El ex jugador del FC Barcelona Audie Norris, uno de los referentes históricos del baloncesto azulgrana y actual embajador del club, ha denunciado en su cuenta de X haber sido víctima de un intento de robo en Barcelona. El incidente ocurrió este martes por la noche, alrededor de las 23.00 horas, en el aparcamiento de la estación de Estación de Sants, uno de los principales nodos de transporte de la ciudad.
Según relata el propio Norris en un mensaje, dos individuos intentaron robarle. Uno de ellos le roció la parte trasera de la chaqueta con un líquido, mientras el otro se acercaba con la excusa de ayudarle a limpiarse. El objetivo era distraerlo para sustraerle sus pertenencias. Sin embargo, el ex jugador sospechó de la maniobra, logró zafarse, entrar rápidamente en su vehículo y abandonar el lugar sin que le robaran nada.
El estadounidense expresó su preocupación por la falta de presencia policial o de seguridad privada en la zona en ese momento. "Si hubieran tenido un cuchillo, habría acabado muy mal", lamentó, subrayando que ni siquiera alguien con su complexión física se siente tranquilo caminando por la ciudad.
"Anoche, en estación Sants en Barcelona, fui al parking a recoger el coche y 2 hombres intentaron atracarme. Primero me echaron spray en la chaqueta por detrás otro vino con excusa de limpiarme. En realidad, querían robarme, logré escapar, entrar al coche y cerrarlo y me fui", cuenta Norris.
"No había policia ni seguridad, eran las 23 h de la noche. Si hubieran tenido un cuchillo hubiera acabado muy mal esta historia. Dónde está la seguridad en Barcelona? Ni siquiera un hombre grande y fuerte como yo puede andar tranquilo por la calle", añade el ex jugador en un segundo mensaje al que sigue un tercero en el que muestra la chaqueta manchada por los cacos.
Por el momento, los Mossos d'Esquadra no tienen constancia oficial de los hechos, ya que no se ha presentado denuncia.
El equipo de Anthony Edwards y Devin Booker se alzó con la corona del 'All Star' en una final que enfrentó este domingo a las dos selecciones estadounidenses después de que el equipo Mundo, compuesto por internacionales de la talla de Luka Doncic o Victor Wembanyama, cayera en las eliminatorias de este innovador formato. La estrella de los Minnesota Timberwolves, Anthony Edwards, fue elegido como el jugador más valioso (MVP) del 'All-Star'
El conjunto Estrellas, formado por Scottie Barnes, Booker, Cade Cunningham, Jalen Duren, Anthony Edwards, Chet Holmgren, Jalen Johnson y Maxey se impuso por 47-21 al equipo Barras.
A pesar de contar con la jerarquía de leyendas como LeBron James o Kawhi Leonard, el combinado veterano apenas encontró respuesta en un frenético encuentro de 12 minutos dominado por el ímpetu de las nuevas figuras.
El choque se concibió en una suerte de mini-mundial, en el que el orgullo estadounidense midió sus fuerzas frente al talento internacional, una innovadora apuesta con la que la NBA busca revivir uno de los mayores activos financieros de la franquicia.
El Mundo sucumbe ante EEUU
El nuevo formato del 'All-Star' comenzó enfrentando al grupo Mundo, integrado por el tridente Doncic, Nicola Jokic y Wembanyama, con el talento joven de la NBA, un encuentro que se saldó con la primera victoria de las Estrellas pese a la espectacular actuación del francés (14 puntos).
El duelo terminó con un empate a 32, a pesar que el equipo Mundo lideró casi todo el encuentro, forzando una segunda ronda de desempate que se disputó al mejor de cinco.
Más amargo se prestó el segundo partido para los de Booker, Edwards y compañía, quienes se vieron las caras ante un imponente LeBron James y Jaylen Brown, a los que sucumbieron por 42-40.
El suspenso se apoderó de la cancha en un cierre frenético donde las Estrellas rozaban el triunfo. Pero el destino guardaba un giro final: una magistral maniobra de James que culminó en las manos de De'Aaron Fox, quien, justo cuando el cronómetro agonizaba, encontró la red para transformar la incertidumbre en un grito de victoria.
El tercer enfrentamiento supuso la eliminación del equipo Mundo al caer contra los Barras por una diferencia de 3 puntos, en un partido en el que Doncic apenas tuvo minutos, recayendo todo el peso en un Wembanyama que estuvo fino en oportunidades de tiro (19 puntos).
