Junko Tabei, la historia olvidada de la primera mujer que subió al Everest: "Ella y su marido eran raros en Japón"

Junko Tabei, la historia olvidada de la primera mujer que subió al Everest: “Ella y su marido eran raros en Japón”

El marido de Junko Tabei trabajaba en la fábrica de coches de Honda, le explicó que la tela de los asientos era impermeable y ella no dudó en pedirle un rollo de varios metros: lo cortó, lo cosió y así hizo la chaqueta y las manoplas con las que se convirtió en 1975 en la primera mujer en subir al Everest. Anécdotas como esa, muchas. Decenas. Pero se conocen muy pocas.

Tabei hizo historia y hoy apenas se la recuerda. Escribió ocho libros explicando todas sus aventuras y durante muchos años solo se publicaron en Japón, con escaso éxito. No fue hasta después de su muerte en 2016 que apareció algo de bibliografía sobre ella en inglés. "Por eso quisimos hacer el documental", explica la directora española Isabel Díaz Novoa, autora de Lady Everest, que reivindica la figura de la alpinista japonesa. El documental se estrenó el pasado 11 de diciembre en el BBK Mendifilm de Bilbao y en los próximos meses recorrerá España de festival en festival.

Nacida en Mihaur, cerca de Fukushima, en 1939, cuenta la leyenda que Tabei se enamoró del alpinismo cuando subió a los 10 años al monte Nasu, aunque es difícil de creer: es una cima de apenas 1.000 metros de altitud, donde hoy hay un parque de atracciones enorme. Sería como enamorarse del montañismo en el Tibidabo. En realidad, su amor por las alturas nació en el Club de Montaña de la Universidad para Mujeres Showa, donde estudió Filología Inglesa, y creció en la reivindicación.

"Le decían que se quedara en casa"

"Las mujeres no estaban admitidas en los clubes masculinos y, si les incluían en alguna expedición, les prohibían abrir vías. Las utilizaban para darse publicidad. Tabei luchó para crear un club femenino y en 1970 organizó un viaje con otras mujeres al Annapurna III, que fue su primera ascensión fuera de Japón. Hizo cumbre, pero hubo muchas tensiones entre las alpinistas", explica Díaz Novoa, quien pudo entrevistar al marido de Tabei, Masanobu Tabei; al pequeño de los dos hijos de ambos, Shinya Tabei; y entre otras personas, a Setsuko Kitamura y Emoto Yoshinobu, miembros de la expedición al Everest de 1975.

¿Aquella ascensión al Annapurna III le permitió viajar al Everest?
En parte, sí, en parte, no. De todos modos le costó muchísimo. Necesitó cuatro años de preparación por los permisos y, sobre todo, por la financiación. En 1975 Tabei ya era madre y cuando se reunía con los empresarios todos le decían que se quedara en casa, que tenía que cuidar de su hija mayor Noriko, que la sociedad japonesa no vería bien su expedición al Everest. En realidad, tenían algo de razón: ella y su marido eran raros. Masanobu Tabei era alpinista, perdió varios dedos de los pies en el Cervino y tuvo que dejar las montañas. Por eso él le apoyaba y se quedaba en casa, aunque socialmente en Japón los dos eran incomprendidos.

Si Tabei consiguió el dinero para asomarse al techo del mundo fue porque la televisión japonesa, Nippon Television, y el periódico más leído, el Yomiuri Shimbun, entendieron el calibre histórico de su aventura y decidieron pagar una parte. A cambio, la alpinista tenía que acompañarse de cuatro periodistas, dos por medio. Una escolta que le trajo algún que otro problema.

La avalancha en el Everest

"En el campo 2, a más de 6.000 metros de altitud, Tabei y sus compañeras sufrieron una avalancha. La nieve que llegaba del Lhotse se llevó las tres tiendas de campaña de las expedicionarias. No sufrieron traumatismos, pero sí muchas contusiones", relata Díaz Novoa. Los únicos que se libraron eran los cuatro periodistas, que dormían en una tienda separada y que bajaron al campo base para avisar de que se anulaba el intento de ascensión. Tuvo que ser Tabei la que dijera que de eso nada, que solo necesitaban unos días extra para curarse las heridas.

Díaz Novoa, autora del documental.

Díaz Novoa, autora del documental.

¿La entendieron un poco mejor al llegar del Everest?
En Japón cambió mucho la perspectiva que había sobre ella. La recibieron con todo tipo de homenajes. De hecho, al contrario de lo que le pedían, tardó dos meses en poder ir a casa con la familia porque tuvo que participar en todo tipo de fiestas y festivales por todo el país.Ella dijo todo el tiempo que se consideraba antes ama de casa que alpinista y eso lo utilizó el Gobierno. Fue presentada como un ejemplo de mujer fuerte capaz de cuidar de su familia y de escalar a la cima más alta del mundo.

Después del Everest, Tabei se convirtió en la primera mujer en completar las Siete Cumbres, es decir, la montaña más alta de todos los continentes. Recibió premios como el Leopardo de las Nieves, que se concedía a quienes ascendían a los mayores picos de la Unión Soviética, y ofreció múltiples charlas en empresas con su lema, "paso a paso". En 2012 fue diagnosticada de cáncer de estómago, aunque siguió en las montañas hasta la muerte: tres meses antes de morir visitó por última vez el Monte Fuji.

"Antes de hacer el documental ya sabía que la figura de Tabei no era muy conocida en Europa o Estados Unidos, pero me sorprendió la poca importancia que le dan hoy en día en Japón", finaliza Díaz Novoa, que añade: "Incluso su marido y sus hijos me preguntaron por qué quería explicar su vida. Me parece evidente el gran peso que tiene su trayectoria en la historia del alpinismo".

