Tiger Woods, ganador de quince ‘grandes’, estuvo involucrado este viernes en un accidente de carretera en Jupiter Island, en Florida, según informó la oficina del sheriff del condado de Martin y recogen medios estadounidenses.
Woods, de 50 años, sufrió el accidente pasadas las 14.00 locales y todavía se desconoce su estado.
El coche del golfista estadounidense acabó volcado por el lado izquierdo, según unas fotos del accidente publicadas por el medio WPTV.
La policía está investigando las causas del accidente y la oficina del condado de Martin ofrecerá una rueda de prensa a las 17.00 locales.
No es la primera vez que Woods sufre un accidente de carretera. En febrero de 2021 sufrió fracturas abiertas en tibia y peroné tras un grave accidente en Los Ángeles que puso en serio peligro su carrera.
Woods estaba trabajando para regresar a competir después de romperse el tendón de Aquiles en 2025.
El 23 de octubre de 1989, seis días antes de las elecciones generales que renovarían la mayoría del PSOE felipista, las páginas de EL MUNDO del siglo XXI (nombre completo de la cabecera) se abrían a la luz. El mundo mundial, al que se incorporaban con declaración bautismal de universalidad y duración, era reconocible. Permanecía, en cierto modo, estable en sus grandes magnitudes. Incluso llegó a parecer incólume. Muy pronto iba a cambiar de modo radical, acelerando prematuramente el final de la centuria a partir de la década de los 90. También el deporte español iba a variar simultánea y drásticamente. En 1988, un año antes del alborear del diario, España obtenía en los Juegos Olímpicos de Seúl un raquítico balance de cuatro medallas (una de oro, otra de plata y dos de bronce). Cuatro años más tarde, en los de Barcelona, la cifra ascendía a una insuperada 22, con una cosecha de oros (13) que duplicaba, sumadas, todas las anteriores. EL MUNDO, cercano a cumplir tres años apasionantes, debutaba olímpicamente del mejor modo posible. Había enviado a cubrir los Juegos a una nutrida remesa de redactores. Reconocía así la importancia del deporte en el desenvolvimiento del país.
En aquel octubre de 1989, Miguel Indurain, un ciclista español, navarro, tenía 25 años. Ya había participado en cuatro Tours, con resultados discretos, aunque en ese mismo 89 ganaría una etapa. Estaba aprendiendo y transformando, aligerándolo, un corpachón poco apto para subir los grandes puertos. En 1990 ganó otra etapa y ya fue décimo, a pesar de sacrificarse para un Pedro Delgado que sólo pudo ser cuarto. En 1991 inició la relación de sus cinco triunfos consecutivos, únicos en la historia de la bicicleta, los más importantes del casi centenar, entre ellos un oro olímpico en la contrarreloj de Atlanta?96, que acabarían adornando su historial. Cinco redactores de EL MUNDO lo acompañamos en su quinto Tour triunfal. Miguel era algo muy nuestro, amén de muy de todos. Una España distinta descubría en él a un deportista diferente, exportable a la transformada Europa en la que el país seguía integrándose de la manera más homologable posible. Una España de la que EL MUNDO levantaba acta y daba fe, y a la que, desde la mejor tradición del periodismo más activo, riguroso y creíble, estaba contribuyendo a cambiar.
Más allá del ciclismo, que había formado con el fútbol y el boxeo el tríptico de deportes de la España inmóvil, Indurain, persona e imagen, era el deportista metafórico de la España nueva y, por así decirlo, moderna, internacional. Expresaba seguridad sin arrogancia. Superioridad sin alardes. Tranquilo hasta casi la impasibilidad, respetuoso, parco, cerebral, generoso, metódico, rompía con los arquetipos ciclistas de la cepa hispana: escaladores enjutos, intuitivos, irreflexivos. Ofrecía a todos los demás deportistas, a los que representaba desde su talla profesional y su trazo humano, un ejemplo de madurez innata e irrompible. Luis Ocaña se le habría parecido. Pero, si bien residente en Francia, emigrante en su niñez, era conquense de nacimiento y muy español por genética. Por su interior vagaba errante no la sombra de Caín, pero sí la del 'unamuniano' sentimiento trágico de la vida. Era, en suma, opuesto a Miguelón. Le podían los impulsos y, por añadidura, había nacido en 1945, en la posguerra.
