Carlos Alcaraz anunció este viernes su renuncia a participar en el Mutua Madrid Open que empezará la semana próxima. Por segundo año consecutivo, no podrá acudir al torneo por culpa de una lesión sufrida en el Conde de Godó, en este caso una distensión de la muñeca derecha.
“Hay noticias que cuesta muchísimo dar. Madrid es casa, uno de los lugares más especiales del calendario para mí, y por eso me duele tanto no poder jugar aquí por segundo año consecutivo”, afirmó en sus redes sociales
Su objetivo esta temporada era completar la gira de tierra batida al completo rumbo a Roland Garros, pero un nuevo problema físico le obliga al descanso. Después de llegar a la final del Masters 1000 de Montecarlo, donde cayó ante Jannik Sinner, apenas pudo disputar un partido en Barcelona, no estará en Madrid y queda en el aire su participación en el Masters 1000 de Roma ya en mayo.
Su baja del Mutua Madrid Open se sumó a la renuncia de Novak Djokovic, que también este viernes anunció que no tomará parte por culpa de una lesión en el hombro. En el caso del serbio está en duda incluso su participación de Roland Garros. Por sus problemas físicos recurrentes podrá saltarse toda la gira de arcilla y centrarse en Wimbledon, un Grand Slam que le suele ser más propicio.
Ahora el interrogante en Madrid se centra en Sinner. El número uno del mundo aterrizará este sábado en la capital de España, entrenará en la Caja Mágica hasta el lunes y será entonces cuando decidirá si compite o no. Ese mismo lunes, Alcaraz y Sinner estarán en la entrega de premio de los Laureus -los dos están nominados como mejores deportistas del año- y se reencontrarán en el acto.
Bajo un calor insólito, 34ºC en Londres, la mayor temperatura registrada en la ciudad en un mes de junio, decenas de ingleses se amontonaban en las gradas de la pequeña pista 4 de Wimbledon para observar la hazaña de un compatriota suyo, un vecino, un aficionado como ellos. Oliver Tarvet vencía al suizo Leandro Riedi por un triple 6-4 y se clasificaba para la segunda ronda del Grand Slam, donde este miércoles se enfrentará al vigente campeón, Carlos Alcaraz. Un sueño de infancia, el partido de su vida.
Muchos tenistas locales reciben cada año una invitación para el torneo y algunos avanzan rondas, pero la gesta de Tarvet es única. A sus 21 años, no sólo debuta en Wimbledon, no sólo descubre un grande, no sólo se estrena ante un Top 10 del ranking mundial; es que está jugando su primera competición profesional. Después de ganar el torneo previo, su primer partido ATP fue el lunes ante Riedi y ante Alcaraz este miércoles disputará el segundo. De momento, su casillero marca un 1-0 en el circuito, donde aparece como el número 733 del mundo.
"¡Gareth!", gritaba para celebrar su triunfo, igual que hizo en los tres partidos clasificatorios, en una broma interna con sus amigos de la estadounidense Universidad de San Diego que supuestamente tiene alguna relación con Gareth Bale. "Cuando era niño solía venir aquí todos los años con mis padres y mi hermana. Estos días estoy sintiendo muchas emociones, pero la principal es felicidad. Estoy viviendo un sueño", pronunciaba Tarvet, nacido en Saint Albens, un pueblo a 30 kilómetros de Londres y formado en la Batchwood Tennis Academy.
Un premio que no gastará
De pequeño estuvo entre los mejores de Reino Unido, invitado al circuito Nike Junior International para sub-14, pero su progresión adolescente fue modesta. En 2021 fue invitado al Wimbledon junior y cayó en primera ronda y en esa categoría sólo celebró un título, el remoto J5 de Nairobi, en Kenia. Por eso cuando tuvo la oportunidad de aceptar una beca en Estados Unidos no lo dudó y se marchó a estudiar una carrera científica en San Diego y a competir en la NCAA con los Toreros, el equipo de la universidad.
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"Estoy muy agradecido a la universidad y quiero acabar mi carrera, me queda todavía un año", comentaba este lunes sobre la posibilidad de convertirse de inmediato en profesional. Porque su gesta estos días en Wimbledon le puede cambiar la vida, pero no le hará rico, ni mucho menos. Aunque los tenistas que alcanzan la segunda ronda reciben unos 115.000 euros, Tarvet no se podrá quedar ni un euro. Las normas de la NCAA estadounidense sólo le permiten utilizar 8.500 euros para gastos y debe presentar los tickets.
"Es un poco raro porque en la mayoría de torneos a los que voy normalmente el premio no me da para cubrir los gastos y ahora me sobra. Quizá le alquile un avión privado a mi entrenador para la vuelta", asumía un tenista que hasta esta semana sólo había ingresado en toda su carrera 13.000 euros en premios. De hecho su experiencia hasta ahora se limitaba a la competición universitaria y a algunos torneos Futures durante el verano, en las vacaciones entre curso y curso. El año pasado llegó a ganar uno en Túnez y eso le elevó hasta el 624 del mundo; este julio cuando acabe Wimbledon entrará como mínimo entre los 400 mejores.
