La candidata del Partido Popular a la alcaldía de Zaragoza, Natalia Chueca, cree que será la regidora que inaugure la Nueva Romareda y lamenta que el PSOE esté «boicoteando el mayor proyecto deportivo de Aragón» .
Y Berenger la ajustó al palo y San Mamés sonrió desde el cielo. Y Arteta le hizo tres al Brighton para ponerse líder de la Premier mientras Xabi Alonso se aleja cada vez más del Bayern para acercar cada vez más la Bundesliga al Leverkusen. Y la Real apretó al PSG hasta que Mbappé demostró porqué es el mejor jugador del mundo. Y Mendilibar remontó un 4-0 en Conference League con un 6-1 para que sus hinchas griegos le recibieran de madrugada con el Porrompompero.
Y todo eso le ocurre a una gente de una tierra de apenas 7.000 kilómetros cuadrados y poco más de dos millones de habitantes. El fútbol vasco está de moda y el Athletic de Bilbao, tras 40 años y cinco finales perdidas este siglo, lo ha puesto en órbita frente al equipo del 'Vasco' Aguirre.
"Lo que marca la impronta del fútbol vasco es su competitividad". Es Xabier Fernández Monje, responsable de Comunicación en In- Komunikazioa y ex jefe de prensa del Athletic Club quien lo afirma. Fernández Monje, además, tiene varios libros relacionados con la historia del fútbol vasco y, especialmente, del conjunto bilbaíno. El equipo que, junto con la Real Sociedad, son los máximos exponentes de la región.
Aitor Ocio, ex futbolista del Athletic Club coincide con Fernández Monje en que el fútbol vasco, históricamente, siempre ha sido "una referencia". "Es un territorio donde es un elemento muy importante", cuenta el que fuera zaguero del germen del equipo actual, del que aún sobreviven Iker Muniain y Óscar de Marcos.
El Athletic, a su llegada a Bilbao.Juan FlorEFE/Athletic
Lógicamente, el fútbol vasco ha pasado por épocas más laureadas como los primeros años 30 del Athletic Club o los principios de los 80 donde los leones y la Real Sociedad se repartieron varias ligas entre ellos. "A veces es cuestión de rachas", afirma Ocio respecto a aquellas victorias en la competición nacional que, en el caso del conjunto bilbaíno, se han repartido más en el tiempo en el caso de la Copa del Rey.
Sin embargo, además de la buena situación de los clubes de la región, en esta época coincide también la calidad de sus futbolistas y el nivel que están mostrando sus técnicos. "En los jugadores hay un gen de competitividad muy alto que se extiende hasta los entrenadores", cuenta Fernández Monje y destaca la capacidad de trabajo de los mismos y la discreción frente al escándalo o los focos de otros.
Xabi Alonso es, a día de hoy, el técnico que acapara todos los focos puesto que está a punto de arrebatarle la primera Bundesliga al Bayern en los últimos 11 años. "Su padre es entrenador y fue un jugador que su posición en el campo le hacía saber leer los partidos. Ese talento le ha ayudado, además de la vocación que tenía", ensalza Aitor Ocio al tolosarra que podría dar al Bayer Leverkusen la primera liga de su historia.
Mendilibar, tras ganar la Europa League.AFP
En la Premier, además de que Mikel Arteta se encuentre peleando con su Arsenal por el título por segundo año consecutivo, Unai Emery ha conseguido meter al Aston Villa en puestos Champions. Mientras, Mendilibar sigue agrandando su leyenda en Grecia tras despedirse del Sevilla con una salvación y la séptima Europa League. "Cuando un técnico ha sido futbolista ayuda a gestionar un equipo porque entiende cómo se sienten y les permite empatizar", destaca Ocio.
Eso le pasa a Ernesto Valverde y a Imanol Alguacil que tienen que gestionar grandes generaciones de futbolistas, muchos de ellos internacionales. Ambos con filosofías muy sui generis en el fútbol globalizado actual. "Los equipos vascos han sabido leer bien el futuro del fútbol", explica Xabier Fernández Monje y destaca el trabajo que se está llevando a cabo en Lezama y Zubieta, los principales exponentes del fútbol base de la región. "Puede ser que se cuide más la cantera que en otras partes", añade Ocio.
Valor
Zubimendi, Nico Williams, Mikel Merino y Oyarzábal están entre los jugadores más valiosos de LaLiga según Transfermarkt con un precio de mercado de 50 millones cada uno. Españoles sólo les superan Gabi, Pedri y Lamine Yamal. "Muchas veces es confianza, pero también es importante tener paciencia", destaca Fernández Monje.
Clubes, entrenadores y jugadores todos de la mano para situar al fútbol vasco en una posición privilegiada en el fútbol actual. En un momento, por cierto, donde el deporte se está recuperando del golpe de la pandemia, algo que ha agudizado aún más la distancia económica entre grandes y pequeños, pero que parece que en Euskadi han conseguido evitar ese golpe gracias a su filosofía y su resiliencia. "Los equipos, no solo los vascos, si quieren cuadrar las cuentas se ven forzados a mirar a la gente de casa. Los vascos tienen más facilidades porque lo han hecho más veces·, apunta Monje.
