El Real Madrid se refuerza con el gigante turco Yurtseven ante las lesiones de Tavares y Len

El Real Madrid se refuerza con el gigante turco Yurtseven ante las lesiones de Tavares y Len

En el momento más inoportuno de la temporada, a las puertas de la Final Four de la Euroliga (la próxima semana en Atenas) y de los playoffs de la Liga Endesa, el Real Madrid, toda la temporada esquivando lesiones serias en su plantilla, recibió el golpe de las bajas de sus dos pívots. Ni Edy Tavares ni Alex Len estarán en condiciones para este sprint final de curso y en los despachos el club ha reaccionado con celeridad. Este mismo sábado se ha hecho oficial la llegada de Omer Yurtseven.

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El pívot turco, de 27 años y 213 centímetros, firma hasta final de temporada pero sólo podrá estar a las órdenes de Sergio Scariolo en Liga Endesa ya que el plazo de fichajes en Euroliga se cerró hace tiempo.

A Yurtseven, nacido en Tashkent (Uzbekistán), se le ha podido ver esta misma temporada con el Panathinaikos. Llegó en 2024 a Atenas y este curso disputó 19 partidos a las órdenes de Ataman (6,3 puntos y 3,5 rebotes), pero fue cortado y regresó a EEUU, su lugar de formación. Con los Warriors jugó nueve de los últimos partidos de la temporada. Tras no avanzar en los playoffs, el pívot ha firmado por un Real Madrid que apenas cuenta con Usman Garuba e Izan Almansa como cinco puros.

El nuevo jugador del Real Madrid, hasta el final de la temporada, siempre llamó la atención en las categorías de formación, brillando con Turquía, el país de sus padres. Se formó en la cantera del Fenerbahçe, pero en 2016 puso rumbo a la NCAA, primero NC State y luego Georgetown. Aunque no fue drafteado, disputó dos temporadas en los Heat de Miami y una, la 23/24, en Utah Jazz. En total, casi 140 partidos en la NBA.

"He podido hablar con Arda Güler y ya le he dicho que estoy muy contento de ser el segundo jugador turco del club", ha manifestado en la web oficial del club, poniéndose como objetivo "ganar la ACB": "Aunque sé que ahora tienen por delante la Final Four de la Euroliga, estoy deseando jugar las finales de la Liga".

Muere Brandon Clarke, jugador de los Memphis Grizzlies, a los 29 años

Muere Brandon Clarke, jugador de los Memphis Grizzlies, a los 29 años

Actualizado

Los Memphis Grizzlies han anunciado este martes el fallecimiento de Brandon Clarke, de 29 años y jugador de esta franquicia de la NBA en sus siete años en la liga, aunque no revelaron los motivos.

"Estamos desconsolados por la trágica pérdida de Brandon Clarke. Brandon fue un compañero de equipo excepcional y una persona aún mejor, cuyo impacto en la organización y en la gran comunidad de Memphis no será olvidado", lhan lamentado en un comunicado los Grizzlies. "Expresamos nuestras más profundas condolencias a su familia y seres queridos durante este difícil momento".

La organización no aportó más detalles sobre el fallecimiento del alero, de 29 años, y que en su primer año en la liga fue elegido en el mejor quinteto de novatos.

"Brandon fue una luz brillante en nuestra liga, conocido por su increíble atletismo, su espíritu competitivo y su carácter genuino. Su pérdida deja un vacío profundo en la familia de la NBA. Enviamos nuestras más sinceras condolencias a su familia, a sus amigos y a toda la organización de los Memphis Grizzlies en este momento de inmenso dolor", ha asegurado en otro comunicado el comisionado de la liga, Adam Silver.

Seleccionado con la 21ª elección del 'draft' en 2019 por los Grizzlies, Clarke pasó toda su carrera en Memphis, con promedios de 10,2 puntos y 5,5 rebotes en 309 partidos. Aunque solo partió como titular en 50 de ellos, destacó como un jugador importante por su aportación desde el banquillo.

En la última temporada regular, en la que los Grizzlies acabaron con el sexto peor balance de la liga, Clarke apenas disputó dos partidos por una grave lesión en la pantorrilla que sufrió en diciembre. Además, el pasado abril fue arrestado en Arkansas bajo cargos de posesión y tráfico de sustancias controladas.

Cuatro equipos, cuatro jornadas: la agónica lucha por evitar el descenso en la ACB

Cuatro equipos, cuatro jornadas: la agónica lucha por evitar el descenso en la ACB

Cuatro jornadas, cuatro equipos y un drama por esquivar. La lucha por evitar el descenso en la Liga Endesa ha devenido en un sprint final tan igualado como no se recordaba. Mientras el Obradoiro ya logró el billete para volver a la elite y el Covirán Granada se resiste al destino que tiene marcado desde hace semanas (apenas ganó uno de los 21 primeros partidos) dando sustos aquí y allá, Morabanc Andorra, Dreamland Gran Canaria, Casademont Zaragoza y San Pablo Burgos -cuatro proyectos tan dispares en lo deportivo y lo económico- hacen cábalas para no ser quien acompañe a los nazaríes a la Primera FEB.

