Carlos Alcaraz no disputará el partido de octavos de final de Conde de Godó contra el checo Tomas Machac. Así lo ha anunciado el murciano este miércoles en comparecencia ante los medios después de no completar su entrenamiento del día a causa de las molestias en su muñeca derecha -“después de un resto”- que ya le impidieron rendir al 100% en su debut en el Barcelona Open Banc Sabadell.
El abandono no permitirá al español conquistar un torneo en el que el año pasado disputó la final, por lo que perderá 280 puntos en el ránking ATP.
La siguiente cita de Alcaraz debería situarle en Madrid, en el Mutua Madrid Open, a partir del 22 de abril. Un torneo en el que Jannick Sinner llegará sí o sí como número uno del mundo.
“Es una situación que creía que había sentido previamente y que no iba a ir a más. Que eran molestias de exigencia de toda la semana. Pero vistas las pruebas de hoy, es una lesión un poquito mas seria de lo que nos esperábamos”, aclaró el murciano en el comunicado que leyó a los medios. “Tengo que escuchar a mi cuerpo, que no me repercuta para el futuro. Por eso de borrarme del torneo”, concluyó, pensando en la gran cita de Roland Garros.
En la Villa, dos colegas, Rafa Nadal y Carlos Alcaraz, siempre juntos: duermen en el mismo apartamento, desayunan, comen y cenan en la misma mesa y normalmente atienden a las mismas peticiones de fotos. Son muchas peticiones, muchísimas, algunas individuales, la mayoría conjuntas. Cuenta David Ferrer, capitán del equipo español, que queda con ellos para almorzar y entran en el comedor a la hora acordada, pero que ambos tardan una eternidad en sentarse. Cuando lo hacen, el plato ya está frío.
Desde que llegaron a París a principios de semana los dos mejores tenistas de la historia de España han convertido su buena relación en amistad y su camaradería es latente en cada entrenamiento en Roland Garros, pero queda una duda: ¿Se entenderán tan bien en la pista? Antes de su debut hoy en los Juegos Olímpicos ante la pareja argentina formada por Máximo González y Andrés Molteni (19.00 horas, La 1), nunca habían jugado juntos y, aunque Nadal tiene experiencia de sobra -fue campeón olímpico en Río 2016 junto a Marc López-, Alcaraz casi es un novato en el dobles. Sólo ha jugado seis partidos profesionales, entre 2021 y 2022, cuatro con Pablo Carreño y dos precisamente con López.
"No va a ser fácil, es un estreno total"
"Yo haré lo que él me diga, me tapo la boca y a cumplir", comentaba Alcaraz en conversación con EL MUNDO medio en broma, medio en serio. Porque al reciente campeón de Roland Garros y Wimbledon le sobra tenis en estos Juegos, pero le falta calle. O mejor dicho, pista. "No va a ser fácil que se compenetren, es un estreno total. La clave va a ser que saquen los primeros partidos y que Carlos escuche las indicaciones de Rafa. Son dos grandes tenistas de individuales y tienen que explotar sus muchísimos recursos cada uno por su lado. No pueden convertirse en unos días en una pareja", analiza Vivi Ruano, ex número uno del mundo de dobles, vencedora de 11 Grand Slam en parejas y de dos platas olímpicas en Atenas 2004 y Pekín 2008.
"Hay dos tipos de parejas: los especialistas en dobles y los 'singlistas' que se juntan para un torneo concreto. Rafa y Carlos serán ese tipo de pareja, pero eso no es malo. Que cada uno cubre su mitad de la pista y ya está. Son buenísimos, no serán una pareja clásica ni falta que les hace. Sergio [Casal] y yo estábamos muy conjuntados y en Barcelona 1992 nos ganaron Boris Becker y Michael Stich, que ni se hablaban", añade Emilio Sánchez Vicario, también ex número uno del mundo, ganador de cinco Grand Slam y de la plata de Seúl 1988.
"Quizá no tengan un juego tan de dobles, pero van a controlar los partidos desde el fondo de la pista, van a marcar diferencias ahí. Los dos tienen grandes habilidades, son de los mejores jugadores de la historia y si lo mezclas todo, aquí, en Roland Garros, está claro que es una combinación ganadora", finaliza Marcel Granollers, actual número uno de dobles, miembro de la otra pareja española en estos Juegos Olímpicos -junto a Carreño- y compañero de entrenamientos estos días de Nadal y Alcaraz.
