La ingeniera que lo dejó todo por el muay thai: "Estuve un año dándole al saco, cuando me subí al ring fue un honor"

La ingeniera que lo dejó todo por el muay thai: “Estuve un año dándole al saco, cuando me subí al ring fue un honor”

«Yo eso no lo puedo ver, estoy sufriendo. Si te están pegando soy capaz de levantarme y darle yo a ella. A mi niña no se le pega». Marisa Delgado graba la conversación con su abuela y no tiene desperdicio. Hasta hace un par de años, la «niña» era una ingeniera industrial, siempre muy buena estudiante, una chica aplicada cuya afición era tocar el piano. Y ahora anda por el mundo de combate en combate dándose puñetazos, patadas y codazos con mujeres que le sacan una cabeza. ¿Cómo se come eso?

«Al principio mi familia se reía, me decían que estaba loca, pero cuando vieron que iba en serio intentaron quitarme la idea de la cabeza. 'Te corto los guantes antes de que te subas al ring', me soltaban. Ahora son el mayor apoyo que tengo», cuenta Delgado en conversación con EL MUNDO tras su debut en el Mundial de muay thai del pasado verano. Venció a la campeona de Asia, Floryvic Montero, y cayó ante la favorita, la turca Fatma Ceken, para finalizar entre las ocho mejores del mundo en la categoría de menos de 51 kilos. Un resultado extraordinario si se atiende a su historia.

Marisa Delgado, durante un entrenamiento.

Marisa Delgado, durante un entrenamiento.E.M.

¿Cómo llegó al muay thai?
Empecé con el boxeo de cardio, el boxeo aeróbico, lo que llaman fitboxing. Nunca había hecho deporte, siempre había estado estudiando, pero al acabar la carrera quise empezar a cuidarme y me apunté a un centro de la cadena Brooklyn. No tenía ni idea de boxeo, mucho menos de artes marciales. Me podría haber apuntado a crossfit, a nadar, a lo que fuera, pero lo probé, me encantó y así empecé.

Viendo vídeos de YouTube

Licenciada en Ingeniería Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, para entonces Delgado ya había vuelto a su ciudad, Jaén, y había conseguido empleo en Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) como diseñadora de trenes. Trabajaba en proyectos en Egipto, Colombia, Arabia Saudí... Pero apareció en su vida el saco. Y el saco lo cambió todo. La experiencia golpeando el cuero le dio la vuelta a su vida hasta llevarla a pedir una excedencia y entregarse a ello, aunque necesitó su proceso.

«Me gustaba tanto dar puñetazos y patadas en las clases que me compré un saco, lo colgué en casa y me puse a entrenar también por mi cuenta viendo vídeos de YouTube. Estuve un año así, dándole al saco cada día. Al final me presenté en un gimnasio», relata. Como la ingeniera que es, estudió todos los centros cercanos. El boxeo era la opción más evidente, pero entendió que en el muay thai tendría más recorrido. Acabó en el Sukhothai Boxing Club de Martos a las órdenes de su actual entrenador, Sebastián Ardelean.

¿Le costó empezar con el contacto?
Qué va. A mi familia le daba un poco de miedo, pero yo estaba encantada. Llevaba un año dándole al saco sola, había practicado todos los golpes... Cuando me subí al ring fue un honor. No se me olvidará mi primer sparring, fue con mi compañero Benji; me lo pasé bomba.

El estreno en el Mundial

Aquello ocurrió en julio de 2024, hace menos de dos años, y a partir de entonces todo empezó a pasar muy rápido. En apenas un año: campeona de Andalucía, de España y directa al Mundial. «De repente me vi ahí peleando con tiarracas y lo disfruté mucho. Hasta que llegó mi primera lesión», apunta Delgado, que hace unos meses, entrenando, se rompió «un huesecillo de la cara» y tuvo que guardar reposo. «Ahí sí pensaba que me iba a caer la bronca de mi familia, pero fue todo lo contrario. Viendo lo emocionada que estaba con el muay thai me animaron a seguir adelante», explica la luchadora, que ya es solo eso: luchadora.

A sus 29 años, quiere probar hasta dónde puede llegar en las artes marciales, y por eso ha pedido una excedencia en su empleo y se ha lanzado a por todas. Ya ha pasado dos semanas en Tailandia —la cuna de su especialidad—, adonde volverá en breve para quedarse tres meses. No sabe hasta dónde llegará, pero no se quedará a medias. «De momento no gano nada del deporte, pero sí de las redes sociales. Empecé a ganar seguidores tocando versiones al piano y ahora enseño mi vida en el muay thai. Tengo algunos seguidores que me dicen que a ver si dejo de dar golpes y vuelvo a tocar, pero los vídeos de entrenamientos funcionan», concluye Delgado, que ahora sí cuenta con su abuela entre sus fans.

