Jorge Martín rectifica y seguirá en Aprilia la próxima temporada: "Es momento de agachar las orejas y trabajar juntos para volver a lo más alto"

Jorge Martín rectifica y seguirá en Aprilia la próxima temporada: “Es momento de agachar las orejas y trabajar juntos para volver a lo más alto”

Actualizado Jueves, 17 julio 2025 - 18:16

El tan esperado retorno de Jorge Martín a los circuitos, tras las graves lesiones sufridas a causa de la caída en Qatar, es una suma de segundas oportunidades. Por un lado, el vigente campeón del mundo de MotoGP arde en deseos de que este segundo regreso al curso 2025, este fin de semana, en Qatar, sea ya el definitivo, sin renunciar a lograr algún podio o alguna victoria. Y por el otro, confirmó también que en 2026 seguirá en Aprilia. Según indicó en rueda de prensa, habría podido mantenerse en sus trece, pero, al final, ha preferido dejar de lado las rencillas por la famosa cláusula de escape y centrarse de nuevo en su gran pasión: pilotar.

«Después de la cuarta lesión, empecé a tener muchas dudas, sobre mi futuro y sobre mí mismo, en muchos aspectos. Se trataba de probar la Aprilia en varias carreras más o activar la cláusula que todos sabemos. Luego, a raíz de esta lucha, que tal vez podría haber mantenido, me di cuenta de que en la vida tenemos que tomar decisiones y ahora la que toca es seguir una temporada más. Además, no soy idiota, veo que trabajando de manera conjunta podemos conseguir muy buenos resultados», aseguró en una intervención en la que no se le notaba muy cómodo.

«No me arrepiento de nada. Lo que he hecho en estos meses es lo que consideraba mejor para mi futuro y para mí, creo que nadie puede entender lo que es estar en el hospital, con 12 costillas rotas, sin poder dormir en toda una semana. Entonces, decidí lo que pensaba que era mejor para mi futuro y ahora hago lo mismo», recalcó.

«No habría hecho todo eso si no hubiera existido esa cláusula. Ellos la entendían de una manera y nosotros, de otra, Por eso hubo esa pelea, pero lo más importante es que estoy aquí. Si la pelea hubiera sido más ardua o más agresiva, habría resultado muy difícil retomar el trabajo. Ambas partes somos muy honestas la una con la otra. Es momento de agachar las orejas y trabajar duro para colaborar juntos y volver a lo más alto», asumió un Jorge Martín que se siente completamente arropado por Aprilia.

Mejora de la moto

«Antes de volver, quería que estuviera todo cerrado, no podía entrar en pista con tantas preocupaciones, y también he visto la mejora de la moto. Me caí, tuve lesiones, por eso dudaba tantísimo, pero ahora he visto como Aprilia me ha rodeado, me ha acogido y me ha ayudado a estar en este lugar seguro», aseveró.

Según señaló, no ha pedido disculpas a su equipo técnico, pero está más que dispuesto a hacerlo para volver a reconducir la situación. «Honda fue una opción, pero no la única. Las relaciones pueden ser una montaña rusa, te enamoras, puede haber algunas peleíllas, pero, si te gusta la otra persona, trabajas para estar juntos. No puedo decir que no paso nada, hubo una gran pelea, pero ahora es el momento de construir. Las dos partes queremos estar juntas, eso es lo importante, y creo que es posible volver a enamorarse», explicó el vigente campeón del mundo de MotoGP, quien reiteró que lo pasó realmente mal tras la caída en el circuito de Losail.

«No estás preparado para estar al borde de la muerte. Son situaciones que luego llegan y es muy duro aceptarlas. En Qatar fue muy duro, solo mi padre y mi novia saben lo que me pasaba por la mente, cómo estaba mi cuerpo. Para mí, estar aquí demuestra el coraje que tengo», sentenció un Jorge Martín que asegura sentirse físicamente mejor que nunca. «Estoy aquí para competir al máximo, no para dar vueltas sin más. Quedan 12 o 13 Grandes Premios por delante, así que tenemos aún oportunidades de lograr podios y ganar carreras», sentenció.

Pogacar dinamita el Tour en Hautacam

Actualizado Jueves, 17 julio 2025 - 18:04

Tantas veces las afrentas pasadas son acicates. Hautacam estaba marcado a fuego en la lista de cuentas por saldar de Tadej Pogacar, aquel querer y no poder en el Tour de 2022 para acabar rindiéndose ante Jonas Vingegaard. Como si esas nubes negras y el dolor de las abrasiones de la caída de Toulouse del día anterior fueran gasolina, el esloveno despejó todas las dudas en las primeras rampas del coloso pirenaico. Nada quiso saber de nadie. Su compañero Jonathan Narváez le lanzó como si de un sprinter se tratara y para la cima se fue en solitario, para su enésima exhibición, un despliegue bestial, un golpe a la moral de todos, su cuarto Tour encaminado, pues distanció en más de dos minutos a su rival danés, que ya está a 3:31 en la general. [Narración y clasificaciones]

Alzó los brazos con rabia, con rostros de esfuerzo máximo, la grandeza de un ciclista único que no sabe de estrategias. Tadej sólo entiende de ciclismo ofensivo, de tumbar a su rival como si de un combate de boxeo se tratara. El ring eran los Pirineos y el calor el artista invitado. Todo lo antes, el Soulor que pareció una escabechina temprana, fue un preludio de la obra maestra. Esta vez no le falló el equipo a Pogacar, pero tampoco lo hubiera necesitado.

