Un gol falso, tras una falta grosera de ese luchador de pressing catch que es Gavi, hunde más a Simeone y al Atlético, al que ha convertido en un centro psiquiátrico por su esquizofrenia de fútbol.
El Barça disfruta del liderato y el Atlético se que
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Llevaba Michel, entrenador del Girona, cinco respuestas en la rueda de prensa posterior al partido que enfrentó a su equipo ante el Atlético de Madrid y en la mayoría deslizaba un nombre que explicaba la derrota del conjunto que dirige en el Metropolitano: Antoine Griezmann.
Entonces, el corresponsal de L'Equipe le preguntaba directamente por el francés y el entrenador madrileño no escatimaba en elogios para el jugador rojiblanco. "Está en el sitio idóneo con el entrenador idóneo y se le nota. Cambia el ritmo del juego del equipo con un toque o una posición. Tiene un talento brutal y hace mejores a todos sus compañeros. Si Bellingham fue la sensación inicial, Griezmann es uno de los dos o tres mejores jugadores de la liga", apuntaba.
Y es que Griezmann ha vuelto. Ante el Girona no fue el primer partido que jugó tras la lesión de tobillo que le tuvo un mes alejado de los terrenos de juego y que, pese a un "vendaje bien gordo", según él confesó, aún le obliga a ponerse hielo cada vez que es sustituido. Pero sí que, como apuntó Diego Simeone en rueda de prensa: "Estuvo más suelto, fue más él".
Griezmann volvió a dar un clínic en todas las facetas del juego y, por fin, lo pudo coronar con dos goles. El primero de penalti y el segundo tras evidenciar que es uno de los más listos de la clase tras aprovecharse de un mal despeje de la defensa del Girona. "Es nuestro jugador más importante y ojalá nos dé todo lo que tiene", comentó Simeone.
Ese segundo tanto, además, le celebró se señalándose su pie lesionado para agradecer el trabajo de los servicios médicos y de fisioterapia del club por permitirle acortar los plazos de su esguince.
Griezmann tiene fútbol y, además, ha vuelto a recuperar los goles. El francés no marcaba en liga desde el 19 de diciembre ante el Getafe, casi cuatro meses. Fue también otro doblete aunque en aquella ocasión sólo sirvió para empatar. Son ya 21 goles y ocho asistencias su contribución en números, pero a nivel de juego su aportación es imposible de cuantificar.
"Ya es una leyenda en el club. Es lindo poder jugar con él. Es un grandísimo jugador que te soluciona jugadas". Es NahuelMolina quien así le define. Sus compañeros saben muy bien todo lo que es dentro y fuera del campo, y hablan que su aportación es igual de importante en los dos sitios.
Jugador de equipo
Estos goles del francés afianzan al Atlético de Madrid en la cuarta plaza. "Era muy importante ganar a un rival directo. De nuevo fue una linda fiesta con nuestra gente", admitió Molina. Le alejan del Athletic de Bilbao que juega en casa ante el Villarreal tras proclamarse campeón de Copa y le acercan al propio Girona, del que se sitúa a sólo cuatro puntos.
Es consciente el francés de la importancia de terminar en puestos Champions tanto para el club, como para su técnico. Unas plazas de las que el equipo no se apea desde que Simeone completara su primera temporada como entrenador del Atlético de Madrid hace ya 11 temporadas.
Una competición que afrontan con la "mayor ilusión" según admitió Molina. "Necesitábamos ganar hoy para llegar bien al partido que tenemos esta semana", comentó Álvaro Morata, que agradeció a la afición su compromiso. El martes, ante el Borussia Dortmund, el Atlético se jugará acceder a sus terceras semifinales desde la llegada de Simeone, en dos de ellas alcanzaron la final.
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LUIS NÚÑEZ-VILLAVEIRÁN
@LNvillaveiran
Actualizado Jueves,
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14:17El Atlético de Madrid presenta a Santiago Mouriño...
A principios de diciembre del 2023, el hijo mayor de Mauro Arambarri (Salto, 1995) había cumplido dos años y aún no había podido ver jugar al fútbol a su padre. El jugador uruguayo del Getafe había enlazado dos lesiones (tobillo y rodilla) de las que se tuvo que operar y que le tuvieron casi dos temporadas en blanco. "Hubo un momento difícil, en la mitad de la recuperación, en el que entras en un pozo en donde no vas ni para atrás ni para adelante", explica el futbolista a EL MUNDO.