La felicidad o por qué Alcaraz dominó el tenis este año

La felicidad o por qué Alcaraz dominó el tenis este año

Estaba en un hotel de puro lujo en una isla paradisiaca de Turcas y Caicos, tenía una playa privada frente a su habitación y un barco a su disposición para navegar hasta Miami, pero lo que recordará Carlos Alcaraz de sus semanas de vacaciones recién finalizadas serán las partidas de mus o de League of Legends junto a su hermano Álvaro y sus amigos de siempre, el Joserra, el Pedro, el Fran, el Álex.

2025 fue el mejor año de la carrera de Alcaraz: remontó la final de todas las finales en Roland Garros ante Jannik Sinner, volvió a derrotar a su máximo rival en el US Open y acabó la temporada como número uno. Pero sobre todo 2025 fue el año en el que encontró el equilibrio.

Hay muchos motivos técnicos y muchos motivos tácticos y muchos motivos técnico-tácticos, pero si el español domina el tenis de la manera en la que lo hace, hasta sumar seis Grand Slam con apenas 22 años, es porque ha entendido una cosa: las victorias no dan la felicidad, la felicidad puede llevar a las victorias.

Otras temporadas acabó cayendo en la desesperación, el llamado burn-out: en 2025 ya no. Alcaraz ha comprendido que lo primero es su bienestar. Para vencer necesita alegría y su alegría se basa en la compañía, en sentirse querido, en estar con los suyos el máximo tiempo posible. Más que trofeos, le llenan las comidas con su familia, los ratillos con los amigos.

Bajo esa máxima también se puede entender el divorcio con su entrenador, Juan Carlos Ferrero: por encima de todo, su espacio. Bajo esa máxima incluso se puede entender su ventaja respecto al resto de tenistas.

El antiejemplo, Zverev

Este 2025, cuando el español o Sinner no estaban en pista, se observaban cuadros de ansiedad, montones de hombres padeciendo el privilegio de vivir holgadamente de un juego. Hay un debate encendido sobre qué posición ocuparían Alcaraz o Sinner si hubieran nacido 15 o 20 años antes, pero no hay duda sobre qué pasaría con el resto de jugadores del Top 10 actual. Nada bueno.

El caso paradigmático es Alexander Zverev. De otros, como Alex de Miñaur o Lorenzo Musetti, se puede decir que su tenis no les alcanzó para discutir a los dos mejores del mundo. Pero con el alemán es distinto: tiene el juego, siempre lo ha tenido, pero le falta precisamente eso, la alegría.

Zverev vive en una constante lucha contra sí mismo que le lleva a sabotarse cuando menos debe. Cuatro veces se enfrentó al italiano durante la temporada y cuatro veces se empequeñeció hasta desaparecer. Su estabilidad parece depender de ganar, incluso de ganar mucho, de celebrar por fin su primer Grand Slam, y así será difícil que lo consiga.

En un deporte individual, más en uno tan cruel como el tenis, esa inquietud es letal. Y al mismo tiempo quizá sea inevitable. Quienes llegan a lo más alto de la ATP lo hacen cargados de un entorno armado de halagos y exigencias -normalmente personificado en el padre- y es imposible hollar la cima con tanto peso.

Muchos de su generación ya han caído por lo mismo: Daniil Medvedev, Stefanos Tsitsipas, Andrei Rublev. Y muchos otros lo harán. La revelación del final de temporada fue Felix Auger-Aliassime, aunque en sus ojos se sigue leyendo la tristeza.

Sinner aprende a disfrutar

También les pesa la diferencia con Alcaraz, siempre disfrutón, y con un Sinner que este 2025 ha emprendido su mismo camino. La rivalidad con el español sería un nido de frustración para muchos, ya no digamos perder como perdió en París, pero el número dos del mundo analizó lo ocurrido y extrajo la mejor conclusión posible: su rival le derrotó porque al final se lo gozó más. El balance, Sinner también ha hallado el balance.

En el último de seis duelos Alcaraz-Sinner del curso recién terminado, la final de las ATP Finals, pasó algo extraordinario. Durante el segundo set, Sinner engañó con una dejada de revés a Alcaraz y este, que no llegó a devolverla, sonrió. Sonrió de verdad. Sonrió con todos los dientes.

Si hubiera sido un partidillo en el club, sin trofeos ni cámaras, lo hubiera parado y le hubiera dicho a su amigo: «Lo ves, ahí me has pillado». Son muy distintos, pero Sinner devolvió el detalle a Alcaraz con una miradita cómplice. Dentro de todo, los dos estaban echando un buen rato.

Poco después, en Turín, las cámaras ya estaban apagadas, pero al acabar la ceremonia de trofeos, Sinner saltó a la pista con su equipo, unos familiares, su nueva pareja y su perrete. Ahí se podía ver que el tipo es mucho más alegre de lo que parece.

Le lanzó un «Sit!» al animal, el animal le hizo caso y entonces Sinner soltó una carcajada. ¡Una carcajada! Como Alcaraz, parece que también se siente en paz, que duerme bien, que tararea al pasear por la calle. Este 2025 fue el año de la felicidad en el tenis; la felicidad de Alcaraz y Sinner que no se sustenta en victorias.

Un día en un Centro de Alto Rendimiento: "Siempre hay salseo. Mucha gente joven, fuerte, atractiva... siempre pasa algo"

Un día en un Centro de Alto Rendimiento: “Siempre hay salseo. Mucha gente joven, fuerte, atractiva… siempre pasa algo”

Pasta con tomate y ensalada lleva Andrea Fuentes en la bandeja y come a toda prisa; se va también volando, siempre a la carrera, la seleccionadora de sincronizada. Las nadadoras de su equipo, en cambio, se esparcen en su conversación en una de las mesas que dan a la ventana y son las más ruidosas hasta que aparece el grupo de halterófilos, que repite de carne, y de pescado, y de todo aquello que rebose proteína.

