La segunda carrera del Mundial se complicó de pronto para Carlos Sainz, que el miércoles no pudo cumplir con sus compromisos ante la prensa en Jeddah. El piloto de Ferrari se sintió indispuesto en las horas previas y, tras pisar el paddock a mediodía, tuvo que regresar con cierta urgencia al hotel. A falta de confirmación oficial sobre su salud, sobre la que no quiso ofrecer detalles Ferrari, el madrileño deberá apurar su recuperación de cara a la primera sesión de entrenamientos libres del jueves (14:30 horas).
Sainz, que antes de aterrizar en Jeddah había acudido a varios actos promocionales, sufrió un debilitamiento paulatino a lo largo del miércoles. La víspera, Ferrari había adelantado su presencia ante los medios, una cita que primero retrasó y más tarde tuvo que cancelar definitivamente. Mientras Sainz abandonaba el Jeddah Corniche Circuit, Charles Leclerc sí podía comparecer en la rueda de prensa oficial de la FIA.
La plenitud de Carlos se antoja crucial en Arabia Saudí, un gran premio de elevada exigencia para los pilotos, donde a partir del jueves se esperan temperaturas superiores a los 30ºC. Este calor volverá a mezclarse con la pegajosa humedad a orillas del Mar Rojo. En cualquier caso, el equipo de Frédéric Vasseur confía en el total restablecimiento de Sainz, autor de un gran podio el pasado sábado en Bahrein.
“Será mi decisión”
Ante la ausencia de Sainz, Fernando Alonso volvió a acaparar el protagonismo en el paddock, donde aumentan los rumores sobre su futuro a partir de 2025. “No tengo contrato, así que es mejor estar en las listas de Mercedes o Red Bull que en la lista para otros campeonatos o en la retirada”, aseguró el bicampeón mundial.
Preguntado por la situación de Max Verstappen, envuelto en la guerra civil de Red Bull, y lo que supondría para él un posible fichaje del neerlandés por Mercedes, Alonso se mostró prudente. “Primero decidiré si quiero sacrificar mi vida para estar totalmente comprometido con la F1. Esa será mi decisión. Seguiré con interés lo que sucede con Max, pero es una pregunta para él”.
“Sería egoísta si sólo pensase en renovar y ser piloto de Fórmula 1. Eso está muy bien, pero no soy ese tipo de persona. Si me comprometo es porque hay una opción de ganar carreras y voy a entregar el 100% a una organización que también dará su 100%”, añadió Fernando.
“sorpresa positiva y negativa”
Asimismo, el asturiano admitió que Aston Martín ha arrancado este Mundial “en una posición un poco más baja” que el año pasado, aunque reiteró las “esperanzas” de su equipo para convertirse en la “segunda fuerza” de la parrilla. De momento, la escudería liderada por Mike Krack deberá estrechar el margen ante McLaren y Mercedes, cuyo ritmo de carrera fue muy superior el pasado fin de semana en Sakhir.
A tenor de lo apuntado en Bahrein, el AMR24 debería mantener su velocidad en las vueltas de clasificación, donde sí pudo competir con los mejores, y mejorar sus prestaciones durante la carrera. “Fue una sorpresa lo rápido que íbamos el viernes y lo lejos que nos quedamos el sábado. Fue una sorpresa positiva y otra negativa, así que debemos entender qué podemos hacer mejor”, analizó Alonso.
GP de Sao Paulo
MIGUEL A. HERGUEDAS
@herguedas
Actualizado Lunes,
6
noviembre
2023
-
03:40Ver 8 comentariosEl asturiano rechaza las comparaciones con Imola...
Durante las últimas pruebas de la Copa del Mundo de Saltos de Esquí, algunos especialistas repararon en un detalle del traje de Domen Prevec, último ganador del Torneo de los Cuatro Trampolines. El mono del esloveno presentaba una llamativa holgura en la zona de la entrepierna, que se inflaba cuando abría sus esquíes en el momento del vuelo. A aquellas suspicacias se suma ahora otro rumor, que ha venido a enturbiar el comienzo de los Juegos Olímpicos. En Milán-Cortina d'Ampezzo, los mejores saltadores del mundo podrían haber recurrido a una inyección de ácido hialurónico para aumentar el tamaño de su pene, mejorando de este modo sus resultados.
Un miembro viril más grande representa una ventaja significativa durante los controles de la Federación Internacional de Esquí (FIS), que escanea los monos y los cuerpos de los saltadores con técnicas 3D. Cuanto mayor sea la medida del pene, el saltador recibiriá un mono más grande. Y esa holgura resultará crucial en pleno vuelo, cuando el traje actúe como una vela al viento. Según un reciente estudio de la revista Frontiers, una holgura de dos centímetros representaría una mejora de 5,8 metros en la longitud del salto.
La controversia del ácido hialurónico aumentó de tono el jueves, a propósito de una información del diario alemán Bild. "El salto de esquí es muy popular en mi país, así que les prometo que voy a investigar esto", aseguró horas más tarde Witold Banka, presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Entre los 50 inscritos para la cita de Milán-Cortina d'Ampezzo figuran tres saltadores polacos. Uno de ellos, Kamil Stoch, de 38 años, cuenta con tres oros olímpicos, distribuidos en Sochi 2014 y Pyeongchang 2018.