De momento, equipos, jugadores y entrenadores vascos ya han inaugurado el palmarés este año con una Copa del Rey con deudas históricas, Xabi Alonso aspira a tres títulos más con su Bayer Leverkusen y Arteta y Mendilibar a uno cada uno.
La noche había empezado con un farol y pérdidas considerables, pero Lando Norris se marchó de Las Vegas con las fichas que deben hacerle campeón del mundo en las dos últimas carreras. Max Verstappen, por el contrario, salió de los casinos sabiendo que había aprovechado su mano buena, aunque con ella no haciese saltar la banca. Tras el pertinente paseo en un Cadillac Rosa, George Russell también quiso su cuota de protagonismo junto a Mickey Mouse en un podio demasiado cuesta arriba para Carlos Sainz, séptimo en la meta.
Mad Max se permitió la licencia de cruzar la bandera a cuadros con vuelta rápida (1:33.365) y 20,7 segundos de ventaja sobre Norris. La sexta victoria de la temporada deja al holandés a 42 puntos del liderato. Con apenas 58 en juego, su prioridad en Qatar y Abu Dhabi será discutir el subcampeonato a Oscar Piastri, que le aventaja en 12. El australiano volvió a arrastrar sus penas por el Strip Circuit, donde debió conformarse con la cuarta plaza, en parte gracias a la sanción a Andrea Kimi Antonelli. El rookie italiano, tras 48 vueltas con el neumático duro, fue otro de los protagonistas de una prueba en la que había partido decimoséptimo.
Si el golpe de realidad resultó duro para Sainz, sin recursos para soñar por el podio, no digamos para Fernando Alonso. Séptimo en la parrilla, el líder de Aston Martin fue cediendo terreno hasta acabar decimotercero bajo la bandera a cuadros, agitada por Catherine Zeta-Jones. Por detrás de los Haas y el Sauber de Nico Hulkenberg. El enésimo motivo para el sonrojo en el equipo dirigido por Andy Cowell. "Somos más lentos que ellos con el DRS activado, así que no podemos hacer mucho más", admitió el asturiano por la radio, exasperado por la lentitud del AMR-25.
Error y recuperación
Otro que dijo sentirse "decepcionado por no ganar" fue Norris, aunque sus palabras deban interpretarse con cautela. Entre otros motivos porque él mismo pudo echarlo todo a perder con un violento volantazo ante Verstappen en la salida. De la trazada la curva 1 salió recto hacia la escapatoria, cayendo desde la segunda a la cuarta plaza. Otro episodio para su aura maldita, tan propia de Nigel Mansell. Un error clamoroso del que había que recuperarse con manos ágiles y cabeza fría. Así lo hizo y de justicia es reconocerlo.
Desde el fondo de la parrilla, Lewis Hamilton ganó siete posiciones antes de cumplir un par de vueltas, aprovechando la demencial acometida de Gabriel Bortoleto, que había dejado numerosas víctimas a su paso. La más grave, Lance Stroll, obligado al abandono. Tampoco pasó desapercibida la maniobra de Liam Lawson por el interior de la curva 1. Con la excusa de evitar a Russell, el neozelandés impactó contra Piastri, dejando su McLaren no muy bien parado.
A esa pugna en la zona noble se quiso sumar Oliver Bearman. Su hábil maniobra en la salida le hizo ganar seis posiciones, una de ellas ante Lawson, ya con el alerón delantero descolgado. De modo que Alonso se instaló en la novena plaza, a la estela del británico de Haas, sudando para sujetarse en la zona de puntos ante monoplazas que le aventajaban en prestaciones.
Justo después de un virtual safety car, Aston Martin convocó a su líder para su pit-stop en la vuelta 17, colocando un juego de duros, ganando la posición a Bearman, perjudicado por la lentitud de sus mecánicos cuando quiso protegerse. Aun con daños en el alerón delantero, el asturiano se gustó con un par de adelantamientos a Yuki Tsunoda y Franco Colapinto.
Por entonces ya no daban mucho de sí los neumáticos, así que en la vuelta 22, Sainz y Norris aprovecharon para montar los duros. Desde el arranque, el líder del Mundial se había obsesionado en reducir la degradación con el lift and coast, reservando su ritmo de ataque para más tarde. Además, cuando se vio con fuerzas, Russell le tendió una alfombra roja. "No voy a hacer nada estúpido para poner en riesgo nuestro podio", avisó a 16 vueltas para la meta.Uno de esos equívocos mensajes tan del gusto del líder de Mercedes, compatriota de Norris y enémigo acérrimo de Verstappen.
Más obligado por las circunstancias, Sainz intentaba sofocar los ataques de Charles Leclerc. Sin embargo, no había ritmo en su coche. Ni para apostar por el podio, ni para contener a un Ferrari. Tras una vibrante qualy, la situación de Williams era mucho más prosaica, como la de Alex Albon, obligado al abandono tras una noche aciaga. Un error en el procedimiento de salida le costó una reprimenda y una maniobra frente a Hamilton en la curva 14, cinco segundos de sanción.