Aday Mara lleva a Michigan a la Final Four y hace historia para el baloncesto español

Aday Mara lleva a Michigan a la Final Four y hace historia para el baloncesto español

Aday Mara abre el marcador con un mate, luego baila ante su defensor para lucirse con un gancho y, más tarde, anota un triple en transición, su tercero de la temporada. Tiene 20 años. Mide 2,21 metros. Es una de las sensaciones del baloncesto universitario en Estados Unidos.

Este domingo, su equipo, los Michigan Wolverines, lograron su pase a la Final Four de la NCAA tras imponerse a los Tennessee Volunteers por 95-62, y el pívot se convirtió en el primer español en llegar a la fase final de la competición. No es un logro menor. El ecosistema universitario estadounidense mueve audiencias de cientos de millones de espectadores, genera ingresos de cientos de millones de dólares y es el mejor escaparate para llegar a la NBA. En los mocks del draft, es decir, en las páginas que prevén qué jugadores escogerá cada franquicia, ya aparece en primera ronda, incluso entre los 15 primeros puestos. Después de la Final Four, su posición solo puede mejorar.

De Zaragoza y formado en el Casademont Zaragoza, equipo con el que debutó en la ACB deslumbrando por una capacidad de pase y una visión de juego inusuales, en 2023 se marchó a UCLA, donde vivió una dura experiencia. Un entrenador que no le valoraba. Poco tiempo en pista. Mucha exigencia mental. «El golpe me lo llevé los primeros meses de competición. En ningún momento pensé en dejarlo, pero cuando me di cuenta de cuál era la realidad, me puse a ganarme los minutos y a trabajar duro», contaba a Gigantes.

El cambio a Michigan

Por eso pidió el traslado a Michigan, donde ha cambiado todo. Bajo la dirección de Dusty May ha encontrado un sistema que le encaja —mucho bloqueo indirecto, juego desde el poste y espacio para sus movimientos— y un vestuario que funciona. Esta temporada ha sido el primer jugador de Michigan en alcanzar los 100 tapones en un año, además de ser nombrado Jugador Defensivo del Año de la conferencia Big Ten.

MICHAEL REAVESGetty Images via AFP

En el encuentro ante Tennessee completó una actuación que explica por qué los Wolverines han llegado hasta aquí. Firmó 11 puntos, cuatro rebotes, dos tapones y un robo en 18 minutos de partido. Lastrado por las faltas, sus números pudieron ser mayores, pero su impacto fue clave. Junto a él jugadores como alero Yaxel Lendeborg, nacido en Puerto Rico, que también apunta a la NBA. «Es una pasada porque siempre ves a estos equipos llegando tan alto, y ser parte de ello y de la historia que estamos haciendo en Michigan es una experiencia increíble», dijo Mara en la previa.

En las semifinales de la NCAA, que se disputarán el próximo sábado en el Lucas Oil Stadium de Indianápolis, Michigan se medirá a los Arizona Wildcats. Es el rival más complicado que los Wolverines pueden encontrar en un torneo en el que, de momento, han arrasado. En sus cuatro partidos del March Madness han anotado 90 puntos o más, siendo el primer equipo que lo logra desde los Huskies de Connecticut en 1995.

El objetivo para Mara ya está declarado: ganar el torneo. Luego, el futuro ya dirá. «No voy a estar pensando en la NBA cuando tengo la oportunidad de estar disfrutando de un equipo con posibilidades de ganar el campeonato», aseguró el español.

¿Quién es Kimi Antonelli, el líder más joven de la historia de la Fórmula 1? De colarse en el paddock siendo un niño a ser rechazado por Ferrari

¿Quién es Kimi Antonelli, el líder más joven de la historia de la Fórmula 1? De colarse en el paddock siendo un niño a ser rechazado por Ferrari

El niño quería ir a ver la Fórmula 1. El niño quería ir de verdad. Y no había manera de decirle que no.

Cuando tenía siete años, Kimi Antonelli se empecinó en ir a ver la Fórmula 1. Por entonces su padre, Marco Antonelli, dirigía un equipo de la Porsche Supercup y había semanas en las que ambas competiciones coincidían, así que el niño no paraba. «Llévame. Llévame. Llévame.» Tanto insistió que lo llevó a Hockenheim, lo metió en el interior de una pila de neumáticos, lo tapó con un paraguas y lo coló en el paddock. Por fin, ya era hora. Aquel fue el debut de Antonelli en la Fórmula 1 y hoy, 12 años después, con apenas 19, es el líder más joven de la historia del Mundial al encadenar dos victorias consecutivas.

