Aday Mara se doctora y mete a Michigan en la final del 'March Madness' contra UConn

Aday Mara se doctora y mete a Michigan en la final del ‘March Madness’ contra UConn

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Los Michigan Wolverines de Aday Mara se clasificaron este sábado para la final del baloncesto universitario tras pasar el rodillo ante los Arizona Wildcats, a los que derrotaron por 91-73 con 26 puntos del jugador zaragozano.

Mara, pívot de 20 años y 2,21 metros, se convertirá en el primer español en jugar una final universitaria tras haber hecho historia como el primero en disputar una Final Four.

El aragonés se adueñó de la pintura con una actuación estelar en el Lucas Oil Stadium de Indianápolis, escaparate perfecto para su probable salto a la NBA. Firmó 26 puntos, 9 rebotes, 3 asistencias y 2 tapones, para cerrar el duelo como máximo anotador.

Los Arizona Wildcats son un equipo especialista en desgastar al rival cargándolo de faltas y en generar ventajas desde las penetraciones y el tiro libre.

Así arrancaron hoy: provocaron dos faltas de Yaxel Lendeborg, el otro pilar de Michigan junto a Mara, en un lapso de cinco segundos que le enviaron al banquillo a las primeras de cambio.

Pero Michigan liderado por Mara, arrancó con un 10-1 en un abrir y cerrar de ojos del que Arizona nunca se pudo recuperar.

Cuando Landeborg volvió a la pista, puso un triple para el 22-10, que en ese momento era la máxima diferencia del partido. El puertorriqueño, de origen dominicano, se dobló el tobillo minutos después abandonando el partido rumbo a vestuarios.

Arizona amagó con una remontada con un parcial de 0-9 que les colocó 28-23, pero fue solo un espejismo, el único del partido.

Al descanso, el marcador era de 48-32, con Arizona 16 abajo. Hasta ahora, su mayor desventaja al descanso esta temporada había sido de siete puntos.

Lendeborg salió en el segundo tiempo cojeando, anotó dos triples y volvió al banquillo. Michigan, con un dominio insultante, simplemente no dio opciones a Arizona, incapaz de desplegar las armas que le han hecho temible esta temporada.

La fuerza de Mara en la pintura y el 44% de acierto de Michigan desde el perímetro fueron una combinación letal para los Wildcats.

Los Wolverines se convirtieron en el primer equipo de la historia en anotar 90 puntos o más en los cinco partidos rumbo a la final. Todos ellos, ganados por dobles dígitos. El lunes, buscarán el segundo título de su historia tras el logrado en 1989.

Se medirán en la final del lunes a los UConn Huskies, que también este sábado se impusieron por 71-62 a los Illinois Fighting Illini.

UConn figura entre los programas más laureados del baloncesto universitario, con un total de seis títulos, incluidos los conquistados en 2023 y 2024.

"Tienen ADN de campeón", dijo Dusty May, entrenador de Michigan, preguntado sobre qué le preocupa de UConn.

La experiencia de los Huskies pondrá a prueba el dominio abrumador y la tremenda capacidad de adaptación al juego del adversario que han exhibido los Wolverines hasta ahora.

El Real Madrid de los finales inexplicables se vuelve a disparar en el pie ante el Baskonia y se aleja del liderato

El Real Madrid de los finales inexplicables se vuelve a disparar en el pie ante el Baskonia y se aleja del liderato

Otro desenlace inexplicable, falto de contundencia, de sangre fría y hasta de inteligencia. Otro remate de partido para preocuparse, pues es tendencia lejos del Palacio. Un Madrid de nuevo desplumado a domicilio, arruinado en un final impropio ante un rival que nada se jugaba. Ahí estaba el liderato de la Euroliga, a tiro el Olympiacos y el Fenerbahçe (los oponentes de la semana que viene, la penúltima de la Liga Regular) , y lo dejó escapar el equipo de Scariolo como se deja escapar el agua entre los dedos. El Baskonia, tan repleto de bajas como de carácter, volvió a amargar a los blancos. [98-96: Narración y estadísticas]

Un parcial de 10-1 para deleite del Buesa. Esta vez fue más cuestión de acierto local que de despropósito del Madrid, aunque en ese trayecto Campazzo (21 puntos, nueve asistencias para nada) se dejó un tiro libre y Hezonja un lanzamiento, además de la ya desesperada de Llull. Apareció un impresionante Kobi Simmons, que alargó la fiesta anterior de Diakité (cinco triples sin fallo) y de Luwawu-Cabarrot (26 puntos). Y el Madrid se quedó con cara de tonto.