Sin embargo, un arrollador Kawhi Leonard (L.A. Clippers) selló la batalla decisiva por entrar en la fase final, asumiendo el peso ofensivo con 31 de los 48 puntos de su equipo.
Ante tal despliegue de dominio, el bando internacional poco pudo hacer, acusando la sensible ausencia de astros como Giannis Antetokounmpo y Shai Gilgeous-Alexander, cuyas lesiones dejaron un vacío imposible de llenar en la pintura.
De antiguos presidentes a candidatas al Oscar
El nuevo coloso de Los Angeles Clippers, con una capacidad para 68.000 asistentes, no solo fue el escenario de la 75º edición del All-Star, sino el epicentro de una pasarela de celebridades que se encontraban entre el público que quiso disfrutar del espectáculo.
Bajo las luces de Los Ángeles, el torneo revivió su brillo rodeado de distinciones presidenciales como Barack y Michelle Obama, hasta el legado eterno de leyendas como Oscar Robertson, Julius Erving y Magic Johnson.
En las primera filas del estadio Intuit Dome también se encontraba la candidatas al Oscar Teyana Taylor ('One Battle After Another'), así como icónicas voces de la industria musical estadounidense como Queen Latifah, Kelly Rowland, Busta Rhymes o Tyla.
Han sido tres semanas, casi 20.000 kilómetros de Este a Oeste, un buen puñado de vuelos, alguna nevada y nueve ciudades estadounidenses. Como dos pioneros en busca del oro, Elisa Aguilar, presidenta de la Federación Española, y Chus Mateo, seleccionador. Porque las perlas del baloncesto nacional se pulen ya al otro lado del charco y a la familia, se la visita. Ese ha sido el concepto y el objetivo de un viaje al futuro, "para conocer en persona a los españoles en NCAA y NBA, transmitir ambición y proyectos, y reforzar la cercanía". Que la distancia no rompa el vínculo.
Lo repasa Elisa Aguilar, que bien conoce el terreno: fue una de las primeras españolas en jugar en la liga universitaria, de 1997 a 2000 en George Washington, de donde regresó licenciada en Económicas, aunque todo fuera tan distinto... "Ha cambiado mucho. El hecho de los contratos NIL (Name, image and likeness), por los que ahora los jugadores y las jugadoras perciben dinero, lo ha profesionalizado mucho. Y también que puedas cambiar de universidad sin tener que estar un año sentada, como pasaba en mi época", comenta sobre un universo al que adaptarse sin remedio. "Nos encantaría que estuvieran en España jugando minutos y adquiriendo experiencia, pero al final tienen unas circunstancias y unas condiciones muy favorables, a nivel económico y a nivel personal".
Ante el fenómeno imparable, la FEB se puso en marcha. Entre otras cosas, creó un grupo de seguimiento in situ, encabezado por Daniel Gómez Otero, que fue entrenador asistente del Estudiantes y lleva años ejerciendo de scouting NBA, ahora afincado en Phoenix y trabajando también para los Suns. Entre las dos divisiones de la NCAA y la NAIA hay hasta 300 chicos españoles, mayoría femenina. Y no hay que perder ojo. Entre ellos, hay una decena que son súper elite, jugadores llamados a ser "los dueños del futuro de la selección". Seguramente ya desde el Mundial de Qatar de 2028, un proyecto a medio plazo que incluye los Juegos de Los Ángeles y el colofón, el Eurobasket de Madrid en 2029, con final en el Bernabéu.
Elisa Aguilar, Hugo González y Chus Mateo, en Boston.FEB
Antes de la primera visita, además, hubo en Nueva York un interesante y fructífero encuentro con Adam Silver, Mark Tatum y Cathy Engelbert. Comunicación, buena sintonía y proyectos comunes con la NBA antes de la parada, en Boston, en mitad de una nevada que les dificultó el viaje en tren. Allí la presidenta y el seleccionador se encontraron con una de las joyas de la corona, ya realidad en los Celtics, impacto de rookie. Presenciaron un partido de Hugo González y se reunieron tanto con el General Manager Brad Stevens como con su entrenador, Joe Mazzula. "A Hugo, Chus le conoce del Real Madrid. Creo que no le ha sorprendido mucho. Está teniendo minutos de calidad. Sabe su rol. Todo el feedback que nos dan en la franquicia es positivo, están encantados con él. Con su aportación y con su forma de ser". El mensaje del alero madrileño fue común al del resto: "Gracias y a su disposición". Dependiendo de las circunstancias, Hugo podría estar con España durante las ventanas del próximo verano (julio y septiembre).
