Athletic-Barcelona y Atlético-Sevilla son los duelos los más atractivos de los cuartos de final de la Copa del Rey que se disputarán a partido único el 23, 24 y 25 de la próxima semana, según deparó el sorteo realizado en la sede de la Real Federación Española de Fútbol en Las Rozas. Los otros encuentros son Celta-Real Sociedad y Mallorca-Girona.
San Mamés acogerá un enfrentamiento entre los clubes que más triunfos atesoran en la Copa. El Athletic acumula 23 conquistas y el Barcelona, 31. Un partido en el que la escuadra vasca comparecerá con viento a favor. Ocupa puestos de la zona noble de Primera División y está firmando una campaña excelente, con unos resultados que sólo se pueden comparar con los de la inolvidable historia de Javier Clemente en el banquillo en la década de los 80. Ahora, el equipo de Ernesto Valverde encadena, en Liga y Copa, 14 partidos sin perder, con 11 victorias y tres empates. El Athletic se ha clasificado para todos los cuartos de final de las últimas cinco temporadas.
San Mamés es un fortín y será un complicado obstáculo para el Barcelona, que camina errático por una temporada en la que consigue encontrar su identidad. El jueves derrotó sin brillantez a un admirable Unionistas. Ya con el Real Madrid eliminado, el grupo de Xavi Hernández apostará por una competición en la que siempre se ha sentido cómodo. Su último título lo consiguió en 2021, precisamente ante el Athletic (4-0).
Si el Athletic se muestra poderoso en su estadio, lo mismo ocurre con el Atlético, que recibirá en cuartos a un Sevilla que se mueve en los puestos peligrosos de Primera. El equipo de Diego Pablo Simeone comparece pletórico, tras consumar el jueves la revancha de la Supercopa ante Real Madrid. Los rojiblancos no conquistan este campeonato desde 2013, en la final disputada contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu (2-1).
El Mallorca de Javier Aguirre intentará frenar a un Girona que no se cansa de sorprender. El equipo de Michel se desenvuelve con garantías tanto en su propio estadio como fuera de él. Los baleares deberán emplearse a fondo para derrotar a la revelación de la temporada.
También deberá apelar a lo mejor de sí mismo el Celta, que recibe a una Real Sociedad que ha rubricado una notable primera vuelta de la Liga y que se ha mostrado firme en la Liga de Campeones.
Con los cuartos de final se termina con la fórmula de partido único y en febrero se recupera el formato de encuentros dobles. Los encuentros de ida de las semifinales se celebrarán el 6 y 7 del próximo mes y los de vuelta quedarán para el 27 y el 28 febrero. La final se disputará el 6 de abril en el estadio de La Cartuja de Sevilla
94 días después, Rafa Mir volverá a estar en la convocatoria del Valencia, justo cuando el equipo atraviesa un momento muy delicado y la continuidad de Rubén Baraja en el banquillo está en cuestión. Será en Copa del Rey ante el Ejea, para atender a la vuelta «poco a poco» que planteó el entrenador. Mir, que llegó cedido por el Sevilla el pasado verano, fue sancionado por el club después de pasar dos noches en el calabozo por la denuncia de presunta agresión sexual que formularon dos jóvenes el pasado 1 de septiembre. El proceso, que sigue en fase de instrucción en los juzgados, vivió un nuevo capítulo esta semana con el testimonio de tres policías locales que respaldaron la versión del futbolista.
Mientras se decide su futuro judicial, a esas semanas fuera por sanción se sumó una lesión que alargó su baja, dejando al entrenador con menos recursos en ataque. Con el murciano recuperado, Baraja no puede mantenerlo más tiempo al margen. El Valencia es colista y tiene serios problemas en ataque que Rafa Mir debería contribuir a aliviar y, además, una plantilla muy corta que hace inviable no disponer de todos los recursos. Menos aún si el entrenador vive en el alambre.
Baraja no puede tropezar más. La victoria ante el Betis fue la segunda de la temporada y la derrota en Mallorca otro varapalo. Ejea, Rayo y Valladolid aparecen en el horizonte como citas clave para el vallisoletano, que empieza a reivindicar su trabajo ante las voces críticas.
«defender mi trabajo»
Lo hace su agente, Manuel García Quilón - «a veces entrena con siete jugadores de Segunda RFEF», dijo en Radio Marca- y él mismo. «No creo que haya dicho nada que pueda molestar a nadie. Hay que poner en antecedentes. Venimos a pecho descubierto con una situación difícil y salvamos el match ball, y la temporada pasada acabamos por encima de las expectativas y ahora cuando los resultado no van, lo que pretendo es defender mi trabajo», señaló.