Este domingo, en Japón, tuvo buena suerte al aprovecharse de un coche de seguridad para dominar a Oscar Piastri, Charles Leclerc y a su compañero, George Russell, que solo pudo ser cuarto. El Mercedes es muy superior y Russell se supone el favorito, pero si falla allí estará el adolescente Antonelli para aprovecharlo.

¿Por qué no está en Ferrari?

Es el destino lógico de un chaval formado en todos los aspectos para ser piloto de Fórmula 1, incluso para ser campeón de Fórmula 1. Nacido en Bolonia el 25 de agosto de 2006, se subió por primera vez a un kart con solo dos años, empezó a competir ya a los cinco y fue campeón de Europa antes de los 14. Su padre siempre ha explicado que quería que jugara al fútbol, pero lo cierto es que creció en circuitos como aquel Hockenheim primigenio. Marco Antonelli fue piloto y director de equipos de categorías como la Fórmula 4 o el Mundial de grandes turismos, y su hijo siempre estuvo a su vera, absorbiendo su pasión, creando la suya propia. Talento, además, le sobraba.

Según el progenitor, fue a los 10 años, al verle conducir en un Lamborghini en el circuito de Adria, cuando tuvo claro que el pequeño Kimi podría dedicarse al automovilismo. «Lo senté en mi regazo, pilotaba encima de mí e iba tan rápido como yo», recuerda Marco. Poco después, eso sí, llegaría una decepción.

EFE

¿Cómo puede ser que un joven italiano así nunca haya corrido en Ferrari? La explicación tiene guasa. Al empezar a sobresalir en los karts, Massimo Rivola, entonces responsable de la Ferrari Driver Academy, le convocó para una sesión de pruebas, pero poco después le retiró la invitación. «Dijeron que era demasiado pequeño, que ya habría tiempo», cuenta su padre. Mercedes estuvo atenta, incorporó al chico a su academia, y el resto es historia.

La defensa de Wolff

La progresión de Antonelli tuvo a partir de ese momento la frialdad de un plan bien ejecutado. En categorías de formación lo ganó prácticamente todo hasta que el año pasado saltó a la Fórmula 1. Con la marcha de Lewis Hamilton, Mercedes le entregó un volante por prescripción de Toto Wolff, defensor de Antonelli. En su primera temporada combinó errores con tres podios y recibió ciertas críticas. Pero este año es su año. «Era demasiado joven. Ponle en un equipo modesto. Necesita experiencia. Mira los errores que comete. Aquí estamos. Victoria», le decía Wolff por radio en Shanghái.

La Fórmula 1 ya tiene un nuevo prodigio, el chico tiene suerte y puede aspirar al título.

Antonelli luce la suerte de los campeones en Japón y Alonso acaba la carrera

Antonelli luce la suerte de los campeones en Japón y Alonso acaba la carrera

«¡No me lo puedo creer, no me lo puedo creer!», gritaba George Russell en el momento clave de la carrera en Japón. El líder de Mercedes acababa de pasar por boxes cuando Oliver Bearman se estrelló a toda velocidad contra un muro y obligó al coche de seguridad a salir a pista. Ahí se decidió la victoria. Kimi Antonelli, el compañero de Russell, todavía no había visitado el garaje y la aparición del safety car le condujo directo al éxito. El segundo triunfo de su vida. Su segundo triunfo consecutivo. A los 19 años, el prodigio italiano ya encabeza el Mundial de Fórmula 1 y, lo que es mejor para él, luce la suerte de los campeones.

Como ya ocurrió 15 días atrás en China, en el circuito de Suzuka todos los elementos se conjugaron para que Antonelli acabara en lo más alto del podio. Desde la pole, su salida fue nefasta —cayó hasta la sexta posición—, pero el talento y la fortuna le devolvieron a la cabeza. Fue mérito suyo el adelantamiento a Lewis Hamilton en la primera vuelta o el movimiento contra Lando Norris poco después. Fue el azar el que hizo aparecer el coche de seguridad en el momento exacto que le beneficiaba. En cuanto la carrera se reanudó, el italiano supo alejarse de sus perseguidores y cruzó la meta con más de 14 segundos de ventaja sobre el segundo, Oscar Piastri, y el tercero, Charles Leclerc.

¿Y Russell? El británico, absorbido por el grupo, desquiciado por su mala suerte y peleado con sus neumáticos, solo pudo terminar cuarto. Por primera vez esta temporada no hubo un doblete de Mercedes. La reaparición de los McLaren sazonó la competición y multiplicó el entretenimiento por detrás de Antonelli. En el grupo hubo de todo, aunque destacó la defensa de Leclerc contra Russell para conservar una posición en el podio.