Lipowitz fue el tercero de los mortales, muy cerca de Vingegaard. Por detrás, diferencias de otra época, de ciclismo en blanco y negro, de escaladores de leyenda. Pogacar honra su deporte.

En la salida de Auch, ya mañana soleada y una pequeña y dura cuesta desde los autobuses de los equipos hasta la zona de firmas, como para abrir boca, Pogi era el centro de todas las atenciones. Lucía un vendaje en su brazo izquierdo y cara de póquer. Dormir con semejantes quemaduras por todo el cuerpo siempre es un incordio. Él y Vingegaard, también como anticipando lo que vendría después, acudieron juntos hacia la presentación.

Escapada

La alta montaña, el primer contacto mezclado con el intenso sopor, fue como un bofetón para los ciclistas. En las primeras rampas del Soulor, que se ascendía por la vertiente de Ferrieres, ya todo era un rosario de sufrientes, incapaces de seguir la rueda del rival. En el grupo de 50 que marchó de inicio por delante, entre ellos Carlos Rodríguez, el Ineos apostó fortísimo. El ritmo de Axel Laurence pronto adelgazó la escapada, pero en un momento ya tampoco había ningún compañero: coronó Woods el primero, seguido de un grupito con Skejlmose, Einer Rubio, Storer y Armirail.

Más llamativo era lo que sucedía por detrás, entre los favoritos. El primero en tirar la toalla fue Remco Evenepoel, de nuevo incapaz de rendir en la exigencia de las rampas duras, aunque iba a saber dosificarse con mucha inteligencia ('sólo' acabaría perdiendo 3:31). También Enric Mas pronto firmó su tragedia, la de cada año. Incluso el líder Ben Healy (crisis total) se fundía al intentar seguir el ritmo de los Visma, primero Campenaerts, luego Benoot y después Kuss.

Sin embargo, al equipo de Vingegaard la táctica le saltó por los aires cuando su comodín Matteo Jorgenson se vio en problemas. Ahí tuvo que amainar la tormenta y calmar el ritmo. Fue como un golpe de calma repentino para todos. Que incluso se mantuvo en el siguiente puerto, el preludio de Hautacam, cuando hasta Remco se acercó para enlazar después en la larga bajada.

Al comienzo de Hautacam, la estación de esquí que Luc Leblanc inauguró para el Tour, seguido de Miguel Indurain, en 1994, ya todo lo anterior daba igual. Wellens había puesto el ritmo y Narvaez dio el acelerón. Vingegaard esta vez no hizo ni amago de seguir el pedaleo de poder de Pogacar, que fue aumentando poco a poco su distancia hasta la meta. Un cabalgar celestial, otra de sus tardes para el recuerdo.

Muere Andreas Tonelli, influencer italiano de ciclismo extremo tras sufrir una caída en un barranco en Val Gardena

Muere Andreas Tonelli, influencer italiano de ciclismo extremo tras sufrir una caída en un barranco en Val Gardena

Actualizado Jueves, 17 julio 2025 - 12:45

Martes 15 de julio, 19:15. Con casco en la cabeza y chaqueta cerrada, cargando su bicicleta de montaña al hombro, respiración agitada, sonrisa en el rostro. A continuación, la cámara enfoca la cruz en la cima, se abre paso por las montañas cercanas y encuadra el abismo a sus pies. "That feeling" ("esa sensación"). Es el último video publicado en las historias de Instagram de Andreas Tonelli, el ciclista extremo de 48 años, que poco después perdió la vida descendiendo del Piz Duleda, en Vallelunga (un valle lateral de Val Gardena).

En otro vídeo, publicado una hora antes, se ve a Tonelli grabado por otra persona mientras sube una empinada pendiente entre las rocas dolomíticas. "Another late afternoon mission" ("otra aventura de tarde"), escribió. Quizás grabado por el mismo amigo que, al no verlo regresar al valle, comenzó a buscarlo. El amigo subió hasta la cima (a 2.909 metros de altitud), pero no encontró rastro de Tonelli, y en ese momento dio la alarma.

El operativo de rescate se activó a las 21:15, pero las condiciones en altura eran extremas, con lluvia y frío que dificultaron las búsquedas. Se activó el helicóptero de rescate Aiut Alpin Dolomites, pero el primer intento de alcanzar la cima falló debido a la escasa visibilidad.

Un segundo intento permitió desembarcar a los rescatistas a unos 2.500 metros y rescatar al amigo, que ya había comenzado el descenso. tro sobrevuelo llevó finalmente a los socorristas hasta la cumbre, donde iniciaron la búsqueda.

A las 23:00 horas, llegó la trágica noticia: Tonelli había caído al vacío unos 200 metros, muriendo en el acto. Pero debido a la oscuridad y al terreno extremadamente complicado, la recuperación del cuerpo se pospuso hasta la mañana del miércoles.

En la operación participaron, además del helicóptero, los equipos del Socorro Alpino - Bergrettung de Val Gardena, los bomberos voluntarios de Selva y los carabineros.

Una vida dedicada a la aventura

Originario de Fiè allo Sciliar, Andreas Tonelli era instructor de mountain bike y enduro en la asociación Guide MTB Alto Adige. Con más de 120.000 seguidores en Instagram, era conocido por documentar sus hazañas en paisajes extremos alrededor del mundo. Desde las afiladas crestas de los Dolomitas hasta los volcanes de Chile, Tonelli inspiraba a sus seguidores con su lema: "Life is a wild ride, join me for the wildest ride of your life" ("La vida es una aventura salvaje, únete a mí en el viaje más loco de tu vida").

