«¡Dani (Ceballos), no te enteras de nada!». Ahí estaba Álvaro Arbeloa, con botas negras y barba perfilada, caminando entre los dos rondos del Real Madrid en el campo 1 de Valdebebas. Unas sonrisas por allá, alguna charla por aquí, y Antonio Pintus y Niko Mihic correteando a su lado. El italiano, como nuevo jefe de la preparación física del primer equipo; el croata, como jefe de los servicios médicos. Ambos han regresado al césped, y a su puesto, por petición expresa de Florentino Pérez, que este lunes decidió dar por finalizada la etapa de Xabi Alonso, con el vaso colmado por la negativa del vasco a permitir la vuelta del transalpino al día a día, e iniciar los tiempos de Arbeloa, Pintus y Mihic.
Sin Mbappé, Rodrygo, Trent, Militao, Mendy ni Rüdiger, el nuevo entrenador del conjunto blanco vivió un primer día de presentaciones, intenciones e indirectas. Llegó a las siete de la mañana a la ciudad deportiva, dos horas antes que sus futbolistas, y perfiló con su cuerpo técnico los primeros días del equipo. Le seguirán sus más fieles ayudantes del Castilla, con Julián Carmona como segundo, Kevin Cardeiro como asistente y Francis Sánchez como analista. El preparador físico del filial, Ricardo da Silva, asciende también al primer equipo para ponerse a las órdenes de Pintus, que incorpora también para las funciones diarias a su hombre de confianza, Sébastien Devillaz. Diego López, exportero del Madrid y entrenador de guardametas en el Castilla, seguirá en el filial porque en el primer equipo continúa Lluis Llopis, técnico de confianza del club y de Courtois.
Dirigió su primera sesión durante algo más de una hora y apareció por la sala de prensa de Valdebebas rozando las dos de la tarde. Veinte minutos de comparecencia, con Emilio Butragueño al lado, para dar alguna pincelada a su estilo y enviar mensajes, directos e indirectos, sobre la nueva etapa.
Arbeloa centró su mensaje en los jugadores y en especial en Vinicius Júnior, en un discurso que habla a la perfección de la intención de Florentino Pérez al elegirle como entrenador. «Los importantes son ellos. Que se puedan expresar, que sean felices y que disfruten, que es de lo que se trata esto», expresó sobre la plantilla. Una contestación que choca de lleno con los problemas que ha tenido Alonso durante los últimos meses, con parte del vestuario en rebeldía ante los métodos de su cuerpo técnico y lo rígido de los ejercicios y de la táctica en los partidos. Los futbolistas se lo recriminaron a Florentino y ahí empezó el fin de Xabi, reprendido por el club tras sustituir y enfadar a Vinicius en el clásico contra el Barcelona.
«Vinicius es uno de los futbolistas más desequilibrantes del mundo y uno de los más queridos por la afición. Todos vimos la final de la Supercopa y ese es el Vini que queremos ver, el Vini que sonríe y el Vini que baile», declaró Arbeloa, en otro mensaje directo.
El nuevo entrenador aterriza en el primer equipo con un contrato que de momento no es público, aunque distintas fuentes en Valdebebas aseguran que es por lo que resta de temporada y una más. «Estaré aquí hasta que el Madrid quiera», aseguró el técnico, que ve mejorado su salario del Castilla y recibirá distintas primas según los objetivos que le ha marcado el presidente.
Ante los medios, a los que recibió saludando por el nombre de pila en la mayoría de preguntas, estuvo irónico en alguna respuesta: «Eso son dos preguntas, ¿no?», «me esperaba la pregunta de Mourinho», «como para no recordarlo (el enfado de Vinicius en el clásico)», fueron algunos de sus juegos con la prensa.
En el micrófono, su charla con Xabi después de que se anunciara el cambio, que le comunicaron unos minutos antes de hacerse oficial, la «amistad» que le une y le «seguirá uniendo» con el vasco, el «privilegio» que supone para él «trabajar con Pintus», la «ilusión, tanta como la mía» que ha visto en el vestuario en su estreno y la «felicidad». «Les he dicho que la mejor etapa de mi vida fue siendo jugador del Madrid, son todos buenos chicos y nadie más que ellos quiere ganar títulos aquí». Y cerró con una indirecta hacia el mercado de invierno: «Tenemos una plantilla extraordinaria».








