Ocho meses sin ganar... hasta que llegó Raúl García Pierna al Movistar con su victoria de "rabia" en Valencia

Ocho meses sin ganar… hasta que llegó Raúl García Pierna al Movistar con su victoria de “rabia” en Valencia

No le cabía la sonrisa en el rostro tras cruzar la línea de meta en Valencia. Él mismo admitió después que fue una victoria de "rabia", acordándose de lo complicado que estaba resultando el comienzo de año para el Movistar, su nuevo equipo. Raúl García Pierna, uno de los talentos más prometedores del pelotón español, quizá ya una realidad a unos días de cumplir 25 años, se impuso en la última etapa de la Vuelta a la Comunidad Valenciana en un despliegue de pura potencia. Su esencia.

Fue un remate de ganador, la punta de velocidad para vencer en un sprint reducido, la fuga que había triunfado en la eléctrica etapa con salida en Bétera, atravesando dos puertos, el Oronet y el Garbí. Ganó por unos centímetros al alemán del Red Bull Herzog, en un grupo en el que también iban otros dos españoles, Adrià Pericas y Diego Uriarte. Y que sólo aventajaron en un suspiro al sprint del pelotón comandado por Ben Turner. Puños de rabia para García Pierna, pedigrí ciclista, hijo del ex de Festina Felix García Casas y hermano del Carlos, profesional del Burgos BH. La segunda de su carrera tras la del año pasado en la La Route d'Occitanie, aunque entonces vestía los colores del Arkea, el equipo francés con el que acudió a los dos últimos Tour de Francia quien también fuera, en 2022, campeón de España de contrarreloj.

"Estoy muy contento, teníamos un poco de rabia por no ganar ayer e íbamos con todo. Sabíamos que podía llegar la fuga y hubo suerte. Prefería no jugármela después de la caída en la crono, quería sobrevivir más que arrancar y caerme. Ganar y encima en las primeras carreras con Movistar...", contaba después, celebrando sus nuevos colores.

García Pierna es una de las caras nuevas del Movistar para 2026. Junto a Cian Uijtdebroeks (que se cayó en la primera etapa y se lesionó en la muñeca), Juanpe López, Roger Adrià y el polaco Filip Maciejuk. Un impulso de ambición y juventud. Y un alivio para un equipo que no acostumbra demasiado a las mieles del éxito últimamente. En 2025, apenas celebró seis. Y la última fue, nada menos, que en junio. Entonces, Iván Romeo ganó la tercera etapa del Criterium Dauphiné con final en Charantonnay. Y desde entonces...

En Valencia, premio al Movistar y premio a la persistencia de García Pierna, protagonista absoluto en la etapa. Fue él quién hizo la selección definitiva en el Garbí. "Tenemos las cosas muy claras. Sabemos lo que queremos. Esperemos que no sea la última victoria", pronunció después.

El triunfo en la general fue para el intratable Remco Evenepoel, que ya había sentenciado la jornada anterior. Aventajó en 24 segundos al portugués Joao Almeida, segundo, y en 34 a su compañero Giulio Pelizzari, tercero.

Van der Poel, las dudas del "mejor de todos los tiempos" tras su octavo Mundial: "Cuando el resto está entrenando con el sol de Benidorm, sin estrés, él está aquí pegándose palos, pasando frío y caídas"

Van der Poel, las dudas del “mejor de todos los tiempos” tras su octavo Mundial: “Cuando el resto está entrenando con el sol de Benidorm, sin estrés, él está aquí pegándose palos, pasando frío y caídas”

En el barro holandés de Hulst, a apenas 40 kilómetros de Amberes y el Kapellen natal de Mathieu van der Poel -neerlandés él nacido en Bélgica, residente gran parte del año en el pueblo alicantino de Moraira y de ilustre abuelo francés, Raymond Poulidor- no hubo resquicio a la duda. El ciclocross presenció la constatación de quien lo dominó como nadie. Fue otra victoria sin emoción, la 51 consecutiva (gana todo lo que corre desde enero de 2024), la 12ª de esta temporada, la que le coronaba como campeón del mundo por octava vez. La que le hacía superar al único que le discutía la honorífica corona de mejor de todos los tiempos.

