La entrada de los jugadores a la residencia de la Ciudad del Fútbol no tiene nada especial. Los taxis, o el coche que les lleva (ninguno va en transporte público), les deja en un mini parking que hay apenas a 100 metros de la puerta. Nada, un caminito asfaltado, cuesta abajo, que tardan 30 segundos escasos en recorrer. Sin embargo el sábado, cuando llegaron (no todos, pues faltan los que jugaron la final de la Champions y Yeremi Pino, que llega hoy) los futbolistas se encontraron un pasillo de flores rojas y amarillas y un mural con dos mensajes: “Bienvenidos” y “¡Vamos España!”. El camino, los 30 segundos fueron los mismos, pero la estética anunciaba que estamos ante algo especial.
Desde hoy hasta el 19 de julio han de pasar 48 días. Si se suman dos más (la concentración comenzó el sábado), cifra redonda: 50. Cincuenta, ahora en letra, días para que la selección española sueñe con ser campeona del mundo en Nueva York. Mucho menos, 14 días, faltan para el debut. Lo primero que hicieron, el sábado, fue ver la final de la Champions juntos. Lo último… Lo último no se sabe.
De momento ayer salieron al césped para hacer el primer entrenamiento. Fue abierto al público, que respondió pese a la lejanía del evento y al calor que hace estos días en Madrid. Sobre la hierba, poca cosa, la verdad. Entre los que faltan y los que van a comenzar a su ritmo, un poquito de balón, tres o cuatro ejercicios y poco más para los que no tienen ningún problema. Lo serio, de hecho, empieza hoy con la primera sesión a puerta cerrada, a la que seguirá un ‘Media Day’ para que la prensa pueda testar un poco cómo respira la expedición.
Después, la máquina empezará a rodar para no parar. Mañana (doble sesión) y pasado también entrenarán tranquilitos, y el jueves viajarán a Coruña para disputar contra Irak, en Riazor, el primer amistoso pre-Mundial. Dormirán en Coruña y al día siguiente, viernes 5, en autobús a Santiago para empezar la mayor peripecia de esta concentración: la llegada a EE.UU. El resumen es así: salen el viernes a las 10.00 de la mañana de Santiago y llegarán a Chattanooga, con escala en Nashville, 12 horas después.
Ocurre que, tras ese largo viaje, serán las 16.00 horas cuando lleguen al hotel, de modo que los médicos ya han preparado un plan de recomendaciones para que los jugadores traten de aguantar el sueño esa tarde y se vayan a dormir, aunque sea pronto, ya por la noche. Al día siguiente, el sábado 6, por la tarde (18.00 horas, las medianoche del sábado al domingo en España) harán un entrenamiento abierto al público en la Baylor School, lugar de concentración del equipo durante la primera fase (en una situación novedosa, dormirán, en cambio, en un hotel en el centro de la ciudad, apenas a 10 minutos de los campos).
El domingo 7 viajarán a Puebla (México) después de entrenar y allí darán solamente la rueda de prensa previa al segundo y último amistoso, que será contra Perú a las 20.00 horas locales (las 4 de la madrugada del lunes al martes en España). De ahí, vuelta a Chattanooga y luego ya sí, ya no hay más distracciones. Desde la noche (madrugada) del 9, habrá entrenamientos el 10, el 11, el 12 y el 13. Ese día, el sábado 13 por la tarde, viaje a Atlanta para el debut, ante Cabo Verde, que será el lunes 15 a las 12 del mediodía local (las 18.00 en España).
¿Dónde estará el foco estos días? Si no pasa nada raro, en la evolución de los que llegan ultimando la recuperación de sus lesiones. Nico Williams, Mikel Merino y, sobre todo, Lamine Yamal. Ver cómo avanzan y cuándo podrán debutar se convertirá en lo más interesante. No parece previsible que estén en el primer partido, pero quizá ya tengan minutos en el segundo, contra Arabia Saudí, el día 21. De hecho, el plan es que puedan estar en plenitud el día 26 contra Uruguay, fecha en la que todo el mundo sitúa el comienzo ‘real’ del torneo para España, aunque esto no lo dirán en voz alta.
Y no lo harán porque la obsesión de Luis de la Fuente, y de su ‘staff’, es repetir, en la medida de lo posible, la convivencia y las normas que marcaron la Eurocopa de 2024. Ni una voz más alta que otra, ni un gesto de prepotencia… Nada, sólo humildad y trabajo. Entonces funcionó. Ahora hay que verlo.