Al mediodía, el comedor del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat es un muestrario del deporte español. Se puede hacer un juego divertido: mirar quién entra y descifrar su disciplina.

«Cuando llegué, la gente me preguntaba: '¿Trial? ¿Eso qué es?' Pero yo les decía: "¿Gimnasia de trampolín? ¿Eso qué es?" En realidad, eso es lo más chulo. Normalmente los equipos van juntos y los que venimos de deportes individuales, minoritarios, hacemos piña. El tiro, la escalada, la esgrima...», cuenta Berta Abellán, vigente campeona del mundo de trial, que lleva aquí 10 años como externa.

Abellán, en el CAR.

GORKA LOINAZ

En España hay cuatro Centros de Alto Rendimiento y nueve Centros de Especialización de Tecnificación Deportiva, pero solo en dos se puede vivir y estudiar: Madrid y Sant Cugat.

Ambos se crearon al calor de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, ambos tienen más o menos las mismas plazas -algo menos de 300-, en ambos se cursa ESO, Bachillerato y algunos grados medios y superiores, y ambos ofrecen servicios parecidos: preparación física, medicina, fisioterapia, nutrición, fisiología, psicología, biomecánica...

Conseguir una beca interna, con cama en habitación doble y comida, es un sueño para cualquier deportista de entre 16 y 20 años, por las instalaciones, la ayuda de profesionales y la facilidad para compaginar estudios y entrenamientos.

"Sólo veo dos cosas malas"

«Lo tienes todo a mano y el instituto del CAR tiene una dinámica diferente. En mi escuela pensaban que me inventaba competiciones para no ir a clase. Aquí los profesores te apoyan», explica Abellán, que añade: «Solo veo dos cosas malas: la presión por renovar la beca y el peligro de que te satures. Viviendo aquí puedes cansarte de tanto deporte, no airear la cabeza».

Esa explicación descifra por qué han cambiado los dos grandes CAR de España desde su creación. En sus inicios solían acoger deportistas ya formados que, en sus lugares de nacimiento, no tenían medios para entrenar: era normal ver a residentes que superasen los 25 años. Ahora, en cambio, los menores de edad son mayoría; el CAR es un lugar de paso y, en cuanto maduran, se van a vivir fuera.

De hecho, solo media docena de residentes en Sant Cugat -varias nadadoras de sincronizada y el atleta Josué Canales-, estuvieron en los Juegos Olímpicos de París 2024, aunque en el lugar se prepararon los conjuntos de waterpolo, rítmica o hockey hierba, además de escaladores, atletas, taekwondistas, gimnastas...

La supervisión de profesionales

«El CAR es cada vez más para etapas formativas. Fuera de aquí hay mejores instalaciones que antes, es más fácil el acceso a los profesionales... Pero esto sigue siendo un privilegio», proclama Susana Regüela, jefa de la Unidad de acompañamiento a los deportistas, que fue residente en el CAR como lanzadora en los años 90.

Regüela asume la presión que puede generar el lugar: «En el departamento de psicología hay varios temas recurrentes: está el peso que genera ser becado en el CAR, la presión por no perder la beca y está la soledad. Hay mucho jaleo, pero también ausencia». «Recuerdo una deportista canaria que me decía: 'Llevo tres meses aquí y nadie me ha abrazado'».

«Cada vez tenemos una mirada más holística sobre el deportista; antes todo era entrenar. Todo ha cambiado. Los jóvenes ahora necesitan cosas como Wi-Fi o aire acondicionado. Nosotros traíamos ventiladores de casa y hacíamos inventos con hielo», recuerda Regüela y comenta: «Además, las familias quieren estar presentes, ser parte del CAR. Yo pasé aquí una década y mis padres solo vinieron una vez, para traerme».

Regüela, en el CAR

Regüela, en el CARGORKA LOINAZ

La ex atleta forma parte del equipo que supervisa la residencia y sus habitaciones separadas por plantas: hay una para las chicas menores, una para los chicos mayores y una última mixta para los mayores de edad.

El centro tiene protocolo contra el bullying o el acoso sexual y un reglamento de convivencia, con sus faltas leves, graves y muy graves, que pueden llevar a la expulsión. «No hay muchos casos muy graves, dos o tres al año como mucho», señala Regüela, que rehúsa dar ejemplos. El personal del centro está formado para identificar situaciones problemáticas, como el deportista que siempre come solo, o aquel que deja mucha comida en el plato, aunque siempre «con discreción».

El uso del móvil es libre -«no sirve restringir, solo educar sobre su uso»- y hay máquinas de preservativos en los lavabos. «Hay relaciones, claro, a diario; sería ingenuo pensar lo contrario. De aquí han salido matrimonios, recuerdo una boda de dos deportistas de tenis de mesa», reconoce la ex atleta.

La historia de la 313

Un residente, el atleta Josué Canales, le secunda: «Siempre hay salseo. Mucha gente joven, atractiva... siempre pasa algo. Pero se descansa bien. Yo estoy en la planta de mayores y somos serios. Los más jóvenes tienen más jaleo». Hace unos meses, Netflix estrenó una serie, Olympo, ambientada en un ficticio CAR Pirineos, donde todo eran amoríos, envidias y calenturas. La realidad no es para tanto. «Tampoco hay grandes movidas como en la serie», rectifica Canales, que tiene una prebenda en el CAR.

Aunque las habitaciones rotan cada año, la suya era la 313; es la 313 y será la 313 hasta que se vaya. Es lo que tiene batir el récord de España indoor de los 800 metros y celebrarlo haciendo un 313 con los dedos.

Venía de un entorno complicado en Girona y aquí se encontró «un cambio brutal». «Para mí fue un sueño. Cuando llegué pensé: 'Ahora ya no tengo excusas, me toca luchar'».

A sus 24 años, Canales sigue la estrategia de todos los veteranos: ahorrar y estudiar a distancia y prepararse para salir del Centro de Alto Rendimiento con todo preparado. «Es lo que hacemos todos», admite justo al salir de la pista de atletismo.