Imbuido en el espíritu rebelde que le hizo levantar la Copa hace poco más de un mes en el Roig Arena, sin nada que perder (desde hace tiempo sin opciones en Europa) y lleno de lesionados, el Baskonia salió a divertirse un rato en su último partido de Euroliga de la temporada en casa. A volver a arruinar el panorama al Madrid sin Trey Lyles ni Len. Y eso que Campazzo amaneció como una moto...

Los 15 primeros puntos blancos salieron de las manos del argentino (11 puntos, dos asistencias). Conectaba bien con Tavares y los de Galbiati (que a última hora perdieron también a Trent Forrest), apenas defendían. Se guardaban las fuerzas para torturar desde el perímetro. Completamente liberados de presión, acertaron con ocho de sus nueve primeros triples. Un tiroteo que no sólo les hizo mantenerse en la batalla. De repente, desconcertaron a su rival.

El Madrid enloqueció, se dejó llevar por el frenesí baskonista y encajó un parcial de 13-0, con Luwawu-Cabarrot y Simmons como estiletes. Once abajo, Scariolo tuvo que recomenzar, volver al quinteto y ponerse en manos de Llull y Hezonja. Logró responder con idéntico parcial para marcharse al descanso de nuevo con ventaja. En el segundo cuarto, los locales se quedaron secos desde el triple: 0 de 7.

Pero no aprendió la lección el Madrid. La de la contundencia ante un oponente tan peligroso. El tercer acto fue un intercambio que no conducía a nada. Desaparecieron las defensas y ambos equipos anotaban sin esfuerzo, con una alarmante igualdad en el marcador. Alarmante principalmente para los blancos, que era quien se la jugaban. Ganar fuera, después de 11 derrotas en Europa.

Lección sin aprender. El desenlace guardaba más espectáculo. Un partido que fue una montaña rusa. Siete arriba el Madrid con el cuarto triple de Llull, respondió con tres más el Baskonia, dos de Simmons para el más difícil todavía (94-95 con un minuto por jugar). Igualo TLC, erró Hezonja y el propio croata frenó en falta a Simmons a falta de poco más de un segundo. Difícil de creer.

El Madrid buscará la semana que viene, de nuevo fuera de casa, ser cabeza de serie. Doble reto en Atenas y Estambul. Le quedará una bala final, en el Palacio ante Estrella Roja.

El Valencia Basket gana por segunda vez la Copa de la Reina

El Valencia Basket gana por segunda vez la Copa de la Reina

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El Valencia Basket se proclamó campeón de la Copa de la Reina al derrotar en Tarragona al Hozono Global Jairis por 70-65 en un partido en que tuvo que apretar los dientes para remontar un primer cuarto en el que las murcianas, vigentes campeonas, las pusieron contra las cuerdas endosándoles un parcial de 0-17. Ninguna de las jugadoras de Rubén Burgos, que este año ya vivieron el varapalo de verse fuera de la Euroliga antes de hora, se repusieron del aturdimiento que les provocó ese primer golpe y apretaron el marcador hasta ajustarlo y que se resolviera en el último cuarto y bajo su dominio, pero con un rival que vendió cara su derrota.

Recupera así Valencia Basket su supremacía al sumar siete de los últimos nueve títulos que ha disputado. Copa de la Reina es la segunda, después de sumar la primera en Huelva en 2024 tras superar al Perfumerías por 61-44. En aquel torneo, en semifinales, se rompió la rodilla Raquel Carrera, una de las jugadoras que ha sido clave para sumar el título este domingo en Tarragona, tanto como la MVP del torneo, la búlgara Khaalia Hillsman.

Este trofeo, el primero que lucirá en el Roig Arena, se suma a la Liga Femenina que conquistó en 2023, 2024 y 2025 y a las Supercopas de 2023 y 2024. Esta campaña, sin embargo, no arrancó bien para el equipo de Rubén Burgos, que perdió la Supercopa ante el Casademont Zaragoza por 68-79 y sufrió la decepción de la Euroliga.

