El serbio ganó por un doble 6-4. A Ferrer tampoco le funcionó introducir al barcelonés en lugar de Zapata.
Ramos, en un momento de su partido ante Djere.Kai ForsterlingEFE
España está a una derrota de quedarse fuera de las Finales de la Copa Davis de Málaga. Por primera vez, el país organizador puede no lograr la clasificación, en este nuevo formato del torneo. Laslo Djere se impuso a AlbertRamos por 6-4 y 6-4, en una hora y 26 minutos, dando ventaja a Serbia en la partido que abría la serie. David Ferrer, que se estrena en la capitanía, eligió a Ramos en lugar de Zapata, que había ejercido como número dos en el cruce ante Chequia, pero el cambio tampoco funcionó.
Con mejor ritmo competitivo, Djere, que había perdido su último partido ante Ramos, en esta misma competición, en 2022, marcó diferencias con el servicio. Su alto porcentaje de acierto le permitió navegar con comodidad y hacer buena la rotura en el quinto juego. El serbio sólo perdió un punto con su saque en el primer set.
El relevo de Alcaraz
Aparte de su triunfo ante Soon Woo Kwon en el cruce del martes ante Corea del Sur, las últimas noticias de Djere remitían a la tercera ronda del Abierto de Estados Unidos, donde obligó a su compatriota Novak Djokovic a levantar dos sets adversos. Finalista a principios del verano en Gstaad, Ramos, 95º, 35 años, cuatro títulos ATP 250, tuvo su mejor temporada en 2017, cuando saltó hasta el 17º puesto del ránking y disputó ante Rafael Nadal en Montecarlo su única final de un Masters 1000. El barcelonés no entraba en los planes iniciales de Ferrer. Se incorporó al equipo para reemplazar a Carlos Alcaraz.
Aguantaría mejor el español en el segundo set, cuando lograba abrir pista con su servicio de zurdo y dominar los puntos. Pero su adversario, 37º, un jugador a quien le cuesta recuperar bola pero se mueve bien con la iniciativa, volvió a tener su oportunidad en el séptimo juego. Salvó Ramos con un gran servicio su primera tentativa, pero no así la siguiente, que le dejó en una situación desesperada. Ahí terminaron sus opciones y, probablemente, las de una España que no levanta cabeza. Los hexacampeones de la Davis están a un paso de la calle.
«Salías en el último telediario del año. Es una carrera de gran prestigio. Me gustaba ganar». Isaac Viciosa, vencedor en 1996, 2000, 2001 y 2002.
«La Castellana era tuya. Eras el dueño de la arteria principal del país». José Luis González, ganador en 1983 y en 1987.
«Tenía tantísimo nivel que congregaba a atletas desde el 800 hasta el maratón». Martín Fiz, primero en 1994.
La San Silvestre vallecana cumple este martes 60 años, distinguida desde siempre por una identidad propia, que conjuga su generoso cartel con un aura obrero, festivo y romántico. Inspirado en la prueba que ya se disputaba en Sao Paulo, Antonio Sabugueiro, de quien hablan con sumo cariño nuestros interlocutores, la puso en marcha en 1964. Entonces corrieron 57 atletas. Ganó Jesús Hurtado, que repitió en la siguiente edición.
«Mi mánager, Miguel Ángel Mostaza, ya me dijo que se iba a comer a la brasileña. Y así ha sido», comenta Fiz (Vitoria, 1963), que el año de su triunfo había sido campeón de Europa de maratón en Helsinki. La ilustre nómina de vencedores así lo certifica. Además de quienes han atendido a este periódico, ahí quedan los nombres de Carlos Lopes, que ganó en 1979 y 1980, Arturo Barrios, en 1989, o Eliud Kipchoge, en 2005 y 2006. Paula Radcliffe, Tirunesh Dibaba y Grete Waitz lucieron, entre otras, en la carrera femenina.
José Luis González, en el centro, tras ganar en 1987.
«Cuando entrabas en Ciudad de Barcelona aquello era una caldera por la simbiosis con la gente. Esta carrera pertenece a Vallecas. Había una cuesta tremenda al final, hasta el estadio, con un desnivel de uno 10 o un 15%. Entrabas en el estadio y descubrías la luz», relata con pasión González (Villaluenga de la Sagra, Toledo, 1957), que cuando logró su segunda victoria venía de ser subcampeón del mundo de 1.500 metros en Roma. Siempre mantuvo su lealtad a la cita, donde también logró un segundo y un tercer puesto. Tampoco quería perdérsela Viciosa (Cervatos de la Cueza, Palencia, 1969), oro en 5.000 metros en los Europeos de Budapest de 1998, que la corrió en 14 ocasiones y, además de sus cuatro triunfos, subió siete veces al podio. «Sufrí. Siempre. La mayoría de los atletas sabían que no podían llegar al tramo final conmigo y me atacaban desde muy lejos. Recuerdo también manos a manos con Fabián Roncero, con Fermín Cacho... Hubo una época en la que se apostó mucho por españoles que combinábamos distancias. Nos conocíamos desde chavales y nos llevábamos bien».
El ugandés Jacob Kiplimo, que en 2018 logró el mejor registro de la prueba, con 26:41, y el etíope Berihu Aregawi, plata en 10.000 en los Juegos Olímpicos de París, están llamados a pelear por el triunfo en la noche de hoy (19.55 h.), sin obviar a Adel Mechaal, que el pasado 24 de noviembre se convirtió en el español más rápido de la historia en 10 kilómetros en ruta al acreditar 26:46 en la Speed Run de Madrid. La prueba femenina contará con la keniana Ruth Chepngetich, plusmarquista mundial de maratón, además de una nutrida participación nacional.
Martín Fiz, en el centro, en 1994, año de su victoria.
La fecha y el escenario dotan a esta carrera de un notable componente sentimental. «Se mezcla el confeti con el olor a crema antiinflamatoria», recuerda Fiz. «El ganador siempre tenía que pasar el control antidopaje y con la tensión te costaba orinar. Bebí agua y cervezas sin alcohol hasta que lo conseguí, pero luego el viaje de vuelta se hacía eterno. Eso sí, poco después de las doce estaba de vuelta en Vitoria. La gente se sorprendía, pues sólo unas horas antes me había visto corriendo por la televisión».
González lamenta que con la entrada de Nike y el furor por la carrera popular se haya perdido parte del encanto de la prueba. «Ahora las carreras de montaña están acabando con el cross federado. Ahora salen 35.000, y eso le gusta más al periodista, al organizador y al político. Nike ponía la levadura, el taller, la tienda y el producto. Y lo comercializaba», apunta el atleta toledano, quien evoca su amistad con Saboeiro y sus encuentros en el restaurante El Segoviano. «Pillaba a trasmano, pero siempre hice por tomar parte en ella. Nadie ha puesto tanto interés como yo por correrla».
La San Silvestre tiene su cuota de sacrificios, que también asumía Viciosa, que, además, cumple años el 26 de diciembre. «En esas fechas siempre te apetece más estar en casa. Pero merecía la pena respetar la dieta y mantener la concentración. Tomé las uvas en el coche varios años. En una ocasión, cuando regresaba a casa en el coche con mi mujer, cerraron el túnel de Navacerrada por una nevada. Llamé a Mostaza y despedimos el año en su casa, donde también acudió Martín Fiz. Siempre mereció la pena. Entrabas en Vallecas adelantando coches y motos. Era como en el Tourmalet».
Roland Garros
JAVIER MARTÍNEZ
Enviado especial
@JavierMartnez5
París
Actualizado Sábado,
3
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2023
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