Un nadador español de 53 años murió este sábado tras sufrir una parada cardiorrespiratoria mientras participaba en la prueba de natación en aguas abiertas en la localidad de Cascais, a las afueras de Lisboa, según informó la Autoridad Marítima Nacional (AMN) de Portugal.
Alas 12:50 hora local (una hora menos GMT) recibieron una alerta de los organizadores de la carrera sobre un nadador en parada cardiorrespiratoria.
“Al llegar al lugar, se comprobó que el equipo médico de la regata había sacado a la víctima del agua hasta la playa de São Pedro do Estoril, y los socorristas de guardia iniciaron rápidamente las maniobras de reanimación hasta la llegada de la tripulación de la estación de botes salvavidas y de los miembros del cuerpo de bomberos y del VMER, que continuaron con las mismas”, indicó la AMN en un comunicado publicado en la red social Facebook
.El hombre fue trasladado a un hospital en estado muy grave, donde fue declarado muerto, concluyó la autoridad marítima. El hombre participaba en la prueba de natación en aguas abiertas SWIM GP Oeiras-Cascais, de 10 km, en la bahía de Cascais.
La cláusulaOpinión
IÑAKO DÍAZ-GUERRA
@InakoDiazGuerra
Actualizado Martes,
3
octubre
2023
-
01:17Alexia Putellas e Irene Paredes, ayer tras declarar por el caso Rubiales.EFE«Quien...
Una Juventus que no es la Juventus de las leyendas, sin haber ganado un solo partido, deja claro que esta Champios es cosa seria, y con seriedad responde el Madrid, más maduro, más cohesionado, sin los excesos ni las orgías goleadoras, al menos no todavía, y sufriente pero firme, como firme es Courtois, su portero de guardia. Es un buen camino, con Güler en crecimiento y Bellingham de nuevo en el gol, un solo gol. De lo demás que le pregunten a los porteros. La meta, sin embargo, es otra cosa. Está lejos, muy lejos. Lo que está cerca es el Barça, que llegará al Bernabéu, el domingo, con más botín de su cita europea, pero también con más inseguridades. Un clásico, no obstante, es como un baile de carnaval. Nada es lo que parece. [Narración y estadísticas (1-0)]
La derecha es la ruleta del Madrid. Mastantuono, Brahim y Rodrygo viajan en un tiovivo que Xabi Alonso no quiere detener para que ninguno sienta que es el dueño de un puesto sin dueño. Valverde podría subirse, pero la realidad es que desde que el uruguayo dijo que no le gustaba jugar de lateral, no ha jugado en otro sitio. Tres tazas. Las lesiones de Carvajal y Trent son poderosas razones. Veremos después, porque lo que mejor hace Valverde no es lo que inicialmente quiere su entrenador.
Ante la Juve, se bajó del tiovivo Brahim, el mejor de todos para el desborde, un futbolista que parece de otro tiempo, pero domina algo que nunca pasa de moda: el regate. El Madrid lo necesita, en especial cuando comprime la defensa del rival y desaparecen los espacios. Ocurrió frente a una Juventus que fue de más a menos, que exigió lo mejor de Courtois antes de que Di Gregorio le diera la réplica, después de una conexión, precisamente, entre Brahim y Mbappé. En la segunda parte siguió el tuya-mía entre los dos porteros. A Brahim y Mbappé les hizo Di Gregorio un uno-dos.
Rehabilitación emocional
Güler también partía en un caballito del tiovivo, pero el turco ve tantas cosas que es mejor llevarlo al centro. En la banda tiene un lado ciego, que no sirve para nada. Es un desperdició. Le ocurrió en el Metropolitano, donde Alonso se equivocó. Güler crece porque crece su confianza, y la confianza rompe las cadenas del talento. La rehabilitación emocional de este futbolista cabe anotarla en el haber del técnico. Ahora toca comprobar su progresión, sentarse y disfrutar. El Madrid es distinto con y sin su presencia. Mbappé, también. La mejor prueba, Getafe.
Ante la Juve, Güler demostró precisión, en saques de esquina que eran centros con telemetría, pero también sacrificio, en la presión y en el repliegue. Buena cosa. El duelo lo necesitaba, porque la Juve, pese a su irregularidad y la última derrota en Como, frente al baile de Nico Paz, es un equipo competitivo, con conceptos y roles muy claros. El primero, el de Vlahovic, como rematador o como vértice. En su mejor escapada, al inicio de la segunda parte, recorrió más de medio campo, aguantó el envite al veloz Militao y sólo la inmensidad de Courtois evitó el gol. Lo hizo todo bien el delantero, pero eso no basta ante un portero sobrenatural.
