La factura de la guerra para la Fórmula 1: 200 millones menos, un desplome en bolsa y... ¿un problema para Mercedes?

La factura de la guerra para la Fórmula 1: 200 millones menos, un desplome en bolsa y… ¿un problema para Mercedes?

A pocos kilómetros de la Meca, en Jeddah, el domingo pasado tendría que haber sido un día grande: monoplazas a toda velocidad, el mundo observando, los hoteles llenos, la ciudad -más bien aburrida- en su máximo esplendor. Pero no hubo nada de eso. Silencio y vacío. La Fórmula 1 no fue a Arabia Saudí por culpa de la Guerra de Irán, el Gran Premio quedó cancelado, y sólo hubo quietud en el circuito urbano del Corniche.

Muy lejos de allí en cambio sí había movimiento, mucho movimiento. En las oficinas de Colorado de Liberty Media, la empresa organizadora del Mundial, la anulación de las carreras en Bahréin y Arabia obligó a trabajo extra para arreglar el desaguisado. El certamen perdió algo más de 200 millones de euros entre cánones de organización y patrocinios asociados y todavía no sabe si podrá ir a Qatar o Abu Dhabi para cerrar la temporada. Los países del Golfo pagan más que el resto por albergar una carrera -Arabia y Qatar superan los 50 millones, Bahréin ronda los 45-, aportan una parte esencial de los ingresos por sedes y su estabilidad se ha convertido en un factor importante. No en vano Liberty llegó a perder cerca de un 12% en bolsa tras anunciarse las cancelaciones.

Pero igualmente la compañía insiste en que no hay crisis y, para mostrarlo, se apoya en su estructura de ingresos. En 2025 la Fórmula 1 facturó cerca de 3.870 millones de dólares, y sólo algo más de una cuarta parte procedía de lo que pagan los países organizadores. El resto llegó por vías más estables: los derechos televisivos -que se mantienen intactos mientras el calendario supere las 16 carreras- y los acuerdos globales de patrocinio, diseñados a largo plazo y desvinculados de una prueba concreta.

La lectura de las pérdidas así debe ser optimista. Aunque se cancelen Grandes Premios, el núcleo del negocio sigue funcionando y el campeonato conserva su capacidad de generar ingresos a escala global. Incluso dentro del paddock el efecto no es lineal. Bajo el límite presupuestario vigente, cada carrera que desaparece del calendario reduce costes logísticos -menos vuelos intercontinentales, menos transporte de material, menos personal desplazado- y libera recursos que los equipos pueden redirigir al desarrollo técnico. En un deporte donde las diferencias se miden en milésimas, ese ahorro puede tener impacto competitivo. De hecho no es descabellado pensar que un parón altere jerarquías y que, cuando la temporada se reanude en Miami el próximo 3 de mayo, habrá equipos que habrán sabido aprovechar el momento.

MotoGP, un problema a futuro

El impacto es distinto en MotoGP. El campeonato de motociclismo mueve cifras inferiores a la Fórmula 1 y depende más directamente de cada carrera. En 2024 cerró su facturación en 462 millones de euros, un 5% del curso anterior por culpa de la cancelación de los Grandes Premios de Argentina y Valencia. Su estructura es más frágil porque no hay grandes contratos globales capaces de amortiguar un parón prolongado, pero se salva de esta crisis porque su calendario está menos diversificado. Este curso el certamen sólo tiene en su calendario un viaje al Golfo, el Gran Premio de Qatar, y aún espera salvarlo con el aplazamiento hasta noviembre.

Lo que preocupa más es el medio plazo. La perspectiva del campeonato siempre ha sido expandirse hacia Oriente Medio -se proyectaba una carrera en Arabia Saudí a partir de 2028- y la crisis actual ha puesto en duda ese crecimiento. La internacionalización del campeonato motero, clave para aumentar ingresos y reducir su dependencia europea, queda en suspenso. Si la Fórmula 1 ha sabido resistir el impacto de la Guerra de Irán, está por ver cómo afecta al futuro de MotoGP.