ANDREW CABALLERO-REYNOLDSAFP

Viene un mes de parón en la Fórmula 1 por la cancelación de los Grandes Premios de Arabia Saudí y Baréin, y a la vuelta habrá más batalla entre los tres mejores equipos de la parrilla. Los Mercedes están por delante, sí, más con un piloto tan afortunado como Antonelli, pero los McLaren y los Ferrari han demostrado que pueden discutirles el liderato y, quién sabe, arrebatarles alguna victoria si aciertan con las evoluciones.

Alonso, en meta

El resto de escuderías está a un universo de distancia. El drama de Max Verstappen, que solo pudo acabar octavo, merece un capítulo aparte, igual que la actuación de los dos españoles. Llegaba Carlos Sainz de la alegría de haber puntuado en Shanghái y se topó de nuevo con la realidad de su Williams, que lo envió al decimoquinto puesto mientras su compañero Alex Albon encadenaba paradas en boxes sin cuento. Esta temporada parece condenado al grupo trasero del pelotón, rodando sin más, carente de objetivos.

Su único consuelo es que su coche es fiable, una máxima que no puede celebrar Fernando Alonso. A sus 45 años, el bicampeón del mundo aspira únicamente a ver la bandera a cuadros: esa es su condena. A la tercera fue la vencida, pero a qué precio. Para aguantar hasta el final, el asturiano no pudo arriesgar en la salida y se limitó a rodar en las últimas posiciones hasta el final. Con Albon y Valtteri Bottas por detrás, firmó la decimoctava plaza. Ni el parón parece que vaya a servirle para mejorar.

Parches para que el Aston Martin de Alonso deje de temblar: "Hay que elegir entre la salud del piloto o terminar la carrera"

Parches para que el Aston Martin de Alonso deje de temblar: “Hay que elegir entre la salud del piloto o terminar la carrera”

En la Fórmula 1 hay problemas que solo se descubren a través de los datos, de la telemetría, pero hay otros que se sienten por todo el cuerpo. El Aston Martin de Fernando Alonso duele. Es un monoplaza lento y está a punto de romperse cada vez que sale a pista, pero lo peor es que duele. Por culpa de su motor Honda, todo el coche vibra de manera exagerada y esas vibraciones hacen que conducirlo sea una tortura.

En el pasado Gran Premio de Shanghái, Alonso se vio obligado a soltar el volante a más de 300 km/h porque ya no podía más, y eso creó cierta alarma en el paddock. Se llegó a rumorear con una intervención de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) que finalmente no llegó. Quizá no tarde en hacerlo. El equipo necesita encontrar un remedio y lo necesita encontrar ya.

Por eso este fin de semana ha prometido novedades para el Gran Premio de Japón. Con el único objetivo de reducir esos dolores —no tanto de ganar posiciones—, Honda, constructora del motor, ha llegado a Suzuka con «contramedidas» para paliar las vibraciones. La unidad de potencia RA626H es la que es, no puede cambiarse por reglamento, pero ha podido introducir unos parches con la seguridad como argumento. ¿Realmente servirán? Está por ver. Antes de la carrera en Shanghái también anunciaron mejoras y el Aston Martin vibró como una cafetera.

Si en el debut de la temporada en el Gran Premio de Australia Alonso no pasó de la vuelta 14, en el Gran Premio de China dejó de sentir manos y pies a partir de la vigésima y empezó a conducir prácticamente a ciegas en las rectas. «Si no sientes los pedales o el feedback del volante, dejas de ser un piloto para ser un pasajero», resumió después. Pese a su reciente paternidad, el español no se perderá la prueba, pero espera que algo cambie ya. Su físico está en juego.

Eugene HoshikoAP

Según reconoció en pretemporada su jefe, Adrian Newey, Alonso cree que después de 25 vueltas ya se está arriesgando a sufrir daños permanentes en los nervios de las manos. «Si el motor genera estas frecuencias, el equipo tiene que decidir si priorizamos terminar una carrera o la salud de sus pilotos», zanjó el doble campeón del Mundial. Su compañero, Lance Stroll, admitió ayer que sin soluciones no podrá aguantar más de media carrera.

¿Cuál es la causa?

El problema es que las causas de esas vibraciones continúan siendo un misterio. Ikuo Takeishi, jefe del departamento de automoción de Honda, anunció semanas atrás que habían identificado las causas, pero el diagnóstico parece errático. En un artículo de Autosport Web Japan, fuentes de la marca asiática señalaron que quizá el problema no sea únicamente del motor, sino también de la nueva caja de cambios, y eso lo complica todo. «Nuestro objetivo es reducir la vibración en la carrera en Japón», asumió Takeishi, que aceptó que lo de ir más rápido ya es otro asunto. Según algunas fuentes, al coche de Fernando Alonso le faltan más de 50 caballos para competir con los mejores, pero esa cifra es casi secundaria mientras siga vibrando.