Después fue el turno de Michigan, donde comprobaron in situ la progresión del gigante Aday Mara en su nuevo entorno y en el derbi de Michigan. "Le vi feliz, cosa que por todo lo que ha pasado desde que empezó [estuvo dos años con menos protagonismo del esperado en UCLA], es la mejor palabra que le puede describir. Feliz, contento de estar en Michigan. Está muy asentado y con la cabeza en lo que quiere", describe Aguilar sobre el maño, que podría presentarse al próximo draft o esperar a 2027. En 24 partidos con los Wolverines, el pívot de 2,21 promedia 11,4 puntos y 6,9 rebotes. "Tener un pivot que lee tan bien las situaciones, que pasa tan bien, me parece una pasada", admite la presidenta.
Aday Mara, jugando con Michigan.JAIME CRAWFORDGetty Images via AFP
En Oregon se vieron con Mario Saint Supery, aún con el regusto de su explosión durante el Eurobasket, y también aprovecharon para encontrarse allí con Santi Aldama, en su visita con los Grizzlies a Portland. De nuevo, comprobaron el compromiso de quien está llamado a liderar el proyecto. "El hecho de ponerse a disposición de la selección y de Chus, es de valorar. Tiene todo el calendario en la cabeza y sigue las ventanas", elogia Aguilar del pívot.
El tirador Rubén Domínguez en Texas, Baba Miller (uno de los que más está brillando, 13,7 puntos y 10,5 rebotes), y Jordi Rodríguez, ambos en Cincinnati, Álvaro Folgueiras (Iowa), los hermanos Díaz-Graham en San Francisco... "Nos hemos dado cuenta de que tienen un sentimiento de pertenencia a la selección y a su país enorme", admite la presidenta, que pretende revertir el concepto de fuga de talento.
El seleccionador y la presidenta junto a Jordi Rodríguez y Baba Miller, en Cincinnati.EM
Porque el viaje también tenía otro propósito, testar la impresión de las universidades con respecto al jugador español. "Tengo que sacar otra conclusión, de la que me siento súper orgullosa como presidenta. Cuando hablas con los entrenadores o con los General Manager te trasladan la ética de trabajo que tienen y su lectura del juego. Pero, sobre todo a nivel humano y a nivel personal, te los ponen por las nubes", revela Elisa. Y comprobar la predisposición a que estén en verano con la selección. La FEB pretende, además de la posible presencia de alguno en las ventanas, organizar una concentración de toma de contacto, "sin partidos". Y, en verano, volver a esa España B que tan positiva resultó y ahí sí, disputar algún amistoso incluso fuera de nuestro país.
La palabra consistencia es la más anhelada por los entrenadores. Equipos pétreos, inextricables y capaces de mantener el pulso ante cualquier circunstancia y rival. Todavía lejos, mucho, de todo eso está este Real Madrid de Scariolo. Que volvió a experimentar una noche de toboganes, esta vez con final feliz. A cuatro días de la Copa, se llevó un alegrón en el Carpena, sexta victoria seguida en la ACB (donde manda con puño de hierro), una remontada ante el mismo rival contra el que disputará los cuartos el jueves en el Roig Arena. [92-96: Narración y estadísticas]
La "bronca" del descanso, resumía después un Hezonja que resultó inabordable. Y determinante con siete puntos en el último minuto. Un Madrid (sin Campazzo ni Deck) que se olvidó del desastre inicial, que recuperó la cordura y la energía y que se fue camino de Valencia con una mochila de optimismo a la que unir su triunfo en Belgrado.
Porque todo se puso del revés. Cuando Justin Cobbs, el último refuerzo de Unicaja en esta temporada tan movida para los malagueños en cuanto a los cambios en su plantilla, clavó el triple sobre la bocina del primer cuarto, a tabla, completaba un amanecer explosivo en el Carpena. Los de Ibon Navarro, desnivelados por los problemas físicos (sin Tillie, ni Tyson Pérez, ni Alberto Díaz y, desde hace mucho, sin Kravish), habían torturado al Madrid desde el perímetro. Un recurso de los que no tienen antídoto.
Feliz, ante Rubit.Jorge ZapataEFE
Porque, nada más comenzar el segundo, Cobbs volvió a la faena. Era, entonces, el octavo triple de 12 intentos. Un parcial de 17-2 (para el 28-20), que había arruinado cualquier plan de Scariolo. El buen arranque de Okeke, el dominio en la pintura... Como un boomerang en contra, porque el perímetro fue el resorte que activó a los locales, dominio total de las sensaciones en un momento. Y un ciclón después, con más y más triples que desquiciaban al rival. Garuba perdía los papeles y la distancia se disparó (51-33).
