La Comisión de Control, Ética y Disciplina de la UEFA ha multado con 15.000 euros al Real Madrid por comportamiento racista y/o discriminatorio de sus aficionados en el partido de vuelta de la eliminatoria de la Liga de Campeones contra el Benfica portugués y ha advertido al club de cierre parcial de su campo en caso de reincidencia durante un año.
Según confirmó la UEFA, además de la multa económica, la Comisión ha ordenado el cierre parcial de 500 asientos contiguos de la tribuna sur inferior del estadio Santiago Bernabéu en el próximo partido que el equipo juegue como local, aunque el cumplimiento de esta sanción está condicionado durante un periodo de prueba de un año, a partir de la fecha de hoy.
En el partido ante el Benfica, el pasado 25 de febrero, un aficionado de la grada de animación del Real Madrid, la ‘Grada Fans’ en la que se desplegó un tifo contra el racismo, fue expulsado del recinto tras ser captado por las cámaras de la transmisión del encuentro realizando el saludo nazi.
Según pudo saber EFE de fuentes del Real Madrid, los miembros de seguridad privada del club le localizaron, identificaron y procedieron a su expulsión del estadio antes del partido. El club pidió de manera urgente a su Comisión de Disciplina del club que iniciase unrocedimiento inmediato de expulsión.
La UEFA anunció la multa y el posible cierre por el comportamiento racista y/o discriminatorio de los seguidores del Real Madrid en el partido jugado el pasado 25 de febrero, en el que el club logró el pase a los octavos de final, tras la polémica generada en el encuentro de ida en Lisboa, por el posible comentario racista del argentino Gianluca Prestiani al brasileño Vinicius.
El 17 de febrero, en el partido de ida del ‘playoff’, tras marcar el único gol del encuentro (0-1), Vinicius denunció al árbitro que había sido objeto de insultos racistas por parte Prestianni, por lo que el encuentro fue detenido unos minutos y la UEFA abrió una investigación.
El argentino fue posteriormente suspendido provisionalmente durante un partido y se perdió la vuelta en el Santiago Bernabéu, donde el equipo dirigido por José Mourinho perdió por 2-1 y quedó eliminado de la competición europea.
Nápoles - Real Madrid (2-3)
ABRAHAM P. ROMERO
Enviado especial
@AbrahamRomero_
Nápoles
Actualizado Martes,
3
octubre
2023
-
23:06Ver 10 comentariosUn error de Kepa provocó...
Cuando vio el balón en la escuadra, Vinicius se giró como si nada, dio media vuelta y se abrazó con Aurelien Tchouaméni. A su lado, Kylian Mbappé reclamaba unidad en la piña, en el festejo del equipo. Una vez bien apretados todos, el autor del 5-0 acudió a la zona técnica para reunirse en el abrazo con Álvaro Arbeloa, que le recibió no como a un amigo, sino como al hijo pródigo. De la recuperación de Vinicius depende el futuro del técnico. Bien lo sabe el Bernabéu, que seguirá exigiendo cada noche lo suyo al astro brasileño.
Fue un martes feliz de Champions, que falta hacía por Chamartín. Una goleada vital para acceder al top-8, culminada por el clamoroso reconocimiento a Jude Bellingham, autor del 6-1. Quién lo iba a imaginar en la previa, cuando sólo cundía el desencanto. Desde las siete y media, mientras el autobús del equipo descendía por Concha Espina, se sentía ya el frío de este enero poco propicio para el gran torneo. El gélido ambiente derivó en la indiferencia cuando el equipo de Arbeloa inició el calentamiento. Entre el escaso público que ya se había acomodado apenas pudieron distinguirse los aislados silbidos de los tímidos aplausos.
Llegado el turno de las alineaciones, el atronador volumen de la megafonía dejó escaso margen para emitir un veredicto. Desde la grada de animación, situada en el Fondo Sur, se desplegó una pancarta en recuerdo de las víctimas del accidente de Adamuz, por las que además se guardó un minuto de silencio. No de los altavoces, por supuesto, que ni siquiera conocen el descanso en un instante tan sagrado.
Arbeloa, impávido
La resolución definitiva quedaba pospuesta, pues, a cuando echase a rodar el balón. Y desde ese minuto uno quedó en el olvido aquel ambiente hostil del sábado frente al Levante. Nada de broncas cada vez que recibían Fede Valverde o Bellingham. Apenas unos pitos para Vinicius, atenuados por el madrugador 1-0, por el que Mbappé pidió disculpas a la afición del Mónaco, que colmaba sus butacas en un rincón del Fondo Norte.
Desde una esquina de la zona técnica, las manos en el bolsillo del pantalón, Arbeloa asistía impávido a la victoria. En la misma actitud contemplativa de sus dos primeros partidos, economizando cada gesto, cada una de esas órdenes que dice guardarse porque no alcanzan en la lejanía a sus futbolistas. El más apartado de su zona era Vinicius, tan habituado últimamente a que le regalen los oídos.