De camino a la residencia se encuentra con la pared de escalada de velocidad, última incorporación al centro junto al segundo gimnasio. Mientras se prepara la renovación del gimnasio principal, una mole de 400 metros cuadrados, se ha creado un box de crossfit con lo último de lo último.

De dónde sale el dinero

«Intentamos tenerlo todo actualizado, aunque evidentemente es un centro público y todo tiene sus tiempos», acepta Natalia Rovira, preparadora física del CAR y ex gimnasta.

El CAR de Sant Cugat cuenta este año con siete millones procedentes de la Generalitat, tres millones y medio del Consejo Superior de Deportes y otros tres de la facturación propia obtenida de alquilar las instalaciones a otros organismos. El CAR de Madrid, en cambio, vive principalmente del CSD, del que recibe casi 10 millones.

Rovira, en el CAR.

Rovira, en el CAR.GORKA LOINAZ

«En un CAR no tienes que preocuparte de nada, puedes centrarte en lanzar tu carrera deportiva. La sociedad y el deporte evolucionan, pero esto sigue siendo un lujo», finaliza Rovira.

Ya es tarde y el comedor del CAR se llena de nuevo. Andrea Fuentes sigue a la carrera, los halterófilos continúan repitiendo proteína y Josué Canales entrena de nuevo.. Afuera, en Girona o en Canarias o en cualquier pueblo de España, hay cientos de adolescentes soñando con llegar aquí. Dentro, entre el salseo y la presión por renovar la beca, los que ya lo lograron saben que esto es un privilegio. Un privilegio agotador, pero privilegio al fin.

Kyrgios derrota con comodidad a Sabalenka en la Batalla de los Sexos

Kyrgios derrota con comodidad a Sabalenka en la Batalla de los Sexos

El australiano Nick Kyrgios ganó el partido de exhibición de tenis ante la número 1 mundial bielorrusa Aryna Sabalenka, en lo que se presentó como una nueva "Batalla de los Sexos", este domingo en Dubái.

Kyrgios, subcampeón de Wimbledon en 2022 pero caído actualmente a sus 30 años al 671º puesto del ranking ATP, derrotó 6-3 y 6-3 a Sabalenka (27 años).

El excéntrico jugador australiano se impuso además con la sensación de no estar golpeando la bola tan fuerte como de costumbre, en un partido que tenía más de show que de pulso deportivo real y que contaba con unas reglas modificadas para tratar de brindar un duelo más equilibrado.

La pista tenía dimensiones reducidas y el australiano jugaba en una parte un 9% más grande que el de la bielorrusa. Ambos tenían además una única bola con su servicio en vez de las dos habituales.

Este partido hacía pensar inevitablemente en otra mítica "Batalla de los Sexos" del tenis, la que en 1973 enfrentó al excampeón estadounidense Bobby Riggs, que tenía entonces 55 años, con las dos mejores tenistas femeninas de la época, Margaret Court y Billie Jean King.

Para ambas, aquellos partidos servían de reivindicación en un momento en el que se estaba organizando el circuito profesional de mujeres. Riggs ganó claramente a Court pero perdió ante Billie Jean King, lo que adquirió un enorme valor simbólico en aquel momento histórico.

La situación es ahora muy diferente, con un tenis femenino sólidamente asentado desde hace décadas y que ha logrado equiparar los premios económicos en los principales torneos.

Por ello el partido se leía más en clave de espectáculo y 17.000 espectadores acudieron a presenciarlo en Dubái. Entre los asistentes estaban los exfutbolistas brasileños Ronaldo o Kaká.

Deportivamente, el interés del partido fue limitado. El australiano dominó claramente e incluso se permitió algunos momentos de diversión como un saque de cuchara, un arma que él mismo ya utilizó en otros partidos más serios en el pasado.

Sabalenka y Kyrgios: la Batalla de los Sexos que amenaza con reabrir un debate ya cerrado sobre el tenis femenino

Sabalenka y Kyrgios: la Batalla de los Sexos que amenaza con reabrir un debate ya cerrado sobre el tenis femenino

Bobby Riggs era un bocachancla. Ganador de tres Grand Slam antes de la Segunda Guerra Mundial, varias décadas después, en los años 70, observó los avances del tenis femenino y se colocó enfrente. Literalmente enfrente.

"Las tenistas no tienen estabilidad emocional para ser deportistas y deberían restringir su actividad a la cama y a la cocina", soltó en uno de sus alegatos machistas. Después desafió a Billie Jean King, líder y fundadora de la WTA, a un partido. King, entonces dominadora del circuito, lo consideró una provocación y pasó de él, pero Riggs insistió. Y mucho. Incluso puso sobre la mesa unos 100.000 dólares, lo que King ganaba en toda una temporada.

Al final logró enfrentarse a ella el 20 de septiembre de 1973 en Houston en la llamada Batalla de los Sexos y su rotunda derrota por 6-4, 6-3 y 6-3 ante una audiencia millonaria —se emitió en prime time en la ABC— fue un espaldarazo para el tenis femenino. Años más tarde, la ESPN desveló que pudo ser un amaño, que el tenista debía dinero a la mafia y que perder significaba limpiar sus deudas, pero la historia ya estaba escrita. Riggs era un bocachancla, pero a su manera cambió el tenis.

Ahora todo es distinto.

Este domingo, un hombre, Nick Kyrgios, se volverá a enfrentar a una mujer, Aryna Sabalenka, y hay alguna que otra similitud con el partido entre Riggs y King, pero sobre todo hay mil diferencias. Kyrgios también es un charlatán cuyo esplendor tenístico quedó atrás —está medio retirado desde 2023 por lesiones recurrentes—, Sabalenka también es la mejor jugadora del momento y el duelo también ha recibido el apodo mediático de Batalla de los Sexos, pero deja de contar. Todo lo demás es distinto.

