Ultras del FC Barcelona que se habían juntado en los aledaños del estadio Spotify Camp Nou han reventado una luna del autobús que trasladaba a la expedición del Atlético de Madrid en la llegada del vehículo para el encuentro de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey.
La expedición rojiblanca llegaba poco después de las 19.30 horas de la tarde, tras salir de su hotel apenas 15 minutos antes. En las calles aledañas al estadio barcelonista se juntaban numerosos aficionados barcelonistas que cantaban canciones contra el Real Madrid, el Atlético y para animar a su equipo.
Pero, cuando apareción el autobús rojo característico del Atlético de Madrid, se pasó de los cánticos a los insultos y al lanzamiento de objetos. Uno de ellos era una piedra que impactó contra una de las lunas laterales del vehículo rompiéndola. Desde la expedición del Atlético hablan de un gan “susto” pero sin consecuencias físicas para las personas que viajaban en el autobús.
El bus rojiblanco no entró por el acceso del FC Barcelona, que es donde mayor fuerzas de seguridad se concentraban y fue imposible controlar a los radicales. Llegó, además, con algunos minutos de retraso porque fue retenido por los Mossos D’Escuadra antes de entrar al estadio.
No es la primera vez que el autobús del Atlético recibe daños. En San Sebastián y Bilbao, estas tristes imágenes se han repetido con unas fuerzas del orden que no pudieron impedir estas agresiones.
Para este partido, los Mossos D’Escuadra habían permitido al FC Barcelona una especie de grada de animación de en torno a 700 personas. Un número similar de aficionados rojiblancos ha viajado a la ciudad condal para animar a su equipo en esta vuelta de semifinales de la Copa del Rey.
Hay niños que nacen con un talento y, lo que es más importante, lo descubren pronto. Julian Brandt (Bremen, 1996) encontró rápido que el suyo estaba en los pies. Pasó rápidamente por las canteras del S. C. Borgfeld y el F. C. Oberneuland para llegar con 15 años a la del Wolfsburgo.
Antes de los 20 años ya tenía la Medalla Fritz Walter de plata al mejor futbolista menor de diecisiete años y la de oro al de menor de 18, así como su presencia entre los candidatos al Golden Boy de 2016 que se llevó el portugués Renato Sanches. Se convirtió en uno de los futbolistas más jóvenes en llegar a 100 partidos en la Bundesliga y el más precoz desde Gerd Müller en marcar en seis partidos consecutivos fuera de casa.
Su irrupción en la Bundesliga con el Leverkusen fue meteórica, protagonizada, principalmente, por su habilidad en el último tercio de campo. "Mi debut ante el PSG fue una locura", recordó Brandt en una entrevista para su club, aunque realmente sus primeros minutos con el Leverkusen fueron unos días antes en febrero de 2014 frente al Schalke 04.
Vínculo con Witsel
Posteriormente, su conexión con Havertz, uno de sus mejores amigos en el mundo del fútbol y bautizada como Bravertz por la prensa alemana fue muy fructífera para el Leverkusen. Entonces, la pareja se separó uno para ir al Chelsea y otro para el Dortmund. Mientras Havertz siguió manteniendo esa estela de superestrella, la de Brandt parecía haberse apagado un poco, especialmente tras lo fuerte que había entrado en la liga alemana y la personalidad que había mostrado desde su juventud.
Así, en 2019 llega al conjunto amarillo con el que no puede tener mejor comienzo. Apenas 10 minutos después de saltar al campo, consiguió marcar su primer gol para el Dortmund. Fue, además, tras un pase de Witsel, que el próximo miércoles lo tendrá en frente y será, posiblemente, uno de los que se encargue de su marcaje.
Quizás Brandt tuviera pinta de superestrella cuando abandonó el domicilio familiar que compartía con sus padres, Heike y Jürgen, hoy su representante, y sus dos hermanos, Jascha y Jannis. Con ambos comparte profesión y hobbies. Uno de ellos, el backgammon, no es que sea muy propio de jóvenes de esta época, pero Julian siempre ha sido precoz para todo. "Cuando veía a mi hermano con el maletín ese a todas partes, decidí probar y me gustó", manifestó en una entrevista para su club.
Madurez
Quizás ya sin el ego y la purpurina de los primeros años y con la madurez de la edad, ya son 27, a Brandt le ha llegado uno de sus mejores momentos de juego. El futbolista alemán es el máximo asistente de su equipo con 11 pases de gol y el tercer máximo anotador tras Fullkrug y Malen, con seis tantos.
Más centrado en su posición en el campo, sin la necesidad de buscar el regate de sus primeras épocas de extremo, su juego se ha acercado al área y va camino de superar sus números de las últimas temporadas. Lleva más asistencias que nunca y está a dos goles de igualar su registro con el Dortmund y a cinco del mejor de su carrera.