"hay gente que hace locuras"
"Nuestra especialidad se ha profesionalizado mucho y hay gente que hace locuras, pero no doy demasiada credibilidad a lo de las inyecciones", comenta a EL MUNDO Bernat Solà, dos veces olímpico en saltos de esquí (Sarajevo 1984, Calgary 1988). "Igual que algunos apuntan a la entrepierna, también podría hacerse con la zona de las axilas, donde se liberaría más anchura en el mono. Sin embargo nadie habla de eso", explica el saltador barcelonés.
El pasado 15 de enero, dos técnicos y el jefe de equipamiento de la selección noruega fueron castigados con 18 meses de suspensión tras descubrirse que habían manipulado los trajes durante el Mundial de Trondheim. Ese escándalo salpicó a dos medallistas olímpicos, Johann Andre Forfang y Marius Lindvik, inscritos ahora por su federación para este certamen de Milán-Cortina d'Ampezzo.
"Una vez homologado el mono, los noruegos lo descosían y metían unas varillas para endurecerlo, para que mantuviera más la forma, con el aire y todo. De este modo no sufría tantas oscilaciones, parecía más rígido", analiza Solà. Según las Especificaciones para el Equipo de Competición, aprobadas hace unos meses por la FIS, el grosor del traje "no debe superar los seis milímetros ni ser inferior a los cuatros milímetros". Asimismo, se precisa que el tejido constará de cinco capas: tejido exterior, espuma, membrana elástica, espuma y forro. La urdimbre del tejido exterior consta de dos hilos: 81% poliamida y 19% elastano, el material popularmente conocido como licra.
El rumano Cacina se prepara para saltar el jueves en Predazzo.AFP
El texto de la FIS establece que los componentes del traje se laminarán entre sí "mediante un proceso de termofusión". Todo con el fin de garantizar un valor constante en la permeabilidad al aire, que se establece en 40 l/m²/s. Una enrevesada jerga sobre la que Solà arroja algo de luz: "No pueden pasar más litros de aire por delante que por detrás del traje. Si fuese al contrario, el mono se hincharía, con el consiguiente efecto globo que proporcionaría un salto más largo".
Aun pareciendo de vanguardia, las polémicas en torno al material en los saltos de esquí se remontan décadas atrás. De ello puede dar fe Ángel Joaniquet, saltador olímpico con España en los Juegos de Sarajevo. "Durante mis comienzos en la Copa del Mundo, la FIS ya realizaba pruebas en St. Moritz, donde arrancaba la temporada. Te ponían un sello de plomo en la parte de atrás del traje y sin ese remache no podías saltar", rememora para este periódico.
"En una ocasión, Colmar me proporcionó unos monos con una membrana gomosa, de un milímetro de espesor, aproximadamente. Iba cosida por toda la zona lateral y trasera, no por los brazos. Me hacía saltar 10 metros más de los que me tocaban", recuerda Joainiquet, de 63 años. Durante una prueba en Eslovenia, su progresión vino a truncarse de golpe cuando la marca italiana le reclamó su prenda. "Me devolvieron el mono por la noche y la membrana había desaparecido por completo", revela.
El cálculo de la parábola
Según las actuales Directrices para el Procedimiento de Medición y Control, aprobadas el pasado otoño por la FIS, el traje de los saltadores se mide por la superficie exterior. "Debe estar estirado y plano, sin pliegues. Se marcará y medirá el traje en el punto seleccionado, y luego se marcará y medirá al atleta en la posición corporal correspondiente", aclara el texto. Durante la medición de la entrepierna, los pies deberán estar separados 30 centímetros y las piernas, completamente extendidas. "La altura de la entrepierna medida debe coincidir con la altura de la entrepierna medida en el cuerpo de las mujeres y +3 centímetros en los hombres", detalla la FIS.
Para saber qué posición es la más aerodinámica se cuida cada detalle, incluido el uso de túneles de viento, cámaras para filmar detenidamente la trayectoria de cada esquí, para calcular con exactitud la parábola del vuelo o la posición del cuerpo del saltador. "Tampoco debemos olvidar que no todas las morfologías son iguales, porque hay saltadores más altos o más delgados. En cualquier caso, pondría muy en duda que se haya llegado a estos extremos de las inyecciones en el pene", puntualiza Solà.
Joaniquet amplía estas dudas a que el aumento de superficie en el traje sirva para ganar ventaja en el salto. A su juicio, en ocasiones puede resultar "contraproducente". Para argumentar su tesis emplea un ejemplo muy básico. "Si salgo un poco tarde de la mesa del trampolín, me van a caer los pies hacia abajo, de modo que mi perpendicular respecto a la entrada de aire va a ser un poco más vertical, por lo un traje más grande me va a frenar más. Sin embargo, si logro salir muy bien y ya estoy volando por encima del primer tercio del vuelo, a partir de ese momento empiezo a bajar y con más velocidad, ahí sí que puede ayudar".