Aday Mara, el gigante del baloncesto español que "recuperó la ilusión" y enamora a la NBA: "Es un jugador diferencial"

Aday Mara, el gigante del baloncesto español que “recuperó la ilusión” y enamora a la NBA: “Es un jugador diferencial”

Un gigante de 221 centímetros y casi 230 de envergadura. Un gigante como jamás conoció el baloncesto español. Un gigante a fuego lento también, que ahora, a punto de cumplir 21 años, derriba sin remedio las puertas de la elite. Aday Mara (Zaragoza, 2005) acapara titulares y momentos virales en la NCAA que estos días vive su marzo loco camino de la Final Four (en Indianápolis, del 4 al 6 de abril). Busca el título con uno de los grandes favoritos (Michigan, que esta noche se enfrenta a Alabama en octavos de final) y eleva como la espuma sus credenciales al draft.

Para saber más

Podría presentar su candidatura si, como todos auguran, a Aday le seleccionan entre los 20 primeros. O guardarse la bala para el próximo año. Pero mientras su futuro se dibuja (también en la selección española, donde Chus Mateo le aguarda con los brazos abiertos: "Tengo depositadas muchas esperanzas"), no hay que olvidar unos últimos años nada sencillos. Por unas cosas y por otras, todo pareció enredarse en el trayecto de Mara, hijo de jugador profesional y una de las leyendas del voleibol español, la canaria Geli Gómez.

"La evolución de Aday está siendo muy buena. Este año está siendo lo importante que no había sido los dos anteriores en UCLA. Michigan ha confiado en él desde el principio. Tiene el balón, está jugando minutos de muchísima calidad y sumando de muchas maneras: reboteando, asistiendo, anotando desde el poste bajo, incluso un poquito más alejado y taponando. Sobre todo taponando, que es una virtud enorme y realmente a nivel defensivo es un factor diferencial", explica el seleccionador español a EL MUNDO sobre las percepciones del pívot. Mateo visitó a principio de año a Aday en Ann Arbor. Conversó con su entrenador, Dustin May. El mismo que le reclamó tras dos años en UCLA en los que Mara siempre estuvo bajo sospecha. "Ahora tengo confianza. Tenía miedo al fallo, miraba a ver si me iban a cambiar", admitía estos días en Drafteados.

Mara, en acción contra Paul Otieno, de Saint Louis.

Mara, en acción contra Paul Otieno, de Saint Louis.ISHIKA SAMANTGetty Images via AFP

Con los Bruins, a las órdenes de Mick Cronin, disputó 61 partidos pero solo nueve de titular. En Michigan ha doblado sus minutos y su producción: de cinco puntos, 3,1 rebotes y 1,2 tapones a 12, 6,9 y 2,7. Empezó a tirar de tres y ha sido nombrado mejor defensor de su conferencia, la Big Ten, la que los Wolverines -inolvidables aquellos Fab Five que perdieron las finales del 92 y 93- conquistaron cinco años después perdiendo apenas tres partidos en toda la temporada. "Ha mejorado una de las de las cosas que seguramente es importante para su futuro: su amor al baloncesto. Se le nota apasionado ahora mismo, obviamente porque se siente útil y participe de lo que está viviendo. Ha recuperado una ilusión que posiblemente los años anteriores no tuvo", elogia Mateo, quien también valora ese aprendizaje de los momentos ásperos: "Le han servido para trabajar contra la adversidad, que eso siempre ayuda a crecer".

En el universo americano, de Mara valoran, obviamente su tamaño diferencial. Pero si algo hizo especial al maño fue su inteligencia temprana, su capacidad de pase. Desde aquel Mundial sub-17 en Málaga en el que fue plata con España hasta sus destellos precoces en la ACB con el Zaragoza. Del club en el que se crio salió de mala manera y eso empezó a complicar su camino. Todo olvidado, como sus dos años en UCLA. "May nos habló francamente bien de Aday. Estaba muy contento con cómo estaba evolucionando, con cómo le respetaban sus compañeros por el hecho de ser un jugador que conocía el juego. Él valoraba mucho esto, hablaba muy bien de su educación en el baloncesto español a nivel competitivo y de conocimiento del juego", cuenta Mateo de su encuentro con el técnico de Michigan.

