«Espero haber devuelto una pequeña parte de lo que el club me ha aportado a lo largo de mi carrera», dijo Mikel Merino en su despedida de la Real Sociedad para fichar por el Arsenal, certificada este martes.
En un vídeo difundido por el club guipuzcoano, en el que se ve al futbolista despidiéndose de la plantilla y el cuerpo técnico el pasado viernes en Zubieta, y en un mensaje publicado en las redes sociales, el centrocampista dijo adiós a la afición después de «seis años maravillosos» en los que han crecido «de la mano» el club, el equipo y él mismo. «Empezando como un grupo de jóvenes inexpertos y terminando con cinco años europeos y una Champions para soñar, sin olvidar la primera final vasca de la historia, siendo campeones de la Copa después de tanto tiempo», dejó dicho el nuevo jugador del equipo entrenado por Mikel Arteta.
Merino afirma que se va con una mezcla de pena por la despedida y de «paz por tener la sensación de haber dado todo» por la Real. El club guipuzcoano también expresó en un comunicado su agradecimiento a un jugador que ha ofrecido un rendimiento extraordinario. Se marcha el autor de un pase para la historia, el que dejó solo a Portu ante Unai Simón en la final de la Copa del Rey de 2021, jugada que propició el penalti que el capitán Mikel Oyarzabal transformó para otorgar a la Real el primer título de este siglo.
«Mikel llegó a la Real el verano de 2018. Empezó a crecer de la mano del equipo y su rendimiento no paró de subir. Sus éxitos personales fueron los del conjunto txuri urdin y en su etapa como realista nos ha dejado grandísimas actuaciones. Ha sido un jugador clave en los logros del último lustro», ha valorado la Real Sociedad, con la que ha disputado 242 partidos.
Merino tenía 22 años cuando llegó por 12 millones de euros, procedente del Newcastle, y abandona el club una temporada antes de finalizar su contrato, dejando en las arcas de la Real 32,5 millones de euros, que pueden ser más en función del cumplimiento de algunas variables. No se ha hecho pública la duración del contrato, si bien el Arsenal comunició que será de larga duración.
Su salida se suma a la de Robin Le Normand, que ya ha debutado con el Atlético de Madrid, y priva a Imanol Alguacil de dos futbolistas capitales a lo largo de las últimas temporadas.
El clásico entre el Real Madrid y el Barcelona del pasado domingo vivió una tragedia en la grada de Santiago Bernabéu. Igal Brodkin, un aficionado israelí del conjunto blanco, falleció en el Hospital de La Paz después de sufrir un paro cardíaco en la segunda parte del encuentro.
Justo después del penalti fallado por Kylian Mbappé, sucedido en el minuto 52, un sector de la grada comenzó a pitar con fuerza e insistencia para llamar la atención de César Soto Grado, colegiado del encuentro. Los servicios sanitarios del Bernabéu acudieron a la fila donde estaba el aficionado y le realizaron diferentes tratamientos de auxilio, todo mientras el partido, incomprensiblemente, seguía en juego.
Los abucheos continuaron durante varios minutos hasta que Thibaut Courtois, cuya portería estaba cerca de ese sector, situado entre el Lateral Oeste y el Fondo Sur, se acercó a Soto Grado aprovechando una pausa y le advirtió sobre el problema. Los servicios médicos se llevaron en camilla al hombre y el encuentro siguió con aparente normalidad.
Finalmente, se ha sabido que Brodkin fue trasladado al Hospital de La Paz y terminó falleciendo a causa del paro cardíaco. "Mi padre ha sido un fanático del Real Madrid desde 2009. Transfirió su amor por el club a cada uno de nosotros, toda nuestra familia somos madridistas apasionados. Cada día llevo conmigo un tatuaje del club en mi cuerpo como símbolo de nuestro profundo vínculo y admiración como familia al equipo", escribió Sean, uno de sus hijos, en las redes sociales de la 'Peña Madridista Israel'.
"A lo largo de los años, mi padre cumplió un sueño, se llevó a cada uno de sus hijos, incluyendo a mi madre varias veces, a Madrid para ver jugar al Real Madrid. Esos viajes y experiencias estuvieron entre los momentos más felices de su vida. Lamentablemente, durante uno de estos partidos, inmediatamente después de fallar el penalti de Kylian Mbappé, tuvo un paro cardíaco repentino dentro del estadio. A pesar de los esfuerzos inmediatos de reanimación, no pudo ser revivido. Para nuestra familia, el Real Madrid no fue solo un equipo, sino un vínculo compartido, una pasión de toda la vida que nos unió. El Real Madrid fue, y siempre seguirá siendo, parte de quién fue mi padre y quiénes somos", escribió.
Luis de la Fuente está tranquilo. Sabe que, pase lo que pase esta noche, no le podrán acusar de nada. España ha sido, hasta la fecha, el mejor equipo de la Eurocopa, y caer con Francia esta noche (21.00 horas), finalista en los dos últimos Mundiales, con el mejor jugador del mundo en sus filas, entra dentro de lo posible. Pero Luis de la Fuente, detrás de esa sonrisa y esos 63 años y esa educación y ese llamar a los periodistas por su nombre y esa amabilidad... detrás de todo eso, en fin, hay un animal competitivo que no da por bueno caer con dignidad en Múnich.