No hubo una triste variación entre el orden de salida y el de meta entre los 10 primeros clasificados del GP de Mónaco. La tarde primaveral en la Costa Azul, de una fantasía inenarrable, bien merecía más, aunque eso nada importe a Charles Leclerc, que al fin ganó en casa, por delante de Oscar Piastri y Carlos Sainz. Dos veces doblaron los líderes a Fernando Alonso, undécimo bajo la bandera a cuadros. Y no hubo opción de disfrutar siquiera con Max Verstappen, que ve recortada su ventaja en el Mundial a 32 puntos.
A última hora del sábado, Sainz quiso estirar las piernas con un paseo en bicicleta. Mientras regresaba al paddock en dos ruedas, algunos tifosi le desearon suerte, porque el 1-2 de Ferrari no se antojaba tan lejano. La premisa era ayudar a Leclerc, pero Carlos quiso lanzarse de inicio a por Piastri. Acechó en Santa Devota, con la mala suerte de que el roce con la rueda del McLaren agujerearía su neumático delantero izquierdo.
Una salida catastrófica allá donde se mirase. En el sector de Beau Rivage, Kevin Magnussen metió el morro, por donde no debía, a Sergio Pérez. Venía cediendo terreno el mexicano y lo pagó carísimo, pero aún pudo sentirse afortunado porque el impacto contra las barreras dejó su Red Bull reducido a chatarra.
Guerra en Alpine
A la entrada del túnel, el pique entre Pierre Gasly y Esteban Ocon hizo reventar la efímera paz de Alpine. Igual que el danés de Haas, el ex socio de Alonso se emperró buscando un espacio que sólo un lunático podía imaginar. Su vuelo, aun a velocidad reducida, aterrorizaría a niños y mayores. "La maniobra de Esteban estuvo totalmente fuera de lugar, así que deberá asumir las consecuencias", adelantó Bruno Famin, team principal de Alpine.
Los trabajos en las inmediaciones de Massenet se prolongaron durante tres cuartos de hora. Tiempo suficiente para que McLaren reparase los daños en el suelo y uno de los pontones de Piastri. Y para que Sainz empujase, a trompicones, su SF24 hasta el garaje. "Dime que arrancaré otra vez desde la tercera posición", imploró a Riccardo Adami, su ingeniero de pista. Por supuesto, recordaba el precedente del GP de Australia 2023, con aquel incidente con Alonso.
Si hubo alguna buena noticia para el espectáculo debió adjudicarse a los comisarios, que ordenaron una resalida en parado. En el lado negativo, el inevitable cambio de ruedas, durante la bandera roja, de los supervivientes. Todos salvo el Williams de Logan Sargeant. Con 77 vueltas por delante se reducía a cero cualquier posibilidad de emoción durante los pit-stops.
"Decidle a Charles que haga más rápido la vuelta de formación", reclamó Sainz, un piloto disciplinado, pero no tonto. Todo marchaba de cine para Leclerc. Bastaba con superar la primera curva para que la victoria quedase a la mano. La septuagésima edición del GP de Mónaco resultaría tan tediosa como de costumbre.
"En este momento, no ganamos nada yendo más rápido", advirtieron a George Russell, tras el alerón de Lando Norris. Como Ferrari y McLaren habían renunciado a cualquier riesgo con el compuesto duro, a Mercedes y Max Verstappen no les quedó otra que el medio. Por guardar las apariencias, más que por genuina convicción.
Desde el líder a Valtteri Bottas, farolillo rojo, los 15 pilotos en pista gestionaban las gomas, formando la tradicional fila india. Una sola vez amagó Piastri ante Leclerc, en el viraje de Portier. Restaban 59 giros y el único interés se centraba en las conversaciones de radio. Sainz reclamaba información sobre los neumáticos de su compañero. También en la penalización a Ocon, con dos puntos menos en el carnet y 10 segundos. Como ya había abandonado, ese tiempo se transformará en cinco posiciones en la parrilla de Montreal.
Tampoco con los doblados
Alonso había aprovechado un despiste de Daniel Ricciardo para tomar la decimosegunda plaza, a la estela de Lance Stroll. Cuando se cumplía el ecuador de la prueba, el asturiano ya cedía 13 segundos, generando espacio para una parada gratis de su compañero. Por tanto, pronto sería engullido por la cabeza. El otrora momento crítico de los doblajes fue un simple trámite para Leclerc, beneficiado por la pasividad de Piastri.
Stroll aún dispuso de tiempo para otro pinchazo, echando abajo el trabajo de equipo. Aun rodando Fernando undécimo, a un paso del punto de consolación, el único desafío para Aston Martin pasaba por el bonus de la vuelta rápida del 18, el único con los blandos sobre el asfalto. No hubo modo de arrebatar el crono a Lewis Hamilton (1:14.165).
Quede constancia de que, tras más de dos horas, hubo un adelantamiento de Valtteri Bottas a Sargeant. Con todas las de la ley y en el viraje de Mirabeau. No olviden tampoco que en la cita más charme del calendario Kylian Mbappé agitó la bandera en la meta. A seis días de la final de Champions, quien no se conforma es porque no quiere.