Treinta de los treinta y tres miembros de la expedición del equipo júnior del Valencia Basket que estaba en Abu Dabi y que se había quedado atrapada allí tras el ataque de Israel y Estados Unidos a Irán y la respuesta de este país a estados cercanos pudieron este martes tomar un vuelo a Turquía.
La Euroliga, organizadora del torneo de ocho equipos cuyo campeón se debía clasificar para la fase final, que se disputará en Grecia de manera paralela a la Final a Cuatro, ayudó al Valencia a que esta treintena de personas salieran de este emirato. Los otros tres miembros de la expedición, todos empleados del club, permanecían en Abu Dabi a la espera de encontrar nuevas plazas de avión para abandonar el país y volver a España.
La entidad valenciana esperaba que el grueso de esta expedición, que componían jugadores, técnicos, familiares y personal del club, llegara este martes a Valencia.
Los jóvenes del Valencia Basket llegaron a disputar dos partidos del torneo denominado Adidas Next Generation. En el primero de ellos cayeron por 89-84 ante Zalgiris Kaunas, y en el segundo fueron derrotados frente al equipo anfitrión por 55-88. El conjunto sub-18 levantino tendría que haber jugado un tercer encuentro, pero éste se suspendió, así como también el torneo por la grave situación en la que se encuentra Emirates Árabes, pendiente de que los ataques iraníes no se incrementen.
Supercopa de España
ABRAHAM P. ROMERO
Enviado especial
@AbrahamRomero_
Riad (Arabia Saudí)
Actualizado Martes,
9
enero
2024
-
22:43Los tres dirigentes asisten a la Supercopa...
Una carrera frente a una petrificación. La historia corrió del lado francés y, tras el fallo de Gabriel, sacudió a Luis Enrique y detuvo a Mikel Arteta. Pesó más el argumento del asturiano de repetir que la ilusión del vasco de ganar la primera. Pesó más el fútbol ofensivo del PSG: 75% de posesión, 21 disparos y 11 saques de esquina, frente a la muralla del Arsenal: 7 disparos, 3 paradas frente a 0 y sólo 285 pases. "Esto es aún más fuerte que el año pasado porque sabíamos antes del partido lo difícil que sería jugar contra el Arsenal", dijo el asturiano.
Lo fué. Se venía de lograr el primer título tras masacrar con cinco tantos a un Inter de Milan desdibujado. Y en Budapest había que remontar a un Arsenal que sólo había recibido seis goles en esta Champions. "La final fue muy difícil", expresó Luis Enrique. Y aburrida. Porque los británicos quitaron el alma al encuentro confiando en su poderío defensivo. "Han metido la ocasión que han tenido y han defendido el resto del partido. Nosotros no hemos cambiado el plan y al final hemos ganado", desgranó Fabián sobre lo que se encontraron tras verse por debajo en el marcador.
"Sólo quedaba pedirle a Dios que nos ayudara", pidió Pacho. Y debió de escuchar. Y es verdad que también lo merecieron. Porque Vitinha y Barcolá pudieron evitar hasta la prórroga, pero el balón no quiso entrar como tampoco en el disparo al poste de Kvaratskhelia. "Ha sido un gran final sobre todo a balón parado. Les deseo lo mejor porque es un gran equipo", añadió el central sudamericano pese a que fueron ellos los que consiguieron contrarrestar la principal arma de los gunners esta temporada. Han sido 29 goles, sin contar penaltis, 25 en Premier League y cuatro en Champions. Pero los defensas galos conocían perfectamente cómo proteger a Safonov.
No fue el ruso el parapenaltis que dio la Intercontinental al equipo francés ante el Flamengo de Luis Enrique. Cuatro detuvo en aquella tanda frente a ninguno en esta. Sólo tuvo que acompañar con la mirada los lanzamientos de Eze y Gabriel. De hecho, como si su sangre fuera de hielo, no mostró el guardameta la alegría de sus compañeros tras el fallo del central brasileño. Comedido incluso hasta en el podio de los ganadores.
