A Fernando Alonso (Aston Martin) las cosas le han ido relativamente bien este sábado en Hungría. Ha aprovechado las mejoras de su coche para volver a colarse con cierta comodidad en la Q3, donde ha fianlizado séptimo, un puesto por delante de su compañero, Lance Stroll. Sin embargo, el asturiano estaba enfadado a cuenta de un incidente ocurrido al final de esa calificación y que podría haberle dejado todavía en mejor posición.
¿Qué ocurrió? Que los comisarios decretaron una bandera roja tras el accidente del japonés Yuki Tsunoda (Visa Cash App RB) justo cuando Alonso “estaba en la última curva” y llevaba un ritmo de mejorar al menos una décima su mejor tiempo. Y claro, eso no ha gustado al piloto español, que no se ha mordido la lengua.
“Ha sido un fin de semana de mala suerte. No hice ninguna vuelta con las blandas y la FIA a veces lo hace bien y otras comete errores groseros, y hoy ha sido uno de esos errores groseros porque ha puesto bandera roja en la última curva, lo cual es sorprendente porque teniendo un accidente en la curva ocho, normalmente siempre esperan a que los coches completen la vuelta, que es la norma hablada”, explicó en declaraciones a DAZN al término de la sesión de clasificación.
Aseguró que cuando entró al ‘pit lane’ le hicieron entrar en el parque cerrado “para luego reabrirlo”, algo que “normalmente no pasa” en carreras como la Formula Uno.
No obstante, dijo sentirse contento y positivo porque Hungaroring era un circuito “en el que sobre el papel” no tenían muchas esperanzas, pero “las mejoras han traído algo más de prestaciones” y pudieron entrar en la tercera ronda con los dos coches, a pesar de haber tenido que “reajustar muchas cosas” respecto a la jornada del viernes.
“Mañana hará más calor, así que habrá que beber bastante, pero ojalá tengamos buena carrera, porque somos séptimo y octavo y hay que amarrar esas posiciones como sea”. Lando Norris ha logrado la pole para la carrera de este domingo, con Piastri, su compañero en McLaren, segundo y Verstappen tercero. Carlos Sainz justo detrás, cuarto.
Claudio Ranieri, que llevó al Leicester City a ganar la Premier League en 2016, ha anunciado su retirada del fútbol a los 72 años. El último partido del italiano como entrenador fue la derrota del Cagliari en casa por 3-2 ante la Fiorentina el jueves, donde recibió una gran ovación de los aficionados en el Sardegna Arena, así como una guardia de honor de sus jugadores.
"Todo tiene un principio y un final. Es justo: cerrar el círculo de esta manera, donde había empezado, es algo con lo que soñaba y el sueño era maravilloso", declaró el jueves a la prensa Ranieri, que ya dirigió al Cagliari en 1988. El italiano, que ha dirigido a varios equipos de la Serie A, entre ellos la Juventus, el AS Roma y el Inter de Milán, es conocido sobre todo por haber llevado al Leicester a conquistar el título de la Premier League.
También dirigió al Chelsea, al Fulham y al Watford en la Premier League, así como al Valencia y al Atlético de Madrid en LaLiga española. "La suerte no te cae encima, hay que buscarla. Yo fui un hombre con suerte: quería ser futbolista y lo conseguí. Luego, a los 30 años, intenté entender si entendía de fútbol, lo intenté y lo conseguí", dijo Ranieri.
"Como futbolista no fui un gran campeón, pero como entrenador me divertí mucho. Para mí fue un honor estar en el mundo del fútbol", concluyó.
«Es mi viejo amigo aquí en Melbourne. Siempre está ahí para sanar mis heridas y hacerme compañía. Tenemos una conexión preciosa, una amistad que ya dura más de 20 años», comentaba este jueves Novak Djokovic. Pero... ¿de quién hablaba?
La relación del serbio con el Open de Australia, que ha ganado 10 veces, es realmente extraña. Tiene muchos seguidores, pero no mueve masas. Tiene privilegios, pero sus partidos no suelen ser en su horario favorito —la noche—. Quizá su negativa a vacunarse contra el covid y el lío para entrar en el país en 2021 lo estropearon todo. O quizá ya venía de antes. En todo caso, era interesante saber quién le prometió fidelidad hace tanto tiempo en ese lugar, quién era ese «viejo amigo». Pero resultó que no era quién, sino qué.
Desde su primer Open de Australia, en 2005, Djokovic mantiene una tradición que cumple siempre: ir a abrazar a un árbol local antes de que empiece el torneo. Un árbol único para él. Siempre el mismo.
Décadas atrás, el serbio visitó el precioso Real Jardín Botánico de Melbourne, conectó de una forma especial con una de las decenas de higueras de Bahía Moretón que hay allí y decidió mostrarle su cariño. Desde entonces repite el rito cada año. Las higueras de Bahía Moretón son árboles enormes —en España hay ejemplares en Valencia, Alicante, Cartagena o Sevilla—, así que Djokovic va allí, abre los brazos al máximo y se queda un rato pegado a su corteza. Puede parecer extraño —y lo es—, pero a él le funciona.
