La Bestia desató su furia tras un ataque de Oier Lazkano y una caída de Wout van Aert. Mathieu van der Poel, en estado puro, fulminó a todos sus enemigos con una de esas cabalgadas formidables que sólo los privilegiados pueden culminar. El neerlandés se adjudicó este jueves la E3 Saxo Classic, la cita tradicionalmente conocida como Harelbeke, en la zona de Flandes, y que supone el gran aperitivo de las clásicas de los adoquines de primavera, con sus 207 kilómetros de recorrido y sus 17 cotas de pavés.
El campeón del mundo de fondo en carretera volvió a encandilar al público con una ofensiva de larga distancia. Al falta de 43 kilómetros para meta, en la entrada del emblemático tramo adoquinado de Paterberg, soltó a sus compañeros del grupo cabecero y se marchó ante la mirada impotente de sus adversarios.
Un ataque que se generó tras una maniobra valiente de Lazkano. El chaval del Movistar estuvo otra vez entre los mejores y a falta de 47 kilómetros intentó fugarse. Un desafío frustrado por la ambición del líder del Alpecin. La respuesta de MVDP coincidió con una acción desgraciada de Van Aert, que se cayó en el inicio de la rampa del Paterberg. El belga, con un leve raspón en el codo derecho, se levantó y, tras quedar descolgado, se lanzó a la caza.
Van Aert, enrabietado, aceleró en una persecución formidable, que le permitió acercase a 400 metros del maillot arcoíris. Pero su ejercicio se desinfló a falta de 10 kilómetros, cuando Van der Poel volvió a volar en los adoquines para imponerse en el primer duelo del año a Van Aert, su eterno rival desde la niñez en la carretera y en el barro del cliclocross. Desfondado, el belga terminó tercero, por detrás de su compatriota Jasper Stuyven.
VdP, que entró en la meta haciendo un saludo militar, se anotó el primer gran examen antes de afrontar el Tour de Flandes (31 de maro) y la París-Roubaix (7 de abril).
Los fenómenos se desafían en la distancia. Mientras que Tadej Pogacar rubricó la pasada semana una fuga antológica en la Strade Bianche, ahora Jonas Vingegaard exhibe su jerarquía en la ronda de los dos mares. El danés encadenó su segundo triunfo consecutivo en la Tirreno-Adriático, otra vez volvió a fugarse en las rampas más exigentes del último puerto, como hizo el viernes en Valle de Castellana. La prueba finaliza este domingo con una etapa de 154 kilómetros, sin apenas dificultades orográficas, con salida y llegada en San Benedetto del Tronto. Juan Ayuso, el mejor de los mortales, opta a un valioso podio. El español volvió a ser segundo, tras superar en la llegada al australiano Jai Hindley. Historia repetida por segunda jornada consecutiva.
El danés está firmando su mejor inicio de temporada. Ya suma seis victorias después de conquistar tres triunfos de etapa y la clasificación general en O Gran Camino. En anteriores cursos, el mejor registro antes de abril eran cuatro victorias. Entre los corredores del World Tour, sólo Mads Pedersen acumula un botín similar.
Vingegaard lanza un mensaje contundente y ya asusta a sus enemigos. Pogacar, tras ganar hace una semana en la clásica del sterrato, insistió en que su rival más complicado para conquistar el Tour es el danés. ''Es mejor escalador que yo. Él planifica la temporada como hacían Indurain y Armstrong, centrando todos los esfuerzos en llegar al Tour en la mejor forma posible. Yo no hago eso, porque busco victorias en otras carreras'', señaló en esloveno.
El líder del Visma, que ha estrenado palmarés en la ronda italiana, muestra un poderío insultante en la montaña. ''Sabíamos que lo iba a hacer, pero no hemos podido evitarlo Jonas es el más fuerte'', dijo Juan Ayuso tras contemplar la fuga del danés el pasado viernes. El español, que este sábado sufrió, sin consecuencias, una avería mecánica a falta de 27 kilómetros para la meta, persigue su primer podio de la general de la prueba del tridente de oro.
El joven corredor del UAE está presenciando en primera línea una master class de Vingeggard. El danés se adjudicó en una jornada en la que Carapaz y Leknessund, García Cortina, Kiatkowski y Alaphilippe, entre otros, retaron al pelotón con una escapada que finalizó en las primeras dificultades del Monte Petrano, en cuya cúspide estaba situada la meta. Carapaz fue el último superviviente de la fuga. El ecuatoriano aguantó hasta seis kilómetros de la llegada, cuando saltó Vingegaard. Ayuso y Hindley soportaron el primer asalto, pero en el segundo arreón se quedaron clavados. Otra vez, ascenso glorioso para el doble ganador del Tour de Francia, que superó al español y al australiano en 26 segundos. Ahora, Vingeggard aventaja a Ayuso en 1.24 minutos y en 1.54 al Hindley.