Para saber más

Erick De Vlaeminck, fallecido hace 11 años, era el rey, el pionero. «Todos somos sus hijos», pronunció quien le sucedió después. El mismo Sven Nys que ahora se rinde a la evidencia, al rival de su propio hijo, tercero Thibau el domingo: «Habría que amputarle una pierna a Van der Poel para que perdiera este Mundial». «Sólo nos queda disfrutarlo. La gente nos dice: 'Sales a no ganar'. Pero es que es el mejor corredor de la historia. Yo podré decir: competí contra el mejor de todos los tiempos», reconoce a EL MUNDO Felipe Orts, heroico y meritorio séptimo puesto el suyo después de sufrir días antes de la prueba un virus estomacal y de tener que remontar varias posiciones tras una complicada salida.

«Es que es el mejor en todo», insiste el de Villajoyosa. «Es el más fuerte, es el más técnico, es el más rápido... No se le puede meter mano por ningún sitio. Incluso con averías nos ha ganado... No tiene un punto más, tiene dos o tres. Está completamente a otro nivel. Se acaban los calificativos», sigue, recordando lo que sucedió hace unos días en la carrera de Maasmechelen. Van der Poel pinchó hasta dos veces. Pero también ganó.

Desafíos más extremos

Es cierto que todavía hay un reto que Mathieu no ha superado en esa especialidad en la que se forjó desde niño. Su compatriota Marianne Vos también presume de ocho coronas mundiales. Aunque la cuestión ahora, deslizada por él mismo -«quizás no sea mala idea saltarme un invierno porque estar aquí siempre supone el primer pico de mi temporada, no sólo a nivel físico sino también mental»-, es si su hambre se mantendrá o si aparcará, por un año o para siempre y por primera vez, sus pujas en el ciclocross. Porque los desafíos llegan más allá del barro y cada vez son más extremos.

Casi sin tiempo de transición, acuden las clásicas, el territorio donde también presume de ser único pero en el que le ha surgido el peor rival posible. A Tadej Pogacar le apetece más, por ejemplo, estrenarse en Roubaix que ganar su quinto Tour. «Si tuviera que elegir...». Y «cuando el resto de los ciclistas están tranquilamente entrenando con el sol de Benidorm, sin estrés, él está aquí pegándose palos, pasando frío y caídas», pone de manifiesto Orts, que le desliza un consejo: «Lo que yo haría en su caso, para que no se le alargara la temporada, sería rebajarlo. Intentaría correr las últimas carreras y asaltar el Mundial cada año».

Del Grosso, Van der Poel y Nys, en el podio del Mundial.

Del Grosso, Van der Poel y Nys, en el podio del Mundial.AFP

Van der Poel necesita un triunfo más en Roubaix para alcanzar a Tom Boonen y Roger De Vlaeminck (hermano de Erick) en el palmarés. Pero, después de tres victorias consecutivas, siente como la amenaza de Pogacar en los adoquines es cada vez más intensa y mayor su preparación. ¿Le hubiera derrotado hace un año de no ser por esa caída del esloveno? En el Viejo Quaremont, en Flandes, Poggi le aplicó una cura de humildad al neerlandés (igualado con tres coronas con seis ciclistas más: Cancellara, Boonen, Museeuw, Leman, Magni y Buysse). Y en la Milán-San Remo, quizá la más difícil de todas para él, tampoco el del UAE estuvo lejos.

«Siempre pienso en dos cosas: intentar llegar en la mejor forma posible a estos Campeonatos del Mundo y, además, que la temporada de ruta ya está cerca. Me estoy acercando más al final que al principio de mi carrera. En el fondo, pienso en Flandes y Roubaix. Esas son las carreras en las que también podría escribir historia. Todavía me quedan un par de años, así que haré todo lo posible para que funcione», declaró Mathieu antes de Hulst.

Entre un invierno al sol en el Mediterráneo o con frío y barro en centro Europa. Entre celebrar en los carteles de los pueblos españoles durante los entrenamientos con el «Siuu de Ronaldo» o hacerlo haciendo (más) historia en el ciclocross. Al tirano Van der Poel le empiezan a surgir dudas cumplidos los 31.

La tiranía de Van der Poel: conquista su octavo mundial de ciclocross

La tiranía de Van der Poel: conquista su octavo mundial de ciclocross

Por si no estaba suficientemente claro durante todos estos años, Mathieu van der Poel justificó con su octavo entorchado mundial, cuarto consecutivo, su título oficioso de mejor corredor de ciclocross de la historia. Superaba así a otra leyenda de la especialidad, Erik de Vlaeminck, que se enfundó siete veces el arcoíris. Tibor del Grosso, su compatriota neerlandés, y el belga Thibau Nys completaron el podio.

