Un inoportuno chubasco, fuera de los radares, truncó todos los planes iniciales en la sprint race de Miami. En primer lugar para Charles Leclerc, que sufrió aquaplaning camino de su cajetín en la parrilla. El choque contra el muro destrozó la suspensión delantera del Ferrari y el monegasco ni siquiera pudo tomar la salida. La visibilidad era precaria incluso para Andrea Kimi Antonelli y Oscar Piastri, los primeros en recibir el spray del safety car. El resto del pelotón desfilaba casi a ciegas y Max Verstappen tuvo que tomar una escapatoria para huir del desastre.
Con estas condiciones, al director de carrera no le quedaba sino recurrir a la bandera roja. Una decisión que anulaba las opciones de Carlos Sainz, el único que había montado neumáticos de lluvia extrema. Mientras los comisarios y las máquinas trabajaban sobre los charcos, la FIA erró su primer cálculo con el nuevo horario. Finalmente se saldría desde parado, a las 12:28 hora local. Un sprint de sólo 16 vueltas.
Se trataba de una situación delicada para un novato como Antonelli, protagonista de una mala arrancada, perdiendo su pole ante Piastri. De nada sirvieron las quejas por radio, porque el australiano había apretado en buena lid. De ese modo, aparentemente sencillo, McLaren colocaba a sus dos coches en cabeza. Sin embargo, a diferencia de lo que suele ocurrir, esta sprint race no iba a defraudar.
El carril de la trazada iba secándose poco a poco, mientras Sainz se batía frente a Esteban Ocon. Había velocidad en el Williams, porque Alex Albon acechaba a Lewis Hamilton. También vislumbraban margen de mejora en Aston Martin, con Lance Stroll ganando terreno y Fernando Alonso por delante de los Racing Bulls. A seis vueltas para la bandera a cuadros, Hamilton fue el primero en atreverse con las gomas de seco. Casi de inmediato le siguieron Stroll y Sainz. Y en esa lucha en el pit-lane iba a decidirse la carrera.
Red Bull cometió un catastrófico error de cálculo al liberar demasiado pronto a Verstappen. Cuando reanudaba la marcha el holandés chocó contra Antonelli, que ni siquiera pudo parar junto a sus neumáticos. La imprudencia costó 10 segundos de sanción a Mad Max. Por entonces, Alonso había logrado escalara a la cuarta posición, mientras Sainz bastante hacía para esquivar las protecciones en la curva 13.
Era un todo o nada para el madrileño, empeñado en recuperar terreno tras su error en la qualy del viernes. Todo se fue al traste con un accidente que destrozó su rueda trasera izquierda. También para Alonso, embestido por Liam Lawson, cuando el neozelandés pretendía ganar terreno desde fuera. El safety car para reparar los daños en el Aston Martin frenó a Piastri, que ya no pudo hacer nada para recuperar el liderato frente a Norris.
La fiebre papaya vuelve a subir en McLaren, el equipo que elegirá el campeón del Mundial 2025. Tras sus dos últimas victorias en el Red Bull Ring y Silverstone, Lando Norris apretó otra vez las clavijas a Oscar Piastri con una soberana pole (1:40.562) en Spa, un trazado donde en sus seis participaciones jamás se había acercado siquiera a la primera línea de la parrilla. Con 85 milésimas de ventaja sobre el líder del campeonato, el británico evidenció su formidable momento de forma, mientras Charles Leclerc marcó el tercer mejor corono, tres milésimas más rápido que Max Verstappen.
Fernando Alonso saldrá penúltimo en el circuito de las Ardenas, sólo por delante de su compañero en Aston Martin, una escudería acostumbrada a perder el rumbo durante los fines de semana al sprint. De nada sirvieron las actualizaciones aerodinámicas, porque el asturiano tuvo que regresar a la especificación antigua en su alerón delantero. El desastre para el automovilismo español se completó con la decimoquinta plaza de Carlos Sainz, otra vez superado por Alex Albon, que partirá quinto.
Lewis Hamilton, tras rebasar los límites de pista en la subida a Radillon, quedó fuera en la Q1, al igual que Andrea Kimi Antonelli, su sustituto en Mercedes. El rookie italiano quedó en evidencia ante la progresión de los Sauber, coronada con el podio de Nico Hulkenberg en Silverstone. Tres semanas después, Gabriel Bortoleto pudo colarse en la Q3 y partirá décimo en la parrilla, por detrás de los Racing Bulls de Isack Hadjar y Liam Lawson.
Con la lluvia en la cabeza
La parálisis de Aston Martin puede interpretarse en relación a la qualy del viernes, donde Alonso rodó apenas una décima más lento. El enésimo capítulo de desamor entre el asturiano y Spa, una pista donde nunca ganó y acumula siete abandonos tras 19 participaciones. Ni siquiera puede encontrar excusa con el presunto unsafe release de Haas con Oliver Bearman, porque Lance Stroll tampoco encontró las sensaciones del viernes. El canadiense pudo ser obstaculizado por Hulkenberg a la salida de boxes, aunque los problemas para Andy Cowell se antojan de mayor calado.