Arthur Fils gana el Godó de los nervios frente a un desesperado Andrei Rublev

Arthur Fils gana el Godó de los nervios frente a un desesperado Andrei Rublev

Hay una generación entera detrás de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner con talento a raudales y físicos asombrosos, pero todavía desprovista de la confianza necesaria. Tenistas que tiemblan cuando se aproximan al éxito. Jóvenes de enorme potencial y enfoques inciertos. Uno de ellos es Ben Shelton, que este domingo venció en el ATP 500 de Múnich. El otro, Arthur Fils, campeón horas después en el Trofeo Conde de Godó.

A sus 22 años, recuperado de la lesión de espalda de la temporada pasada, el francés podría ser considerado incluso candidato al título de Roland Garros, pero cuesta imaginarlo triunfar en un escenario tan grande.

En la final del ATP 500 de Barcelona ante Andrei Rublev, sus virtudes y sus defectos quedaron al descubierto. Tan pronto dominó al ruso para derrotarlo por 6-2 y 7-6(2) en una hora y 40 minutos, como tembló en situaciones inverosímiles. En el segundo set ya se vestía de campeón con un 5-2 a favor cuando empezó a mandar todas las pelotas fuera y permitió que Rublev alcanzara el tie-break. Para su fortuna, el ruso es todavía más inestable que él, y cerró esa muerte súbita lanzando la raqueta contra el suelo y chutando pelotas a la grada.

Durante una hora, Fils ofreció un despliegue de potencia en sus golpeos y sus movimientos en el Real Club de Tenis Barcelona. El resto del encuentro fue para mirar a otro lado. El galo acabó alzando el trofeo y regresa al top 25 de la ATP, pero las dudas a su alrededor persisten.

La derrota en Doha

Ya ocurrió hace un par de meses, cuando alcanzó la final del ATP 500 de Doha. Su tenis fue excelso hasta que llegó al partido decisivo ante Alcaraz y se deshizo como un azucarillo para perder por 6-2 y 6-1. En la entrega de trofeos, después de haber roto una raqueta y de haber pedido perdón al público y a su equipo, miró al español a los ojos y le soltó en un castellano muy claro: «¡Cabrón!». Alcaraz se rio.

Su partido había sido un desastre, pero todavía le quedaba humor. Su partido había sido un desastre, pero confirmaba la distancia sideral entre el Big Two y el resto.

No hay duda de que Fils, al igual que Shelton, Musetti o Rune, aún tiene tiempo de evolucionar, pero la batalla mental parece muy desequilibrada. El francés, que de niño ganó la prestigiosa Orange Bowl y el Roland Garros júnior, lleva toda su carrera en esa línea intermedia entre el asombro y el desencanto. Le quedan algunos pasos por dar; habrá que ver si los consigue. De momento parece que su unión con Goran Ivanisevic -ahora en su equipo- funciona y que sigue trabajando en ello. El Trofeo Conde de Godó ya es suyo; ahora toca acortar la celebración para analizar los problemas que aún arrastra.

Rafa Jódar cae con honores ante Fils en el Godó y promete un futuro magnífico

Rafa Jódar cae con honores ante Fils en el Godó y promete un futuro magnífico

Rafa Jódar embarcará este domingo en el puente aéreo de Barcelona a Madrid con la amargura de haberse quedado a un paso de la final del Trofeo Conde de Godó, pero con numerosas satisfacciones para encarar el Mutua Madrid Open. «Ya es un enorme tenista, ha jugado un primer set increíble. Le deseo mucho, mucho, mucho éxito en el futuro», le dedicaba su rival, Arthur Fils, que lo derrotó en semifinales por 3-6, 6-3 y 6-2 en casi dos horas de incertidumbre.