El circuito de 3,3 kms., en Hulst (Países Bajos), se las traía con un inusual desnivel acumulado de 40 metros, numerosas zonas de pateo, pontones, puentes, tablones y un tramo de escaleras con 22 peldaños. Dos ascensiones empinadas complicaban los descensos y, sobre todo, los ascensos, que obligaban a veces a poner pie a tierra. El terreno estaba algo pesado, aunque en absoluto pegajoso. La lluvia empezó a caer cuando la carrera concluía y manchó a los corredores con esas máculas de barro que gusta ver en las rudas pruebas de ciclocross.

La carrera, como se preveía, fue un concierto para una sola nota con un único instrumentista. En el comienzo de la segunda vuelta, Van der Poel soltó a Del Grosso y Nys. El trío se había despegado casi en el acto del resto de los participantes, entre ellos Felipe Orts, que, conscientes de quienes mandaban, los tres máximos favoritos, ya sólo pensaban en hacer un top-10.

...Y no hay mucho más que decir... Van der Poel hacía su victoriosa vida por delante de los de los demás. Ausente Van Aert, cuando él corre se sobreentiende que sólo un accidente en forma de caída o avería mecánica, puede privarle del éxito. No se produjo y -un canto a la genética- el ilustre nieto de Raymond Poulidor e hijo de Adrie van der Poel abrochó el triunfo, el decimotercero en 13 carreras de una temporada en la que se ha mostrado imbatible.

Por detrás de él, Nys y Del Grosso alteraban las posiciones en función de un titubeo aquí, una pequeña debilidad allá, una curva mal trazada o un resbalón. Nys casi se va al suelo en plena pugna con su compañero de fatigas, y el Del Grosso aprovechó para alejarse y atrapar el segundo puesto a 35 segundos de un Van der Poel que había bajado el pistón para no exponerse a un percance de última hora. Nys fue tercero a 46. Felipe Orts, que se había retrasado en la salida, terminó en séptima posición, a 1:04 de Van der Poel. Es más o menos el puesto que le corresponde en la corte del rey Mathieu.

El placer de ver ganar y perder a Pogacar

El placer de ver ganar y perder a Pogacar

El Hemisferio Norte tirita y el Hemisferio Sur suda. En Australia, con el mercurio disparado, ha arrancado, junto al mejor tenis, el gran ciclismo con la disputa del Tour Down Under, primera prueba del calendario World Tour. Ya ruedan las ruedas.

Una vez más, la temporada orbita alrededor de Tadej Pogacar, el astro rey de la galaxia de la bicicleta. Entendiendo que una cosa es la excelencia y otra muy distinta, inalcanzable, la perfección. Aceptando que es posible la superioridad, pero no la infalibilidad, el ciclismo entero se pregunta cuántas carreras y cuáles puede ganar el esloveno. Sabiendo que es capaz de vencer en cualquiera de ellas, aunque no en todas, casi interesa más centrarse en quienes son susceptibles de derrotarle en algunas. Hay el mismo interés, el mismo placer en ver ganar a Pogacar que en verlo perder, a la vez que nos preguntamos si, a los 27 años, seguirá progresando. Y si es así, hasta cuándo y de qué forma.

Tadej obtuvo 20 victorias en 2025, más que nadie, para plantarse en las 108 a lo largo de su trayectoria. Y su equipo, el Emiratos Árabes Unidos (UAE), alcanzó 97 de la mano de 20 corredores diferentes. Estos datos significan tanto un resumen de la campaña pasada como un preámbulo de la actual. Los mismos interrogantes que nos planteamos respecto a Pogacar, nos sirven con relación a su equipo.

Cuarenta y seis años después de ingresar como estructura en el pelotón internacional y seguir en él con diferentes patrocinios (Reynolds, Banesto, Illes Balears, Caisse dÉpargne), Movistar es de nuevo el único representante español en la máxima categoría de escuadras. Ha incrementado la españolización de la plantilla. Pero no calará del todo en el aficionado nacional mientras la estrella del grupo, alguien con galones homologables en el exterior, sea un extranjero. Alejandro Valverde fue el último compatriota en portar la bandera. Enric Mas, el anunciado, no llenó el vacío dejado por el murciano, y a los 31 años va a ser un novato en el Giro, en busca de una improbable reinvención en un escenario inédito.