Nueve victorias en 30 partidos para cada uno. Con varios duelos directos, algún encuentro aplazado y muchas cuentas por hacer. Empezando por quien menos hubiera esperado encontrarse en semejante tesitura, el Granca, que ha disputado los últimos cinco playoffs de la ACB y el año pasado fue subcampeón de la Eurocup, intenta renacer de la mano de un entrenador revulsivo, el argentino Néstor Che García, que tardó demasiado en sustituir a Jaka Lakovic, y de algunos refuerzos (Chimezie Metu, Brandon Jefferson, Kassius Robertson...) como parches a una plantilla que nunca rindió como se esperaba. Este jueves, los amarillos se la juegan ante La Laguna Tenerife en un derbi de fuego. Lleida y Manresa, sin mucho en juego ambos, serán sus siguientes citas antes de acabar el curso visitando el Roig Arena.

Perder la categoría sería un drama para el club que preside Sitapha Savane, por estatus y presupuesto. Del cuarteto, es el menos acostumbrado a estos terrenos y eso juega en su contra. Mientras su equipo femenino no deja de brillar (se acaba de meter en la final de Liga), tampoco hubiera imaginado encontrarse ahí el Zaragoza, una plantilla que cuenta con elementos que cualquiera envidiaría: desde Santi Yusta, a Devin Robinson, pasando por la experiencia de Bojan Dubljevic o el talento de Trae Bell-Haynes (que acaba de volver tras varias semanas de lesión). Todo se enredó desde el inicio con un entrenador novato (Jesús Ramírez) y algunos refuerzos que acabaron en fracaso (Stevenson, Joel Soriano, Kabaca...). En plena crisis, el club maño acudió al bagaje de Joan Plaza -curiosamente, despedido días atrás del Andorra- y todo pareció ponerse en orden.

Sin embargo, las dos últimas derrotas, incluida la última en casa con el casi desahuciado Granada -"Hemos colapsado, el miedo y la ansiedad ha podido con nosotros", admitió Plaza-, han dejado contra las cuerdas al Casademont. Aplazado su partido de esta jornada contra el Valencia, le queda visitar Manresa, recibir al pujante UCAM y, en la última jornada, ir a un Breogán que nada se jugará. De los cuatro, es el que mejor lo tiene en caso de empate por basket-average.

Los jugadores del Morabanc Andorra celebran una acción, la última jornada.

Los jugadores del Morabanc Andorra celebran una acción, la última jornada.EFE

Pese a su abultada derrota del domingo ante el Barça (no pudo contar con su estrella, Gonzalo Corbalán) por sensaciones e incluso calendario, a priori, para el que mejor pinta tiene la situación es para el Recoletas Salud San Pablo Burgos. Los refuerzos (Ethan Happ, Jaden Shackelford, Max Heiddeger...) y Porfi Fisac, que sustituyó al brasileño Bruno Savignani (el entrenador que obró la histórica temporada pasada del ascenso) en la jornada 10, reanimaron al club castellano, que recientemente ganó a Manresa y Lleida. En su calendario, este jueves aparece el Unicaja y después un duelo directísimo en Andorra. Tras visitar al Joventut, cierran en el Coliseum ante un Granada seguramente descendido.

Ese encuentro en el Principado del próximo domingo decidirá tantas cosas. Porque al Andorra -también cambió a su entrenador, de Joan Plaza a Zoran Savic- muchos le daban por descendido y, sin embargo, sus dos últimas victorias han dado mucha vida. También añadió nuevas piezas (Sir Jabari Rice, Kostadinov...) y su calendario incluye las visitas al Joventut y al Lleida y una última jornada en casa contra el Barça.

Golpe al Real Madrid en el momento clave: Tavares y Alex Len se pierden la Final Four y el resto de la temporada

Golpe al Real Madrid en el momento clave: Tavares y Alex Len se pierden la Final Four y el resto de la temporada

Había transcurrido la temporada (infinita, 77 partidos a estas alturas) del Real Madrid con una impecable gestión de minutos y esfuerzos. Cruzando los dedos también, pero con la salud de la plantilla para presumir, comparándola, sin ir demasiado lejos, con la del equipo de fútbol. "No recuerdo una temporada con tan pocos problemas musculares. Estamos donde queríamos", presumió Sergio Scariolo hace unas semanas, sacando pecho de su equipo biomédico y de su famoso (y a veces criticado) 'excel'. Pero, llegada la hora de la verdad, con la Final Four a menos de 10 días, el golpe. Durísimo. En el OAKA de Atenas se presentará sin Edy Tavares (se lesionó la rodilla en el primer partido de la serie ante el Hapoel Tel Aviv) y sin Alex Len, que sufrió una lesión en la fascia de su pie izquierdo el domingo ante el Rio Breogán.