Su virtud, el saque
Por lo visto en primera ronda ante Leandro Riedi, para Alcaraz la principal amenaza de Tarvet será su saque, tan potente como efectivo. En su debut como profesional, el inglés no tuvo que encarar ninguna bola de break y ganó el 91% de los puntos que empezó con su primer saque. Mientras su rival cayó en muchos errores, a Tarvet le valió con mantener su servicio y jugar con consistencia. Ante el español necesitará mucho más si quiere vencer, aunque haga lo que haga saldrá de la pista central de Wimbledon con una ovación.
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"Me encantaría dejar mi huella aquí, voy a intentar disfrutar del partidos", que comparte con el campeón de cinco Grand Slam un hecho: ambos idolatraron a Rafa Nadal cuando eran niños. Luego los caminos de los dos se separaron hasta encontrarse este miércoles en un partido más para Alcaraz, en el partido de su vida para Tarvet.
En el centro de Barcelona aparece una multitud de chavales con jeans anchotes, variadísimas gorras y tablas de skate, se meten en el Cinema Maldà y en cinco minutos salen alucinados, sorprendidos, es decir, flasheados. «¡Vaya parte!», exclama uno ciertamente flasheado. El estadounidense Jamie Foy, el mejor skater del mundo en 2024 según la revista Thrasher, se marcha bajo una ovación con una sonrisa tiernísima de esas que cierran los ojos y desde fuera es imposible entender nada. ¿Qué ha pasado? ¿Qué han visto en el cine en tan poco tiempo que tanto les ha gustado? Y... ¿Qué narices es una parte?
El skate guarda un secreto que está entre el deporte y la cultura y que se sostiene desde hace más de 50 años, aunque Youtube e Instagram lo hayan cambiado. El pasado 25 de abril, en el Cinema Maldà de Barcelona, se realizó la premiere mundial del minidocumental Aftermath de Foy, un vídeo de cinco minutos con sus nuevos trucos que marcará la conversación en el mundillo en los próximos meses. El skate ya hace tiempo que tiene competiciones propias tan importantes como los X Games y desde los Juegos de Tokio 2020 es incluso olímpico, pero lo más determinante siguen siendo estos videos. Para mostrar tus habilidades, para conseguir patrocinadores, para hacerte con premios lo más importante es publicar un recopilatorio corto de malabarismos con la tabla, es decir, una parte.
El fenómeno empezó en los años 70, tuvo su época dorada en los años 80, cuando se montaban VHS de 60 minutos en los que cada skater hacía su parte, y aún perdura hoy con mucha solera y ese nombre, una parte. Foy, especialista de grind, el deslizamiento el skate por el borde de superficies como barandillas, el año pasado hizo cuatro partes y de ahí su premio Skater of the Year. Ya lo había recibido en 2017, así que firmó un doblete a la altura de Danny Way, Chris Cole y Tyshawn Jones. Otros como el mítico Tony Hawk no lo lograron porque el galardón se instauró en 1990.
¿Qué tienen los vídeos que resisten ante las competiciones?
Es lo más tradicional en nuestra cultura. Las competiciones están bien, pero los vídeos son una expresión artística. Para mí patinar es un arte y los vídeos son cuadros. Es cuando puedo probar cosas locas, innovar, experimentar y exponerlo para que todo el mundo lo vea. Los vídeos son mi manera de trascender.
¿Y no hay manera de falsearlos en la era de la Inteligencia Artificial?
Seguro que sí, pero no va de eso. Antes, sin la IA, ya había programas de edición, se podían hacer mil cosas. Pero los vídeos deben transmitir esa sensación de estar con los amigos por la calle, planchar un truco y celebrarlo entre todos. Lo importante no siempre es hacer lo más difícil.
El sueño de los Juegos, por cumplir
Foy nació y creció al norte de Miami, en Deerfield Beach, atado a un patinete. Su madre suele contar que cuando sólo tenía un año y empezaba a andar ya se subió al de su hermana mayor para lanzarse calle abajo. A los cuatro años ganó su primer premio: un año de pizza gratis por ser el más joven en una competición. Y a los 20 publicó su primera parte de éxito mundial. En las escaleras de El Toro, un instituto de California, completó un front crook, es decir, bajó deslizando únicamente con la punta delantera de su skate. De ahí vino la fama y los muchos patrocinadores actuales: Red Bull, New Balance, Dickies...
«En la preparación de un video así puedo estar dos años. Hay muchísimos intentos y mucha gente involucrada para grabarlo», expone en conversación con EL MUNDO quien ha ganado varias medallas en los X Games, entre ellas, el oro a mejor truco en 2021, pero quien nunca ha conseguido clasificarse para los Juegos Olímpicos. Para el estreno olímpico del skate en Tokio era considerado uno de los favoritos en la modalidad 'street' y no pasó de la clasificación. El año pasado tampoco consiguió billete para los Juegos de París.