Entre sus logros más destacados se encontraba la ascensión al Ojos del Salado, el volcán activo más alto del mundo con 6.893 metros de altitud.

Tonelli deja una esposa y una comunidad de seguidores profundamente impactada por su repentina muerte.

Lamine Yamal ya luce el dorsal 10: "Messi hizo su camino, yo voy a hacer el mío"

Lamine Yamal ya luce el dorsal 10: “Messi hizo su camino, yo voy a hacer el mío”

Actualizado Miércoles, 16 julio 2025 - 22:55

Lamine Yamal asumió el miércoles reto de llevar el dorsal 10 de Lionel Messi en plena polémica por su fiesta de 18º cumpleaños. "Messi ha hecho su camino, yo voy a hacer el mío, ahora el 10 pasa de Ansu a Lamine", afirmó durante el acto donde se escenificó su renovación con el Barcelona hasta 2031.

Además de admitir que sueña con ser como Messi, el joven delantero se acordó de Ronaldinho y Rivaldo: "Me quedaría con todo de cada uno y estoy agradecido de lo que han dado al club".

Tras una temporada usando el dorsal 27, hace un año Yamal siguió los pasos de Messi al tomar el número 19, que el argentino lució en el Camp Nou entre 2005 y 2008. Ansu Fati heredó el 10 de Messi en 2021, cuando el argentino -actualmente en el Inter Miami- dejó el Barça para fichar por el PSG. Lastrado por una serie de lesiones, Fati no pudo alcanzar su potencial en el Barça y acabó por ser cedido al Mónaco a principios de julio.

"Espero disfrutar aún más"

Yamal, de 18 años, a menudo comparado con Messi, ayudó al Barça a conquistar un triplete la temporada pasada: Liga, Copa del Rey y Supercopa de España. De modo que su siguiente desafío pasa por conquistar la Champions: "Mi reto es ganarla. Y también el Mundial. Tenemos que seguir creciendo porque somos un equipo muy joven, pero también disfrutar porque cuando disfrutamos todos el mundo está más feliz, jugamos mejor y ganamos". "Espero que sea un camino muy largo y que esté lleno de victorias. Espero disfrutar aún más que el año pasado y seguir ganando títulos", aseveró el astro azulgrana.

En cuanto a los elogios, Yamal señaló que si no provienen de su familia le resulta "indiferente". "Tanto la crítica como el elogio si no son de gente de mi familia me es indiferente. Intento disfrutar cada día del fútbol, demostrar lo que soy y ya está", abundó.

"disfruto de mi vida"

Yamal marcó 25 goles desde que debutó en 2023, con sólo 15 años y el dorsal 41 en su camiseta. Sin embargo, en los últimos días, el extremo ha acaparado los focos por el controvertido evento privado que involucró la contratación de animadores con enanismo.

"Yo trabajo para el Barça, pero cuando estoy fuera de la ciudad deportiva disfruto de mi vida", concluyó. El Ministerio de Derechos Sociales ha pedido a la fiscalía investigar esa fiesta tras una denuncia de la Asociación para Personas con Acondroplasia y Otras Displasias Esqueléticas (ADEE).

Alexia Putellas: “Aprendí a crecer en los momentos malos, de depresión, incluso tóxicos”

Actualizado Miércoles, 16 julio 2025 - 22:53

Ha vuelto. Alexia Putellas (Mollet del Vallès, 1994) lidera a España en esta Eurocopa con la mejor versión de su fútbol, esa que puso en pausa una terrible lesión de rodilla de la que ahora habla con EL MUNDO sin tapujos, dibujando la otra cara del fútbol.

El titular de esta Eurocopa es: "Alexia fluye". ¿Por qué fluye?
No creo que sea sólo una cosa, sino una mezcla. Pones muchas cosas en la batidora y sale esta versión. Mucho trabajo, por supuesto, y aprender de todo. Lo bueno y lo malo, todo ha sido positivo para construirme.
¿ Mira las estadísticas o se guía por sensaciones?
Normalmente van relacionadas. También con el rol que tengo. Por ejemplo, en el Barça quizás esté más alejada del área. Y aquí es todo lo contrario. Puedo hacer las dos cosas, pero sin duda creo que todo mi talento sale más cuando estoy entre líneas, y creo que en esta Eurocopa también se está viendo. Estoy contenta por las sensaciones y también porque se conviertan en estadísticas.
¿Estamos viendo a la mejor Alexia?
Honestamente, creo que sí. Entendiendo que se considera que mi mejor versión fue antes de romperme los cruzados, cuando se ganó la Champions, prácticamente todo, y los Balones de Oro. Me analizo ahora, esta temporada, y creo que tomo mejor las decisiones de cada acción. Juego a lo que toca en todo momento y creo que estoy decidiendo mucho mejor.
¿Y eso es madurez?
Claro, es muchas cosas, porque al final es vivir muchas situaciones, equivocarte, aprender de ello y, a la siguiente, decidir mejor.
Ha contado muchas veces que sueña con fútbol. ¿Jugadas o éxitos?
Cuando digo soñar me refiero a visualizar. Alguna vez la mente me quiere fastidiar y visualizo momentos de éxito, pero los bloqueo y vuelvo a lo simple, a lo sencillo: un control o el posicionamiento del cuerpo antes de un chut.
¿Pesa el liderazgo?
No te sabría decir. Hay diferentes tipos de liderazgo y todos son necesarios porque, si una cosa tiene el fútbol es que tu rol fluctúa. En un partido puedes ser protagonista y al siguiente, serlo menos. Lo importante es que ese liderazgo exista, porque es imprescindible para formar equipo. Además, siempre lo digo, nunca sabes cuándo te va a tocar.
¿Le toca ejercerlo más con España que en el Barça?
Es totalmente diferente un club que la selección. No siento que tenga que ejercerlo como dices. La suerte es que aquí tenemos un grupo que llevamos mucho tiempo trabajando. Todo el mundo se conoce, sabemos en qué posición una compañera está cómoda, y no me refiero a dentro del campo. Cada una ha ido encajando. Quizás de puertas hacia fuera sí que mi figura, y la de otras compañeras, refleja eso, pero de puertas para dentro apreciamos el papel de la primera hasta la última persona de la expedición.