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Posiblemente ambos se pierdan también el resto de temporada, los playoffs de la Liga Endesa que arrancarán en breve y que el Madrid encarará desde el primer puesto. Más posibilidades tiene de llegar el ucraniano, casi ninguna el de Cabo Verde, un tipo cuya carrera ha permanecido practicamente inmune a los problemas físicos, el jugador más determinante del Real Madrid. Los dos gigantes de Scariolo fuera. Y el siguiente, Usman Garuba, con su mano derecha tocada tras el fuerte golpe que sufrió en Bulgaria en el tercer partido de cuartos.

El Madrid tendrá que recurrir a soluciones de urgencia, más allá de la importancia que pueda adquirir Izan Almansa, quien apenas ha contado en la primera plantilla. Trey Lyles se ha desempeñado en momentos puntuales al cinco e incluso Chuma Okeke podría ayudar en la pintura. Mario Hezonja y Gaby Deck también se desempeñarán más al cuatro ante el movimiento de posiciones.

Pero nada, ni la energía e influencia defensiva de Garuba, especialmente brillante en la serie contra el Hapoel, podrían sustituir los centímetros de intimidación, defensa y rebote que aportaban Len y, sobre todo, Tavares. Y la opción de fichar, que se podría valorar de cara al título ACB, ya está cerrada desde hace tiempo para Europa.

El Río Breogán gana 24 años después en el Palacio a un despistado Real Madrid

El Río Breogán gana 24 años después en el Palacio a un despistado Real Madrid

Pasaron 24 años, un triunfo de otra época entonces, renovado por el histórico Río Breogán en una tarde también para recordar en el Palacio. Honores a los gallegos, a un entrenador como Luis Casimiro Palomo, pura sabiduría: desde aquel TDK de leyenda no ha dejado de dar lecciones en el baloncesto español. Pescó en las aguas calmadas de un Real Madrid despistado, al que aguantó incluso el arreón final habitual que intentó Sergio Llull. [97-101: Narración y estadísticas]

Hubo polémica, hubo emoción y hubo muchos puntos. Pero hubo, sobre todo, un equipo dispuesto a elevar el tono. Lo bordó el Breogán, una estupenda segunda mitad, y un acierto mortal en la recta de meta. Ahí donde Scariolo prefirió reservar a sus habituales killers (ni Hezonja, ni Campazzo ni Maledon en ese tramo), y donde Llull (17 puntos) a punto estuvo de firmar otra heroica. Lo más preocupante, pese a todo, fue la lesión de Alex Len, quien se marchó cojeando tras dejar 19 puntos y ocho rebotes.

La resaca búlgara del Hapoel había dejado a un Real Madrid mermado, lamiendo heridas para lo que está por venir y con la tranquilidad de quien ya hizo todos los deberes en ACB: acabará primero pase lo que pase en estas cinco últimas jornadas. Sin Deck, Garuba ni por supuesto Tavares, a última hora se cayó también Kramer con una bronquitis. Tampoco el rival se jugaba precisamente la vida, pues también cumplió con creces el Río Breogán, equipo de autor, sin opciones de playoffs pero también, desde hace semanas, sin ningún apuro por el descenso, que es de lo que se trata en su caso.

Luis Casimiro, que llegó mediado el pasado curso, ha maximizado las cualidades de un grupo que divierte y se divierte. Con dos americanos que cumplen (Dwayne Russell, que volvía tras lesión, y el completísimo DeAndre Cook). Con balcánicos de los que no fallan, desde el gigante Brankovic a ese metrónomo que es Mavra, pasando por Aranitovic, Apic o el atildado Andrics. Y con un Francis Alonso que es una de las revelaciones del año, anotador voraz.

Con todo eso y con la desinhibición de ambos, la tarde en el Palacio fue de vaivenes. De parciales de idas y vueltas. De la igualdad del acto inicial, ya con Hezonja en plan videojuego (con un espectacular caño incluido en una transición) a los latigazos gallegos, con los puntos de Cook y Aranitovic y las asistencias de Russell. Llull dejó un triple a tabla de esos imposibles y a Scariolo no le terminaba de gustar tanta pérdida.

El toma y daca siguió a la vuelta. Un correcalles por momentos, con ausencia de defensas y con los protagonistas poniéndose las botas. En ese ambiente, Hezonja es el alma de la fiesta. Pero el Breogán no se arredraba, con Dibba completando una y otra vez con mates los contragolpes y Mavra asestando triples lejanísimos, ante la oportunidad de ganar por tercera vez en su historia en semejante escenario (la última vez, en 2002).