Unos minutos antes del inicio de la qualy, los ingernieros de Silverstone decidieron montar un alerón trasero con más carga aerodinámica, con la mente fija en la lluvia prevista para la carrera. No fueron la única escudería que quiso sacrificar su ritmo en seco, por lo que parece que el sufrimiento se prolongará durante la carrera.
Alonso, con el AMR25, el sábado en Spa.AFP
Sainz tampoco hizo por reeditar aquel glorioso fin de semana de 2022 con Ferrari, cuando firmó la pole y acabó segundo en el podio. El madrileño venía superando los tiempos de Alex Albon en la Q1, equiparándose incluso con Leclerc y dejando pinceladas de su verdadero potencial. No obstante, cuando necesitaba reunir todo en una vuelta, volvió a claudicar calamitosamente.
Esta vez erró en el segundo sector, cayendo a casi dos décimas del tiempo de corte, establecido por su compañero. Para completar la desdicha, Albon sí pudo recuperarse en la Q3, escalando hasta la quinta plaza final.
George Russell y Andrea Kimi Antonelli continuarán como pilotos de Mercedes en el Mundial 2026, después de que la escudería alemana anunciase la noticia a través de un comunicado publicado el miércoles. En dicho escrito, las Flechas de Plata no ofrecieron detalles de los contratos, más allá de que el británico y el rookie seguirán en el equipo la próxima temporada.
"Confirmar nuestra alineación de pilotos fue sólo una cuestión de cuándo. Queríamos tomarnos nuestro tiempo, manejar las negociaciones adecuadamente y asegurarnos de que todos, en todos los lados, estuvieran contentos", subrayó Toto Wolff, team principal de Mercedes.
El pasado 5 de octubre, Russell logró la victoria en el GP de Singapur, con la que Mercedes se consolidaba en el segundo puesto en el Mundial de Constructores. En junio, el británico sugirió que una razón para el retraso en las conversaciones de contrato podría ser que Mercedes negociaba con Max Verstappen, quien finalmente confirmó que se quedaba con Red Bull. "Mercedes también me gestiona, así que realmente no es un plazo que esté en mis manos", adelantó el ex piloto de Williams en julio, durante el GP de Gran Bretaña.
"súper emocionado de continuar"
Russell y Antonelli contaban con pocas opciones en otras escuderías, con las únicas plazas abiertas en Red Bull como compañero de Verstappen, en su equipo hermano Racing Bulls o en Alpine.
Antonelli comenzó su primera temporada con fuerza y estableció un récord como el piloto más joven en lograr la pole cuando se clasificó primero para la sprint race de Miami en mayo. Una mala racha de resultados en el tramo europeo de la temporada llevó a Wolff a calificar su desempeño como "decepcionante" en el GP de Italia, algo que le serviría como motivación adicional.
"Estoy súper emocionado de continuar. He aprendido mucho en mi primera temporada en F1, tanto en los buenos momentos como en los más desafiantes. Todos esos me han hecho más fuerte, no sólo como piloto sino también como compañero de equipo", señaló Antonelli el miércoles.
La transición será un apasionante juego de estrategia, con giros de guion que pueden cambiar la suerte de dos Mundiales. Porque este último año de la era híbrida, iniciada en 2014, no sólo va a coronar a un piloto y a una escudería como nuevos campeones. En 2025 también se dilucidará buena parte de lo que suceda en 2026, cuando entre en vigor la nueva normativa de la F1. Habrá emoción sobre el asfalto, con un pulso a cuatro bandas entre McLaren, Red Bull, Ferrari y Mercedes, pero aún se prevé más incertidumbre con lo que suceda en las fábricas. Cualquier decisión técnica, traducida en una o dos décimas por vuelta, puede resolver la partida. Cualquier movimiento en falso podría resultar fatal.
«Quien continúe, a lo largo del año, con su desarrollo en el coche de 2025 probablemente ganará el campeonato, pero pagará el precio en 2026», vaticinó, hace unas semanas, George Russell. Y sabe de lo que habla el británico, porque en 2021 Mercedes puso todos sus huevos en la cesta de Lewis Hamilton, que no sólo acabaría perdiendo el título en Abu Dhabi, sino que frustraría el resto de planes. Las Flechas de Plata jamás se adaptaron a las nuevas directrices del efecto suelo, en vigor desde 2022. Mientras, Red Bull aprovechó la mano maestra de Adrian Newey para dominar a su antojo gracias a Max Verstappen.
Parece evidente que quien arranque mal esta temporada centrará sus esfuerzos en 2026, donde se esperan cambios radicales, tanto en la aerodinámica como en los motores. Los plazos acucian, así que la apuesta por un nuevo proyecto, con meses de anticipación sobre la competencia, debe reportar jugosos réditos. Sin embargo, a este razonamiento se le puede dar la vuelta. Porque, ¿cómo renunciar a una ventajosa posición en el Mundial que otorgaría más premios económicos? O más allá aún: ¿resultaría aceptable no buscar los podios o renunciar a las victorias en favor de los años venideros? En la primera tesitura se sitúan Aston Martin y Williams. En la segunda, McLaren, Red Bull, Ferrari y Mercedes.