Y traza el seleccionador el camino que pronto le puede llevar a ser el líder de su selección. Sin prisa pero sin pausa, quizá incluso en las próximas ventanas del mes de julio. "Ojalá que muy pronto este con nosotros. Cuanto antes, mejor para él y mejor para todos. Para que empiece a poder acertar y equivocarse también con la selección, a poder tener experiencias, a sentir la selección como suya", reconoce. "Va a estar muchos años. Le considero un jugador de futuro, pero también un jugador de presente. Es importante que siga trabajando y, sobre todo, que no se le ponga presión antes de tiempo. Hay que dejarle que se cocine", concluye.

El Real Madrid despluma al Efes de Laso y acecha la segunda plaza

El Real Madrid despluma al Efes de Laso y acecha la segunda plaza

De entre todos los partidos que le restaban al Real Madrid en la recta de meta de la fase regular, la visita del Anadolu Efes, pese al componente emocional que supone el regreso de Pablo Laso y Vincent Poirier -merecidamente ovacionados en el presentación ambos-, se asumía como la victoria más 'segura'. No sólo por jugar en el casi inexpugnable Palacio, también porque los turcos, pese al cambio en el banquillo, deambulan sin objetivo ya en la Euroliga. No suele haber peor augurio. [82-71: Narración y estadísticas]

Lo solucionó el Madrid, victorias sin muchos apuros. Faena de aliño con un sólido Deck, el Tavares de siempre y los triples del necesitado Lyles. Aunque nadie se acordará del comienzo.

Porque el amanecer blanco en el partido fue aterrador. Posiblemente los peores cinco minutos iniciales de la temporada. Con una confianza y un relajamiento impropio, el Madrid era una máquina de fallar canastas. Y el Efes, claro, lo aprovechó. Un 0-12 de salida. Los de Scariolo cerraron el primer acto con cuatro canastas de 20 intentos y ni siquiera gastaron sus faltas. Malas caras de Campazzo y Hezonja al ser cambiados... La cosa ya sólo podía ir a mejor.

Tan rápido como se había enredado el Madrid lo arregló. Tan estrepitoso fue su arranque como contundente su reacción. Todo lo que falló antes lo metía ahora. Empezando por Trey Lyles, tres triples de carrerilla, más dos de Llull... Un equipo disparado, impulsado por la energía de Garuba, capaz de salvar dos bolas en la misma jugada. El Efes reculó y sólo pudo sacar el paraguas. El parcial en el segundo cuarto llegó a ser de 31-9 hasta que Weiler-Babb lo cerró con un triple sobre la bocina.

Como si todo estuviera ya visto para sentencia, el tercer acto fue un toma y daca sin mucho sentido. Y peligroso también, pues el Madrid no terminaba de enterrar al rival. Efectivamente, al poco del comienzo del definitivo, el Efes se había arrimado tanto (65-63, con los puntos de Jordan Loyd) -tras un buen susto por un golpe en el ojo que se llevó Saben Lee, involuntariamente de Deck-, que el Madrid tuvo que volver a reaccionar.

No le costó demasiado, otro apretón de defensa y concentración. Un triple de Deck, una penetración de Maledon, un tapón de Garuba... Y el Efes cayó a la lona.

Con 22 victorias, la mayoría en el feudo del Palacio, al Madrid le resta ahora un desenlace duro. Tres partidos seguidos a domicilio (Baskonia, Olympiacos y Fenerbahçe), los dos últimos en la misma semana y el cierre en casa contra el Estrella Roja. Un buen test para los cuartos de final y para corroborar si finalmente acude a ellos como cabeza de serie, incluso como segundo en esa batalla que libra principalmente contra Olympiacos y Valencia. Es posible que le hagan falta un par de victorias al menos.