Fue al inicio del acto final cuando el Breogán empezó a creer realmente en la machada. El Madrid perdió los nervios con alguna decisión arbitral y los de Casimiro estiraron la cuerda a un esperanzador +12 (tras dos canastas en pintura de Brankovic), a falta de ocho minutos. Más difícil todavía para el Madrid cuando Andric y Mavra volvieron a herir desde el perímetro. No faltaban ni tres minutos y sólo Llull creía en el imposible.

Le faltó poco, pues clavó dos triples, más tres tiros libres. Mavra pareció sentenciar a falta de 40 segundos y en la última acción, rocambolesca, del triple fallado por Procida atrapó el rebote Lyles, que falló clamorosamente bajo canasta, atrapó su rebote y anotó recibiendo falta después. Los árbitros, tras la revisión convenientemente perdida por Casimiro, anularon la acción de tiro y la opción de prórroga. Una locura de final.

El Real Madrid de Garuba acaba con la resistencia del Hapoel y regresa a la Final Four

El Real Madrid de Garuba acaba con la resistencia del Hapoel y regresa a la Final Four

El Real Madrid está de regreso a la Final Four, a la lucha por el cetro continental, su razón de ser. A la segunda, en el improbable escenario del Botevgrad Arena, remató al Hapoel de Tel Aviv y la serie ya no volverá al Palacio. No es un título, pero estar en Atenas es un logro de este colectivo que fragua a fuego lento Scariolo, superando borrones como el de la Copa. [81-89: Narración y estadísticas]

Lo consiguió a la segunda, sin Tavares de nuevo y superando esa extraña parálisis que le lleva atenazando toda la temporada a domicilio en Europa. Se desmelenó al fin, intuyó la presa y no la soltó. Bailó al ritmo atildado de Maledon, a lomos de la garra de Garuba, del colmillo de Andrés Feliz. Secundarios indispensables para completar la obra de Campazzo, el principio y el fin de todo en este Madrid. Ni el empeño de Micic ni la rotunidad de Oturu (29 puntos) pudieron con todo eso.

Fue un triunfo de dureza mental. De esos que gustan a los entrenadores. De superar cada obstáculo, incluido un mal comienzo y otra actuación sin demasiado brillo de Hezonja. Fue un paso adelante de tantos que se refleja en la batalla por el rebote y en la cantidad de asistencias. Todo, acompañado por el indispensable acierto: apenas fallaron un tiro libre.

Esta vez el guion fue diferente al del martes, un mal amanecer y un rotundo despertar. La prueba del algodón para Alex Len, la ausencia de Tavares, no le está sentando bien al gigante ucraniano, al que Oturu le hizo trizas en un arranque preocupante (13-4, 10 puntos del nigeriano). Todo lo contrario Garuba, agarrando la oportunidad. Dos equipos diferentes según el pívot que esté en cancha.

Porque fue salir el de Azuqueca, con su mano vendada por el golpe del partido anterior, y llegó la revolución. Despertó el Madrid con rabia, un parcial de 8-32, velocidad, triples y rebotes ofensivos; alegría. Un ciclón que alargó Maledon y un tramo en el que el Hapoel se tambaleó como un boxeador sonado (21-36). Pero fue regresar Len y Oturu, también Llull en ese mal rato en pista, y de nuevo la batalla cambió de color, ahora, poco antes del descanso, la inercia en favor del local, un 3-13 para darle vida. Aunque Campazzo dejara un triple sobre la bocina para los highlights...

Scariolo había encontrado la fórmula: escapar del ritmo áspero de Itoudis. Más Campazzo y menos Micic. Las transiciones fugaces de Maledon, Feliz... la defensa de Deck sobre Elijah Bryant. Pese a Oturu, el rebote era dominado totalmente por el Madrid y esa era la mejor forma de controlarlo todo. Aunque eran las pérdidas el principal lastre.

En la frialdad del Botevgrad Arena, el Hapoel empezaba a dar muestras de rendición ante el bloque duro del Madrid, ante el ímpetu de Feliz y Garuba. Echaba de menos a Malcolm y los triples de Blakeney, baja de última hora. Pero el empeño de Micic era grande. Fueron dos acciones de esas que cambian partidos las que sentenciaron al Hapoel. Un dos más uno sobre la bocina del tercer cuarto de Maledon y un triple nada más comenzar el cuarto de Lyles. Al poco, un más 15 que era ya remar a favor de corriente. Por supuesto, Garuba fue el que puso el remate, una de las mejores noches de su carrera.

Este Madrid, aún con tantas cosas por mejorar y a la espera de Tavares, se las verá en el OAKA con el Panathinaikos o el Valencia. Aunque eso será otra historia.