Brandt, celebra un tanto del Dortmund.
Es increíble que esta 'vieja promesa' del fútbol alemán lleve ya más de 400 partidos, 200 de ellos con el Borussia Dortmund. "Da miedo que el tiempo haya pasado tan rápido", expresaba el jugador ante los medios de su club cuando le decían que llevaba ya diez años en el fútbol profesional.
Sin tatuajes, familiar y discreto, cómo será la viejunez de Brandt para que haya admitido que las últimas apps que borró de su móvil hayan sido Facebook y Twitter. El miércoles en el Metropolitano se jugará otra partida y no será de backgammon. Él será una ficha clave.
A veces la historia pesa como una losa. El Betis tuvo 118 a sus espaldas, apretándole, ahogándole, impidiéndole desarrollar el arte, el duende que este equipo ha mostrado especialmente en esta última parte del año gracias a la sociedad Isco - Antony. Murió el equipo sevillano en la orilla ante el dolor de 12.000 almas que nunca pararon de animar, que siempre creyeron, pero cuyo aliento no sirvió para doblegar al todopoderoso Chelsea, que se repuso al tanto inicial de Abde con una exhibición de Cole Palmer y tantos de Enzo, Jackson y Sancho. [Narración y estadísticas, 1-4]
No es un equipo, sino un ejército lo que tiene Maresca a su disposición. Casi 30 jugadores ha utilizado en esta competición en la que se han paseado con puño de hierro. Apenas una vacía derrota ante el Legia en cuartos de final. El dinero, la diferencia que exhibía Isco con sorna en la previa se ha impuesto a la ilusión. Y eso que el malagueño no fue un cualquiera en este duelo, fue el general que planificó la guerra, pero resultó Leónidas ante los persas.
En la primera batalla, ambos equipos quisieron incomodar al rival desde el inicio. Presiones altas y forzando a los porteros de tal manera que Adrián fue el jugador que recibió la primera falta. En unos primeros cinco minutos frenéticos, el balón transitaba de área a área en apenas segundos en busca de un fallo, de un error. Y éste llegó pronto.
Adivinó Johnny un pase de Gusto y cedió el estadounidense a Isco que atrajo a la defensa tanto que olvidaron a Abde solo en un costado. El malagueño cedió en el momento justo para que el extremo cruzara el disparo ante Jorgensen. El sueño estaba más cerca y Johnny casi lo abraza cinco minutos después con otro robo y un disparo desde 40 metros que a punto estuvo de sorprender al portero sueco. Si Pellegrini había pedido a los chicos que siguieran fieles a sí mismos, éstos acusaron el recibo.
Y entonces Isco agarró el balón, lo domó, lo mimó, lo recuperó, lo pasó y los del Chelsea miraban, pero no podían quitárselo. Antony, Johnny, Abde, Bartra todos buscaban al malagueño, al hombre de las finales y este respondía. En otro desplazamiento que terminó en la banda del hispanomarroquí, éste ganó la porfía a Gusto, recortó a Caicedo y cedió a Johnny sin vigilancia en el punto de penalti. Su disparo se fue alto porque desvió ligeramente Badiashile. A los puntos el Betis estaba siendo muy superior al Chelsea, pero el fútbol va de tumbar al rival y los ingleses seguían de pie.
Lideraba la resistencia Cole Palmer. El joven británico ha bajado el nivel mostrado en el último curso. Llevaba tiempo sin dar escalofríos, 15 tantos y 9 asistencias en ésta frente a los 22/11 que firmó la anterior. Cada vez que la cogía y encaraba, la grada bética parecía silenciarse. Está claro que la calidad y el duende habitan en Sevilla y en el oeste de Londres.
Segunda parte horrible
Y cuando parecía que nada estaba pasando, con el partido adormilado el inglés se inventó un triple recorte sobre Jesús, la puso al corazón del área y apareció Enzo para cabecear a la red. Las armas volvían a estar en alto, pero con menos tiempo, menos energía y peor dinámica para los chicos de Pellegrini. De hecho, el británico quiso decir a Isco y a Polonia que él también estaba aquí, y de qué manera, realizó una pisadita de nuevo sobre Jesús y lanzó un centro milimétrico a Jackson, que empujó con el pecho. La cuesta se empinaba y los miedos aparecían.
El Betis tenía a Isco, pero necesitaba a Antony, bien vigilado por Cucurella durante todo el encuentro. Los de Pellegrini debían recuperar el duende de la primera mitad, pero el Chelsea amenazaba a la contra. Y terminó por sentenciar el partido a través de ella. Dos fogonazos de Sancho y Caicedo pusieron ya imposible el duelo y silenciaron el fondo norte del estadio de Breslavia. El sueño se escurría entre los dedos y la historia se convertía en interminable. La realización se centraba en las lágrimas de los béticos. De dolor, de impotencia, de ilusión perdida. Ganó el dinero.