Indurain no la había conocido ni padecido sus secuelas. No arrastraba taras ni complejos. En su prestigiosa individualidad que personificaba el equilibrio y la naturalidad sin concesiones a la galería, encarnaba una especie de ideal de presencia, convivencia, competencia e influencia. Ciudadano y campeón, héroe sin evitarlo y símbolo sin pretenderlo, podría haber compartido un eslogan fundacional del periódico.
Cada vez que pasa por una zona mixta, Fede Valverde no negocia palabras. Es un libro abierto. Así lo repitió en los pasillos del Santiago Bernabéu después de ganar 4-1 a la Real Sociedad. "Hemos tragado mucha mierda. Hemos pasado por momentos malos, creo que bien merecidos, y al final eso nos hizo cambiar y madurar", admitió el uruguayo, segundo capitán del Real Madrid, ante los medios de comunicación.
El futbolista de Montevideo es uno de los pesos pesados del vestuario y como tal estuvo en el foco de las críticas del público durante las últimas semanas de Xabi Alonso y con las primeras derrotas de Álvaro Arbeloa en el banquillo, algo que según él "es parte del fútbol".
"Hay que saber llevar estos momentos. Cuando las cosas van bien es bonito salir al Bernabéu y que la gente te aplauda, pero cuando no van bien tienen toda la razón en recibirnos de esa manera. No es lo que deseamos, pero es lo que merecemos. Nos apretaron un poco y cambiamos nuestra mentalidad. Las cosas no estaban saliendo como el madridismo ni nosotros queríamos y creo que ahora estamos cambiando esa energía y ese ambiente", reflexionó Valverde, que ante la Real Sociedad volvió a marcar después de poco más de un mes.
El uruguayo, que anotó en las semifinales de la Supercopa de España ante el Atlético, olió puerta tras un buen disparo desde la frontal del área, de vuelta también a la posición de centrocampista tras muchas semanas como lateral derecho. "Arbeloa nos pide mucha movilidad. En la derecha tanto a mí como a Trent y a Arda nos pedía que nos moviéramos bastante, que nos intercambiáramos las posiciones y yo me sentí mucho más cómodo porque siempre recibía de frente en el medio, y no de espaldas en el lateral como cuando jugaba ahí. Así tuve más espacio para conducir, atacar y llegar desde segunda línea", explicó Valverde.
El Madrid ganó a la Real y este lunes viajará a Lisboa para enfrentarse al Benfica en la ida del playoff de Champions League, una cita clave en el devenir de la temporada del conjunto blanco y que llega justo después del desastre de la última jornada de la fase de liga, cuando los del Arbeloa cayeron en Da Luz por 4-2 y dijeron 'adiós' a sus opciones de estar entre los ocho mejores del torneo. Sin esa posición, el Madrid tendría que medirse de nuevo a los de Mourinho por un puesto en los octavos de final. "Estamos en una buena dinámica y ahora que no nos pegue el bajón otra vez contra el Benfica. Hay que ir a por todo en esta semana", aseguró el uruguayo.
En la misma línea se mostró Arbeloa en la sala de prensa, donde advirtió sobre el equipo lisboeta. "Espero que no se repita la historia. Vamos prevenidos de lo que nos espera allí el martes. Es una eliminatoria de 180 minutos, tenemos que salir a hacer un gran partido y ganar", declaró el técnico, que elogió a Vinicius, Trent y Carvajal.
"Llevo un mes viendo a un gran Vinicius, no solo este partido", reconoció Arbeloa, que insistió en que "lleva haciendo partidos de muchísimo nivel y para mí es un jugador que va más allá de los números". "Es capaz de condicionar los partidos", añadió.
Sobre Trent y Carvajal, titular el inglés y con media hora de juego el español, el entrenador admitió que "los necesitamos a los dos". "Me ha parecido un chico muy inteligente, que entiende muy bien el juego y entiende rápidamente lo que queremos de él", dijo sobre el ex del Liverpool.
"Carvajal el primer paso lo ha dado hoy, se merece la ovación del estadio y tenemos muchos partidos por delante. Tanto Trent como Dani vienen los dos de un periodo de baja y no están para 90 minutos en tres días. Les vamos a necesitar a los dos, son diferentes y nos pueden dar cosas diferentes", argumentó Arbeloa sobre el defensa de Leganés.
"Partido del Elche". Así respondía Diego Simeone a un periodista que le ennumeraba las 14 victorias seguidas de su equipo, la mejor racha de siempre en el club, y el campeonato de invierno logrado tras vencer a Osasuna. Sin sacar pecho pese a que dos meses antes, tras su derrota ante el Betis, el equipo se quedaba a 10 puntos del entonces líder, el FC Barcelona. Después, en las entrañas del Benito Villamarín, la cholina y, desde entonces, historia. ¿Qué ha hecho el Atlético desde su descalabro en Sevilla?