Hezonja pasa del cielo al infierno y el Madrid no remata al Hapoel

Hezonja pasa del cielo al infierno y el Madrid no remata al Hapoel

Atenas tendrá que esperar. Aguardar a un Real Madrid que lo merezca, un Madrid que vuelva a la Final Four por la puerta grande y no con una versión tan mezquina como la mostrada en el tercer round de la serie contra el Hapoel de Tel Aviv, que le pasó por encima en la segunda mitad. La eliminatoria se marcha al cuarto, el jueves de nuevo en Bulgaria. [76-69: Narración y estadísticas]

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Y, si no quiere sustos ni quintos partidos (aunque se celebraría en el Palacio), el Madrid deberá olvidarse de sí mismo, de su cara lejos de casa, donde toda la temporada lleva penando. No puede tener el mismo equipo dos versiones tan en las Antípodas. No puede colapsar Campazzo. Ni puede el que se presume como su líder maravillar el domingo y enfangarse el martes; Hezonja, como el Madrid, pasó del cielo al infierno: con 33 puntos en toda la segunda parte cayó con merecimiento ante un Hapoel mucho más fiero y concentrado, que se apoyó en su líder Elijah Bryant y encontró en Kessler Edwards la kriptonita en la pintura.

Va de vaivenes. Del domingo por la mañana al martes por la tarde, viaje a Botevgrad de por medio, el Real Madrid pasó de encajar 63 puntos en el Palacio contra el UCAM Murcia a 34 a domicilio frente al Hapoel. Primeras partes camaleónicas, mentalidades dispares. Parecía un buen indicio. Del desenfreno a la seriedad, porque Europa no permite tantas fiestas. En un escenario impropio de estas alturas de la mejor competición continental, un pabelloncito que ni siquiera estaba repleto, ambiente de torneo de pretemporada, los blancos amanecieron con la determinación de regresar a casa cuanto antes, de sellar a la primera el billete hacia Atenas. Primeras intenciones de empujar al abismo al grupo de talentos sin demasiada personalidad ni espíritu colectivo que maneja Dimitros Itoudis. Por si acaso.

Y sin Tavares, Alex Len quiso reivindicarse temprano, aunque ahí se quedó. Pero sobre todo era cuestión de defensa lo que hacía dominar entonces al Madrid. Cuando encarriló cinco triples consecutivos (los únicos que iba a meter en toda la primera mitad a excepción del postrero de Hezonja), se disparó la distancia (23-33 fue la máxima). Pero tampoco todo era para festejar. Maledon se cargó con tres faltas, Hezonja parecía de resaca emocional tras su histórica exhibición del domingo contra el UCAM Murcia y Usman Garuba, que había dejado momentos de pura reivindicación, se fue al banquillo con un dedo maltrecho. Y el Hapoel, como quien no quiere la cosa, apoyado en las cualidades enorme de Elijah Bryant, acudiendo mucho más al tiro libre (como si alguien hubiera escuchado el lamento de su entrenador tras el primer partido en el Palacio), asestó un 11-0 que le dejó bien cerquita al descanso.

Esa inercia iba a acelerar a la vuelta. Y ahí estuvo la clave. El Madrid se resquebrajó inexplicablemente. Avasallado por el paso adelante rival, energía y agresividad, y contagiado de la frustración de Hezonja, un tipo capaz de atravesar de la excelencia al desastre de un partido a otro. Viéndole fallar tiros mal seleccionados, perder balones y atiborrarse de faltas de ataque se entiende mejor el mensaje sobre el "liderazgo" que le mandó Scariolo el mismo domingo. Así que el Madrid encajó un parcial de 18-1, tirando por tierra todo el esfuerzo anterior. Creció Kessler Edwards, abusando de Len, y sólo Trey Lyles y algo de Feliz y Deck dieron oxígeno a los blancos antes de la hora de la verdad del acto final.

Sin embargo, era demasiado el lastre. Volvieron Hezonja y el tocado Garuba, como un león enjaulado, y Lyles pareció tocar a rebato (65-61 tras un triple del canadiense, a falta de 2:26). ¿Otra loca remontada? En absoluto. Bryant contestó con un triplazo que le quitó las ganas y los fallos en los tiros libres (apenas 7 de 15), por si acaso, fueron el remate a la condena del Real Madrid. Con la sensación de oportunidad perdida, pero con dos balas todavía en la recámara para regresar a la Final Four.

Todas las 'locuras' del indescifrable Hezonja: "El liderazgo no se trata sólo de anotar 40 puntos"

Todas las ‘locuras’ del indescifrable Hezonja: “El liderazgo no se trata sólo de anotar 40 puntos”

El domingo por la mañana, ni 48 horas después de la segunda batalla de la serie de cuartos de final contra el Hapoel de Tel Aviv y apenas 48 antes de la tercera (hoy, 18.00 h., Movistar), viaje a Botevgrad (Bulgaria) de por medio, Mario Hezonja, contra todo pronóstico, decidió que el duelo liguero contra el UCAM Murcia -el Real Madrid era líder destacado de la ACB, sin muchos apuros para acabar primero como así certificó después- era un escenario propicio para ofrecer la que es ya una de sus mayores exhibiciones individuales. Una actuación histórica... con todo lo que llevó también de despliegue físico.