El drama de Aston Martin y Honda es espinoso, y más cuando el Mundial llega al circuito que podrían considerar su circuito. Después de la fuerte inversión realizada en los dos últimos años —más de 200 millones de euros desde la inauguración de las instalaciones en 2024—, los resultados no aparecen y lo peor es que cada carrera hunde más la reputación de las marcas implicadas.

Los patrocinadores, con Aramco a la cabeza, han tenido que parar campañas y acciones ante la situación de la escudería, y habrá que ver cuánto aguantan. El milagro se espera en verano, cuando el nuevo ADUO de la FIA —un sistema que concede ciertos privilegios a los equipos rezagados— permita licencias como homologar un nuevo motor, pero de momento el objetivo es más humilde: que el Aston Martin no vibre, que no duela y que pueda, como mínimo, terminar una carrera.

Marc Toda, un español en la élite de las carreras de subir rascacielos por las escaleras: "Sólo uso el ascensor para bajar"

Marc Toda, un español en la élite de las carreras de subir rascacielos por las escaleras: “Sólo uso el ascensor para bajar”

«Cuando explico lo que hago siempre me cae el mismo chiste. Me dicen: 'Tú sabes que hay ascensores, ¿no?'. Y lo sé, lo sé. Pero yo los uso solo para bajar», cuenta Marc Toda, que acepta la guasa porque lo suyo tiene guasa. Es un corredor de rascacielos, un tower runner. Su afición consiste en viajar de país en país para subir a toda velocidad los edificios más altos a través de sus escaleras de servicio.

¿La Shanghái Tower, tercera torre más alta del mundo? La ha conquistado. ¿El One Penn Plaza de Nueva York, que acompaña al mítico Madison Square Garden? También. La Lotte World Tower de Seúl, la Torre de Kuala Lumpur... Edificios que exigen entre 1.000 y 3.400 escalones de ascenso. Da igual. Todos los ha trepado desde la base hasta la cima a un ritmo de vértigo. En el top 30 del ranking mundial de la especialidad -primer español de la lista- el próximo sábado será uno de los favoritos en la Subida Vertical al Gran Hotel Bali de Benidorm, la prueba con más solera del país: ya cumple 20 ediciones.

¿Por qué?
No lo sé, la verdad [Se ríe]. Siempre había jugado al baloncesto en el club de mi ciudad, Valls, y llegué a Primera Catalana, pero luego me pasé a las carreras de asfalto y de montaña. En 2006, un amigo participó en la subida de la Torre de Collserola en Barcelona y me impactó. Allí estaban los mejores del mundo del trail: Kilian Jornet, Agustí Roc... Me pareció muy llamativo. En 2013 me fui a vivir por trabajo a Kuala Lumpur, disputé mi primera carrera y al volver a España empecé a seguir el circuito mundial.

De la Torre Eiffel a Asia

La historia de las carreras de rascacielos es confusa, pues existen precedentes muy dispersos. En 1905 ya hubo una en la Torre Eiffel -la organizó la revista Les Sports y la ganó el ciclista Eugène Forestier- y una prueba en el Empire State en 1978 devolvió la modalidad a los medios, aunque la aparición de un circuito mundial tuvo un motivo más práctico. Con la proliferación de edificios altísimos en Europa y especialmente en Asia, los bomberos empezaron a competir entre ellos en sus instalaciones de servicio; eso derivó en carreras oficiales y, finalmente, en un tour. Desde 2009 existe una gira reglada que pasa por Estados Unidos, Tailandia, México, China, Polonia o España, con la prueba de Benidorm.

«Aquí tenemos la carrera del Hotel Bali y alguna más, en Barcelona o Asturias, pero en general en Europa hay poca tradición. El tower running está creciendo especialmente en Asia. Allí tienen muchos rascacielos y la gente vive en ellos, lo que les facilita entrenar», explica Toda, cuya situación es diametralmente opuesta. Vive en una casa de dos plantas en Valls, cerca de Tarragona, con solo 15 escalones para subir o bajar. «Es muy difícil porque aquí no tenemos edificios tan altos y los que podría utilizar, en Barcelona, no me dan permiso para hacerlo. Algún día sí he intentado entrenar en casa: estuve subiendo y bajando mis 15 escalones durante una hora, pero aquello no tenía ningún sentido».

Por amor al arte

El tower running es agónico por definición. Los corredores salen en contrarreloj, uno cada medio minuto, y deben marcar su mejor tiempo. No hay tácticas ni descansos: solo subir escalones al máximo durante 20, 25 o 30 minutos. Llega un momento en que el ácido láctico ya no permite que las piernas se muevan con fluidez y entonces entran en juego los brazos y la ayuda de las barandillas. Nadie llega arriba de una pieza. «Hay un momento en el que solo ves paredes y te mareas un poco. Siempre digo que me gustan más las carreras de montaña por los ritmos y los paisajes, pero las carreras de rascacielos tienen algo distinto», apunta Toda.

