Un nadador español de 53 años murió este sábado tras sufrir una parada cardiorrespiratoria mientras participaba en la prueba de natación en aguas abiertas en la localidad de Cascais, a las afueras de Lisboa, según informó la Autoridad Marítima Nacional (AMN) de Portugal.
Alas 12:50 hora local (una hora menos GMT) recibieron una alerta de los organizadores de la carrera sobre un nadador en parada cardiorrespiratoria.
“Al llegar al lugar, se comprobó que el equipo médico de la regata había sacado a la víctima del agua hasta la playa de São Pedro do Estoril, y los socorristas de guardia iniciaron rápidamente las maniobras de reanimación hasta la llegada de la tripulación de la estación de botes salvavidas y de los miembros del cuerpo de bomberos y del VMER, que continuaron con las mismas”, indicó la AMN en un comunicado publicado en la red social Facebook
.El hombre fue trasladado a un hospital en estado muy grave, donde fue declarado muerto, concluyó la autoridad marítima. El hombre participaba en la prueba de natación en aguas abiertas SWIM GP Oeiras-Cascais, de 10 km, en la bahía de Cascais.
María Pérez esperaba a primerísima hora de la mañana alrededor de la Torre Eiffel que se diera la salida de la prueba femenina los 20 kilómetros marcha cuando alguien encendió la tele que había en la minicarpa de España en la zona de calentamiento para ver cómo iban las cosas en la prueba masculina y tuvo que reaccionar. "¡Apaga!¡Apaga!" gritó antes de poder observar cómo su compañero, su amigo, Álvaro Martín, se colgaba la medalla de bronce. "Me pongo muy nerviosa, me pongo muy nerviosa, porque siempre compiten antes y Álvaro cuando gana me nombra, dice que ahora es mi turno. Yo no sé por qué lo hace, lo voy a matar", lanzaba Pérez.
Como en el último Mundial, Martín y Pérez, pareja fantástica. Si entonces fueron cuatro oros entre los dos, en los Juegos Olímpicos de París fue una plata para ella y un bronce para él, más que suficientes para desatar la euforia. En cuanto María Pérez llegó a la meta, allí le esperaba Álvaro Martín y el abrazo entre ambos fue tan intenso que no vieron que a su lado, esperando desde hacía un rato, estaba la reina Letizia.
"Ya le hemos perdido perdón, pero el deporte es así. Nos ha dicho que no pasaba nada", explicaba Pérez después de todo un proceso: "He sufrido mucho dolor, sólo los míos saben por lo que he pasado". Además de varios procesos víricos que le afectaron durante la primavera, la marchadora venía de una lesión grave, una fractura de sacro, que en invierno le obligó a pasar por el quirófano. Operación. Rehabilitación. Y una renuncia a los analgésicos en la que empezaron los propios Juegos: para volver a marchar a toda velocidad tenía que acostumbrarse al dolor, recuperar la sensibilidad en esa zona, aunque fuese una tortura. Lo hizo, aunque por el camino hubo otros golpes.
"En lo deportivo vengo de un año durísimo y también en lo personal. Aquí me han faltado dos amigos que han fallecido, Ángel, de cáncer, con niños pequeños en casa. Y Nicolás, también de cáncer, que era policía local en Orce y cada día desayunaba con él. Se fueron y ya no puedo hacer nada", lamentaba la marchadora en uno de los muchos momentos de la celebración en la que soltó las lágrimas. Otro fue, por ejemplo, cuando se abrazó con su entrenador, Jacinto Garzón, que besaba sus estampitas y felicitaba a su pupila: "Esta ha sido la mejor carrera que ha hecho nunca".
La reina, con Álvaro Martín.CASA REALEFE
No le faltaba razón. Pérez, que años atrás cometió errores de estrategia, que en algunas carreras que se lanzó para hundirse después, esta vez fue consciente de sus opciones a la perfección. La china Jiayu Yang demarró con violencia en el kilómetro 5 y Pérez, en lugar de irse con ella, esperó. Al frente del grupo, aguardó porque su momento no era ése. Era mucho más tarde, en el kilómetro 14, cuando rompió con todo para irse a por la plata. Pudo ser oro, incluso, pero una tarjeta le frenó en plena remontada y Yang supo mantenerse. A la prueba llegaba Pérez con ciertas dudas sobre su estilo técnico -los jueces llegaron a ponerle cómo ejemplo de lo que no se debía hacer en un congreso-, pero sobre el asfalto no tuvo problemas. "Yo también creo que ha sido mi mejor carrera. He visto a Yang que se iba y he pensado: ¡Buf, por ahí no vayas, María! Después he visto que podía pillarla en algún momento, pero estaba demasiado difícil", comentaba la española que ya fue campeón del mundo y de Europa y ayer completó su palmarés.
