Ninguna prueba de estrés como el Olympiacos. Nada más competitivo ni áspero en toda Europa como para testar esta revolución que auspicia Xavi Pascual, cuatro victorias en cinco partidos (la única derrota, en el debut, en el último suspiro en la visita al Efes) desde su llegada, siete de ocho desde que Joan Peñarroya fuera despedido del Barça. “Partido grande”, anunció el de Gavà. El preludio, todo lo anterior, de su noche más redonda, un disfrute, una paliza, un aviso. [98-85: Narración y estadísticas]
No ha tardado ni un mes en poner todo patas arriba, en pasar de la mediocridad y las dudas permanentes a la ferocidad y la determinación. A un Olympiacos plagado de bajas (sin Ward, McKissic, Evans, Fall ni el recién fichado desde la NBA Monte Morris) el Barça se lo zampó desde una actividad defensiva de manual, el motor de todo lo demás, de sus carreras, de sus triples, de su euforia. Coral, pero con dos nombres propios por encima del resto. Dos aleros de talento evidente. Kevin Punter y, especialmente, Will Clyburn, despedazaron a todo un grande de Europa.
El reto de Pascual, es ser capaz de afianzar esta forma de competir, desde la precariedad actual. Desde los ajustes económicos que han desplazado al Barça de las cumbres de hace no tanto, nada que ver con todo lo que el técnico manejó en su etapa pasada. Sacar lo mejor de una plantilla que él no hizo. Explotar sus recursos, que comulguen con su idea de esfuerzo, defensa y rigor táctico.
Fournier, del Olympiacos, anota ante Clyburn, en el Palau.JOSEP LAGOAFP
Al menos, guerreros tiene. Y experiencia. En estos cinco primeros envites, nadie le hizo más de 80 puntos. Sí lo logró Olympiacos, aunque gracias a los 29 del acto final, cuando ya estaba todo roto. Un síntoma. Su quinteto inicial ante el fiero rival -de otro ex entrenador azulgrana, Giorgio Bartzokas-, sumaba 140 años, 33 de media. Amaneció con el acelerador a fondo (14-6), triples de bienvenida a los griegos, cinco de los siete primeros intentados, mortal ya Will Clyburn (11 puntos en el primer acto).
Pero la batalla iba para largo, respuesta inmediata. Milutinov y Donta Hall en la pintura, Fournier en el perímetro. Hubo un buen tramo de igualdad, pero no de dudas. A la vuelta de vestuarios, el ciclón. Bartzokas ni sabía cómo espabilar a sus pupilos, desnortados en el Palau, perdiendo balones de forma mísera en el medio del campo. El tercer cuarto fue una explosión y el Barça llegó a mandar por 18 puntos con el enésimo triple de Clyburn -aquel jugador al que el Real Madrid flotó durante toda una serie de cuartos de la Euroliga, cuando jugaba para el Darussafaka-.
El Olympiacos ya estaba herido de muerte. Fue incapaz de reaccionar. Enfrente, la solidez. El Barça es tercero ya, igualado con Valencia, perseguidores del Hapoel (venció en Bolonia y es el único con 11 victorias).
Diciembre de 2023. Final de la Copa del Mundo en Copper Mountain (EEUU). Segunda ronda. Ahí, en el último truco, el tiempo se detuvo para Queralt Castellet (Sabadell, 1989). Un pequeño desequilibrio en el aire y un golpe espeluznante con su costado contra el pipe. La rider, que aún lo recuerda con respeto, cayó a plomo, quebrada. «Pasé bastante miedo». A sus 32 años entonces, con el sueño de una vida cumplido, la medalla olímpica en Pekín podía ser, perfectamente, el final de todo para una deportista histórica, una de esas pioneras surgidas contra todo pronóstico en el panorama español. Ni la rotura de seis costillas, ni el colapso pulmonar ni el susto. Ni el año entero en el dique seco. Ni otra lesión a comienzos de 2025 que le hizo retirarse del Mundial. Ni competir contra rivales a las que dobla en edad. La catalana afronta a partir de mañana sus sextos Juegos Olímpicos, la única de la delegación nacional que presume de presea.
