El Friburgo goleó nuevamente al Celta en Balaídos, donde exhibió todo su repertorio futbolístico para poner fin al viaje europeo del equipo gallego, que se despide de la Europa League con un abultado resultado global de 6-1 favorable al equipo alemán.
El físico del Friburgo ahogó al Celta, incapaz de superar las marcas individuales que le planteó nuevamente Julian Schuster. Fer López, la apuesta de Giráldez para desarmar al rival, apenas entró en juego. Fue un querer y no poder del equipo gallego, nulo en ataque durante toda la eliminatoria.
La superioridad alemana fue aplastante. Se repitió la historia de hace una semana en el Europa-Park Stadion. La distancia entre ambos equipos en estos momentos es sideral. Al Celta le faltó el fútbol que suele aportar Iago Aspas, al que Giráldez recurrió en el intermedio con la eliminatoria sentenciada.
El Celta tampoco salió ganador de las segundas jugadas ni de los balones en largo. La eliminatoria ante el octavo clasificado de la Bundesliga evidenció que todavía está lejos de competir con los grandes de Europa. Un buen ejemplo es que Borja Iglesias, acostumbrado a ganar muchos duelos en LaLiga, fue fácilmente sujetado por los centrales Ginter y Lienhart.
La única vez que el Celta dio la sensación de dañar al Friburgo fue tras una pérdida del suizo Manzambi, de nuevo imperial en Balaídos. Pero Ferran Jutglà se empachó de balón y dejó la jugada en nada, pese al buen desmarque de Borja Iglesias.
El Celta se sentía inferior. No encontraba la forma de dañar a un rival al que le bastó con estar organizado para no sufrir, antes de que el croata Igor Matanovic, con una espectacular volea desde fuera del área, enmudeciese Balaídos en el minuto 35. El árbitro inglés, después de ser revisada la jugada en la sala VOR, concedió su golazo.
El tanto aturdió definitivamente al Celta, al que antes del descanso el japonés Suzuki terminó de rematar. 0-2 y eliminatoria resuelta pese a los cuatro cambios de Giráldez en el descanso (Aspas, Williot, Jones El-Abdellaoui y Carreira sustituyeron a Moriba, Javi Rueda, Moriba y Yoel Lago). Si había alguna duda, Sukuki firmó su doblete nada más reanudarse el segundo acto, para enterrar definitivamente el sueño celeste.
A partir de ahí, el equipo alemán se relajó y el duelo se igualó. Derry Scherhant rozó el cuarto de los suyos nada más entrar al partido. Luego, Fer López, Jones El-Abdellaoui, en dos ocasiones, Williot Swedberg y Jutglà tuvieron el tanto de la honra para los celestes, a los que Aspas dio otro aire en ataque. En la prolongación, lo acabó consiguiendo el sueco Swedberg.
El Real Madrid ha convencido a la Delegación de Gobierno en la capital y podrá disputar sus partidos del play-off de la Euroliga la próxima semana con público ante el Hapoel Tel Aviv. A esta decisión se ha llegado tras una reunión de seguridad donde se han analizado los informes policiales y la valoración de la Oficina Nacional de Deportes que, "en el contexto actual, rebaja la situación de riesgo alto de anteriores encuentros a riesgo medio", según fuentes de la Delegación.
Los dos partidos previstos, salvo que la serie tenga que prolongarse, serían el próximo 29 de abril y el 1 de mayo. En anteriores visitas, esta temporada, de equipos israelíes a Madrid, los encuentros se habían disputado con las gradas vacías.
La Delegación y los representantes del Real Madrid han acordado que las primeras filas del pabellón estén sin ocupación, que se permita exclusivamente el acceso abonados del club blanco con DNI y abonos cedidos con DNI junto al documento de cesión del propietario del abono y que en el palcos vips los asistentes tendrán que ser identificados.
No podrán venderse entradas libremente, a público no abonado, ni tampoco al visitante. En total, el cálculo es que como máximo entren los 8.000 socios con asiento del Madrid, es decir, un Movistar Arena con media entrada. La fórmula imita a la que en enero se aplicó en Valencia en el Roig Arena con la visita del Maccabi Tel Aviv, donde sólo los abonados del club tuvieron derecho a ver en directo la cita.
Además la Delegación aumentará el refuerzo de control en la entrada, la restricción de elementos de animación solo al ámbito deportivo y la apertura de los accesos se hará con mayor antelación. En total, el dispositivo de seguridad serán 450 efectivos policiales más un refuerzo de seguridad privada.
"Los partidos podrán disputarse en condiciones de seguridad y de forma compatible con el ejercicio del derecho de reunión y manifestación en los exteriores del recinto", dicen fuentes de la Delegación.