El francés, número 14 del mundo y semifinalista reciente en el Masters 1000 de Miami, necesitó sus mejores golpes y un sobreesfuerzo para deshacerse de Jódar, un novato al fin y al cabo. ¡Boom!, ¡Boom!, ¡Boom!, resonaban los derechazos del español y, sobre todo, sus reveses hasta que el cansancio hizo mella y su puntería decreció. Quedó una primera hora para el recuerdo: la primera hora de un futuro top 10, por no exagerar más el pronóstico. Una primera hora de ilusión.

EFE

Fils jugará por el título en el Godó este domingo (a las 16.00 horas, Teledeporte) ante Andrey Rublev, que derrotó a Hamad Medjedovic por 3-6, 6-2 y 6-2, pero el protagonista de la semana fue Jódar.

El crecimiento del español

Como ya hizo en el Open de Australia -donde logró su primera victoria en un Grand Slam- y en el ATP 250 de Marrakech -donde celebró su primer título profesional-, en el ATP 500 catalán el español dio varios pasos adelante en su crecimiento como tenista. «Mi objetivo en el tenis es disfrutar, jugar en el circuito y viajar. Cada semana en el Tour es muy divertida. Conoces a gente estupenda. Haces muchos amigos. Creo que la vida en el Tour es buena para los jugadores, con todas las facilidades que te dan los torneos. Es genial», repetía estos días, como ya había dicho en Melbourne en una entrevista con EL MUNDO. Con esa actitud, cada semana que pasa resulta más peligroso. Su juego consistente y agresivo está adquiriendo la velocidad de los mejores, y solo le falta madurez física para aspirar a cotas mayores. Tiene 19 años; llegará.

Además, en el Godó ha conectado con el público español -su público-, que lo encumbró como nuevo ídolo apenas minutos después de la retirada de Carlos Alcaraz, y ha escalado aún más en el ranking ATP. Este lunes, antes del inicio del Masters 1000 de Madrid, Jódar figurará en la lista como número 42, una posición ya más que notable. Por delante de él, solo tres españoles: Alcaraz (número 2), Alejandro Davidovich (24) y Jaume Munar (38).

El momento clave

En el duelo ante Fils hubo un juego decisivo que lo cambió todo. En el primer set, Jódar estuvo imparable. Sin los nervios iniciales que le habían afectado en otros partidos, desde el primer momento apabulló al francés con sus golpes planos y brilló especialmente en los puntos clave. Cada vez que Fils disponía de una bola de rotura, Jódar aceleraba; no logró quebrarle el servicio hasta el séptimo intento. Pero todo se torció al comienzo del segundo set.

MANAURE QUINTEROAFP

Con 1-1 y 15-40, el español contaba con dos opciones de break para lanzarse hacia la victoria. Ya se podía imaginar en la final, el público auguraba fiesta al día siguiente, y fue entonces cuando emergió Fils. Con su poderoso saque y su superioridad física, el francés salvó la situación y sometió a Jódar a un desgaste que, a la postre, resultaría decisivo. Con 4-3 en el marcador, Fils firmó su primer 'break' y a partir de entonces todo se inclinó de su lado.

Rafa Jódar es un terremoto: derrota a Cameron Norrie por la vía rápida y ya está en semifinales del Godó

Rafa Jódar es un terremoto: derrota a Cameron Norrie por la vía rápida y ya está en semifinales del Godó

En una década será apenas una línea en Wikipedia, pero este Godó supone la carta de presentación ante el público español de un nuevo ídolo, de otro portento: Rafa Jódar. Si en el Open de Australia dejó destellos en primera ronda y conquistó su primer título en el ATP 250 de Marrakech, en el ATP 500 de Barcelona ha dado un paso más al alcanzar las semifinales con un tenis agresivo, muy alejado del tópico nacional.

Como sucede con Carlos Alcaraz, Jódar no es un jugador defensivo, ni un especialista en resistir o en el desgaste físico. Todo lo contrario: ataca, impone y gobierna el punto desde la pegada.