Coincidirá allí con Mikel Landa, veterano de ocho ediciones, que, a los 36 años, regresa, nostálgico, a donde conoció sus mejores días. Los dos, profesionales, no obstante, por encima de la media, han sido víctimas de sus propias limitaciones y de un frecuente mal fario en forma de caídas y enfermedades. Una combinación que les ha condenado a un palmarés somero y ya antiguo. Mas no gana una carrera de cualquier rango desde 2022. Landa, desde 2021. La actual figura del Movistar, recién adquirida, es el joven belga (23 años el 28 de febrero) Cian Uijtdebroeks. El equipo, necesitado de un acicate y un revulsivo, se ha puesto en sus manos y le entregará la jefatura de filas en el Tour.

Hacen falta nombres de aquí que ilusionen. Asoman chavales por el horizonte. Entretanto, depositamos en Juan Ayuso, un talento puro y un carácter difícil, mudado con alivio mutuo del UAE al Lidl-Trek, nuestras mayores esperanzas. A Carlos Rodríguez (Ineos) sólo le deseamos la necesaria salud y la imprescindible suerte para que se una a Juan en el empeño.

Un Van der Poel inabordable: récord de 51 victorias en la Copa del Mundo de ciclocross

Un Van der Poel inabordable: récord de 51 victorias en la Copa del Mundo de ciclocross

Mathieu van der Poel tenía un interés especial en ganar en Hoogerheide, en la Copa del Mundo de ciclocross. La carrera llevaba el nombre de su padre, Adrie. Pensado y hecho. Mathieu dominó con su suficiencia crónica la prueba. Esperó, tranquilo, a la tercera de las nueve vueltas para pegar el hachazo de rigor y abandonar el grupo que, enfilado, serpenteaba por el circuito.

Como siempre, hubo dos carreras. La primera, con un solo hombre. La segunda, con todos los demás y con los nombres habituales peleando por el podio en, esta vez, una infrecuente aglomeración. Una curiosa estampa en el ciclocross, que se caracteriza por la diseminación de los corredores.

En homenaje a su padre, Mathieu se esforzó especialmente. Lo habitual es que, conseguida una sustancial ventaja, se relaje un poco al final. En esta ocasión, mantuvo un ritmo altísimo y terminó con 1:20 de ventaja sobre Tibor del Grosso, Niels Vandeputte y Thibau Nys. Felipe Orts pasó por meta en la sexta posición.

Van der Poel, inabordable durante toda la temporada, obtuvo su duodécimo triunfo de la campaña y, de paso, un récord de 51 victorias en la Copa del Mundo. Se apresta, además, a apropiarse de otro récord. El próximo domingo perseguirá su octavo título mundial. Su condición de favorito es absoluta.

Retiradas a tiempo

Retiradas a tiempo

Más allá de la Supercopa y del fútbol en general, otros deportes han reclamado estos días su humilde cuota de atención subalterna. El ciclismo entre ellos. Las veraniegas bicicletas no descansan en invierno. Hay pista y, sobre todo, ciclocross, que ha tenido un domingo lleno de Campeonatos nacionales. La UCI, por su lado, ha dictado nuevas normas para 2026 acerca de los desarrollos, los cascos, las llantas y las invitaciones para las mayores vueltas: sólo dos, reservadas las plazas para los 18 equipos World Tour y los tres mejores Pro Team.

Todo eso antes de que, en el estío australiano, se inicie la temporada en carretera, el día 20, con el Tour Down Under. Como aperitivo, Jay Vine se impuso en el Campeonato de Australia contrarreloj. El UAE ha madrugado. Un aviso. Un propósito. ¿Una premonición? Sorpresa en la carrera en línea con el triunfo de Patrick Eddy, del modesto Team Brennan, de categoría Continental.

Mientras en los entrenamientos ya piafaban, nerviosas, impacientes, las bicis, Simon Yates anunciaba súbitamente su retirada. Es un corredor de quilates que ha ganado el Giro y la Vuelta, etapas en las tres grandes rondas y acumulado una cuarentena de triunfos a lo largo de su trayectoria. Vencedor del Giro de 2025, ha dicho adiós a los 33 años. Sorprende el momento que escogió para despedirse. Los ciclistas descabalgan para siempre al final de temporada, después de haberlo anunciado con antelación. Así lo ha hecho, por ejemplo, Nairo Quintana, que dejará los pedales al concluir la campaña 2026. Así lo hicieron poniendo el plazo en 2025, Geraint Thomas, Jonathan Castroviejo, Omar Fraile, Rafal Majka, Arnaud Démare, Romain Bardet, Caleb Ewan...

