No hay quien pare a Carlos Alcaraz en Pekín. El tenista murciano, que alcanzó las 200 victorias como profesional ante el neerlandés Griekspoor, ha sumado esta mañana una nueva victoria ante el ruso Khachanov que le permite alcanzar las semifinales del Open de China (7-5, 6-2).
Una hora y 36 minutos le bastaron al español para imponer su juego en la pista central, lograr su victoria número 46 en el circuito y adelantar al alemán Alexander Zverev en la clasificación mundial.
El encuentro comenzó muy igualado y con momentos de alta tensión. Tanto es así que el noveno juego llegó a prolongarse 19 minutos con hasta ocho situaciones de ventaja para uno u otro y con y tres bolas de break para Alcaraz que, finalmente, no conseguiría romper el servicio del ruso.
Khachanov no tuvo ninguna opción
Tras el 5-5, el murciano decidió la primera manga con una dejada y un globo decisivo que quebraron el partido y le dieron alas para cerrar el set con un mate en la red.
Ya en el segundo parcial, el español se mostró implacable rompiendo el saque de Khachanov a las primeras de cambio y dominando al momento del resto. El moscovita no encontraba la forma de frenarle y Alcaraz aprovechó su alto porcentaje de primeros servicios para cerrar el parcial por 6-2 con autoridad y sin conceder ninguna bola de break.
El tenista murciano se enfrentará en esa penúltima ronda a otro ruso, Daniil Medvedev, tercer cabeza de serie del torneo, que venció al italiano Flavio Cobolli por 6-2 y 6-4.
Masters de Madrid
JAVIER MARTÍNEZ
@JavierMartnez5
Actualizado Viernes,
5
mayo
2023
-
09:46Ver 2 comentariosEl número 1 más precoz alcanzó también antes que...
Contaban los profesores del colegio Ciudad de la Paz de El Palmar que muchas veces su alumno, Carlos Alcaraz, se despistaba y se dejaba los libros. Contaban sus entrenadores en el Club de Campo de Murcia que en sus partidos de adolescencia se llegaba a olvidar del tanteo. Contaba este miércoles por la mañana su actual técnico, Juan Carlos Ferrero, sus ejercicios de calentamiento en la Philippe Chatrier y tenía que recordarle: "¿No te olvidas de restar?". "Ah, sí, sí, me olvidaba", contestaba el número tres del ranking mundial. Muchas veces ha admitido Alcaraz que es un tipo despistado, como tantos otros virtuosos, y en determinadas ocasiones ese rasgo de su carácter se refleja en la pista.
Ocurrió este miércoles en segunda ronda de Roland Garros ante Jesper de Jong: se abalanzaba sobre la victoria después de dos sets a muy alto nivel y, de repente, se distrajo. Se fue del partido. Estaba, como él mismo reconoció después, "en otro mundo". En el tercer set cometió numerosos errores y tuvo que trabajar para cerrar el marcador en 6-3, 6-4, 2-6 y 6-2 y clasificarse para tercera ronda donde se encontrará con el ganador del duelo entre el estadounidense Sebastian Korda y el coreano Soon-Woo Kwon.
DIMITAR DILKOFFAFP
"No me dolía nada, he notado el brazo bien. Es verdad que las condiciones [lluvia, pista tapada] no ayudaban, que costaba hacer winners y los puntos eran muy largos, pero no achaco mi bajón a nada. Lo achaco a mí", admitía Alcaraz. Nadie se conoce mejor que uno mismo. Y de ese autoconocimiento nace la solución.
¿Qué hace cuando ve que ha salido del partido?
Intento mantener la actitud positiva, poner buena cara, sonreir, pensar en cosas positivas. A veces cuesta bastante. Son momentos complicados. Pero sé que cuando estoy en otro mundo, cuando antes vuelva, mejor. Que no me cueste un set y, si me cuesta un set, que no me cueste dos. Sé que mi tenis va a volver si la predisposición es buena.
Los despistes de Alcaraz, por lo general, le juegan en contra, pero hay algunos que pueden celebrarse. Este miércoles, antes de medirse a De Jong, el español se frenó un momento y pensó: ¿Qué me estoy dejando? ¡La malla protectora! Había saltado a la pista sin la protección que le acompaña desde hace dos meses, había incluso realizado el sorteo de saque sin ella y sólo se acordó al colocarse para golpear las primeras bolas. Un lapsus esperanzador. Muy buena señal.