Queralt sigue siendo, en el fondo, la niña que acudía los fines de semana al camping de Andorra en la caravana con sus padres, la que aprendía snowboard persiguiendo a su hermano mayor. Es como si siempre hubiera estado persiguiendo algo, lo improbable de una campeona en un país que no cuenta (sigue sin hacerlo, pese a sus protestas) con instalaciones para su deporte. Desde aquel debut en Turín 2006, no se ha perdido ninguna edición de los Juegos de Invierno, siempre mejorando, siempre persiguiendo, esa medalla que al fin llegó, de plata, en Pekín.
Pregunta. ¿Cuánto estrés mental y físico acarrean de más unos Juegos?
Respuesta. A nivel de trabajo es igual que otra prueba, pero obviamente los Juegos son la competición con la que todo deportista sueña, hacer la mejor actuación allí, que coincida tu mejor momento. Estamos acostumbrados a la competición, pero lo más importante es ahora, porque, en nuestro deporte, los Juegos es donde se da más bombo y hay más visibilidad.
P. Serán sus sextos Juegos. Pocos deportistas españoles, incluyendo los de verano, pueden presumir de algo así.
R. Seis. Se dice rápido, ¿no? Pero al final es una carrera dedicada al deporte que amo, por lo que tengo más pasión. Tengo mucha suerte.
Castellet, en acción.Red Bull
P. Cuando ganó la plata en Pekín, ¿le cambió la vida? ¿Notó esa repercusión en su deporte en más gente joven?
R. Desgraciadamente no. No fue un antes y un después en ese sentido. Para mí lo único que me ha cambiado es que es algo que necesitaba conseguir, personalmente. El resto de mi carrera ya la llevo de otra manera. Hasta el punto de que lo disfrutas más incluso, con menos presión. Pero en repercusión, no, no se ha notado muchísimo. Al final, si el halfpipe se conoce más es porque el deporte en sí crece. Hay más conocimiento, pero no porque gracias a mi medalla se haya dado más repercusión a los deportes de invierno o al snowboard en particular.
P. El problema de la falta de instalaciones en España, de tenerte que ir fuera a entrenar, sigue igual.
R. Exacto, es que eso no ha cambiado.
P. Una medallista olímpica en un país donde no hay ningún sitio donde entrenar su deporte.
R. Increíble. Es que para seguir el recorrido que he hecho yo, hace falta más que suerte. No hay un camino establecido, hay que intentar aprovechar todas las oportunidades que te puedan surgir e imaginarte las que no están para crearlas. Hay que trabajar mucho en este país para poder conseguir oportunidades, opciones.
P. Se tuvo que ir de casa con 16 años.
R. He dedicado mi vida, absolutamente. He tenido la suerte, que no todos los niños tienen, de tener unos padres que nunca me metieron presión. Nunca dudaron de mí y me apoyaron y siguieron, aunque pareciera una locura. Realmente ahora miro atrás y digo: 'Ostras, confiaron en mí incluso más que yo misma'. Fue jugármelo todo, irme a otro país, a Estados Unidos. Todo eso costaba dinero y era, o gano o no puedo seguir. En una carrera como la mía hay mucha suerte involucrada. No es fácil que se vuelva a repetir. Hay que producir opciones, posibilidades para las siguientes generaciones.
Queralt Castellet.Red Bull
P. La caída en Copper Mountain.
R. El deporte que hago es un deporte de impacto, hay caídas hasta para aprender. Esa caída en particular fue muy dura, pero de la que se aprendió y se siguió. Me alegra también que se pudiera ver, porque tuvo mucha repercusión. Y mucha gente se dio cuenta de que eso no es una cosa que pasa de vez en cuando. Es nuestro día a día. Estamos entrenando y caídas como esa están ocurriendo. Helicóptero para arriba y para abajo. Cuanta más presión te pongas a ti misma, o metas más altas tengas, o trucos más difíciles quieras hacer, pues más riesgo hay en los elementos.
P. ¿Pasó miedo en esos segundos en el aire en que era consciente de que iba a caer mal?
R. Sí, yo cuando salía sabía que me iba afuera. Pero al rebotar de espaldas no sabía en qué altura caería del pipe, si pillaría un poco de transición o caería totalmente al plano. Y fue así, al plano, por esa razón fue tan dura. No me salvó ni media la transición del pipe.