Un producto de marketing

El encuentro se disputará en Dubái (17.00 horas) y en la mayoría de países se emitirá en plataformas de pago, como Movistar+ en España. No nace de una dialéctica previa, sino de una promotora o de algún brainstorming en Evolve, la agencia de representación que dirige la carrera de los dos contendientes. Y, lo que es más importante, no servirá para impulsar ningún debate alrededor del tenis femenino, más bien para regresar a uno que ya parecía cerrado.

Los Grand Slam ya han igualado sus premios a hombres y mujeres, las tenistas son las deportistas mejor pagadas con diferencia y la lucha por la paridad en el tenis ya solo trata detalles. Importantes, pero detalles. Desde hace años, las jugadoras reclaman que en los torneos grandes las programen en mejores horarios, por ejemplo. Pero pocos en las pistas dudan de que lo que cobran ellas tenga que ser lo que es. De momento.

Aunque se trate de un encuentro de exhibición, una victoria de un Kyrgios jubilado ante la todopoderosa Sabalenka daría argumentos a quienes quieren reabrir ese melón y organizar un reparto monetario desigual.

La previsión de Muguruza

La propia Billie Jean King y otras exjugadoras, como Garbiñe Muguruza, no lo ven con buenos ojos. "Mi partido se centraba en el cambio social que se estaba produciendo, en la situación que vivíamos en 1973, este no tiene nada que ver. Quiero que Sabalenka gane, pero el contexto no es el mismo", comentó King a BBC Sport. Muguruza señaló en Cope: "Es un show, no tiene nada que ver con lo que fue la Batalla de los Sexos. Esto es por diversión, para que los fans se lo pasen bien".

El argumento de Muguruza estuvo acompañado de un pronóstico que ya trajo polémica: si Kyrgios juega en serio ganará sí o sí. "Yo creo que incluso un júnior me ganaba estando yo en el número uno", anotó la ganadora de dos Grand Slam sobre la superioridad física masculina. Pero el australiano, en realidad, lo tiene en contra. De hecho lo más probable es que pierda.

Más allá de su estado de forma y del momento de Sabalenka, el partido de exhibición probablemente ya nace con un marcador pactado y si no, como mínimo, con ciertas condiciones.La pista será un 9% más pequeña por un estudio que considera que las mujeres son un 9% más lentas que los hombres y los dos contendientes sólo dispondrán de un saque para entorpecer la potencia del australiano.

"Le voy a ganar de paliza", aseguró Sabalenka y quizá tenga razón. Si lo hace las partes se dividirán el botín -por ahora desconocido- y promotores y responsables de marketing considerarán los beneficios del partidillo. Si no lo hace, en cambio, el tenis se puede sumergir en una discusión que creía enterrada desde los tiempos de Billie Jean King y el bocachancla de Bobby Rings.

Josep Pedró, un charcutero en el Dakar: "La crisis me dejó sin patrocinadores y me dediqué al negocio familiar"

Josep Pedró, un charcutero en el Dakar: “La crisis me dejó sin patrocinadores y me dediqué al negocio familiar”

En mitad del desierto de Arabia Saudí, una cajita y dentro de la cajita, un sobre de 100 gramos de jamón ibérico, «jamón del bueno, bueno, del mejor». Es un capricho, por supuesto, pero también es un recuerdo, un talismán, un cable a tierra.

Del 3 al 17 del próximo mes de enero, Josep Pedró será uno de los participantes que recorrerán los casi 8.000 kilómetros del Rally Dakar, pero el resto del año es charcutero. De hecho, estos días, antes de preparar la maleta para irse a Yanbu, la ciudad que acoge el prólogo, va a tope para gestionar los pedidos navideños que llegan a las tiendas de su familia, las tiendas La Garriga, tanto en Barcelona -en el barrio de Sarrià- como en Madrid -en plena Castellana-.

«Estas fechas son una locura, se me junta todo, pero ya será mi tercer año en el Dakar y he aprendido a delegar tareas de la empresa. Si no es imposible llegar», cuenta Pedró, que en 2024 llegó a meta en el puesto 37 y en 2025 tuvo que retirarse por una caída. En esta edición 2026 el objetivo vuelve a ser acabar.

Realmente usted Lleva el Dakar en la sangre.
Totalmente. Ya era la pasión de mi padre, que participó en la edición de 1992 entre Rouen y Ciudad del Cabo [acabó el 112 en la categoría de coches]. Yo por entonces tenía cinco añitos y ya empecé a probar con una Merlin 50 de trial de mis hermanos, aunque hasta los 10 o 11 años no competí. En casa veíamos todas las imágenes que llegaban del Dakar, no nos perdíamos nada.

El adiós de los circuitos

Pedró se inició en el motociclismo en el mundo del off-road, es decir, el motocross, los que pisan el barro, pero con 15 años le seleccionaron para la Telefónica Movistar Cup y se pasó a los circuitos. De ese certamen habían salido Dani Pedrosa, Casey Stoner o Toni Elías: era su oportunidad en el mundo de la velocidad.

Fue cuarto en un Campeonato de Europa, corrió un par de pruebas en el Mundial de Supersport, pero cuando iba a probar en el Mundial de 250cc, se acabó. En 2008, cuando tenía 20 años, la crisis inmobiliaria le dejó sin sponsors y le obligó a la retirada.

«Seguí un año como pude. Con una furgoneta, un remolque y arreglando yo mismo la moto, pero era imposible. Lo dejé y me dediqué a los estudios y al negocio familiar», recuerda Pedró, que a partir de ese momento estuvo una buena época sin dar gas. Es más, sin hacer nada.

«Dejé el deporte por completo. Cero deporte. Era totalmente sedentario. Por eso unos años después decidí volver a la moto, al off-road, al motocross y tuve la suerte de conocer el equipo All1». cuenta el piloto.