¿Y dan para vivir?
No, no, qué van. Si estás entre los cinco o los diez primeros del ranking te pagan el viaje , el alojamiento y el dorsal y puede salirte a cuenta si te llevas el premio. Pero para el resto es un hobby. Yo soy entrenador personal y de clases dirigidas, y el tower running es mi manera de viajar, de conocer mundo. Es una excusa. Solo busco disfrutar de la experiencia y recorrer el máximo de lugares posible.
Los días de Carolina Marín antes de su retirada: dolores punzantes a diario, una operación por salud y el Europeo en casa que no jugará

Los días de Carolina Marín antes de su retirada: dolores punzantes a diario, una operación por salud y el Europeo en casa que no jugará

Quedará el recuerdo de Carolina Marín de pie sobre la pista verde de los Juegos Olímpicos de París 2024 intentando jugar pese a haberse destrozado la rodilla derecha. No pudo ser. Y no podrá volver a ser. La española, la jugadora de bádminton más laureada de todos los tiempos, anunció este jueves su retirada a causa de esa maldita lesión. A los 32 años había organizado su adiós para el próximo mes de abril en el Europeo de Huelva, en su casa, en el pabellón que lleva su nombre, pero su físico no le concederá ese deseo.

«No quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello», afirmó en el comunicado de su retirada, la última de una larga lista de renuncias. Porque Marín fue la jugadora que asaltó Asia, la que dominó un deporte que no le pertenecía como nunca se había hecho, pero en los últimos años también fue una jugadora maldita. De aquella fuerza de la naturaleza que ganó los Juegos Olímpicos de Río 2016 y los Mundiales de 2014, 2015 y 2018 pasó a ser una luchadora. Contra todas, sí, pero sobre todo contra sí misma.

En 2019 su rodilla derecha crujió por primera vez y a partir de ese momento su carrera se sumergió en la rehabilitación. Con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en el horizonte se recuperó, aprovechó el margen que le ofreció la pandemia y volvió a brillar, pero poco antes de la cita, en 2021, se rompió de nuevo. Esta vez fue la otra rodilla, la izquierda, pero la misma lesión. Siempre junto a su entrenador, Fernando Rivas, en aquel momento ya observó la dificultad: si quería volver a jugar —ya no a ganar— tendría que tomarse otros tiempos, y lo hizo. Por primera vez en su vida, paró. Dejó de entrenar, hizo otras cosas. Y cuando sus rodillas por fin estaban recuperadas fue nuevamente la mejor.

El drama posterior ocultó que en los Juegos Olímpicos de París 2024 Marín estaba siendo la jugadora más destacada con diferencia. En la semifinal fatídica ante la china He Bingjiao había ganado el primer set y tenía controlado el segundo. Ya tenía una medalla al cuello, pero nuevamente la frenó una lesión.

La última operación

Su entorno cuenta que, tras la operación que cerró su participación aquellos Juegos Olímpicos de París 2024, Marín nunca llegó a rehacerse del todo. En actividades cotidianas —no solo en entrenamientos— sufría dolores punzantes en el menisco, y por ello recientemente volvió a pasar por el quirófano. Los médicos le llegaron a proponer una infiltración para que pudiera jugar el Europeo y retirarse sobre la pista, pero ella priorizó su salud.

EFE

«Esta última herida me está enseñando algo muy importante: el deporte me lo ha dado todo y soy quien soy gracias al bádminton, pero ahora estoy aprendiendo a priorizar mi salud por encima de cualquier meta», escribió por aquella época en sus redes sociales. De todas formas, en las últimas semanas había intentado jugar —incluso realizó ciertas sesiones de prueba—, pero la posibilidad de una cuarta lesión grave de rodilla la atenazaba. Entre rumores sobre si jugaría o no, finalmente decidió parar.

A pesar de no competir, la jugadora ha confirmado que estará presente en Huelva durante la semana del Europeo para participar en distintos actos públicos y con total probabilidad la ciudad le brindará un homenaje merecido. «Quería que el camino acabase en Huelva y así será», señaló Marín en el escrito de su adiós. Un adiós temprano marcado por las lesiones que acortaron la mejor carrera de una mujer en la historia del bádminton.

Carolina Marín anuncia su retirada a los 32 años por culpa de su lesión de rodilla

Carolina Marín anuncia su retirada a los 32 años por culpa de su lesión de rodilla

Carolina Marín ha anunciado este jueves su retirada del bádminton profesional. La española no participará en el Campeonato de Europa de Huelva 2026, competición que iba a suponer su despedida en casa.