La Juve sometió al Madrid en el arranque e intentó volver del mismo modo tras el descanso, pero la propuesta del intercambio de golpes siempre encuentra al Madrid en su salsa, que tiene tres cosas fundamentales: un portero que hace no-goles, unos delanteros implacables y una atmósfera que empieza a hervir cuando los suyos empiezan a correr. Necesita el equipo blanco el ataque posicional, claro. La organización, también. Pero donde es imbatible es en el caos. Bendito caos con Courtois en la puerta de la habitación.
Vinicius, tras errar una ocasión en el área de Di Gregorio.AFP
Corrió el Madrid y corrió Vinicius, hasta entonces apagado, y en su salida del regate envió al palo. Bellingham estuvo listo para el rechace, en la tierra del nueve. En ese lugar pasó mucho tiempo durante su primera temporada en el Bernabéu, un año antes de la llegada de Mbappé. El día que estrañamente el francés no encontró el gol, volvió a aparecer el inglés como un nueve sin invitación.
El tanto pudo haber llegado en cualquiera de las porterías, aunque el Madrid había vuelto a volcarse con más intenciones sobre la de Di Gregorio, que en nada tuvo que desmerecer a Courtois. Tudor movió su banquillo para retirar a algunos de sus mejores futbolistas sobre el césped, como Vlahovic, primero, y Cambiaso, después, porque necesitaba piernas y pimienta. La hubo hasta el final con una acción al límite que salvó Asencio, aunque le costara la lesión. Xabi Alonso gestionó la situación, porque el peligro no cesaba, a costa de sacrificar a Güler y Vinicius, pese a la cortedad del marcador, y acabar con tres centrales, Militao, Carreras y Tchouaméni. Courtois seguía en su sitio, decisivo ante Kostic. Un portero serio, en su partido 300, para un serio Madrid.
Los Minnesota Timberwolves derrotaron este miércoles 99-105 a los Dallas Mavericks, que perdieron por lesión a Luka Doncic y a punto estuvieron de remontar 28 puntos en contra en el último cuarto.
Doncic abandonó la cancha dolorido faltando 2:31 para el descanso por una aparente distensión en el gemelo izquierdo. Dallas (19-11) ya perdía 38-51 en ese momento.
Para los Timberwolves (15-14), Anthony Edwards anotó 26 puntos y recogió 8 rebotes. Julius Randle recogió 10 rebotes y repartió 8 asistencias.
Minnesota llegó a ponerse con un +28 (62-90) a 1:23 de terminar el tercer cuarto, una diferencia que parecía insalvable para unos Mavericks sin Doncic, pero liderados por Kyrie Irving y con un parcial de 37-11, los Mavericks se pusieron solo 2 abajo (99-101) a 1:05 del final.
En los últimos instantes, Edwards encestó una canasta que ponía el 99-103 a 19 segundos. Klay Thompson falló el triple en el siguiente ataque, forzando a Dallas a hacer falta a Randle, que encestó sus dos tires libre para el 99-105.
Irving anotó 39 puntos en la derrota de Dallas. Doncic hizo 14 antes de dejar la pista y Klay Thompson hizo 12 con 4 triples.
El Mavericks-Timberwolves fue uno de los 5 partidos que la NBA programó este año para el día de Navidad, la jornada más destacada de la temporada regular de la liga de baloncesto.
Warriors-Lakers
Una bandeja de Austin Reaves con un segundo por jugar le dio a Los Ángeles Lakers un vibrante triunfo por 115-113 en el campo de los Golden State Warriors, en un partido de Navidad marcado por un auténtico 'show' entre LeBron James y Steph Curry.
Reaves se coló en un recital entre dos leyendas del baloncesto como LeBron y Curry, que añadieron un nuevo espectacular capítulo, en su encuentro número 53, a una rivalidad que marcó la historia de la NBA.
LeBron James firmó un doble doble de 31 puntos y diez asistencias y Curry estuvo a punto de obrar un milagro en el cuarto período con un festival de triples acabado sin premio. Su partido terminó con 38 puntos (8 de 15 desde el arco) y seis asistencias.
En el resto de encuentros, los Knicks vencieron en el Madison Square Garden de Nueva York a los Spurs de Wembanyama (117-114), los Sixers superaron a los Celtics (118-114) y los Suns a los Nuggets (110-100).