MIGUEL MEDIDAAFP

Cuando entra una jugadora nueva a un vestuario, ¿cómo cree que la ven?
Por experiencia, porque luego ellas me lo han contando, a las jóvenes les da cosa acercarse. Tienen una sensación de respeto, pero luego ven que soy una persona totalmente normal y que queremos lo mismo. Ven que las necesito a ellas para ganar y ellas a mí, y que nos tenemos que cuidar, porque eso es un equipo. Pero, al principio, sí que tienen ese respeto.
¿Da el paso de acercarse a ellas?
Ahora que ya entiendo que me ven así, sí. Intento que ese respeto no se convierta en que estén cohibidas, sobre todo porque yo necesito a esa compañera para ganar.
Cuando ganó los dos Balones de Oro decía que nunca se lo había planteado. ¿Piensa en el tercero?
Es algo generacional. Cuando yo estaba creciendo como futbolista no existía el Balón de Oro femenino. No podía ser un objetivo. Las nuevas generaciones sí que pueden aspirar a él. Pero para mí es un premio nada coherente. Es un deporte de equipo y si te premian es por lo que has hecho con otras veintipico jugadoras. Focalizarte en un premio individual como el Balón de Oro, personalmente es algo que me choca. Por la experiencia que tengo, si llegan, es por lo que has hecho en equipo sin pensar en ese objetivo.
¿Para estar en la élite es imprescindible estar desafiándose siempre?
Imprescindible. Y es una incomodidad que no todo el mundo está dispuesto a pagar. Ya no sólo por un tema físico, sino sobre todo mental, porque es muy agotador.
¿Se refiere a la incomodidad de ser mejor cada día?
Sí, claro, llevarte al límite cada día en lo mental y en lo físico es incómodo. Todos vivimos en nuestra zona de confort superbién. Pero exprimirte en cada entrenamiento, si aprendes a disfrutarlo, es una droga. Para lo bueno y para lo malo. Yo, por ejemplo, ahora lo estoy disfrutando muchísimo, pero también puede haber secuelas en un futuro. Por ejemplo, cuando no sepa bien qué es lo que me llena tanto.
¿Qué le enseñó la lesión?
Sobre todo la lección de que un día estás arriba y, al día siguiente, estás abajo. Y que, por muy meticulosa que seas con todo, hay cosas que no controlas y que muchas veces el destino es el que manda. Aprendí también a crecer desde momentos malos, de depresión máxima, incluso tóxicos, y aun así salir adelante, seguir siendo como soy yo, no dejando que eso me pudiera influir. Al final sí creo que la lesión es una de las cosas que te decía antes que pones en la batidora y que me ha hecho ser lo que soy ahora.
¿Fue más esfuerzo físico o mental?
Mucho más mental. Para empezar, porque aprendes a andar otra vez, a correr. Es un proceso mental en el que tu cuerpo de casi 30 años aprende cosas de cuando tiene dos. Mentalmente es muy jodido ir con las muletas sola en casa y no saber cómo llevar el plato a la mesa. Es muy frustrante, porque son cosas muy sencillas pero no las puedes hacer. Y cuando ya vuelves a entrenar con el equipo... Claro, yo la última sensación que tenía mía como jugadora era a un nivel de la hostia. Y cuando vuelves de una lesión grave dices, "esta no soy yo". Hasta que entiendes que necesitas tiempo, paciencia, que es algo que yo no tenía o no la gestionaba muy bien, y a la vez seguir con esa incomodidad de llevarte al límite, mentalmente es muy difícil.