Yates, en cambio, se ha bajado en marcha del sillín. A destiempo en la forma, pero a tiempo en el fondo. Aunque todavía en plenitud de facultades, lo más granado de su carrera había quedado atrás y era irrecuperable. Optó por dejar su mejor imagen en la retina del aficionado y la memoria del ciclismo. Personas como él prefieren inspirar un sentimiento de nostalgia consecutivo al de admiración, sin dejar lugar para otros intermedios como la decepción o el cansancio.

Es frecuente que el momento de abandonar la escena se prolongue en demasía en los deportistas. Aparte de querer apurar las postreras gotas económicas de la profesión, muchos se resisten a aceptar el declive y tienden a engañarse por miedo al vacío que se abre ante ellos al día siguiente de su jubilación. Pero el fin llega tarde o temprano, y en la duda de cuándo es el momento adecuado, siempre será mejor anticiparlo que posponerlo. Por otra parte, a los 33 años, y aunque pudiera demorarse, ninguna retirada puede considerarse precipitada o prematura.

Durante la guerra de Corea, en un repliegue de las tropas estadounidenses a resultas de la masiva intervención de China, un periodista preguntó a uno de los altos mandos acerca de la retirada. "No nos estamos retirando -respondió éste-, estamos avanzado en otra dirección".

Simon Yates está avanzado en otra dirección. Y si retirarse a tiempo es una victoria, él ha logrado simultáneamente su primer triunfo de 2026 y el último de su vida. "Congratulations".

Yago Rojo, el maratoniano que se recupera a rueda de un líder del Giro: "Le dije a Juanpe: '¿Pero vas a aguantar a este ritmo 20 minutos?'"

Yago Rojo, el maratoniano que se recupera a rueda de un líder del Giro: “Le dije a Juanpe: ‘¿Pero vas a aguantar a este ritmo 20 minutos?'”

Yago Rojo, probablemente el más pujante de los maratonianos españoles, 41º en los Juegos de París, oteaba el horizonte del reciente Maratón de Valencia y se relamía. Un estado de forma como no recordaba. "A mí no me gusta decir 'estaba para esto', porque siempre defiendo que la marca que haces es la que vales (2:07:47 es la suya). Pero estaba para reventar el crono. Los entrenamientos que estábamos haciendo, sobre todo las sensaciones... Recuerdo una tirada con Carlos Mayo, acabando el último 10.000 en 29:30 y le decía a Luismi (Martín Berlanas, su entrenador), 'si quieres sigo'", cuenta a EL MUNDO desde la más pura "frustración", desde "noches sin dormir". Porque, a las puertas del "gran día", le acudió el dolor y "no sé si este estado de forma va a volver alguna vez en mi vida".

Yago, el chico de Aluche que soñaba con ser Fernando Alonso, pura alegría y desparpajo, vivió días "horrorosos". Descubrieron una pubalgia, con afectación en la zona del sacro ilíaca. Tocaba parar, redefinir objetivos, una pesadilla para quien acostumbra a acumular 200 kilómetros a la semana. Aunque la oportunidad de Valencia y su recorrido siempre propicio para batir una marca que le resituaría entre las mejores nacionales de siempre, el madrileño pronto encontró la motivación de vuelta, siempre pensando en Los Ángeles como objetivo de fondo. Sólo había que regresar a la infancia.

"Yo de niño quería ser ciclista", comenta quien encontró en la bici a su mejor aliado para la recuperación. Diversión, exigencia y buena compañía. Nada menos que a rueda de Juanpe López, toda una maglia rosa del Giro.

Pero no sólo es la experiencia. El entrenamiento cruzado también es científicamente provechoso para los atletas de elite. "Es una barbaridad. Además, en mi caso, no sé por qué, me sube el pulso muchísimo en la bicicleta. Es bastante curioso, hasta me compré otro pulsómetro porque pensé que el que tenía estaba mal", explica Yago, que en esfuerzos sostenidos de unos 12 minutos, supera las 180 pulsaciones. Algo que, corriendo, en su caso sería ir a 2:50 el kilómetro, aproximadamente.

Juanpe López y Yago Rojo, en una imagen reciente.