Tras su etapa universitaria en Estados Unidos, afronta su primera temporada como profesional con una madurez sorprendente. En los cuartos de final del Godó, ante un veterano como Cameron Norrie, confirmó su crecimiento con una victoria por 6-3 y 6-2 en poco más de una hora.

Superados unos nervios iniciales que le costaron un par de breaks, el español brilló con el revés cruzado sobre la zurda de Norrie, incapaz de encontrar soluciones. Enfrente, un chaval de apenas 19 años. Enfrente, un rival que le acribillaba a golpes. El británico terminó con 25 errores no forzados que, en realidad, lo fueron a medias: la velocidad de bola de Jódar resultaba muy difícil de sostener.

"Ahora quiero más, hay que seguir. Todavía queda mucho torneo A prepararse para mañana", comentaba Jódar al acabar con su tranquilidad. Su grandeza futura se lee en su calma al celebrar los éxitos: nunca se vuelve loco porque sabe que vendrán más. "Soy una persona tranquila dentro y fuera de la pista y esa mentalidad me ayuda mucho a afrontar estos partidos", confirmaba quien se enfrentará este sábado en semifinales (16.00 horas, Teledeporte) al francés Arthur Fils, que derrotó a Lorenzo Musetti por 6-3 y 6-4. En la otra semifinal, por otro puesto en la final, se medirán el ruso Andrey Rublev y el serbio Hamad Medjedovic, procedente del torneo clasificatorio.

Carlos Alcaraz renuncia a jugar el Mutua Madrid Open: "Hay noticias que cuesta muchísimo dar"

Carlos Alcaraz renuncia a jugar el Mutua Madrid Open: “Hay noticias que cuesta muchísimo dar”

Carlos Alcaraz anunció este viernes su renuncia a participar en el Mutua Madrid Open que empezará la semana próxima. Por segundo año consecutivo, no podrá acudir al torneo por culpa de una lesión sufrida en el Conde de Godó, en este caso una distensión de la muñeca derecha.

"Hay noticias que cuesta muchísimo dar. Madrid es casa, uno de los lugares más especiales del calendario para mí, y por eso me duele tanto no poder jugar aquí por segundo año consecutivo", afirmó en sus redes sociales

Su objetivo esta temporada era completar la gira de tierra batida al completo rumbo a Roland Garros, pero un nuevo problema físico le obliga al descanso. Después de llegar a la final del Masters 1000 de Montecarlo, donde cayó ante Jannik Sinner, apenas pudo disputar un partido en Barcelona, no estará en Madrid y queda en el aire su participación en el Masters 1000 de Roma ya en mayo.

Su baja del Mutua Madrid Open se sumó a la renuncia de Novak Djokovic, que también este viernes anunció que no tomará parte por culpa de una lesión en el hombro. En el caso del serbio está en duda incluso su participación de Roland Garros. Por sus problemas físicos recurrentes podrá saltarse toda la gira de arcilla y centrarse en Wimbledon, un Grand Slam que le suele ser más propicio.

Ahora el interrogante en Madrid se centra en Sinner. El número uno del mundo aterrizará este sábado en la capital de España, entrenará en la Caja Mágica hasta el lunes y será entonces cuando decidirá si compite o no. Ese mismo lunes, Alcaraz y Sinner estarán en la entrega de premio de los Laureus -los dos están nominados como mejores deportistas del año- y se reencontrarán en el acto.

Pilar Pasanau, la primera española en dar la vuelta al mundo en vela en solitario: "Tenía alucinaciones, oía voces en mitad del océano"

Pilar Pasanau, la primera española en dar la vuelta al mundo en vela en solitario: “Tenía alucinaciones, oía voces en mitad del océano”

Hay una pregunta que Pilar Pasanau se hizo en algún punto del Índico, noche cerrada y piloto automático, que resume qué es navegar completamente sola durante más de un año: ¿Quién me está llamando? «Tuve alucinaciones auditivas. Alguien me estaba llamando, decía mi nombre. Sabía perfectamente que no había nadie, pero escuchaba voces igual», reconoce con la naturalidad de quien cuenta algo rutinario. «Antes, en otras regatas largas, ya había tenido alucinaciones visuales. Veía tierra cuando todavía estaba muy lejos. Es el efecto del cansancio y la falta de sueño, no es algo tan raro».