El Dakar más salvaje

Después de una desgracia, el fallecimiento del joven Alex Llibre en un accidente, su hermano Carlos y un grupo de amigos decidieron correr el Dakar para rendirle homenaje -el rally era una de las 101 cosas que Llibre se había propuesto antes de morir- y Pedró se sumó a ellos. Así debutó en 2024, estableció relación con su actual equipo, el Pedregà Team, y vio crecer una obsesión por el rally que aún dura.

Tanto que este año correrá en la categoría Original, una categoría en la que no se permite asistencia y que obliga a los pilotos a cargar con todo, incluida su propia tienda de campaña. Café para los muy cafeteros.

«Es la esencia pura del Dakar, lo que se vivía antiguamente en esta carrera, buscando soluciones en solitario, durmiendo en una tienda de campaña y arreglándote tú mismo la moto al final de cada día. Siempre había querido correr en esta categoría, aunque sé que será complicado. Mi reto más grande será la mecánica. No soy mecánico y para un piloto es difícil solventar algunas averías», analiza Pedró, que no ambiciona una posición final, pero sí alcanzar la meta.Y entonces, seguro, abrir su preciada cajita y comer por fin jamón ibérico, «jamón del bueno, bueno, del mejor».

¿Qué le dice su padre de cómo se corre ahora el Dakar?
Que es una evolución natural. Hay gente muy crítica, pero el Dakar sería muy aburrido si todavía se hiciera en África con los recorridos de los años 90. Todo ha evolucionado muchísimo, los vehículos, los equipos, los pilotos... y la carrera cada vez es más complicada. La gente que realmente ha vivido el Dakar entiende cómo ha cambiado el rally y la lógica que hay detrás.
Las zapatillas ya no son mágicas o por qué este año no ha habido récords en maratón: "Ya no es tan fácil que haya diferencia"

Las zapatillas ya no son mágicas o por qué este año no ha habido récords en maratón: “Ya no es tan fácil que haya diferencia”

Ya nadie se acuerda, pero la revolución empezó con un ridículo. Hace una década, Eliud Kipchoge, el mejor maratoniano de la historia, ganó en Boston después de correr media carrera con las plantillas de sus Nike por fuera. Avanzaba y las plantillas se escurrían de sus zapatillas por los talones. Una chapuza.

Desde ese día cambió de modelo. Ese día cambió la historia.

En 2017 Kipchoge estrenó las Nike Vaporfly, las primeras zapatillas mágicas, las primeras con placa de fibra de carbono, y todo se precipitó. El propio Kipchoge batió dos veces el récord del mundo de maratón, todas las marcas presentaron modelos parecidos, cambiaron de arriba abajo la lista de los mejores tiempos de la historia, un portento llamado Kelvin Kiptum se quedó a 35 segundos de romper la barrera de las dos horas y...

Y ya está.

Hasta ahora cada temporada aplaudió nuevas plusmarcas, nuevos asombros, nuevas gestas; este 2025 no. El año atlético ha finalizado sin grandes registros. ¿Se ha acabado el efecto de las zapatillas mágicas?

Parón a varios niveles

En categoría masculina, este curso solo se han registrado cuatro de los 30 mejores tiempos de la historia de maratón y en categoría femenina, seis de los mejores 30. Nadie ha bajado de las dos horas y dos minutos y no ha aparecido ningún joven capaz de heredar el trono del recientemente retirado Kipchoge. Ni tan siquiera Sebastian Sawe, vencedor de Londres y Berlín.

«Se ha parado el crecimiento exponencial que generaron las Vaporfly y es lógico. Ya llevamos casi 10 años con zapatillas con carbono, ya hay marcas realmente exigentes, ya no es tan fácil que haya diferencia», analiza Ignacio Barranco, maratoniano y redactor de la revista 'Corredor'.

Kai ForsterlingEFE

«Es algo que se ve a varios niveles. En el maratón de Valencia, por ejemplo, hubo un boom de corredores por debajo de dos horas y 30 minutos que ya se ha estancado», añade Barranco, que en cambio señala la aparición de Sawe como relevante para el futuro, así como el cambio al maratón del ugandés Jacob Kiplimo.

«No hay nadie que esté cerca de las dos horas como estuvo Kiptum, pero es que lo suyo... Yo no sé si volveremos a ver un prodigio así», apunta con otros motivos para la detención del progreso en maratón.

La trágica muerte a principios de 2024 del plusmarquista mundial impidió descubrir de lo que era realmente capaz. Además, en Kenia ha habido cambios.

Poco antes de la revolución de las zapatillas mágicas, la Federación Internacional de Atletismo escogió a un nuevo presidente, Sebastian Coe, y este tomó una decisión trascendental. Cuando llegó al cargo, decidió que el trabajo de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) no era suficiente en países concretos, como Kenia, y que había que recolectar sus propias muestras, utilizar sus propios laboratorios y contar con sus propios inspectores para luchar contra los tramposos.

Y funcionó. En el país africano cada año hay más sanciones, es decir, cada vez el deporte es más limpio y eso también puede haber frenado los récords. ¿Qué pasará en el futuro?

O un héroe o un invento

Para que vuelva la incertidumbre, aquella que hacía que el público se agarrara a la silla cada vez que se corría un maratón, aquella que acercaba a la humanidad a la barrera de las dos horas, se necesitan dos cosas: un nuevo héroe y una innovación. Ambas cosas parecen lejanas.

De momento nadie apunta a ser el nuevo Kiptum y las marcas de zapatillas están ahora rentabilizando todo lo invertido en I+D hace 10 años.

«Tienen que sacar nuevos modelos cada año y es difícil que todo sea muy innovador. Además ahora el reglamento ya está limitado. Últimamente lo que más se ha hecho es jugar con la posición de las placas de fibra de carbono, pero eso no parece que suponga mucho cambio en los tiempos», observa Barranco, que es optimista sobre el año que viene.