El entrenador salió en defensa de sus jugadores, algunos cuestionados por su rendimiento o su actitud en duelos como ante el Parla o el Mallorca. «A mis jugadores no me los toquéis y menos poner en duda su compromiso e implicación. Por aquí no paso», sentenció el técnico.
Baraja amplió su contrato el pasado mes de junio por dos temporadas más, pero el club guarda silencio y no ha valorado en las últimas semanas su trabajo ni le ha mostrado su confianza en público. «El movimiento se muestra andando. Podemos quedarnos con lo último, pero hay un trabajo de muchas cosas, no solo de apostar por jugadores jóvenes, sino de conformar la identidad del equipo. El Valencia está haciendo una valoración positiva sobre mí, porque confío en mi trabajo y creo en la plantilla para cambiar los resultados. Yo siento esa energía», zanjó en una tensa rueda de prensa.
Desde su primer entrenamiento en Zubieta, el pasado 26 de diciembre, Pellegrino Matarazzo quiso dejar claro a todos en la Real Sociedad que se dirigieran a él por el diminutivo familiar: Rino. Hijo de inmigrantes italianos, nacido en 1977 en Wayne (Nueva Jersey, 1977), Matarazzo tiene en tan alta estima los valores inculcados en casa como los códigos del vestuario. Por eso, su prioridad a lo largo de estas seis semanas no ha pasado por la táctica. El modo en que Matarazzo ha cambiado el rumbo de la Real Sociedad se ha fundamentado en la confianza.
Cinco victorias y tres empates en ocho partidos convierten a la Real en uno de los tres equipos invictos, junto con Olympique de Lyon y Milan, de las grandes ligas en 2026. Durante ese mismo periodo, sólo el Real Madrid ha sumado más en el torneo de la regularidad. Un balance que ni uno de los hinchas presentes en aquella sesión abierta en el campo José Luis Orbegozo pudo imaginar. Apenas seis semanas después, aquella Real deprimida, plana y pasiva, con dos puntos de margen sobre los puestos de descenso, es hoy un torrente de energía, vértigo y decisión, a un paso de disputar la final de la Copa del Rey.
Nada compendia mejor la metamorfosis moldeada por Matarazzo que una canción de la Grada Aitor Zabaleta. «Por la mañana café, por la tarde ron, llévame a Sevilla, Orri Oskarsson». Así corearon el domingo en Anoeta el gol con el que el delantero cerraba el triunfo ante el Elche (3-1). Los mismos acordes de Café con ron, el éxito de Bad Bunny, servían ahora para el islandés, un fichaje de 20 millones de euros que en 18 meses sólo había destacado por su propensión a las lesiones. Hoy, Oskarsson representa uno de las grandes bazas de los txuri urdin para disputar la final copera, el 18 o 19 de abril en La Cartuja.
Los tiempos de Montanier
Matarazzo se comunica en inglés con Orri y con Luka Sucic, otro futbolista que ha multiplicado su rendimiento respecto a su etapa con Imanol Alguacil y Sergio Francisco. Desde el primer día, las instrucciones en español quedaron en manos de John Maisano, su primer ayudante, conocido en la caseta por dirigirse a Mikel Oyarzabal como Michele. Más allá del idioma, Matarazzo nunca quiso agobiar con revoluciones en la pizarra, sino que puso el foco en alimentar la autoestima de sus futbolistas. Tal y como había intuido en los vídeos previos, la calidad estaba ahí. Simplemente había que liberarla.
Más de una década después, Matarazzo ha recuperado una de las fórmulas que mejor funcionaron en San Sebastián. Se trata del fútbol vertical, basado en las transiciones rápidas. El estilo con el que Philippe Montanier logró la clasificación para la Champions, con Asier Illarramendi como lanzador de Carlos Vela y Antoine Griezmann. Esta Real no necesita el balón para mandar en el partido, porque sabe la zona en que va a robarlo y el flanco débil donde desarbolar al rival. El guion es claro y el equipo lo aplica sobre el verde de un modo muy efectivo.
Nadie en Anoeta pudo extrañarse con el primer once de Matarazzo ante el Atlético, pero aquel domingo, cerrado con una clamorosa ocasión de Carlos Soler ante Jan Oblak (1-1), hubo un par de detalles que sorprendieron. Desde el minuto 15, seis suplentes saltaron a calentar. Una muestra de la activación y la agresividad que quería su técnico. Desde la banda, Matarazzo también se hacía muy presente. Esa energía a la hora de dar instrucciones, celebrar el gol y protestar a los árbitros, pronto también ante los micrófonos, calaron en la grada. Tras el 2-1 frente al Barcelona, el estadio coreó por primera vez su nombre.
