El golfista estadounidense Grayson Murray, ganador de dos trofeos de PGA, falleció este sábado a los 30 años, informó el circuito sin especificar las causas de la muerte.
Murray, ganador del Sony Open el pasado enero, se había retirado del torneo Charles Schwab Challenge de Fort Worth (Texas) durante la segunda ronda del viernes debido a una enfermedad no especificada.
“El jugador de PGA Grayson Murray falleció esta mañana. No tengo palabras”, dijo en un comunicado Jay Monahan, comisionado del circuito de golf estadounidense.
“El circuito PGA es una familia, y cuando pierdes a un miembro de tu familia nunca vuelves a ser el mismo. Estamos de luto por Grayson y rezamos por el consuelo de sus seres queridos”, agregó.
El comisionado dijo que había hablado con los padres del jugador para darles el pésame y que le habían pedido que el torneo Charles Schwab Challenge continuara.
“Ellos insistieron en que Grayson querría que lo hiciéramos. Por difícil que sea, queremos respetar sus deseos”, afirmó.
Monahan se dirigía el sábado hacia Fort Worth y compartirá más información sobre el suceso cuando sea posible, señaló PGA.
Murray ganó su primer título de PGA en su temporada de novato de 2017 imponiéndose en el Barbasol Championship. Tras varias campañas con resultados discretos, el estadounidense volvió a la senda del triunfo en enero en el Sony Open en Hawai.
«No puede entrar a ver una película de Brigitte Bardot. Para recibir el sueldo, los billetes con los que le pagan, su padre tiene que actuar en su nombre». Esto escribía Nelson Rodrigues, uno de los más influyentes periodistas de Brasil, acerca de un muchacho de 17 años que no podía acceder a nada de eso y, sin embargo, podía marcar dos goles en la final de un Mundial y tres en la semifinal. Ese muchacho era Pelé.
Luca Hoek Le Guenedal sí puede ver una película de Brigitte Bardot, pero no puede votar, ni conducir, etc., porque, al igual que Pelé entonces, es menor de edad. Tiene también 17 años, cumplidos en marzo. No puede hacer nada de eso, pero sí competir en el Mundial de Natación que se celebra en Singapur e ilusionar al aficionado español.
Luca, sin embargo, era francés hasta hace dos años y competía como infantil por Francia, el país de su madre. A su padre, neerlandés, lo trajeron tempranamente los abuelos a Sitges y allí, ya mayorcito, conoció a mademoiselle Le Guenedal. Luca nació en Sant Pere de Ribes, a cinco kilómetros de Sitges, y empezó en la natación como actividad extraescolar. A los nueve años, descubierto por Emilio Huete, pasó a entrenarse en el Club Natació Sitges.
marcas excepcionales
Ben Titley, el reputado técnico británico, ex técnico de estrellas como Summer McIntosh, Kylie Masse o Penny Oleksiak, responsable del CAR de Sant Cugat, lo reclutó para el Centro, lo incluyó en una concentración del equipo nacional con gente como Mireia Belmonte y Hugo González, y lo convenció para que adoptara la nacionalidad española. No tuvo que insistir mucho. Luca, que ha pasado a segundo de Bachillerato, seguirá en el CAR durante todo este ciclo olímpico y después ya decidirá dónde y qué estudiar.
Su irrupción en la natación nacional ha sido la de un maremoto, con marcas excepcionales a los 15 y 16 años. Para el gran público ha aflorado a los 17. Brilló en los trials de junio, que le proporcionaron el pasaje a Singapur y explotó en el Europeo Júnior, del que salió con dos oros (100 libre y relevo mixto 4x100 libre) y dos bronces (50 libre y 4x100 estilos). En el 4x100 libre mixto realizó, en el primer tramo, 48.14, por debajo del récord absoluto de España de Sergio de Celis (48.34). La marca no fue homologada al ser establecida en una prueba mixta.
Horas después dejó el primado en 48.25. Y, además, rompió el de los 50. Lo esculpió en 21.99, borrando los 22.04 que ostentaba Javier Noriega desde 2009, cuando Luca tenía un añito, en los tiempos del poliuretano. Se convertía de ese modo en el séptimo nadador de la historia menor de 18 años en nadar los 50 por debajo de los 22 segundos. Luca, que se mira en el espejo de David Popovici, es, pues, un velocista puro que, mientras va fortaleciendo un cuerpo todavía en formación, no se va a prodigar en los 200. En Singapur nadará los 100 y los relevos 4X100 libre. Es algo atrevido, pero no descabellado, colocarle en la final individual. Tendría, probablemente, que bajar de los 48 segundos. No es imposible, dada su progresión. Para el equipo es más factible entrar entre los ocho primeros.