El hundimiento fue total y la reacción tras el paso por vestuarios obligada. Este Madrid, tornasolado una vez más, volvió a sus básicos, a encontrar a Tavares en la zona, a abastecer a un Hezonja que regresó enchufado. 11 puntos en un momento y una remontada paulatina. Se llegó a arrimar a seis (74-68, tras un robo y dos más uno de un Garuba dispuesto a arreglar su fallo en la primera mitad), mientras el Unicaja no rehuía de los lanzamientos rápidos, de su ADN de baloncesto frenético. Contestaba con triples como latigazos, Webb, Duarte y un asombroso Cobbs... La batalla era ya un tiroteo.
Pero la presión del Madrid empezaba a ser insoportable. Y más cuando los triples abandonaban a Unicaja. Tres fallos seguidos de Perry y los blancos arriba (86-89 después de un parcial de 2-16) tras acciones individuales de Feliz y Lyles. Quedaban tres minutos y era como si todo lo que había luchado antes no le sirviera para nada a los de Ibon Navarro.
Tambaleándose en la lona, sin apenas fuelle ya, un triple de Sulejmanovic (partidazo) reactivó a los verdes. Dos minutos y vuelta a empezar. Erró Llull, Unicaja falló los tiros libres y, sobre todo, apareció Hezonja. Dos canastas casi seguidas encarando a Balcerowski y dos tiros libres para cerrar la noche.
El AS Mónaco es una de las irrupciones más asombrosas de los últimos años en el panorama baloncestístico europeo. Casi de la nada, un proyecto de lujo, con jugadores de primerísimo nivel y, también pronto, éxitos deportivos. Hace una década volvió a la máxima división francesa (ProA), ganó tres Copas seguidas y después la Eurocup en 2021 para hacerse hueco en la Euroliga. Ahí, también ascenso imparable hasta llegar a la mismísima final el pasado curso, donde perdió contra el Fenerbahçe.
Pero la megalomanía y los fichajes a golpe de talonario (este mismo curso en su plantilla lucen Mike James, Nikola Mirotic, Eli Okobo, Daniel Theis...) se han estampado contra el muro de la realidad. Su dueño, el magnate ruso Alexey Fedorychev, se ha visto afectado por las restricciones de movimientos de capital decididas por la Unión Europea a causa de la guerra. Y pronto han acudido los impagos, meses de sus estrellas sin cobrar que hicieron que hace unas semanas el propio Principado asumiera el control del club.
Hace poco la propia Euroliga les sancionó con 300.000 euros a causa de las deudas (se estima que se elevan a 15 millones de euros) y la imposibilidad de seguir fichando. Pero la situación sigue siendo tensa. Este viernes, aunque los de Vassilis Spanoulis lograron vencer al Baskonia (102-92) -cortando una racha de cinco derrotas de carrerilla- para mantenerse en el octavo puesto y en la lucha por los playoffs, su estrella, uno de los mejores jugadores de la historia de la competición (máximo anotador de siempre y MVP en la temporada 2024), estalló en sus redes sociales.
Mike James, que acostumbra a no morderse la lengua en su cuenta de X, explotó de madrugada. "Esto es una locura. Llevo mucho tiempo en Europa. Sé que los pagos pueden ser inestables, pero no me mientan diciendo que llegará cuando no es así y me hagan quedar como un tonto. Eso sí que es una falta de respeto. Jugar con mi dinero, y en mi cara, es un juego sucio. Espero que el personal, los jugadores, los trabajadores y la gente de la oficina reciban su dinero de verdad", escribió el estadounidense, que acaba contrato (uno de los salarios más altos de Europa) este verano. Y que añadió, en alguna de sus respuestas con los usuarios que le contestaban: "Soy un mercenario, pero firmé más años que todos y empecé esta mierda".
Las fantasmas de París, Atenas y Dubai volvieron a aparecerse ayer en Belgrado, donde el Real Madrid sudó tinta para cortar su mala racha a domicilio. Tras dominar los tres primeros cuartos, el equipo de Sergio Scariolo se vio obligado a otro imprevisible desenlace frente al Partizan, decantado finalmente por un triple de Andrés Feliz a falta de 39 segundos para la bocina. [Narración y estadísticas (73-77)]
Trey Lyles y Mario Hezonja lideraron el ataque, con 14 puntos cada uno, durante los mejores minutos de los blancos, que volvieron a desperdiciar, como la pasada semana en Qatar, una cómoda ventaja (45-60, min. 26). Estaba escrito que la novena victoria consecutiva ante al rival que les llevó a un esfuerzo supremo durante los cuartos de final de 2023, debía fraguarse en los últimos minutos.
