A poco menos de tres meses del Mundial de 2026, Walid Regragui anunció este jueves el final de su etapa como seleccionador de Marruecos, uno de los equipos semifinalistas de la edición anterior de Catar 2022.
“Dejo mis funciones con lealtad, gratitud y con la seguridad de haber servido a mi país”, dijo el entrenador durante una ceremonia retransmitida en directo por televisión.
La marcha de Regragui era un asunto sobre el que se venía debatiendo desde hacía semanas en Marruecos, especialmente desde que el país se quedó a mediados de enero con un amargo subcampeonato en la Copa de África, en la que fue superado por Senegal en la final de Rabat.
En la ikastola se sentía extraño, solitario, sin amigos por sus orígenes marroquíes. Maroan Sannadi (Vitoria, 2001) aprendió a soportar un ambiente hostil y esa fortaleza la ha exhibido en su espectacular irrupción en el Athletic. Este delantero centro sólo lleva un mes en el club vasco y ya seduce a San Mamés. Fue contratado el pasado 1 de febrero (justo en el día de su 24 cumpleaños) tras destacar en el Barakaldo y en las categorías inferiores del Alavés. Desde entonces ha jugado tres partidos -dos como titular- y ha marcado un gol, el pasado domingo contra el Valladolid. Este sábado (21.00 horas) visita el feudo del Atlético.
Este gigante (1,92 metros) ha sorprendido a San Mamés por su instinto goleador y entereza anímica, valores destacados por su descubridor, Jonatan Torio (48 años). «Es muy duro en los duelos, físicamente es una bestia. Siempre se sacrifica por los compañeros», advierte el que fuera su entrenador en el Ariznabarra, equipo vitoriano de Tercera División.
Mucho ruido hubo en su vertiginoso estreno. Con sólo un entrenamiento fue convocado por Ernesto Valverde para el partido contra el Betis, del 2 de febrero, en el Villamarín. En el estadio bético, cuando calentaba en la banda junto a Djaló y Adama Borio, recibió los improperios de un energúmeno: «Sannadi, para tu casa, negro. ¡A África con tus muertos!». Dos semanas después, en el campo del Espanyol le llamaron «puto moro». Iñaki Williams lo escuchó y exigió al árbitro que aplicara el protocolo por odio e insultos racistas. El partido se detuvo durante unos minutos.
Situaciones incómodas y bien conocidas por Maroan, hijo de inmigrantes. En una entrevista en El Correo ya dijo: «Yo era el único de fuera en la ikastola. Siempre me sentí rechazado por parte del resto. No tenía amigos y encontraba en el fútbol lo que no tenía en la vida. Con el fútbol sí sentía reconocimiento y el cariño. No sé dónde habría llegado si no hubiera sido por el fútbol».
Los padres de Maroan son marroquíes, él tiene doble nacionalidad, puede elegir entre la selección de Marruecos y España, y cumple los requisitos exigidos para jugar en el Athletic: nacer en el País Vasco o formarse en la cantera bilbaína. En el fútbol encontró refugio y también la rampa de lanzamiento hacia el éxito. A los seis años se incorporó al Lakua, club que mantiene un convenio de colaboración con el Athletic.
Contacto por whatsapp
Tras pasar por los juveniles del Aurrera inició su despegue. En 2020 pidió una oportunidad al Ariznabarra (cuna de Peio Uralde y Gaizka Toquero). Así lo recuerda el técnico Jonatan Torio: «Maroan contactó conmigo por whatsapp porque quería jugar en mi equipo. Yo, al principio, sin verle, le dije que no me interesaba porque me parecía raro que en su último año de juvenil no jugara en el primer equipo del Aurrera, pero Álex, un entrenador amigo mío, me insistió en que le hiciera una prueba. En el primer entrenamiento ya me convenció. Me sorprendió por su corpulencia y gran calidad. Se asociaba muy bien con sus compañeros. Ahora dicen que se parece a Erling Haaland, pero Maroan es técnicamente mejor». [Noruego y vasco comparten fisonomía: 1,94 metros y 88 kilos para el nórdico; 1,92 y 87 kilos para el español. Ambos, 24 años].
