Pecco Bagnaia al fin rompió su gafe en Montmeló con un triunfo en el que exorcizó múltiples demonios. El italiano, que nunca había logrado siquiera subirse al podio, empezó a rubricar su tan esperado desquite en la curva cinco, la misma que, precisamente, acabó por privarlo de la victoria en la sprint race del sábado mandándolo al suelo.
Allí, precisamente, en la vuelta 19, firmó un gran adelantamiento sobre Jorge Martín, y fue implacable en su escalada hasta la cabeza de la carrera. El madrileño, aún líder del Mundial, tuvo que conformarse al final con el segundo puesto, por delante de un Marc Márquez que firmó también una grandísima remontada para acabar subiéndose al tercer escalón del podio y afianzarse de esta manera como el tercer clasificado de la general, por detrás, precisamente, de un Bagnaia que arde en deseos de que llegue ya el próximo fin de semana.
“Estaba muy enfadado después de lo que pasó sábado, pero sabía que teníamos potencia como para luchar por la victoria. Pude empujar más, la moto estuvo fantástica, el equipo hizo un gran trabajo poniéndola a punto y la verdad es que tengo muchas ganas de llegar al Gran Premio de Italia”, aseguró el piloto de Ducati.
“Estoy muy contento y muy orgulloso. Fue duro, pero vi que Pecco tenía algo más de goma y traté de aguantar, pero al final ya no me quedaba. He intentado meter presión, pero llegó un momento en que ya era imposible”, confesó por su parte Martín.
“La salida no ha sido buena, no he trazado bien, pero sabía que la carrera era larga y he ido paso a paso.Después he podido defenderme de Aleix y lo siento por él porque era su última carrera en Montmeló, pero estoy contento de estar en el podio”, sentenció por su parte Marc Márquez.
Aleix Espargaró fue al final cuarto y Pedro Acosta, quien puso en aprietos a los pilotos de cabeza durante muchos minutos, consiguió terminar decimotercero pese a irse al suelo en la vuelta 12.
El serbio Novak Djokovic pidió el domingo más transparencia alrededor de las suspensiones por dopaje en el tenis y consideró que los jugadores con un ranking alto parecen recibir un trato diferente a otros.
El vencedor de 24 torneos Grand Slam dijo estar de acuerdo con el australiano Nick Kyrgios, quien afirmó el sábado que la integridad actual de su deporte era "horrible".
Los dos jugadores se referían a los casos de violaciones de las reglas antidopaje por parte de los dos números 1 mundiales, el italiano Jannik Sinner y la polaca Iga Swiatek, a lo largo del año 2024.
Sinner dio positivo en clostebol (un anabólico) dos veces en marzo de 2024, y recibió breves suspensiones por cada caso, pero el italiano alegó una contaminación involuntaria y fue completamente blanqueado por la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA). Sin embargo la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) recurrió esa decisión ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), que todavía no ha emitido un veredicto.
Meses más tarde del caso Sinner, la polaca Iga Swiatek, actual número 2 pero entonces en la cima del ranking, también fue suspendida un mes por dopaje tras dar en agosto positivo a la a la trimetazidina (TMZ). En este caso, la ITIA aceptó también la excusa de una contaminación.
Según Djokovic, de 37 años, quien jugará en dobles con Kyrgios en el torneo de Brisbane esta semana, los jugadores de alto nivel como Sinner o Swiatek son tratados de forma diferente a los que ocupan puestos más bajos en el ranking ATP y WTA.
"Creo que Nick (Kyrgios) tiene argumentos válidos en lo que respecta a la transparencia y coherencia de los protocolos y de las comparaciones caso por caso", destacó el serbio. "Tenemos jugadores que esperan desde hace más de un año que sus casos sean resueltos".
Si bien Djokovic dice creer a Sinner cuando asegura que la contaminación al clostebol se produjo por medio de su fisioterapeuta, el serbio afirmó haber "estado muy frustrado, como la mayoría de otros jugadores, por haber estado en la ignorancia durante cinco meses", indicó.
"(Sinner) recibió la noticia (de los positivos) en abril y el anuncio no se hizo hasta agosto, justo antes del US Open. La ATP no ha explicado realmente en profundidad las razones por las que guardó este caso oculto del público", lamentó.
"Luego tuvimos los casos de (Simona) Halep y el de Swiatek en el circuito WTA y no es una buena imagen para nuestro deporte", explicó en referencia al caso de la rumana, exnúmero 1 mundial inicialmente suspendida a cuatro años en 2022 por un control positivo y una irregularidad en su pasaporte biológico, sanción reducida a nueve meses en marzo de 2024.
"Simplemente me pregunto sobre cómo funciona el sistema", añadió Djokovic. "¿Por qué no son tratados de la misma forma que otros? Quizás porque hay razones del ranking detrás o quizás porque otros cuentan con más apoyo financiero detrás de ellos o de equipos jurídicos más fuertes".
Gabriel Bortoleto (Sao Paulo, 2004) se mueve por el paddock con un empaque y una suficiencia impropios para un rookie de 21 años. No alardea de amigos, ni se llena la boca con promesas vanas. Tampoco regala sonrisas hipócritas. Quizá porque se sabe muy cercano a Max Verstappen y Fernando Alonso, los dos pilotos más carismáticos de la parrilla. Cada cierto tiempo, el tetracampeón sigue desafiándole en el simracing, las carreras con el simulador que le ayudaron a perfeccionar su pilotaje. Mientras, el líder de Aston Martin compagina las batallas sobre el asfalto con su rol de representante. Desde 2022, Bortoleto figura en la nómina de A14 Management, la agencia del asturiano. Hoy, con apenas 20 carreras en la F1, ya es su buque insignia.