AITOR ALCALDEGETTY

¿Recordar todo eso ahora hace que esta Euro sea un privilegio?
Sí, sí. Siento que lo saboreo mucho más. No tengo esa ansia de hacer una acción y que llegue ya la siguiente, o hacer un partido y que llegue el siguiente. Tengo muchas ganas de que empiece el próximo partido, pero a la vez estoy disfrutando cada pase, cada control, cada tiro que hago.
¿Hubieran llegado los éxitos de España antes si hubieran tenido las condiciones necesarias?
Sí, seguro. Y no mi generación, sino las anteriores también. Sé que siempre hay muchas comparaciones entre géneros en los deportes, pero nunca se mira el contexto. Yendo muy atrás, el contexto es que, por ejemplo, nuestra selección masculina va a competir en su primer Mundial cuando en España no estaba ni aprobado el sufragio femenino. Ellos ya estaban representando a su país y en España las mujeres no tenían ni derecho a voto. Imagínate la brecha de contexto cultural, de absolutamente todo. Y en poco tiempo se ha tenido que corregir todo. Ayer o antes de ayer lo hablábamos entre nosotras: incluso si consigues un acuerdo en el mundo del fútbol femenino, seguramente al año o a los dos años quede obsoleto, porque está creciendo muy rápido. Estás constantemente reinventándote porque si no, te quedas atrás, en la competición y en todo. Si las anteriores generaciones hubieran tenido nuestras facilidades, la brecha se hubiera reducido mucho antes, pero bueno, nos ha tocado vivirlo así.
¿Sin lo que pasó antes y después del Mundial se hubiera acelerado tanto?
Nunca lo sabremos. Pero las cosas son como son y las tienes que aceptar como vienen. Muchas veces las controlas, otras no. Mientras el objetivo siempre sea crecer y que todo el mundo respete también la profesión de futbolista femenina... Es mucho más fácil si todo el mundo va en esa dirección, y ahora sí sentimos que existe esa intención y, evidentemente, nuestras condiciones son muchísimo mejores.
El 'Se acabó' es una carpeta que ya está cerrada?
Creo que es algo que va a estar siempre, por suerte o por desgracia. Depende desde qué lado lo mires. Soy de las personas que busca la parte positiva a todo lo que pasa. No fue una situación agradable, pero construyó. Déjame remarcar que no sólo fue eso, pero cómo se encaró y se gestionó también nos hizo ser lo que somos ahora.
España se ha mostrado intratable en la fase previa y llegan las eliminatorias. En cuartos, Suiza. Con ellas, la posibilidad de penaltis. ¿Piensa en el de los Juegos ante Alemania?
No. Es algo que, evidentemente, fue mal. Lo analicé en su momento y este año he tenido la oportunidad de chutar varios y, salvo uno, los he marcado. Son cosas que pasan. Los mejores lanzadores de penaltis también han fallado alguna vez.

Lenny Martinez, el nieto del “francés de Burgos” que aspira a emular a su abuelo Mariano con el ‘maillot’ de la Montaña: “Se sentirá orgulloso de mí”

Actualizado Miércoles, 16 julio 2025 - 22:11

El árbol genealógico de Lenny Martinez (Cannes, Francia, 2003) esconde un apasionante repaso por los últimos años de la historia del ciclismo francés. Estirpe de pequeños escaladores. Su abuelo, su padre, su tío fueron ciclistas profesionales, pero hasta los hermanos de su abuela disputaban carreras. Con su maillot de puntos rojos que atrapó en los puertos encadenados del lunes por el Macizo Central, se ha propuesto una misión, honrar a Mariano, el «francés de Burgos», el escalador con gafas ganador de la Montaña en el Tour de 1978.

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Porque todo se remonta a Burgos, a los 60, a la emigración. Cuando tenía cinco años, la familia Martínez, que ya perdió el acentos en el apellido, puso rumbo a la Borgoña en busca de trabajo y oportunidades y en Nevers crecieron los pequeños Martín y Mariano, que encontraron la pasión en una bici que su padre guardaba pero que tampoco les dejaba usar. «A los 20 años ya había sido campeón de Francia júnior, pero trabajaba en la cadena de montaje de la fábrica de Fiat, reconstruyendo motores de camiones», rememoraba Mariano, todavía con el palmarés más lustroso de toda la saga, que a los 15 ya tenía la nacionalidad francesa, aunque siempre le iban a llamar «el francés de Burgos».

Martín llegó a ganar una etapa en la Vuelta del 74, pero Mariano, dos años más pequeño, fue mucho más allá. En el 78 conquistó la clasificación de la Montaña en el primer Tour de Bernard Hinault, aunque, curiosamente, él siempre pensó que no lo mereció, pues hubo varias irregularidades que acabaron por expulsar de la carrera a Michel Pollentier y Antoine Gutiérrez. Ese mismo Tour levantó los brazos en Pla d'Adet, su primer triunfo de etapa en la Grande Boucle, ya con 30 años. Dos después lo repitió en Morzine. También fue bronce en el Mundial del 74, donde compartió podio en Montreal con Merckx y Poulidor, nada menos. Y fue sexto en la general del Tour del 72, el cuarto de Merckx, uno de los logros que más valora.

A sus 78 años, desde su casa de Garchizy, sigue sin perder detalle a las andanzas de su nieto, como antes lo hizo con sus hijos Miguel, que disputó el Tour de 2002 con el Mapei y triunfó principalmente en el mountain bike, donde fue campeón olímpico en Sydney y del mundo, y Yannick. «Hablábamos de ciclismo constantemente y Lenny estaba harto de pequeño. No le gustaba. ¡Es un maldito Martinez! El hijo del profesor no puede ser el último de la clase», recordaba Mariano en L'Équipe.

«Es meticuloso y aprende muy rápido»

El pequeño Lenny, predestinado, se crio con su madre en Cannes y de niño no optó precisamente por la bici. Lo que le gustaban eran las volteretas en los edificios industriales en ruinas y practicando Urbex se rompió dos veces la clavícula. «Al final, lo inscribimos en una carrera, sin darle instrucciones, y ganó. Desde entonces, sólo ha mejorado. Es meticuloso y aprende muy rápido», contaba el abuelo. Fue cuando se trasladó con su familia paterna a Borgoña cuando el ciclismo le acabó conquistando.