La decisión, según ha explicado la propia jugadora, responde al estado de su rodilla y a la prioridad de preservar su calidad de vida. «No quiero poner en riesgo mi cuerpo por ello», ha afirmado en el comunicado con el que ha hecho pública su retirada.

Marín ha cerrado así una carrera marcada por tres títulos mundiales, cuatro europeos y la medalla de oro olímpica en Río 2016. Su última competición oficial fueron los Juegos Olímpicos de París 2024, a los que llegó tras superar dos roturas de ligamento cruzado, en 2019 y 2021.

A pesar de no competir, la jugadora ha confirmado que estará presente en Huelva durante la semana del Europeo para participar en distintos actos públicos. «Quería que el camino acabase en Huelva y así será», ha señalado. La organización anunciará próximamente la agenda de esos eventos.

En su mensaje, Marín también ha dedicado palabras a su equipo y familia: «Este viaje no hubiera sido posible sin cada una de las personas que han formado parte de mi equipo ni mi familia. Gracias por no haberme dejado caer nunca».

Carlos Alcaraz y una crisis previsible: "Ha acumulado demasiado y se ha desbordado; ha sufrido una lesión psicológica"

Carlos Alcaraz y una crisis previsible: “Ha acumulado demasiado y se ha desbordado; ha sufrido una lesión psicológica”

Fue en Navidad cuando Carlos Alcaraz creyó encontrar el equilibrio. Durante tres semanas entrenó en las pistas de su infancia en el Real Club de Campo de Murcia y fue feliz rodeado de familia y amigos, más feliz que nunca. En la cima del tenis mundial, por fin todo encajaba. Sin la obligación de desplazarse a Valencia para estar junto a su exentrenador Juan Carlos Ferrero, su físico y su mente conectaban, la vida era maravillosa, como quedó demostrado en el Open de Australia. Pero no era tan fácil. Aquel júbilo ahora es un recuerdo y lo que queda es el último partido. Alcaraz, eliminado en tercera ronda del Masters 1000 de Miami, enfadado consigo mismo y con el mundo.

«¡Hoy no puedo más! ¡Es un no parar! ¡Quiero irme ya a casa! ¡No puedo más! ¡No puedo más, tío! ¡No puedo más!», gritaba antes de certificar su derrota. La paz interior, por los aires. ¿Qué había cambiado? En realidad, nada. La desesperación ante SebastianKorda solo es un aviso de que, por muy bien que vayan las cosas, el hastío siempre estará al acecho.

El tenis es agotador, no hay remedio. Desde principios de año, Alcaraz apenas ha estado un par de semanas en Murcia entre torneos y compromisos. De Corea del Sur, donde jugó un amistoso con Jannik Sinner, al Open de Australia; de allí a Bahréin para asistir a la pretemporada de la Fórmula 1 y a Qatar para el ATP 500 de Doha, y de allí a los dos Masters 1000 de Estados Unidos. Cuando estuvo por casa aprovechó para ver a su familia y quedar con sus amigos para ir al karting, pero poco más. Tenis, tenis y más tenis. Al final tenía que pasar.

"Es una lesión psicológica"

«Tendemos a atribuir poderes sobrenaturales a los deportistas, pero son humanos como todos. Carlos ha estado acumulando demasiado durante muchas semanas y ha habido un momento en el que se ha desbordado emocionalmente. Ha sufrido una lesión psicológica, como podía sufrir una lesión física. Quizá le ha faltado más prevención, o cuidar más los descansos, o trabajar más sus fuentes de bienestar. Eso es lo que va a poder hacer ahora», explica la psicóloga Josefina Cutillas, que trabajó con el número uno hasta los 15 años e incide en una máxima: «Lo que le ha pasado no es tan raro ni tan grave».

«Carlos es transparente, y bajo mi punto de vista eso le engrandece. Con él podemos ver lo difícil que es ser una estrella del tenis. Antes los campeones tendían a ocultar estas situaciones, pero estoy segura de que las vivían igual», cuenta Cutillas. El público español se acostumbró al prodigioso autocontrol de Rafa Nadal, pero el resto de las grandes leyendas vivieron momentos de frustración sobre la pista. Todos. Hasta Roger Federer rompió alguna raqueta -una de ellas precisamente en Miami-.

Quizá la mayor diferencia de Alcaraz con sus predecesores esté en el tipo de partidos en los que explota, pues prácticamente nunca le ha pasado en un Grand Slam ni en semifinales o finales de Masters 1000. El vaso siempre se colma en rondas iniciales y eso también tiene una explicación. «Desde que era pequeño, el motor de su motivación siempre han sido los retos y disfruta en ese contexto. Ante una situación de presión máxima se crece. Pero eso no quiere decir que no lo esté viviendo. Después, cuando llega la descompresión, aparecen los problemas. Por ejemplo, no sé hasta qué punto ha gestionado las emociones de ganar en Australia», analiza Cutillas, que sabe cuál es la solución.