Son las genialidades del croata, tan irrefrenable en la pista como locuaz en redes sociales. Precisamente en un desafío en X encontró la gasolina para poner patas arriba el Palacio cuando el UCAM de Sito Alonso paladeaba ya el primer triunfo de su historia allí. La semana pasada, Hezonja contestó a una publicación de Dazn con un triple suyo desde casi el medio del campo con el siguiente reto: «¿Si hago una más así lo hacemos 2,99€ para la gente?». Dicho y hecho, en uno de los ocho que logró, cuatro en pleno delirio por la remontada (los blancos, que encajaron 63 puntos al descanso, llegaron a caer por 15), Hezonja, puro carisma, miró a las encendidas tribunas haciendo con sus dedos el gesto del ahorro. Dazn, por supuesto, bajó el precio de su suscripción mensual a 2,99.

Mario Hezonja, contra el Hapoel de Tel Aviv.

Mario Hezonja, contra el Hapoel de Tel Aviv.EFE

El éxtasis de Mario recordó mucho a los dos triples increíbles en la semifinal de la pasada Copa en el Roig Arena, para otra remontada, esta vez contra el Valencia. Ante el UCAM completó una actuación -«casi perfecta», especificó Scariolo, pues su estrella erró el tiro libre que hubiera evitado la prórroga- que le sitúa entre los mitos del Madrid: 40 puntos, 11 rebotes, seis asistencias y 53 de valoración. Cimas que casi nadie había conquistado... en una mañana de domingo que en la que la épica no se presuponía. Nadie en la historia de la Liga Endesa había firmado un partido de 40 puntos, 11 rebotes y seis asistencias, nadie había llegado a los 50 de valoración jugando menos de 30 minutos y desde 2006 (Pete Mickeal con el Río Breogán) nadie había valorado tanto. «Orgullo», dijo, cuando le recordaron que logró la quinta mayor valoración histórica de un jugador del Madrid: las cuatro anteriores pertenecen a Arvydas Sabonis.

Todo lo que rodea a Hezonja es indescifrable y eso es algo que Sergio Scariolo tuvo muy en cuenta antes de firmar por el Real Madrid. Sabía que debía domar el carácter de un genio. Un tipo que, un año antes (verano de 2024), por ejemplo, había protagonizado una disparatada renovación en la que llegó a tener un preacuerdo con el Barça (el club en el que se formó) por cuatro años. Y en la que incluyó una cláusula de salida a la NBA que podría ejecutar en unos meses. Mario es, estadísticamente, el mejor jugador blanco en ACB, donde puja por el MVP de la temporada, pero su rendimiento en Euroliga no mantiene la misma constancia (su acierto desde el triple baja, por ejemplo, del 39 al 30%). Desconexiones en la pista en momentos cruciales o incluso algunos desaires camino del banquillo; todo mezclado con sus canastas indefendibles, su versatilidad y un talento físico-técnico que le hacen único.

Mario Hezonja, contra el UCAM Murcia.

Mario Hezonja, contra el UCAM Murcia.Sara Gordon / ACB Photo

Un jugador de extremos. El propio Scariolo, tras el recital ante el UCAM, puso en palabras lo que Hezonja supone para el equipo, para el club y para él mismo como entrenador. Y no todo fueron elogios. «Completar su juego de esta manera es lo que le hemos estado pidiendo desde el principio. También estuvo más que sólido en defensa. Si quieres ser el mejor, tienes que actuar como el mejor en cada aspecto del juego», pronunció el ex seleccionador, que siguió con su reflexión sobre Mario y el liderazgo. «Obviamente, en un día en que estás tremendamente inspirado y preciso, el equipo te seguirá. En un día normal, tienes que hacer lo que haces dentro del equipo. Y en un mal día, hay que tener la humildad de ayudar, esforzarse, recuperarse, pasar el balón y defender, porque eso también es grandeza. Él proviene de una mentalidad diferente. El liderazgo no se trata solo de anotar 40 puntos hoy; se trata de crecer. Y valoro más ese crecimiento gradual que está demostrando, especialmente en el aspecto mental de servir al equipo», zanjó.

Los 76ers de Embiid remontan un 3-1 y fulminan a los Celtics de Hugo González

Los 76ers de Embiid remontan un 3-1 y fulminan a los Celtics de Hugo González

Los Philadelphia 76ers se clasificaron este sábado a las semifinales del Este al derrotar a los Boston Celtics por 100-109 en el séptimo partido, culminando una remontada desde el 3-1 y dejando atrás una maldición que se remontaba a 1982.

"Estoy cansado de perder contra los Celtics", afirmó en la previa del partido Joel Embiid, que cambió el rumbo de la serie tras regresar antes de lo previsto de una apendicectomía.

Y es que los 76ers no ganaban una serie de 'playoff' a los Celtics desde las Finales del Este de 1982; en los seis cruces posteriores, siempre había salido vencedor Boston.

