Las jugadoras de España y Suecia se sabían en el centro de todas las miradas y no dudaron en aprovecharlo para lanzar un doble mensaje.
Al mundo, con un posado unidas tras una pancarta en la que se leía “#Se Acabó. Our fight is the global fight” (Nuestra lucha es una lucha global)”. A Jenni Hermoso el otro, posando con el puño cerrado, empoderadas, con un esparadrapo a modo de pulsera en la muñeca en la que cada una escribió ‘Se acabó’ junto a un 10, el dorsal que lució la vallecana en el Mundial.
Las internacionales respetaron todos los actos protocolarios a los que obligaba la UEFA, serias en los himnos, con intercambio de banderines, pero cuando tocó posar, las españolas, que ya había alzado la voz, mostraron sus muñecas acordándose de quien faltaba. Fue entonces cuando Alexia, que no ejerció de capitana pese a que en las alineaciones oficiales así aparecía, buscó la pancarta, la desplegó y las suecas se abrazaron.
El once inicial de la selección española de fútbol posa con una pulsera en la que se lee “Se Acabo”.J. C. CÁRDENASEFE
No sólo hubo gestos en el césped. La grada también respondió. Desde que España bajó del autobús a su llegada al Gamla Ullevi recibió el respeto de la afición sueca con aplausos y gritos de ánimo. En la zona de animación del estadio, sede de la selección femenina sueca y lleno para debut en la Nations League, se pudieron leer también dos pancartas. Una con el lema que para el fútbol equivale al #MeToo: “Se acabó’ y otra con un sentido ‘Con vosotras. Jenny y La Roja” y una bandera sueca.
Pese a que el balón volvió a tomar protagonismo, nadie se olvida de lo que las campeonas del mundo han vivido en este mes que debía haber sido de continua celebración.
Crece la polémica por el atropello múltiple de Cornellà en los instantes previos del partido entre el Espanyol y el Barcelona en las afueras del estadio. En un vídeo desde otro ángulo difundido en redes sociales se evidencia un primer atropello antes del acelerón posterior de la conductora.
Uno de los testimonios directos del atropello, un joven de 16 años que evitó "de milagro" ser embestido por el coche, explica a EL MUNDO como vivió los hechos. "La calle estaba repleta de gente de todas las edades y vimos de repente como aparecía un coche que atropellaba varias personas", recuerda.
"Todo fue muy rápido. Hubo pánico y sorpresa. En ese momento, varias personas empezaron a gritar a la conductora, golpear el coche y recriminarle el atropello [el primero], cuando aceleró y se llevó por delante a muchos otros seguidores". "En ese momento, pensé que era un atentado terrorista. No era una zona donde pudiera pasar un coche. Es vergonzoso todo", lamenta M.N.
La juez dejó este sábado en libertad a la conductora del atropello de Cornellà en los instantes previos del partido entre el Espanyol y el Barcelona del jueves: le retira el carné y el vehículo, y deberá personarse periódicamente ante los juzgados. La investigación está abierta por los presuntos delitos contra la seguridad vial, desobediencia a la autoridad y lesiones por imprudencia ("sin más tipificación" hasta que cada una de las personas heridas tenga los informes definitivos de las consecuencias de las heridas).
Un colectivo de abogados analiza las imágenes y podría asesorar a los heridos para que emprendan acciones legales.
Sobre lo sucedido, la investigación debe aclarar qué ocurrió, aunque la policía trabaja desde un inicio con la hipótesis de que la mujer, vecina de la zona, accedió a la avenida adyacente al estadio tras coger su coche de un parking privado, se sintió "agobiada" y quiso huir del lugar después de que los aficionados rodearan su vehículo y la increparan. Entonces y por motivos bajo investigación, aceleró y atropelló a un grupo de personas antes de impactar contra una valla.