La intensidad de Nadal
De hecho, este mismo viernes, en la Philippe Chatrier, la pista central de Roland Garros, los cuatro españoles que disputarán los dobles se juntaron para un último entrenamiento antes del debut. A primera hora de la mañana, Nadal y Alcaraz hicieron una sesión completa, ganaron 6-3 en un set de prueba a Granollers y Carreño y aclararon dos cosas. La primera, que Nadal jugará a la derecha y Alcaraz a la izquierda, es decir, que los dos cubrirán el centro con su drive. Y la segunda que Nadal jugará el partido pese a las molestias que arrastra.
Kiko HuescaEFE
Su vendaje en el muslo derecho demostraba que algo ocurre y todavía cabe la posibilidad que se retire del torneo individual antes de su debut mañana ante el húngaro Marton Fucsovics, pero la intensidad del entrenamiento fue la de un tenista dispuesto, nada de irse para casa. Alcaraz también se mostraba concentrado, tanto que al final no acudió a la ceremonia de inauguración pues hoy no sólo tiene el estreno del dobles, también disputará su primer partido individual, ante el libanés Hady Habib (sobre las 14.00 horas, La 1) en la Suzanne Lenglen.
Flota una nube negra sobre Carlos Alcaraz desde aquella final de los Juegos Olímpicos de París, no tanto por la derrota, más por el esfuerzo, el cansancio, el hastío. A la mayoría de tenistas se les nota ya la necesidad de unas vacaciones, que esta temporada se acabe ya, pero posiblemente no hay ninguno tan sensible para el español. Para ganar necesita alegría y últimamente no la encuentra en una pista. Resfriado desde hace unos días, con ciertos problemas para respirar, esa incomodidad fue suficiente para caer en dos sets, 6-1 y 7-5, ante Casper Ruud en su debut en las ATP Finals.
En otro momento del curso, ante un rival al que había dominado en los cuatros partidos previos -sólo había cedido un set ante el noruego-, Alcaraz podría haber sacado el partido adelante pese al constipado. Pero a estas alturas ya no hay fuerzas para esquivar las molestias en pos de la victoria.
La derrota ante el noruego le sitúa en el abismo en la antigua Copa de Maestros, sin margen ninguno para el error. Ante los otros dos rivales en la fase de grupos, Andrey Rublev y Alexander Zverev, deberá ganar o caerá eliminado sin alcanzar las semifinales. Sus opciones pasan por su recuperación física, pero también por la recuperación mental, que vuelva cierta frescura, que reaparezca su tenis.
Nada salió bien
Este lunes, en la pista del Inalpi Arena de Turín, una superficie rápida que no lo era tanto, entre intercambios que recordaban a la tierra batida, Alcaraz no se encontró en ningún momento. Si acaso al inicio del segundo set, cuando se lanzó a la red y, más agresivo, consiguió su único break ante Ruud. Pero luego volvió a hundirse, lejos, muy lejos de su mejor versión. Las estadísticas muchas veces engañan, pero esta no: Alcaraz tuvo problemas al saque -menos del 50% de primeros en el primer set-, sufrió con su derecha -hasta 34 errores no forzados- y no se encontró en la red -sólo convirtió el 60% de sus subidas-. Las muchas dejadas que falló fueron sintomáticas.
Ruud llegaba en una racha nefasta, con sólo dos victorias en los últimos 10 partidos, pero igualmente venció haciendo lo suyo. Sólido en el servicio, aguantó los intercambios y fue letal en los puntos de ruptura. Alcaraz sólo convirtió una de las opciones que tuvo mientras el noruego celebró sus cuatro sin fallo.
Más serio que de costumbre, el actual número tres del ranking tampoco se extendió en gestos hacia su equipo como sí había hecho en otros tropiezos. En el primer set les informó desde el banquillo que se encontraba bien del estómago, pero en el segundo parecía quejarse de algún tipo de molestia digestiva. Por lo demás, cabeza baja desde su entrada a su salida de la pista, sin el ánimo necesario para levantar el partido sin estar al 100%.
JAVIER SÁNCHEZ
@javisanchez
Actualizado Miércoles,
10
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