El Real Madrid se gusta ante el Hapoel en una noche a la que sólo le faltó el público

El Real Madrid se gusta ante el Hapoel en una noche a la que sólo le faltó el público

Alargando las estupendas sensaciones del aplastante triunfo liguero en el Palau del domingo, el Real Madrid trituró a un rival directo en su lucha por terminar entre los cuatro primeros de la temporada regular de la Euroliga. Lo consiguió con suficiencia, con un entonadísimo Hezonja, con Campazzo a los mandos y con un ejercicio de defensa brillante. Un paso enorme en este tramo final de curso en Europa. [92-83: Narración y estadísticas]

Y, comprobando semejante buena sintonía, se entienden menos algunos resbalones pretéritos. Especialmente los más recientes. Los que le condenaron en la final de Copa (y casi en la semifinal), constándole el primer título serio del año. Y los que le hicieron perder el pasado jueves en Kaunas, incluso con el flagrante error arbitral en el desenlace.

Desde el Roig Arena, definitivamente el Madrid es otro. Y en casa, pese a que el Palacio volviera a lucir con la desolación que suponen las gradas vacías (motivos de seguridad al recibir a otro equipo israelí), es posiblemente el equipo más sólido de Europa. Ni Micic ni Elijah Bryant pudieron desentrañar su defensa. Desde el arreón inicial propiciado por los 10 puntos casi seguidos de Campazzo al golpe de la segunda unidad, un parcial de 9-0 que dejó al descanso una estupenda renta para los de Scariolo (45-35).

En el tercer cuarto el Madrid encadenó acciones que hubieran levantado a la grada. Tapón de Tavares, triple de Hezoja, robo de Campazzo, triple de Abalde... Y una distancia que se disparó hasta los 18 puntos (63-45), ante la desesperación de Itoudis, cuyas protestas torturaban en el silencio del Palacio. Nadie bajó el pistón, dominio del rebote, un ejercicio coral redondo: al comienzo del acto final, otro ratito de festival, con Maledon omnipresente (84-62).

Visto lo visto, camino de la mayor paliza que recibía su equipo en lo que va de temporada (su primera en Euroliga), Itoudis decidió poner a sus suplentes y pensar en el jueves (Vitoria). Y bien que maquillaron, aunque el basket-average sea blanco, pues ganaron también en la ida.

El Real Madrid se desata en el segundo cuarto y desmorona al Barça en el 'Clásico' de la ACB

El Real Madrid se desata en el segundo cuarto y desmorona al Barça en el ‘Clásico’ de la ACB

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Un segundo cuarto absolutamente letal del Real Madrid dejó el 'Clásico' de la ACB en el Palau Blaugrana visto para una sentencia que acabaría reflejando un incontestable triunfo por 76-95 al término del duelo. La efectividad en el tiro de los blancos, que firmaron un ataque con múltiples protagonistas en el que brillaron especialmente Campazzo, Procida y Hezonja, dejó desmoronó a un Barça que no supo engancharse al duelo en ningún momento y que pecó tanto de un exceso de precipitación como de falta de precisión en sus labores ofensivas. Solo Vesely, Parra y Clyburn parecieron capaces de hacer frente al torbellino propuesto por un rival que, por momentos, estuvo a punto de llevarse un triunfo de récord para vengarse aún más de la afrenta encajada en casa en enero frente a su enemigo más íntimo, capaz entonces de batirlo a domicilio por un muchísimo más peleado 100-105.

Por mucho que el Real Madrid lograra abrir una leve brecha en el arranque del duelo, con un juego eminentemente coral en el que ya destacaría inicialmente la aportación ofensiva de Hezonja, el Barça logró hacerse con una primera victoria parcial por 18-15. Un resultado forjado gracias, sobre todo, a la efectividad de Jan Vesely y que, quizás, les permitió a los aficionados que llenaban las gradas pensar seriamente en hacerse con un triunfo al término del encuentro. Pero, si por un momento los locales pudieron llegar a prometérselas felices, el segundo cuarto fue todo un golpe de realidad. Los de Scariolo, hechos todo un vendaval, aprovecharon una tremenda efectividad en los triples para castigar a los locales marchándose con una máxima diferencia de 21 puntos en el marcador (30-51) cuando el partido se acercaba ya al descanso y dejando a los barcelonistas sin capacidad de respuesta.