Pasanau tiene 57 años y acaba de completar la Mini Globe Race: más de 50.000 kilómetros alrededor del mundo, en solitario, hacia el oeste, en un barco pequeñísimo, de apenas 5,80 metros de eslora. Tardó 190 días y 16 horas. Llegó cuarta, a 19 horas del tercer puesto. Y se convirtió en la primera mujer española en terminar una regata de vuelta al mundo sin ayuda. «Eso son solo estadísticas. Yo navego por amor, no por palmarés», proclama, aunque también es cierto que luchó con todas sus fuerzas por subirse al podio.

¿Cuántas horas dormía?
El primer día intenté no dormir para marcar diferencias. Luego, cuando me metí en el grupo de delante, dormía al caer el sol, porque de día me cuesta un montón. Al final me acostumbré a un horario, a una especie de rutina. El cuerpo se adapta a todo. Mira, cuando acabé una etapa y desembarqué en las islas Marquesas, en la Polinesia Francesa, me agarró un mareo brutal justo al pisar el muelle. Me tuve que tumbar en el suelo. Me había habituado tanto al movimiento del barco que había perdido el equilibrio en tierra.

¿Qué comía?
En puerto compraba fresco: verduras, fruta... Luego intentaba cocinar algo. Cuando llevas un año con conservas y liofilizado, el estómago al final te lo rechaza. Había días que no me apetecía nada, que no podía. Me obligaba a comer. Tampoco soy muy comedora; por ejemplo, al acabar cada etapa no tenía caprichos en ese sentido. Lo que más deseaba era una ducha con agua caliente y una cama seca que no se moviera.

El aviso de piratería en Indonesia

¿Cuál fue el tramo más duro?
En el Pacífico estuve 40 días sin pisar tierra, pero es un océano que casi no tiene barcos, no hay tráfico, podía descansar. Fue más complicado el Índico, por ejemplo, porque hay muchísimos cargueros y cambios de tiempo radicales. En Indonesia hubo una alerta de piratería, pero se quedó en nada. En realidad casi fue peor el prólogo, la etapa de calificación. Fuimos del sur de Portugal a Lanzarote, no conocía el barco y lo pasé fatal. Había estado centrada en arreglar el barco y buscar patrocinios, y cuando me eché a la mar no entendía nada. Se me cayó el spinnaker, lo rompí. Pensé: ¿qué hago aquí? Incluso quise dejarlo, pero al llegar me dijeron que había llegado segunda y eso me picó el orgullo para seguir.
¿Cómo se distraía?
Con un Starlink tenía conexión a internet la mayor parte del tiempo, aunque apenas la utilizaba. Al principio me ponía música, pero luego dejé de hacerlo. Principalmente leía; me leí hasta 30 libros, de todo tipo: novelas, ensayos sobre karma o yoga ashtanga.

Pasanau fue capitana de la marina mercante durante años. «Es como tener dos vidas paralelas: una en el mar y una en tierra», recuerda sin ánimo de regresar. El último trabajo fue estresante. Un episodio con piratas en Malabo, Guinea Ecuatorial, acabó de inclinar la balanza. Decidió dejarlo. Ahora es autónoma del mar: skipper, docencia náutica, lo que llegue.

Tiene una deuda importante porque completar la Mini Globe Race cuesta unos 120.000 euros y los patrocinadores no llegaron para todo. El barco que utilizó, el Peter Punk, está ahora en Antigua, con el compromiso de que alguien lo traiga a Barcelona para venderlo. «Esa etapa se ha terminado. No lo voy a hacer otra vez», proclama, aunque ya tiene nuevos proyectos, como mínimo un par. El otro, para 2030, es la vuelta en solitario hacia el este, la dirección normal. «Tenemos más mar que tierra en el planeta», concluye. «¿Por qué no aprovecharlo?»