Han pasado las mejores estrellas, se han gastado cientos de millones y han desfilado una enorme cantidad de entrenadores. Hasta que el PSG ha decidido contratar no a un entrenador sino a un artista. Luis Enrique ha dibujado una obra de arte utilizando una técnica vanguardista. Nadie escatima esfuerzos. Nadie. Y una vez arriba, el lienzo es de los futbolistas. Su primer cuadro fue puro surrealismo, un sueño. Éste ha sido más minimalista, pero el resultado ha sido el mismo. En los penaltis, sí, pero la orejona se queda en París. [Narración y estadísticas, 1-1]
Ni en los mejores sueños de Al Khelaifi, en el palco junto a Ceferin, habría estado el encontrar a un técnico que no sólo te ha dado títulos, sino que te ha llevado a otra dimensión futbolística. Lo hizo, además, cuando se libró del lastre de Mbappé. Dos Champions después, en una discusión imaginaria, Luis Enrique siempre tuvo razón.
Y eso que la final de la Champions League saltó por los aires en el minuto 5. En la jugada más tonta, un despeje y un rebote, ante el jugador más listo de la clase. Kai Havertz recogió ese balón perdido para enfilar a Safonov tras una carrera de 40 metros en solitario. La reventó a su escuadra y se colocó el duelo donde nunca hubiera soñado el ordenador de Arteta. En ese mundo de estadísticas, que te dice que al Arsenal sólo le han remontado un partido en toda la temporada, tuvo que intentar desenvolverse el PSG.
Los jugadores del Arsenal celebran el tanto de Havertz.Armin DurgutAP Photo/Armin Durgut
Los franceses decidieron monopolizar el esférico, pero la libertad de sus movimientos estaba más que estudiada por la doble línea de cinco muy junta que colocó Arteta para defender su ventaja. Hablábamos de hormigón armado, habría que añadir también trincheras y ayudas constantes. Ergo, la final dependía de inspiraciones individuales más que de movimientos de balón, pese a que Vitinha fue el que más intentó que el esférico circulara de lado a lado para intentar encontrar una grieta en esa argamasa gunner.
Lo increíble es que, la más clara de la primera mitad, volvió a corresponder al punta alemán del Arsenal. Tras una preciosa pared con Odegaard por el perfil izquierdo, el delantero vio de nuevo a Safonov en su mirilla, pero cuando disparó, apareció Marquinhos como una exhalación para dar aire al PSG y esperanza a los aficionados al fútbol. Una ventaja de dos goles a la mejor defensa de Europa, apenas 6 encajados en 14 partidos, provocaría un colapso en las esperanzas francesas. Encima sería poco antes del descanso, doble golpe moral salvado.
De los franceses a nivel ofensivo poco que decir en 45 minutos pese a ser el equipo más goleador del torneo con 44 tantos. Una internada de Nuno Mendes que terminó con un cabezazo fuera de Fabián quizás fue lo más peligroso. Hubiera sido más si el español hubiera permitido el remate a Kvaratskhelia, mejor colocado en la acción. El único tiro a puerta también perteneció a Fabián, pero fue muy lejano y escorado y, pese a los problemas de Raya para atajarlo, pocas opciones tenía de ser el empate del encuentro.
Luis Enrique debía virar la final del cemento al talento. El que tienen sus jugadores de ataque y a los que el balón les llegaba siempre con el Arsenal muy bien plantado. Así que, lo importante era mayor velocidad de balón y jugar al primer toque. Ese momento llegó en el 64 y lo protagonizaron los dos delanteros más talentosos. Una pared entre Kvaratskhelia y Dembélé terminó con el derribo del georgiano por Mosquera dentro del área. Penalti y el técnico asturiano reclamó con sentido una segunda amarilla que Siebert no concedió. Marcó el mosquito y el partido volvió a empezar con sólo media hora por jugarse.
Demebele celebra su tanto de penalti.Armin DurgutAP Photo/Armin Durgut
Ahora Arteta debía decidir qué partido jugar, porque Luis Enrique iba a seguir empujando hacia Raya, como demostró Kvaratskhelia poco después con una contra estrellada en el poste. Y el vasco respondió metiendo a Gyokeres para lanzar un mensaje a los suyos de que sólo defendiendo no se gana una final de Champions. Los londinenses mostraron algo más de intención, poca, y se fueron medianamente contentos a la prórroga, porque Vitinha les perdonó a un minuto del final del encuentro y Barcolá en el añadido.
