Carlos Sainz dijo prácticamente adiós a sus aspiraciones de ganar su quinto Rally Dakar al perder 45 minutos en la décima etapa disputada este miércoles, mientras que su compatriota y compañero de marca, Nani Roma, quien partía como líder, cedió el mando en favor del catarí Nasser Al Attiyah, que da un golpe en su reto de ganar su sexta corona.
Los problemas con el GPS que Sainz sufrió en el quinto tramo de la segunda parte de la maratón con final en Bisha, con 420 kilómetros, en su mayoría por dunas, le hicieron perder el control de la carrera y acabar con una penalización de quince minutos por saltarse un punto de control obligatorio de navegación.
Con este lastre, entierra sus sueños de volver a reinar en el Dakar al quedar sexto a 39 minutos en la clasificación, según los datos provisionales de los organizadores.
A falta de tres jornadas para el final del rally, el segundo puesto en la etapa de Al Attiyah por detrás del francés Mathieu Serradori le permite volver a comandar la prueba con doce minutos sobre el sudafricano Henk Lategan y 12:50 sobre Roma, sexto en la etapa a 20:12 del ganador.
Sucumbe Mbappé, sucumbe el Madrid. No es necesariamente el axioma de lo que sucedió en Anfield, pero dada la jerarquía del futbolista y el esfuerzo e inversión del club en el francés, la relación es evidente. Lo fácil es señalar a Mbappé por el penalti errado cuando el Madrid se aferraba a esa acción como un náufrago a un tablón en mitad de la tempestad. Un penalti, sin embargo, lo falla el mejor. Que se lo pregunten a Salah. A Mbappé hay que preguntarle por otras cosas, después de un partido errático, repleto de imprecisiones. También lo hizo Güler, el esperado Güler, pero la espera de uno y otro no tienen nada que ver, ni cuestan lo mismo. [Narración y estadísticas (2-0)]
Mbappé no es el único culpable de esta derrota ante el Liverpool (2-0) que pone al Madrid en una situación muy comprometida en la Champions, destinado a luchar por la pedrea en una primera fase nueva y extraña. El tiempo de los miuras queda lejos y es el tiempo del Madrid, pero la primera feria deja muchas sospechas, tras caer ante el Lille, el Milan, peores equipos que este Liverpool, con pleno en la Champions y líder de la Premier. Siguiente parada, Bérgamo, el Atalanta. De este modo, cualquiera lugar invoca una oración.
Las sospechas se ciernen sobre Ancelotti, por la irregularidad del equipo, y sobre Mbappé. Al primero le excusan las lesiones; al segundo, nada. Sin Vinicius, lesionado, Anfield era la arena para que buscara su lugar en el sol, después de un arranque de temporada tibio, donde apenas ha sido un crack de highlights. Hoy, la distancia entre Vini y Mbappé es un abismo, una sima. La ansiedad del francés, que lo que más cerca estuvo del gol fue de rebote, es un hecho, pero la ansiedad difícilmente es titular en el Madrid.
El 'vietcong' del liverpool
Mbappé era uno de los perfiles ofensivos escogidos por Ancelotti para un Madrid poco ofensivo. Tampoco eso es una coartada. Puede ser un contrasentido o puede ser un ejercicio de realismo, dado el parte de bajas del Madrid y la vocación de un Liverpool capaz de poner Anfield cuesta abajo cuando ataca. El día después de Klopp es el día siguiente, ahora de la mano de un desconocido de los banquillos, Arne Slot, que parece sacado de la carpeta de un head hunter. Se va el divo, se queda la idea.
Presiona y corre, corre mucho el Liverpool, algo que al Madrid le cuesta mucho aguantar con el mismo lenguaje. En Anfield tocaba el Madrid de la resistencia, el Madrid del Etihad, frente a un fuego ofensivo frenético cuando encuentra su ritmo, con futbolistas que alternan posiciones y roles, sin ofrecer referencias, como un ataque del Vietcong. La única solución era romper ese ritmo.
Lo consiguió el Madrid con un buen repliegue, aunque sin impedir las oportunidades que se sucedieron en la primera mitad. Courtois paró a quemarropa ante Darwin Núñez, Rüdiger cortó un centro de gol con el rostro inyectado y Asencio reaccionó a tiempo de sacar el balón sobre la línea después de su propio rechace. Nada más llegar al primer equipo y nada más empezar, era la jugada que puede condenar a quien llega de la cantera, siempre en debate, siempre bajo sospecha y siempre, o casi siempre, demasiado lejos del primer equipo del Madrid. Los centímetros que le podían haber señalado, en cambio, lo elevaron en su autoestima, sólido en su papel y bravo a empujones con Darwin Núñez. Aunque le costara una tarjeta, demostró cuajo en el área de Anfield. No es cualquier lugar. La maniobra de Mac Allister antes del gol lo encontró en el pulso final, pero el problema se había originado con anterioridad, en la falta de anticipación antes de que recibiera el delantero en el área.
Gakpo festeja el 2-0 junto a Van Dijk, Salah y Luis Díaz.AFP
El tanto fue la consecuencia del asedio que el Madrid no pudo impedir con el break del descanso. Fue peor. El segundo tiempo arrancó, de hecho, con la mejor intervención de Courtois, mano abajo, continuó con el gol y, de inmediato, la lesión de Camavinga, hasta entonces el mejor futbolista del Madrid, junto con Courtois.