El danés se encuentra satisfecho con los réditos conseguidos: "Sabía lo que hacía antes de la Tirreno-Adriático y que mi estado de forma era bueno. Siempreconfié en mí mismo y en mi equipo'', dijo antes de tomar la salida de la etapa de este sábado.
Por otra parte, en la París-Niza, que concluye este domingo, el triunfo de etapa fue para el ruso Aleksandr Vlasov, que escapó en el último tramo de la etapa. La segunda plaza fue para Remco Evenepoel y la tercera para Primoz Roglic. El líder es el estadounidense Brandon McNulty, con sólo cuatro segundos de ventaja, sobre su compatriota Matteo Jorgenson.
Cambia la dieta para reservar asiento en la mesa en la que comen los grandes. Al inicio de la temporada, Juan Ayuso modificó su preparación nutricional y física para obtener más rendimiento de su privilegiada fisonomía, la de un escalador atípico: 1,84 metros de altura, huesos largos y hombros de nadador. El pasado curso, el fenómeno criado en la escuela de ciclismo de Jávea marcaba en la báscula 64 kilos. Ahora pesa dos más.
Una subida y un aumento de las sesiones de gimnasio que han generado más músculo y más potencia de pedalada. Unos avances que han otorgado un salto de calidad a un corredor ya excelso. «Juan es un portento y con esas novedades en la preparación hemos logrado que aún sea mejor», sostiene Joxean Fernández Matxin, su protector en el UAE. Una energía extra que le permite a la salida de hoy del Giro de Italia con el cartel de favorito, a pesar de ser un debutante y de contar sólo 22 años.
El nutricionista Gorka Prieto es una pieza fundamental en la evolución de Ayuso. Él le planifica la dieta en función del rendimiento de cada ciclo de la temporada. La demanda energética está controlada científicamente. La comida se pesa para no excederse con las proteínas. Ayuso trabaja con Prieto desde su etapa de juvenil. «Más vale entrenar menos y cuidar más la alimentación», ha dicho el corredor. «Come más para tener más energía y ganar resistencia», apuntan desde el equipo de Emiratos.
En el hotel Meliá de Sierra Nevada, donde Ayuso y sus compañeros de UAE se han concentrado para preparar el Giro, había una pautada planificación confeccionada por Gorka Prieto para todos los integrantes del equipo. El desayuno incluía cereales, fruta y avena cocida. En los entrenamientos consumían geles y barritas energéticas; en la cena, carne o pescado. En una etapa larga, los ciclistas pueden ingerir más de 7.000 calorías en un día.
Enriquecer la sangre
En Sierra Nevada, Ayuso ha realizado un ciclo de altura para potenciar de forma natural la producción de glóbulos rojos y enriquecer la sangre. Los entrenamientos se han realizado durante tres semanas, con salidas de cuatro horas, series y test de escalada. El español llegó a la montaña granadina tras finalizar la Volta a Catalunya, prueba en la que sólo fue superado por Primoz Roglic, que será su principal adversario en el Giro. Allí, Ayuso ha estado acompañado por los que serán sus gregarios en la ronda italiana.
Más de 20 días de convivencia en los que él se ha esforzado por generar una atmósfera distendida, ya quedaron olvidadas sus discrepancias con Joao Almeida en el último Tour de Francia. En plena concentración, el lunes de Pascua, se difundió por redes sociales un divertido vídeo en el que Ayuso, en plena subida, lanzaba una bola de nieve a Igor Arrieta que le impactaba en la espalda. «Le tiré el bloque de nieve, pero no sabía que tenía tan buena puntería», bromeaba Ayuso.
Juan Ayuso.S. G.MUNDO
Juegos de chavales de 22 años. Con el navarro, que también debuta en el Giro, se ha divertido en partidas de billar y futbolín en las amplias instalaciones del hotel Meliá. «Convivir con los compañeros con los que luego tienes que trabajar en el Giro te ayuda mucho. Es fundamental crear buen ambiente, buen rollo», advierte Ayuso, que ha crecido en lo físico y en lo emocional, ahora sabe asimilar mejor la ansiedad y las frustraciones.