¿Y ahora qué hacer?

En los próximos días, Alcaraz podrá estar con los suyos y recuperar el equilibrio perdido desde Navidad. Después de su derrota ya regresó a El Palmar y esta misma semana regresará a los entrenamientos en el Real Club de Campo de Murcia, pero lo importante no será lo que haga con la raqueta. Será lo que haga fuera de la pista. La recuperación mental es esencial para encarar lo que le viene.

Si decide mantener su calendario, a mediados de la semana próxima ya debería viajar al Masters 1000 de Montecarlo para encadenar luego el Trofeo Conde de Godó en Barcelona, el Mutua Madrid Open y el Masters 1000 de Roma. La lógica impone que renuncie a una de sus competiciones, pero el tenis es agotador, no hay remedio. Si Sinner vence en Miami, el español deberá defender su número uno del ranking ATP con uñas y dientes hasta llegar a Roland Garros, que arranca el 24 de mayo.

Alcaraz vuelve a Miami, el lugar de su última decepción: una superficie desfavorable, un debut incómodo y el "ajedrez" como arma

Alcaraz vuelve a Miami, el lugar de su última decepción: una superficie desfavorable, un debut incómodo y el “ajedrez” como arma

Cuesta recordarlo ahora, pero la última gran decepción de Carlos Alcaraz ocurrió hace justo un año en el escenario al que este viernes regresa: el Masters 1000 de Miami. Luego vendrían unas pocas derrotas, muy pocas, como en la final de Wimbledon ante Jannik Sinner, pero todas entraban dentro de lo posible. Aquella vez, en cambio, nadie lo esperaba. En el inicio de la primavera de 2025, Alcaraz perdió ante el veterano David Goffin en su debut en Miami y su porvenir se puso en duda.

¿Sería un mal año para el español? Venía de caer en cuartos de final del Open de Australia y después se fue de vacaciones a Riviera Maya junto a su familia. Recibió críticas. Y poco le importó. A partir de entonces empezó una de las rachas más prodigiosas de la historia del tenis. Campeón de tres de los últimos cuatro grandes y dominador del ranking ATP, estos días regresa a Florida para mantener esa inercia.

Miami es, en realidad, un torneo extraño para Alcaraz. Allí ganó su primer Masters 1000 siendo todavía adolescente, en 2022, con apenas 18 años, y allí firmó excelentes actuaciones, pero ya encadena dos fiascos. Antes de la derrota ante Goffin, en 2024, siendo favorito, cayó en cuartos contra Grigor Dimitrov, otra rareza. La teoría dice que la humedad de la zona le perjudica porque la bola se ensancha y bota menos, pero cómo hablar de condiciones desfavorables para Alcaraz si venció en el último US Open con el techo cerrado y en el último Open de Australia con el techo a medio abrir. Como siempre, todo lo que no sea el título o, como mínimo, un puesto en la final, sería una sorpresa.

El "ajedrez" de Alcaraz

Después de perder en Indian Wells en semifinales ante Daniil Medvedev, el español evitará a Sinner y al ruso hasta una hipotética final, aunque igualmente su camino puede ser complicado. La madrugada del viernes al sábado (no antes de las 00.00 horas, Movistar) debutará ante Joao Fonseca, portento brasileño de dura pegada, y en rondas posteriores le podrían esperar Sebastian Korda, Karen Khachanov y Taylor Fritz o Jack Draper. Todos son rivales de consideración en superficie dura, más con la motivación que supone enfrentarse al número uno.

En su último torneo, Alcaraz admitió su hartazgo por el aumento de nivel de sus rivales frente a él, por «enfrentarse a un Roger Federer en cada ronda», y a su llegada a Miami quiso matizar sus palabras para atajar la polémica creada.

«Obviamente estoy muy contento de que me consideren un jugador al que intentar vencer, y nosotros también estamos intentando que mejoren como jugadores. Así que, para mí, eso es genial. Pero a veces, cuando salgo a la cancha y veo al rival jugando a ese nivel, no me hace tanta gracia», explicó el español, que alabó a Fonseca, su primer rival, y desveló el plan para contrarrestar su agresividad: «Ante un jugador así intento estar un paso por delante. Intento ver cuál va a ser su próximo movimiento antes de que lo haga. En cierto modo, es como el ajedrez. Estar allí un poco antes o pensar en lo que va a pasar a continuación. Así puedo pensar en mi jugada».