En el camino de Sinner
De momento, este año el actual número cuatro del mundo ha aparecido en el mejor estado de forma posible a sus 38 años. Si en primera ronda venció al español Pedro Martínez por 6-3, 6-2 y 6-2, este jueves repitió resultado en segunda ronda ante Francesco Maestrelli, y le espera mañana Botic van deZandschulp. En su camino, hasta ahora despejado, podría encontrarse con Jakub Mensik, Lorenzo Musetti o TaylorFritz, pero vuelve a ser la gran amenaza para una nueva final entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Si alcanza una semifinal contra el italiano, cuidado.
«Tuve una larga pretemporada y pude trabajar en muchos aspectos. Ese es el objetivo. ¿De qué sirve seguir compitiendo si no intento mejorar cada temporada? Esa es mi mentalidad. Supongo que es lo que me permite seguir jugando a mi edad», valoraba el ganador de 24 Grand Slam, que a simple vista se muestra más fresco, más ligero y más rápido.
DAVID GRAYAFP
La temporada pasada, Djokovic se dio cuenta de que no podía competir con el Big Two que domina el circuito. Su juego siempre se basó en la rapidez y la anticipación, y los años le estaban arrebatando ambas virtudes. Unas décimas de segundo menos eran una eternidad frente a Alcaraz o Sinner. «Ahora soy más lento que cuando dominaba el tenis; es normal, es biología», reconocía a principios de esta semana. Por eso decidió cambiar su preparación.
Su nueva ayuda
Contrató a un nuevo ayudante, el doctor en Fisiología Marc Kovacs, y se puso en sus manos. Durante un par de semanas en Atenas hizo exactamente lo que le indicó, aunque ninguno de los dos ha querido revelar en qué consistió el trabajo. Kovacs ha realizado investigaciones sobre la biomecánica del servicio, los sprints en pista y la resistencia en el tenis, así que pudieron trabajar en diversas áreas. «En este momento de mi carrera necesito compensar lo perdido, 'ocultar' mis debilidades y potenciar mis fortalezas para poder competir al máximo nivel con Alcaraz y Sinner», aseguró el serbio, que está a un paso de alcanzar las 400 victorias en Grand Slam, un récord histórico.
«¿Es esta la mejor oportunidad de Djokovic para ganar su Grand Slam número 25?», preguntaba este jueves ESPN a los aficionados presentes en el Melbourne Park, y la mayoría decía que sí, que no hay duda. La superficie y las condiciones son las que mejor le van, está sano y lleva varios meses de descanso en las piernas.
DAVID GRAYAFP
«Entiendo que Sinner y Alcaraz están jugando a un nivel diferente en este momento que el resto. Eso es un hecho. Pero eso no significa que nadie más tenga una oportunidad. Tengo mis posibilidades en cualquier torneo, especialmente aquí. Cuando soy capaz de juntar todas las piezas del rompecabezas puedo vencer a cualquiera», intimidaba en la previa del torneo el número cuatro mundial, que esta vez no está acompañado de su familia, pilar esencial en sus éxitos. Es enero, sus hijos tienen colegio y ya no tienen edad para perderse dos semanas.
«Estoy eternamente agradecido al tenis por darme la oportunidad de vivir mi sueño. Espero que llegue a 25, pero quedarme en 24 tampoco estaría mal», finalizaba Djokovic.
El lateral derecho y segundo capitán del Real Madrid, Dani Carvajal ha comparecido esta mañana en la rueda de prensa previa al debut en Champions ante el Stuttgart. Con la mirada puesta en el "increíble reto" que supone poder superar a Francisco Gento en el número de Copas de Europa, el madrileño también ha hablado de su posible renovación (termina contrato en 2025) y de la decisión que ha tomado la entidad con los futbolistas más veteranos.
"Mi idea está clara, quiero seguir aquí el máximo tiempo posible pero siendo realista y sabiendo lo que puedo aportar al club. El momento en el que no me vea con el nivel suficiente para seguir en la plantilla, daré un paso al lado. Es el único criterio en el que me baso siempre que el club quiera contar con mis servicios", afirmó Carvajal.
Además, planteó que "aquí el que manda es el club" y que, mientras su nivel "siga estando para cosechar títulos", no tiene "ningún problema" con la política de renovar año a año cuando los jugadores llegan a una determinada edad.
Balón de oro y los insultos a Vinicius
Pese a conquistar la Champions League y la Eurocopa con la selección, Dani Carvajal admitió que está "muy contento" con su nominación para el Balón de Oro, después de "una de las mejores temporadas de su carrera". "Soñaría con ganar el galardón pero ya con estar ahí para mí es un éxito rotundo", dijo Carvajal.
Por último, tanto su entrenador, Carlo Ancelotti, como el propio lateral, también comentaron lo sucedido con Vinicius Junior en el Reale Arena. "Desde dentro oímos insultos y al final cuando a uno lo pinchan, uno sangra y es normal que muchas veces responda ante esas situaciones con determinados gestos porque no se le deja tranquilo", afirmó el lateral.
Por su parte, el técnico italiano señaló que fue "una reacción a una acción muy fea, que pasa muchas veces contra él". "El hecho de ponga el dedo es bastante normal por todo lo que está pasando", sentenció.
Finalmente, también ha querido dejar señalar que lo que ha pasado el delantero durante estos años "no se puede soportar" y que puede "entender el pito a un rival, pero un insulto no es normal ya en el calentamiento".