Fue la celebración de un título mundial más triste de la historia. El bicampeonato menos celebrado en 72 años de Fórmula 1. Fue un poco como el Gran Premio de Japón, una celebración fría, gris y confusa. A Max Verstappen lo sentaron en una especie de
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Tres semanas después de su salida de pista en Melbourne, tras pisar una zona de grava, Fernando Alonso cometió otro error con el que acabó de forma prematura su segunda sesión de entrenamientos libres en Suzuka. A falta de 25 minutos para el final, tras marcar el tercer mejor tiempo, el asturiano pisó la hierba con la rueda delantera izquierda y dejó varado su Aston Martin en la grava.
De inmediato, los comisarios ordenaron la bandera roja para retirar el AMR-25 de la zona, una de las más delicadas del circuito. Se trataba de la segunda interrupción, casi consecutiva del viernes, porque sólo unos minutos antes Jack Doohan había sufrido un feo accidente en la rapidísima curva 1. Poco después hubo que lamentar otras dos banderas rojas tras detectarse pequeños incendios en una zona de hierba, similares al ocurrido durante el GP de China 2024.
El accidente de Alonso se produjo en los virajes Degner, que combinan una curva rápida a derechas seguida de otra de 90º, la segunda zona más lenta de Suzuka, después de la célebre horquilla. Aunque Fernando intentó una corrección de última hora, ya no pudo hacer nada para recuperar el coche, que por suerte no chocó contra las protecciones. En un principio, los daños quedarán reducidos al fondo plano, lo que no debería comprometer sus opciones de cara al fin de semana.
Lawson, por delante de Verstappen
En ese momento, Alonso montaba neumáticos nuevos, con los que había sido el más rápido en el primer sector (30.65) y pretendía mejorar su crono, entonces a tres décimas de Lando Norris, el más rápido de la parrilla. Alonso apenas pudo completar cinco vueltas y en el tramo final fue superado por la mayoría de rivales, que le relegaron a la decimoséptima plaza. Un cierre torcido a un día iniciado con buen pie, dado que por la mañana, Alonso marcó el séptimo mejor tiempo, a seis décimas de la cabeza.
La sesión vespertina terminó con un doblete de McLaren liderado por Oscar Piastri (1:28.114), con 49 milésimas de ventaja sobre Norris y cuatro décimas sobre Isack Hadjar, que otra vez dio la sorpresa con el Racing Bulls. Entre tantos contratiempos apenas se pudo extrar conclusiones sobre el rendimiento real de los favoritos. De hecho, Liam Lawson acabó quinto, una décima más rápido que Max Verstappen, justo después de su adiós a Red Bull.
El viernes tampoco resultó especialmente propicio para Carlos Sainz, décimo en la tabla, pero víctima de algunos contratiempos en su Williams. Al inicio de la jornada, cuando había completado la vuelta de instalación, el madrileño tuvo que regresar a boxes tras sufrir un excesivo rebote y sentir algún problema en la parte trasera de su monoplaza..
Después de varios meses de espera y negociaciones, Carlos Sainz despejó al fin su futuro en la Fórmula 1. El piloto madrileño ha firmado un contrato multianual con Williams, un proyecto liderado por James Vowles donde compartirá garaje con Alex Albon. La escudería británica, con nueve títulos mundiales, ocupa actualmente el penúltimo puesto en el Mundial de Constructores, con sólo cuatro puntos tras 14 carreras.
"No es ningún secreto que el mercado ha sido excepcionalmente complejo por varias razones y que me ha llevado algún tiempo anunciar mi decisión. Sin embargo, tengo plena confianza en que Williams es el lugar adecuado para continuar mi viaje en la F1 y estoy extremadamente orgulloso de unirme a un equipo tan histórico y exitoso, donde pilotaron muchos de mis héroes de la infancia y dejaron su huella en nuestro deporte", aseguró Sainz tras confirmarse su nuevo destino.
Después de cuatro temporadas en Ferrari, Sainz iniciará un nuevo periplo en un equipo donde brillaron campeones como Keke Rosberg, Alain Prost o Nigel Mansell, pero que no logra una victoria desde 2012. El objetivo de Sainz pasa por liderar la reconstrucción a partir de 2026, cuando entre en vigor la nueva reglamentación, tanto a nivel aerodinámico como en las unidades de potencia.