Allí quien retrajo su protagonismo que no su alegría fue Luis Enrique. En un tercer plano se colocó cuando Marquinhos elevó la orejona al cielo. "Hemos demostrado que lo deseábamos de verdad desde el primer día de esta temporada. El entrenador dijo que es aún más difícil ganar dos veces", declaró el capitán brasileño, que terminaría con la copa por sombrero. Sorprendió que el segundo que levantó la orejona no fue un jugador, tampoco un técnico, sino un Al Khelaifi que ha dado con la tecla con el técnico asturiano.
"Esto como que sólo se lo he visto hacer al Madrid no tengo ni idea de cómo va. La primera fue histórica, la segunda lo va a ser más, el PSG necesitaba meterse en el grupo de los mejores equipos, ahora estamos ahí", expresó un entrenador que logra su tercera orejona y empata con Zidane, Guardiola y Bob Paisley. Es la segunda consecutiva para él y para el club, una hazaña que sólo ha conseguido el equipo blanco desde que la Copa de Europa mutó en Champions League.
Quieren más
Si alguien piensa que la obra del asturiano en el PSG termina aquí, está muy equivocado. "Estos jugadores son diferentes, los tengo que parar de entrenar y siguen, cuando alguien disfruta de lo que hace no tiene mérito. Para mí, este equipo va a competir el año que viene seguro", desveló el entrenador y luego le secundó uno de los jóvenes a los que él le dio la alternativa. "Esto no ha terminado. La segunda ya está aquí, vamos a seguir trabajando. ¡Vamos a ganar la tercera Champions!, gritó Doué, uno de los más desatados en las celebraciones del equipo francés.
Conseguido el objetivo, la vista se desviaba a las celebraciones, que resultaron un auténtico caos el año pasado. Tanto Marquinhos como el propio PSG en sus redes sociales han pedido "tranquilidad" a sus aficionados a la hora de celebrar este histórico título. Pero no dio tiempo y en París, al cierre de esta edición, ya se habían producidos varios altercados y decenas de arrestos. "Una nueva estrella brilla sobre París! Bravo al PSG que hace soñar a toda Europa. Francia está orgullosa", escribió el presidente francés, Emmanuelle Macron en sus redes. Siempre que esa estrella no caiga sobre las calles de la capital de su país.
Como si su carrera hubiera sido un proceso sin descanso de adaptación, Andrés Feliz (Santo Domingo, República Dominicana, 1997) ha vuelto a salir victorioso. O así lo parece tras sus últimas semanas en el Real Madrid. El mismo jugador que era el blanco principal de la sospecha y del runrún de las tribunas del Palacio durante la primera parte de la temporada, es ahora aplaudido puesto en pie cuando despliega su abanico de fiereza en la pista. El Tigre, lejos del cliché caribeño, es un guerrero durísimo que apenas gesticula en la batalla. Ni cuando el baloncesto le ponía mala cara ni ahora que parece sonreírle.
El mismo tipo del que se dudaba que pudiera ser el suplente (único) de garantías de Facundo Campazzo tras la retirada de Sergio Rodríguez, que tuviera siquiera nivel Euroliga, fue titular en el cuarto y último partido de la serie de playoffs contra Olympiacos. En su caso, un dominicano de perfil bajo, es cuestión de superación. Como cuando escapó de la delincuencia y las drogas en las calles de Guachupita ("mientras jugaba no hacía cosas peores", admitía en una entrevista en este periódico), el barrio más pobre de Santo Domingo. O cuando, sin hablar una palabra de inglés viajó a Florida con 16 años para después acabar triunfando en la cancha con los Fighting Illini y se graduó en Sociología en la Universidad de Illinois. El mismo chico que llegó a España con 23 años para probar en el CB Prat de LEB Plata y sólo un año después ya había derribado la puerta ACB de todo un Joventut.