En la pretemporada con el Ariznabarra ya demostró su potencial. «En el primer partido», recuerda Torio, «metió un gol y pronto los entrenadores de los equipos rivales me empezaron a preguntar de dónde le había sacado». El chaval superó muy bien el paso de juveniles a Tercera División. Aprendió rápido. «Trabajamos mucho la movilidad y estudiamos los puntos débiles. Una vez, cuando no estaba jugando bien, a él y a su compañero en la delantera les pusimos a jugar de centrales, para que se sintieran en la piel del otro. A él le sorprendió, pero lo aceptó como una manera para seguir mejorando. Nosotros, un equipo de barrio, sólo entrenábamos tres veces a la semana, pero él quería más», señala Torio.
En 2021 fue fichado por el San Ignacio, nodriza del Alavés, donde también despuntó como goleador. Un año después recaló en el Alavés B. El pasado 16 de julio fue cedido al Barakaldo (Primera Federación), fue titular indiscutible y marcó 11 tantos. El técnico Imanol de la Sota estaba encantado con sus zurdazos y espléndidos remates de cabeza.
En el último mercado de invierno, el Athletic le contrató por 4,5 millones de euros. Ernesto Valverde está encantado con un chico que no olvida sus inicios. «Maroan sigue manteniendo contacto conmigo por whatsapp e Instagram. Al principio parece tímido, pero lo que pasa es que no habla para no molestar. Yo le animo para que siga creciendo en este mundo tan difícil del fútbol. Ha encajado bien en el Athletic porque al equipo le faltaba ese perfil de jugador y por su forma de ser. Es un jugador que no se deja nada en el vestuario», señala Torio, el descubridor de la nueva perla de San Mamés.
Hagamos un ejercicio mental. Por un momento, pensemos en un piloto que ha sido capaz de lograr sus máximos hitos deportivos con un equipo caracterizado por el color rojo, afincado decididamente en Italia y cuya baza diferencial en la conducción es una capacidad abrumadora para mantener una regularidad prácticamente a prueba de errores.
Si hablamos de la Fórmula 1, quien nos viene a la mente de manera automática es todo un mito como Michael Schumacher. Si nos centramos en MotoGP, por lo menos en los dos últimos años de esta exigente disciplina, la figura que se hace con este podio virtual es Pecco Bagnaia.
El año pasado, sólo Jorge Martín pareció capaz de aguantarle el ritmo. De hecho, el piloto del Pramac, con un estilo de pilotaje diametralmente opuesto al del italiano, fue capaz de mantener el pulso con él hasta el último Gran Premio.
Marc Márquez, con su nueva escudería, Gresini Racing.Gresini Racing
Tras imponerse en la Sprint Race del sábado, todo parecía sonreírle. El domingo, en cambio, la impulsividad, su peor enemigo, volvió a jugarle una mala pasada. Un espectacular choque con Marc Márquez acabó por sacarlo de la carrera en la quinta vuelta y su gran rival, tras contemporizar durante unos minutos, se hizo finalmente con el triunfo en la Comunidad Valencia para sumar su séptima victoria del curso.
Bagnaia sumó con el equipo oficial de Ducati un total de siete Grandes Premios el año pasado, a los que se les sumaron también cuatro Sprint Races. En este caso, con Portimao, Austin, Mugello y Spielberg como telones de fondo. No obstante, tampoco hay que olvidar que el italiano dio uno de los grandes sustos de la temporada. Fue en Montmeló, después de salir despedido de la moto al hacerle un extraño la rueda delantera y de que otra de las máquinas, en este caso la de Brad Binder, pasara por encima de sus piernas. Los médicos, finalmente, anunciaron que no había fracturas y una semana después ya firmó la vuelta rápida en San Marino, en una carrera en la que todos los laureles, no obstante, fueron para Jorge Martín.
En los primeros test de este 2024, el vigente campeón se ha mostrado como el gran dominador. Tanto Sepang como Lusail se le dieron realmente bien. Todo invita a pensar que, si le respetan las caídas, volverá a ser el gran rival a batir.