Ángel Ruiz-Cotorro, el médico de los tenistas: "Alcaraz tiene muchas cosas de Nadal: potencia, resistencia, aceleración... No me preocupa su físico"

Ángel Ruiz-Cotorro, el médico de los tenistas: “Alcaraz tiene muchas cosas de Nadal: potencia, resistencia, aceleración… No me preocupa su físico”

Si hay una pista de tenis, ahí, al lado, está Ángel Ruiz-Cotorro. Un jugador hace un mal gesto como le ocurrió Carlos Alcaraz el pasado lunes y él lo observa atento; en las siguientes horas deberá atenderlo. Desde hace más de tres décadas es el médico del tenis, ya sea cuidando del equipo español de Copa Davis, de Rafa Nadal o de un junior. Como director de la Clínica Tenis Teknos, del Grupo Quirónsalud, estos días dirige el servicio médico oficial del Conde de Godó, en cuyas instalaciones atiende a EL MUNDO. «Hay mucho que hacer; también nos encargamos de la salud de los espectadores de todas las pistas», apunta, tan sereno como siempre.

¿Hay más lesiones hoy en el tenis o hablamos más de ellas?
El tenis ha cambiado en los últimos 20 años. Antes no se jugaba tan físico, el nivel medio ha subido mucho y los nuevos materiales han hecho que la pelota vaya mucho más deprisa. Todo eso ha aumentado la intensidad y ha generado nuevas lesiones. No ha salido gratis. Tenemos lesiones musculares que antes no teníamos porque ahora los apoyos no son completos: hay que salir de inmediato. Por eso sufren más los aductores y las caderas. Recuerdo que los primeros problemas de cadera nos parecían una anomalía, como el de Guga Kuerten en el 2000, y ahora son muy recurrentes. Por la velocidad de la bola también hay más patologías en los codos y en las muñecas, como hemos podido ver en este Godó.
¿Hemos llegado al límite de la salud de los jugadores?
Estamos en ese límite, sin lugar a dudas. El tenis le está ganando la batalla a la salud. Es un tema que deben plantearse todos los organizadores y, en realidad, todos los implicados en el deporte. El jugador puede hacer un acto de conciencia y descansar más, pero el sistema de puntos le exige jugar una cantidad brutal de partidos. No está en su mano. No puedo establecer un número máximo de torneos, pero deberían tomarse medidas para que el número de lesiones disminuya y esté controlado. No estamos en ese punto ahora.
Rafa Nadal, paciente suyo, fue durante años la muestra más clara de ese difícil equilibrio entre éxito y salud en el tenis. ¿Cómo le definiría?
Rafa era un portento físico desde el punto de vista genético. Tenía potencia, resistencia, aceleración... todo en uno. Y luego había que sumarle sus cualidades técnicas y, por supuesto, sus cualidades mentales. Pero yo creo que si no hubiese tenido el problema de pie desde pequeño -el síndrome de Müller-Weiss- todo lo que vino después hubiera sido infinitamente menor. El cuerpo del tenista empieza desde abajo, y esa lesión condicionó el bienestar de toda la cadena cinética hacia arriba: rodilla, cadera, espalda... Piensa que no le dejábamos correr para cuidar el pie.
¿Cómo?
Un tenista tiene que correr, evidentemente, pero él fuera de la pista no podía hacerlo. No es que no pudiera: es que no consideramos que fuera lo más oportuno. Si corría, lo hacía en máquinas como el Alter-G, con gravedad reducida para no tener el impacto del apoyo. Eso limitó toda su preparación física durante su carrera. Tuvo que adaptarse a unas circunstancias con un condicionante que no le permitía entrenar como él quería. Y aun así mira sus resultados.
¿Ve similitudes físicas entre Nadal y Carlos Alcaraz?
Son jugadores distintos, eso está claro, pero Carlos tiene muchas cosas de Rafa. Como decía antes: la potencia, la resistencia, la aceleración... todo eso lo tiene Carlos. En el tenis español ha habido todo tipo de perfiles, pero los jugadores son siempre atletas, con muy buenas condiciones físicas y muy buenas preparaciones. Eso es así desde Sergi Bruguera. Cuando ganó Roland Garros en el 93 ya tenía unas cualidades físicas espectaculares, por encima de la media.
No puede hablar de las molestias actuales en la muñeca derecha, pero... ¿Le preocupa el historial de pequeñas lesiones de Alcaraz?
Es muy joven y ha tenido sus cosas, pero como todos los tenistas. En el tenis actual hay movimientos muy violentos, de cambios de dirección y de ritmo, y es normal que se acumulen estos problemas. Las sobrecargas en la zona de los aductores que ha sufrido posiblemente indican que la cadera está muy exigida. Es normal al ritmo que juegan. Pese a su baja aquí, Carlos no ha sufrido ninguna lesión grave y es un chico muy bien preparado físicamente; no me preocupa.
Jódar surge como la estrella de un Godó venido a menos sin Alcaraz