Una serie negra que, sin embargo, dio paso a los cambios y a una ocasión aparecida de la nada gracias a uno de sus protagonistas. Lucas Vázquez saltó al campo para que Valverde, inicialmente lateral, pasara al centro del campo, junto a Ceballos. La primera vez que pisó el área, Lucas Vázquez provocó un penalti de Robertson. Mbappé dio entonces continuidad a su partido. Lo lanzó mal, como lo haría Salah, pero con mejores antecedentes. La mejora del Madrid fue insuficiente frente al gol de Gakpo. Mbappé miró al césped sin respuestas. A él lo mira el madridismo.
El lateral derecho y segundo capitán del Real Madrid, Dani Carvajal ha comparecido esta mañana en la rueda de prensa previa al debut en Champions ante el Stuttgart. Con la mirada puesta en el "increíble reto" que supone poder superar a Francisco Gento en el número de Copas de Europa, el madrileño también ha hablado de su posible renovación (termina contrato en 2025) y de la decisión que ha tomado la entidad con los futbolistas más veteranos.
"Mi idea está clara, quiero seguir aquí el máximo tiempo posible pero siendo realista y sabiendo lo que puedo aportar al club. El momento en el que no me vea con el nivel suficiente para seguir en la plantilla, daré un paso al lado. Es el único criterio en el que me baso siempre que el club quiera contar con mis servicios", afirmó Carvajal.
Además, planteó que "aquí el que manda es el club" y que, mientras su nivel "siga estando para cosechar títulos", no tiene "ningún problema" con la política de renovar año a año cuando los jugadores llegan a una determinada edad.
Balón de oro y los insultos a Vinicius
Pese a conquistar la Champions League y la Eurocopa con la selección, Dani Carvajal admitió que está "muy contento" con su nominación para el Balón de Oro, después de "una de las mejores temporadas de su carrera". "Soñaría con ganar el galardón pero ya con estar ahí para mí es un éxito rotundo", dijo Carvajal.
Por último, tanto su entrenador, Carlo Ancelotti, como el propio lateral, también comentaron lo sucedido con Vinicius Junior en el Reale Arena. "Desde dentro oímos insultos y al final cuando a uno lo pinchan, uno sangra y es normal que muchas veces responda ante esas situaciones con determinados gestos porque no se le deja tranquilo", afirmó el lateral.
Por su parte, el técnico italiano señaló que fue "una reacción a una acción muy fea, que pasa muchas veces contra él". "El hecho de ponga el dedo es bastante normal por todo lo que está pasando", sentenció.
Finalmente, también ha querido dejar señalar que lo que ha pasado el delantero durante estos años "no se puede soportar" y que puede "entender el pito a un rival, pero un insulto no es normal ya en el calentamiento".
Durante casi una hora, Pau Echaniz estuvo sentado en una silla de plástico, al cobijo de una carpa de plástico, mirando la tele. A los 23 años, en su debut en unos Juegos Olímpicos, fue el primero en bajar a la final del K1 slalom, completó el recorrido del canal de Vaires-sur-Marne por una línea casi perfecta, a una velocidad vertiginosa, con la serenidad de los veteranos y se relajó viendo qué hacían sus rivales. Estaba tranquilísimo, una dulce tarde de verano en un pueblito floreado cerca de Disneyland. Ya no se jugaba casi nada. Si le superaban los rivales, chapeau, se podían marchar a casa con su diploma olímpico orgulloso del trabajo hecho, ¡menudo tiempazo! Y si nadie mejoraba su tiempo, ¡ay!
Poco a poco se acumularon los fallos, del vigente campeón olímpico, el checo Jiri Prsacek, del vigente subcampeón, el eslovaco Jakub Grigar, y así otro y otro y otro hasta que Echaniz miró abajo y descubrió que ahí, todavía sentado en la silla de plástico, aparecía un bronce colgado en su cuello. Sólo otros dos veteranos como el italiano Giovanni De Gennaro y el francés Titouan Castryck consiguieron superar su registro y lo hicieron por un pelo: los tres acabaron con los mismos segundos en el marcador, 88 segundos, y eso que Echaniz tocó una puerta.
Echaniz muerde la medalla de bronce.BERTRAND GUAYAFP
En otras circunstancias, con más experiencia, quizá en los próximos Juegos, Los Ángeles 2028, el español quizá hubiera maldecido la puerta 19, casi al final del recorrido de 23 puertas, que le costó el oro. Pero este jueves estaba eufórico. En cuanto acabó el último de los 12 participantes de la final, Echaniz se fue a abrazar a su padre, Xabi Etxaniz, y su madrastra, Maialen Chourraut, que no sólo le animaron durante todo el recorrido, también le gritaron, aplaudieron, enloquecieron. Tan tranquilos siempre en las tres medallas de Chourraut, con el pequeño Pau, vivieron una de las mayores alegrías de su vida, sin duda. En el pantalán del canal de Vaires-sur-Marne, bajo un sol de justicia, le abrazaron con todas sus fuerzas y recordaron cuando era un crío y cogía su primera pala, ¿Qué podía haber hecho si no?
En 2021, cuando ya había amasado un notable palmarés en categorías inferiores, Echaniz decidió mudarse a vivir al País Vasco con su padre, su madrastra y su hermanita, Ane, y desde allí impulsó su carrera. Estudiante de moda en la Escuela de Innovación Profesional de San Sebastián, de repente se sucedieron los logros: de clasificarse para los Juegos, a meterse a semifinales, cruzar a la final con el último tiempo y allí, un bronce. La medalla que no pudo conseguir Chourraut el pasado domingo ya es de Echaniz, todo queda en familia.