36 días después el Atlético volvía a casa. Esto del calendario asimétrico tiene loco al público, pese a que más de 60.000 tipos vieran al Atlético ganar con el gancho a un Alavés inofensivo que se mete con la derrota en un serio problema. Mala pinta para los de Coudet el futuro cercano y media sonrisa rojiblanca por igualar al tercero de la Liga aunque se mantengan aún lejos del liderato. Sólo el gol de Sorloth se salvó en un duelo anodino. El noruego se está reivindicando en esta ausencia de Julián. Lo necesita el equipo porque el cerrojazo final le valió algunos pitos de su público. [Narración y estadísticas, 1-0]
Parecía que Simeone iba a realizar una revolución en el once de cara a asegurar el top'8 europeo en Estambul, pero los cambios fueron cosméticos. Johnny y Almada reemplazaron en el once a Koke y Baena y el resto, los habituales con una pareja de centrales que parecía de circunstancias y que comienza a ser inamovible. Pubill salió de las sombras hace apenas un mes y Hancko parece haberse asentado por delante de Le Normand. Ambos se complementan bien y obligan a "esperar", como dijo el Cholo, a sus compañeros.
El interior argentino y el mediocentro brasileño, en cambio, eran dos que comenzaron el año como titulares y las lesiones y la mala suerte sacaron del césped. Cardoso lo tiene todo, aún, para triunfar en el Atlético. Buen desplazamiento de balón, siempre bien colocado e inteligente en el campo. Además, con mucho mayor despliegue que Koke, el gran capitán rojiblanco. Almada es una auténtica pesadilla entre líneas, movilidad constante y giro rápido para mover el ataque rojiblanco, quizás interpreta mejor que el propio Baena cómo pivotar el ataque rojiblanco desde el costado izquierdo.
No obstante, el duelo transcurrió cerrado, aburrido e impreciso. Los dos equipos esperaban el error del contrario. La paciencia iba por barrios, claro. El Alavés de Coudet necesitaba los puntos ya que comenzaba esta jornada en descenso, mientras que el Atlético quería aprovechar el tropezón del Villarreal en Sevilla para recuperar la tercera plaza, pero los goles les dejaron solo a media gesta. Igualados, pero cuartos.
Julián intentó mostrar signos de recuperación tanto bajando a recibir como con la picardía que se le presupone a la Araña. Pero la depresión y la mala suerte seguían encima del argentino. Johnny, metiendo una pierna, evitó que rompiera la racha del delantero sin marcar que se prolonga ya ocho duelos en liga, y luego Parada achicó dos disparos de Almada y Barrios. Si hubiera embocado el argentino, la asistencia habría sido de Julián.
Los rojiblancos salieron a resolver el encuentro pronto. Una gran combinación terminó con el pase de la muerte de Barrios que Sorloth no consiguió embocar, pero en el siguiente minuto fue Julián el que paseó con peligro por el balcón del área. Definitivamente, el equipo había cambiado. Lo certificó el noruego con un golazo propio de su corpulencia. Centró de nuevo Barrios esta vez por alto y el delantero utilizó todo su corpachón para imprimir fuerza a su cabezazo.
Martillazo y pitos
El gol sentó bien a los rojiblancos, que siguieron insistiendo en los centros laterales. Otro apenas cinco minutos después estuvo a punto de ser el segundo, pero el testarazo de Giuliano lo rechazó Blanco. Coudet quiso agitar a los suyos con un triple cambio, pero el argentino quitó a Toni Martínez, el único que creaba peligro de los suyos por Boyé, y sustituyó a dos de los mediocentros. Quizás faltó arrojo en esas sustituciones aunque su equipo intentó subir un poco la presión consciente de que los puntos eran muy necesarios, aunque fueran tan difíciles de arrebatar en el Metropolitano, un fortín.
Simeone respondió a las sustituciones con cemento. Sentó a su hijo para meter a otro mediocentro y volvió a cambiar a Julián, desafortunado, por un Griezmann en racha. El francés está aportando mucho desde el banquillo para los intereses rojiblancos. Lo último, una obra de arte para meter al equipo en cuartos de Copa. No le hizo falta ni a él ni a nadie porque, pese a que se le cedió a los blanquiazules la iniciativa, tienen poco para inquietar a Oblak, que apenas tuvo que usar las manos en el duelo. Aunque los vitorianos, con corazón, obligaron al Cholo a poner otro central para meter defensa de cinco. Mensaje errónero y silbidos, pero cerrojazo, tres puntos y rozando el podio liguero. Espera Europa y espera el top'8, reto mayúsculo que quiere repetir el conjunto rojiblanco.