Mercedes y Dorilton
Tras semanas de conversaciones, Sainz se ha decantado por la escudería de Grove, que ganó por la mano a otros rivales como Sauber -convertida en Audi en 2026- o Alpine. Uno de los puntos fuertes de Williams ha sido la flexibilidad a la hora de tender su contrato. De hecho, una de las opciones que podría barajar el madrileño sería quedar liberado en 2026 si otro equipo puntero deja vacante alguno de sus asientos.
Williams no es un equipo de fábrica, sino que utiliza el motor, las suspensiones y la caja de cambios suministradas por Mercedes. Su supervivencia económica se aseguró en 2020 gracias a Dorilton Capital, un grupo de inversión estadounidense que puso sobre la mesa 180 millones de dólares. El apoyo de Dorilton parece asegurado para el futuro, tal y como volvió a confirmar Vowles hoy mismo. No obstante, la debilidad de Williams en cuanto a instalaciones y material ya ha quedado patente esta misma temporada, cuando Albon ni siquiera pudo tomar la salida en el GP de Australia al no encontrar un chasis de repuesto.
A los 29 años, Sainz prosigue su andadura por algunos de los garajes con más solera del Gran Circo, donde llegó en 2015 de la mano de Toro Rosso. Tras dos etapas en Renault (2017-18) y McLaren (2019-20), inició un notable periplo en Ferrari donde ha sumado tres victorias y 21 podios, poniendo contra las cuerdas a Charles Leclerc, el favorito de la gente de Maranello.
"Feroz motivación"
Esa regularidad de Sainz le había convertido en una de las piezas más cotizadas del mercado, aunque sus posibilidades de conducir un coche ganador quedaron muy limitadas cuando Mercedes apostó por el joven Andrea Kimi Antonelli y Red Bull renovó a Sergio Pérez. De las opciones disponibles, Williams se antoja la mejor a largo plazo. De momento, el próximo invierno, los ingenieros de Williams deberán adelgazar su monoplaza, que este año parecía contar con 10 kg por encima del límite, lo que le hacía perder unas cuatro décimas por vuelta.
El aterrizaje de Carlos, que seguirá luciendo el dorsal 55, supone un éxito para el proyecto de Vowles. "Su llegada subraya la trayectoria ascendente en la que nos encontramos. Carlos no sólo aporta experiencia y rendimiento, sino también una feroz motivación para extraer cada milésima de segundo del coche", valoró el ejecutivo, uno de los grandes responsables del periodo triunfal de Lewis Hamilton en Mercedes.
Una década después
Desde su estreno en el Mundial, en el GP de España de 1976, Sir Frank Williams acertó a construir un equipo capaz de desafiar a Ferrari, McLaren o Renault hasta convertirse en la referencia durante la década de los 90, cuando conquistó cuatro títulos con Nigel Mansell (1992), Alain Prost (1993), Damon Hill (1996) y Jacques Villeneuve (1997). La cuesta abajo posterior sólo encontró cierto alivio en 2014, cuando Felipe Massa y Valtteri Bottas enlazaron nueve podios para elevar al equipo al tercer puesto del Mundial. Al año siguiente, el brasileño y el finlandés subieron otras cuatro veces al podio.
En las tribunas del Miami International Autodrome los aficionados siguieron más pendientes de sus teléfonos y sus refrescos, pero Oscar Piastri ganó su tercera carrera consecutiva con 37 segundos de ventaja sobre George Russell, tercero en el podio. Es la abismal diferencia entre McLaren y el resto de competidores en este Mundial 2025, donde ni los golpes de genio de Max Verstappen parecen suficientes para contener la superioridad de los coches papaya. El festejo del australiano ante sus mecánicos, con unos pasos de algo parecido a la samba, contrastó con la frialdad de Lando Norris. Las jerarquías en McLaren han cambiado.
