No hay quien pare a Carlos Alcaraz en Pekín. El tenista murciano, que alcanzó las 200 victorias como profesional ante el neerlandés Griekspoor, ha sumado esta mañana una nueva victoria ante el ruso Khachanov que le permite alcanzar las semifinales del Open de China (7-5, 6-2).
Una hora y 36 minutos le bastaron al español para imponer su juego en la pista central, lograr su victoria número 46 en el circuito y adelantar al alemán Alexander Zverev en la clasificación mundial.
El encuentro comenzó muy igualado y con momentos de alta tensión. Tanto es así que el noveno juego llegó a prolongarse 19 minutos con hasta ocho situaciones de ventaja para uno u otro y con y tres bolas de break para Alcaraz que, finalmente, no conseguiría romper el servicio del ruso.
Khachanov no tuvo ninguna opción
Tras el 5-5, el murciano decidió la primera manga con una dejada y un globo decisivo que quebraron el partido y le dieron alas para cerrar el set con un mate en la red.
Ya en el segundo parcial, el español se mostró implacable rompiendo el saque de Khachanov a las primeras de cambio y dominando al momento del resto. El moscovita no encontraba la forma de frenarle y Alcaraz aprovechó su alto porcentaje de primeros servicios para cerrar el parcial por 6-2 con autoridad y sin conceder ninguna bola de break.
El tenista murciano se enfrentará en esa penúltima ronda a otro ruso, Daniil Medvedev, tercer cabeza de serie del torneo, que venció al italiano Flavio Cobolli por 6-2 y 6-4.
CARLOS FRESNEDA
Corresponsal
@cfresneda1
Londres
Actualizado Domingo,
9
julio
2023
-
22:38El murciano, que hoy se enfrenta a Berrettini, conquista a la prensa y...
Ahora mismo, si Carlos Alcaraz adquiere dinámica, intensidad y ritmo de partido, resulta un jugador prácticamente invencible, más aún sobre una pista de tierra batida. Su mayor problema, si lo hubiere, reside en él mismo. Es un fórmula 1 que bien conducido se dispara hasta el infinito. Su mayor preocupación ha de ser no salirse de pista como consecuencia de toda la potencia y recursos que atesora. En las semifinales de este Roland Garros, Lorenzo Musetti sacó provecho durante un buen tramo de partido de su condición de outsider. Toda la responsabilidad estaba en el lado del defensor del título, así que el italiano se soltó y pudo mostrar gran parte de su enorme talento.
Alcaraz salió guiado por la inercia de su arrolladora victoria en cuartos de final ante Tommy Paul, un buen tenista que aún siendo de la escuela estadounidense es capaz de competir con actitud sobre arcilla. El español arrancó como más le gusta, con un juego directo y tratando de reducir la frecuencia de los intercambios. El exceso de velocidad le generó desorden. Y sucedió frente a un jugador en progresión constante, como es Musetti, con los mejores argumentos en arcilla.
Al límite
Alcaraz pagó el peaje por sus errores, sobre todo en la finalización de las jugadas, y dio alas a su rival, que se llevó el primer set y le llevó al límite en el segundo. Replicó sendos breaks del murciano y le llevó al desempate. Entre los muchos méritos del campeón en Montecarlo y Roma está haber sabido dar un paso atrás después de las serias dudas que atravesó. Recondujo el partido, puso más peso de bola sobre el revés a una mano del transalpino y le erosionó hasta doblegarlo. Su lesión y consiguiente retirada vino por la elevada exigencia a que se vio sometido a lo largo del encuentro.
Estamos ante la final que casi todo el mundo esperaba. Jannik Sinner, que se rindió en la final de Roma, sin suficiente engrase en su juego después de tres meses ausente, a buen seguro que ofrecerá más resistencia este domingo. Estamos ante los dos jóvenes llamados a disputarse el presente y el porvenir. El sentimiento que le produce Alcaraz es más inquietante sobre la superficie que nos ocupa. Si Carlos no quiere ir más rápido de lo que toca, diría que tiene un 55% de su parte. Promete ser una cita para no perdérselas, como señala la ya generosa lista de sus enfrentamientos.
La tablet de las estadísticas molestaba a Juan Carlos Ferrero, que ni podía sentarse bien porque la tenía delante ni quería encenderla. En la mayoría de partidos, los entrenadores suelen echar un vistazo a los números que ofrece la ATP, pero este viernes el técnico de Carlos Alcaraz no tenía ninguna necesidad. ¿Para qué? En el último partido de la fase de grupos de las ATP Finals ante Alexander Zverev, su pupilo estaba sufriendo un asedio y no hacía falta que los datos lo corroborasen.
Mirar el aparato sólo le hubiera servido para saber que el rival del español estaba sacando mejor que nunca, que ya es decir: máximas de hasta 232 km/h y, lo que es peor, una media de 221 km/h en sus primeros, una barbaridad. Por dimensionar, el mejor saque de Alcaraz fue exactamente a esos 221 km/h de velocidad. Ante ese bombardeo, sólo quedaba la defensa, la resistencia, el aguante; ante ese bombardeo, sólo quedaba la desesperación.
Carlos Alcaraz, en el descanso entre sets ante Zverev.MARCO BERTORELLOAFP
Perdió Alcaraz por 7-6(5) y 6-4 y quedó eliminado del torneo en un partido en el que lo intentó todo y nada le funcionó. "Lo primero que pienses, ve con ello. ¡Convencido!", le reclamaba Ferrero, que viendo que su tenista no encontraba soluciones le proponía una. En el tie-break del primer set, el momento más decisivo del partido, se colocó muy atrás en la pista para intentar restar a Zverev, para como mínimo poner la pelota en juego.
El tie-break decisivo
"Sólo quiero meterla dentro", se repetía Alcaraz, pero seguía una táctica complicada. El español no es un especialista de la retaguardia, lo suyo es el ataque, y su rival tampoco se lo ponía fácil. En esa muerte súbita retrasarse al máximo en la pista le sirvió en un par de puntos, pero finalmente Zverev impuso su cañón para llevarse el periodo.
Zverev celebra su victoria ante Alcaraz.MARCO BERTORELLOAFP
En la vuelta a su banquillo, Alcaraz se gritaba consciente de la oportunidad perdida. Hasta llegar a ese tie-break había salvado siete bolas de break -una de ellas de set- y tener otra opción de ganar sería complicado. Un dato lo demostraba: en los últimos tres partidos, en cinco horas de juego en pista, Zverev no había concedido ni una sola oportunidad de ruptura y eso que se había enfrentado a Ugo Humbert, Andrey Rublev y Casper Ruud, es decir, a tres jugadores en el Top 15 del ranking mundial. En ese segundo set, Alcaraz lo logró, con 3-2 se fabricó dos bolas de break, pero no pudo aprovecharlas y el partido murió ahí.
Con su segunda derrota, Alcaraz cerró un participación honrosa en las ATP Finals. En las peores condiciones posibles para él -pista dura indoor- y con problemas físicos por culpa de un resfriado persistente, apenas jugó en su debut ante Casper Ruud y no se rindió en el segundo ante Andrey Rublev. Con las Finales de la Copa Davis del adiós de Rafa Nadal como objetivo histórico, ahora tiene tres días para rehacerse de uno de los mayores asedios sufridos en su carrera y recuperarse del todo.