Sterling Brown, con dos triples, desplegó su mejor baloncesto al final del tercer cuarto y el equipo de Joan Peñarroya, desatado con dos triples consecutivos más de Isaac Bonga y Aleksej Pokusevski, rebajó considerablemente la diferencia (54-60, min.27). Los visitantes volvían a desconectarse, encajando un doloroso parcial de 16-2 (61-62, min.30).
Vida extra
Una penetración de Duane Washington puso de nuevo a los locales por delante ante un Madrid que, con Lyles y Theo Maledon en pista, no encontraba claridad en ataque, con sólo una canasta en juego en siete minutos. El desacierto y la imprecisión afectó a ambos equipos por igual, que dejaron una extensa galería de errores, con Edy Tavares como único argumento válido en ambos lados de la cancha (69-69, min.37).
Con 71-71, Feliz anotó un triple vital, tras un rebote ofensivo de Lyles, para aliviar a Scariolo a falta de 39,5 segundos (71-74). La lucha bajo los aros de Bruno Fernando y Calathes dieron una vida extra al Partizan tras dos errores de Bonga desde el 6,75, pero los locales no aprovecharon la tercera y se vieron forzados a llevarlo todo a la línea de los libres.
Con sólo un acierto de Facundo Campazzo y 13 segundos, Brown anoto una penetración para acortar distancias, pero Hezonja no perdonó y amarró una necesitada victoria como visitante. Un elixir para la moral a tan sólo una semana del inicio de la Copa del Rey en Valencia, donde Unicaja ya aguarda el jueves en cuartos de final.
El París Basketball, un rival de la zona baja de la Euroliga, castigó en el Palau a un Barça fatigado, diezmado por las bajas y desacertado desde el perímetro (5 de 31 en triples), que no supo contrarrestar el juego físico de su rival. [Narración y estadísticas (74-85)]
Sin los lesionados Kevin Punter y Tomas Storansky -a los que se les unió el pívot Jan Vesely, que apenas disputó siete minutos por molestias lumbares-, al Barça le faltó fondo de armario para igualar la jerarquía exterior de Hifi (21 puntos), Stevens (15) y Robinson (18), capaces de dejar en evidencia las lagunas del cuadro local. Sólo Darío Brizuela plantó cara en un duelo que los visitantes encarrilaron gracias a un parcial de 12-28 en el tercer cuarto.
El perfil atlético de los parisinos penalizó a un Barça algo tibio en la pintura que, además, no conseguía frenar el intercambio de golpes que proponía su rival, que cerró los 10 primeros minutos con una renta favorable (18-21). Siguió abierto el encuentro en el segundo acto con Stevens y Hifi percutiendo en el entramado defensivo y con Shengelia y Cale respondiendo en la otra mitad de la pista.
Parcial de 12-28
La primera ventaja importante del equipo azulgrana se cimentó a partir de la defensa. Recuperó balones y pudo correr. A lo que se sumaron los destellos de Brizuela. La 'mamba vasca' lideró otro parcial, esta vez de 8-0 (42-34, min.18), que dio aire al Barça antes de que Hifi, segundo máximo anotador de la Euroliga, apareciera con cinco puntos seguidos con los que el cuadro francés se dirigió a los vestuarios con un mejor sabor de boca (43-39).
Entró frío en la reanudación el Barça y poco tardó el cuadro de Francesco Tabellini en volver agarrar las riendas. Tres triples anotaron en cuatro minutos, los mismos que transformaron en la primera parte, y encadenaron un 4-13 (47-52, min.24) que obligó a un tiempo muerto. Pero el equipo de Xavi Pascual fue incapaz de cambiar la inercia, encajando otros cuatro triples (55-67). Un parcial de 12-28 en el tercer cuarto, mientras en el Metropolitano el equipo de fútbol caía por 4-0 al descanso, algo que también se notó en el ambiente del pabellón.
En el último cuarto, el Barça no encontró la gasolina para discutir el triunfo a un adversario, que en tres minutos amplió la ventaja hasta los 15 puntos (58-73, min.33). Y cuando intentó despertar, de la mano de un insistente Brizuela, ya fue demasiado tarde. Una derrota con la que se mantiene en la zona noble de la Euroliga pero que deja mal cuerpo a la plantilla a pocos días de la Copa del Rey.