«Veremos a alguien por debajo de los 2:02, seguro», comenta. Y sobre lo que vendrá a largo plazo, añade: «Con las zapatillas mágicas sí ha quedado claro que ya no se necesita mucha experiencia para dominar el maratón. Vendrá un atleta fresco, incluso con cierta inconsciencia, y lo reventará».

Las zapatillas mágicas ya son simplemente zapatillas y a ver de dónde sale la magia.

Visiones distintas de futuro y la tensión de una relación paternal: los motivos de la ruptura entre Alcaraz y Ferrero

Visiones distintas de futuro y la tensión de una relación paternal: los motivos de la ruptura entre Alcaraz y Ferrero

"Llegan tiempos de cambio para los dos". Con estas palabras, Carlos Alcaraz anunciaba este miércoles el final de una era: después de siete años, ya no entrenará bajo las órdenes de Juan Carlos Ferrero. La decisión pone fin a una de las sociedades más exitosas del tenis reciente, pero también a una relación que trascendió lo profesional para convertirse en algo más complejo: un vínculo casi paternal que, con el tiempo, mostró sus límites.

Al inicio de la pretemporada, este lunes, ambas partes se sentaron para planear el futuro y descubrieron que ya no caminaban en la misma dirección. Alcaraz quería más control sobre decisiones clave: dónde entrenar (más semanas en Murcia, menos en Valencia), cómo gestionar su tiempo, mayor autonomía en su carrera. Ferrero, por su parte, arrastraba el desgaste de toda una vida de viajes y la dificultad de ceder el timón.

La separación fue amistosa, pero no mutua. "Me hubiera gustado seguir", reconocía Ferrero, una frase que resume la asimetría del desenlace. Después de celebrar juntos seis Grand Slam en las últimas cuatro temporadas y más de 50 semanas como número uno del mundo, sus caminos se bifurcan.

Los orígenes: de Zverev a un adolescente de Villena

La historia comenzó a mediados de 2018. Ferrero acababa de terminar una relación especialmente tensa con Alexander Zverev, su anterior pupilo, una experiencia que le dejó claro lo que no quería. A pesar de recibir ofertas de jugadores en la élite mundial como Dominic Thiem, Juan Martín del Potro o David Goffin, el exnúmero uno rechazó ser solo un consejero. Buscaba algo distinto: moldear a un tenista desde la base, construir desde cero.

La oportunidad llegó de la mano de Albert Molina, mánager de IMG, quien le propuso dirigir la carrera de un chaval de 15 años llamado Carlos Alcaraz. Aquel verano, el adolescente se instaló en un modesto bungalow de lo que entonces era la Academia Equelite de Villena (hoy Ferrero Tennis Academy) y desde allí, la pareja construyó un ascenso al Olimpo del tenis.

Maestro, mentor... y padre

"'Juanki' siempre dice que tiene cuatro hijos y yo soy uno de ellos", comentaba Alcaraz en sus inicios durante un reportaje de la ATP. La frase capturaba la esencia de su relación: Ferrero no era solo un entrenador, era maestro, mentor y figura paternal. En los primeros años, ese rol integral fue determinante para el desarrollo del joven tenista.

Pero lo que funcionó en la adolescencia se convirtió en fuente de tensión con la madurez. Cuando los éxitos comenzaron a llegar, Alcaraz sintió que merecía cierto margen de disfrute y Ferrero, sin embargo, siempre tuvo dificultades para concedérselo. El documental de Netflix A mi manera mostró estas fricciones: el entrenador nunca aprobó los viajes de Alcaraz a Ibiza después de Roland Garros y criticó públicamente algunos de sus hábitos, como el uso excesivo del móvil.

"Hay que aprender a ser un gran profesional todo el año y hacer las cosas cuando toca: entrenar cuando toca, pasárselo bien cuando toca, desconectar cuando toca... Hay que mejorar y él lo sabe", declaró Ferrero tras la derrota en las ATP Finals de 2023. Alcaraz tomó nota en todas las charlas —de hecho, se alejó progresivamente del teléfono y las redes sociales—, pero también comenzó a considerar que merecía más confianza.

Una transición silenciosa

En la última temporada, los indicios del cambio ya eran visibles. Samu López, entrenador de la Ferrero Tennis Academy, se convirtió en el asistente principal, y Ferrero viajó menos que nunca. Aunque no se perdió ningún Grand Slam, sí se ausentó de torneos menores pero importantes como Miami, Cincinnati, Queen's, Rotterdam o Tokio.

López ya se había encargado de la pretemporada anterior de Alcaraz en Murcia —y de los cambios técnicos en su saque— y viajó la mayor parte del año preparando una transición que ahora es oficial. El 7 de enero, cuando Alcaraz viaje a Arabia Saudí para disputar una exhibición contra Jannik Sinner el día 10, ya le acompañará López como entrenador principal. Será quien le guíe en el Open de Australia que arranca el 19 de enero.

El resto del equipo permanece intacto: Juanjo López y Fran Rubio como fisioterapeutas, Alberto Lledó como preparador físico, Albert Molina como representante y Juanjo Moreno como médico. El hermano mayor de Alcaraz, Álvaro, que habitualmente viaja con él y realiza labores de sparring, ayudará a López en sus funciones.

El dilema del pupilo que vuela solo

La separación plantea una pregunta clásica del deporte: ¿cuándo debe un pupilo emanciparse de su mentor? Alcaraz ha elegido el momento en que se siente preparado, con una red de apoyo sólida y una transición ya ensayada durante meses. El desafío será mantener el nivel que le llevó a la cima sin la sabiduría táctica de un exnúmero uno que conocía cada detalle de su juego.

