Es cierto, el Madrid ganó con un absoluto golazo de Vinicius, pero para celebrarlo se fue al banderín, que llevaba la enseña del Benfica, y sus gestos casi pornográficos sobre el palo pequeño. No sé si se enteró de que en el banderín estaba la bandera del equipo lisboeta, pero la armó. Le llamaron de todo, menos blanco. El horror, el gran horror del racismo.
Un partido que, según la dinámica que llevaba el Madrid, podía haber arrasado. Pero estalló el ‘show’ de Vini, el que convierte los partidos en ira, violencia e insultos. Se cargó el partido.
Y por mucho que el Madrid ganase gracias al brasileño, es un jugador que daña hasta el paroxismo la imagen del club, el sentido caballeresco, y convierte todo en un lodazal. El Madrid no puede jugar con un provocador, un agente de la rabia y la desesperación. Ya no hubo partido hasta el final. El público lisboeta estuvo impresentable, pero alguien encendió la mecha del racismo. Ya sabemos quién es siempre.
Es cierto que el nuevo Madrid, con el estilo de cuatro centrocampistas y la velocidad para arrebatar el balón, parece otro. Y es que Trent logra que el equipo se vea distinto. Él y Tchouaméni hicieron un partido casi perfecto.
El efecto de Arbeloa
Arbeloa ha cambiado el equipo. Luchan, corren y juegan. Incluso estropearon la fiesta de Mourinho, que al final, en pleno ataque de nervios, perdió el sentido de la realidad.
Ni siquiera podrá obtener el aplauso del Bernabéu. Estará en un palco especial para él, como una jaula. O quizá no quería llegar a Madrid como un perdedor, que es la pauta general en estos últimos años.
Caso especial es Mbappé. He visto el peor partido del francés desde que está en el Madrid. Es curioso que, si no le salen los goles desde el principio, se vuelve loco, se convierte en un jugador obtuso y confuso. El centro de Trent era gol seguro con el Mbappé normal, pero no lo logró, y encima le decía a Trent que había centrado demasiado fuerte. Inaudito.
Al final, aunque sea una mínima ventaja, el Madrid casi tiene resuelta la eliminatoria. Descubrió las ‘vergüenzas’ del equipo de Mourinho: su escasa calidad y sus limitaciones técnicas revelan la realidad del Benfica, que no va a ganar nada esta temporada.
Paso de gigante del Real Madrid en unos pocos días: una goleada al Barcelona, otra derrota ya en Girona, casi en los octavos de final de la Champions y líder de la Liga, en una temporada que parecía un desastre. Flick ha dejado a su equipo sordo, mudo y ciego. Y el Madrid está muy vivo, a pesar del escándalo de Lisboa.







