Las siglas ADN corresponden al ácido desoxirribonucleico, el contenedor de la carga genética que se transmite en el desarrollo de los seres vivos. El elemento fundamental de este ácido son los nucleótidos, las moléculas del interior de las células. En el caso del ADN se trata de la adenina, la guanina, la timina y la citosina. La ciencia no considera a un equipo como a un ser vivo, pero la realidad es que pueden establecerse paralelismos en su de
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La fábula de la selección de moda en España se apaga. Lo hace bruscamente, con un desplome. Queda el bronce, pero un bronce no colma a quienes se sienten en la cima del mundo desde hace un año, campeonas del mundo, de la Liga de Naciones, campeonas de su propia revolución tras un beso robado, mientras se pasan de una a otra el Balón de Oro. A eso sólo se da continuidad con más oro, objetivo unívoco de un equipo que ahora debe mentalizarse para luchar por el bronce frente Alemania, en Lyón. Ellas no llegarán a París. Brasil, mejor que España en Marsella, lo hará por el oro frente a Estados Unidos.
El destino tiene caprichos. Uno fue que las dos heroínas de la remontada ante Colombia, Cata Coll e Irene Paredes, hicieran la carambola del inesperado gol en propia puerta que abría el partido. Erró la portera y el balón golpeó en su compañera para alcanzar la red. Sin embargo, el destino no es el culpable de esta inesperada derrota ante una selección a la que España había ganado en la fase grupos. No. La explicación está en el juego errático de la selección frente a un rival que supo explotar muy bien las debilidades defensivas de las jugadoras de Montse Tomé.
La seleccionadora española perdió la partida táctica con su homólogo, Arthur Rivas. La espalda de sus laterales, en especial Olga Carmona, era un solar por el que Brasil desplegó su contraataque, lanzado por Ludmila y Gabi Portilho. El técnico brasileño, además, dispuso marcajes individuales por todo el campo, con mucha intensidad y anticipación, algo para lo que Tomé no supo encontrar los anticuerpos.
Putellas y Guijarro, suplentes
La realidad es que España no se ha encontrado con su mejor juego desde el inicio del torneo olímpico. La semifinal frente a Colombia tuvo similitudes con el duelo con Brasil, aunque esta vez ni siquiera pudo forzar el empate para llegar a la tanda de penaltis. Brasil pudo cerrar el choque mucho antes, dadas las ocasiones que tuvo a la contra en el primer periodo. Priscila erró un mano a mano frente a Cata Coll al que llegaba sola. Lanzó fuera. España respiraba, pero sin dar respuesta en el área contraria, más allá de un disparo de Jenni Hermoso.
Después de haber sido suplente ante Colombia y de haber dicho que no comprendía esa situación, Jenni entró en un once en el que Tomé realizó cambios en busca de la fluidez y el gol que no había encontrado. Ello llevó a Alexia Putellas y a Patri Guijarro a quedarse en el banquillo. Las soluciones no dieron frutos y la seleccionadora tuvo que agitar de nuevo el equipo tras el descanso, porque en el tiempo añadido de esa parte, cuando la selección buscaba el empate, se repitió el guion y Gabi Portilho culminó con gol una de las incesantes contras. Lo merecía Brasil.
La cosa pudo ser peor para las españolas, ya que la tendencia fue la misma tras regresar al campo, pero Brasil falló tres ocasiones consecutivas. Cata Coll decidió quitarse la careta. Era momento de correr todos los riesgos. Un gol más habría sido una losa prácticamente definitiva, pero al fallarlos, Brasil dio esperanzas a las jugadores de Tomé de repetir lo que habían logrado ante Colombia en cuartos, cuando también llegaron a ir dos goles por detrás hasta el último cuarto de hora. Ni Jenni ni Aitana Bonmatí, las líderes, aparecieron.