El Real Madrid perdió este jueves 93-85 en su primera visita al Coca-Cola Arena, casa del debutante Dubai Basketball, tras una gris segunda mitad, con un gran partido del ex madridista Dzanan Musa, autor de 20 puntos y 25 de valoración.
En una tónica ya habitual esta temporada, los de Scariolo cayeron en un partido que tuvieron controlado y en el que llegaron a dominar por 13 puntos en el tercer cuarto. Una mala segunda parte del equipo fue definitiva para dejar escapar otra victoria que parecía segura fuera de casa, en un día en el que Tavares y Campazzo se fueron hasta los 25 y 24 de valoración, respectivamente, lo que podría desembocar en un descenso de varios puestos en la clasificación de la Euroliga.
Los blancos tuvieron dificultades para atacar ante los locales. Abalde rebasaba a Musa en el uno contra uno hasta pisar la pintura, pero la defensa en ayudas de los emiratíes obligó a lanzar mucho de fuera, con el Real Madrid acertando al quinto intento desde el 6,75 de la mano de Campazzo, 5-7 (min.4).
Okeke contuvo bien atrás al algo anárquico pero talentoso Dwayne Bacon, que erró sus dos únicos lanzamientos en el cuarto. El Real Madrid, bien plantado en defensa y dominando el rebote, con 14 en total y 5 en ataque, mejoró cuando pudo correr y jugar a un ritmo más alto, terminando los diez primeros minutos por delante, 11-18, tras una gran canasta de Abalde, máximo anotador 'merengue' con 7 puntos.
La dupla Lyles-Garuba volvió a dar muestras de su conexión en ataque, pero los de Scariolo sufrieron más para cerrar el rebote defensivo sin Tavares en pista. El Dubai recuperó algo más de orden y competitividad con la entrada de los serbios Filip Petrusev y Aleksa Avramovic, que redujeron la ventaja con un parcial de salida de 16-6 para empatar el partido a 27 (min.15).
Walter Tavares, con el balón ante Nemanja Dangubic, este jueves en Dubai.ALI HAIDEREFE
Petrusev, con 9 puntos, castigó a un flojo Lyles, que mostró su peor cara en defensa regalando un 3+1 a Avramovic y provocó la alternancia en el luminoso a favor del Dubai (32-29). Dos triples consecutivos y de mucha calidad de Hezonja y otros dos más de Campazzo permitieron que el Real Madrid recuperase la efectividad desde el exterior (6/19) y también el mando en el marcador, manteniendo la renta de +7 al descanso, 37-44 (min.20).
Los blancos volvieron a mostrar un ritmo alto y fluido de juego, similar al del primer cuarto, y con un 5-0 de salida -otro triple de Hezonja y un mate de Tavares-, obligaron a Jurica Golemac a parar el encuentro con sólo un minuto transcurrido (37-49).
Un par de despistes del Real Madrid después de colocarse a 13 (41-54) condujeron al tiempo muerto de Scariolo, que vio cómo los locales bajaban de la barrera psicológica de los diez, 49-57 (min.26).
Len, sin minutos hasta entonces y tras su partidazo en Atenas, regresó a la rotación, pero sufrió ante la amenaza exterior del brasileño Bruno Caboclo -dos triples- y cometió tres faltas, una de ellas antideportiva y otra en una acción continuada, y se convirtió en el triste protagonista de un letal parcial de 11-3 favorable al Dubai, 63-64, que acabó por delante a falta del último periodo gracias a un 2+1 de Musa y un total de 32 puntos en el tercer cuarto, 69-68 (min.30).
Cinco puntos consecutivos de los emiratíes pusieron la máxima del choque a su favor (74-68) y contra las cuerdas al Real Madrid, que vislumbraba con terror otro final como el de hace dos días en el OAKA. Tavares mejoró la defensa 'merengue', pero el equipo madrileño encadenó varias pérdidas y tardó cuatro minutos en anotar su primera canasta en juego, obra de un gran Campazzo, 76-71 (min.34).
Con un Hezonja incapaz de marcar su impacto, obcecado en contribuir en ataque, los de Scariolo vieron cómo todo se puso aún más cuesta arriba con un triple de un motivado Musa, 81-73 (min.27).
Guiado por el base argentino y sostenidos por el pívot caboverdiano, el Real Madrid consiguió ponerse a sólo cuatro puntos a falta de un minuto y medio, 85-81, pero McKinley Wright, desde el 6,75, volvió a poner tierra de por medio.