La puntería de Lyles, Campazzo y la de un recuperado Hezonja desde más allá de la línea de 6,75, así como unos muy buenos minutos de Procida sobre la pista, castigaron a un Barça al que le faltó acierto y convicción al buscar el tiro y que, pese a todo, logró maquillar un poco las cosas justo antes de marcharse a la caseta gracias a un triple de Parra (33-51). De nada le sirvió al Barça mejorar un poco sus prestaciones ofensivas en la reanudación. Los azulgrana siguieron fallando opciones aparentemente claras para maquillar un poco las cosas mientras al Real Madrid los puntos prácticamente se le caían de los bolsillos, incluso con todo aparentemente en contra, para lograr una máxima diferencia de 24 puntos y marcharse al último y diferente periodo 18 arriba en el luminoso (53-71).

Visto lo visto, y prácticamente dando por imposible una remontada que habría sido como mínimo una absoluta sorpresa, a Xavi Pascual no le quedó otra que empezar a guardarse bazas con vistas a una semana con doble cita en la Euroliga, pero sin renunciar por ello a evitar que el eterno rival fuera capaz de hacer más sangre en casa. El Real Madrid, levantando quizás por momentos un poco el pie del acelerador, tampoco quiso renunciar a llevarse un triunfo que le permitiera romper un récord de máxima diferencia a domicilio en un clásico de la ACB (23 puntos) que se remontaba a hace 53 años. Sin olvidar, claro, que la máxima absoluta fue un 63-102 cosechado a finales de 2016 precisamente en la Euroliga. El duelo, decidido ya a la práctica desde el segundo cuarto, terminaría finalmente registrando un triunfo visitante por 76-95. Algo menos abultado, pero no por ello menos doloroso.

El Real Madrid cae con polémica en un ajustadísimo duelo en Kaunas

El Real Madrid cae con polémica en un ajustadísimo duelo en Kaunas

Cuando Sylvain Francisco, un pequeño demonio francés que en Manresa vio como su carrera se disparaba, se metió en la defensa del Real Madrid para jugarse la última posesión con el marcador tan igualado como lo había estado toda la noche en Kaunas, ni él mismo esperaba que esa caída hacia adelante con Tavares enfrente iba a ser premiada con falta. Scariolo estalló -"No me preguntéis por la última jugada, porque estoy sin palabras. Absolutamente sin palabras", dijo después en sala de prensa-, Llull protestó, pero le dio igual a los blancos, desplumados en el Zalgirio Arena, pues Hezonja, errático todo el duelo pese a sus 18 puntos, falló después el triple final. [87-85: Narración y estadísticas]

Una derrota polémica y dolorosa, pero otra derrota fuera de casa al fin y al cabo. La 11ª en 16 partidos para un Real Madrid que no arregla su asignatura pendiente en Europa y le puede terminar costando caro. Cayó por causas ajenas y propias también: falló sus últimos seis triples y tres canastas y apenas metió dos tiros libres en los últimos cuatro minutos. Desperdició, en fin, una estupenda oportunidad de ir encarrilando acabar entre los cuatro primeros y gozar de factor cancha en cuartos de final.

La Euroliga toma temperatura, se acerca la hora de la verdad, y como un puñado de sprinters en la recta de meta, se rifan los codos y la tensión. Kaunas, plaza feroz, resultó una batalla enorme para el Real Madrid. Un duelo de esos que hablan del carácter, que van más allá de lo técnico o lo táctico, y en el que los blancos, que acumulaban cuatro victorias seguidas en Europa y unas recobradas sensaciones tras el bajón de la Copa, volvieron a las andadas, achicados en los últimos minutos.

Ya fue una primera mitad de puro dinamismo. De dureza pero también de acierto. Un golpe a golpe que mostraba el carácter del Real Madrid en el siempre caldeado ambiente del Zalgirio Arena, pero también su floja defensa, incapaz de frenar la electricidad de Sylvain Francisco. En esa igualdad, con altísimos porcentajes desde el perímetro, en los blancos fueron apareciendo nombres propios. De inicio, Okeke, autor de los ochos primeros puntos. Después, Hezonja. Y para poner la firma final, con dos triples tan imprevisibles como él mismo -uno sobre la bocina y el otro a tabla-, el infinito Llull. Y, siempre, Tavares (10 puntos y cuatro rebotes en la primera mitad).