Caldentey, desolada tras uno de los goles de Brasil.EFE
Si entonces fue Jenni la futbolista clave en la remontada, al marcar el primer gol tras saltar desde el banquillo, esta vez la jugadora del Tigres mexicano encontró menos situaciones. Salma Paralluelo lo hizo, por dos veces, cuando la esperanza se había agotado. Lorena detuvo los dos disparos con más intenciones de Jenni. Tomé llamó entonces a Guijarro. Putellas continuaba en el banquillo.
Las decisiones tomadas por el técnico brasileño influyeron más sobre el juego. La prueba fue Adriana, autora del tercer tanto en una llegada que demostró los despropósitos de España. Sólo entonces entró Alexia para revolucionar mínimamente el final, goles de Salma, uno con ayuda, incluidos, pero sin poder evitar ya el cuarto de Brasil. Fue tarde.
Se acabaron los temores para España, temores que nacían del colapso de la Federación tras el caso Rubiales. La puesta en marcha de un proceso electoral por el que la institución tendrá presidente el 16 de diciembre ha sido suficiente para que la FIFA confirmara, en su Congreso, la concesión del Mundial 2030 a España, Marruecos y Portugal, con un numero de partidos que se disputarán en Argentina, Paraguay y Uruguay, por tratarse de la edición del centenario del torneo. En el mismo acto, conducido de forma virtual por Gianni Infantino desde Zúrich, se ratificó la celebración de la edición de 2034 en Arabia Saudí, país en el foco por la vulneración de los derechos humanos. El sistema para hacerlo no fue por votación, sino por aclamación, imposible de medir y realmente controvertido.
España volverá, pues, a tener un Mundial 48 años después, aunque en esta ocasión compartido. La mayor parte de la competición se disputará en su territorio, donde han sido inicialmente evaluados con éxito 11 estadios, o sus proyectos en construcción, de nueve ciudades (Santiago Bernabéu, Metropolitano, Camp Nou, RCDE Stadium, La Cartuja de Sevilla, Estadio Gran Canaria, La Rosaleda, Anoeta, Riazor, Nueva Romareda y San Mamés). Lo que España desconoce es si uno de sus recintos será la sede de la inauguración y la final. El Bernabéu, que albergó el desenlace del torneo en 1982, entre Italia y Alemania, parte como favorito, aunque para la cita compiten, asimismo, Camp Nou y el Gran Estadio Hassan II, con capacidad para 115.000 espectadores, en construcción en Casablanca.
Tánger, Agadir, Rabat, Fez y Marrakech serán las otras sedes de Marruecos, país que entró a formar parte de la candidatura en la recta final, pero con una gran influencia sobre la FIFA, al haber sido su cuerpo diplomático clave en la negociación con Arabia para que el país del Golfo no optara al 2030 a cambio de asegurarse la cita de 2034. Los avances en el desarrollo del fútbol realizados en el país del Magreb son muy valorados en Zúrich. La adjudicación de los partidos a las sedes y por tanto de la inauguración y la final será tomada por FIFA, por lo que es el gran recinto de Casablanca, con capacidad para 115.000 espectadores, es un potente rival para el Bernabéu, inicialmente favorito. La débil posición de la Federación española, debido al deterioro de su imagen, no ayuda. La capacidad que en el pasado tenían los comités organizadores es testimonial desde 2022, cuando FIFA decidió asumir la mayor parte de las competencias.
El Mundial lo completan tres sedes en Portugal (Estadio Alvalade y Estadio do Sport en Lisboa, y O Dragao en Oporto). Para los encuentros que deberán celebrarse en Sudámerica para conmemorar el Centenario del Mundial, cuya primera edición fue en Uruguay en 1930, han sido designados los estadios Monumental de Buenos Aires, Defensores del Chaco y Nuevo estadio Nacional en Asunción, y el Centenario de Montevideo. La decisión ha provocado dudas por las diferencias de clima, al ser invierno en los meses de junio y julio en el cono sur. La candidatura es, pues, el resultado de equilibrios logísticos, políticos y emocionales. Todas estas sedes están sujetas a cumplir los requisitos de FIFA en cuanto a construcción y reformas.