanso que tres días en barco por Mallorca con su hermano mayor, Álvaro, y un par de amigos.
Su peor partido en un Grand Slam
"He estado jugando muchos partidos en los últimos meses, con Roland Garros, Wimbledon y los Juegos Olímpicos, pero no quiero ponerlo como excusa. Me tomé un descanso después de los Juegos que posiblemente no fue suficiente, pero también debo aprender de ello. Quizá soy un jugador que necesita parones más largos para afrontar los torneos importantes. Tengo que reflexionar sobre ello", comentaba este jueves después de caer en segunda ronda del US Open contra el neerlandés Botic van de Zandschulp por 6-1, 7-5 y 6-4.
Desconectado, desganado y desacertado vivió su peor partido en un Grand Slam, aunque no fue más que la confirmación de su crisis. En las entrañas de Roland Garros, mientras se disputaban los Juegos, ya se le veía hastiado de la rutina de la competición -los partidos, los entrenamientos, los calentamientos, las entrevistas, los estiramientos, las comidas...- y en la gira estadounidense sólo ha acentuado ese cansancio. De la raqueta rota en el Masters 1000 de Cincinnati a la desazón este jueves en la Arthur Ashe.
Durante el partido, de hecho, señalaba a su equipo con gestos que su cabeza no funcionaba, que no había manera de recuperar su nivel. Está agotado y requiere un tiempo. En las próximas semanas ha prometido su presencia en la fase de grupos de la Copa Davis, la Laver Cup, el ATP 500 de Pekín, el Masters 1000 de Shanghai, un torneo de exhibición en Arabia Saudí, el Masters 1000 de París-Bercy, las ATP Finals y las finales de la Davis, pero raramente seguirá ese plan. Al fin y al cabo la temporada pasada ya le pasó algo parecido, ya intentó jugarlo todo y sufrió dos meses para el olvido.
El ejemplo del 2023
Después del US Open, Alcaraz desconectó, olvidó su juego y llegó a encadenar tres derrotas seguidas, lo nunca visto, para olvidarse del número uno del ranking ATP y acabar el 2023 con las peores sensaciones Como explicaba su equipo a EL MUNDO, después de unas vacaciones ya se presentó a la pretemporada con la mejor de las predisposiciones y así construyó el camino que le llevó a este verano glorioso, pero aquella racha ya señaló un punto débil.
CHARLY TRIBALLEAUAFP
El propio Alcaraz lo trabajó con su psicóloga, Isabel Balaguer, y lo asumió como una de sus tareas pendientes. "Debo crecer en 2024. Darme cuenta que la temporada sigue hasta noviembre. He trabajado con un profesional que me ha ayudado en ello", declaraba el español en México, donde pasó parte del invierno. En esos mismos días su entrenador, Juan Carlos Ferrero, incidía en esa misma consideración y le pedía más: "Tiene que aprender que la temporada es larga, que es su trabajo y no puede tener tantos descansos como le gustaría. Si quiere ser el mejor tiene que actuar como el mejor y ser profesional todo el año". Ganar sin ganas, el desafío que debe afrontar Alcaraz en los próximos días, en los próximos meses y en los próximos años.
El atleta Yassine Ouhdadi consiguió este sábado la medalla de oro de los 5.000 metros para deportistas con discapacidad visual (T13) en los Juegos Paralímpicos de París 2024, con lo que retuvo el título logrado en Tokio 2020 y aportó el octavo metal del equipo español en la capital francesa.
Ouhdadi, de 30 años, afrontó la carrera en el Estadio de Francia -que estaba casi abarrotado con cerca de 70.000 espectadores a primera hora de la mañana- con la segunda mejor marca personal de los finalistas (14'21"91), solo por detrás del australiano Jaryd Clifford (14'04"88), uno de sus principales rivales, pero con el mejor registro de esta temporada (14'27"76).
La carrera transcurrió lenta con todos los corredores agrupados hasta que el grupo comenzó a estirarse a falta de tres vueltas, cuando Clifford comandó la prueba y Ouhdadi le siguió. Los demás rivales se fueron descolgando poco a poco.
En la curva tras la meta y a dos vueltas para el final, Ouhdadi adelantó con esfuerzo a Clifford y a su guía, y aceleró con superioridad hasta levantar los brazos antes de cruzar la recta final, donde lo festejó con un gesto de efusividad.