Y, con sus 168 centímetros y poco más de 50 kilos de inquieto grimpeur no tardó en despuntar. Tras dar el salto al profesionalismo con el Groupama, ganó la clásica del Mont Ventoux. Y con poco más de 20 años debutó en la Vuelta, donde se convirtió en el líder más joven de la historia, arrebatando el honor nada menos que a Miguel Indurain. Puso su sello precoz en el Observatorio de Javalambre, donde sólo Sepp Kuss llegó por delante de Lenny.

Lenny Martinez, con el maillot de la Montaña del Tour.

Lenny Martinez, con el maillot de la Montaña del Tour.MARTIN DIVISEKEFE

Tras un 2024 en el que debutó en el Tour, el Bahrein le firmó un jugoso contrato y los éxitos no han tardado en llegar. Su temporada incluye ya tres triunfos parciales brillantes en París-Niza, Tour de Romandía (quedó, además, segundo de la general) y Dauphiné. Y ahora, la Grande Boucle le aguarda en sus montañas, donde lucirá el polka dot con pretensión de conservarlo hasta París (el último francés en lograrlo fue Romain Bardet, en el 2019), como Mariano en 1978.

«Me resulta raro llevar este maillot que mi abuelo ganó hace tanto tiempo... Se sentirá orgulloso de mí», admitía en Le Mont-Dore, donde resultó llamativo verle tirando de Pogacar y Vingegaard en los últimos metros de la etapa «sólo fue porque quería terminar entre los 10 primeros de la etapa». Hoy, en los Pirineos seguirá buscando puntos para honrar a Mariano: "La etapa es larga y las subidas están dispuestas en la parte final, pero aun así voy a intentar meterme en la escapada. Procuraré no quemarme en los primeros repechos. Necesito sumar el máximo de puntos para conservar este maillot el mayor tiempo posible. Lo haré lo mejor que pueda, y si un día estoy en condiciones de ganar la etapa, por supuesto que iré a por ella".

Lorenzo Brown renuncia al Eurobasket por motivos personales

Lorenzo Brown renuncia al Eurobasket por motivos personales

Actualizado Miércoles, 16 julio 2025 - 20:02

Mario Saint-Supery reemplazará a Lorenzo Brown, quien anunció que, por motivos personales, no disputará con la selección española el Eurobasket 2025, que se jugará en Letonia, Chipre, Finlandia y Polonia del 27 de agosto al 14 de septiembre.

El base malagueño, incorporado recientemente a la Universidad de Gonzaga, completa la primera lista de 15 jugadores ofrecida por Sergio Scariolo, junto a Alberto Abalde, Santi Aldama, Darío Brizuela, Alberto Díaz, Juancho Hernangómez, Willy Hernangómez, Sergio de Larrea, Xabi López-Arostegui, Eli John Ndiaye, Joel Parra, Jaime Pradilla, Josep Puerto, Yankuba Sima y Santi Yusta, según informó la Federación Española de Baloncesto (FEB).

Scariolo ha decidido que Saint-Supery, que ya debutó con la selección absoluta durante las ventanas del pasado noviembre ante Eslovaquia en Bratislava, se incorpore al conjunto nacional antes de la cita europea.

28 de julio

Presente también en las ventanas disputadas de febrero, el base de 19 años ha disputado la última campaña en el Baxi Manresa, cedido por el Unicaja de Málaga, su club de formación, antes de confirmar recientemente su salto al baloncesto universitario estadounidense.

Por su parte, Brown, pieza clave en los esquemas de Scariolo para conseguir el oro en el Eurobasket 2022 y participar en los Juegos de París 2024, renuncia a disputar el torneo por motivos personales, días después de confirmarse su fichaje por el Armani Milán.

Está previsto que España inicie su concentración el próximo lunes 28 de julio, que seguirá con una serie de partidos amistosos en agosto, antes de la cita continental.

Desembarco español en el Open Británico: la mejoría de Rahm, el último tren de la Ryder para Sergio García y la diversión de Hidalgo

Desembarco español en el Open Británico: la mejoría de Rahm, el último tren de la Ryder para Sergio García y la diversión de Hidalgo

Actualizado Miércoles, 16 julio 2025 - 19:07

La participación española en la 153ª edición del Open Championship quedó retratada ayer para siempre en uno de los rincones más idílicos que puede ofrecer cualquiera de los campos links [campos con un diseño natural y pegados al mar] de la rotación del torneo más prestigioso del mundo. Jon Rahm, Ángel Hidalgo y Sergio García posaron sentados en el viejo banco del hoyo 6, bañados por la brisa con el salvaje Atlántico Norte.

Solo viendo la instantánea se puede sentir el desafío que supondrá Royal Portrush, el único campo fuera de Inglaterra y Escocia donde el Open vive cada cierto tiempo su gran fiesta anual. Este 2025 será la tercera vez en la historia en la que la jarra de Clarete viaje hasta Irlanda del Norte. La última, en 2019, fue para el local Shane Lowry. Pero más allá de dunas, playas y acantilados idílicos, los representantes del golf español tienen una conexión muy especial con Irlanda y los campos links.

"El Open Championship es el evento más prestigioso que puedes ganar en golf". Así de rotundo se expresaba Jon Rahm en la rueda de prensa previa al torneo. Hace 37 años, Severiano Ballesteros fue el último español en ganar el Open, el torneo que todos ansían. La historia de Rahm y los campos links empezó pronto, en 2009, cuando solo tenía 15 años.

