Billy Bonds, el jugador con más partidos disputados en la historia del West Ham United y una figura clave en la historia del club como jugador y entrenador, ha fallecido a los 79 años, según informó su familia el domingo.
Bonds jugó 799 partidos con el West Ham durante una etapa de 21 años, entre 1967 y 1988, y capitaneó al equipo del este de Londres en las victorias de la FA Cup en 1975 y 1980. Dirigió al equipo entre 1990 y 1994, llevándolo en dos ocasiones al ascenso a la primera división inglesa.
“Nos parte el corazón anunciar que hoy hemos perdido a nuestro querido padre. Era un hombre dedicado a su familia y la persona más amable, leal, desinteresada y cariñosa”, declaró la familia Bonds en un comunicado publicado en la página web del West Ham. “Papá amaba al West Ham United y a sus maravillosos seguidores con todo su corazón y atesoraba cada momento que pasó en el club”.
El capitán del West Ham, Jarrod Bowen, declaró a Sky Sports antes del partido de la Premier League del domingo en casa contra el Liverpool que Bonds “probablemente pasará a la historia como la mayor leyenda del West Ham (y) el mejor capitán que ha tenido el club”.
Tanto los jugadores como los aficionados dedicaron un minuto de aplausos antes del inicio del partido, y Bowen colocó una camiseta del West Ham con el número 4 de Bonds en la espalda junto al terreno de juego. El entrenador Nuno Espirito Santo afirmó que el ambiente en el London Stadium pudo verse afectado por la noticia de la muerte de Bonds, después de que el West Ham perdiera por 2-0 y pusiera fin a una racha de tres partidos sin conocer la derrota.
“No creo que afectara al equipo, pero sí al estado de ánimo, al ambiente general, lo notamos”, dijo. “Queríamos hacer otras cosas para honrar mejor la memoria de Billy Bonds, pero por desgracia no pudo ser”.
Cientos de seguidores 'ultras' de Real Sociedad y Lazio, dos equipos que se medirán en Liga Europa, protagonizaron en la madrugada del jueves una multitudinaria pelea por las calles de Roma, con bengalas, palos, objetos punzantes y sillas como objetos de ataque.
Los conocidos como Ultras Lazio y los RS Firm, de la Real Sociedad, se dieron cita en las calles de la capital italiana y protagonizaron una multitudinaria pelea que duró varios minutos.
En las imágenes, virales en 'X' y publicadas por la cuenta Hooligans.cz Official, se puede ver cómo entre la muchedumbre volaron las sillas y se lanzaron bengalas de un lado a otro de manera constante hasta que, tras varios minutos de pelea, los RS Firm abandonan el lugar perseguidos por los Ultras Lazio, que incluso se ensañaron con algún aficionado vasco rezagado.
La mencionada cuenta publicó también una foto en la que al menos un seguidor txuri urdin habría resultado levemente herido en la zona del costado izquierdo con algún tipo de objeto punzante.
En septiembre, aficionados 'ultras' del Roma, el otro equipo de la ciudad, asaltaron a varios seguidores del Athletic Club que también viajaron para un partido de Liga Europa.
Hay jerarquías en la Champions aún inaccesibles para este Athletic, goleado ayer en Dortmund, víctima de su endeblez competitiva. Hay estadios como el Signal Iduna Park que penalizan a un equipo tan falto de rigor defensivo, tan descuidado en las áreas. Otra derrota más que obliga a una reflexión seria a Ernesto Valverde. No sólo para seguir con opciones de disputar los octavos, sino a largo plazo. El Athletic no puede ofrecer tantas facilidades. [Narración y estadísticas (4-1)]
Tras un empate como todo balance en los últimos cinco partidos, Valverde precisaba de asideros. El más llamativo fue la inclusión de Alejandro Rego en la medular. Un chico de 22 años con sólo 41 minutos repartidos en cinco partidos, que no tardó en sentirse desbordado en un escenario tan solemne. No terminaba de ajustarse a la hora de saltar a la presión y de ello se aprovechaba Carney Chukwuemeka.
Cerrar esa vía de agua ya suponía un desafío para un Athletic con siete bajas. Aun sin jugar bien, al menos debía competir, chocar, ofrecer motivos de orgullo para su afición, que había paseado la zamarra rojiblanca por las calles de Dortmund. Dejando en el banco a Oihan Sancet, con su facilidad para acercarse al gol, el faro ofensivo debía encenderlo Sannadi.
De lateral a lateral
El ariete de origen marroquí se vio obligado a medirse ante un veterano como Niklas Süle, con un corpachón a prueba de tanques, repescado a última hora pese a sus molestias físicas para cubrir la ausencia de Nico Schlotterbeck. De esa baja sí debía aprovecharse el Athletic. No sólo por lo que el central representa sobre la pradera, sino por todo lo que su ausencia significa a nivel emocional para su afición. En las últimas horas, el internacional alemán viene mostrando reticencias para su renovación, alimentando los rumores que le acercan al odiado Bayern.
Se presentía ese clima de tensión en el Signal Iduna Park, aunque nada hicieron los Leones para sacar rédito. Más bien al contrario. En cuanto Julian Ryerson y Daniel Svensson pudieron alzar el vuelo, Iñigo Lekue y Andoni Gorosabel se vieron perdidos. Al generar superioridad con sus carrileros, el Dortmund se acercó al área. Y con la creatividad de Karim Adeyemi, su delantero más incisivo, generó el gol. Una cabalgada por la derecha, el centro raso de Adeyemi que atraviesa el área de punta a punta para el remate Svensson, el carrilero zurdo.
Sin noticias de Robert Navarro en la izquierda, ni de las largas conducciones de Unai Gómez como recurso para acercarse al área, el Athletic no ofreció nada reseñable en la primera parte. Ni un solo disparo a palos. Ni un par de largas posesiones con las que hacer pensar al Borussia. Un triste bagaje que obligaba a Valverde a replantearse la situación. Tras el descanso, aparecieron Gorka Guruzeta, Aymeric Laporte y Ruiz de Galarreta.
Iñaki Williams, tras el 1-0 en el Signal Iduna Park.AFP
En cinco minutos, ese triple cambio se diluyó como una mera declaración de buenas intenciones. En una oleada amarilla, iniciada de nuevo desde la derecha y culminada otra vez por el otro perfil, cortesía de Chukwuemeka. El canterano del Aston Villa, internacional inglés sub-21, contó también con la involuntaria colaboración de Gorosabel y Unai Simón. Demasiado blando el Athletic para un torneo como la Champions League.
Seguía alentando, pese a todo, la hinchada bilbaína, que vislumbró una salida con el primer remate de Sannadi, repelido abajo por Gregor Kobel. No había mucho aún donde rascar, aunque para prender la llama bastó con convocar a los centrales del Dortmund. Fue cómico el malentendido entre Süle y Waldemar Anton, regalando un balón en los pies de Guruzeta. Se intuía un hálito de vida debajo de ese 2-1, empujado por una nueva inercia.
Festejaron el empate, con una picadita de Robert Navarro, antes de que el juez de línea alzase el banderín por fuera de juego. Desperdició otra muy clara el canterano del Barça, buscando la escuadra, cuando la situación reclamaba algo más prosaico. Aún dispuso de otra más clara el Athletic, barrida en el área chica por Anton en las barbas mismas de Guruzeta. Se erguía el Athletic como en las noches grandes, aun exponiéndose a los riesgos de rigor. Unai Simón tapó una muy clara de Maximilian Beier, aunque ya nada opuso al inevitable arreón final, coronado con los goles de Serhou Guirassy y Julian Brandt.