"Tuvimos una charla después del quinto partido y nos dijimos: no podemos permitir que lo mismo siga pasando una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. En algún momento había que ponerle fin. Y lo hicimos", explicó Tyrese Maxey al finalizar el partido.

Embiid acabó el partido con 34 puntos y 12 rebotes, mientras que Maxey firmó 30 puntos y 11 rebotes. Maxey asumió los galones del equipo en los instantes finales, cuando los Celtics estuvieron a punto de remontar el partido.

Hasta este sábado, los Celtics habían ganado las 32 series en las que se habían colocado con un 3-1 a favor, mientras que los 76ers habían perdido las 18 en las que habían ido 3-1 abajo.

Además, los 76ers entraron en el selecto grupo de equipos capaces de remontar un 3-1. De los 300 equipos que han estado en esa situación en la historia de la NBA, solo 14 acabaron consumando la remontada en la serie.

Los 76ers se medirán en semifinales del Este a los New York Knicks en una eliminatoria que arrancará el lunes en el Madison Square Garden. Los Knicks vienen de deshacerse de los Atlanta Hawks por 4-2.

Los 76ers dominan Boston

Los Celtics afrontaron el partido sin Jayson Tatum, con molestias en una rodilla.

Los 76ers no tardaron en abrir brecha, liderados por Embiid, hasta alcanzar una ventaja de 15 puntos (15-30) antes de cerrar el primer cuarto.

Cuando Joe Mazzulla se vio contra las cuerdas dio a Hugo González sus primeros minutos de calidad en todo el 'playoff'. El 'rookie' madrileño, que había firmado una gran temporada, solo había disputado instantes finales en partidos anteriores.

La intensidad defensiva y la energía de González permitieron a los Celtics remontar hasta ponerse por delante en el segundo cuarto (37-36) con un triple de Payton Pritchard. Fue su única ventaja del partido, les duró 31 segundos. El resultado al descanso era de 50-55 a favor de Philadelphia.

A la vuelta de vestuarios, los 76ers volvieron a tomar distancia hasta sacar 18 puntos (66-84) antes de finalizar el tercer cuarto.

Pero les temblaron las piernas y con un parcial de 16-4 para abrir el último cuarto los Celtics se pusieron a un solo punto (91-92) con casi ocho minutos en el reloj.

Los 76ers respondieron con un triple de Embiid. Otras tres veces se pusieron a un punto los Celtics. En la última, con 98-99, tuvieron tres posesiones para ponerse por delante, pero Neemias Queta, Jalen Brown y Pritchard fallaron sus canastas.

Fue entonces cuando Maxey asumió su papel de líder y encadenó dos canastas con aroma a victoria. Aún tuvo que pasar cuatro veces por la línea de tiros libres, sin fallar ninguno.

Además de los 34 puntos de Embiid y los 30 de Maxey, el 'rookie' VJ Edgecombe sumó 23 para los 76ers y Paul George 13. Para los Celtics, Jalen Brown terminó con 33 puntos, Derrick White con 26 y Neemias Queta con 17.

Los Celtics ponen así punto final a una temporada que comenzaron sin que nadie confiara en ellos, pero en la que fueron de menos a más hasta acabar segundos y consolidarse como favoritos en el Este.

Hugo González cierra su temporada de 'rookie'

Hugo González puso fin este sábado a su temporada de 'rookie' en la NBA con el adiós precipitado de los Boston Celtics en primera ronda de 'playoff', eliminados a manos de los Philadelphia 76ers en siete partidos.

Elegido en el número 28 del pasado draft por los Celtics, González aterrizó en una de las grandes franquicias de la NBA en un momento de cambios, bajo una nueva propiedad que decidió revolucionar una plantilla que se había proclamado campeona en 2024.

Quizás por ello, sumado a la lesión de Jayson Tatum en el tendón de Aquiles, González contó con más oportunidades y minutos de los que cabía esperar para un 'rookie' en una franquicia ganadora.

El madrileño se ganó la confianza de Joe Mazzulla y se convirtió en una pieza importante de su rotación durante buena parte de la temporada, encargado de defender -con un rendimiento sobresaliente- a algunas de las grandes estrellas de la NBA.

González disputó 74 partidos de temporada regular, tres de ellos en el quinteto inicial, promediando 14,6 minutos en pista. El madrileño terminó la temporada con 289 puntos (3,9 de media), 246 rebotes, 42 robos, 41 asistencias y 21 tapones. Con un 47,6 % en tiros de campo y un 36,2 % desde el perímetro.

"Ha demostrado rápidamente su gran instinto defensivo; es capaz de defender a escoltas y bases con gran rapidez", subrayó Mazzulla al hablar del impacto de González durante la temporada.

Su mejor partido llegó en marzo, en un triunfo ante los Milwaukee Bucks de Giannis Antetokounmpo, cuando, saliendo como titular, firmó un doble-doble de 18 puntos y 16 rebotes.