El Dubai no falló desde la personal y certificó su primer triunfo ante el Real Madrid, que dejó escapar una nueva oportunidad como visitante, 93-85.
Ficha técnica
93 - Dubai (11+26+32+24): Wright IV (16), Musa (20), Dangubic (-), Bacon (15) y Kabengele (-) -cinco inicial-, Avramovic (10), Prepelic (-), Abass (-), Anderson (5), Petrusev (16), Caboclo (11) y Kamenjas (-).
85 - Real Madrid (18+26+24+17): Campazzo (24), Abalde (7), Hezonja (11), Okeke (5) y Tavares (17) -cinco inicial-, Feliz (4), Llull (2), Krämer (1), Procida (-), Lyles (8), Garuba (4) y Len (2).
Árbitros: Tomislav Hordov (HRV), Piotr Pastusiak (POL), Saulius Racys (LTU). Señalaron falta antideportiva a Alex Len, del Real Madrid (min.28), y técnica a Dznan Musa, del Dubai Basketball (min.32).
Incidencias: partido correspondiente a la vigésima séptima jornada de la Euroliga disputado en el pabellón Coca-Cola Arena de Dubái.
Cuando Dzanan Musa fichó por el Real Madrid en 2022, era un jugador en el camino del reencuentro. De sí mismo. Otra estrella precoz triturada por la NBA, por las comparaciones generacionales con Doncic, por la falta de oportunidades. De vuelta a Europa, a la casilla de salida, relanzado desde el humilde Rio Breogán. Ese impulso gallego (MVP de la ACB) le llevó a las órdenes de Chus Mateo, a ganar su segunda Euroliga -«la primera en la que participaba», puntualiza de su paso sin gloria por el Efes-, de nuevo las expectativas disparadas. «Tres años especiales, seis títulos. Serán muchas emociones», admite ahora el bosnio desde Dubai, en conversación con un reducido grupo de periodistas españoles, donde este jueves (17.00 h., Movistar) se reencontrará con sus ex compañeros, con sus amigos.
Recién cumplidos los 26 -«aunque mi cuerpo tiene 36», bromea, de tantas experiencias vividas-, Musa hace balance de una etapa blanca en la que la sensación final es que se quedó corto. En rendimiento, especialmente en algunos partidos clave, y hasta en carisma. Quizá por ello no se cerró su renovación y acabó en el millonario proyecto árabe. El alero lo explica sin rencor. «No hablamos con el Chacho. Hablamos con Juan Carlos Sánchez, muchas veces, pero no estuvimos en la misma página. Después, cuando había fichado por el Dubai, el Chacho me llamó para hablar de renovar», admite sobre los cambios que se produjeron este verano en el club y que pudieron influir en su marcha.
El Madrid le marcó. Aunque todo lo de después se ha ido complicando. Una lesión abdominal le hizo perderse el Eurobasket. Y unas dolencias en la rodilla le han tenido meses en el dique seco con su nuevo equipo. No jugó en el Palacio hace unas semanas, donde hubiera sido ovacionado. Sin duda. Musa repasa lo que pudo ser y no fue, más allá de los seis títulos alzados. «Hemos tenido tres años muy buenos. Mi mujer y yo hablamos de comprar una casa en Madrid, porque nos gusta muchísimo. Edy [Tavares] y yo también hemos hablado muchas veces de que nos echamos de menos, porque somos muy buenos amigos», admite con nostalgia, destacando también su buena relación con «Rudy, el Chacho y Sergio (Llull)».
Musa, en su último partido con el Madrid, en la final ACB contra el Valencia.ACBPhoto
En esa amalgama novedosa y millonaria que es el Dubai Basketball, que se pasará más de 22 días (si se suman todas las horas) volando para sus desplazamientos por Europa -«pero en un avión muy bueno, con camas...»-, Musa trata de aplicar una receta que conoce para que el equipo despegue en su primera participación en la Euroliga (marchan 13º, con 12 victorias y 14 derrotas). La que conoció vestido de blanco. «Cuando vienes del Real Madrid a otro equipo, quieres implementar cosas del Madrid. Ese ADN ganador. Quieres ganar títulos. He estado lesionado tres meses y medio y he hablado cada día sobre cosas que hacíamos en el Madrid y por qué ganamos tantos títulos», cuenta.