Juanpe López y Yago Rojo, en una imagen reciente.EL MUNDO

Rojo encontró en el nuevo refuerzo del Movistar un estupendo compañero. Se conocieron el año pasado y, aprovechando la estancia del sevillano en la capital con su pareja, la marchadora Lidia Sánchez-Puebla, acordaron unos entrenamientos en los que también se unen otros como el también ciclista Gonzalo Serrano o el duatleta Javi Martín. Tiradas de hasta cinco horas en las que el maratoniano comparte en paralelo los calentamientos y a rueda las series de los ciclistas. "Yo le dije que no quería interrumpirle sus entrenamientos. En las series largas, me cuesta seguirle. Pero lo disfruto una barbaridad, me lo estoy pasando como un enano, ir ahí detrás viendo su culo con el loguito de Movistar, su Canyon", bromea Yago, alucinado del reconocimiento que reciben por las carretas de Madrid y con la potencia de los profesionales en las subidas. "El otro día fuimos para el Alto del León y luego subimos Navacerrada. Cuando Juanpe y Gonzalo empezaron, dije: "¿Pero va a aguantar así 20 minutos?". Arrancó como si me pasase una moto. Cuando la carretera se pone para arriba no hay un punto de comparación. Ellos están tres ligas por encima".

Rojo se lleva la experiencia ("es una excelente persona y te va enseñando cosas técnicas") y sus músculos, protegidos del impacto hasta que pueda volver a correr (cree que será en unos días) la inyección fisiológica que acelerará su puesta a punto. "Ponerme en forma me va a costar bastante menos. El cansancio después de una salida es diferente al de correr, más orgánico, menos muscular. Un reventón sobrehumano, pero sin la sensación de no poder moverte que provoca la carrera", explica.

Si todo va bien y con la precaución debida, las miradas de Yago están en el Europeo de Birmingham del próximo verano, aunque para ello deberá acreditar la mínima en alguna maratón previa, posiblemente en Hamburgo o Praga. Y, llegado el momento, recordará esas salidas invernales en bicicleta, a 50 kilómetros por hora por Chinchón a rueda de Juanpe López.

Iván Romeo, campeón de España en ruta: ''Sé aguantar la presión, me gusta que los focos se centren en mí''

Iván Romeo, campeón de España en ruta: ”Sé aguantar la presión, me gusta que los focos se centren en mí”

Hace tres años se presentó en el escaparate internacional con la inquietud propia del chico meritorio. Era el último de la fila en la presentación del Movistar celebrada en la sede de Telefónica de Madrid. Iván Romeo (Valladolid, 2003) respondía con discreción al periodista que se interesaba por conocer a un gigante (1,93 metros) que había sobresalido en categorías inferiores. Aquel chico es ahora un referente del nuevo ciclismo español que intenta recuperar el protagonismo de antaño. A sus 22 años es campeón de España de ruta y uno de los contrarrelojistas más prometedores del mundo. En el Movistar, donde ya asume galones y se ha olvidado la timidez, se encuentra muy cómodo. Su novia, la británica Cat Ferguson (19 años), también milita en el equipo gobernado por Eusebio Unzué, que el pasado 11 de diciembre presentó, en Valencia, la nueva temporada.