A la vuelta siguió la intensidad. Todo impresionantemente ajustado. Pequeños tirones de unos respondidos inmediatamente por el otro. Como si jugaran enganchados con una goma. En el minuto 34 se habían producido ya 15 cambios de liderato en el marcador (iba a ver un par más, mortales para el Madrid). El Zalgiris era pura imprevisibilidad y el rebote ofensivo su aliado. Cuando la cosa bajaba pulsaciones, era el momento del Madrid, de Deck y de Maledon.

Emergió Hezonja, su primer triple a falta de cuatro minutos. Tuvo a continuación el Madrid un puñado de posesiones para casi sentenciar, pero le falló la puntería. Y se fue viniendo abajo. Un par de mates del impresionante Moses Wright, ese pívot que anhela el Barça, dos tiros libres de Maledon... En la penúltima posesión, no acertó Campazzo y Francisco se la jugó con 20 segundos. Le salió cara gracias a los árbitros y al Madrid cara de circunstancias.

La repentina y preocupante crisis del Barça: "Nos hemos venido abajo"

La repentina y preocupante crisis del Barça: “Nos hemos venido abajo”

Cuando Xavi Pascual, una década después, volvió al Palau Blaugrana allá por noviembre, fue como abrir una puerta al optimismo. Acababa la gris era de Joan Peñarroya y, como un aluvión, regresó al Barça la esperanza. Y, sobre todo, las victorias, con los mismos mimbres. Hasta al Real Madrid, con el que sumaban nueve tropiezos de carrerilla, lograron tumbar en el Palacio. Fueron 19 en sus 22 primeros partidos (incluidas las tres con el interino Óscar Orellana) y ni parecía importar la falta de apuesta económica del club, la política cero de fichajes que la directiva dejó bien claro al de Gavà durante la negociación para su retorno.

Pero aquel éxtasis se topó de lleno con la realidad. Las lesiones fueron palos en las ruedas de la inercia de Pascual. A la Copa del Rey se plantó bajo mínimos y apenas la recuperación milagrosa de Kevin Punter le rescató de no caer a las primeras de cambio contra UCAM Murcia. Tampoco duró demasiado la alegría, fue el Baskonia en semifinales quien le eliminó. Sigue sin ganar un título y ya han transcurrido casi tres años.

La semana pasada se confirmaba otra baja capital. Nico Laprovittola seguramente no volverá a jugar esta temporada. «Si queremos ganar, todo el mundo tiene que querer ganar», deslizó Pascual tras el inconveniente, mirando hacia arriba en un club en pleno proceso electoral. Pero si el técnico que ya ganara la Euroliga de 2010 en su anterior etapa (entre otros muchos títulos), pensaba que con el renovado mandato de Joan Laporta le iban a llegar refuerzos (aunque ya no podrían ser inscritos en Europa) con los que escapar del pozo, pronto ha visto sus ilusiones por los suelos. «El baloncesto, evidentemente, se tendrá que reforzar de cara el año que viene. Ya está todo previsto. También confío en que este año, el equipo remontará y luchará por los títulos que quedan», pronunció ayer mismo Joan Cubells, directivo de las canastas, en Jijantes. Quizá una ligera inyección económica para un equipo que con el paso de los años ha ido viendo como su presupuesto decaía. Y también la salida por fin de contrato de varios jugadores con un salario elevado (Satoransky, Laprovittola, Myles Cale, Miles Norris, Willy Hernangómez, Vesely y Fall).Entre los refuerzos ya suenan con fuerza nombres como el pívot Moses Wright (del Zalgiris) o el baskonista Luwawu-Cabarrot (máximo anotador de la ACB).

Porque, efectivamente, la crisis ha llegado con tanta fuerza al Barça como pareció su resurrección. Y todos los males de un equipo mal confeccionado, corto de efectivos y con demasiados años en la espalda de sus jugadores referentes, han vuelto al primer plano en el peor momento del curso.

El domingo, el Asisa Joventut -con hasta cuatro de su ex jugadores brillando: Ricky Rubio, Ante Tomic, Adam Hanga y el recién llegado Jabari Parker- le derrotó en Liga Endesa sin demasiados problemas (84-72). El Barça sigue tercero en la competición doméstica, pero empatado hasta con el séptimo y cada vez más lejos de Real Madrid y Valencia Basket. El propio Xavi Pascual dejó después del partido en el Olímpic una frase que resume su momento: «Estamos muy frágiles, está muy claro. Nos hemos venido abajo mental y emocionalmente. Nos está costando mucho salir de esta situación y hoy tampoco lo hemos hecho». Aunque, sin duda, donde las alarmas están a punto de saltar es en Europa.