P. En su deporte no se puede ser prudente.
R. La gente prioriza. La parte de riesgo que pongas depende de la importancia que le des a aprender o hacer un elemento u otro. Para mí siempre ha estado en el margen de que todo esté dentro de mi control. Si hago todas las cosas bien, sé que el truco va a salir. Lo que pasa es que, claro, llega un momento que afecta tanto la adrenalina, las emociones y demás. Y hay que saber jugar todos esos elementos
P. ¿Cómo se lleva competir contra riders a las que dobla en edad?
R. De alguna manera, ellas han crecido viéndome a mí y yo las he visto desde el principio que han aterrizado en la competición. Para mí es un orgullo poder decir que he formado parte de esa progresión, de ese talento que va llegando y que va creciendo de una manera increíble. El nivel que hay ahora es diferente, todo el rato va evolucionando, van saliendo trucos nuevos, más altura, más todo.
P. ¿Imaginaba que se iban a poder llegar a estos límites?
R. No, ni en broma. Es increíble donde está ahora mismo el nivel del snowboard, tanto en chicos como en chicas.
P. ¿Se visualizó con otra medalla olímpica al cuello?
R. Y tanto, sí, yo lo sueño. Pero tengo que reinventarme todos los días. El juego es ese.
Olympiacos - Real Madrid
LUCAS SÁEZ-BRAVO
Enviado especial
@LucasSaezBravo
Kaunas
Actualizado Domingo,
21
mayo
2023
-
01:44El pívot, pilar sobre el que el Real Madrid...
Antes y después de los festejos, de bañarse en una de las fuentes de la plaza Masséna, Tadej Pogacar pasó por la rueda de prensa oficial del Tour, la que cada año despide la carrera. Habló de su preparación, de sus rivales, de Pantani, de sus récords y del Galibier, la etapa en la que sintió que podía reconquistar la Grande Boucle. Y el esloveno también habló del dopaje, la sombra que nunca abandonará al ciclismo.
Lo hizo con tranquilidad y con argumentos cuando le cuestionaron si entendía las dudas que podían despertar sus exhibiciones, sus seis triunfos de etapa, su doblete Giro-Tour, sus casi siete minutos de diferencia con Vingegaard en la general. "Siempre habrá dudas. Porque el ciclismo se ha visto muy dañado en el pasado, antes de mi época", admitió el del UAE Emirates, que asumió que "siempre hay envidias, personas en contra y enemigos con los que ganan, en cualquier deporte o situación de la vida. Y en el ciclismo también es así".
"La UCI invierte mucho dinero para asegurarse que este deporte se mantenga limpio y creo que es de los más limpios del mundo por lo que sucedió hace muchos años. Se abusó en el pasado. Pero no merece la pena tomarse nada que pueda ir en contra de tu salud. Es estúpido hacerlo. A lo mejor puedes seguir hasta los 36 en el ciclismo, pero la vida es muy larga. Es estúpido arriesgar tu vida por una carrera. Esto es un juego, pero la vida no es todo eso. Lo importante es mantener en buena salud. Ya nos estamos empujando al límite [físico] y no hay que seguir ejerciendo presión sobre la máquina", explicó con detenimiento Pogacar.
Tadej dijo que sí, que aunque no lo pareciera, estaba "superagotado" y que aunque escucha hablar mucho sobre ir a la Vuelta, "me sale por el otro oído". Porque ahora le toca descansar y su siguiente gran objetivo es "ser campeón del mundo".
Tampoco estará en la ronda española Jonas Vingegaard, que un momento antes, en la misma silla que su rival, explicó lo que había supuesto para él este Tour. "El resultado puede ser más extraordinario que ganar en circunstancias normales. Es posible que en unas semanas esté más orgulloso de este segundo puesto que de las victorias anteriores", pronunció, recordando que su preparación había distado de ser "ideal" tras la caída en la Itzulia. "Ocho días en la UCI, 12 en el hospital... Se pierde mucho, no me dejaban salir de la cama. Me hace pensar que el año que viene lo puedo hacer mucho mejor", se animó.