Jódar surge como la estrella de un Godó venido a menos sin Alcaraz

Abran paso: llega una estrella. No lo es todavía, pero lo será, advierten todos los presentes en el Trofeo Conde de Godó, un torneo que, tras la baja de Carlos Alcaraz, se agarra a Rafa Jódar como su máximo reclamo. Pese a los 19 años del joven tenista y a su relativa inexperiencia en esta, su primera temporada completa como profesional, su presencia en cuartos de final ha animado a organizadores, público y televisiones por igual. Es más, se ansía con entusiasmo que esté presente el fin de semana para pelear por el título.

Para lograrlo, este viernes (16.00 horas, Movistar) deberá superar al británico Cameron Norrie en un duelo que, invita al optimismo. Jódar ocupa el número 55 del ranking mundial y Norrie el número 24, pero la diferencia en el ránking importa poco cuando se analiza la trayectoria reciente del español. Jódar llega con una inercia ganadora difícil de ignorar: es actualmente el jugador con más victorias en lo que va de año, con 25 triunfos en su casillero, y ya conoce de primera mano lo que es doblegar a Norrie. En su primer enfrentamiento, este pasado febrero, en la primera ronda del ATP 500 de Acapulco, el español fue contundente con un demoledor 6-3 y 6-2.

La expectación en Barcelona es máxima. Las gradas del Real Club de Tenis de Barcelona vibran con cada punto suyo. Jódar, sin embargo, trata de mantenerse al margen del ruido mediático y la presión. «No voy a cambiar por lo que consiga», afirmó en la previacon la serenidad de quien tiene los pies en la tierra. «Soy alguien humilde, que le gusta mucho el tenis y que, gracias a eso, está viviendo grandes experiencias», añadía antes de finalizar con una reflexión: «No me pongo ningún objetivo. Ni me lo puse al principio de la temporada, cuando empecé como profesional, y ahora no tengo que ponérmelo por haber ganado un título ATP. Quiero ir mejorando en cada torneo y en todas las superficies».

Si vence a Norrie dejará el cuadro prácticamente sin cabezas de serie. Sin Alcaraz, Alex de Miñaur, Karen Kachanov, Valentin Vacherot o Jack Draper apenas quedan en competición Andrei Rublev, que este jueves derrotó a Lorenzo Sonego por 6-2 y 6-3, o Lorenzo Musetti, que venció a Corentin Moutet por 6-3 y 6-4. Precisamente Musetti está en el camino de Jódar, que puede ser la estrella de este Godó.

Alcaraz se retira del Godó: "Es una lesión más seria de lo que esperábamos"

Alcaraz se retira del Godó: “Es una lesión más seria de lo que esperábamos”

Carlos Alcaraz no disputará el partido de octavos de final de Conde de Godó contra el checo Tomas Machac. Así lo ha anunciado el murciano este miércoles en comparecencia ante los medios después de no completar su entrenamiento del día a causa de las molestias en su muñeca derecha -"después de un resto"- que ya le impidieron rendir al 100% en su debut en el Barcelona Open Banc Sabadell.