Su rol le granjeó elogios de compañeros y rivales, el cariño del TD Garden y el asombro de toda la liga.

El regreso de Tatum, unas inesperadas aspiraciones de los Celtics al anillo y la proximidad del 'playoff' relegaron a González al banquillo, con cada vez menos protagonismo y minutos, hasta el punto de quedar fuera de la rotación en algunos partidos.

Campazzo y dos rebeldes dejan al Real Madrid a un paso de la Final Four

Campazzo y dos rebeldes dejan al Real Madrid a un paso de la Final Four

A un paso de Atenas, de regresar a la Final Four tras la dolorosa ausencia el curso pasado, a ese lugar en el Olimpo de Europa que no deja de ser la razón existencial del Real Madrid. A una victoria de acabar con el Hapoel de Tel Aviv tras un segundo ejercicio, otro, de poderío, incluso de supervivencia sin Tavares. La versión más plena del Madrid de Scariolo a tiempo. Campazzo lideró a un colectivo decidido, sin apenas resquicio, y Andrés Feliz y Usman Garuba resultaron la chispa adecuada, un dúo desestabilizador por puro corazón. Una tremenda paliza finalmente. [102-75: Narración y estadísticas]

Fue un tormento el Facu, 10 triples en dos partidos, porcentajes de francotirador. Fue un ciclón el Madrid, espoleado por dos tipos que no entienden el juego si no es desde el puro frenesí. Este Madrid es ya el del dominicano Feliz, un chico hecho a sí mismo desde las calles de Guachupita. Hasta la elite. Como Garuba, que enloqueció al Hapoel con su capacidad de estar en todos sitios todo el tiempo. De pelear cada rebote, de molestar en cada emparejamiento. Más allá de los números (13 puntos, nueve rebotes y dos robos el pívot, 11 y cinco el combo), estuvieron las sensaciones y lo que contagiaron.

Como no podía ser de otra forma, todo lo que aconteció en el primer duelo del miércoles iba a condicionar el segundo. La lesión de Tavares -"sin él, somos otro equipo", admitió Scariolo- y el dominio casi abrumador del Madrid entonces; pero también el extraño final, el parón de rendimiento y concentración blanca cuando ya todo lo tenía ganado, el parcial último del Hapoel, que le sirvió más para recuperar confianza que para asustar. Hasta las quejas por el arbitraje en sala de prensa de Itoudis (esta vez fue su equipo el que lanzó más tiros libres). Con todo eso en la coctelera y de nuevo sólo con la presencia de los abonados en las tribunas, amaneció una partida diferente, en la que, por ejemplo, Elijah Bryant, a cero hace dos días y con molestias físicas, empezó con un triple.

Las cartas marcadas y un Hapoel consciente de encontrarse sobre el alambre, de que viajar a Bulgaria con la losa del 2-0 era una condena. Oturu pronto explotó la ausencia de Tavares, con Micic surtiéndole y asestando unas ventajas hasta ahora nunca vistas por los hebreos (13-19). Pero fue la segunda unidad de Scariolo la que espabiló al Madrid. De repente, llegaron unos minutos de sublime defensa, con Garuba y Feliz como capitanes del incordio. Manos, choques, robos e intensidad. Un dolor de cabeza para cualquiera que, en la otra canasta, castigaba un Maledon al fin enchufado.

Feliz, ante Micic, durante el partido.

Feliz, ante Micic, durante el partido.EFE

Fue un 13-3 de parcial que devolvió la iniciativa al Madrid. Aunque, curiosamente, con la vuelta de los titulares, el Hapoel (y su zona defensiva) retomó algo el dominio. Espesó la noche. Aunque la última canasta fue de Campazzo, las sensaciones y la pequeña ventaja eran de los visitantes (40-42).

Pero Scariolo había visto claro quienes sacaban de punto al rival, quienes, con su energía, decantaban la balanza. Feliz y Garuba le hicieron cambiar los planes, titulares tras el descanso. Y fueron, otra vez, la revolución. Desquiciaron a Micic, atacaron cada resquicio, tocaron balones en defensa y, con la astucia de Campazzo, pusieron patas arriba el Palacio. Los tres (un triple de Hezonja y otro de Okeke en ese tramo también) fueron la plenitud, como si de repente el DJ subiera el volumen de la música. Un 25-9 de vuelta y una máxima para empezar a soñar (71-56).

No tiró la toalla el Hapoel, más alegre sin Garuba en pista. Un parcial de 2-9, la cuarta de Maledon... Amenazaba con un desenlace de tensión como el miércoles pero, de repente, todo terminó de saltar por los aires. Micic se cargó con la cuarta y a la jugada siguiente, una técnica por protestar le mandó al banquillo. Contestó el Madrid con dos triples (Campazzo y Lyles), una sentencia. A refrendar el martes en Bulgaria, el destierro del Hapoel. Y con el colchón de tener hasta dos balas más hacia el OAKA.