El atleta español invirtió 15'50'64 para ganar la medalla de oro, en tanto que el ruso Aleksandr Kostin, que compite bajo bandera neutral, necesitó 15'52"36 para hacerse con la de plata tras adelantar en la última curva a Jaryd Clifford, que tuvo que conformarse con la de bronce (15'55"23).
"Es algo increíble y más emocionante que en Tokio por el estadio lleno y ver que tus familiares están aquí y todo el grupo te está animando", comentó tras ganar la carrera, donde destacó el hecho de haber podido tocar la campaña a pie de pista, un gesto reservado a los campeones y que también hicieron los que se llevaron los oros olímpicos.
Ouhdadi reconoció que pudo "disfrutar" en los últimos metros tras ver que sus rivales estaban más alejados. "Pude levantar ya las manos de sentirme campeón. Todo el trabajo que hemos hecho ha dado sus frutos", indicó.
"Me interesaba una carrera más rápida porque si es lenta al final puede ganar cualquiera y hay más opciones para otros viales. Por suerte, el australiano cambió, le pude aguantar el cambio e incluso en los últimos 400 metros tuve fuerzas para cambiarle y llevarme la victoria", explicó.
Ouhdadi nació en Ouarzazate (Marruecos) y llegó a España cuando solo tenía seis años debido a que su padre emigró a Tarragona y reagrupó allí a la familia. Nació con cataratas no operables en ambos ojos.
En Tinghir, al pie de las montañas del Atlas, el niño Oudhadi jugaba al fútbol y descubría que era el que más tardaba en cansarse corriendo. El atletismo le ha brindado desde 2014 una gran motivación para esforzarse.
En su primer Mundial, en Dubái en 2019, debutó con una medalla de plata en los 5.000 metros, con récord de Europa incluido (14'42"12). En el de París 2023 se proclamó campeón mundial de los 5.000 metros y subcampeón de los 1.500, mientras que el pasado mes de mayo revalidó su título de los 5.000 en la localidad japonesa de Kobe.
Solo un día después de la eliminación de Carlos Alcaraz, el US Open sufrió este viernes otra conmoción con la partida de Novak Djokovic, eliminado en la tercera ronda por el australiano Alexei Popyrin. Nada pudo hacer el actual campeón del 'grande' neoyorquino, sobrepasado por un Popyrin que ocupa la posición 28 de la ATP y que firmó una victoria mayúscula por 6-4, 6-4, 2-6 y 6-4 en tres horas y 19 minutos.
Sin el serbio, número 2 del mundo, y sin Alcaraz (3), que cayó el jueves en segunda ronda, Flushing Meadows tiene nada más que a un campeón en competición tras solo cinco días de torneo: el ruso Daniil Medvedev (5), que venció en la Gran Manzana en 2021.
La derrota del balcánico, tetracampeón en Nueva York, impedirá además que pueda conquistar su 'grand slam' número 25 para desempatar con Margaret Court (24) como el tenista con más títulos de 'grandes' de la historia.
Tampoco podrá igualar a Roger Federer, Pete Sampras y Jimmy Connors, que tienen el récord con cinco títulos del Abierto de EEUU en la 'era open'. Además, 2024 será el primer año desde 2017 en que Djokovic no gana un 'grand slam'. Incluyendo también a Rafa Nadal y Roger Federer, 2024 será el primero desde 2002 sin un 'grande' para el 'big three'.
Hay que remontarse también a 2017 para encontrar la última vez que Djokovic no alcanzó los octavos de final de un 'grand slam': fue en el Abierto de Australia, donde perdió en la segunda ronda y en cinco sets contra el uzbeko Denis Istomin.
Aún más lejos hay que viajar en el tiempo para hallar la última vez que Nole sucumbió en la tercera ronda del US Open: fue en 2006 y contra otro australiano, Lleyton Hewitt.
A sus 37 años, Djokovic viene de redondear un palmarés de leyenda con el oro olímpico en París 2024, pero a Nueva York ha llegado muy justo de físico, con la gasolina bajo mínimos y sin haber participado en ninguno de los torneos previos de la gira norteamericana de verano.
Para saber más
Además, en todo el 2024 solo ha disputado tres torneos en pista dura, que es la superficie del último 'grande' del año, y todos ellos ocurrieron en el primer trimestre del año: la United Cup (por equipos), el Open de Australia (eliminado en semifinales por Jannik Sinner) e Indian Wells (fuera en tercera ronda ante el también italiano Luca Nardi).