Para Ferrero, el final llega con sentimientos encontrados: pierde entrenar al número uno mundial en su mejor momento, pero gana la posibilidad de reducir el ritmo agotador del circuito. Para Alcaraz, comienza una nueva etapa de autonomía y responsabilidad. El año 2025 será la prueba definitiva de si esta decisión fue el movimiento correcto en el momento adecuado.

¿Quién es Samuel López, el nuevo entrenador de Alcaraz?

¿Quién es Samuel López, el nuevo entrenador de Alcaraz?

Antes de sentarse en el banquillo de Carlos Alcaraz por primera vez la temporada pasada, Samu López ya sabía qué era trabajar con él. Nacido en Alicante en 1970, entrenador de tenistas españoles como Santiago Ventura, Nicolás Almagro y Guillermo García-López, López llevaba ya casi un década como director deportivo de la academia Equalite, la actual Ferrero Tennis Academy, y había visto crecer a Alcaraz en sus pistas.

Junto a Antonio Martínez Cascales, era un habitual de los entrenamientos del actual número uno, aunque durante nueve temporadas estuvo centrado en ayudar a Pablo Carreño, su anterior pupilo. Junto a él celebró éxitos como el bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, hasta que a finales de 2024 Alcaraz le pidió ayuda.

"Hemos hecho mucho hincapié en que sea uno mismo. Que tenga muy claro lo que tiene que hacer, sus rutinas, su actitud, que esté por encima de todo. Preocuparse mucho de eso y no tanto del tenis para, a partir de ahí, construir", comentaba López en Eurosport, más cerca de la filosofía 'a mi manera' de Alcaraz que el propio Ferrero.

"Son muchos años trabajando con Juan Carlos Ferrero y el trabajo viene de él, yo siempre he estado cerca. No entro de nuevo. Lo conozco desde hace mucho tiempo. Mi experiencia de haber viajado con muchos jugadores creo que puede aportar", confesaba también el técnico. La temporada pasada ya pudo disfrutar de las celebraciones en Roland Garros y el US Open y, de hecho, fue premiado por el circuito ATP. López y Ferrero fueron escogidos como mejores entrenadores del año de manera conjunta, un galardón que había obtenido Ferrero en solitario en 2022.

Carlos Alcaraz ha anunciado este miércoles, a través de un comunicado en redes sociales, el fin de su relación profesional con Juan Carlos Ferrero, su entrenador desde 2018, cuando aún tenía 15 años. «Es muy difícil para mí escribir este post. Tras más de siete años juntos, Juanki y yo hemos decidido poner fin a nuestra etapa como entrenador y jugador», aseguró el número uno del ranking ATP.

«Gracias por haber hecho de sueños de niño, realidades. Empezamos este camino cuando apenas era un chaval y, durante todo este tiempo, me has acompañado en un viaje increíble, dentro y fuera de la pista. He disfrutado muchísimo de cada paso contigo», continúa el escrito.

Alcaraz y Ferrero separan sus caminos siete años después: "Gracias por haber hecho realidad mis sueños de niño"

Alcaraz y Ferrero separan sus caminos siete años después: “Gracias por haber hecho realidad mis sueños de niño”

Carlos Alcaraz anunció este miércoles, a través de un comunicado en redes sociales, el fin de su relación profesional con Juan Carlos Ferrero, su entrenador desde 2018, cuando aún tenía 15 años.

«Es muy difícil para mí escribir este post. Tras más de siete años juntos, Juanki y yo hemos decidido poner fin a nuestra etapa como entrenador y jugador», aseguró el número uno del ranking ATP. «Gracias por haber hecho de sueños de niño, realidades. Empezamos este camino cuando apenas era un chaval y, durante todo este tiempo, me has acompañado en un viaje increíble, dentro y fuera de la pista. He disfrutado muchísimo de cada paso contigo», continúa el escrito.

«Hemos conseguido llegar a la cima, y siento que, si nuestros caminos deportivos tenían que separarse, debía ser desde ahí arriba. Desde el lugar por el que siempre trabajamos y al que siempre aspiramos llegar», confesaba sobre la larga relación profesional.

El paso adelante de López

Junto a Ferrero, Alcaraz maduró como tenista, levantó seis títulos de Grand Slam y alcanzó lo más alto de la élite mundial, pero la unión estaba condenada a disolverse.

En las últimas temporadas, Ferrero ya había expresado su necesidad de pasar más tiempo en casa y de dedicarse a su familia, y por eso en este 2025 Alcaraz también había trabajado con un segundo técnico, Samu López, muy vinculado al propio Ferrero. De hecho, ambos recibieron hace unos días el premio conjunto a mejores entrenadores de la ATP. Ahora será únicamente López quien acompañe a Alcaraz por el mundo durante toda la temporada.

«Ahora llegan tiempos de cambio para los dos, nuevas aventuras y nuevos proyectos. Pero tengo la certeza de que los afrontaremos de la manera correcta, dando lo mejor de nosotros, como siempre hemos hecho. Siempre sumando», cerraba el número uno del mundo en su comunicado, antes de un último mensaje hacia Ferrero, su ya exentrenador: «Te deseo lo mejor de corazón en todo lo que venga. Me quedo con la tranquilidad de saber que no nos hemos dejado nada por dar, que lo hemos puesto todo a disposición del otro».

"Me hubiera gustado seguir"

Después de la comunicación de Alcaraz, Ferrero se despidió con cariño de ex pupilo, aunque dejó un mensaje difuso sobre la raíz de la decisión. "Me hubiera gustado seguir. Estoy convencido de que los buenos recuerdos y las buenas personas siempre encuentran la manera de volver a cruzarse", advirtió.

"Hoy se cierra una etapa muy importante de mi vida. La cierro con nostalgia, pero también con orgullo e ilusión por lo que pueda venir", explicó Ferrero, que acogió al Alcaraz adolescente en su academia de Villena y le acompañó a lo más alto del tenis.