Un año después de su bautismo de fuego en esta misma pista, Norris desfiló hacia la ceremonia de los himnos con rictus de perdedor. Nada supo hacer para animar el cotarro frente al Hard Rock Stadium, que la F1 considera esencial para sus planes futuros, pero que sólo depara carreras sin historia. Sólo unos metros antes de que cayese la bandera a cuadros, Carlos Sainz no pudo concretar su adelantamiento a Lewis Hamilton, pero bien puede sentirse satisfecho el madrileño por su novena posición. Verstappen, cuarto, tampoco debe flagelarse. Hizo todo lo que estaba en su mano, pero nada más puede extraer de su Red Bull. En vano resultaron sus intentos de defender la pole.
Mad Max ha perdido la cuenta de las veces que ha aplicado a Norris la misma medicina. Quizá no sea del agrado de los puristas, pero con el reglamento en la mano, nada se puede reprochar a esa maniobra en la curva 3, cuando cerró los espacios de un modo tan furibundo como legal. "¿Qué se supone que debo hacer?", preguntaba el británico por radio. Con no meterse en ese fregado hubiese sido suficiente.
La lluvia que no llega
Los comisarios se limitaron a anotaron la maniobra, así que a Norris no le quedó sino apretarse los machos. Relegado a la sexta plaza, resolvió un fantástico cuerpo a cuerpo frente a Russell, el único de los favoritos, junto con Lewis Hamilton, que había montado de inicio los neumáticos duros. Andrea Kimi Antonelli tampoco obstaculizaría a su McLaren, con unas prestaciones manifiestamente superiores al resto.
El primero en materializar esa ventaja fue Piastri, con las ideas muy claras frente a Verstappen. Al final de recta, en la vuelta 14, el australiano se puso en cabeza. Mucho más arduo resultó el adelantamiento de Norris. Cuando sí tocaba sacar el cuchillo, Lando se mostró excesivamente comedido ante el tetracampeón. Empleó un par de vueltas hasta conquistar la segunda plaza, mientras su compañero volaba por delante. Ocho segundos en cuatro giros. Más que suficiente para tomarse el resto de carrera con calma.
Con 40ºC sobre el asfalto y un plan estratégico a una sola parada, la única inquietud para McLaren era la lluvia. Los radares anunciaban fuertes precipitaciones. Tan reiterada como erróneamente. Así que una vez superado el ecuador de la prueba, cuando ya habían pasado por boxes Verstappen y Antonelli, un reventón en el motor de Oliver Bearman dio paso al virtual safety car.
Sainz, por delante de Albon, el domingo en Miami.AFP
Fue el momento de Williams, que desde el viernes venía mostrando maneras. Sainz había intercambiado posición con Albon, intentando olvidar el inexplicable despiste de su equipo durante la qualy, que le había dejado sin ningún juego nuevo de neumáticos medios para el domingo. El caso es que nada más cambiar a los duros, el madrileño se dio una pequeña alegría ante Charles Leclerc para ascender a la séptima plaza. Sin embargo, las gomas medias pronto permitirían al monegasco devolverle el favor. Sainz puso todo de su parte para evitarlo, pero cuando le cerraba por fuera, Hamilton se le coló también por el interior.
Albon ya se había quitado de encima a Antonelli, evidenciando el paso adelante del FW47. Sin embargo, desde el arranque, el monoplaza de Carlos sufría algunos daños que le hacían perder varios puntos de carga aerodinámica. Sin esos problemas, Williams habría dejado aún más evidencia a Ferrari, enredada, por enésima vez, en sus cuitas internas. El delirante diálogo entre Hamilton y su ingeniero, sumado a las pullas de Leclerc al heptacampeón dieron un aire de opereta al desangelado tramo final.
Yuki Tsunoda, penalizado con cinco segundos por superar el límite de velocidad en el pit-lane, defendía ante Isack Hadjar el último punto en liza. Liam Lawson y Gabriel Bortoleto habían abandonado, pero ni por ésas Aston Martin pudo abandonar las dos últimas posiciones. En la novena vuelta, Fernando Alonso sufrió un extraño trompo cuando perseguía a Bearman. Como si su juego de duros aún no rindiese a la temperatura correcta. Ni una nota positiva de esas actualizaciones aerodinámicas, por falta total de tracción, especialmente en la zona más revirada del circuito. Nico Hulkenberg, al volante de un Sauber, aventajó en más de 12 segundos a Alonso en la meta. Lance Stroll aún tardó ocho más en ver la bandera a cuadros.