"Fue en Royal Cinque Ports, durante el British Boys. Íbamos a jugar en St George's, pero estaba cerrado, así que fuimos mi padre y yo. Me acuerdo perfectamente del hoyo 1: viento a favor, cogí el driver y mi padre me dijo que quizás debería pegar un hierro 3. Yo le dije que ni hablar. Era joven. Serían unas 300 yardas. Al final usé el hierro 3, le hice caso, pegué el golpe, y vi cómo botaba una, dos, tres veces... Fue muy revelador para empezar", recordó el de Barrika.

Cinco años después visitó por primera vez esta zona. Jugó en 2014 el British Amateur, que tuvo como sede Royal Portrush y Portstewart, donde cayó en la primera ronda de matchplay. "Vine con Eduardo Celles [su entrenador] y un profesor de su academia. Fuimos a cenar todos los días en el Harbour Bistro. Había tres camareras españolas y como no hablábamos inglés muy bien, terminamos allí cada noche", reveló. Unos cuantos años después, Rahm ganó su primer torneo profesional de DP WorldTour en ese mismo recorrido: arrasó en el Open de Irlanda de 2017 en Portstewart, con seis golpes de ventaja.

Y, de momento, cerró el círculo dos años más tarde, al conquistar el mismo torneo. "Estoy cómodo, no sé muy bien lo que es: quizás la gente o lo que he hecho aquí, pero me encuentro bien", contó. A sus sensaciones en Irlanda hay que añadir que probablemente llega a este Open en el mejor estado de forma del último año. Su ronda final en Valderrama, donde terminó segundo, ha sido una de sus mejores exhibiciones de golf desde que el jugador de Barrika fichó por la gira saudita.

La Ryder como anhelo

Sergio García también ganó su primer torneo del Circuito Europeo en Irlanda. Fue en el año 1999 y en su sexta cita como profesional de golf. Llega a este último major de la temporada con la necesidad de una buena actuación que le permita reclamar la atención de Luke Donald, capitán del equipo europeo. La sensación es que el último tren de la Ryder Cup para Sergio pasa esta semana por Royal Portrush.

El de Castellón empezó la temporada ganando en Hong Kong, pero a partir del Masters de Augusta su año entró en barrena hasta la llegada de la cita de Valderrama la pasada semana, donde terminó de nuevo entre los 10 mejores y con una sensible mejoría de sus sensaciones. "Quiero seguir en esta línea para estar en la Ryder", dijo ayer.

Objetivo: divertirse

El tercero de los españoles en juego esta semana es Ángel Hidalgo, quien compite en el segundo major de toda su carrera, tras ganar la plaza en las previas, aunque este año todavía las cosas no han terminado de fluir como le hubiera gustado al malagueño. "Los resultados están siendo peores, pero la preparación al torneo, mucho mejor que el año pasado y el campo me entra mejor por el ojo que Royal Troon". Hidalgo detalla sus objetivos con honestidad: "Divertirme, hace un tiempecito, que no me divierto en el campo...". De momento, el ganador del Open de España ya lo ha hecho junto a Rahm y García.

El gesto de deportividad del Visma tras la caída de Pogacar: “Respeto para el pelotón, muchas gracias”

Actualizado Miércoles, 16 julio 2025 - 19:01

"Todo va bien, respeto para el pelotón, respeto para todos. Muchas gracias". Recibido como siempre por el masajista Joseba Elguezabal, repartiendo saludos de alivio a compañeros y rivales, con el culotte magullado a la altura de la cadera y rozaduras en su brazo izquierdo, Tadej Pogacar era, cómo no, el centro de atención en la meta de Toulouse. Apenas seis kilómetros atrás, en el atribulado descenso de la última cota del día, donde tanto Jonas Vingegaard como Matteo Jorgenson volvieron a enseñar las garras con sus ataques, el esloveno se había ido alarmantemente al suelo por la imprudencia de Tobias Johannesen.

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Se levantó rápido, recompuso el manillar y la cadena de su bicicleta y emprendió la marcha. Había caído a gran velocidad y no muy lejos tanto de la acera como de unos bolardos. El sofoco iba en el cuerpo: "Me asusté cuando vi la acera. Iba directo con la cabeza hacia ella".

Al ritmo que viajaba ese pelotón ya escuálido, hubiera perdido un tiempo precioso con sus rivales, justo antes de la llegada de los Pirineos. Sólo hubieran tenido que mantener la inercia los cuatro Visma, pero se hizo el parón. Las reglas no escritas del ciclismo. La deportividad, cuando sólo unos metros atrás se lanzaban demoledores ataques, cuando cada día se cruzan dardos mediáticos en la guerra psicológica que mantienen los dos mejores equipos del mundo. "Fue mala suerte, no es que tomara mal una curva o algo así, simplemente tocó una rueda. Creo que hicimos lo que había que hacer", se sinceró Vingegaard.

"Estoy bien, un poco raspado. Le doy las gracias al pelotón. Podría haber perdido tiempo, no mucho. Gran respeto a todos. Gracias por vuestro apoyo", manifiesta después Pogacar, que explicó la caída, a gran velocidad y todavía fuera de la zona de protección. "Bajando de la cima, los ataques de Matteo y Jonas pusieron a todos al limite. Un corredor decidió seguir uno de los ataque desde la parte derecha, no me vio y chocó con mi rueda", valoraba, sin querer todavía sacar conclusiones de sus dolores: "Normalmente el día después de una caída no es el mejor. Pero daré lo mejor de mí. Creo que estamos listos como equipo para lo que venga".