En su caso, se da la combinación perfecta de hombre y máquina. Su moto ya era de las mejores del paddock y este año ha dado incluso un paso más adelante. El propio Bagnaia no ha dudado a la hora de señalar que la considera mucho mejor que la que tuvo en sus manos el año pasado. Desde su punto de vista, es la combinación perfecta de los puntos fuertes de la que pilotó en 2022 con los de la que le permitió reeditar el título de campeón en la pasada temporada.
Principales competidores
Con esas premisas, la nueva Ducati parece, al menos sobre el papel, una máquina casi invencible. Pero eso no es óbice para que haya que tener siempre, por supuesto, y a pesar de que tendrán en sus manos la moto del año pasado, un ojo pegado tanto en lo que pueda hacer el audaz Jorge Martín como otro piloto al que le importa muy poco jugarse el todo por el todo en los circuitos: Marc Márquez.
Los tests oficiales del seis veces campeón del mundo en la máxima categoría del motociclismo han sido realmente prometedores, por mucho que haya tenido que adaptarse a las peculiaridades de su nueva montura, la del equipo Gresini Racing. A eso, y a compartir box con su hermano Álex, quien aspira a afianzarse por lo menos entre los cinco más rápidos del campeonato.
¿Poderío nipón?
Otro foco de interés, sin duda, serán también las motos japonesas. Hace mucho que las que fueron las grandes dominadoras de los circuitos no pasan precisamente por un buen momento. La gran prueba de ello, precisamente, fue el adiós del propio Marc a una marca, Honda, que tantas alegrías llegó a darle en el pasado y que lo llevó por el camino de la amargura en los últimos tiempos.
La marca alada, precisamente, presentó hace tan sólo unas semanas en Madrid la apuesta oficial con la que intentará recuperar sus mejores sensaciones en los circuitos, tratando de pasar página lo máximo posible de su tan reciente historia con Marc Márquez. Yamaha, mientras, tal vez tiene menos urgencias que su más directa competidora. Pero, sin lugar a dudas, también intentará que sus prestaciones le permitan volver a estar lo más cerca posible de unas motos italianas, Ducati y Aprilia, que llevan ya unos cuantos años marcando seriamente la pauta en los circuitos de MotoGP.
La crisis de los 40 no es únicamente una frase hecha o el título fácil para una comedia. Es un proceso analizado por la Psicología en el que algunas personas, especialmente varones, se cuestionan su existencia, producto de la rutina de su vida en pareja, los cambios físicos o las expectativas laborales frustradas. En el fútbol la cosa se agrava, porque los 40 marcan la frontera de la retirada para los más afortunados y el inicio de una nueva etapa con menos emociones. Es difícil igualar las que se sienten en el terreno de juego. Al paro de los millonarios parece irreverente llamarlo de tal forma, pero es también paro emocional y afecta a quienes lo sufren como a quienes lo comparten. Llegan los divorcios.
Manuel Neuer no esperó a los 40 para hacerlo, ni piensa en la retirada después de cumplirlos, el mes pasado. Puede mostrarse juguetón como un adolescente para lesionarse en una pista de esquí, o maduro como un cuarentón para ponerse un brazalete arcoíris y desafiar al establishment, pero siempre firme en la portería del Bayern cuando hay que estarlo. Lo estuvo en el Bernabéu y sabe que debe estarlo en el Allianz, como sabe bien este veterano de la portería que cualquier crisis, también la de los 40, se afronta mejor desde un muro, sea físico o emocional.
"Las dudas vienen de tu cuerpo"
«Las dos cosas son importantes, pero en este momento para Neuer lo principal es el físico. Cuando llegas a los 40 años bajo la portería, tu preocupación es que te responda, porque todo lo demás ya lo sabes, tienes experiencia y conoces las situaciones que pueden darse. Las dudas, en cambio, pueden venir de tu cuerpo», explica Andrés Palop, que llegó en activo hasta los 41, en el Bayer Leverkusen, aunque después de una última temporada con escaso protagonismo decidió retirarse.
«Por lo que vimos en el Bernabéu, no parece que Neuer se encuentre ante ese dilema, la verdad. Será su físico el que marque los tiempos», añade el ex portero del Valencia y Sevilla, entre otros, ahora en el equipo de la agencia AC Talent, liderada por el representante Arturo Canales.