En las últimos tres años ha crecido mucho. No sólo es uno de los jóvenes con mejores resultados, sino también un baluarte del pelotón español.
Sí, he dado algunos pasos hacia adelante. Me hubiera gustado haber avanzado más, pero todos sabemos que el ciclismo es un deporte muy duro, propenso a las lesiones y a los accidentes. Yo siempre, desde que era pequeño, me preparo para seguir mejorando.
En 2025 se proclamó campeón de España en ruta y ganó sendas etapas en la Comunidad Valenciana y en el Critérium Dauphiné. ¿La nueva temporada podría ser la de su consagración?
Sí, espero que 2026 sea mi gran año. Yo me veo preparado, para eso he estado trabajando fuerte.
En el Movistar, tanto sus técnicos como sus compañeros, tienen grandes expectativas depositadas en usted, ¿teme defraudarles?
No. Desde que soy profesional he ido mejorando poco a poco. Agradezco al equipo Movistar el apoyo y la paciencia que siempre han tenido conmigo. Nunca me he sentido presionado. Soy consciente de que tengo que mejorar, que hay gente superior tanto en la contrarreloj como en la escalada. También sé que por atrás muchos chicos vienen pisando fuerte.
En la pasada temporada subió a lo más alto del podio del campeonato de España y una caída le privó de ganar una etapa del Tour de Francia. ¿Qué objetivos se ha fijado para el nuevo curso?
Uno de los retos es hacer un buen papel y ganar alguna etapa en el Tour de Francia. También quisiera probar en la general de algunas rondas de una semana. Este año me encontré muy bien en el Tour de Emiratos Árabes Unidos [cuarto en la general], en la Vuelta a la Comunitat Valenciana [una etapa y octavo en la general] y en el Critérium Dauphiné [una etapa y 39º en la general].
¿No probará suerte en las clásicas?
En principio no las contemplo. Ya habrá tiempo en un futuro.
Técnicos como Samuel Sánchez, que le conoce bien porque usted ya estuvo en su equipo de cantera, y otros especialistas aseguran que en sus piernas hay un título de Mundial de contrarreloj. En 2024 ya lo ganó en categoría sub'23. ¿Está de acuerdo con este vaticinio?
No sé si alguna vez podré ganar un Mundial de contrarreloj. Esto es un objetivo muy complicado porque ahora mismo hay muchos mejores que yo, pero como ya he dicho antes, me queda mucho tiempo para seguir aprendiendo. El año pasado terminé 11º en el campeonato de Ruanda, yo creo que me merecía un mejor puesto, pero es que llegué enfermo y no pude entrenar bien. A ver si en el próximo año tengo más suerte.
El ciclismo español atraviesa por un periodo de transición, sin figuras relevantes. Parece que el futuro lo marcarán usted y Juan Ayuso. ¿Le asusta la responsabilidad?
No me pesa la responsabilidad de ser uno de los referentes o líderes del nuevo ciclismo español. Llevo mucho tiempo esforzándome para estar donde estoy, pero sé que tengo que seguir creciendo. Lo que sí tengo más o menos claro es que sé llevar bien la presión. Me gusta que los focos se fijen en mí. Eso no me puede influir porque es para lo que estoy trabajando.
En la competición ha demostrado notables condiciones técnicas y mucho carácter. Ha sido reivindicativo en temas como la seguridad en la carretera. ¿Ese tipo de acciones le crea simpatía en el pelotón?
Yo siempre he sido así. No sé si eso me beneficia o perjudica entre los corredores, no es algo que me preocupe mucho. He visto que algunos me valoran más y otros me han mostrado lo contrario. Cada uno tiene una forma de ser.
El ciclismo actual está dominado por Pogacar. ¿En el pelotón también se le ve como imbatible en las generales de las tres grandes rondas?
Sí, rotundamente sí.
Schleck, el primer gran rival de Contador, se une al grupo de Ayuso para asaltar el podio del Tour

Schleck, el primer gran rival de Contador, se une al grupo de Ayuso para asaltar el podio del Tour

«Sé lo que significa llevar el maillot amarillo, afrontar la presión de las reuniones en el autobús o resistir largas horas bajo el calor... Eso me servirá para ayudar a Juan Ayuso en su objetivo de ganar algún día el Tour de Francia». Andy Schleck (Luxemburgo, 1985), el que fuera primer gran adversario de Alberto Contador, se postula para ser el nuevo guía del joven ciclista español en el equipo Trek. El que destacó como fino escalador ingresa en el departamento técnico del grupo alemán con el cargo de Director General Adjunto. Un fichaje que satisface a Ayuso, que asegura que jamás se ha sentido tan respaldado. «Ahora tengo todo el apoyo que nunca había tenido», dijo durante la concentración de pretemporada en Denia.

«Mi bagaje deportivo, unido a lo aprendido en los último 10 años como organizador de carreras, gestor y empresario me prepara para afrontar un nuevo reto en el ciclismo. Tenemos un objetivo claro y ahora necesitamos definir el camino, el plan para llegar allí», ha asegurado Schleck en una entrevista a L'Equipe.

Schleck, que ganó el Tour de Francia de 2010 por descalificación de Alberto Contador, retorna a la escuadra en la que ejerció de líder durante cuatro años. «No estoy aquí por casualidad, estoy aquí porque aún conozco la esencia de este deporte. He visto cada rincón del ciclismo, como corredor, director de mi propio grupo femenino y trabajando en tiendas de bicicletas. Quiero involucrarme en un nuevo desafío ayudar al equipo», expresó el campeón en una nota oficial del grupo World Tour con licencia germana.

Schleck, que siempre contó con el respaldo de su hermano Frank en la carretera, conoce bien el Tour de Francia. Además del triunfo por rebote de 2010 fue segundo en 2011 (ganado por Cadel Evans) y 2009 (Contador) y ganó tres etapas. En el Giro de Italia de 2007 sólo fue superado por Danilo di Luca. Se retiró en 2014 por una lesión de rodilla. En las últimas campañas ha sido uno de los impulsores del Tour de Luxemburgo.