Ayuso acude al Giro con un gran fondo físico. En 17 días de competición acumula 2.745 kilómetros, registros superiores a sus principales rivales. Roglic llega con 12 días y 1.794 kilómetros; el italiano Antonio Tiberi, con 14 jornadas y 2.133 km; el colombiano Egan Bernal, 10 y 1.409 km: Mikel Landa, con 15 y 2.406 km.
La ronda, que arranca este viernes en Albania con una etapa en línea y concluye el 1 de junio en Roma, se decidirá en la última semana, con subidas a los emblemáticos puertos de Sestriere, Mortirolo, Finestre o Grappa. También aparecen etapas sembradas de trampas, como la novena, con el sterrato camino de Siena. En el calendario de Ayuso figuran marcadas en rojo las cronos de mañana (13 kilómetros) y de la décima etapa (28 kilómetros). Es lo que tiene ser el mejor contrarrelojista de los escaladores que optan al podio de Roma.
Un prolífico legado deportivo y artístico guía al velocista neófito y más de moda del Giro de Italia. El neerlandés Olav Kooij (Numansdorp, 2001) es un chaval con heterogénea formación que ya vence a lobos en sprints suicidas. Otro adalid de una nueva generación de corredores distinguida por la osadía y la precocidad.
El aventajado debutante de la Corsa Rosa presume de genealogía. Olav es hijo de Johan Kooij, un ciclista que participó en pruebas nacionales e internacionales. Su madre Anna van der Berg también se dedicó al deporte. El abuelo paterno, Pieter Kooij, fue un destacado ciclista amateur. La abuela paterna, Margot de Vries, fue una tenista con triunfos en categoría nacional. Por parte materna, el abuelo Dirk van der Berg fue futbolista. Su abuela Maria Bakker se alejó del deporte y se dedicó al arte, a la pintura.
En su casa, Olav se tropieza con bicicletas, balones, raquetas y patines. Y es que al joven e inquieto corredor del equipo Visma también le encanta el patinaje artístico y el esquí de fondo.
La pasión por el deporte y su versatilidad distinguen a este sprinter que se curte en el Giro y que el domingo firmó su primer triunfo. Con 22 años y en su debut en la ronda italiana se atreve a desafiar a tipos tan experimentados como Tim Merlier, Caleb Ewan, Fabio Jakobsen, Phil Bauhaus, Fernando Gaviria o Jonathan Milan. En las dos primera etapas resueltas al sprint fue sexto y cuarto. En la de miércoles, con cuatro fugados en meta, concluyó noveno. En Nápoles dio en el centro de la diana, y eso que ha acudido a la carrera italiana sin su tutor. La ausencia del damnificado Wout van Aert es irreparable. No hay mejor lanzador que el belga, como demostró el pasado año en el Tour de Gran Bretaña, donde puso en bandeja cuatro triunfos consecutivos a Kooij. Aquella fue puesta de largo del talentoso neerlandés, que saltó todos los plazos en el equipo de desarrollo del Visma. Debutó en el primer equipo en febrero de 2021, ese año consiguió la medalla de bronce en la prueba en ruta del Mundial sub'23. Tiene contrato hasta 2025.
Kooij es un velocista que podría terminar siendo un notable clasicómano, según aventuran los técnicos del Visma. Este año también ha sumado etapas en París-Niza (dos), Tour de UAE y Clásica de Almería. En 2023 brilló en el Tour de Polonia y Cuatro Días de Dunkerque. En su palmarés ya figuran 33 triunfos.
Merijn Zeeman, director deportivo del Visma, dijo antes del comienzo del Giro: «Olav es uno de los mayores talentos del WorldTour. Es muy rápido y está haciendo una temporada fantástica. Tiene un talento increíble y vamos a ayudarle en todo lo que podamos».
Olav Kooji agradeció los elogios pero lamentó la ausencia de Van Aert. «Es frustrante no poder contar con Van Aert, pero es lo que hay. En el equipo también hay otros corredores con gran experiencia», señaló el neerlandés, que preparó el Giro en Denia (Alicante), junto a sus compañeros el italiano Edoardo Affini, el belga Cian Uijtdebroeks y el francés Christophe Laporte (abandonó la carrera en la primera semana por una caída). «Sin Laporte, tengo que improvisar los movimientos en el sprint. En los dos primeras llegadas mavisas del Giro no estaba al 100% y me sentí inferior a los otros velocistas. Ahora, no», dijo el joven y veloz neerlandés tras ganar en Nápoles y que este lunes disfrutó de su primer día de descanso en el Giro.