"Soy un tío normal de pueblo"
Desde Orce, el pueblo de Granada donde vive, al cielo. Una reivindicación del trabajo fuera de las ciudades que ayer nombró Pérez e hizo suya totalmente Álvaro Martín. "Soy un tío normal de un pueblo de 6.000 habitantes al sur de Extremadura [Llerena] y pensar que he ganado una medalla olímpica es increíble", aseguraba el marchador que llegaba con la vitola de favorito y acabó con el bronce, igualmente un éxito. Porque era su primera medalla olímpica después del cuarto puesto de los Juegos de Tokio y porque era la primera también de su entrenador, José Antonio Carrillo, que con muy pocos recursos - "Hacíamos jabalina con un palo de fregona y un cuchillo", recuerda- creo el mejor centro de tecnificación de la marcha del mundo, en Cieza, un pueblito de Murcia. "Hoy mi oro era este bronce, lo he dado todo", analizaba Martín, que como Pérez la próxima semana podría conseguir otra medalla en el relevo mixto de la marcha.
Ayer en el escenario más bonito que ha tenido nunca la marcha, bajo la Torre Eiffel, el marchador español aguantó y aguantó en el grupo hasta el toque de campana. "Es ahora, es ahora", le gritaba sus amigos, presentes en el Trocadero, y Martín, siempre impertérrito, cambiaba la cara. Con él, en ese último kilómetro, Pintado, Bonfim y el italiano Massimo Stano, todos rivales más que conocidos. Con él, en ese último kilómetro, la posibilidad de tocar el cielo. Atacó Pintado primero, violento hacia el oro, se fue con él Bonfim y Martín supo que era el momento: si seguía detrás, era medallista olímpico. En los últimos metros, en el empedrado del Trocadero, Martín miraba para atrás para controlar el ataque de Stano y ya estaba, ya lo tenía. En la meta, derrumbe: no podía más. Sólo tenía fuerzas para esperar a Pérez y celebrar juntos, y más tardes con la reina Letizia, un doblete histórico para España.
Efe Melbourne (Australia)Melbourne (Australia)Actualizado Miércoles,
17
enero
2024
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El ex guardameta del Arsenal FC, Alex Manninger, ha fallecido a los 48 años después de que su coche fuera arrollado por un tren.
La policía informó que el incidente ocurrió alrededor de las 08:20 hora local (07:20 BST) en un paso a nivel en Salzburgo, informa la BBC.
Manninger disputó 64 partidos con el Arsenal entre 1997 y 2002, ganando la Premier League y la FA Cup.
Jugó 33 partidos internacionales con Austria y formó parte de la selección que participó en la Euro 2008 en su país natal.
"Alexander Manninger fue un embajador excepcional del fútbol austríaco, tanto dentro como fuera del campo", declaró el director deportivo de la Federación Austriaca de Fútbol, Peter Schottel.
"Su profesionalidad, serenidad y fiabilidad lo convirtieron en una pieza clave de sus equipos y de la selección nacional.
"Sus logros merecen el máximo respeto y serán inolvidables."
Manninger comenzó su carrera en el club de su ciudad natal, Red Bull Salzburg, y pasó por 14 equipos en toda Europa, incluyendo el Espanyol, el Siena, la Juventus, el Udinese y el Augsburg.
Firmó un contrato de corta duración con el Liverpool FC a los 39 años en 2016, pero no llegó a jugar.
Durante su etapa en el Arsenal, Manninger fue en gran medida suplente de David Seaman, aunque sustituyó al portero inglés cuando este estuvo lesionado al final de la temporada 1997-98.
Esa temporada, Manninger ayudó al Arsenal a vencer al West Ham en los penaltis en la sexta ronda de la FA Cup y destacó en una memorable victoria contra el Manchester United en Old Trafford.
Manninger fue nombrado jugador del mes de la Premier League en marzo de 1998.