«Otra de las cosas que nos ha ocurrido a los porteros que hemos estado tanto tiempo en activo es el tener que adaptarnos a los cambios, sean del reglamento o hasta de los balones, pensados siempre para el gol, para los delanteros, no para nosotros. Pero los porteros no somos como el resto de los jugadores. Somos sufridores, estamos solos en el campo, hacemos cosas distintas y no nos quejamos», continúa Palop. El valenciano enlaza su explicación con el caso del alemán: «Neuer ha tenido una ventaja, porque apareció ya con todo lo que se le exige hoy a un guardameta moderno, lo traía de serie. Creo que tiene el mejor juego de pies del mundo en una portería, y era ya de ese modo desde muy joven, en el Schalke».
Neuer rechaza un lanzamiento de Mbappé.OSCAR DEL POZOAFP
La última temporada de Neuer en el conjunto de la cuenca del Ruhr fue la primera de Raúl, un cruce generacional entre dos líderes del fútbol europeo y de la Champions. Palop, que dejó el fútbol en 2014, se enfrentó a aquel Schalke, «aunque entonces Neuer era todavía suplente». Esa facilidad del alemán que describe para el juego con los pies fue una mina para Pep Guardiola cuando llegó al Bayern. Entre sus muchos experimentos, el catalán, un entrenador-alquimista, se planteó probar a Neuer en el centro del campo en un partido, según desveló en una entrevista Karl-Heinz Rummenige. «Fue difícil disuadirlo de esta intención, que podría haber sido interpretada como un acto de arrogancia. Sin embargo, creo que Neuer también lo habría hecho bien como volante», explicó el ex delantero y director general del Bayern.
A Guardiola le disuadieron, pues, de lo que hizo Javier Clemente con Molina en un partido de la selección, nada menos que el día del debut del portero, pero en el centro del campo. A Neuer le habría gustado la experiencia, seguro. Adora el riesgo, las experiencias nuevas, aunque alguna haya provocado controversias. Lo fue la decisión de irse a esquiar al volver del Mundial de Qatar, algo que prohíbe cualquier contrato del fútbol profesional, como ir en moto o practicar deportes de riesgo. Un futbolista es también un activo. El portero nacido en Gelsenkirchen lo minimizó al decir que era esquí de fondo. Es difícil romperse la tibia y el peroné en esa práctica, pero todo es posible. Consolidado ya como gran capitán del Bayern, el club donde más mandan los futbolistas, porque después de serlo se convierten en dirigentes, fue comprensivo con su portero. Ni un reproche. Quién sabe si Neuer, parte ya de la aristocracia del club bávaro, seguirá los pasos de Beckenbauer, Rummenigge o Hoeness.
Cáncer de piel
La pasión por el riesgo le llevó, asimismo, a aceptar una proposición de la Disney para doblar al alemán a uno de los personajes de Monster University, aunque otras arriesgadas decisiones han sido por convicción. Después de sufrir dos intervenciones en el rostro por carcinomas, una clase de cáncer de piel, decidió invertir en la creación de una línea de cosmética de protectores solares, junto a la tenista Angelique Kerber. «Ambos tenemos historias muy personales cuando se trata de enfermedades de la piel», explicó.
En 2011, animó a los futbolistas gays a salir del armario, «porque eso alivia». Cuando llegó la Eurocopa 2020, en la que la Hungría de ViktorOrban debía jugar en Múnich, se colocó un brazalete de capitán arcoíris por primera vez. Lo repitió en el Mundial de Qatar, un desafío a su propia Federación y a la UEFA y la FIFA.
La declaración alimentó los rumores sobre su propia homosexualidad, algo que ni se molestó en desmentir, mientras se le podía ver en Múnich con las modelos Katrin Gilch o Nina Weiss, con la que estuvo casado. A los meses de su divorcio, inició una relación con la jugadora de balonmano Alika Bisell, con un extraordinario parecido con su ex mujer, pero 15 años más joven que el portero. Todo un anticuerpo contra la crisis de los 40, si es que alguna vez merodeó alrededor de la portería de este amante de los riesgos al que buena parte de los alemanes pide que vuelva a la Mannschaft para el Mundial y entre los que el Madrid quiere encontrar su última prueba de vida.