El brazo, sin dolor
Porque, más allá del susto del tercer set, la conclusión del partido de Alcaraz es esa: el maldito edema muscular de su brazo derecho es pasado, todo vuelve a ser posible. Si en primera ronda ante el peculiar J.J. Wolf, Alcaraz tiró de inteligencia y oficio para golpear al máximo sólo unas cuantas bolas, ante De Jong soltó valiente su derecha. Volvió a sacudir la bola, a empujarla, a acelerarla, a empotrarla contra el muro del rival a toda velocidad. Dos meses después de la aparición del dolor, el español parece haberlo olvidado. Ahora sólo le falta apuntar.
Quizá por la falta de competición en los últimos dos meses, quizá por los muchos entrenamientos sin poder practicar el 'drive', cometió muchos más errores no forzados de lo normal (47), la mayoría con su mejor golpe. Tuvo mérito también De Jong, un jugador mejor de lo que señala su ranking, capaz de superar a Alcaraz en el intercambio de dejadas, pero Alcaraz deberá afinar más con su derecha para seguir adelante y poder levantar su primer Roland Garros. ¡Ah!, sí, y evitar los despistes.
Carlos Alcaraz aseguró este viernes llegar a Roland Garros sin sentir excesivamente el peso de la defensa del título y "con buenas sensaciones", tras su victoria sobre Jannik Sinner en la final de Roma. "Cada partido contra él es una batalla física, táctica y mental", reconoció el número dos mundial, que puede volver a medirse a su eterno rival en semifinales.
Su primer oponente será el japonés Kei Nishikori, de 35 años, actual número 62 del mundo, tres veces cuartofinalista del torneo. "Sé que viene de tener varias lesiones, pero siempre es toda una leyenda", advirtió Alcaraz. "Intentaré darle alegría a mi juego. Es lo que intento en cada partido: no sentir miedo, no pensar demasiado en ser sólido, sino darle alegría a mi tenis, disfrutarlo, pasarlo bien".
"Me estoy encontrando cómodo y contento con el nivel que estoy alcanzando", reconoció Alcaraz. "Y es verdad que la mayor parte de los partidos siento que dependen de mí, de si encuentro el buen camino y la buena dirección, si soy capaz de disfrutar".
"Espero empezar a un buen nivel", reconoció el tenista español, que posiblemente debutará en la pista Philippe-Chatrier donde el año pasado levantó su primer Roland-Garros, recibido como "el nuevo rey de la tierra batida" (tomando directamente el relevo a Rafa Nadal, que el domingo tendrá un sentido homenaje).
Aunque está en la misma parte del cuadro que Sinner, Alcaraz evitará al menos a Djokovic, que llega a París con el número seis a sus espaldas, y con quien solo se enfrentaría en una hipotética final. El italiano Lorenzo Musetti (a quien también venció en Roma), el noruego Casper Ruud y el norteamericano Taylor Fritz serían sus posibles rivales si logra avanzar.
"Tengo un visión más bien global del cuadro", reconoció Alcaraz, que en el fondo piensa y trabaja ya en un posible enfrentamiento contra Sinner. "Sé que él intentará mejorar, pero hay que pensar que hizo un torneo muy bueno, teniendo en cuenta que llevaba tres meses inactivo, y quizás al final aquejó la falta de partidos".
A la pregunta sobre si se ve un pie por delante de todos sus rivales en tierra batida, Alcaraz aseguró que no se ve en un plano superior y que hay "un gran nivel en el top 30" que deja abierta la posibilidad a sorpresas. Las "buenas sensaciones" a su vuelta a París se leían en el tono "disfrutón" de sus palabras. Alcaraz no torció siquiera el gesto ante las críticas recibidas por el documental en Netflix que, a decir de Nadal, explora demasiado su lado personal y poco su aspecto profesional. "Me gusta salir, como a cualquier chico de 20, 21 o 22 años, y tengo mi lado fiestero. Pero soy un profesional y procuro no perder el foco en el tenis. Me gusta también disfrutar con el tenis".