Martes 15 de julio, 19:15. Con casco en la cabeza y chaqueta cerrada, cargando su bicicleta de montaña al hombro, respiración agitada, sonrisa en el rostro. A continuación, la cámara enfoca la cruz en la cima, se abre paso por las montañas cercanas y encuadra el abismo a sus pies. “That feeling” (“esa sensación”). Es el último video publicado en las historias de Instagram de Andreas Tonelli, el ciclista extremo de 48 años, que poco después perdió la vida descendiendo del Piz Duleda, en Vallelunga (un valle lateral de Val Gardena).
En otro vídeo, publicado una hora antes, se ve a Tonelli grabado por otra persona mientras sube una empinada pendiente entre las rocas dolomíticas. “Another late afternoon mission” (“otra aventura de tarde”), escribió. Quizás grabado por el mismo amigo que, al no verlo regresar al valle, comenzó a buscarlo. El amigo subió hasta la cima (a 2.909 metros de altitud), pero no encontró rastro de Tonelli, y en ese momento dio la alarma.
El operativo de rescate se activó a las 21:15, pero las condiciones en altura eran extremas, con lluvia y frío que dificultaron las búsquedas. Se activó el helicóptero de rescate Aiut Alpin Dolomites, pero el primer intento de alcanzar la cima falló debido a la escasa visibilidad.
Un segundo intento permitió desembarcar a los rescatistas a unos 2.500 metros y rescatar al amigo, que ya había comenzado el descenso. tro sobrevuelo llevó finalmente a los socorristas hasta la cumbre, donde iniciaron la búsqueda.
A las 23:00 horas, llegó la trágica noticia: Tonelli había caído al vacío unos 200 metros, muriendo en el acto. Pero debido a la oscuridad y al terreno extremadamente complicado, la recuperación del cuerpo se pospuso hasta la mañana del miércoles.
En la operación participaron, además del helicóptero, los equipos del Socorro Alpino – Bergrettung de Val Gardena, los bomberos voluntarios de Selva y los carabineros.
Una vida dedicada a la aventura
Originario de Fiè allo Sciliar, Andreas Tonelli era instructor de mountain bike y enduro en la asociación Guide MTB Alto Adige. Con más de 120.000 seguidores en Instagram, era conocido por documentar sus hazañas en paisajes extremos alrededor del mundo. Desde las afiladas crestas de los Dolomitas hasta los volcanes de Chile, Tonelli inspiraba a sus seguidores con su lema: “Life is a wild ride, join me for the wildest ride of your life” (“La vida es una aventura salvaje, únete a mí en el viaje más loco de tu vida”).
Entre sus logros más destacados se encontraba la ascensión al Ojos del Salado, el volcán activo más alto del mundo con 6.893 metros de altitud.
Tonelli deja una esposa y una comunidad de seguidores profundamente impactada por su repentina muerte.
Sabemos que la historia se repite en el tiempo, aunque también lo hace en el espacio. Antes que Inglaterra, Francia también tuvo a su pequeño inmigrante que se salvó de ser deportado de milagro, gracias al VAR de la política y el ajedrez. Gérard Depardieu dio vida en el cine al entrenador de Fahim, un chico nacido en Bangladesh que ganó el campeonato nacional sub 12 días antes de que se consumara su expulsión. A François Fillon, entonces primer ministro, le preguntaron a bocajarro por el pequeño campeón y el mandatario prefirió rectificar a recibir un jaque mate moral en directo.
En el Reino Unido ha ocurrido un caso parecido, aún más llamativo porque a Shreyas Royal la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) le acaba de conceder el título de gran maestro (GM), reconocimiento que Fahim no tiene. A sus 15 años es el gran maestro más joven de la historia de Inglaterra, superando en precocidad a David Howell, quien poseía el récord desde 2007, cuando Shreyas no había nacido. Pese a su apellido, Royal, en 2027, estuvo a una casilla de la deportación, cuando el Reino Unido endureció sus políticas migratorias a finales de la década pasada. Su caso salió en todos los medios y el Gobierno también tuvo que ceder.
