Antaño los sentimientos en el fútbol se basaban en una identidad común, mayoritariamente geográfica (nacional y local), que unía a todos los estamentos en una afinidad de orígenes y objetivos. Eso ya no existe más que de modo minoritario y obligado por la necesidad. El fútbol es hoy una actividad empresarial dirigida desde la lejanía física y la ajenidad sentimental.
La vorágine electoral ha envuelto en la bruma, aunque sin llegar a ocultarlo, el insólito hecho de que ningún jugador del Madrid forme parte del plantel español en el Mundial. Incluso en un fútbol globalizado, que el más importante club del país no aporte, por fas o por nefas, ningún elemento al equipo nacional ayuda a pintar el retrato del Madrid de los últimos tiempos. Empezando por su vivero.
El peso de “la mejor cantera de Europa” en el vestuario blanco tiende a la ingravidez a causa de una mezcla de insuficiencia deportiva y política de fichajes. “La Fábrica” es exactamente eso: una instalación dedicada a la producción industrial en cadena de futbolistas destinados a la exportación con fines lucrativos. Carne de venta o de trueque.
En la camiseta se depositan la esencia y la historia del club. Quien la viste, venga de donde venga, queda automáticamente adoptado por la afición y pasa a formar parte de su catálogo de emociones primarias. Pero esa misma afición agradece la presencia de producto propio, carne de la carne y sangre de la sangre del club de sus amores, que acentúe y estreche el recíproco vínculo. Si el fútbol nació como sentimentalidad en estado puro, conviene no perder de vista el factor identitario ni relegarlo a un plano secundario en beneficio del mercantil. Deberían ser compatibles el cosmopolitismo y el arraigo.
No se está tocando ese punto en una campaña electoral caracterizada por el halago y las promesas al socio soberano. Le correspondería a Riquelme dar el paso y hacer hincapié en otorgar mayor confianza a la cantera y agotar sus posibilidades a fin de fomentar la consanguinidad vertebradora. Y ya que las elecciones coinciden con la visita de León XIV, digamos en latín que “nihil difficile volenti”. Nada es difícil si hay voluntad.
En el fondo, en ese y otros asuntos, en el Vaticano madridista, la pugna entre el viejo Papa y el joven monaguillo se resume en un mismo número: los 37 títulos de Florentino contra los 37 años de Riquelme.
JAVIER MARTÍNEZ
@JavierMartnez5
Actualizado Sábado,
13
mayo
2023
-
17:49Ver 2 comentariosSe impuso por 6-4 y 6-1, clasificándose para la tercera ronda...
Tras la durísima derrota de Roland Garros, Jannik Sinner concretó en Wimbledon su revancha ante Carlos Alcaraz. el italiano admitió que la clave de su éxito se había dilucidado a nivel emocional, dado que había sufrido una derrota "muy dura en París". "Sobre todo gracias por ser el jugador que eres. Es muy difícil jugar contra ti, pero tenemos, como dijiste, una relación increíble también fuera de la pista. Así que sigue adelante, sigue esforzándote", agradeció Sinner al español.
Ante la orgullosa mirada de sus padres y su equipo técnico, capitaneado por Darren Cahill, el tenista de San Cándido, se permitió alguna broma ante los micrófonos. "Un agradecimiento especial a mi hermano, que está aquí porque no hay Fórmula 1", lanzó en relación a su célebre ausencia en la final de París, por motivo de un viaje a las carreras.
"Me siento muy feliz de haber controlado los nervios y sí, es una sensación increíble", admitió el campeón, en referencia al último juego, donde sí pudo dominar la tensión, a diferencia de lo sucedido en Roland Garros, donde desperdició varios match balls. "Intentamos aceptar la derrota y luego seguimos trabajando, y esta es sin duda una de las razones por las que tengo este trofeo aquí. Me siento muy agradecido de estar sano y de tener gente estupenda a mi alrededor, que es lo más importante", aseguró el campeón.
Alcaraz, por su parte, se mostró muy cortés con el vencedor. "Es difícil perder, felicitar a Jannik por esta merecida victoria. Muy contento por ti. Eres tan buen rival dentro como fuera de la pista", apuntó el campeón de cinco majors. De este modo se cerró en la Central una jornada de tenis que había comenzado casi cuatro horas antes.
Champán con pajitas metálicas
A las doce del mediodía - que en Reino Unido es casi la hora de comer - el All England Lawn Tennis and Croquet Club parece una versión sofisticada de los Sanfermines. Hace calor, hay un tomo de fiesta (pero, obviamente, sin desmadre) y, en vez de kalimotxo en vasos de plástico que contaminan los océanos, hay champán servido con pajitas metálicas que no corren el peligro de acabar metiéndose en la nariz de ninguna tortuga marina.
El público es también una versión elegante de una fiesta popular. Están los fanáticos del tenis, que han dormido en tiendas de campaña a la entrada del Club, con la esperanza de pillar entrada. Están los aficionados, que en muchos casos han obtenido sus entradas en sorteos y rifas y que, aun así, han pagado precios que oscilan entre más de 70 y cerca de 500 libras (de 80 y pico a casi 600 euros), y que combinan sus afición por el deporte con la certeza de que van a ver en carne y hueso a alguna celebridad.
Y, por supuesto, está la élite, formada por diversas especies de ricos, poderosos y famosos. Hacerse miembro del Club de Tenis cuesta, dicen, entre 10.000 y 20.000 libras (de 11.500 a 23.000 euros), pero el principal obstáculo es que solo se puede acceder a él por invitación. Los socios del Club tienen pases para todos los partidos, lo que, también según la rumorología, da pie a la picaresca de la reventa. Este año, dicen, se han llegado a pagar precios de 20.000 libras por un asiento.