"Es muy fuerte mentalmente, más de lo que parece", destacan en su entorno. Que apunta a otro episodio, cuando vestía de verdinegro en La Penya, de superación del base. Sin jugar a los paralelismos con Campazzo, con quien además comparte amistad, aprendizaje y complicidad fuera de la cancha -es, junto a Edy Tavares, su gran apoyo en el vestuario y la ciudad-, Feliz avanzó a la sombra de Ferran Bassas. Con un año más de contrato el catalán, fue adelantado por la derecha por un chico que saltaba etapas. Finalmente, Bassas acabó saliendo en 2022.
Andrés Feliz, durante el partido de ACB contra el Andorra.ACB Photo
A muchos, sin embargo, la apuesta del Madrid por Feliz pudo parecer sorprendente este verano. Terminaban en el club el retirado Sergio Rodríguez y Carlos Alocén, al que las lesiones habían impedido desarrollarse como apuntaba. Con Llull como único comodín en el puesto de director, el suplente de Campazzo era un chico que había sobresalido en el Joventut, pero que apenas tenía tres años de experiencia en Europa y jamás había disputado la Euroliga. "Me encanta. Es súper competitivo, siempre pone al equipo por encima de lo individual, lo que encaja perfectamente en el Madrid", le alababa ya tras los primeros entrenamientos de pretemporada el Facu.
Lesión
A Feliz tampoco le ayudo la lesión que sufrió al poco de comenzar, una rotura en la fascia del pie derecho que le tuvo casi dos meses parado. Por momentos, se antojaba una misión imposible lo suyo, intrascendente, errático, falto de confianza y, como siempre, inexpresivo. Pero Chus Mateo no desesperó con él. Desde su vuelta de la lesión, siempre tuvo más o menos minutos. Hasta que todo empezó a cambiar.
Una de sus primeras grandes actuaciones llegó a mediados de enero en Andorra. 11 puntos, cinco rebotes, tres asistencias. El Tigre, como le apodaron en Badalona, no destaca por su capacidad de tiro. Más bien es su fortaleza física, pese a no pasar del 1,90 metros. Tanto a la hora de batallar en defensa como a la de penetrar en ataque. La temporada anterior con el Joventut había sido su estallido -15 puntos, 4,3 rebotes, 4,3 asistencias, 1,1 recuperaciones y 16,9 de valoración fueron sus números-, incluido en el quinteto ideal de la ACB. Su récord de anotación fueron los 28 puntos que le hizo al Manresa en marzo, su mejor noche la había firmado en febrero ante el Baskonia 27 puntos (4 triples), 8 rebotes, 7 asistencias y 34 de valoración.
Feliz, defendido por Hakanson, del Murcia.ACB Photo
Pero en el Madrid debió crecer y convencer desde la defensa y el esfuerzo, algo que nadie dudó ni en sus días más grises. Al poco que a su fiereza le ha acompañado un poco de confianza, Feliz ha empezado a dibujar las pinceladas de lo que él se esperaba cuando fue firmado por tres temporadas. Hace 10 días tocó techo siendo decisivo con 20 puntos y 26 de valoración ante el Valencia, segundo clasificado. "Ahora mismo, es insustituible", había dicho de él Mateo, "encantado con su manera de ser, de entrenar y de su competitividad".
Feliz, que no ha cambiado mucho de hábitos en su vida en Madrid junto con su esposa Lisa Wygal -a la que conoció en la Universidad- y sus dos hijos pequeños nacidos en Badalona (Dree y Lily), ha derribado contra todo pronóstico el primer muro, aunque será en los próximos playoffs, donde el equipo de Chus Mateo se juega la temporada, cuando deba corroborar su pujanza. Es posible que su porvenir, a punto de cumplir 28, dependa de ello. De momento, su importancia en los esquemas del entrenador no se reflejan sólo en el aumento de minutos, también en que hasta comparte cancha con Campazzo en muchos minutos decisivos. Lo que no ha logrado Rathan-Mayes ni lo hizo el efímero Dennis Smith Jr., al que ficharon en su puesto y no duró ni un mes.