El desafío de Verstappen
Andy Cowell, CEO de Aston Martin, ha confirmado que todos sus ingenieros de concepto ya están focalizados en 2026, mientras los que acompañan al equipo cada fin de semana y los que manejan parámetros del túnel del viento y de dinámica computacional de fluidos (CFD) serán los últimos en completar la transición. Según Carlos Sainz, Williams también se prepara para las oportunidades de 2026, consciente de la dificultad de encontrar esas tres décimas que les acerquen a la cabeza.
Por delante, el desafío del pentacampeonato se antoja colosal para Verstappen, que no sólo pretende emular a Juan Manuel Fangio, Michael Schumacher y Hamilton, sino equipararse con El Kaiser, el único que abrochó cinco títulos seguidos (2000-2004). De momento, tras lo vislumbrado en Bahrein, Red Bull parece por detrás de McLaren, que defiende su título de constructores bajo el liderazgo de Lando Norris.
Fernando Alonso y Lewis Hamilton enarbolan los estandartes de la vieja guardia, aunque con diferentes pretensiones. A la espera de la aportación de Newey para 2026, el asturiano, de 43 años, afronta un curso delicado en Aston Martin. Eso sí, en caso de alcanzar algún podio, su 24ª temporada le proporcionaría otro récord: sería el piloto más veterano en subir al cajón desde Fangio en el GP de Italia de 1957. En cualquier caso, ese anhelo se antoja ahora lejano. «Es muy difícil añadir rendimiento sin que el coche se haga casi inconducible», admitió el jueves el bicampeón mundial, consciente de las limitaciones del AMR25. «Hemos dado un paso adelante durante el invierno, pero parece que todos lo han dado».
Verstappen, el jueves, en el 'paddock' de Melbourne Park.AP
Mientras tanto, Hamilton protagonizará un duelo de altura con Charles Leclerc en Ferrari. Con 40 años recién cumplidos, el heptacampeón podría superar los registros de Nigel Mansell, el último piloto que firmó una victoria o una pole (ambas en el GP de Australia de 1994) una vez superada la cuarentena.
Andrea Kimi Antonelli, el tercer piloto más joven de la historia en disputar una carrera de F1, capitaneará desde su Mercedes las opciones de una nueva hornada que incluye a otros seis talentos como Ollie Bearman (Haas), Gabriel Bortoleto (Sauber), Isack Hadjar (Racing Bulls), Jack Doohan (Alpine) y Liam Lawson (Red Bull). Todos ellos nacidos después del debut de Alonso en la F1 (GP de Australia 2001).
Sin bonus por la vuelta rápida
El reglamento apenas ofrece variantes de gran calado, aunque entre los elementos más significativos que atañen a los fines de semana hay que reseñar cuatro aspectos. Las oportunidades para los rookies en los entrenamientos pasan de dos a cuatro sesiones, mientras el bonus de un punto para el autor de la vuelta rápida queda eliminado. Asimismo, se establecerán cambios para los procedimientos de salida y en el GP de Mónaco habrá dos pit-stops obligatorios.
En cuanto a la seguridad, la FIA refuerza las ayudas a los pilotos -como el uso de chalecos refrigerantes- para carreras que superen los 31ºC, endurece las medidas contra los unsafe release en boxes y otorga al director de carrera la potestad de parar un coche que haya sufrido daños. Por último, se impondrán pruebas más rigurosas para controlar los alerones flexibles, que la temporada pasada causaron gran controversia por otorgar clara ventaja a McLaren y Mercedes.
2026 y los coches del futuro
El pasado 1 de enero, los 10 equipos de la parrilla empezaron a trabajar en el futuro. La revolución reglamentaria, en vigor a partir de 2026, alumbrará monoplazas más ligeros (hasta 30 kg menos), con baterías eléctricas más potentes (350 kw frente a los 120 kw actuales), sistemas de aerodinámica activa (con ajustes simultáneos de los alerones) y combustibles 100% sostenibles.
La eliminación del DRS, el mecanismo empleado ahora para facilitar los adelantamientos, dará paso a un sistema (manual override) que podrá ser activado desde el volante para obtener la mayor carga de energía eléctrica. De cuatro motoristas (Ferrari, Mercedes, Renault y Honda) se pasará a seis, con la inclusión de Audi y Red Bull Powetrains, que contará con el paraguas de Ford.
Esos propulsores pesarán unos 30 kg más, pero gracias a la reducción del chasis, los neumáticos, el depósito del combustible y el menor consumo, la masa total de los monoplazas se reducirá de 800 kg a tan sólo 768 kg. Aunque la FIA se muestra inflexible en el control presupuestario y la reducción de costes, algunos equipos ya han criticado duramente los cambios. Christian Horner, jefe de Red Bull, se ha referido a los nuevos coches como un «frankenstein técnico».