Y mira el presente de su ex equipo desde el conocimiento absoluto, pues no se pierde un partido. De la presión sobre los nuevos fichajes y el nuevo staff técnico, encabezado por Scariolo. «El Real Madrid es el Real Madrid: esté o no en la Final Four, va a luchar por ello. Es un animal grande. Si no estás cada día al 200% en los entrenamientos, no vas a jugar. Hay tantos jugadores buenos que no es fácil: Kramer que es increíble, Procida también. Mario, Abalde, Sergio, Facu, ahora Maledon, Andrés Feliz... Por ejemplo, Feliz está jugando y después no. En otros equipos podría ser base titular. No es fácil».
En el repaso de su etapa blanca, Dzanan se detiene en dos nombres propios, dos que, como él, salieron del Madrid este verano. Con especial cariño a ambos. Habla de Chus Mateo, «un gran tipo», con el que intercambia mensajes. «Hablamos hace un mes, de mi lesión: me preguntó cómo estaba, me dijo que me echaba de menos en la cancha, preguntó por mi familia. Ahora tiene una posición increíble. Es entrenador de una España que está entre las tres mejores del mundo. Le deseo lo mejor», reconoce. Y de Hugo González, «un talentazo que tiene una personalidad muy buena», al que recuerda haciendo test del colegio en la habitación del hotel antes de un partido contra el Panathinaikos. «Voy a ser fan suyo. Ese tiro del otro día contra Miami...», se rinde al alero ahora de los Celtics.
El Barça despertó demasiado tarde y, tras llegar a perder de 17 puntos al final del tercer cuarto, no alcanzó a completar la remontada este martes en el Palau Blaugrana frente al Fenerbahçe, vigente campeón y actual líder de la Euroliga, que impuso su físico durante tres cuartos. [Narración y estadísticas (78-82)]
Lastrados por su mal inicio (14-29), los azulgranas fueron siempre por detrás, pero reaccionaron en el último periodo. Espoleados por Darío Brizuela, redujeron la desventaja a tres puntos, pero fallaron demasiado en el ajustado desenlace. Un rebote de Wade Baldwin a cinco segundos del final dictó sentencia.
La llegada del Fenerbahce, la mejor defensa de la Euroliga, fue una prueba demasiado dura para el equipo de Xavi Pascual, superado por el físico de un oponente que se adueñó de la pintura y estuvo más acertado también en el triple, merced a Tarik Biberovic (19 puntos) y Baldwin (16). Kevin Punter lideró con 24 puntos la estéril reacción local, que careció de la solidez necesaria para derrotar al bloque forjado por Sarunas Jasikevicius, agasajado con la habitual ovación durante la presentación por megafonía.
Petróleo del bloqueo directo
Eel equipo turco cuajó un primer cuarto casi perfecto en ataque, con un 5 de 6 tanto en tiros de dos como en triples. Trató de reaccionar el Barça en el segundo periodo, entregado a la renovada inspiración de Punter (14 puntos al descanso) y la envergadura de Tomas Satoransky en la pintura (8) ante marcadores más pequeños.
Sin embargo, la mejoría ofensiva no se sostuvo en la faceta defensiva. El Fenerbahçe acudió con asiduidad a la línea de tiros libres, sacó petróleo del juego de bloqueo directo central para anotar con facilidad cerca del aro y conservó la renta en los dobles dígitos (41-53, descanso), comandados por Biberovic.
El paso por vestuarios devolvió el mismo guion. Cada vez que el equipo catalán encadenaba un par de buenas defensas y de canastas, el equipo turco cortaba la reacción a base de físico ante un Barça incapaz de proteger su aro (46-65, min.25).
Jasikevicius, el miércoles en el Palau.EFE
Pese a las variantes de Pascual, que probó con cinco pequeños para dar descanso a Jan Vesely -Willy Hernangómez jugó solo 30 segundos en el primer cuarto y Youssoupha Fall nada-, el Fenerbahçe entró al último cuarto con 17 puntos de ventaja (56-73).
Cuando todo parecía perdido, el Barça despertó, espoleado por la garra de Joel Parra y Brizuela. Con Vesely como ancla interior y las dos figuras, Punter y Will Clyburn, entregados también en defensa, los azulgranas subieron el listón físico en toda la pista, se adueñaron del rebote y el Fenerbahçe empezó a fallar una vez tras otra.
Con el Palau entregado, Brizuela apretó el marcador (73-78, min.37). Aunque una serie de revisiones arbitrales amenazaron con enfriar el ambiente, el Barça peleó hasta el final, pero en un ajustado desenlace, con errores en ambos lados, Baldwin capturó el rebote decisivo a falta de cinco segundos y firmó el definitivo 78-82 desde la línea de tiros libres.