Luka Hoek, con una de sus medallas.RFEN
María Daza, también aún de 17 años (cumplirá 18 en agosto), brilló asimismo en esos Europeos Júniors con dos oros (4x100 libre y 4x100 libre mixto) y dos platas (100 y 200 libre). Como curiosidad, la espaldista Carmen Weiler Sastre (20 años), que nadó los 100 en los Campeonatos de España en un registro (58.83) que le hubiera supuesto el quinto puesto en París, creció en Singapur.
Una mujer de mundo. Hija de padre alemán y madre española (valenciana), nació en Bangkok, se crió, como decimos en Singapur, y reside en Estados Unidos, donde estudia Ciencias Biológicas en el Instituto Politécnico de la Universidad Estatal de Virginia. Un buen sitio para estudiar y nadar. Al mando de la piscina figura Sergi López, un prestigioso técnico, afincado desde hace muchos años en EE.UU. y cuyas enseñanzas han contribuido a forjar grandes campeones. Sergi, bronce en los 200 braza en los Juegos de Seúl88, fue cocinero antes que fraile. Carmen está en buenas manos.
Cantaba la pequeña Maider a sus 6 añitos el famoso "Athletic, Athletic, Athletic eup! Athletic, gorri ta zuria", mientras sus padres la apremiaban porque llegaban justos al paso de la Gabarra desde el parking del Bilbao Exhibition Center. El lugar elegido para los miles de aficionados del Athletic de fuera de la ciudad para dejar el coche y acceder a un casco urbano atestado.
Eneko Larrúa, su padre, había vivido lo mismo que Maider junto a su aita hace justo 40 años. Él tenía 11. "Intentaremos ver algo y si no, nos empaparemos y disfrutaremos del ambiente", contaba a EL MUNDO. Él y su familia habían recorrido 30 kilómetros desde Balmaseda para disfrutar de un acontecimiento que ha reunido a un millón de personas en torno a los 12 kilómetros de la ría de Bilbao que ha recorrido la citada Gabarra.
Ellos llegaban al paseo Uribitarte sobre las 17h, media hora después de que esta plataforma remodelada en 2021 tras la final de Copa entre el Athletic y la Real Sociedad saliera de La Marítima de las Arenas en Getxo. Lo hacían en uno de los puntos del recorrido más espectaculares, con el Ayuntamiento a un lado y el majestuoso museo Guggenheim en el otro.
Miles de personas se juntaban en las orillas de este tramo de ría en el que predominaban principalmente las familias como la de Iñaki. Este fan del Athletic vino acompañado de sus dos hijas y sus nietos a celebrar lo que ya hizo hace 40 años. "Es muy emocionante, algo único, y además con un equipo que apoya la cantera, que es muy importante", destacaba el aficionado bilbaíno.
Con algunas salidas o cesiones, pero 14 jugadores de la primera plantilla del conjunto bilbaíno son formados en Lezama. Un récord en una liga cada vez más globalizada. "Como es un producto de la cantera, cuando ocurre esto se aprecia más. Nos parece muy buena la política del club", explicaba a EL MUNDO, José, socio "500 y pico" del Athletic según bromeaba y casado desde hace 52 años con Emelina. "Lleva más tiempo de socio, 70 años, que en nuestro matrimonio", bromeaba la mujer.
José y Emelina en la celebración del Athletic.Araba
Salió puntual la mítica embarcación del Athletic Club desde Getxo donde vive Jaime Galíndez con su familia. El aficionado bilbaíno se quiso acercar a ver la gabarra junto a sus tres hijos, que se los habían "devuelto" del colegio antes de tiempo para que pudieran asistir a la celebración. "Parece que ha habido una competición interplanetaria y la ha ganado el Athletic", bromeaba.
La barcaza se ha tomado unos 40 minutos más en realizar el recorrido. El motivo principal fue la parada o reducción de la marcha en San Mamés, donde las 36 personas que portaba la gabarra entre jugadores, cuerpo técnico y directiva, han querido homenajear a los socios fallecidos tirando pétalos de rosas a la ría.
Su llegada al Ayuntamiento ha sido absolutamente apoteósica. Con miles de personas acompañando el lento balanceo de la embarcación para disfrutar de unos minutos más de sus ídolos. Entre ellos estaban Félix Zubizarreta y su nieto Yoritz que, con su decena de años, había venido "porque hacía mucho tiempo que no la sacaban".
Abuelo y nieto esperando a la gabarra.Araba
Su abuelo, se reía a su lado. Sabe lo que cuesta sacar esta embarcación. 40 años llevaba en tierra y él estuvo la última vez que se posó en el agua. "Aquella vez no la vi mucho porque me tiré a la ría", contaba. Cuando le pedimos que se explicara mejor, dijo que en la anterior él y su cuadrilla la siguieron en una embarcación y que él terminó en el agua.