De hecho, poco después de aquel cumpleaños, Arambarri no pudo estar el día que su Getafe, del que es tercer capitán, rompió la racha de 20 partidos seguidos ganando del Atlético de Madrid en el Metropolitano tras empatar a tres. "Una lástima que nunca les hayamos podido ganar, pero siempre hay una primera vez", explica el mediocampista que ha recuperado la sonrisa este curso y que se enfrentará hoy al equipo rojiblanco en los cuartos de final de la Copa del Rey.
El futbolista está intentando "pasar página" de aquel periodo de dolor y sufrimiento del que salió gracias a su entorno, especialmente a su mujer y a su hijo, que conseguían hacerle olvidar los momentos de estancamiento de la lesión, pero también gracias a la ayuda profesional. "Cuando tenía 18 o 19 años empecé a trabajar con un psicólogo que me ha ayudado muchísimo a manejar ciertas situaciones no solo a nivel deportivo, también de la vida", apuntó Arambarri. Este profesional le ayudó a quitarse de la cabeza "preguntas que no tenían respuesta".
El jugador explica que no sabía por qué tenía ciertas tensiones, dolores o presiones en el pecho a causa de su lesión y su psicólogo le ayudó a entender que la cabeza es fundamental para superar estos problemas y saber de dónde viene todo. "Hubo semanas que la lesión iba muy bien y semanas que se me complicaba un poco. Entonces, claro, eso generaba mucha ansiedad, incertidumbre", identifica.
Ese momento terminó el día en que se volvió a poner las botas en un entrenamiento. "Uno da por hecho poder entrenar todos los días y cuando algo te lo impide, es cuando realmente lo valoras", cuenta. Y encima Arambarri ha vuelto en la mejor forma de su carrera. Ha hecho cinco goles de los 11 que lleva en ocho temporadas con el Getafe y ha vuelto a ser indispensable para Bordalás. "Es un regalo para mí, al trabajo que se hizo ese tiempo, un poco a escondidas", valora.
El futbolista en un momento de la entrevista.Ángel NavarreteEl Mundo
Es un regalo para aquel joven de 15 años que abandonó el hogar familiar en Salto, cuna de otros grandes futbolistas como Luis Suárez o Edison Cavani, para ir a Montevideo en busca de un sueño. Que dejó los entrenamientos con su padre por los del Defensor Sporting Club para hacerse un nombre en el fútbol. "Si lo hubiera pensado mucho, quizás no hubiera tomado la decisión, pero lo hice instintivamente, con el apoyo de mi familia, y hoy, claro, fue una decisión acertada", apunta.
Europa le hizo profesional, pero Uruguay le dio el carácter que muestra como futbolista. "Lo llevamos en la sangre, competir al 100%, creo que es una marca del fútbol uruguayo que nos inculcan desde pequeños", explica. A día de hoy lo hace sin miedo, ya sin las dudas que genera en los primeros partidos estar dos años en el dique seco y con un objetivo: "Estar tranquilo conmigo mismo el día que me retire, es decir, hice todo lo que tenía que hacer en cada momento, me vacié".
Arambarri, en las oficinas del Getafe.Ángel NavarreteEl Mundo
La humildad del futbolista no menciona su sueño deportivo que es volver a la selección con la que ya disputó partidos clasificatorios, pero nunca una gran cita deportiva. "Sería cerrar una etapa en lo más alto, pero hay que seguir trabajando y ojalá algún día", asegura. Mala suerte que la línea más exigente de la celeste sea el mediocampo con futbolistas como Valverde, Ugarte o Betancourt como grandes estrellas mundiales.
La humildad y el trabajo son sus etiquetas, pero él rehúye de las que le asignan a su equipo desde que Bordalás es el entrenador. "Llega un momento que cansa. Cualquiera que viene a jugar aquí, cuando le ganas, siempre sale diciendo un montón de cosas que todos los equipos hacen, pero bueno, se la agarran con Getafe. Deberían respetarnos un poco más, porque cuando nos toca perder asumimos nuestra responsabilidad y seguimos adelante", pide antes del duelo copero.