Prórroga soporífera
El Arsenal agotó los cambios al inicio de la prórroga. Arriesgado, pero efectivo para un equipo que ha estado exprimiéndose hasta casi el final de temporada cuando consiguió abrochar la Premier. Con ellos también mudó la iniciativa ante un PSG al que se vio algo cansado y, por momento, partido. Parte de culpa la tuvo Madueke, eléctrico y retando a Nuno en cada carrera. Le ganó una que pudo ser penalti, pero Siebert prefirió dejarlo pasar. Poco dejó la primera parte de la prórroga salvo el susto de Hincapié, cuando su equipo no tenía cambios.
Sorprendió que en la segunda casi ninguno lo intentara. Descaradamente, ambos equipos se encaminaron a los penaltis salvo por algún error del rival que nunca llegó. En la pena máxima Raya pudo ser el héroe al devolver la esperanza a los británicos tras el fallo de Eze, pero Gabriel lanzó a las nubes el quinto y definitivo y cerró la posibilidad de hacer historia. De la forma más cruel. Pena máxima para los británicos y gloria a Luis Enrique y al PSG.
Carolina Marín se reencuentra con las gratas sensaciones. La campeona onubense, tras los enormes esfuerzos realizados para recuperarse de sus dos graves lesiones de rodilla, ha recogido el premio merecido. Unos meses después de su última victoria en un torneo, lograda en los Juegos Europeos celebrados en Cracovia el 2 de julio del año pasado, ha conseguido encadenar dos títulos consecutivos del BWF World Tour.
El pasado domingo conquistó el Abierto de Suiza de bádminton tras imponerse a la indonesia Gregoria Mariska Tunjung por 21-19, 13-21 y 22-20, en un duelo en el que tuvo que levantar un punto de campeonato para hacerse finalmente con la victoria. Un triunfo que se sumaba al alcanzado el 17 de marzo en Birmingham, un prestigioso All England. No ganaba dos torneos consecutivos desde hacía tres años.
"Me siento muy feliz y orgullosa del trabajo que he hecho, hay mucho esfuerzo detrás de todo esto. Muchas veces el trabajo sólo se reconoce cuando una sube al podio y le cuelgan la medalla, pero ha sido complicado. Este es el camino que queremos seguir y recorrer. He puesto el foco de atención donde queremos trabajar, que es en seguir mejorando el juego, esa parte mental, y, sobre todo, que físicamente me siga encontrando como me estoy encontrado a día de hoy", aseguró la andaluza en el acto de presentación del Madrid Masters.
Su gran objetivo, cómo no, es poder colgarse una medalla en los Juegos Olímpicos de París. Las lesiones, al final, le impidieron reeditar el oro conseguido en Río de Janeiro en 2016 en una cita, la de Tokio, que se retrasó a 2021 por la pandemia de coronavirus.
"Llevo tres semanas seguidas de torneo, la primera fue en París, en el estadio donde se van a jugar los Juegos Olímpicos, y esa derrota fue bastante dura en el sentido de que no me lo esperaba porque las condiciones eran muy buenas. Físicamente me encontraba bien, mentalmente estaba preparada y fue un palo muy duro", ha explicado una Carolina Marín.
La onubense destacó que tras esa derrota, y antes del All England, tuvo una conversación muy dura con su entrenador, Fernando Rivas, que ha sido clave para alcanzar los nuevos éxitos. "Lloré muchísimo, saqué cosas duras, pero aprendí muchísimo y eso es lo que ha hecho que cambie el foco en cada uno de los partidos que he jugado. Los principales temas fueron sacar los miedos, inseguridades. Había un miedo que estaba bastante escondido, que era fallarme a mí misma. Nadie me ha regalado nada", sentenció la española.
Este año empieza a tener un mejor aspecto que el de 2023, en el que inició su camino de vuelta a lo más alto, tras romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha en 2019 y sufrir esa misma lesión en la rodilla izquierda en mayo de 2021, además de una doble rotura de menisco.
El ejemplo de Nadal
El año pasado, tomando como ejemplo a Rafa Nadal, capaz de sobreponerse a los momentos más complicados, se hizo a sí misma la promesa de recuperar su mejor versión. Los éxitos, no obstante, le fueron esquivos. Al triunfo conseguido en los Juegos Europeos de Cracovia del pasado 2 de julio únicamente pudo sumar el primer puesto en el podio del Masters de Orleans del último mes de abril.
Ahora, sus sensaciones son inmejorables. Y su gran sueño es poder repetir el oro olímpico conquistado hace prácticamente ocho años. "No sé en qué porcentaje de plenitud estoy. Lo que sí sé es que estaré al 100% en el momento en que llegue a París, de eso no tengo ninguna duda. Hoy mi rodilla está perfecta", sentenció en declaraciones realizadas a Olympics.com.