Un fortín en casa
Como ocurrió el curso pasado, el Atlético ha hecho del Metropolitano un fortín. La de Osasuna era su octava victoria en casa, donde ha empatado dos duelos, ante Espanyol y Real Madrid, y no ha perdido ninguno. Es el único equipo invicto en su feudo y eso que, tras el escándalo en el derbi por los lanzamientos de objetos a Courtois, estuvo cinco partidos sin su grada de animación (por decisión de la propia grada). Además, ha mejorado como visitante, gran lastre la temporada pasada, y ha obtenido grandes victorias como ante el Barça, algo que Simeone no había conseguido desde su llegada.
Un muro defensivo
Esa fortaleza también se traslada a la línea defensiva, una de las principales cualidades de Simeone. La llegada de Le Normand y Lenglet ha reforzado una zaga que este año cuenta con la continuidad de Giménez, aunque ahora se encuentre lesionado. La irrupción de Javi Galán y el rejuvenecimiento de Oblak apuntalan el área rojiblanca y la dotan de esa contundencia que siempre reclama el técnico argentino. El Atlético de Madrid es el equipo menos goleado de la competición con 12 tantos en contra. Sólo la Real, con 13, se acerca a los guarismos de un conjunto que ha encontrado su mejor versión a nivel defensivo.
Cambio de dibujo
Curiosamente, esta contundencia defensiva ha llegado con un cambio del habitual dibujo de Simeone de los últimos años. El entrenador argentino ha prescindido de su clásico 5-3-2 para adoptar un 4-4-2 que le ha reportado, además, una gran efectividad ofensiva. No es el Atlético el equipo más goleador, pero sus números, tercero empatado con el Villarreal con 34 tantos, le permiten liderar la clasificación liguera.
Fichajes
Este verano, el Atlético de Madrid fue el equipo que más gasto realizó en fichajes en LaLiga con 185,5 millones de inversión de los 555 millones totales. Las llegadas de Le Normand, Lenglet, Musso, Gallagher, Julián Álvarez y Sorloth, han dado un plus al equipo en todas las líneas. Los dos últimos han aportado 13 y 8 goles respectivamente, muchos de los cuales han valido tres puntos para el equipo. Y después están Le Normand y Lenglet, cuya entrada en el equipo titular coincide con esta histórica racha de victorias.
Nahuel Molina dispara ante Sergio Herrera, el domingo en el Metropolitano.AFP
Banquillo
"Los futbolistas han hecho un grandísimo trabajo estos dos meses y medio, no sólo los que empiezan, también los que entran". Así alababa Simeone la aportación que hacen los suplentes al Atlético de Madrid. Un entrenador que no se queda en palabras sino que aporta hechos: es el que más usa el banquillo en LaLiga, con 2.329 minutos para los jugadores de recambio. Y ellos, claro, responden. Son ya 11 goles los que aportan los sustitutos rojiblancos con Sorloth como gran líder de esa estadística, con cinco tantos. En Europa han aportado 10, uno más que PSG y Lazio.
Físico
Más allá de la gran aportación que realizan los suplentes desde el banquillo, resulta llamativo el estado de forma de todos los jugadores del Atlético de Madrid. La llegada de Luis Piñedo como preparador físico ha dotado al equipo de una mayor resistencia: son el equipo de la liga que más distancia recorre, y que consigue llegar mejor al final de los encuentros. El equipo colchonero ha hecho 13 tantos en el descuento que le han brindado 11 puntos en liga y cuatro en Champions. "No es casualidad lo que pasa al final de los partidos", explicaba Simeone antes del duelo ante el Slovan.
Lesiones
Relacionado con el gran estado físico, está también la mejora en la prevención de lesiones que consigue el equipo de Piñedo. Ha habido varios momentos este curso con la enfermería vacía, un rara avis en un equipo, el colchonero, que el curso pasado en este periodo, por ejemplo, acumuló más de 20 lesiones (frente a las 9 que lleva en esta). A día de hoy sólo Giménez está de baja, su primera dolencia este año. El uruguayo, uno de los jugadores más frágiles de la plantilla, encadenaba cinco meses consecutivos sin lesiones, una situación novedosa desde su llegada al conjunto colchonero. Muchos mirán atrás y consideran que el cambio del Profe Ortega por Piñedo está en la esencia de este nuevo Atlético.