Kate Middleton y su hija Charlotte, durante la final.AFP
Por haber, hay hasta sitio para la politización. En una de las entradas del Club, cuatro activistas - tres ancianos y una chica con atuendo musulmán - protestan contra el papel del patrocinador de Wimbledon, el gigante de la banca británica Barclays, en la financiación de la guerra de Gaza. Son miembros de la Campaña de Solidaridad con Palestina. La chica, que lleva la voz cantante, tiene experiencia en ponerse frente al Club a protestar. "Este año la gente está respondiendo de manera más positiva que en el pasado, tal vez por lo que estamos viendo en Gaza", explica.
Es una protesta que encaja en el estereotipo británico tanto como la misma idea de Wimbledon. Los tres jubilados están sentados en sillas plegables. Absolutamente nadie parece hacerles caso, al menos durante el tiempo en que este periodista está con ellos. La chica, que es originaria de Cachemira -otro conflicto irresoluble, éste por un territorio que se disputan india y Pakistán y en el que también una parte de la población quiere la independencia- se niega primero a dar su nombre. Finalmente accede. Se llama Aisha, y se niega a dar la mano al periodista. Cuando éste le pregunta por qué, responde, "no doy la mano a los hombres. Eso no tiene nada que ver con Palestina".
14 libras a la hora
Pero las guerras, la pobreza o la realidad no se quedan a las puertas del All England Lawn Tennis and Croquet Club. Es cierto que dentro va a estar la realeza británica. El palco de honor va a contar con la presencia de Guilllermo y Kate Middleton. Tres filas por detrás se sentará Anna Wintour (casi una presencia permanente en el torneo), Keira Knightley o Hugh Grant, que en esta ocasión no va a quedarse dormido. El Rey Felipe VI estará en la misma fila que los herederos de la Monarquía británica acompañado por el embajador de España en Londres, José Pascual Marco. Y una cascada de celebridades menores, que los comunes de los mortales tratarán de divisar, lo que en ocasiones dará pie a situaciones casi irónicas, como cuando un grupo de asistentes y varias empleadas se concentraron bajo uno de los palcos exteriores de la parte exterior de la Pista Central para ver cómo comía la hija del cantante y batería de rock Phil Collins, Lily Collins, que ha alcanzado fama mundial por su papel protagonista Emily in Paris. Detrás de ella, algunos vieron al cantante Seal, ex marido de la top model Heidi Klum.
Algunos acaso hubieran visto algo irónico en los empleados del torneo, que cobran 14 libras (16 euros) a la hora por trabajar entre 9 y 12 horas diarias con derecho, respectivamente, a 45 minutos y una hora y media de descanso, para ver a la nepo baby por excelencia, Lily Collins. Pero al fin y al cabo esto es Wimbledon. Es un acontecimiento deportivo, desde luego. Pero, también, un evento social capaz de reventarle el algoritmo a la red social más sofisticada con su colección de celebrities. Unos Sanfermines para todos: pobres, clase media, y ricos.
Carlo Ancelotti ofreció este lunes en Río de Janeiro su primera conferencia de prensa como seleccionador de Brasil y facilitó la lista de su estreno en el banquillo de los pentacampeones del mundo. El ex entrenador del Real Madrid cuenta con Casemiro y Vinicius Jr., pero no ha convocado a Neymar, con quien, según afirmó, contará en el futuro, dado que, según explicó, ahora sale de una lesión.
Sobre Casemiro, dijo: "Es un gran jugador, he tenido la suerte de estar con él. El equipo necesita de jugadores con carisma y personalidad como él. Brasil ha tenido siempre un montón de talento. En el fútbol moderno hay que añadirle actitud, compromiso y trabajo. Eso lo tiene. Sobre todo para preparar una competición como es el Mundial".
Esta es la lista completa del italiano para los partidos de clasificación para el Mundial de Estados Unidos ante Ecuador y Paraguay. Alisson, Bento y Hugo Souza, como porteros. Alex Sandro, Beraldo, Augusto, Danilo, Leo Ortiz, Marquinhos, Vanderson y Wesley, como defensas. Pereira, Santos, Guimarães, Casemiro, Ederson y Gerson, como centrocampistas. Antony, Martinelli, Cunha, Raphinha, Richarlison y Vinicius, como delanteros.
El 5 de junio, en Guayaquil
Ancelotti debutará como seleccionador el 5 de junio, cuando la Canarinha visitará a Ecuador en el Monumental de Guayaquil en partido de las eliminatorias mundialistas. Su primer partido ante la afición brasileña será el 10 de junio, en el compromiso también de las eliminatorias con Paraguay en el estadio Neo Química Arena de São Paulo.
Brasil ocupa actualmente el cuarto lugar en la clasificación de las eliminatorias sudamericanas, con 21 puntos y a diez del líder Argentina. Sus partidos de junio serán definitivos debido a que se medirá a una selección de Ecuador que es segunda en la clasificación, con 23 puntos, y a Paraguay, que es quinta igualada a 21 con la Canarinha.
"Sé que el sistema debe depender de las características de los jugadores que tienes para que el futbolista se sienta cómodo. Quiero aprovechar y disfrutar de la enorme calidad que tienen estos jugadores y ahora toca trabajar para que esta calidad pueda agruparse para ganar el Mundial", afirmó el técnico transalpino.