«Es guay que el skate esté en los Juegos para que la gente lo considere un verdadero deporte, pero para mí es difícil. No patino para mí, no es arte, patino para un marcador, para gustarle a otros, bajo unas normas estrictas, y me cuesta», cuenta quien cree que Barcelona «es la mejor ciudad del mundo para patinar» y defiende el skate frente al MACBA, una plaza mítica del mundillo, amenazada en los últimos meses por unas obras.
En la Villa, dos colegas, Rafa Nadal y Carlos Alcaraz, siempre juntos: duermen en el mismo apartamento, desayunan, comen y cenan en la misma mesa y normalmente atienden a las mismas peticiones de fotos. Son muchas peticiones, muchísimas, algunas individuales, la mayoría conjuntas. Cuenta David Ferrer, capitán del equipo español, que queda con ellos para almorzar y entran en el comedor a la hora acordada, pero que ambos tardan una eternidad en sentarse. Cuando lo hacen, el plato ya está frío.
Desde que llegaron a París a principios de semana los dos mejores tenistas de la historia de España han convertido su buena relación en amistad y su camaradería es latente en cada entrenamiento en Roland Garros, pero queda una duda: ¿Se entenderán tan bien en la pista? Antes de su debut hoy en los Juegos Olímpicos ante la pareja argentina formada por Máximo González y Andrés Molteni (19.00 horas, La 1), nunca habían jugado juntos y, aunque Nadal tiene experiencia de sobra -fue campeón olímpico en Río 2016 junto a Marc López-, Alcaraz casi es un novato en el dobles. Sólo ha jugado seis partidos profesionales, entre 2021 y 2022, cuatro con Pablo Carreño y dos precisamente con López.
"No va a ser fácil, es un estreno total"
"Yo haré lo que él me diga, me tapo la boca y a cumplir", comentaba Alcaraz en conversación con EL MUNDO medio en broma, medio en serio. Porque al reciente campeón de Roland Garros y Wimbledon le sobra tenis en estos Juegos, pero le falta calle. O mejor dicho, pista. "No va a ser fácil que se compenetren, es un estreno total. La clave va a ser que saquen los primeros partidos y que Carlos escuche las indicaciones de Rafa. Son dos grandes tenistas de individuales y tienen que explotar sus muchísimos recursos cada uno por su lado. No pueden convertirse en unos días en una pareja", analiza Vivi Ruano, ex número uno del mundo de dobles, vencedora de 11 Grand Slam en parejas y de dos platas olímpicas en Atenas 2004 y Pekín 2008.
"Hay dos tipos de parejas: los especialistas en dobles y los 'singlistas' que se juntan para un torneo concreto. Rafa y Carlos serán ese tipo de pareja, pero eso no es malo. Que cada uno cubre su mitad de la pista y ya está. Son buenísimos, no serán una pareja clásica ni falta que les hace. Sergio [Casal] y yo estábamos muy conjuntados y en Barcelona 1992 nos ganaron Boris Becker y Michael Stich, que ni se hablaban", añade Emilio Sánchez Vicario, también ex número uno del mundo, ganador de cinco Grand Slam y de la plata de Seúl 1988.
"Quizá no tengan un juego tan de dobles, pero van a controlar los partidos desde el fondo de la pista, van a marcar diferencias ahí. Los dos tienen grandes habilidades, son de los mejores jugadores de la historia y si lo mezclas todo, aquí, en Roland Garros, está claro que es una combinación ganadora", finaliza Marcel Granollers, actual número uno de dobles, miembro de la otra pareja española en estos Juegos Olímpicos -junto a Carreño- y compañero de entrenamientos estos días de Nadal y Alcaraz.
La intensidad de Nadal
De hecho, este mismo viernes, en la Philippe Chatrier, la pista central de Roland Garros, los cuatro españoles que disputarán los dobles se juntaron para un último entrenamiento antes del debut. A primera hora de la mañana, Nadal y Alcaraz hicieron una sesión completa, ganaron 6-3 en un set de prueba a Granollers y Carreño y aclararon dos cosas. La primera, que Nadal jugará a la derecha y Alcaraz a la izquierda, es decir, que los dos cubrirán el centro con su drive. Y la segunda que Nadal jugará el partido pese a las molestias que arrastra.
Kiko HuescaEFE
Su vendaje en el muslo derecho demostraba que algo ocurre y todavía cabe la posibilidad que se retire del torneo individual antes de su debut mañana ante el húngaro Marton Fucsovics, pero la intensidad del entrenamiento fue la de un tenista dispuesto, nada de irse para casa. Alcaraz también se mostraba concentrado, tanto que al final no acudió a la ceremonia de inauguración pues hoy no sólo tiene el estreno del dobles, también disputará su primer partido individual, ante el libanés Hady Habib (sobre las 14.00 horas, La 1) en la Suzanne Lenglen.