El abandono no permitirá al español conquistar un torneo en el que el año pasado disputó la final, por lo que perderá 280 puntos en el ránking ATP.

La siguiente cita de Alcaraz debería situarle en Madrid, en el Mutua Madrid Open, a partir del 22 de abril. Un torneo en el que Jannick Sinner llegará sí o sí como número uno del mundo.

"Es una situación que creía que había sentido previamente y que no iba a ir a más. Que eran molestias de exigencia de toda la semana. Pero vistas las pruebas de hoy, es una lesión un poquito mas seria de lo que nos esperábamos", aclaró el murciano en el comunicado que leyó a los medios. "Tengo que escuchar a mi cuerpo, que no me repercuta para el futuro. Por eso de borrarme del torneo", concluyó, pensando en la gran cita de Roland Garros.

Alcaraz gana feo en su debut en el Godó y enciende las alarmas por unas molestias en la muñeca: "Espero que no sea nada"

Alcaraz gana feo en su debut en el Godó y enciende las alarmas por unas molestias en la muñeca: “Espero que no sea nada”

La primavera despertó de forma violenta para Carlos Alcaraz. Más allá de su reciente derrota ante Jannik Sinner en la final del Masters 1000 de Montecarlo, encadena malas sensaciones, acusa el cansancio acumulado y, este martes, sumó un nuevo contratiempo: un dolor, una molestia, ¿una lesión? Llegaba al Trofeo Conde de Godó para disfrutar del tenis en casa, en España, arropado por su público y alejado de la exigencia que le impone el italiano, pero su debut fue de todo menos placentero.

Venció al finlandés Otto Virtanen por 6-4 y 6-2 en una hora y 25 minutos, aunque todo lo demás resultó adverso. El cambio de condiciones en menos de 48 horas le impidió encontrar su tenis, acumuló numerosos errores no forzados y, lo que es más preocupante, acabó lastimado.

A mediados del primer set, sin señales previas, pidió al juez de silla la asistencia del fisioterapeuta del torneo y le explicó que le dolía la muñeca derecha. Según relató, en uno de los primeros juegos había notado un tirón al sacar y desde entonces jugó con malestar. Recibió un masaje, le aplicaron crema y le hicieron un vendaje, pero no volvió a verse cómodo en toda la jornada. «Puedo jugar bien», aseguró, aunque su cuerpo decía otra cosa. Cuando quería invertir el revés, lo evitaba. Y al golpear de derecha armaba todo el brazo como hace dos años, cuando se lesionó en el antebrazo. En cualquier caso, esquivaba el gesto final con esa muñeca derecha.

Muchos fallos de inicio

«Al tener poco tiempo de descanso entre un torneo y otro siempre salen pequeños detalles, pequeñas molestias. Mañana [este miércoles] veré con mi fisio cómo está y esperemos que no sea nada», aseguró Alcaraz, que pese a todo se marchó al vestuario firmando autógrafos y entregándose a las fotos con sus aficionados.

El escaso descanso entre Montecarlo y Barcelona, unido a las molestias sufridas, convierte su victoria en algo difícil de catalogar. Virtanen, número 130 del mundo y conocido por llevar a Finlandia a las semifinales de la Copa Davis en 2023, ofreció su saque como principal argumento. Poco más. Con muchísimos errores —23 no forzados solo en el primer set— Alcaraz supo sobreponerse, consiguió los breaks en los momentos clave y mejoró en los instantes finales. «Sigue, sigue, y luego ya vemos», le indicaba desde el banquillo su entrenador, Samu López. Ganó de forma extraña Alcaraz, pero lo importante es si podrá jugar los octavos de final este jueves por la noche ante Tomas Machac.