Casi termina así la propia Copa del Rey. Iker Muniain, visiblemente contento en la celebración, amagó con hacer un "Sergio Ramos acuático" meneando el trofeo en la cola de la embarcación, para regocijo de los asistentes y mirada asustada de Ernesto Valverde. Finalmente, no llegó la copa al río.
Pasaban 5 minutos de las 19, cuando los jugadores recorrían un pasillo abierto entre la multitud camino del Ayuntamiento. "Han sido muchas lagrimas derramadas, muchas finales pérdidas, pero ahora estamos aquí. Esto es nuestro, esto es vuestro, de toda la familia del Athletic", dijo el propio Muniain desde el balcón del consistorio con el trofeo en las manos.
"Todavía me tengo que pellizcar al ver esto. Estamos locos, estamos locos, la hemos líado. Estamos súper orgullosos", esta vez era Iñaki Williams quien hablaba a la televisión vasca. Lo hacía para los miles de aficionados de todas las edades que se han "enganchado" a este Athletic. "Cosas así hacen falta para las nuevas generaciones que se enganchen al Athletic", confirmaban Florencio y Diógenes, dos hermanos que disfrutaban de su segunda gabarra.
De todas las generaciones y de todas las partes del mundo. Terminando la celebración, la familia Sandoka recorría abrazada de vuelta el paseo Uribitarte. Neftali, Silviane y Junior llegaron hace siete años a Bilbao como refugiados huyendo de la guerra en la República Centroafricana. Ahora, la ciudad y el Athletic, se "han metido en su corazón".
Rafael Nadal se acostó a las tres y media de la madrugada de este miércoles en su habitación del Hotel Higuerón de Fuengirola, el que acogió al conjunto español y a otros de los participantes en la Copa Davis, tras una despedida que todo el mundo hubiera deseado diferente. Amaneció tarde y emprendió el regreso a su domicilio en Mallorca, donde pasará los próximos días.
El desencanto era indisimulable en el precipitado homenaje, cuyo rango se había elevado exponencialmente en caso de victoria ante los Paises Bajos. No sólo fue el bajo rendimiento en su partido ante Botic van de Zandschulp sino que la derrota del doble formado por Carlos Alcaraz y Marcel Granollers le privó del tributo que constaba en el guion.
El escenario ideal del adiós era, como pronto, este viernes, cuando estaba prevista la aparición, entre otros, de Roger Federer y Pau Gasol, además de la llegada de muchos periodistas acreditados que contaban con que España estaría al menos en semifinales.
La ausencia de su tío Toni
Estuvo rodeado de toda su familia y de todo su equipo, al que se reincorporó para la ocasión Francis Roig y se sumó su dietista, Nuria Granados, además de Joan Forcades, quien esculpió su físico desde los inicios y ha preferido permanecer siempre en el anonimato, ambos poco habituales en los desplazamientos.
En su entorno mediático, donde se percibe un evidente malestar, prefieren no hablar de la clamorosa ausencia de su tío Toni, que tenía compromisos de trabajo en Roma y ya advirtió que sólo podría acudir si España llegaba a la final del próximo domingo.
No hay agenda inmediata para el ya ex jugador de tenis más allá de algunos actos con patrocinadores y con la Unversidad Alfonso X el Sabio. Nadal tenía previsto seguir en Málaga y sentarse a pensar con calma una vez que terminase su carrera, pero no esperaba que se precipitase de este modo el desenlace. La Federación Internacional de Tenis había planificado el homenaje para este viernes, ganase o perdiese España en semifinales. Tiene un acto en Madrid el día 4 de diciembre y una larga lista de peticiones de entrevistas en la agenda de su jefe de prensa, que se tomará su tiempo para atender.
El sueño roto de la final
Había entrenado en su academia de Manacor con Roberto Bautista el lunes y el martes de la pasada semana y lo hizo antes de la eliminatoria con Países Bajos con Alcaraz, percibiendo nuevas sensaciones. Todo resultaba alentador. La derrota entraba dentro de sus posibilidades, pero nadie lo esperaba, menos aún ante el 80º del mundo, un jugador al que había superado con comodidad en sus dos enfrentamientos previos, eso sí, en 2022, año en el que ganó el Abierto de Australia y su decimocuarto Roland Garros.
Se soñaba con una final el domingo ante la Italia de Jannik Sinner, la hipótesis idílica para una adiós a lo grande, con el lujo de un enfrentamiento entre el número 1 del mundo y Alcaraz, los dueños del futuro.