El jueves por la noche y durante toda la jornada del viernes, la policía trató de reconstruir los hechos a partir de interrogatorios y el visionado de las numerosas imágenes del momento del atropello, los instantes previos y los posteriores. Con todo el material elaboraron el atestado policial entregado antes de que la detenida, la conductora de 34 años, haya pasado este sábado a disposición judicial y haya salido luego en libertad. Faltan todavía los informes definitivos de las consecuencias de las heridas.
"La conductora apareció, cometiendo un primer atropello. Cuando la gente le recriminó lo que estaba haciendo, se produjo el segundo atropello, este masivo. Es un milagro que no haya habido muertos", explicó a este periódico la noche del jueves un aficionado blanquiazul que se encontraba en ese momento cerca de donde se produjo el incidente.
Un parcial de 7-0 en los últimos 98 segundos, coronado con un gran lanzamiento desde seis metros de Saben Lee en el último segundo, obraron la remontada del Maccabi en la Sala Pionir de Belgrado, donde el Real Madrid protagonizó un nuevo capítulo en su pésima racha a domicilio. La sexta del curso. La cuarta en la presente Euroliga. [Narración y estadísticas (79-78)]
De nada sirvieron los 18 puntos de Mario Hezonja, ni los 16 puntos y siete asistencias de Facundo Campazzo, porque el vigente finalista del torneo volvió a ofrecer preocupantes errores de concentración. No sólo a la hora de cerrar el rebote defensivo, sino para sentenciar a un adversario que venía de sumar tres tropiezos consecutivos.
En esa precupante montaña rusa de sensaciones, el Madrid dejó escapar un triunfo que parecía seguro. Una espectacular bandeja Xavier Rathan-Mayes, más dos tiros libres de Campazzo y una bandeja de Gabriel Deck subían el 72-78, que dejaba casi en la lona al cuadro de Oded Kattash. Sin embargo, la reacción hebrea tomó forma tras un espectacular triple de Jasiel Rivero y la fallida réplica, escupida por el aro, de Hezonja.
La zurda de Jokubaitis
Rokas Jokubaitis, uno de los más inspirados del Maccabi, dibujó entonces una gran jugada para que Rivero anotase desde abajo (77-78). Con 36 segundos por delante, Campazzo forzó una penetración, pero ni su intento, ni el posterior palmeo de Edy Tavares y Deck dieron fruto. Sergio Llull pudo robar ante Jokubaitis, aunque los árbitros, tras la revisión en vídeo, otorgaron la última posesión al Maccabi.
Entonces, Lee mostró ese descaro anotador que había cautivado a los ojeadores del Maccabi. Nada se pudo objetar a la defensa de Deck, que provocó un lanzamiento muy forzado. Sin embargo, el ex base de los Pistons rubricó una de esas canastas que pueden marcar un cambio de tendencia para el eterno campeón israelí. De momento, la inercia negativa corresponde al Madrid.
Seis victorias seguidas después de la derrota del Metropolitano hablan a la perfección de cómo el molde de Alonso comieza a cuajar en el césped del Bernabéu. Ante el Valencia y otra vez con Mbappé como estrella anotando un doblete, acompañado de los golazos de Bellingham y Carreras, el conjunto blanco sumó el décimo triunfo en Liga en 11 encuentros, el 13º si contamos los tres de Champions. Unos datos que asustan camino de Anfield y que zanjan el ruido de la polémica con Vinicius. [Narración y estadísticas (4-0)]
Xabi Alonso anunció el viernes que no habría «ninguna represalia» hacia el brasileño por su reacción al cambio del clásico y lo cumplió. El delantero fue titular, recibió el cariño de la grada, como su entrenador, fue parte del triunfo de su equipo ante el Valencia y terminó sustituido en el minuto 79 justo a la vez que Mbappé. Decisión inteligente de Alonso y choque de manos entre ambos en el área técnica. «Asunto zanjado», como advirtió en la previa, y a mirar hacia otro lado hasta que el foco mediático apriete de nuevo.