Por eso estos días, en la tranquilidad el hotel Der Öschberghof, ha estado incidiendo en un mensaje: "Más grupo que nunca". Como proponían D'Artagnan y los Tres Mosqueteros: "¡Uno para todos y todos para uno!". Mejor escrito, y en este caso: "¡Uno contra todos y todos contra uno!" Porque, por mucho que los protagonistas lo nieguen -lo hicieron Deschamps, Rabiot, Rodrigo y el propio De la Fuente-, y al margen de lo difícil que es marcar un gol a los bleus, la semifinal de esta noche es el colectivo español contra la aparición, o no, de un genio. Francia lleva tres goles a favor, dos en propia puerta y uno de penalti, el único que ha marcado Mbappé. España lleva 11, y además repartidos en ocho futbolistas: Morata, Carvajal, Ferran Torres, Rodrigo, Nico, Merino, Fabián (2) y Olmo (2). Lo coral contra lo único, lo colectivo contra una bestia de la naturaleza.
El seleccionador siempre dice que sus jugadores son los mejores, y que su equipo es el mejor. Que eso le deja en posición de competir para ganar. Ganar. La palabra que le obsesiona. De esa competitividad dan fe los datos. En su carrera como seleccionador, desde que llegó a Las Rozas en 2013, ha llegado al penúltimo escalón de todos los grandes eventos en los que ha participado (siete). Comenzó en el Europeo sub'19 de 2013, en Lituania, donde cayó, su primera vez de dos, ante Francia. Luego vendría el sub'19 de Grecia, en 2015. Se enfrentó de nuevo a Francia (la Francia de Coman, Dembélé, Pavard y Thuram, que hoy sobreviven). De España, nueve años después andan por aquí Unai Simón, Merino y Rodri. Cabría contar los Juegos del Mediterráneo en 2018, donde en la semifinal ganó (2-1) a Marruecos.
El seleccionador, Luis de la Fuente.EFE
Subiendo escalones, llegó el Europeo sub'21 de 2019 en Italia. ¡De nuevo Francia! España arrolló (4-1) con Fabián (Balón de Oro del torneo), Unai, Merino, Oyarzabal y Dani Olmo. Dos años más tarde, en el Europeo sub'21 de 2021, De la Fuente contabiliza su segunda semifinal perdida, ante Portugal (0-1), con Zubimendi y Cucurella en aquella plantilla. Luego, los Juegos Olímpicos de ese mismo año, donde se impuso a Japón en la prórroga con Unai, Cucurella, Zubimendi, Merino, Olmo, Oyarzabal y Pedri. A Fabián y a Ferran no les dejaron sus equipos, Nápoles y City respectivamente.
Por último, la Liga de Naciones del año pasado, 2-1 ante Italia, con 14 jugadores que repiten en esta Eurocopa: Unai, Raya, Carvajal, Laporte, Le Normand, Navas, Rodrigo, Fabián, Zubimendi, Merino, Morata, Olmo, Joselu y Nico Williams. Como se puede observar, ha ido horneando en estos nueve años la base del grupo que está hoy aquí.
"Es mérito de la calidad humana y deportiva de los jugadores. Lo que pasa que yo les conozco mucho. Yo elijo a estos porque sé que no me van a fallar. Estoy orgulloso de este grupo de jugadores que quieren siempre competir por ser un poco mejores", decía De la Fuente en Stuttgart, tras eliminar a Alemania. "Me ha dado una alegría extra", insistió, porque "me he acordado de cuando ganamos el europeo en Grecia con Merino, Unai... Luego el europeo sub'21 con Fabián, Dani Olmo... es un orgullo, llevamos casi 10 años juntos. No fallan, quieren seguir ganando y eso nos hace muy competitivos", cerró.
Dani Olmo y Cucurella, en el entrenamiento.EFE
"Es el mismo de siempre, lo más importante es el ambiente que crea en el grupo. Él ha conseguido que tengamos una conexión muy especial", explica Cucurella, uno de sus fetiches. De la Fuente acude casi todos los días a entrenar en bicicleta, atendió a las radios, a todas las nacionales, el domingo por la tarde, como era costumbre hasta Del Bosque. Así las cosas, el mensaje, desde la experiencia de jugar siempre semifinales, desde la consciencia de que la baja de Carvajal es importantísima, ha sido el mismo: "Ahora, más que nunca, tenemos que ser una familia". Porque eso, la unión, el grupo, el colectivo, lo de todos, es lo mejor que puede oponer España a la presencia de una estrella en el otro lado.
Kylian Mbappé no está en su prime, como dicen los chavales. Pero es el mejor jugador del mundo. Con máscara o sin ella. No ha lucido todavía en el torneo, y es difícil que un tipo como él se vaya sin, al menos, un buen partido. Ahí estará Jesús Navas, con sus 38 años, como primer dique de contención cuando caiga por su lado. "Tenemos toda la confianza en él", dijo ayer De la Fuente, que no hará experimentos porque nunca los hizo en las otras siete semifinales que dirigió: cinco victorias y dos derrotas. Hoy toca otra.