Ahí, hasta clasificarse para el play in está en riesgo. Los azulgrana han perdido seis de sus últimos siete partidos y son décimos (17-14), con el Dubai Basketball y el Emporio Armani Milan pisándole los talones. Poco queda de esa defensa que asombró en el amanecer de Pascual. El resurgir de jugadores que parecían desahuciados, especialmente los pívots («es un problema que tenemos desde que volví al Barça», se sinceró el técnico tras encajar 54 puntos en la pintura ante la Penya). Y el tiempo apremia. Esta misma semana visita en Euroliga al Valencia, justo antes de una doble jornada clave con la visita al Palau de Anadolu Efes y Estrella Roja. Aunque, entre medias, el domingo, nada menos que otro clásico, esta vez liguero.

El Madrid se desmelena y castiga duramente al Valencia con su propia medicina

El Madrid se desmelena y castiga duramente al Valencia con su propia medicina

Quizá fue la noche más plena que ha vivido el Palacio en la era Scariolo. Una catarsis necesaria tras todas las ampollas que levantó la Copa perdida. Una victoria contundente, redonda, espectacular. Un Madrid desmelenado. Lo sufrió el Valencia Basket, quebrado con sus propias armas. Velocidad, triples, rebotes ofensivos... todo mecido por la inmensidad de Tavares. [96-79: Narración y estadísticas]

Un Madrid-Valencia ya tiene aroma de rivalidad, cuentas pendientes y desafíos futuros. Partido grande. Escocía la reciente semifinal de Copa en el Roig Arena en los taronjas. Y, a la vez, era un aviso para los blancos, que se vieron descarrilados entonces hasta el milagro de Hezonja. Con este equipo de Pedro Martínez, cualquier atisbo de siesta significa recibir un aluvión. Juegan cada posesión como si alguien les contará hacia atrás.

Pero fue como si jugara ante un espejo. Que le quitaba el rebote, que le hería desde el perímetro. Que le sacó con agresividad y ritmo de la cancha para hasta levantarle el basket-average. Ahora, a la estela del Fenerbahçe e igualados con el Olympiacos, pugnan ambos por la segunda plaza.

La primera tarea era la de frenar de inicio todas esas señas de identidad, ahí donde acostumbra el Valencia a dispararse ya. Hace unos días el Madrid recibió 36 en el primer acto. Ahora sólo fueron 19, una labor defensiva a la altura del frenesí rival. Pero ni siquiera eso es suficiente. El triple es el as bajo la manga de los taronja. Lanzan y lanzan y acuden al rebote ofensivo como posesos. Deck y Feliz fueron los estiletes de la segunda unidad blanca y Lyles intentaba despejar las dudas por las que atraviesa.

Costello y Deck pugnan por un rebote, en el Palacio.

Costello y Deck pugnan por un rebote, en el Palacio.EFE

Pero era un toma y daca, un parcial aquí y una respuesta allá. Un Montero contra Hezonja. Antes del descanso, en esa preciosa intensidad, con Llull al frente de la diversión, fue el Madrid el que logró la primera ventaja significativa (51-43).

Le estaba dando de su propia medicina al Valencia. Triples y rebotes ofensivos. Y, a la vuelta, tenía preparada su propia emboscada. Otro zarpazo. Un 16-5 con triples, carreras y más intensidad. El Valencia, siempre cómodo al galope, no aguantaba el ritmo (67-58). Aunque logró recuperarse con un cúmulo de acciones en el final del tercer cuarto. Una precipitada decisión de Maledon, una falta inexistente al triple de Reuvers, una técnica a Scariolo...

Ese cabreo, fue acicate. Otro meneo a la noche al comienzo del acto final, triples de Deck y Lyles. Más carreras. Una ventaja creciente y unos árbitros que fallaban en casi todas las decisiones complicadas. El Madrid coral y acertado (16 triples), el del dominante Tavares, el de los 16 puntos de Hezonja y los ocho rebotes de Feliz, el de las nueve asistencias de Campazzo... borró de la noche al gran Valencia.