En cambio, Djokovic tenía esta noche al otro lado de la red a un Popyrin que llegaba de haber sellado su mayor éxito hasta el momento hace tan solo dos semanas y media: el título de Montreal, que supuso el primer Masters 1.000 de su vitrina.
Un Popyrin inolvidable
Con todo ello, Popyrin, imperial este viernes, dominó con mano firme los dos primeros sets en la sesión nocturna del Arthur Ashe Stadium frente a un Djokovic que no logró ni un solo 'break' en esas dos mangas y que acabaría el encuentro con 14 dobles faltas.
Pese a lo crítico de la situación, para el serbio era, de alguna forma, territorio conocido, ya que en 2023 y también en tercera ronda en Nueva York perdió los dos primeros sets ante su compatriota Laslo Djere y acabó remontando el partido tirando de épica.
¿Más motivos para el optimismo? En sus tres precedentes ante Popyrin, dos de ellos este mismo año y también en 'grandes' (Abierto de Australia y Wimbledon), terminó cantando victoria.
La reacción de la tercera manga fue ilusionante con tres 'break' para Djokovic y un set en el bolsillo por la vía rápida cuando peor pintaban las cosas. El cuarto set fue una pelea magnífica, con Djokovic y Popyrin intercambiando derechazos mientras el público del Arthur Ashe disfrutaba del show.
El momento clave de la noche llegó con 2-2. En un juego larguísimo de Djokovic al saque, Popyrin se inventó un trueno impresionante con la derecha y su grito, tras conseguir el 'break', se escuchó en cada rincón del estadio.
Poco más duró la resistencia de Nole mientras que Popyrin metió la directa para cerrar un triunfo gigantesco y dejar vacío y en busca de heredero el trono del US Open.
La capital Francesa ha invertido más de 125 millones de euros en la ciudad para mejorar la accesibilidad y promover la inclusión, debido a que tambiém es sede de lo Juegos Paralímpicos de París 2024, que se celebrarán de 28 de agosto al 8 de septiembre.
Esta financiación, que coincide con que es la primera ocasión en la que París será anfitriona de los Paralímpicos, no solo tiene como objetivo preparar la ciudad para el evento, sino también dejar un legado duradero y convertirla en un modelo global de accesibilidad para sus más de 185.000 residentes con discapacidad.
Andrew Parsons, presidente del Comité Paralímpico Internacional (IPC), ha elogiado los avances logrados y recalcado que en los últimos años, París ha progresado más en accesibilidad que cualquier otra ciudad anfitriona de los Juegos Paralímpicos.
"París ha iniciado una revolución de la inclusión", comentó Parsons y resaltó que los cambios beneficiarán a todos los ciudadanos y visitantes, y no solo a aquellos con discapacidades.
Transformaciones urbanas clave
Uno de los principales avances es el desarrollo de diecisiete barrios de accesibilidad mejorada, en los que se han asegurado que los servicios públicos esenciales estén a 15 minutos de cualquier residente, sin importar su movilidad.
En el transporte terrestre, se han adaptado autobuses y tranvías para ser completamente accesibles, y se han sumado 1.000 taxis para personas con movilidad reducida.
Además, se han aumentado los módulos de sonido en cruces viales para facilitar la movilidad de personas con discapacidad visual.
En educación, se espera que para 2030 haya una escuela accesible a 15 minutos de cualquier hogar. Además, para 2025, el 95% de los edificios municipales serán accesibles.
Promoción del deporte inclusivo
Además de las mejoras urbanas, París ha destinado más de 10 millones de euros para hacer que seis instalaciones deportivas de la ciudad, como la Piscina Georges Vallerey y el estadio Pierre de Coubertin, sean más accesibles. También se ha fomentado la creación de "Clubes Inclusivos", con 44 clubes deportivos adaptados para acoger a deportistas con discapacidad, lo que supera el objetivo inicial de 40 clubes antes de 2024.
Desafíos persistentes en el transporte
A pesar de estos significativos avances, hay críticas, especialmente en lo que respecta al sistema de metro de París, que sigue siendo mayormente inaccesible para personas con movilidad reducida debido a la falta de ascensores y escaleras mecánicas en muchas estaciones.
Este contraste con los avances logrados en el transporte terrestre subraya la necesidad de más inversiones para lograr una accesibilidad total.
Parsons reconoció estos desafíos, mencionando que, aunque se han logrado mejoras importantes, aún queda mucho por hacer para garantizar que todos los ciudadanos, independientemente de sus necesidades de movilidad, puedan disfrutar plenamente de París.