Sajid Javid, entonces ministro de Interior, se atribuye la decisión de salvar a los Royal y permitir que se quedaran en Londres, donde llevaban cinco años viviendo. Javid, él mismo de origen pakistaní, también esconde una película en su biografía (dimitió como ministro de Sanidad por el Covid y firmó la extradición de Julian Assange a Estados Unidos), pero esa es otra historia. Rachel Reeves, actual canciller del Tesoro, también sostiene que fue ella quien evitó la deportación del muchacho y su familia.
«una generación de oro»
Lo interesante de Shreyas Royal es que el Gobierno británico rectificó su jugada para impedir la salida por la puerta de atrás de un ajedrecista con todas las trazas de convertirse en un gran campeón. Todo esto ocurre cuando el ajedrez de las islas está en entredicho. El anterior primer ministro, Rishi Sunak, concedió una subvención de medio millón de libras para impulsar un juego que en el siglo XX le dio momentos de gloria al país, pero parece que el nuevo gobierno no ve tan clara la necesidad de conceder dicha ayuda.
La Federación Inglesa de Ajedrez, orgullosa de su camada de jóvenes ajedrecistas, se centra en los aspectos positivos. «Son talentos de los que estar orgullosos», declaró Malcolm Pein, uno de los hombres fuertes del ajedrez británico. «Tenemos una generación de oro de jóvenes ingleses que es la envidia del mundo. Esperamos que su éxito en los próximos años inspire a muchos otros jóvenes a jugar al ajedrez y disfrutar de los beneficios sociales y educativos del juego».
En efecto, entre sus promesas también cuentan con estrellas tan precoces como la niña de nueve años Bodhana Sivanandan, que acaba de formar parte de la selección inglesa en la Olimpiada de Budapest. A la niña, suplente en el equipo, la prueba le vino algo grande: ganó una partida, empató dos y perdió tres. Lo que no le pudo quitar nadie es la experiencia; pocos dudan de su proyección mundial.
Visita a Downing Street
La profusión de talentos indios tampoco es casual. El propio Royal ha declarado que confía en la victoria de Gukesh D, de 18 años, en la final del Campeonato del Mundo, que se celebrará entre noviembre y diciembre en Singapur. El indio es favorito, pese a ser el aspirante, porque el gran maestro chino Ding Liren no parece haber superado los problemas mentales que arrastra.
Shreyas nació en la India y reside en Londres desde que tiene tres años. Sus padres, Jitendra y Anju Singh, decidieron abandonar su país en 2012 y se instalaron en el sudeste de Londres en busca de una vida mejor. Cuando les venció el visado de cinco años, no ganaban las 120.000 libras que exigían los nuevos tiempos para poder quedarse.
Royal, de niño, junto a Anand y Carlsen en el London Chess Classic.BBC
Ahora que es una estrella, Royal ya sabe lo que es visitar Downing Street, lo que ha hecho al lado de Sivanandan al menos en dos ocasiones. Pein, siempre en busca de rascar ayudas, insiste en que ambos se han beneficiado «de la financiación del Ministerio de Cultura, Medios y Deporte, que ha apoyado su desarrollo y ha ayudado a ofrecer la capacitación que necesitan para destacar en el escenario mundial».
Royal logró su norma definitiva de GM en el campeonato británico celebrado el pasado mes de agosto, en Hull. Allí se permitió el lujo de derrotar a su amiga Bodhana y a Howell, anterior poseedor de su récord. A cambio, el más veterano (33 años) pudo quedar por delante en la clasificación final. Shreyas terminó sexto, con seis puntos en nueve partidas y con una única derrota frente a un 'simple' maestro internacional. Cuando la Federación Internacional certificó el pasado día 8 que había completado los requisitos para convertirse en GM (hacen falta tres grandes resultados en distintos torneos), su celebración fue modesta: «La FIDE aprobó por fin mi solicitud de título de GM. ¡Soy oficialmente gran maestro!».
Entre sus mentores, destaca el flamante premio Nobel de Química Demis Hassabis, otro niño prodigio del ajedrez, que abandonó los tableros para dedicarse a empresas mayores. Hassabis fue además el creador de Alpha Zero, la máquina que mejor ha jugado al ajedrez y la única que aprendió por sí misma, con lo que revolucionó el mundo de la Inteligencia Artificial. Pero como decía Kipling, otro inglés de origen indio, esa también es otra historia.