Schleck será la mano derecha de Luca Guercilena, el mánager de Lidl-Trek, que durante este año se reunió varias veces con Ayuso y su entorno para cerrar su fichaje y que ahora se muestra feliz por contar con el que fuera compañero de Tadej Pogacar. «Fichamos a Juan por su gran talento y porque tiene condiciones para subir al podio del Tour», ha advertido el preparador italiano.

Unos halagos que enorgullecen al español, ilusionado con su nuevo destino: «Aquí estoy contento, me prometieron que reforzarían el equipo y que serían pioneros en investigación, y todo eso lo están cumpliendo». Ayuso, que abrirá la temporada en la Vuelta al Algarve y luego afrontará París-Niza, País Vasco, Flecha Valona, Lieja y Dauphiné antes del Tour, cuenta con el respaldo de un equipo muy potente. El danés Mattias Skjelmose y el británico Geoghegan Hart también optarán a las generales de las tres grandes rondas. Giulio Ciccone, Quinn Simmons, Carlos Verona, Leonnard Kamna y Patrick Konrad son gregarios de primer nivel. Jonathan Milan y Mads Pedersen pelearán en las clásicas y por anotarse victorias de etapa en Giro,Tour y Vuelta. En el equipo figuran una quincena de directores, entre ellos, el neerlandés Steven de Jongh (su intención es acudir a todas la carreras de Ayuso) y los españoles Markel Irizar, Aritz Arberas y Xabier Zabalo.

Ayuso, que salió de la mala forma de la ''dictadura'' del UAE de Pogacar y de Joxean Fernández Matxin, reaparecerá con la autoestima alta y cuidado con mimo por Schleck. «No me tomo este nuevo rol a la ligera, quiero afrontarlo con mucha seriedad y pasión. Sé que estaré menos tiempo en casa y que no podré participar en otros eventos porque mi presencia en el equipo será crucial para llevar a cabo los proyectos. Pero quiero hacerlo con seriedad y apoyar a Juan Ayuso», dice el ex corredor de 40 años.

Van der Poel vuelve a vencer en su cuarta prueba de ciclocross a un Van Aert en progresión

Actualizado

Pleno al cuatro. En el Trofee Hofstade, en su cuarta comparecencia en la temporada 2025-26 de ciclocross, Mathieu van der Poel obtuvo su cuarta victoria. La decimoquinta consecutiva desde 2023. Nadie da más. Nadie ofrece menos posibilidades al adversario. Incluso, actualmente, a Wout van Aert. El belga, en creciente buena forma, sin embargo, terminó segundo. Estaba contento.

La prueba no correspondía a la Copa del Mundo, sino a la categoría X2O. Pero figuraba en liza, aparte de Van der Poel y Van Aert, la mayoría de la crema de la especialidad: Thibau Nys, Laurens Sweeck, Joris Nieuwenhuis, Niels Vandeputte, Toon Aerts... Esos nombres belgas y neerlandeses que no suenan mucho en la carretera, pero que son elocuentes en las carreras invernales, tierra, barro, hierba, arena, y son conocidos por un público entendido y entusiasta.

Fue Nys, el campeón de Bélgica, quien aguantó al principio el ritmo de Van der Poel. Cuando cedió, en la tercera de las nueve vueltas del recorrido, Van Aert, había empezado a desprenderse del grupo que serpenteaba por detrás pedaleando sobre tierra dura y arena oscura y densa que obligaba a menudo a la gente a echarse la bici al hombro.

Rápidamente, la carrera quedó definida en la cabeza. Van der Poel, perfecta simbiosis de fuerza y elegancia, de capacidades físicas y técnicas, marchaba por delante. Van Aert, por detrás. No era una persecución -les separaban demasiados segundos-, pero sí un recuerdo, y quizás un anuncio para el futuro, de la vieja rivalidad en la cumbre.

Ambos pedaleaban aislados. Van der Poel de Van Aert. Y éste, de los demás, de un grupito de ilustres que intercambiaban posiciones. Nys era el más fuerte, pero no el más afortunado o el más hábil. En una ocasión, se le atascó la máquina en el serrín y voló en voltereta circense por encima del manillar. En otra, cayó de costado contra la valla. Andaba siempre perdiendo y recuperando posiciones.

Van der Poel cruzó la línea de meta con el gesto sereno de la rutina victoriosa. Van Aert llegó después a 48 segundos. Vandeputte, a 1:02. Y prácticamente encima, Nys, Sweeck...

Van der Poel y Van Aert harán estos próximos días la guerra por su cuenta en distintas carreras. Volverán a coincidir el día 29 en Loenhoot, también en categoría X2O. El aficionado espera una lucha más cerrada y emocionante.