La irrupción de Bibi, como le llaman en casa, supone la mejor noticia para Alonso en este Mundial salpicado por los errores de Aston Martin. Un suplicio para el español, que hace ahora dos décadas se proclamó, por primera vez, campeón del mundo en Interlagos. Precisamente el circuito donde estos días Bortoleto acapara los focos. Es el primer brasileño que corre en casa desde Felipe Massa en 2017. Eso sí, el novato de Sauber comparte protagonismo con Lewis Hamilton, a quien la torcida decidió hace tiempo abrazar como uno de los suyos. El enemigo histórico de Alonso ejerce también ahora como la némesis de su ahijado.
El 14 de octubre de 2004, fecha de nacimiento de Bortoleto, Fernando ya contaba con una victoria, ocho podios, tres poles y 49 carreras en la F1. Era un proyecto de campeón. Hoy, su discípulo deja indudables muestras de velocidad al volante del C45, compitiendo de igual a igual con un veterano como Nico Hulkenberg. Aunque el alemán, con 14 temporadas completas en la F1, casi le dobla en puntos (41-19), Bortoleto domina el cara a cara en la qualy (11-9) tras enlazar un 7-0 entre el GP de Austria y el GP de Azerbaiyán. Desde Daniel Ricciardo en 2019, nadie había establecido una racha tan rotunda frente a Hulk, reputado especialista a una vuelta.
"Extremadamente metódico"
Sauber, el peor equipo del Mundial 2024, ha cambiado la dinámica. Ahora establece bases sólidas para la llegada de Audi en 2026. Bortoleto es su piloto de futuro. No sólo por proclamarse campeón de la F3 y la F2 en su primer año en ambas categorías, sino porque ahora demuestra gran madurez en la pista. "Es extremadamente profesional y metódico. Eso nos da mucha confianza para el futuro", admite el team principal Jonathan Wheatley, ex de Red Bull.
De momento ya ha acabado cinco veces en los puntos y suma cuatro presencias en la Q3. Un balance equiparable al de Isack Hadjar y Oliver Bearman, los otros dos novatos con los que se pueden establecer comparaciones, aunque sea con monoplazas de mayor rendimiento. El francés (Racing Bulls) logró un podio en Zandvoort, mientras el británico (Haas), vecino de Bortoleto en Mónaco, viene de firmar un cuarto puesto en México.
Tras un flojo arranque de temporada, Gabriel hubo de esperar su momento hasta Hungría. Allí finalizó sexto, por detrás de Alonso. Nada más bajarse del coche, el bicampeón acudió a abrazarle. Y en la zona mixta dejó una frase lapidaria: "Si Gabi fuese inglés o algo, mañana sería portada en todos los periódicos". No sólo se trataba del obligado elogio a su cliente, sino de una pulla contra el establishment y contra la doble moral del Gran Circo. Si observaban con recelo su vínculo con Bortoleto, ¿por qué no hacían lo mismo con Toto Wolff, que alterna la labor de team principal en Mercedes con la de agente de Andrea Kimi Antonelli o Valtteri Bottas?
Bortoleto, al volante del C45, durante el GP de México.AFP
Apenas un mes más tarde, el brasileño recibió su segundo galardón de mejor piloto del día tras su octava posición en Austria, otra vez a la estela de su mentor, con medio segundo de ventaja en la meta.
Hace dos semanas, poco antes de tomar la salida en el Autódromo Hermanos Rodríguez, Alonso jugó una partida de pádel con su alumno, en compañía de Edoardo Bendinelli, su fisioterapeuta y Alberto Fernández, Galle, su mánager personal. Síntoma inequívoco del estrecho vínculo que les une. Este mismo jueves, Bortoleto ha compartido espacio con Verstappen en el podcast Pelas Pistas, presentado por Nelsinho Piquet, su cuñado, donde quiso reverdecer viejas anécdotas juntos.
El pequeño Gabriel llegó a Europa a los 12 años, por imperativo de Lincoln, su padre, que le dejaría en Italia bajo la tutela de Francesco Di Mauro. Tanto tiempo fuera de casa, volcado en los karts, curtió al niño, convertido hoy en esperanza nacional. Especialmente tras el abrupto adiós de Felipe Drugovich en AstonMartin, donde Jak Crawford ejerce ahora como tercer piloto. Brasil es un país con tres campeones del mundo: Emerson Fittipaldi (1972, 1974), Nelson Piquet (1981, 1983, 1987) y Ayrton Senna (1988, 1990, 1991). Sin embargo, han transcurrido 16 años ya desde la última victoria, con Rubens Barrichello en el GP de Italia 2009 y una década desde el último podio de Massa, también en Monza.
Alonso y Bortoleto, tras el GP de Austria 2025.SAUBER
El pasado septiembre Bortoleto y Alonso se dieron un pequeño homenaje en el Templo de la Velocidad. "Me dijo que sólo necesitaba mi rebufo, que no tenía la velocidad punta, por lo que no me iba a adelantar", confesó el chico. Quien lo tenía también claro fue José Manuel López, el ingeniero de pista de Gabriel. Un albaceteño de dilatada experiencia en la F1, con quien ya trabajó el año pasado. Bortoleto era la punta de lanza de la academia de jóvenes pilotos del equipo de Woking. López, por su parte, fue ingeniero de rendimiento de Lando Norris y trabajó ocasionalmente como su ingeniero de carrera, sustituyendo al titular Will Joseph. Antes de alcanzar la élite, se había fogueado en la cantera de la escudería Carlin, colaborando con Carlos Sainz.