Matarazzo, junto a Oyarzabal, el pasado sábado en Anoeta.EFE
Aquel domingo, la gente salía atónita de Anoeta, no sólo porque Gonçalo Guedes había marcado en la jugada inmediata al gol de Marcus Rashford, sino porque su Real pudo resistir, en inferioridad numérica, ante el mejor frente de ataque de LaLiga. En las antípodas de aquel equipo que se desplomaba físicamente durante los últimos minutos, perdiendo puntos decisivos frente a Villarreal, Girona o Levante.
Nadie puede engañarse con Matarazzo, el primer técnico estadounidense en la historia de LaLiga, pero con nacionalidad e ideosincrasia italianas. De sus cuatro hermanos, todos varones, Leopoldo y Antonio también se han dedicado al fútbol. Los tres comenzaron en la Universidad de Columbia, donde Rino se graduó en Matemáticas Aplicadas en 1999. Era el sueño de sus padres, pero incluso a los 22 años él mantenía viva la llama de ser futbolista. Así que cambió el cálculo avanzado multivariable y la geometría diferencial por un salto al vacío. No cuajó nada en Italia, así que, sin conocer una palabra del idioma, tomó un avión hacia Alemania. Allí nunca pasaría de cuarta división, pero sí supo hacer contactos.
En aquel 62º curso de entrenadores de la Federación Alemana (DFB) conoció a Julian Nagelsmann, con quien compartió habitación en la ciudad deportiva de Hennef, a las afueras de Colonia. La sintonía entre ambos fue inmediata y en enero de 2018, el actual seleccionador de la Mannschaft contrató a su amigo como primer ayudante en el Hoffenheim. Tras casi dos temporadas juntos, Rino optó por volar solo en el Stuttgart, a quien ascendió a la Bundesliga. De ahí, vuelta a Hoffenheim, con billete para la Europa League. Su despido, en noviembre de 2024, cambió tanto su perspectiva que terminaría aceptando la oferta de DAZN como comentarista durante el Mundial de clubes.
Cosas de la buena ventura
Tras perder la carrera para dirigir a Estados Unidos en el Mundial, cuya responsabilidad acabaría en poder de Mauricio Pochettino, todos los azares del fútbol se han alineado para Matarazzo. En Zubieta no se olvidan de los cinco disparos a la madera del Barcelona, incapaz de batir a Alex Remiro tras la roja a Soler; ni de las paradas de Aitor Marrero durante la tanda de penaltis frente a Osasuna en octavos de Copa; ni de la asombrosa irrupción del balón parado, en manos de José Rodríguez, el especialista fichado en verano procedente del Aston Villa. Tras una angustiosa sequía en la estrategia, Jon Aramburu rubricó el 1-2 en Getafe tras cabecear un córner botado por Takefusa Kubo.
Matarazzo, durante el entrenamiento del martes en Zubieta.EFE
Hoy, Matarazzo no podrá contar ante el Athletic con el japonés, ni con Ander Barrenetxea, ni con el citado Sucic, pero en Donosti ven la final más cerca que nunca. De las 8.000 peticiones, sólo 410 agraciados podrán disfrutarlo en directo en San Mamés. Se trata de la cuarta semifinal en siete años para la Real, tercera seguida, algo nunca visto en su historia. Los dos precedentes coperos ante el Athletic en esta instancia se saldaron con una remota eliminación (1923) y un triunfo (1987) que conduciría al título ante el Atlético en La Romareda.
"Tenemos que jugar con intensidad y conexión, todas las cosas que nos ha hecho muy fuertes, debemos seguir haciéndolas, porque si no, no funcionaremos bien", admitió el martes Matarazzo. Aún queda mucho margen para un conjunto incapaz de mantener su portería a cero desde el 24 de septiembre ante el Mallorca. Y que sobrevive en defensa pese a las tribulaciones de Duje Çaleta-Car, autor de un esperpéntico penalti sobre Toni Martínez, a quien cegó con su propia camiseta.
Esa remontada en Mendizorroza (2-3), sin embargo, fraguó también la conexión entre el vestuario y la afición. Muchos realzales se las habían ingeniado para conseguir una localidad fuera de la grada visitante y vibraron con las lágrimas de Marrero, baja para el que debía ser su día grande por un golpe fortuito con Guedes durante un entrenamiento. Tampoco olvidaron el detalle de Brais Mendes, que se sumó a la convocatoria apenas unas horas después del nacimiento de su segundo hijo. Inequívocos síntomas ambos de la salud del vestuario.