El brasileño, para lo bueno y para lo malo, juega ajeno a todo. A su ritmo, sin importarle el qué dirán. Ni le pesó errar una buena ocasión en el minuto 8, ni se le vio eufórico tras servir el 2-0, ni pareció arrepentido tras su disparatado error que casi aprovecha Folarin Balogun. Quedaba poco para el descanso y el madridismo tuvo que dividirse entre la protesta y el aliento.
Bellingham, ante Caio Henrique, el martes en el Bernabéu.AFP
Por mucho que se empeñe el club, desde todos sus estamentos, la gente sigue sin comprender la falta de actitud de Vinicius en tareas defensivas. Sobre todo en comparación con Mbappé, a quien ahora se le ve en la obligación de dar ejemplo, como buen capitán in pectore. En más de una ocasión quiso animar el francés a sus compañeros de ataque a acompañarle en el esfuerzo. Sin ningún éxito, por otra parte.
La tibia de Asencio
Aunque en realidad sí hubo un instante, nada más sacarse de centro tras el 2-0, en que el Madrid se volcó en campo rival con esas ganas que le exige su gente. Un episodio aislado, anecdótico y que, por tanto, resulta aún más significativo. En la actual dinámica tanto da que sea Antonio Pintus quien active a los muchachos en el calentamiento. No hay piernas frescas, por mucho que sean jóvenes. De hecho, el once inicial de Arbeloa, con 24 años y 152 días de promedio, fue el más tierno del Madrid en Champions desde diciembre de 2018.
Esa edad media se elevó tras el descanso, por culpa de la sustitución de Raúl Asencio, víctima de un fuerte golpe en la tibia derecha. El rol de Dani Ceballos como mediocentro pasó más desapercibido que el primer gol de Mastantuono en Chamartín, saludado por el inevitable: "Franco, Franco". No hubo más coros cuando retiraron al argentino, sólo el inevitable runrún contra Ceballos por la absurda pérdida que facilitó el gol de Jordan Teze.
El estadio aún tuvo tiempo de lamentar el excesivo egoísmo de Vinicius, sólo él capaz de desperdiciar una clamorosa ocasión para el 7-1. Muchos desfilaron satisfechos camino al hogar cuando el '7' recogía el galardón de MVP. Mbappé, siempre atento a cada detalle, le premió con un formidable empujón para celebrarlo.
La visita del Manchester City en la sexta jornada de Champions supone un desafío mayúsculo para el Real Madrid, envuelto en una profunda crisis de resultados, agudizada el pasado domingo con el 0-2 ante el Celta. El futuro de Xabi Alonso en el banquillo parece ahora depender de lo que suceda ante Pep Guardiola, uno de sus maestros, que compareció el martes en la sala de prensa del Bernabéu. El entrenador español del City, una vez más, no dejó a nadie indiferente en el coliseo blanco.
Alonso y Guardiola trabajaron juntos dos años y medio en el Bayern, un periodo que el técnico de Santpedor ha calificado de "increíble". Sin embargo, a su juicio, esta temporada para Xabi está siendo "complicada", porque "cuando no ganas, ya sabes lo que sucede". "A mí me pasó la temporada pasada, pero Xabi es capaz de sacar esto adelante", afirmó.
A la pregunta sobre si Alonso se puede jugar el miércoles el puesto, Guardiola optó por lanzar balones fuera. "Me preguntáis por el futuro de Xabi y yo sólo le deseo lo mejor, por la estima que le tengo. Pero es una respuesta que desconozco. Yo estoy muy lejos y no vivo aquí", zanjó.
"Hace cuatro días era líder de LaLiga"
La respuesta más contundente llegó cuando le pidieron un consejo para su colega. "Que mee con la suya. Y como no meará colonia, le irá bien", espetó, en referencia a las ácidas críticas que le dedicaron durante su etapa al frente del Barcelona (2008-2012). Sin ir más lejos, en septiembre de 2010, durante las primeras semanas de su rivalidad con José Mourinho, Pep abordó este asunto desde su peculiar óptica: "A lo mejor tienen razón y soy irónico, desafiante y meo colonia"-
Hoy, 15 años después, Guardiola mantiene su cuota de sarcasmo al abordar ciertas cuestiones. "Mis equipos son impresionantes, no se pueden comparar con nadie", ironizó cuando fue preguntado sobre el aprendizaje de Xabi en Múnich y su presunto reflejo en el Madrid. "Cada realidad es distinta y Xabi sabe perfectamente lo que tiene que hacer. Nos adaptamos a los jugadores que tenemos. Hace cuatro días era líder de LaLiga", recordó, en referencia a un equipo que salió del último clásico liguero con cinco puntos de ventaja frente al Barça.
La dificultad del compromiso ante el 15 veces campeón de la Champions, por tanto, se prevé máxima para el City. De hecho, Guardiola sólo ha sumado una victoria en sus últimos seis partidos ante los blancos. "No he hablado con Florentino y no me ha dicho que será el último partido de Xabi Alonso. No puedo responder a hipótesis. Sé el rival que nos vamos a encontrar mañana. Para ganar al Real Madrid en esta competición no te vale con ser mejor, tienes que ser mucho mejor", finalizó, para ceder el turno de palabra a Bernardo Silva.