Sobre el césped, el Madrid de Xabi clavó una tabla más en la vía que quiere construir para que su tren llegue a estaciones más lejanas que el curso pasado. Fue intenso en la presión, vertical hacia la portería rival y fino en la definición. Todo, claro, ante un Valencia inerte, hundido anímica y futbolísticamente, incapaz de respirar con balón y distraído en las acciones defensivas. Un cúmulo de situaciones que dejaron el corto 3-0 del descanso. Pudo ser peor.
A la espalda de los mediocentros
Con Güler y Bellingham sueltos por delante de Tchouaméni, Mbappé moviéndose con libertad y Mastantuono y Vinicius muy abiertos en las bandas, el Madrid se impuso con lógica en los espacios, aprovechó la debilidad valenciana en la espalda de los mediocentros y llegó con facilidad al área de Agirrezabala.
En los primeros 15 minutos, Mbappé, Bellingham y Vinicius probaron al portero y el Valencia apenas pasó del medio del campo, aguantando el empate hasta que una mano de Tárrega en un córner, revisada por Busquets Ferrer en la pantalla del VAR, permitió a Mbappé abrir el marcador desde el punto de penalti. El galo, que había fallado ante el Barça, repitió el lado del clásico pero definió abajo, superando la estirada del guardameta.
El tanto hundió todavía más el duelo hacia las redes de los de Corberán y el Madrid disfrutó. Movió rápido la pelota, se asoció, intercambió posiciones y estuvo muy intenso en la defensa tras pérdida. En el 30, uno de esos movimientos lo aprovechó Güler para situarse sin marca en la frontal del área. Lo vio Bellingham al hueco, el turco tuvo pausa, vio a Mbappé en el área y le puso un balón medido para que el francés rematara cómodo el 2-0.
Bellingham, ante Santamaría, el sábado en el Bernabéu.EFE
Al Valencia le temblaban las piernas fruto de una delicada situación en la tabla, con nueve puntos en diez encuentros. Los pases no eran finos y llegaban tarde a muchos duelos. Como Thierry, que hizo penalti sobre Carreras en el 41. Un penalti de falta de concentración y de olvido del contexto. A pesar del error del lateral, Vinicius, obsequiado por Mbappé con el lanzamiento, envió el balón al cuerpo de Agirrezabala.
Se mantuvo el 2-0, pero sólo por un minuto, porque Bellingham se sumó a la fiesta con un disparo potente desde la frontal que sorprendió al portero y se coló por el lateral interno de la red. El inglés, en el tercer encuentro consecutivo marcando, mostró de nuevo que parece haber recuperado la chispa.
El gol, más allá del tópico, fue psicológico para todos. Alonso retiró del campo a Tchouaméni, con amarilla, y a Güler, con molestias en un tobillo, y dio entrada a Ceballos y Camavinga. El cambio llamaba a un fútbol de más control y así fue. Los blancos durmieron el duelo y las sustituciones del Valencia tampoco abrieron demasiado el partido. Al revés. El cuadro de Corberán firmó los tres de desventaja y quiso resguardarse para intentar algún contragolpe imposible que, claro, no sucedió.
Primer gol de un español
El partido se aceleró cuando quiso Vinicius, que protagonizó los mejores momentos de la segunda parte hasta que Xabi decidió enviarle al banquillo en el 79. Antes, había corrido por banda para asistir a Mbappé y a Bellingham, pero se encontraron con el portero.
A partir de los cambios de los dos delanteros, el Madrid y la noche vivieron en los pies de Rodrygo y Endrick, haciendo el joven brasileño su debut esta temporada entre rumores de una posible cesión en enero. Provocó una amarilla, fue intenso en los duelos y vio desde el área el golazo de Carreras por la escuadra desde el pico izquierdo del rectángulo. El primer gol de un español en el Madrid este año, que consolidó las sensaciones de un partido roto.
El Madrid aterrizará en Anfield con seis triunfos seguidos y con la moral en el cielo, consciente de que llega a una plaza que el curso pasado cimentó su techo definitivo en Europa. Eran otros tiempos. Otro entrenador y otro Madrid.