El respeto cobra aún más valor cuando la batalla está desatada. En la aparentemente etapa sin historia de Toulouse, Vingegaard había atacado hasta en los alocados kilómetros iniciales, cuando se formaban las escapadas. Al danés le secundó el líder y gozaron de unos metros. "En un momento dado, Tadej se quedó cortado y se me presentó la oportunidad de atacar junto a Jonas. Lo hice porque me apetecía apretar y ver qué pasaba", explicaba después Ben Healy, que también aclaró esos instantes de tensión y dudas que se vivieron en cabeza tras el percance de Pogacar. "Es simplemente respeto entre corredores. Es una parte de la etapa en la que no esperábamos crear diferencias de tiempo. Habría agradecido lo mismo a cambio, y creo que habría ocurrido si me hubiera caído. Cuando nos enteramos, fui a hablar con Jonas, quien me dijo: 'Lo estamos esperando'. Hubo consenso", detalló el irlandés.

"No vi nada sobre el accidente. Honestamente, no sabía que Tadej se había caído, pero Remco [Evenepoel] gritó: '¡Alto, alto, alto!'", desveló también Ilan Van Wilder, compañero del belga en el Soudal. "Ha sido una cuestión de respeto, nadie quiere coger ventaja por una caída o avería. En el ciclismo estas cosas pasan, pero no me gusta aprovecharlas", contó el español Carlos Rodríguez, que también viajaba en ese pelotón, a más de tres minutos de Abrahamsen y el resto de escapados.

A Pogacar le toca asumir el susto y valorar las heridas con rapidez. Porque el día después es una de las etapas más dura de todo el Tour, sin duda la más exigente de lo que llevamos. Entre Auch y Hautacam, cuatro puertos, especialmente selectivos Soulor (casi 12 kilómetros al 7,6%) y el propio Hautacam (13,5 al 7,9), donde Vingegaard le derrotó en 2022. Sin tiempo para el descanso, el viernes, la cronoescalada de 11 kilómetros de Peyragudes. Y el sábado, más madera, un encadenado con el Tourmalet, Aspin, Peyresourde y la meta en Superbagneres.

Pogacar cae, el Visma frena y Abrahamsen se lleva otra etapa loca en Toulouse

Actualizado Miércoles, 16 julio 2025 - 17:44

Llegando a Toulouse, a falta de seis kilómetros (fuera de la zona protegida), los nervios desatados por los desconcertantes aguijonazos de Vingegaard y Jorgenson en el muro de Pech David y sus rampas del 20%, Tadej Pogacar saliendo en primera persona a falta de compañeros por la labor, un despiste, un toque de ruedas, un rival que se cruza, y el esloveno al suelo. De pronto, unos segundos de alarma total. Se levanta, se sacude los rasguños, recompone su bicicleta y vuelve a la carrera. Un Tour en un fogonazo. El Visma, tan agresivo un rato antes, levanta el pie y respeta a su rival, que no tarda en volver. [Narración y clasificaciones]

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Habrá que valorar el golpe y cómo Pogacar se lame las heridas, que llegan justo antes de la hora de la verdad, de bajar a los Pirineos, de tres etapas para despejar dudas. En una etapa que fue de todo menos de transición, el triunfo fue para el noruego Jonas Abrahamsen, que culminó una maratoniana fuga desde las mismas calles que le vieron alzar los brazos un rato después, en la etapa de su vida, en un poderoso sprint contra Mauro Schmid.

Ellos fueron los más fuertes de los que resistieron. Ellos fueron capaces incluso de no flaquear y ceder ante el empuje de Van der Poel, que acudía desde atrás como un lobo, otra vez a las puertas de la proeza.

Antes de la primera hora de la verdad del Tour, de la llegada a los Pirineos y un tríptico para empezar a poner claridad en la general, la etapa de Toulouse, enclave clásico con hasta 28 metas (entre ellas la de 2003, con victoria de José Antonio Flecha), se antojaba un impás de calma o bien para la escapada o hasta para los sprinters que lograran esquivar la única trampa del trazado, los 800 metros de la Cota de Pech David, tan empinada que por momentos pasa del 20% de desnivel.

Y, sin embargo, como si el día de descanso hubiera insuflado de energías al pelotón o el calor hubiera trastornado sus pensamientos, todo resultó un bendito caos desde la salida en el Estadio del Toulouse. Como todos aventuraban allí, la escapada pronto logró formarse con cinco rodadores de nivel (Schmid, Ballerini, Abrahamsen y después Fred Wright y Burgaudeau), pero por detrás hubo un zafarrancho permanente.

Van Aert no paró quieto ni un momento. Se formaban grupos y subgrupos, en un caos permanente. Y hasta hubo un instante que el propio Jonas Vingegaard pegó un acelerón en el llano al que tuvo que responder el líder en persona, un Ben Healy que de no ser por el amarillo hubiera gozado en la batalla. Pogacar y el resto llegaron un rato después y justo entonces, con poco más de 50 kilómetros ya a la meta, se estabilizó la carrera, con otro quinteto de renombre por detras (Van Aert, Van der Poel, Simmons, Laurence y De Lie). El Movistar volvió a llegar tarde: cuando reaccionó con Oliveira ya no había nada que hacer para alcanzar a los fugados.

Los dos grupos se mantuvieron kilómetros y kilómetros con 20 segundos de diferencia. En las dos últimas cotas, Abrahamsen y Schmidt se compenetraron, se reivindicaron y se jugaron un bonito y merecido triunfo. Pero la noticia estaba por detrás, en el susto de Tadej, en el gesto deportivo de sus más enconados rivales, que no quisieron sacar tajada de la desgracias ajena.